Pra-Loup mató a Eddy Merckx

Divaga Carlos Arribas, en su fenomenal “Ocaña”, como el protagonista conquense hablaba de “matar a Merckx. La obsesión del recio y moreno ciclista de Priego por el mejor corredor de la historia le hacía hablar casi en clave penal. Al menos así lo atestiguó Arribas. Sin embargo,  aunque Ocaña hizo besar la lona al belga, lo cierto es que no fue hasta unos años después que un francés de segunda fila llamado Bernard Thévénet, hoy uno de los rostros míticos que pulula por la caravana del Tour, sí hirió de gravedad al caníbal y lo hizo en una cima que se ha distinguido por ser míticamente discreta.

Porque Pra-Loup es un enclave poquísimo frecuentado por el Tour de Francia. Se sitúa en la zona meridional de los Alpes, en la Alta Provenza, quizá los menos frecuentados por la carrera y eso que ofrecen el puerto más alto jamás flanqueado, la Bonette Restefond, con sus más de 2800 metros, dejando atrás Iseran y Galibier en este ranking de las altitudes. Cerca de Pra-Loup, un resort de esquí está Barcelonette, la localidad que marca el inicio de la subida a la mentada cima de Bonette.

Pra-Loup es un resort esquiable no muy alto sin excesiva dureza. Desde Barcelonette parte una carretera medio llana que empieza a subir en el tercer kilómetro y rompeen sus 1620 metros tras poco más de cinco kilómetros de ascensión en los que destaca el tercero, por encima del diez por ciento.

Hace 39 años, el 13 de julio, el Tour tomaba la salida en un luminoso domingo hacia Pra-Loup. La carrera afrontaba su última semana y lo hacía entrando por los Alpes. Miles de personas aguardaban en las cunetas de Saint-Martin, Couillole, Champs y Allos antes de la cima final. Millones de personas estaban pendientes de la carrera por la televisión. Tras siete horas de carrera, Eddy Merckx manejaba el cotarro vestido de amarillo, una prenda que de conservar hasta el final le daría su sexto Tour, lo nunca visto ni entonces ni ahora, pues lo de Armstrong fue un espejismo. Dos días antes, Merckx había sido agredido por un mal llamado aficionado. Le propinó un puñetazo en la boca del estómago como protesta ante su dominio, como si ganar fuera sencillo y fruto del capricho de un hombre.

En la ascensión final Merckx, a la estela de Felice Gimondi, caminaba destacado en tierra de nadie, la reacción por detrás la conducía Thévénet arrastrando los siempre “pestosillos” Van Impe y Zoetemelk. El francés jadeaba, se movía graciosamente sobre la bicicleta. Agarraba el manillar por la parte de abajo. Se refrescaba con una botella de una persona del público para acelerar sutilmente e irse solo. De repente atisbó el horizonte y en si línea apareció el maillot amarillo. Gimondi acababa de dejar a Merckx, Thévénet venía a cobrarse todas las facturas y todos y cada uno de los ataques que el belga había sembrado por el camino hasta el puerto final.

El francés deja a Merckx y supera fácil a Gimondi. En la cima gana la etapa y se pone a menos de un minuto del líder. Lo más difícil está hecho. Thévénet, quien protagonizaría la primera gran confesión de dopaje de la historia, se viste de grande y el 14 de julio celebró a lo grande la fiesta nacional en el Izoard para jolgorio de Bobet. Merckx había caído, su reinado tocó a su fin y Pra-Loup fue su tumba.

Foto fomada del Facebook del Tour de Francia

INFO

Cerca de 100 marcas de bicicletas llevarán sus novedades a BIBE

Cuando falta algo más de un mes para la celebración de la 1ª edición de la Feria Internacional de la Bicicleta (BIBE), que tendrá lugar los días 28, 29 y 30 de noviembre en el BEC, ya son cerca de un centenar las marcas de productores de bicicletas, de empresas de componentes y accesorios que han confirmado su asistencia a esta cita.
En este sentido, BIBE va consumando los objetivos iniciales de reunir entre 60 y 80 stands en esta primera edición de la feria y de, al mismo tiempo, irrumpir con personalidad propia en el universo internacional de las ferias dedicadas al sector de la bicicleta. Prueba de ello es la expectación que está generando la feria entre los profesionales del sector de regiones como Cataluña, Andalucía, Castilla y León, La Rioja, Cantabria, Navarra, País Vasco, Aragón, Madrid, etc, que asistirán a la feria para conocer las novedades que van a presentar las principales marcas.

El puzle incompleto del Tour de Francia

Miremos el Tour desde la óptica de Purito. Sí, hablo del Tour recién presentado, aunque ampliamente filtrado días antes. Miremos, como digo, el mapa y los perfiles desde la persona de Purito y comprobaremos que el catalán ve plasmada la carrera de sus sueños en el Tour, en efecto, el Tour, ni en el Giro, ni en la Vuelta, en el Tour de Francia nada menos. Hablamos de esa carrera que conoció ya fuera de las huestes de Unzúe, en cuya edición de 2010 ganó una etapa frente a Contador en Mende. Hablamos también de esa carrera cuyo podio pisó en 2013 tras arrancar mal, sortear los Pirineos discretamente y verse el más fuerte de la prueba, junto a Nairo Quintana, en los Alpes. Hablamos de esa carrera que abordó a contrapié hace tres meses y medio quedándose a las puertas de todo: de la montaña, de una etapa,…

Obviamente Purito no habrá influido en el trazado de este próximo Tour, pero desde luego le han hecho un traje a medida, donde sólo tendrá una piedra en el zapato, la jornada de pavé, porque el resto, hasta la crono inicial, le favorece. De aquí a julio queda mucho, la eternidad, pero ahora mismo la agenda inicial y normal del líder del Katusha queda marcada por la crono de 60 kilómetros en el Giro para que el Tour le parezca más apetecible.

Porque la carrera que se ha presentado en París rompe los moldes hasta el límite más insospechado. Nadie, en su sano juicio, habría apostado sus euros a este trazado, raro y desequilibrado, que omite la crono pero también grandísimas áreas del hexágono y premia a los escaladores y cazadores de sueños. No sabemos si enajenados por el éxito galo en la última edición, si por un efluvio de inconsciencia, heredado de las últimas ediciones de Giro y Vuelta, lo cierto es que el Tour que se pone sobre la mesa es el más atípico desde las últimas generaciones, sólo apuntar nunca tan pocos kilómetros contrarreloj desde hace 70 años.

La carrera partirá de a bella ciudad neerlandesa de Utrecht, en cuyas católicas calles, las más de todos los Países Bajos, se fraguó, curiosamente, un tratado cuyas consecuencias aún nos estamos bebiendo estos días. Miren la crono de Utrecht, saboréenla porque será el único esfuerzo individual que vean en toda la carrera. Luego de la insumisa Holanda, pasaremos a la católica Bélgica, por su lado valón y la llegada a Huy, el supermuro de la Flecha Valona que esta vez entra en el Tour. Al día siguiente, el acceso a Francia se hace hacia Cambrai, el lugar de la liga medieval que arrinconó la república veneciana. A este lugar arrasado por la Primera Guerra Mundial se llegará tras varios trozos de adoquín. Gustó el espectáculo de esta edición y se ha decidido amortizar algún favorito en repetirlo. Dice Riis que ojala no llueva. Si lo hace desde luego podremos divertirnos.

El primer ciclo de la carrera muere en la Bretaña, primero con una llegada a su muro, el lugar donde Cadel Evans demostró cómo esprintar a Alberto Contador, y al día siguiente una inédita crono por equipos que acaba en el alto de Plumelec, ese lugar donde Alejandro Valverde machacó hace siete años. Tras un largo traslado hasta Pau, similar a aquel de 1991 que tuvo la extraña anécdota de Urs Zimmerman yendo en coche y no en avión –un día la contaremos-, nos metemos en Pirineos con un tridente: la Pierre de Saint Martin, en los límites navarros, Caureterets, tras Aspin y Tourmalet, y Plateau de Beille, en un aluvión de nombres y leyendas que nos invaden. Desde Miguel Indurain a Marco Pantani y Lance Armstrong.

El paso hacia los Alpes se hace por la cima Jalabert, otrora llamada Mende, y un sinuoso Macizo Central, algo marginado en las últimas ediciones. El panteón deportivo de Eddy Merckx, Pra-Loup, abrirá la puerta unos Alpes que vienen fuertes, como en los viejos tiempos, primero con llegada a Sant –Jean de Maurienne, con Glandon a cuarenta de meta, luego a Toussuire y finalmente Alpe d´Huez, con Télégraphe y Galibier antes, en un trazado gemelo a la etapa de la inmolación de Contador hace tres años.

Ahí lo tienen. El Tour 2015, una carrera cuyas líneas maestras siguen el camino de Giro y Vuelta, al tiempo que la primera vuelve a incorporar cronos largas y esas cosas. Por de pronto Chris Froome ha soltado que ve con buenos ojos competir en Italia pues en el Tour que ganó el año pasado no le dan chance. Nibali defenderá corona en un trazado interesante para él, pero quienes deben estar salivando deben ser Contador y Nairo, tanto monta, a ambos les han venido los Reyes con meses de antelación.

Imagen tomada de catenacycling.com 

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Prueba la batería solar de Ksix, testada por José Antonio Hermida

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La gente de Ksix nos presentó un día esta batería que le da vida a tu móvil en las horas muertas y sin cargar en medio de la montaña o en plena carretera. Sus prestaciones son magníficas, bien situada en tu mochila carga lentamente para luego darte la energía que le da vida a tu teléfono móvil o GPS. Un cordón de seguridad perfecto para todos aquellos que os gusta salir mucho y bien, ya sea a caminar o en marchas largas de BTT. Si queréis más detalle, aquí tenéis…