Primoz Roglic, entre ganar la Vuelta o el podio del Giro

Primoz Roglic JoanSeguidor

Aunque parezca lo contrario Roglic no ha menospreciado la Vuelta

No son pocas las miradas que se posan entre Roglic-Dumoulin-Kruijswijk, sobre todo tras la Vuelta.

La historia de la tricefalía pasa del Movistar al Jumbo y el morbo viaja con ella.

Ganador de la Vuelta, Primoz Roglic es la estrella emergente del ciclismo, estrella emergente a lo treinta años, sólo así se explica la irrupción de un campeón de saltos en el ciclismo como quien aborda la rampa final tras dejar el trampolín atrás.

Pero al margen de lo que pueda ser en el futuro, de lo que acontezca en el Jumbo y cómo lo gestionen, lo que nos ha llamado la atención es la sinceridad en unas palabras que Primoz Roglic le ha dedicado al año que hemos dejado atrás.

 

Está más orgulloso del podio en el Giro de Italia, tercero, que de ganar la Vuelta a España.

Eso que a priori nos parecería un contrasentido no es más que el viaje al interior del ciclista y sus circunstancias, porque nosotros podemos tener una opinión muy formada y razonada de lo que vemos por televisión y sin tener en cuenta que el ciclista es persona las 24 horas del día y convive con mil historias, miedos y hasta dolores.

Lo cierto es que ver el desarrollo de ambas carreras, ahora con distancia, da la medida de lo que le supuso a Primoz Roglic.

Llegó al Giro con aureola incorrupta, imbatido, sin mueca de dolor.

Todo se torció en aquella jornada de Coumayeur, con la lluvia fina que anunciaba la irrupción de Richard Carapaz en medio del feroz marcaje con Vincenzo Nibali.

A partir de ahí, el liderato oficioso que ejercía Roglic sobre el Giro se desmoronó.

 

Dejó de ser el corredor con pegada, certero y hábil, pasó calvarios como el día de Como y los descensos y ahora ese dolor de estómago que le puso al límite.

En la Vuelta, sin embargo, Primoz Roglic estuvo mejor arropado, preludio del Jumbo que ha de venir, y corrió sin fisuras aparentes para ganar.

Si valora en esfuerzo interno, en energía aportada, en España, todo fluyó mejor, y quizá visto ahora el mérito de uno y otro logro sea diferente.

SQR – GORE

 

No obstante, y a la vista de cómo le fue a Roglic la Vuelta, de cómo la acabó, de lo que leímos sobre él, nos da la sensación de que la Vuelta se está convirtiendo en la grande más complicada de ganar y nos explicamos.

Roglic, como Froome dos años atrás, trasladó la sensación de que la grande española es una carrera áspera, llena de trampas, dificultades diarias y quizá, por su ubicación en el calendario, las tragaderas ya no son las mismas.

La carrera, incluso con Roglic en firme rojo, fue bonita hasta el final, con una última semana en la que no ganó para sustos.

Eso hace de la carrera una suerte de asignatura que debes aprobar sí o sí si quieres seguir adelante en el curso.

#Top2019 El gran salto de Primoz Roglic

Primoz Roglic Lombardia JoaSeguidor

El Primoz Roglic que sale del 2019 es un corredor que aspira a todo

 

Diciembre-enero, albores del año que entra, epílogo del que se va y Primoz Roglic llena una crónica, no sé si la primera de 2020, la última de 2019.

Sea como fuere, el corazón helado, esloveno, no es protagonista de un salto de esquí, lo de ciclismo, del salto, el gran salto de un corredor que ha trepado hasta la cima de la bicicleta con la misma decisión que muestra cada momento que se fija un dorsal en la espalda .

Corazón helado, ciclista frío, lo describen distante, algunos, más cálido otros, nosotros le vemos sobre la máquina, y ahí es un privilegio verlo.

Primoz Roglic es el ciclista de 2019, no quizá el mejor, al menos a nuestro juicio, sabéis la predilección por lo que ha hecho Egan Bernal, su juventud barnizada de ambición, pero el términos absolutos, el 2019 de Primoz Roglic es demencial, bestial, el golpe en la mesa más genuino visto en mucho tiempo, la presentación en sociedad más sonada en años.

 

Numéricamente ahí lo lleváis, trece victorias, sólo superado por su compañero Dylan Groenwegen, y rodeado de anotadores: Ackermman y Bennet.

Alaphilippe, con doce, se le aproxima de entre los #Top2019.

Así las cosas, el despiece de la obra de Roglic se alarga desde febrero a octubre, y ahí cupo de todo.

Tre generales, la de UAE, la primera, la Tirreno, apretadísima sobre Adam Yates y Romandía en modo «sin pestañear».

Ese Grand Slam tuvo resaca, alargada, durante tres semanas por Italia. 

Como dicen los gitanos, no queremos buenos comienzos y sí mejores finales, Roglic lo aplicó, pero al revés.

Si Giro lo habría firmado el mismo Indurain, con unos varapalos contra el crono que no le recordamos más que a un puñado.

Pero Italia, ciclismo bello, tierra de pasión y sangre rosa, es una caja de sorpresas. 

Cuando llegaron los Alpes, los piamonteses, los de Aosta, a Roglic las cuentas ya no le salían y no cabía más mérito que el de los rivales, personajes inquietos que le frenaron, como Nibali, y le pasaron la mano, como Carapaz.

El Giro de Roglic se salvó en la campana de la arena veronesa, con el podio, el primero en una grande en el zurrón y una lección bien aprendida.

Ir de tapado a la Vuelta la favoreció.

 

Aquí las cosas fueron diferentes de inicio a final, empezó mal, acabó mejor.

Tuvo momentos en el filo y en casi todos estaba solo, si bien en España el Jumbo funcionó cien veces mejor que en Italia.

Y en este cruce de caminos, siempre alguien le sacaba las castañas del fuego, nunca un duelo tipo Movistar-Astana benefició tanto a un tercero.

Pero no fue sencillo, sacó lo mejor en aquel caos andorrano, caído, atropellado por una moto, y firmó la crono perfecta para auparse con un rojo que ya no dejaría.

Primoz Roglic subió al podio de Madrid, líder, ganador y al final atisbó París y ese morbo que trae servido el tridente del Jumbo para el año que viene.

Porque por este corredor que parece ni sentir, ni padecer, también corren sentimientos, y lo que se alumbra para el año nuevo es que este corredor sólo puede ir al Tour a liderar.

Todo lo demás, seguro que hoy, no lo firmaría.

Julian Alaphilippe: ¿Merecía el Vélo d´ Or?

Julian-Alaphilippe-Vélo-d_Or-1 JoanSeguidor

Antes que Alaphilippe, pensábamos en Roglic y Bernal para el Vélo d´ Or

La tarde del primer domingo de diciembre nos dejó la noticia Alaphilippe y su Vélo d´Or.

Ojo que es el primer francés en 24 años que lo gana.

Alaphilippe se ha equiparado al «temporadón» que firmó Laurent Jalabert en 1995, que le sirvió para ganarle el balón de oro del ciclismo al Miguel Indurain del quinto Tour.

En este tiempo, un cuarto de siglo nada menos, nos hacemos mayores, ningún francés frecuentó el podio del Vélo d´ Or hasta Alaphilippe, el año pasado.

Alberto Contado lo ganó cuatro veces, más otra Alejandro Valverde. 

 

El Vélo d´ Or de Julian Alaphilippe está dentro de los cánones, su temporada con esa victoria soberbia en San Remo, pocas veces vimos ese dominio, junto a la Strade y la Flecha Valona suponen triunfos importantes,

Pero nada comparable a lo que Julian Alaphilippe despertó durante el Tour de Francia, donde seguramente ha cimentado gran parte de esta Vélo d´Or.

Hay que admitir que aquello dio la vuelta del revés su país.

Francia soñó durante dos semanas con recuperar el Tour, tantísimo tiempo después, vamos a treinta años ya desde Hinault y eso debió influir en los votos.

Sin embargo, cualquier valoración objetiva deja el galardón muy en entredicho.

La suma de votos está ahí, nadie puede discutirlo, pero…

¿Es Alaphilippe merecedor del Vélo d´ Or?

Sinceramente, no lo creo.

La Cold Season de Gobik on fire 

En ese podio hay dos corredores mayúsculos que esta campaña se han, literalmente, salido.

Egan Bernal, lo dijimos no hace mucho, se merecía este premio más que nadie, sobretodo por esa carrera meteórica que le ha situado en lo más alto tan rápido.

Por que quedarse con el Tour sería lo sencillo, pero es que Bernal extendió el dominio los diez meses de temporada.

A Alaphilippe, el Tour le dejó seco.

Sólo cabe ver Montreal y el Mundial para ver que esa pólvora estaba mojada.

 

Luego el corredor que no pestañea, Primoz Roglic, a quien la cruz del Giro le ha pesado demasiado en una temporada perfecta.

El esloveno es un ciclista que no tiene la edad de Bernal, pero que también se ha hecho un hueco ahí delante con una contundencia que recuerda a los antiguos: dominando la crono, regulando la montaña…

Sinceramente, Alaphilippe ha lubricado no pocos sueños, pero la realidad caminó por otros derroteros, Bernal, especialmente, y Roglic, a posteriori, se lo merecían más, pero el Vélo d´Or vuelve a Francia, donde hacía mucho que no aterrizaba.

©Alexis Réau/L’Équipe

Dumoulin & Roglic no deberían ir al Tour

Giro Dumoulin JoanSeguidor

Dumoulin y Roglic se merecen un Tour justo para todos los especialistas

Sobre la presencia de Roglic, Dumoulin y Krujswijk en el Tour de Francia 2020, en el Jumbo todo está en el aire…

«Cuando miras nuestras bazas, pienso que los tres pueden hacerlo bien en el Tour. Primoz es bueno en las subidas duras, también Dumoulin, y en la tercera semana, Steven se adapta perfectamente. Es complicado decir a quien le iría mejor, hay que ver la ruta con mayor detalle»

«No es definitivo, hay que ver la presentación del Giro y luego la de la Vuelta. Todo está sobre la mesa, también está la combinación Giro-Tour, Giro-Vuelta o Tour Vuelta. Está en el aire»

 

Lo que en el Jumbo Visma ahora es incertidumbre, el reparto de papeles en las tres grandes para otros tantos líderes, es certeza al preguntarse qué demonios pasa en el Tour con los kilómetros de contrarreloj.

Y esa realidad que ven en el equipo, sobre el papel más perjudicado, es la que describe el aficionado medio ciclista, que entiende todo esto como un ejercicio de equidad y oportunidades para todos.

Viendo el perfil de Dumoulin y Roglic, yo no irá al Tour.

Pero claro, una cosa es que lo digamos aquí, para que luego…

SQR – GORE

 

Lo que sí es cierto es que Tom Dumoulin y Primoz Roglic se han encontrado el recorrido más tramposo de la historia reciente del Tour.

Los kilómetros contra el crono es obvio que hay que contenerlos, con estos dos rodillos que pueden destrozar la carrera en un buen día, pero de ahí a marginarlos de esa manera hay un trecho.

Dumoulin, al que muchos le recuerdan el apretón de la base del Stelvio, crece como estrella en el ciclismo más hostil posible, sin embargo, se calza la cala y diferencia de otros, de gran beneficiado del citado apretón, Nairo, sí, compite y no queja.

Se ha hecho a subir pendientes inhumanas que a Indurain le podrán haber costado un riñón.

Por su parte Roglic es un ciclista con tanta calidad que aunque la crono le vaya como anillo al dedo, casi que el recorrido le resbala.

Otra cosa es que, este equipo, el Jumbo, y estos líderes Dumoulin y Roglic, tuvieran arrestos para hacer hasta el final lo que ya anunciaron el año pasado, pero que no pudieron ir hasta el final por la caída del Giro lo arruinó todo: dejar de lado el Tour, demostrar que hay vida a parte de él y un prestigio a granjearse lejos de Francia.

Primoz Roglic tendrá que acostumbrarse a ser viglado

Primoz Roglic Lombardia JoaSeguidor

Que Primoz Roglic sea la rueda a vigilar va a ser la tónica

En Lombardía entre otras cosas, el morbo reposaba en la espalda de Primoz Roglic.

Una realidad que este esloveno, de gesto adusto, pero efectividad reconocida, tendrá que aceptar como peaje de la importancia que ha adquirido en este circo.

Primoz Roglic acaba el año como el mejor ciclista de una campaña que se echará en manos del invierno y el descanso de la estación fría.

 

Ya hablaremos del 2019 que ha firmado este corredor que dio el salto al imaginario colectivo hace tres años y medio, en el Giro, cuando casi le arruina la salida neerlandesa a Dumoulin y voló sobre la crono de Chianti.

En breves cuentas, Primoz Roglic prácticamente ha hecho pleno en todo lo que ha tomado parte.

No ganar el Giro de Italia sobresale en el primer análisis, haberse impuesto en el resto de lo que ha tomado parte debería imponerse.

Primoz Roglic llegó a Lombardía infundiendo miedo, entre la exhibición del Giro de la Emilia y el oportunismo de los Tres Valles Varesinos.

Pero al exsaltador de esquí estos vericuetos por Como no le sientan bien.

Igual que en la porticada subida a San Luca, Roglic no perdona, sea en línea, sea bajo el veredicto del reloj, en los recodos por donde no entra el sol de Como tiene una asignatura pendiente.

DT-Swiss 2019

 

No ganó Lombardía, como algunos preveían, y se quejó del celo que ponen los rivales en su rueda.

¿Acaso pensaba Primoz Roglic que le iban a dejar hacer como tal cosa?

Era, según muchos, el acreedor al inminente fallo del Vélo d´ Or, es el número uno de la UCI, viene de ganar dos semiclásicas, de imponerse en la Vuelta.

Y quizá esperaba, vagamente, que le dejaran ir.

La casa del ciclista en Calpe

Roglic no ganó Lombardía porque no le ha dado el físico para ello, no tenía más, burló el grupo por un momento, y no llegó más allá.

Exactamente igual que Alejandro Valverde, quien podría decir exactamente lo mismo que el esloveno.

Ser la rueda a seguir, a final de campaña, con las fuerzas justas, los ánimos escasos, es duro, pero es lo que hay.

 

Este esloveno que entró junto a Rohan Dennis, descartado para la crono mundialista, que se quejó de Nibali en el Giro, y viceversa, tiene que entender que nada será igual que antes.

Que hace un año ya tenía un palmarés jugoso, cuarto en el Tour, etapas en él, Romandía, pero ahora es uno de los ciclistas más importantes del pelotón.

A un nivel que le sitúa, incluso, al nivel de porfiar por el liderato de su equipo el año que viene, el equipo que se ha echo para rivalizar con el Team Ineos.

Y eso Roglic va a tener que tirar con ello.

Quejarse que le vigilan podría ser lícito, todo el mundo puede decir lo que le parece, pero su realidad es la de capo, y ello tiene costes, a veces, indeseados.

Imagen: FB de Hoteles RH

Si España no va con todo a Tokio, no será por los Tres Valles Varesinos

Tres Valles Varesinos JoanSeguidor

El despiste del motorista de los Tres Valles Varesinos no sólo perjudica a las aspiraciones españolas en Tokio

Los Tres Valles Varesinos es una de esas carreras que llenan el final de campaña del ciclismo italiano, que con la caída de las hojas vive un frenesí competitivo que habla del eterno idilio de este país, y esa zona en especial, con el ciclismo.

Y todo en Italia se resume hacia Lombardía, por Lombardía.

Como me completó una vez Purito, está el Mundial, sí, que desde el final de la Vuelta entre el colectivo italiano ya corre el runrún de qué pasará entre las hojas muertas de Bérgamo, Como, Monza y Lecce.

Los Tres Valles Varesinos es una carrera, ojo, que camina por 99 años.

Y ayer vimos una edición que acabó en manos, otra más, de Primoz Roglic, el mismo que tres días antes hacía suya, por segunda vez este año, la basílica de San Luca.

 

Pero esta edición se ha hecho un hueco en la historia por el despiste del motorista en una rotonda, un recto que dejó fuera el grupo de Alejandro Valverde y Alex Aramburu, en circunstancias normales favoritos para ganar la carrera.

Todo pasó mientras Luisle iba escapado, esquivando una moto que torció su tayectoría porun coche que paró en un paso a nivel.

La carrera, aunque muy condicionada, es organizada por humanos, y como tal está sujeta a errores.

Una desgracia sí, pero totalmente posible.

Esto pasa hasta en las mejores familias.

SQR – GORE

 

Nos sorprendió por eso esta lectura de lo sucedido en los Vallles Varesinos.

Que España no lleve el máximo de ciclistas a Tokio 2020 no creo que sea un tema del motorista que confunde el camino, es un tema qye viene de toda la campaña, un año en el que se hace tangible ese desierto que se anuncia para el ciclismo español en los tiempos venideros.

Incluso diría que, a la vista de los puntos que perdió Valverde, decisivos, cabría preguntarse por el plan de competición que tiene Mikel Landa, quien en teoría es una baza seria para Tokio, dada su dureza, y admitió que afrontaba el final de campaña sin ambición alguna.

Como si el tema de los puntos no fuera con él.

Imagen: Facebook

Jumbo Visma ¿Dumoulin o Roglic? he ahí la cuestión

Tom Dumoulin Roglic JumboJoanSeguidor

El dilema del Jumbo-Visma para 2020: ¿Tom Dumoulin o Primoz Roglic?

El nuevo equipo, superequipo que viene, es el Jumbo Visma, a una clase media de nivel, se le añade la bicefalía Dumoulin-Roglic.

Lo tuvimos claro desde la primera semana del Tour, lo ganaron todo en pocos días, situaron un tío en el podio y tomaron el mando de la carrera ante la inacción del Team Ineos.

Inédito percal para una carrera que suele tener monocolor en los momentos clave.

Pero este Jumbo Visma se ha abierto hueco a codazos y talonario, a primera vista, porque vienen de lejos, como siempre en los Países Bajos, trabajando la base, picoteando y conformando este bloque.

En la Vuelta a España que concluyó hace una semana es el preludio: esta vez el otrora invisible equipo ha acompañado dignamente a Primoz Roglic y a donde no llegaron, lo hicieron los otros.

Les reventaron en momentos tipo Guadalajara, pero ¿quién no da un mal paso alguna vez?

A pesar de perder a Steven Kruijswijk en la primera semana, el equipo amarillo y negro fue el bloque sólido que un ciclista como Roglic necesita para asaltar su primera grande.

 

Con Primoz Roglic ganador de la Vuelta…

¿Quién liderará el Jumbo Visma en las grandes ocasiones?

Hablamos de 2020, el veinte veinte, ese año en el que un equipo se ha armado hasta los dientes para que, con el cambio de década, y de ciclo, caiga el dominio británico en el Tour de Francia.

Hace unos días se nos hizo la boca agua pensando en el ocho del Jumbo Visma para el Tour de Francia.

Dumoulin, Roglic, Kruijswijk, Bennett, Van Aert, Martin, De Plus, Gesink… El ocho que el Jumbo-Visma puede sacar el próximo Tour con Dumoulin al frente suena a máquina anti Ineos

Publicada por El Cuaderno de Joan Seguidor en Martes, 20 de agosto de 2019

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Podemos cuadrar el círculo, pensar que habrá ocasiones para todos, pero cuadrar el círculo se impone en el cuadro neerlandés si no quieren «hacer un Movistar», saliendo a por todo, volviendo con la general por equipos.

Durante la propia Vuelta a España, el Jumbo -Visma anunció la renovación de Roglic por cuatro años.

En la nota de prensa el esloveno habla de lo mucho que ha mejorado, de lo mucho más que le queda por progresar, del trabajo en este equipo y que le mola ganar.

 

¿A quién no le gusta ganar?

Obviando el mundial de contrarreloj, Primoz Roglic ha firmado una campaña casi perfecta, en el Giro le llovieron las hostias como panes, quizá por que llegó tan crecido que todos le pusieron en el punto de mira.

La Vuelta a España es, desde tiempos inmemoriales, el preludio de optar al Tour.

Quien sale de rojo de Madrid se le sitúa en la carrera por Francia y su grande.

Primoz Roglic ya fue cuarto el año pasado en el Tour, a donde fue a ver qué pasaba y acabó siendo uno de los nombres de la carrera.

Chris Froome le sacó del podio en la misma recta final.

 

Un par de sitios por encima quedó Tom Dumoulin, quien concluía, sin saberlo entonces, su última grande con el Sunweb.

Era curioso ver a Tom, neerlandés, rodeado de ciclistas del Jumbo, equipo neerlandés.

El camino de Dumoulin hacia el Jumbo Visma era el paso lógico, por afinidad nacional, por concepción similar del ciclismo y porque el Sunweb, como se acabó viendo, no era un equipo para un tipo que aspira a ganar las grandes.

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El año en blanco de Tom Dumoulin, mezclado con el excelso rendimiento de Primoz Roglic, oculta en cierto modo el potencial ganador del primero, pero no nos engañemos, en una quiniela, Tom Dumoulin debería ser primera baza.

No es nada científico, nada empírico, es un pálpito, la certeza de Tom, ese que atacaba hacia arriba con los Sky a rueda, sin importarle morir en la orilla, es que en su mejor punto es irresistible.

Es curioso, por eso, que el Jumbo, con todo el potencial que manejará en unas semanas, se haya provisto de dos líderes casi calcados, con virtudes y defectos similares y objetivos, lo veremos, que pasan por Francia y julio.

Al final no es todo tener los mejores, es también dirigirlos como los mejores.

En el Team Sky/ Ineos han demostrado que ellos pueden salir a flote: han ganado los tres últimos Tours con otros tantos.

¿Serán capaces en el Jumbo?

Primoz Roglic y el doble rasero de la «prensa oficial»

Primoz Roglic Vuelta JoanSeguidor

Un campeón se debe al púbico no en quedar bien con la prensa y Roglic lo ha demostrado

Este finde Roglic ha sido TT por eso que está tan arraigado aquí, entre nuestra querida prensa, que hace referencia a la personalidad y calidad humana de un deportista.

Eso tan arraigado reside sobre la base que si un campeón es buena persona es más campeón.

Y así intentamos saber de la intimidad de Rafa Nadal, y nos emocionamos porque se arremangue y ayude a su gente a limpiar los efectos de una riada, pero si antes que todo es persona, ser humano, amigo de sus amigos y simpático con quien le parece.

En el entremés de la final del mundial de baloncesto, lo mismo.

Que si es un grupo extraordinario, que si el vestuario es una piña, que estos chavales son maravillosos y mejores personas…

Matraca, otra vez lo mismo.

En fontanero que nos viene a casa, en el ejercicio de su profesión, podrá caernos mejor o peor que si resuelve la fuga, le recordaremos por el resultado y no la conversación que nos dio mientras.

 

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Viendo todo esto a cuento por el tweet que levantó la polvareda sobre Primoz Roglic y una rueda de prensa.

Puedo estar de acuerdo en muchas cosas con Nico Van Looy, a quien le han dado injustamente, obviando sus raíces plenamente ciclistas, pero en este caso no estoy de acuerdo.

Primoz Roglic no tiene obligación alguna de alargar sus ruedas de prensa, ni mostrarse más locuaz, ni solícito.

Llega a la sala agotado, y como dijimos, estresado de una carrera cuya última semana se hizo larguísima y la empatía que reclamamos muchas veces, la tenemos que hacer propia.

Si quieres un Primoz Roglic íntimo, sincero, cercano e incluso más auténtico que tu medio te costee un viaje a Eslovenia, o donde viva, como hacen cientos de medios de comunicación foráneos en el mundo.

En España somos muy de meter el micro, y está bien, pero cuando llegan a meta jadeantes, pues no sé… y luego en la sala de prensa, la fatiga se prolonga, casi se cronifica.

 

Con Nico Van Looy se han alienado otros protagonistas de la «prensa oficial», la que critica Roglic, a Ineos, al Tour como nunca lo haría con Movistar, la Vuelta o Valverde.

Aquí Sergi López Egea habla del niño que se enamoró del ciclismo cuando Miguel Indurain le atendió con amabilidad.

Creo que es mezclar realidades, forzarlas, sin necesidad de entrar en ciertas historias.

Miguel Indurain fue uno, único, y a Primoz Roglic se le conoce desidia con prensa que muchas veces pregunta obviedades, pero con el público quienes le han tratado hablan de su amabilidad, cercanía.

¿A quién vende el ciclismo, su ciclismo, Primoz Roglic?

¿A la «prensa oficial» con el plumero cada vez más a la vista o a la gente?

Volvemos a lo de la polémica entre los aficionados y los coches de la organización en algunos puertos.

 

Pero no sólo eso, Primoz Roglic ha sido más señor que algunos de sus rivales… 

Cuando la semana pasada Movistar tiró al calor de la caída del pelotón, Carlos de Andrés y Perico cuestionaron -oh novedad- la actitud de los celestes.

Luego, cuando sucedió lo de los jueces desviaron el foco a ellos: a su manipulación del resultado, la injusticia de la decisión, el precedente sembrado…

¿Dos raseros?

Es obvio que sí.

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Cuando Alberto Contador no ha atendido aficionados, es que está concentrado, cuando a Perico se le conocieron desplantes míticos en el Tour del 90, es que está gafado, cuando Movistar muestra sus carencias, bravo por el esfuerzo…

Es así, tan cierto como la vida misma, y es curioso porque esta polvareda en torno a las ruedas de prensa de Roglic tendría más sentido si viniera de prensa (tipo Ciclo21 y Nico Van Looy) que reparte equitativamente, a un lado y otro, cuando la situación o requiere.

Que tomen nota en Abarca y su camarilla, cuando menos forzado es todo, más irreverente, más cercano, mejor, y el ejemplo lo tienen en la casa que pone los dineros con una plataforma de televisión de pago que se ha hecho hueco entre la gente a base de espontaneidad y de lo políticamente incorrecto.