Al lado de estos, cualquier problema resulta estúpido

 

Si Juanjo es capaz, cualquiera es capaz” Bernat Moreno

Rechinan las teclas al runrún de la nominación del último Balón de Oro, el último galáctico, y me apena. Me apena mucho, porque no entendemos nada, nos perdemos lo mejor. Miramos y enloquecemos en debates envenenados y no nos percatamos que los héroes están aquí abajo, entre tú y yo, aquí, ahí. Son héroes cotidianos y son tantos que se diluyen entre la gente, en el trasiego vital. Son tantos, pero también tan buenos, que pasan por el anonimato. Mi héroe cruza la calle conmigo cada mañana, compra el pan a mi vera. Mi héroe puede ser cualquiera y no nos damos cuenta por la estrechez de un titular o una cuña radiofónica.

El otro día pude asistir al pase del documental “Imparables”. Quien quiera saber más, aquí tiene una breve sinopsis. En el mismo saludé a una persona que conozco desde hace años y no sabría muy bien cómo calificar. Se llama Bernat Moreno, sí quien suscribe la frase de aquí arriba, y mi relación con él ha sido de desencuentros y fría. Sin embargo tras ver el mentado documental, sólo puedo decir “chapeau Benat”. Chapeau porque ha dado apoyo incondicional a personas con grandes dificultades, les ha puesto de nuevo en ruta y les ha fijado un objetivo tan grande, como el de vivir a mil por hora, que les ha devuelto a lo mejor de la vida tras golpes demoledores. Todo con trabajo de día a día, de pie del cañón. Estando, que ya es mucho.

Sin embargo no se podría entender a Bernat sin Juanjo Méndez ni Raquel Acinas. El primero es todo, es el origen. Juanjo tuvo un accidente de moto y perdió sus extremidades de la izquierda. Desde entonces no paró de crecer como persona dibujando una sonrisa a cada minuto que la vida le regaló. Se ha convertido en uno de los mejores ciclistas paralímpicos del mundo. Con un extenso palmarés, que no viene al caso, Juanjo es el vivo ejemplo de lo que Bernat ha sabido construir.

Y si Juanjo, “el presi”, es el origen, Raquel es el hilo. Ella y su pareja tuvieron un terrible accidente frente a un todoterreno. Quedaron estampados y marcados de por vida. Ella perdió una pierna pero agradeció seguir viva. De hecho sigue agradeciéndolo diariamente trabajando en el velódromo y por las carreteras de Barcelona y siendo, como Juanjo, una de las mejores atletas paralímpicas del mundo.

Pero ahora viene lo mejor. Juanjo y Raquel son iconos, parte de esos héroes anónimos que crecen entre nosotros. Sin embargo sus cosas increíbles, sus terribles ganas de vivir no han pasado desapercibidas. Son imanes de gente que como ellos han sido golpeados por la mala suerte y busca sobre una bicicleta un horizonte al que agarrarse. De repente, sin saber cómo, el grupo crece porque pican a su puerta. Y así llegaron Elisa, Cris, Manel, Manelet, el talismán de Juanjo,… y Juval, quien no tiene una pierna, tiene un muelle por el que fluye su vida a mil por hora. Y también Joanetti, pero éste no compite, éste es el fisio del grupo, el hombre de los masajes inmisericordes, esos que te hacen saltar de la camilla al infinito.

Y así este grupo crece y crece. El último fue Santi Prat, un ciclista que conocí en su época de sub 23, que nos contó su magnífica historia y que trabaja por reengancharse al grupo que capitanea Juanjo con Bernat y Raquel.

 

Ven como otros héroes son posibles. Ven como existen y están aquí.

Los héroes del ciclismo español no tienen grandes titulares pero sí nuestra admiración

Si les hablo de Bernat Seuba, Raquel Acinas –olé por tu página en Marca firmada por el mismísimo Josu Garai-, Juanjo Méndez o Abel Mustieles posiblemente no tengan ni idea de quién hablo. Si les digo que esos nombres guardan la historia de un campeón del mundo, que encierran cuentos de superación y valor como nunca hubiéramos escuchado, que son los garantes de que el ciclismo español a pesar de las miserias económicas que le rodean sigue carburando, posiblemente les suene a sorpresa, a grata sorpresa.

Este sábado, cuando la Vuelta a España estrenaba una nueva cima en las pedanías de Estepona, un checho, Konig, se consagraba a nivel internacional y el maillot rojo volvía a las espaldas del vástago de los Roche, ese apellido que le privó a Perico de un Tour, la confluencia de mundiales en medio mundo le dio a las delegaciones españolas los premios que esta jodidísima crisis se empeña en negarle.

Pero no es todo, entremos a saco en lo sucedido en el Tour del Porvenir. Rubén Fernández Andújar, un nombre que pesar de los líos, ahí estuvo siendo el undécimo español en ganar en la mejor carrera del mundo para las jóvenes estrellas. Rubén ganó como se debe hacer, triunfo de etapa en la jornada más importante y manteniendo el tipo ante los ni pocos ataques que le vinieron de selecciones que, apuesto la mano en el fugo, contaron con mejores y más medios que el ciclista enrolado en el Caja Rural. Dice el baloncestista José Manuel Calderón en la Contra de La Vanguardia que el éxito de una empresa reside en la comunión y objetivo común de todos sus elementos. Eso pasó en Francia. Los chavales le dieron a Rubén la defensa que un líder necesita. De vuelta a España les espera la realidad de un ciclismo desprovisto de equipos, y por ende de oportunidades. Esto es un SOS para quien quiera leerlo, ahora mismo en España hay tantísimos buenos ciclistas sin opción a ejercer en el máximo nivel que sacar un equipo, dos o tres es un auténtico chollo.

Pero volvamos a los protagonistas iniciales. A falta de que acabe el Mundial de ciclismo adaptado, las cronos dieron varias medallas y títulos arco iris. Yo podría explicarles esto y aquello de los ciclistas que representan a España en esta cita, pero quiero fusilar este párrafo de la web de RFEC que tan bien gestiona nuestro amigo Luis Román sobre lo que dice Félix García Casas a tenor del triunfo de Juanjo Méndez:

 

“Nos ha puesto los pelos de punta a todos los que estábamos allí remontando los cinco segundos de diferencia que tenía sobre el alemán Teuber al paso por la primera vuelta para sacar todo su casta, coraje y pundonor y hacerse con el maillot de campeón del mundo por un segundo de diferencia. Me quedo sin palabras de admiración para un ciclista con mayúsculas, con un grado de discapacidad enorme incluso dentro de la clase funcional en la que compite y que sin embargo sólo piensa en superarse a sí mismo. Todo un espejo en el que mirarse y un ejemplo a seguir como persona y como ciclista”

 

Y si en Canadá brillan nuestros paraciclistas, en el punto más meridional de África, cayeron las medallas de los artistas del equilibrio. Los pilotos de trial son desde siempre semillero de triunfos en una modalidad que a pesar de no ser olímpica crece en acepción, pues lo que los viejos resortes del olimpismo no son capaces de acoger sí lo hace la juventud. Quiebros, requiebros, clavados, quietos sobre troncos, tubos y pedruscos, Abel Mustieles, Bernat Seuba, Gemma Abant,… hasta los históricos Benito Ros y Daniel Comas son unos héroes, obviados en los grandes medios, pero nuestros héroes.

Y como colofón la medalla de bronce del ciclista de máximo nivel que más años posiblemente lleve en la cima: José Antonio Hermida. 35 años, otro podio mundialista y un motivo más para que la historia que arrancó en Sydney 2000 a un paso del podio concluya en Río de Janeiro 2016.

Foto tomada de www.marca.com