Un junio sin Quebrantahuesos no es junio

El vacío de este 2020 nos ha quitado la Quebrantahuesos del mes de junio

Mediados de junio, seguro, a estas alturas, estarías pensando en tu inminente participación en la Quebrantahuesos.

Pero este extraño mes de junio sin Quebranta no es un mes de junio cualquiera.

Sin Quebrantahuesos y otras marchas cicloturistas.

Sin sol ni calor.

A los ciclistas nos han robado la primavera.

Sin salidas de club.

Y, sin embargo, ya estamos en junio.

Un mes atípico para un «año que no existió».

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¿Cómo habría sido en condiciones normales tu mes de junio?

El sábado tendrías la primera salida “importante” del mes para preparar la Quebranta.

Tocaría “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, con cerca de 200 km, y sin duda la más exigente, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

Una «excursión» que habría marcado la hora de tu puesta a punto y dejado preparado, fino, para afrontar con garantías la reina de las ciclodeportivas.

Para eso, seguro, habrías alcanzado más de cinco mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar de ese momento.

Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario, es… “tu” mes.

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Pero este año no va a poder ser.

¿Cómo habría sido ese día?

Te habrías bajado tres puntos la cremallera del maillot, y es que, a pesar de salir tan temprano, se notaría ya bastante calor en el ambiente.

El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo habría dejado bien claro: 20 ºC.

Desde luego hubiera sido un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se habrían rebasado los 30 grados con facilidad.

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, hubieran evidenciado con claridad que el verano ya habría llegado y que te encontrarías en tu mejor estado de forma, en la cresta de la ola.

Habría empezado a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas saliendo de tu barrio, hubieras agradecido ese primer fresquito de la mañana, que refresca y despeja la cara, pensando que realmente el día sería de órdago.

Subirías por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club.

Lo habrías hecho con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, pensando: “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”,  alucinando lo “fácil” que irías.

Te habrías mirado las piernas, encontrándolas poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hubieran hecho sentir como nunca.

Habrías llegado arriba comprobando el tremendo ambiente en la salida, con mucho colorido.

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Tus amigos te estarían ahí esperando, esos que te habrían llevado con el gancho todo ese invierno-primavera.

En tu fuero interno sólo tendrías en mente una cosa: “¡que se preparen!”.

En fin, como dijo un buen amigo mío: » en septiembre aún estaremos fuertes»

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Las inscripciones de la Quebrantahuesos: torres más altas han caído

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La Quebrantahuesos ha tenido que rectificar en la devolución de las inscripciones

Han dado que hablar la marcha que quita el sueño a media comunidad ciclista…

El aluvión de cancelaciones, no podía ser de otra manera, también llegó a las marchas cicloturistas y esto es un parar, la madre de cordero, la Quebrantahuesos también cayó, pasando de junio a septiembre.

Y llegados a este punto ¿qué pasa con las inscripciones de la Quebrantahuesos?

Un callejón sin salida que pone a todos en compromiso, lo pone todo en entredicho.

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En un primer momento la Quebrantahuesos dijo que nada de devolver el dinero, con el consiguiente tsunami de críticas y gente prendiendo fuego a las redes sociales.

Pero ni la marcha más grande, la intocable, a este lado de los Pirineos pudo aguantar el tirón. 

Lo que se desprende de todo esto es que cuando decimos que las cosas no van a ser igual tras esta mierda, tendremos que mirar a los organizadores de marchas y eventos, porque a ellos les ha caído una buena encima.

Como a todos, cierto, pero el percal que tienen que sortear no es pequeño, ponerse entre la espada y la pared de tener que decidir qué hacer con un dinero que en parte ya se ha gastado en proveedores, con la masa de inscritos presionando.

Entre las muchas tesituras desagradables que está provocando el coronavirus, tenemos este dilema.

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Veremos en qué queda la próxima campaña de marchas, cuántas sobreviven y cuántas cae. 

Por de pronto, como nos cuenta Nacho sobre el tintineo de un rodillo que seguro ha provocado más de una discusión entre vecinos estas semanas, la Quebrantahuesos ha tenido que claudicar.

La Treparriscos, una buena alternativa a la Quebrantahuesos

Treparriscos Quebrantahuesos Featured

La saturación de la Quebrantahuesos invita a probar alternativas como la Treparriscos

 

La Quebrantahuesos es para muchos el mejor momento ciclista del año, la marcha para que muchos reservan su mejor estado de forma, pero también muy concurrida, a veces tanto, que hay que buscar alternativa, y la Treparriscos ofrece la opción de cicloturismo de calidad en el corazón de la misma QH.

Y es que ambas pruebas confluyen en tiempo y lugar, para dar salida a los que no pueden estar en la hermana mayor.

Por eso, ahora que se abre la lotería de estar o no en la Quebrantahuesos, y ante la dificultad de tener dorsal, la Treparricos está ahí. 

 

Hablamos de una versión corta, cierto, pero que convive con la grandeza de la QH, su feria y ambiente.

Incluso aunque no se siga el itinerario de la marcha más importante de España, la Treparriscos pasa por pueblos que se engalanan para la ocasión.

Y ojo que hablamos de Bielsa o Broto, sitios tocados por una varita mágica.

Nacho conoce las dos marchas muy bien, no se atreve a discutir la grandeza de la Quebrantahuesos, pero propone salir en la Treparriscos si se pone a tiro.

Al fin y al cabo todo queda en casa, y cualquier ciclismo en esa cara de los Pirineos, por esos parajes, seguro que va a saber a gloria.

 

¿Qué tiene la Quebrantahuesos que sigue causando furor?

El friki de la Quebrantahuesos tiene un nombre: «Frikibrantahuesos»

Hoy en día que tan de moda están los frikis, esas personas raras, raras, de las cuales muchas veces nos reímos, de ellos o con ellos, ¿acaso distamos mucho de estos personajes para nuestras familias y amigos?

Entendiendo claro, que nuestro entorno, salvo benditas excepciones, no es capaz de dar ni siquiera una pedalada para ir a buscar el pan o el periódico.

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Somos gente extraña para ellos, somos “frikis”… y quizás tengan razón, porque qué es lo que hace que nos unamos un sábado de solsticio de verano, con todo lo de mágico y esotérico que conlleva, para completar un recorrido de más de 200 km por el Pirineo, subiendo y bajando montañas, sorprendidos por el fuerte viento del Norte subiendo el Somport y por un frío del carajo descendiéndolo.

Y menos mal que el fresquito se agradeció subiendo el Marie Blanque, ya que otros años habíamos padecido un calor sofocante, convirtiendo la Dama Blanca en un horno a presión.

¡Están locos estos ciclistas, salir con este tiempo!”, “Yo, este recorrido no lo hago ni en moto”,… ¿y qué les explicas a la gente que no entiende nada de este deporte?

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Nada, seguiremos siendo unos frikis, que en el inicio del verano nos seguiremos juntando miles y miles para completar el ritual de purificación, en el que no faltará el sudor, seguro, la sangre, por desgracia en algunos casos, y las lágrimas en otros, ya sean de alegría o tristeza.

Así somos, unos “raros”, que disfrutamos padeciendo, capaces de levantarnos antes que las calles, después de haber dormido muy poco, prácticamente nada, algunos incluso pegándose una paliza previa de coche, para meternos entre pecho y espalda una kilometrada en bicicleta que pueda llegar a ser, para muchos, un esfuerzo sobrehumano.

Mira que llegamos a ser raros… por no hablar de esos desayunos, a primera hora de la mañana, a base de pasta, cereales, barritas energéticas, bebidas isotónicas,…cuando la mayoría de los mortales, en este país, se van a trabajar con una magdalena, bañada como mucho en un café…

En Cruz tienes todo lo necesario para llevarte la bicicleta a la marcha que te parezca 

Y es que sí, somos diferentes, y si no… ¿porqué nos miran en la playa como a un bicho raro?

¿Será por esas marcas en nuestras piernas, nuestras musculosas y morenas piernas?

DT-Swiss Junio-Agosto

 

¿O por esas otras en nuestros brazos, ese “café con leche” que con tanto orgullo lucimos, señal de muchas horas de entreno, de pedaleo intenso, bajo el sol, el sol de las más duras marchas del país?

Claro que todo se aclara cuando te pones tú camiseta preferida del verano, esa que pone Quebrantahuesos, Iratí Xtrem o Marmotte contestando en silencio a toda esa gente que te ha estado mirando con extrañeza: “¿es que no veis que soy ciclista?”.

Y te irás, luciendo gemelos y piernas depiladas, bajo la atenta y admirada contemplación de los playeros…

Pero como decía al principio, qué es lo que hace que año tras año nos juntemos en esta tradicional fecha con nuestras bicicletas para realizar semejante barbaridad, ¿será la belleza del Pirineo?

¿Será contemplar la majestuosidad del vuelo del quebrantahuesos sobre nuestras cabezas?

¿La hospitalidad de los habitantes de esta región?

¿La paciencia, amabilidad y eficacia de los voluntarios?

¿Demostrarnos a nosotros mismos que podemos?

 

¿Que fuimos capaces en un solo día de completar un recorrido tipo Tour?

¿Poder presumir con nuestros familiares y amigos que somos algo más que una buena pareja, un buen padre, un buen hijo o un buen compañero de trabajo?

Seguro que sí, que todo esto y más es lo que nos mueve a formar parte de esta aventura que es la Quebrantahuesos, en una jornada que dará para mucho, muchas historias, muchas anécdotas, de todo tipo, desde el petardazo de inicio, remontando los llanos de Jaca hasta el Somport, bajo la seriedad y la concentración, en la mayoría de casos, de los pelotones que se van organizando, a buen ritmo, la gente callada, en silencio, nadie bromea, sólo el sonido de los tubulares, o las cubiertas, rodando por el asfalto, nadie dice nada: ¿qué ocurre?

 

Qué raros qué somos… parece que ni siquiera entre nosotros seamos capaces de conocernos, y así hasta el Marie Blanque, la agonía hecha montaña, en una rampa interminable de 4 kms, donde cada uno subirá como pueda, el tiempo se parará, en esta especie de túnel, de agujero negro hecho puerto donde cada historia personal de cada ciclista será una anécdota en si misma, un vía crucis que nos llevará al monte del calvario: el Portalet, donde para muchos serán más de dos horas de sufrimiento, de rosario, rematados por la lanza de la Hoz, aunque después llegará la resurrección, la recuperación, como si de un milagro se tratara, donde seremos capaces de rodar de nuevo a un ritmo alto camino de la gloria, de la ascensión a los cielos de Sabiñánigo.

Y bien sabe nuestro entorno lo que nos habrá costado nuestra santificación: horas de esfuerzo, de sacrificio, de lo que para muchos tildarían de vida monacal: no beber, no fumar, no salir, pelearnos con nuestros compañeros de trabajo por el uso extremo del aire acondicionado…

¿Aún creéis que no somos frikis?

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Y si no, pensad en otra rareza, ¿porqué precisamente ahora, cuando las bicicletas son para el verano, muchos la cuelgan, dan por finalizada la temporada, después de haber completado con éxito una gran marcha?

¿Por qué ahora, cuando podemos disfrutarla, nos olvidamos de ella?

Pensad y reflexionad, y creedlo, que hay vida después de la Quebrantahuesos.

Amén.

Foto: SPORTARAGON.com

Ésta es mi Quebrantahuesos ideal

Soy de la generación que descubrió la Quebrantahuesos queriendo ser Induráin

Estoy hablando, claro está, de los años 90, cuando unos jóvenes treintañeros  como nosotros participamos en una de sus primeras ediciones…. con más miedo que siete viejas.

No era para menos.

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Habíamos oído hablar de ella como la marcha más dura de España, con puertos con terribles rampas en las que un coche tenía que meter primera para poder superar sus tremendos desniveles.

¿Y su nombre? Muchos decían que era debido a cómo se te quedaba el cuerpo una vez completado su recorrido de más de 200 kilómetros.

Para reír ¿verdad?

Aunque nosotros ya sabíamos que se trataba de una reivindicación para proteger esta bella e inconfundible ave en extinción, que tontos no éramos, claro.

Sí es cierto que fue una década dorada para el cicloturismo, incluso algo ingenua, también

Pero era cicloturismo y la Quebrantahuesos no escapaba

SQR – Cerdanya Cycle

 

Todo era nuevo para nosotros: nuevos puertos de montaña, nuevos recorridos, nuevas aventuras y sensaciones.

Afrontábamos estos retos con los hierros que llevábamos durante aquellos años y con los desarrollos que se movían entonces para subir: un 39×26 como mucho, porque entonces el triple plato era casi inusual -solo los franceses lo usaban- y el compact ni siquiera existía.

De esta guisa nos presentábamos, con toda la inocencia del mundo, para afrontar estas duras pruebas.

Como os comentaba al principio, eran unos años en los que todos intentábamos imitar a nuestros ídolos: entrenar como ellos (o al menos intentarlo), comer lo que ellos comían, vestir como ellos y sobre todo, correr como ellos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Sí, lo que os digo, una época en la que todos nos creíamos que éramos Induráin.

Los que tienen mi edad, años arriba o abajo, saben muy bien de lo que hablo.

En nuestro caso, aquellos amigos siempre salíamos juntos, pero luego la carretera no perdonaba y ponía a cada uno en su sitio: nos dábamos unos palos tremendos y las batallas en aquellas “excursiones” eran antológicas.

Jugábamos a ser ciclistas.

Así éramos, jóvenes e inconscientes.

Sin embargo, algo cambió nuestra mentalidad en aquella primera participación en la Quebrantahuesos: decidimos que todos íbamos a ir juntos y que nos esperaríamos, que subiríamos como amigos.

Existía mucho respeto por la dureza y el kilometraje de aquel “Tour de los cicloturistas”.

Así fuimos haciendo hasta el Portalet, cuando nos dimos cuenta que faltaba uno de los nuestros.

No venía.

Así es La Cerdanya que espera al ciclista 

Pedaleábamos preocupados y decidimos esperar.

Al cabo de un buen rato lo vimos aparecer, fresco como una lechuga.

Resulta que había tenido que parar por culpa de un «pequeño» problema intestinal que sólo él podía solucionar: vamos, que dejó un buen recuerdo a su paso por el “portalito”.

Aquel día ni miramos ni nos importó el tiempo que nos llevó el completar la marcha.

 

Sólo queríamos disfrutar, compartir y acabar la experiencia todos juntos, como amigos que éramos.

Lo conseguimos.

Animados por nuestro éxito en nuestra primera participación en la QH, en la segunda edición ya fuimos a saco.

Quisimos ir a por todas y a por el oro, pensándonos que aquello estaba chupado.

Así salimos, tras el pistoletazo inicial, como decía uno de nuestros colegas: “carajillo y a correr”.

Pedaleamos como posesos hasta el pie del Marie Blanque, hasta que nos dimos cuenta que algo no empezaba a funcionar bien.

Cuando llegamos a la base del Marie Blanque vimos que algo no iba bien

Desgaste, poca cabeza, dureza y calor extremo.

La comida no entraba y el estómago lo teníamos lleno de agua.

El golpe de calor que recibimos fue demoledor. 

Algunos pedaleaban blancos, deshidratados, tirados en medio de una curva del Portalet.

 

Yo no iba mucho mejor, ya iba a abandonar también, cuando vi aparecer a una de nuestras compañeras que iba despacio pero muy segura.

De esta forma, me dispuse, con mucho sacrificio, a seguir su firme y decidida rueda, para acabar la marcha en unas maratonianas doce horas.

Entre una y otra manera de afrontar la QH por parte nuestra había existido una diferencia abismal de un año a otro.

Dije que no volvería nunca más, que colgaba la bici: luego cayeron 9 más.

Por lo tanto, si me lo permitís, con once Quebrantahuesos en mis piernas sé de lo que estoy hablando.

Dejadme presumir de ello.

Por eso me he planteado este pequeño reto entre nosotros que incluso podría llegar a ser un juego: ¿cuál sería vuestra quebrantahuesos ideal?

¿Dejarlo todo como hasta ahora?

¿Con sus clasificaciones, sus premios, sus chips, sus medallas y diplomas?

¿Con las quejas de siempre?

SQR – GORE

 

Que si es una carrera encubierta, que si eso no es cicloturismo, que allí sólo van a disputar muchos pros frustrados… entre otras demás lindezas que siempre se han dicho de ella.

En definitiva, reconocer que la Quebrantahuesos tiene su idiosincrasia, su propia personalidad y eso nunca debe cambiar, le pese a quien le pese.

Que tal y como está,  funciona muy bien. Que la dejen en paz.

Pero habrá otros que piensen que la QH está poco a poco muriendo de éxito, que necesita un giro radical, un cambio de rumbo y, sobre todo, que recupere su espíritu 100×100 cicloturista, tal y como fue concebida por sus padres hace ya 29 años.

Porque de eso se trataba, de dar un paseo de altura por los Pirineos un día de junio, para contemplar oníricos paisajes, puertos de ensueño y disfrutar del entorno, de los amigos, del compañerismo, de una jornada espectacular de cicloturismo.

De acuerdo que el reto estuvo entonces en ponernos un reloj, para saber lo que podíamos tardar en afrontar semejante ruta alta pirenaica.

Quizás ahí estuvo el error.

Sabíamos que entonces era colocarnos un dorsal y transformarnos por completo: de tranquilos cicloturistas a combativos ciclistas que cuando se ponían el culote no conocían ni a su padre.

En estos momentos, la pregunta parece clara: ¿apostaríais por una Quebranta sin tiempos ni cronometrajes?

O bien, como parece que será la nueva tendencia, ¿que cada uno suba sus tiempos a Strava, sin afectación a ningún tipo de clasificación establecida por la prueba?

Ante tanta polémica sobre si la QH es una carrera o no, siempre he pensado lo mismo: quizás se tendrían que organizar dos Quebrantahuesos.

Sí, sí… ¡dos Quebranta!

Cambrils Square Agosto

 

Una que fuera una competición propiamente dicha, con sus premios y clasificación general por tiempos o por edades.

Esto es, una carrera ciclista en toda regla.

Otra puramente cicloturista, sin cronometraje, completamente libre, para el que la quiera disfrutar en compañía o en solitario, olvidándose de las prisas, el estrés y el reloj.

Incluso, por qué no, una QH/2 dividida en dos tramos para vivirla en dos días, con una primera jornada por ejemplo hasta Laruns y al día siguiente completarla con la ascensión al Portalet y Hoz de Jaca, para luego de nuevo volver a Sabiñánigo.

O una HQ: una Quebrantahuesos al revés.

O una QH 2002: con el famoso recorrido de aquel año, una innovación por culpa de un terremoto en el Portalet.

Incluso una súper QH, con la incorporación también del Aubisque.

Serían interesantes estas propuestas ¿verdad?

Otras maneras, otras formas de ver y disfrutar de la Quebrantahuesos

¿Estáis de acuerdo?

Otra manera de correr la Quebrantahuesos es posible

Quebrantahuesos JoanSeguidor

Unos días después de la Quebrantahuesos, nuestro amigo Jaume Rué narra cómo un momento de desastre lo cambia todo y obliga a priorizar lo realmente importante.

Era mi quinta Quebrantahuesos consecutiva.

Mi mejor tiempo es de seis horas y once minutos el año pasado.

Sinceramente, soy una especie rara para preparar la Quebrantahuesos. Por mi trabajo paso muchas horas sobre la bici.

En mis rutas guiadas, tengo de todo, clientes que exigen más o menos, pero el trabajo está hay y por tanto la base.

Sí que he decir que no llevo ni pulsómetro.

Quebrantahuesos Jaume Rue JoanSeguidor

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Las salidas de la Quebrantahuesos

Todos sabemos que la salida de Quebrantahuesos es complicada.

Poco menos que salimos a cuchillo entre Sabiññanigo y Jaca.

Vamos casi sprintando a más de 50 por hora,

Es a partir de Jaca que las cosas se empiezan a clarificar.

De repente oigo un estruendo delante mío. Es una caída multitudinaria que no puedo evitar aunque el daño no es considerable, alguna contusión, poca cosa.

Miro alrededor y veo bicicletas y ciclistas atrabapados debajo de ellas.

Mi estado no es malo, miro la bicicleta y está bien, perfecta para seguir.

Me dispongo a montar nuevamente y de repente veo un ciclista tumbado boca abajo con muy mal aspecto.

No se mueve, y nos preocupamos.

Mientras otros reemprenden la marcha, decido quedarme a su lado.

Damos el aviso de que hay un persona grave, inconsciente, que de repente empieza a quejarse de forma ostensible por el dolor de la carrera.

La mala suerte es que un poco antes de donde estábamos hay otra caída, y la ambulancia que envían a nuestra posición, supone que el accidente era ése, y no el nuestro.

Tomé mi bicicleta y me acerqué a la ambulancia para comentar que un poco más adelante hay un ciclista con muy mal aspecto, con la mala suerte que cuando los servicios deciden venir  donde estábamos en un primer momento, la ambulancia pincha.

Todo se retrasa.

Estamos casi una hora parados, hasta que los servicios se hacen cargo del ciclista.

Aprovechamos para pedir a los grupos que bajaran el ritmo porque no podíamos mover al ciclista hasta que llegara la ambulancia.

Con ese retraso, la idea de poder batir mi propia marca se disipa, pero aún y así decido que quiero hacerla.

Tengo por delante un recorrido donde apretar en las subidas y hacer un entrenamiento de calidad para otros objetivos.

Me salen casi siete horas.

Una Quebrantahuesos diferente

A ver, cada uno puede tener su opinión, pero a mí la Quebrantahuesos tal y como está me gusta y volveré, seguro.

Cada uno puede tener el límite del riesgo que le parezca pero para mí es la marcha más importante del calendario y eso nadie lo puede discutir.

Quizá la organización podría pensar en escalonar más aún la salida, en grupos más pequeños, con un tiempo entre ellos que no se pudiera reducir en los primeros kilómetros, que son en definitiva los más complicados.

Es un evento que nos gusta y que además nos da negocio como agencia de viajes oficial que somos.

El cicloturismo moderno es esto, y no cabe vuelta de hoja.

Se ha perdido la esencia del primer ciclotuirsmo, y no me parece ni bien ni mal.

Para una parte importante de cicloturistas las marchas se están convirtiendo en una obsesión, con entrenamientos y preparaciones, de esto de me desmarco totalmente.

Quizá no hace falta tanto para algo que no es más que ocio.

Con este ambiente hay nerviosismo en las salidas, se pide pasar, hay ganas de irse adelante. Todos nos cabemos.

Son eventos en los que la gente quiere superarse respecto al año anterior.

Yo por de pronto volveré a la Quebrantahuesos y no me pesa haber hecho lo que hice, creo que si me pasara me gustaría tener alguien al lado.

Por Jaume Rué, desde Cycling Costa Daurada

Imagen tomada de FB de Marcha Cicloturista Quebrantahuesos

Quebrantahuesos: el gran momento del ciclismo de ocio

Quebrantahuesos - Campeonato España JoanSeguidor

El fin de semana ciclista ha juntado Quebrantahuesos con Campeonatos de España demostrando lo lejos que está la competición del ocio

En dos días, el ciclismo en este lado de los Pirineos ha llenado la prensa local de un par de sitios, tanto la aragonesa como la castellonense con dos eventos que demuestran eso de que el ciclismo de ocio es algo que va solo frente a la soledad de la competición.

En Huesca, la Quebrantahuesos es definitivamente una fiesta, una celebración de ciclismo y ciclistas que se juntan un día antes y comparten el evento más notable de toda la campaña.

El evento al nivel de los grandes de todos los lados.

La fiesta de la Quebrantahuesos

Nosotros, en este mal anillado cuaderno, hemos opinado mucho sobre la QH y no siempre bien, porque creemos que la esencia se quedó en el camino.

Una pena por eso el tema de la suciedad que generada por el recorrido

Sin embargo, mucha gente nos advirtió que estábamos equivocados, que es la Marcha por excelencia, el sitio en el que todos quieren medirse y acaban haciéndolo.

Poco importan además las numerosas críticas que rodean al evento. Que si ha perdido la esencia, que si se ha masificado… La QH es un gran puchero y ahí entran todos, ahí nadie deja de meter el cucharón

Publicada por Iban Vega Garcia en Martes, 19 de junio de 2018

Hemos de admitir que este año, ver los muros de Facebook es un reflejo de esa fiesta con mayúsculas que es la QH.

Gente comiendo el día de antes, paseando por la feria, donde exponen no pocos amigos de este mal anillado cuaderno, preparando las cosas la noche de antes y luego la crónica de la jornada.

Nos quedamos con la de nuestro amigo Jaume, de Cycling Costa Daurada, que presenció un accidente al inicio y prefirió quedarse con los heridos…

Tots els que heu fet la QH sabeu lo perillós que és el primer tram entre Sabiñánigo i Jaca. No he pogut esquivar la…

Publicada por Jaume Rué Lleixà en Sábado, 23 de junio de 2018

Así las cosas, esto es en definitiva ciclismo, y hastiados como estamos a veces de grandes eventos que no respetan ni al participante ni sus sueños, creo que la QH cumple con creces las veces de fiesta del ciclista.

Mientras en Castellón tienen lugar unos Campeonatos de España que siendo lo que son, corren con una discreción que la cita no merece.

El Campeonato de España lo es todo para el sub23 que ansía el profesionalismo, un escaparate si no corres en Movistar y un engorro cuando eres una estrella.

Así son las cosas en una prueba que vuelve a la televisión, años después, como aquella vez en Cuenca, cuando Purito le fastidió el plan a Valverde.

Y de eso hace once años. Fue en la Sexta.

Ver la repercusión de la QH frente a los nacionales habla de cómo sigue cambiando este deporte, que no es un deporte de gente espectadores, únicamente, que es un deporte de gente activa, que sube los puertos en bici para ver pasar sus ídolos, que se machaca y le gusta saber cómo lo hacen los pros,…

De gente en definitiva que ha cambiado el paradigma.

El ciclismo es más ocio que nunca, y en cómo transferir este gran momento a la competición está la clave.

Imagen tomada de FB de RFEC

El padre de la Quebrantahuesos

Si hay alguien en este país responsable de que año tras año miles de ciclistas nos hayamos ilusionado por el cicloturismo y aceptado el reto de finalizar una de las marchas con más renombre mundial, no es otro que Luís García Landa. Y es que este deportista altoaragonés de Biescas, pero residente en Sabiñánigo, es el auténtico padre de la Quebrantahuesos junto a su esposa Tere, su amigo José Antonio Ferrer y el entonces presidente de la peña J. Navasa.

Luís llevaba varios años participando en la Marmotte y siempre había pensado para su tierra el trasladar la idea: organizar algo bonito, no sólo en el aspecto cicloturista, sino también para sacar de la profunda crisis en la que había quedado inmersa la comarca. Estamos hablando de principios de los 90 y en cuanto arreglaron las carreteras, se lanzó a completar su sueño, porque además el recorrido ya lo tenía claro, tantas veces sufrido y disfrutado por los pocos integrantes, por entonces, de su peña Edelweiss, cuando en una de aquellas “excursiones” a algún miembro de la grupeta se le ocurrió la feliz idea de volver a España, después de haber superado el Somport y entrado en el país vecino, “acortando” por el atajo del Marie Blanque: “¡Por aquí!”.

Así nacía una de las rutas más bellas, más famosas, reconocidas y recorridas por miles y miles de cicloturistas cada año, bien “solos” o en “compañía”, en modo “turista” o “competición”, con dorsal o sin él, a “disfrutar sufriendo” o “sufrir disfrutando” que de todo hay en el extenso abanico de perfiles ciclistas de este bendito país.

Los inicios fueron difíciles y él mismo Luís nos explica que la primera oficina de la organización fue el comedor de su casa, donde trabajó duro para enviar 3000 cartas informativas a todos los clubes de España y a 700 del sur de Francia.

El premio a ese esfuerzo todos lo conocemos: en cinco ediciones se llegó a los dos mil participantes y hoy ya son más de diez mil.

Luís nos podría explicar miles de anécdotas sobre la QH, pero… ¿sabías que estuvo a punto de llamarse la Sarrio – el rebeco del Pirineo Aragonés-? Pero finalmente Luís, ecologista recalcitrante y miembro fundador de ADEPA, la Asociación para la Defensa del Pirineo Aragonés, y ya que en aquel entonces se ocupaban de cuidar y alimentar a un quebrantahuesos malherido, pensó… ¿y por qué no llamarla así?

Porque eran muchos que en un principio, en sus primeras ediciones, pensaban que el nombre se debía a cómo se quedaba el cuerpo después de completar el duro trayecto de 205 kilómetros en bici, nada que ver, por supuesto, con la idea de hacer un llamamiento para proteger esta especie en extinción.

Nuestro protagonista de hoy daría para escribir un libro, y a mí se me acaba el espacio, pero vamos a añadir, si cabe, que fue el ganador (o como él mismo dice, “el que llegó en menor tiempo”) en la Madrid-Gijón-Madrid (MGM), y como también siempre nos comenta “lo hice sin pájaras”.

Randonneur, corredor, cicloturista… tiene en su palmarés pruebas tan dispares como dos victorias en la carrera de las 24 horas de Pomps (Francia), subcampeón de la Copa de Europa en Mallorca el año 94 y décimo del Mundo en el Tirol en 2001 como Máster 30, como Máster 40 subcampeón de Europa en Torres Vedras (Portugal) en el 2004 y es un habitual, por ejemplo, de la Vuelta a Maspalomas, del Tour de Flandes y, por supuesto, de su Quebrantahuesos, en la cual ha participado en todas sus ediciones menos en dos ocasiones.

Como buen amigo ciclista que es, siempre podremos pedirle sus sabios consejos, sobre todo en alimentación, para poder acabar una MGM “de la cual te puedo asegurar que acabé fresco, y eso que no soy de Bilbao”.

Por Jordi Escrihuela, desde Ziklo

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