Vuelta 2012: Valverde pudo haber ganado en Fuente Dé

Vuelta 2012 Valverde Vuelta 2012 Valverde JoanSeguidor

Visto ahora Valverde pudo tener la Vuelta 2012 en su palmarés

Permitidnos viajar un momento en el tiempo, divagar sobre lo que pudo ser y no fue, hoy nos vamos ocho años atrás, a la Vuelta 2012, a aquella etapa de Fuente Dé, que encumbró a Contador, pero que podría haberlo hecho con Alejandro Valverde.

Y además perfectamente.

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Hablar con Purito de aquella jornada, él era el líder y a juicio de muchos casi ganador, es tomar conciencia de la carrera que planteó Alberto Contador ese día por Cantabria.

No atacó una, ni dos, ni tres veces, fue constante, siempre delante, siempre tentando.

A diferencia de días atrás, con Cuitu Negru, Ancares, Ézaro y otros muros, no cabía la posibilidad de esperar al final.

Ahora se imponía un ataque de largo radio.

Cuando le televisión contactó con la carrera, totalmente rota ya -el otro día Teledeporte dio en un revival-  Contador iba con menos de un minuto sobre un grupo en el que Alberto Losada se dejaba la vida por mantener el liderato de Purito.

Fue imposible, por delante Sergio Paulinho era una maza sobre la moral los perseguidores, Paulinho con relevos de Contador en persona.

Aquel día pasaron cosas muy extrañas.

El Katusha hizo aguas, Menchov no concurrió, Dani Moreno, uno de los fijos de Purito, tampoco.

Contador tomó metros en Collada de la Hoz y Purito aburrido, se los dio.

Pero ¿y si hubiera entrado Valverde con Contador?

Esa es la pregunta que entonces nos hicimos y el otro día, en el refresco de Teledeporte, tuvimos nítida.

Entre las cosas raras que pasaron, estuvo también la estrategia de Movistar, como ves lo de los azule viene de lejos.

Una vez hecho el corte, Contador arrastró en ese grupo a Beñat Intxausti y Nairo Quintana hasta que les .

¿Qué hacían dos Movistar delante?

¿Acaso el ataque de Contador iba sólo contra Purito?

Por que esta claro que Alejandro Valverde también perdía, no tanto como Purito, pero perdía.

A 19 de meta, Valverde iba en cola del grupo del líder, mientras Contador abría brecha, cinco kilómetros después, Purito en persona ya tiraba del grupo, a la desesperada, vaciándose para nada.

Un kilómetro más tarde Alejandro Valverde, de verde, valga la redundancia, se iba solo a por Contador.

Purito bajaba los brazos.

Y empieza la cuenta atrás, Nairo y Beñat esperan a Valverde, éste emprende la caza y recorta a marchas forzadas: Contador está tostado, va al límite.

Al madrileño le caen los segundos como losas, Valverde está fuerte, muy fuerte, es el más fuerte de los tres.

Se ve en la carretera, Purito derrotado, Contador fundido.

No le caza, por que, visto ahora, e incluso justo después de aquella memorable etapa, pensamos que reaccionó tarde y que Movistar no aprovechó sus peones, quizá para no ayudar a Purito.

Pero en esa omisión, Valverde también perdió, incluso después de Valdezcaray, dos semanas antes, cuando una caída y el abanico le dejaron con un minuto de merma.

A los pocos días Contador no pudo seguir ni a Valverde ni a Purito en la Bola del Mundo.

Físicamente, el madrileño no era el mejor de esa Vuelta, pero mentalmente les ganó por KO técnico.

Y sí, todos pensamos que aquellos días Purito perdió su grande, la misma que tuvo a tocar meses antes en Italia y el Giro, pero somos de la opinión que aquella Vuelta pudo haber sido de Valverde si hubiera mostrado una pizca de la ambición infinita que Contador puso sobre la mesa aquellas jornadas de calor y ciclismo achicharrantes.

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Tirreno-Adriático 2013: Grazie Vincenzo

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Aquella Tirreno-Adriático del 13 es una de las carreras de la década

Retomamos la página de la historia estos días que extrañaremos la Tirreno-Adriático con aquella memorable edición de 2013, cuando frente a todo pronóstico Vincenzo Nibali tomó la cabeza y…

—escrito el 11 de marzo de 2013

Un espectador bromeaba hoy vía twitter en la retransmisión de Esport 3 de la etapa de la Tirreno-Adriático: “Hoy todos los Excel se han cortocircuitado en Team Sky”. Qué gráfica descripción de la realidad, qué gráfica y fiel porque en la grandeza del ciclismo cabe siempre lo improbable y lo discutible.

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La penúltima jornada de la Tirreno presentaba una orografía complicada que corrida a cara de perro podría resultar demoledora. Con lluvia y peligro a cada curva, estaba claro que si hoy no se discutía el atronador dominio de los hombres de negro pocas opciones se darían a lo largo de la temporada. Vincezo Nibali ha demostrado que hay esperanza para la raza humana. El quijotesco pesimismo que nos invadió al ver tan enteros y capaces a los Sky rompió contra los molinos y nos dio un resultado improbable hace unas horas.

Por que si contrastamos hombre por hombre, Vincenzo Nibali es seguramente en un mano a mano el peor corredor de los cuatro primeros clasificados en la jornada final de esta Tirreno. Mano a mano el italiano ha salido perjudicado de sus pulsos con Froome, Contador y Purito. Sin embargo, en el matiz de lo incierto que a veces sustenta las finas ruedas de estos héroes se encuentra la sisma para hacer daño.

Nibali fue el más listo de la clase. Con una general prácticamente perdida, virtualmente incluso, no cejó en el empeño de quien se sabe capaz y arrimó el milagro a su pedalear. Salvada esa pared de impronunciable cuesta, reventó hacia abajo. Buscó la suerte, no le vino ésta a ver. Y la encontró. Primero en forma de aliado conocido como Peter Sagan, y posteriormente Purito, y luego con el desaguisado que rodeaba a Froome, muy vulnerable en jornadas perrunas, tanto que deberá revisar abiertamente sus habilidades en tales circunstancias.

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Si en nuestra anterior entrada hablábamos de los problemas centrífugos que podían lastrar a Sky, con la competencia interna disparada a mil, pongamos ahora la lupa sobre las minas que le podrán sus rivales, que no son pocos y le tienen ganas. Nibali ha demostrado que el talento no es darle fuerte a los pedales sino que darle mejor, ser eficiente. Y hoy lo ha sido. Ha demostrado que el año es largo y en cualquier giro está la sorpresa. Grazie Vincenzo.

Foto tomada de www.cyclingnews.com

El triste final del Katusha

Giro Zakarin joanSeguidor

En diez años Katusha ha pasado por todos los estadios del ciclismo

Hay un lema en la gorra del Katusha de este año que provoca casi llanto: «Race to win».

Leemos, prende como la pólvora, el rumor que el Katusha deja el pelotón a finales del año.

No vamos a decir que es la crónica de una muerte anunciada, pero se veía venir.

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En la carrera invisible, pero latente, de los equipos del World Tour por ir sumando triunfos en el máximo nivel, siempre hemos visto dos equipos muy por debajo de la media.

Si el Dimension Data, que ya realizó una inversión importante, inversión tan vacua como el rendimiento de Michael Valgren, una de las decepciones de la campaña, sabe que va a continuar, todo apunta a que el Katusha no.

Recuerdo unas palabras de Purito, el corredor que ha dado los laureles más destacados a Katusha, y cuya ausencia ha pesado, cuando decía que «hubo un tiempo cuando Dani Moreno, Vicioso y Losada se ponían a tirar del pelotón, cuando Katusha tomaba el mando, todos ponían las orejas tiesas«.

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El Katusha que surgió alrededor del catalán fue el equipo que tocó el cielo, era temido por donde pisaba y caminaban con paso firme.

Pero desde la retirada del que fuera mejor ciclista del mundo tres años, en una salida que fue rara, triste y llena de equívocos que quizá algún día alguien podría contar, el equipo de matriz rusa, estos días alemán por el patrocinio saliente de Alpecin, es una sombra.

Una sombra que por cierto es el maillot más bonito del World Tour.

Purito y todo eso: Aquello fue historia, y la historia, historia es.

Katusha nació hace diez años con la intención de sacar adelante el talento ruso que quedaba en el camino por ausencia de un equipo eminentemente ruso.

Fue un proyecto que curiosamente nunca cumplió su función.

Porque capos rusos, el equipo ruso no ha tenido muchos.

 

Cuando Ilnur Zakarin, un ciclista que se hace querer a pesar de poner los pelos como escarpias a más de uno, se descuelga en los primeros puertos del Tour de Francia es la imagen propia de un equipo que no va, cuyo líder, y principal motivo de ser no camina y las cosas no salen.

Los orígenes bilingües de DT Swiss 

Y es que la vista atrás revela una realidad triste para este equipo en la recta final.

 

 

Salvo la etapa que gana el mentado Zakarin en Lago Serrú, durante el tramo alpino del Giro, el resultado más destacado del equipo fue esa plaza de plata en Roubaix del ahora mismo posiblemente el único ciclista cotizado del equipo, el alemán Niels Politt, quien cuando dice que las grandes clásicas entran en su radar.

Curioso, mientras Zakarin purgaba penas por detrás, Politt cerraba el grupo delantero camino de Colmar.

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Bagaje pobre, ¿el motivo?

Jose Azevedo sabrá, lo que está claro es que los errores emergen todos de golpe y en manada.

Tanto, que el triunfo esquiva un equipo que puede dejar el pelotón sin lograr su objetivo original -un ruso ganando grandes cosas- y dibujando un declive que no le hace justicia a su historia.

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Florencia y el ciclismo, Un desastre mundial ciclista

Florencia y el ciclismo, es la ciudad de los prodigios

Florencia y el ciclismo, cualquier acera que vires, cualquier callejuela que emboques, todo tiene algo que contare, algo que enseñarte. Hoy, esta tarde de domingo, nuestros ojos miraban hacia la maravilla toscana, pensábamos en quién sería nuestro Brunelleschi, nuestro Ghiberti, nuestro Donatello,… queríamos ver a los prohombres del ciclismo darnos una carrera del tamaño de Tony Martin el pasado miércoles y la vimos. Vaya si la vimos.

Hoy el ciclismo ha sido de mayúsculas. Y la resaca densa, casi futbolera. Miremos, desde lo lejos, que esto ha ocurrido tras siete horas, bajo la lluvia, los latigazos de cada cursa y el sopor de cada grito. Y si lo miramos así entendemos que pensar con claridad en esos momentos es complejo, casi imposible. Sin embargo no hablamos de lecturas perfectas de carrera, esas que calzamos desde el sofá, pero sí de ver lo que pasa un poquito mejor que quien tienes al lado.

Nuestro amigo Alejandro Valverde

En el cuaderno de Joan Seguidor nunca hemos escondido afinidad por Alejandro Valverde. Le echaremos de menos cuando cuelgue la bicicleta. En Florencia ha firmado un registro complicado, cinco medallas en un Mundial, algo que dicen nadie había logrado. Chapeau, pero lo siento el oro era la única opción.

Siento mucho decir que quienes argumentan que con esas pulsaciones, cansancio y nervios es imposible pensar con claridad no tienen razón. Entiendo de la dificultad del momento, pero tras siete horas no queremos sabiduría a chorros, y  sí algo de sentido común e instinto.

No se trata tanto de ser clarividente como sí el más listo de la clase. Alejandro Valverde iba castigado pero Rui Costa no lo iba menos. El primero erró clamorosamente, y no es la primera vez, el segundo venía tiempo advirtiendo de que era un hombre de gran peligro.

Un mundial, donde vigilar a los italianos

Con Purito metido en lides de dinamitador en el momento clave de la competición, España tenía dos de cuatro hombres entre los mejores. No había más que dejar hacer a Purito y vigilar a Costa y Nibali.

Si a ello le añadimos que Nibali llevaba un castigo insondable, aliñado por caídas y un “tras coche” que violó cualquier norma, la rueda marcada era una, la de un portugués, la de Rui Costa. Sólo había que fijarse en él.

Cuando Costa abre hueco imperceptiblemente, casi sin quererlo, es obvio que Nibali no va a entrar. A esas alturas es una cuestión de lectura sencilla y clara, pero también un síntoma de respiraciones, de quejidos, de postura sobre la bicicleta: Nibali estaba muerto, soldarse a la rueda de Rui Costa era imperioso.

Claro, cuando salvada la curva cerrada de derechas Costa ha tomado diez metros es imposible cerrar el hueco. Y cuando ves que Rui Costa va cual tiburón a por tu compañero escapado, te temes lo peor.

Hoy piolé que teníamos oro y plata en la mano, lo vi tan claro que no me cabía otra opción, más cuando en Fiesole Costa estuvo a punto de quedarse. Plata y bronce es un resultado honroso, en otros tiempos hubiera sido la hostia, pero en Florencia este resultado es decepcionante.

Ya hablaremos de lo que nos espera al ciclismo cuando esta generación se jubile

Si apartamos un poco la mirada de la emoción y entramos en la carrera, he de decir que el muy cuestionado seleccionador Javier Mínguez no lo ha hecho mal, es más podría decir que me ha gustado su planteamiento, pues la invisibilidad de los nuestros se ha traducido en dos de cuatro en el momento clave. Otros años rezamos por ver un español en cada corte y en cada fuga.

En Florencia y el ciclismo había gran cantidad de españoles en el momento calve  e incluso Alberto Contador cerró la brecha que provocó Italia desde lejos.

Otra cosa es saber a qué han ido algunos, mientras selecciones de pista van con corredores pagándoselo de su bolsillo, vemos que a Toscana algunos van a rodar a la crono para hacer no sé qué en la ruta. En fin, “c´ est la vie” y no la he inventado yo.

Foto tomada de la RFEC

La montaña rusa de Contador mira hacia arriba

El lider, Alberto Contador

Líder destacado del World Tour y ganador de dos grandes carreras como Tirreno y País Vasco, triunfos aliñados con sendas plazas de plata en Algarve y Volta, y todo sumado a éxitos parciales dibujan un panorama presente halagüeño para un corredor que necesitaba buenas noticias como el comer.

Sin ánimo de ser ventajistas, hace pocas fechas firmábamos este post en este mismo blog.

Nos habíamos eco de la portada e interior de la revista Velo Magazine para afirmar que Alberto Contador no estaba acabado.

En el mismo se construían argumentos como las recurrentes adversidades que han sacudido su vida para explicar que 2013 fue un año de transición para este ciclista que en forma es un competidor como pocos hay en su generación. En este cambio de tendencia se barruntan varios puntos.

Todos coinciden en señalar la adquisición de la sapiencia del ex ciclista y ex técnico del Team Sky, Steven De Jongh como clave.

Los métodos de este mentor, que no pasó la prueba del algodón en el equipo inglés, hablan, sobre el papel, porque as particularidades obviamente se nos esconden, de una dieta más idónea, la tranquilidad de las alturas del Teide, donde no sé a qué esperan para organizar un trail con todas las grandes figuras que allí confían su suerte, y entrenos más metódicos.

Es increíble como ciclistas de diez años de profesionalismo demuestren aún que tienen mucho o casi todo por aprender sobre su oficio.

De cualquiera de las maneras a Contador estos cambios le han sentado muy bien. Cambios que han venido apuntalados por un sabor de revancha que desde luego siempre mueve a todo buen competidor y la tregua con el magnate ruso que posee su equipo.

Leyendo entre líneas el arranque de año firmado por Contador encontramos lecturas interesantes

como la crono final de la Vuelta al País Vasco, donde atosigado quizá por la amenaza de Alejandro Valverde, fue el de antaño y sólo superado por un especialista como Tony Martin.

También pasa a los anales su victoria en la etapa reina de la Tirreno, el mejor triunfo que yo le recuerde pues se centró en correr, sin cucamonas ni malos gestos, teniendo sólo la meta y el triunfo como objetivos.

A su vez propinó un buen golpe a uno de sus rivales de nueva generación, Nairo Quintana, una de esas derrotas que sabiendo de la ambición que mueve a estos corredores, seguro que le ha dolido.

Alberto Contador, dominante?

El dominio de Contador presenta también matices. Por ejemplo su principal rival, Chris Froome, no ha estado este año en la disposición de hacerle sombra como hace sólo unos meses.

De hecho el Team Sky ha brillado por su ausencia estos meses de vueltas por etapas y su única oposición ha llegado de la novia de Froome, aparentemente picada por los triunfos de Contador, y la gilipollez de Dany Pate, tuiteando que se comió un chuletón en Irún.

Contador sabe que tiene una fecha en rojo, son los días del Dauphiné, allí donde se cruzará con Froome antes del Tour. Veremos qué pasa.

La Volta demostró que Contador no sabe correrle a Purito

no al menos en la medida de ponerle en apuros. Que el catalán ha crecido en condición y que el madrileño ya no desborda como antes es obvio, pero que Contador no es consciente de que con el líder de Katusha no hay que esperar al final para jugarse los cuartos es un hecho.

Cierto es que la Volta quizá no presentara el mejor recorrido, pero en las etapas pirenaicas hubo opción de hacer daño de lejos, y no lo hizo. Sería por el frío, por el día, por lo que fuera, pero no le probó.

Y por último la estrategia, siempre la estrategia.

Con la Vuelta al País Vasco bien atada no fue de recibo verle tomar riesgos en Arrate.

Él solito se ventiló la única ayuda que le quedaba, la de Roman Kreuziger, cuando sólo tenía que aguantar en trago hasta el santuario pues portando el amarillo, no necesitaba arribar el morro a la cabeza lo más mínimo y tuvo suerte que Valverde, tan elocuente él, no se dio cuenta, porque en la cima eibarresa a Contador se le pudieron haber torcido mucho las cosas y quizá este balance tan espléndido presentara alguna tara.

 

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Foto tomada de www.eltiodelmazo.com

Alejandro Valverde vale por dos

La semana fantástica de Alejandro Valverde

se cierra con una secuencia perfecta 211. Pocas veces se puede resumir tan fácil una trayectoria en tan magro lapso de tiempo. Si hace una semana Valverde se vio superado por Kwiatkowski en la llegada de la Amstel, el murciano no perdonó ni el Huy ni en Ans, sendos finales para los símbolos del ciclismo valón, para la Flecha y la Lieja.

Valverde llegó a la salida de Lieja como más favorito que nunca. Siempre lo es qué duda cabe, pero en esta ocasión los focos le apuntaban con rotundidad. Cualquier otro resultado habría sido una sorpresa, o al menos un pronóstico menos predecible, por mucho que el murciano de azul llevara unos años besando el poste cada vez que su tiro se quedaba cerca de entrar.

Pero esta vez fue diferente. Valverde corrió a lo “champion”. No sé si habrá visto a Kristoff y Degenkolb en Flandes y Roubaix. Lo desconozco, pero su victoria guarda muchas similitudes con ambos, que por cierto son magníficos estrategas. A saber Movistar trabajó a satisfacción hasta un punto de la carrera. José Herrada y Gorzka Izaguirre fueron la punta de lanza del equipo que viste de azul en el apoyo de Valverde. Luego el murciano se vio solo.

Las circunstancias de carrera obligaron al Etixx a sacrificar a Zdenek Stybar para Julien Alaphilippe a tal punto que salvó el siempre peligroso intento de Kreiziguer -especialista en río revuelto y carreras de gran fondo-. El checo, verdugo de Valverde en Siena, fue un aliado, circunstancial, del número uno de las apuestas. Su aproximación mantuvo el grupo junto en San Nicolás obligando a los Katusha a moverse.

Y los rusos, aunque mediante españoles más Damiano Caruso, agitaron el paisaje. El movimiento de Dani Moreno en Ans fue de manual, pero no menos lo fue la respuesta de Valverde por detrás como Degenkolb en Roubaix saliendo a por los escapados o Kristoff escapándose con Terpstra. No cabía otra, tenía que lanzar y rematar el córner. Valverde lo tuvo claro y lo consiguió. Hizo el trabajo de un gregario y sentenció. Valverde valió por dos. Con él subieron al podio dos historias muy diferentes: Alaphilippe, joven, 22 años, con margen y muy buenos modos, y Purito, que consume ediciones sin besar el trofeo que ansía. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente, como cuando Dan Martin le ganó con aquel friki vestido de panda entre ambos.

Porque la Lieja ya no es como hace unos años. Aquí ya no se gana “por cojones”, hablando en plata. Aquí se gana desde la razón y con la pizarra en la mente. La Lieja de 2015 se volvió a jugar entre no pocos ciclistas. Los años de VDB, Bartoli y cía han pasado a mejor vida. Son muchos los que centran el tiro en la capital valona y eso se nota. Los desenlaces multitudinarios son letales para los ciclistas como Valverde, quien se sabe observado hasta la extenuación. Y estos desenlaces son ya habituales, casi una norma final, salvo sorpresa.

Fotografía tomada de www.ruedalenticular.com

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El escalofrío rosa llamado Giro de Italia

Giro de Italia

Una vez al año, una y no más, hay un escalofrío, una especie de tintineo que mueve la bota itálica.

Nada tienen que ver las charangas sicilianas ni los volcanes especialmente activos por estas tierras, es una sacudida sostenida en tres semanas, una especie de transmisión sísmica que atraviesa la península de arriba abajo y al revés y suele romper en el norte, habitualmente en Milán, el año pasado en Brescia, esta vez en Trieste.

En 2014 el latigazo viene de muy lejos, desde el norte de Irlanda del Norte.

el Giro empezó en Belfast

Hasta Belfast -a los pies del mito del Titanic, hace falta ser cenizo- nada menos se han llevado todo el tinglado rosa para vestir de gala, y en viernes, este Giro que anuncia la época de las grandes vueltas. Si quieren que les diga la verdad, estamos ante la grande más bella porque en efecto Italia fue un país que el creador cinceló para ser surcado por ciclistas, por empedradas calles sin aceras, por hermosísimos rocódromos en el cogollo dolomítico, que en esta tardo primavera se puebla de verde y hermosura, por ciudades bellas a rabiar, por parajes únicos.

Italia es ciclismo, el Giro es Italia, bello, desorbitado, rosa, vivo.

La edición que tenemos sobre el tapete es la primera con Paolo Bellino, como el mito Coppi “un uomo solo al comando”.

Bellino lleva la salida lejos de la madre patria, posiblemente lo más lejos que haya ido nunca una gran carrera, superando incluso esa que el Tour realizó desde Dublín en el infame 1998, pues Francia, por cuestiones tectónicas del pleistoceno cayó más cerca de las islas británicas.

Bellino no contento con el radio abarcado sondea y escucha, próxima parada, quién sabe si Dubái, ahí donde pusieron el huevo no hace tantos meses.

El Giro será una fiesta, pese a quien pese, falte quien falte.

Ser favorito para esta edición se ha convertido en una suerte de estigma para algunos. Richie Porte, eternamente enfermo este año, y Chris Horner, brutalmente atropellado en los lagos septentrionales, no están en la salida irlandesa. Finalmente llegó Purito, que con su semana de pasión entre Amstel y Lieja incluso vio peligrar su concurso. El moreno catalán es la baza hispana, pero así como otras veces me transmitía poder, esta vez no.

También hablan castellano otros grandes pues Nairo Quintana y Rigoberto Uran tienen importantes opciones.

Si este Giro viaja a Colombia

no se extrañen, sería un paso natural en un país que ciclísticamente es una potencia. Completa el vértice de la pirámide el admirable Cadel Evans, que corre en una cuenta atrás, ahora acompañado de su apreciado Samuel Sánchez.

La clase media del Giro incluye a los italianos, algunos también con pocas opciones de hacer algo grande si aquí no lo logran: Ivan Basso, Michele Scarponi –quien fue fichado para ayudar a Nibali en el Tour- y  Domenico Pozzovico.

Luego está Daniel Martin, bueno, abnegado pero difícilmente regular en una cita tan exigente, y también su compañero Nicolas Roche, que bien podría estar en la parte noble de este pronóstico. Muchos años después de Stephen Roche, el Giro sale desde Irlanda y tiene un par de bazas desde las islas.

Mikel Landa y el Giro

Interés tenemos por ver a Mikel Landa, no esperamos mucho de Pierre Rolland, tan dado a su Tour, y cuidado con Robert Kiserlovski. Salvo los cuatro o cinco grandes nombres, el Giro se compone de muchos equipos liderados por segundos espadas que pueden salir de Italia como gallos. Una participación muy mejorable.

¿Y del recorrido qué? Pues como siempre está concebido como una bola de nieve que se hace grande según pierde altura. La carrera atravesará rauda de sur a norte y en este estrecho pasillo continental se frecuentarán cimas con sabor a ciclismo de mayúsculas: Oropa, donde Ugrumov cercó a Indurain, Montecampione, donde Pantani acometió mil veces,  y Zoncolan, una subida por entre pistas de esquí.

Se retoma la anulada etapa de Val Martello –con Stelvio y Gavia, veremos qué pasa con la nieve- y se incluyen dos cronos, la de Baroli, 42 kilómetros de culebreo y toboganes, y la del Grappa, en una subida que otea el horizonte donde crece tan afamada y fortísima bebida. Todo acuñado por numerosas llegadas para velocistas. La alta montaña cayó en saco roto.

Por cierto se cumplen diez años del Giro de Damiano Cunego, el ciclista veronés que nunca más dio el tono de entonces dando pábulo a un reguero de preguntas que este ciclismo loco de un tiempo a esta parte nos impide descifrar.

Pantani Figura del Giro

También es el primer Giro diez años después de la pérdida de Marco Pantani, el símbolo de cómo la inmundicia pudo consumir un mito y una persona al mismo tiempo. Paradójicamente le quieren homenajear en la carrera que fue su punto de inflexión… hacia abajo. En ciertas cosas Italia se parece mucho a España.

 

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Llega la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama

El 8 de Junio a las 8:00h en el Polideportivo Martín Colmenarejo (Avenida de los Remedios) en Colmenar Viejo (Madrid) dará comienzo la cuarta edición de la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama. Como bien dice el lema de esta edición de 2014 «Los Puertos de Madrid y tú frente a frente«, será una prueba dura con 161,9 km de distancia y eso ya son palabras mayores. Sin duda un gran reto para todos los participantes que se animen a formar parte de esta marcha que seguro que gusta a todos, como ha ocurrido en ediciones pasadas. Contará con el sello organizativo de la Federación Madrileña de Ciclismo que pondrá todos los medios disponibles para que sea todo un éxito tanto de participación como de organización y seguridad.

¿Por qué «estilo Purito»?

Purito estilo JoanSeguidor

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En el libro de Purito hemos querido saber de ese magnetismo conviviendo con gigantes como Valverde o Contador

Andorra es un país, uno de los que cuenta en los poco menos de 200 que creo que hay registrados por la ONU, muy peculiar.

Es un país, sí, pero pequeño, y no muy poblado, por esa orografía que le pone en medio del Pirineo.

En Andorra, más concretamente en la capital, en Andorra la Vella, todos se conocen, todos se saludan por la calle.

El dependiente, el camarero, el panadero,… es como un pueblo.

Y Purito está entre ellos.

Sale de casa y por calles que podrían ser de cualquier población de La Cerdanya, se cruza y saluda, a uno al otro, a éste, a aquel.

Es simple y llanamente uno más.

Como en la vida.

Vemos estrellas, engalanadas, en odor de multitudes y pensamos que ni sienten ni padecen.

Pero es erróneo, son personas, que puedes pellizcar e interpelar, que se ofenden si no les entras con educación y que duermen sus ocho horas.

Cuando le dimos vueltas Bernat, el editor de Cultura Ciclista, y un servidor al título del libro de Purito.

Cuando incluso el propio exciclista opinó, y se le vendió con éxito el proyecto, para luego borrarse, siempre tuvimos claro que el libro tenía que llamarse así: «Estilo Purito».

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Y ¿qué es, a nuestro juicio, el «estilo Purito»?

Pues es en definitiva el libro blanco de una persona, de un profesional del ciclismo que compitió en cariño y titulares ante dos monstruos de generación como Alejandro Valverde y Alberto Contador.

Que todos, estos días, cuando hablamos del pasado reciente de este deporte, hablemos de Contador, Valverde y Purito es un mérito que el pequeño ciclista catalán se puede arrogar.

Porque números en mano, no podemos esconder que hay diferencia.

Por palmarés Contador y Valverde se escaparon hace tiempo.

Por carisma, es otra cosa.

A vueltas con el «estilo Purito»

Joaquim Rodríguez, Purito en el imaginario, se ha sabido imponer con sus armas.

De forma consciente o no, pero ha ganado porque ha sido tal y como es.

Un día lo dijimos, y tuvo fortuna aquel titular: «Purito no vende humo«.

Y es así, sentarse con él es sacar una, dos, tres, cientos de conclusiones.

Son palabras dichas como en cualquier otra boca, pero prendadas de sinceridad.

Porque un rato con él es revelador, sus ojos delatan cualquier invención y ponen en contexto.

Purito tuvo una fecunda y larga trayectoria ciclista.

Tuvo cuerda, más incluso de la que él esperaba en ese «pequeño cuerpo».

«No tuve el motor de Alberto» reitera, aunque el que le tocó en gracia no «gripó» mucho.

 

Y cuando lo hizo lo admitió, sin más.

Pero tuvo lo suficiente para ser tan grande como sus dos compañeros de generación.

Fue rival en la carretera y compañero fuera de ella.

Estos días que muchos se acuerdan del desenlace de Florencia, podemos asegurar que no hay atisbo de rencor por lo que pasó.

«Chico, las cosas son así» zanja.

Y nos da una lección, a todos los que pensamos que Alejandro Valverde pudo haber hecho más aquella tarde.

Como el encaje del golpe de Fuente De, una historia que tiene muchos más protagonistas de los que imaginamos.

Algunos insospechados.

Purito lo zanja, con naturalidad: «Es ciclismo«.

Gobik abre el armario ciclista del invierno

Esas frases tan sencillas, escuetas si se quiere, son «estilo Purito» y dibujan la dimensión de ciclista que la parroquia no olvida, ni queremos que olvide.

Por eso estas líneas que llenan un libro, unas líneas para un tipo de Parets de Vallés que ha hecho del ciclismo la misma marca de su ADN.

* Quería agradecer el cariño de Miguel Angel Martín Perdiguero, Ángel Vicioso, Alberto Losada, Abraham Olano, Joseba Beloki, Manolo Saiz, Joxean Fernández «Matxin», Josep Jufré y otros muchos: la suma de vuestras palabras ha ayudado a escribir este libro.