Los encajes de Samuel Sánchez

La normalidad del nuevo ciclismo, en su estatus de crisis y deporte sujeto con pinzas, ha querido que dos nombres ilustres como Samuel Sánchez y Chris Horner, campeón olímpico y vigente ganador de la Vuelta respectivamente, hayan firmado su continuidad en el pelotón a caballo entre enero y febrero.

La cuarta semana del año 2014 nos desvela las dos principales dudas del mercado de fichajes. Como dos ecuaciones irresolutas Horner, primero, y Samu, luego, han tenido que acumular kilómetros y kilómetros con maillots anónimos con el suficiente consuelo de saber que mucha gente estaba pendiente de ellos, lo que en estos tiempos parece garantía, como hemos visto, para no quedar apeado del barco.

Samuel Sánchez entra en el BMC. Miren lo que le comenta a Nacho Labarga en su madrugadora pieza de domingo en www.Marca.com:

 

«He firmado por un año. Estas semanas me dicen el calendario. En unos días viajaré a Bélgica, a su sede, a por la ropa y a por la bici. El BMC es hoy por hoy comparado a la Fórmula 1 o al fútbol como un Ferrari o un Real Madrid, un equipo puntero con un presupuesto muy grande con gente detrás muy entendida. Es todo a lo grande, con unas posibilidades a todos los niveles. Allí tienen grandes estrellas y ahora voy yo. Que esté yo ahí también quiere decir que es un equipo grande”

 

El entrecomillado guarda para un servidor muchas dobles lecturas. Al margen de la casi “obligada” mención a Ferrari, por lo que le une y le puede unir a su piloto estrella, menciona el Real Madrid, ese equipo que un día coleccionaba “balones de oro” como BMC campeones del mundo y ahora olímpicos sin mayor criterio que el cartel. Sea como fuere que no se alborote la parroquia, decir que BMC es un equipo grande no es minusvalorar Euskaltel sino retratar la realidad tal cual. Aunque tomando esas mismas palabras, añadir que “lo bueno es que ellos me querían desde el primer momento y eso se agradecer” es también rozar el delirio cuando la operación se ha cerrado con la temporada ya en marcha.

A su vez Jim Ochowicz -mandamás en «chez BMC»- afirma que «Sammycomo tan gusta llamarle en las elites angloparlantes- añadirá un alto grado de habilidad y experiencia para el BMC Racing Team. Él  puede cubrir todas las bases, pero en particular, esperamos tenerlo para sostener a sus nuevos compañeros de equipo en las clásicas de las Ardenas y en las grandes vueltas”. Es decir la temporada de Samuel es una moneda al aire. Lo que en muchos equipos sería sota, caballo y rey, en esta megaestructura puede acabar en cualquier otra cosa, al tiempo.

Que Samuel quedara fuera del pelotón entraba fuera de toda lógica. Presente en la puesta de largo de la Vuelta a España, con estatus de estrella señalando el cartón del recorrido y todo, nunca perdió el foco de unos medios que lo situaron en Saxo Bank, con su íntimo Contador, primero, posteriormente en Dubai, como los futbolistas venidos a menos, luego en Cofidis y también disfrutando de un año sabático a la espera de que el equipo de Fernando Alonso iniciara su marcha.

Ahora Samu ficha por un año y ojo las apariencias, porque es el plazo que le faltaba ligar para llegar al proyecto de su querido Alonso en disposición de ser competitivo. Y digo ojo las apariencias pues a nadie se le escapa que la presencia de Samuel en ese equipo es casi tan sagrada como la de Wiggins cuando arrancó el Sky. Si todo cuadra, y Samuel tiene esas intenciones, deberá ser cauteloso con lo que entregue y exponga estos diez meses en esa escuadra cargada de millones pero carente de criterio llamada BMC.

Imagen tomada de Juanjo Aza

Que Eufemiano hubiera dopado al Madrid no cambia la sombría realidad del ciclismo

A mi entender estos son los principales problemas del ciclismo:

1. una insuficiente lucha contra el dopaje que ha derivado en su generalización y estigma en la sociedad

2. una peor comunicación de la lucha contra el dopaje

3. una gestión pésima e irresponsable de los intangibles de este deporte

4. una dejación normativa que garantice la seguridad del ciclista en las carreteras

Señores no se engañen, el estrato de precariedad sobre el que se asienta el ciclismo se la ha buscado él solito. He citado cuatro, pero podrían ser muchos más los problemas que sacuden este nuestro deporte por su mala cabecita. Ello sin embargo no nos impide pensar que la vara de medir es injusta y nociva y que al ciclismo, involucionista y negacionista sí, se le cruje como a nadie.

Todo esto viene a cuento de la vinculación de Eufemiano Fuentes con el Real Madrid la semana pasada. La noticia asaltó nuestro TL mientras disfrutábamos de la exhibición de Fabian Cancellara hacia Harelbeke. Fue toda una sorpresa verla, debo admitirlo. El primer impacto fue grande, luego, viendo el meollo de la información nos contagió la risa. Era una nota de pose y trajín, pero no de fondo. Catalogar de noticiable que Eufemiano le reclama unas dietas al club blanco resultó penoso.

Pero se publicó. Se hizo eco en los mismos medios que hablaron al día siguiente, sin control ni filtro algunos, del “keniata Chris Froome y canadiense Cadel Evans”. Ese es el nivel. Lo más preocupante es que esos mismos soportes son los que nos cuentan los vericuetos de la nuestra realidad, tan complicada, por cierto. Un cuadro que si encima la retratas mal es para mear y no echar gota.

Pareció que con el “rule” de esa noticia del Real Madrid con el galeno  canario cierta algarabía recorría el sector ciclista. No fue mi caso. Siempre he dicho, como ya apunté en las primeras líneas de tal entrada, que el ciclismo se ha creado sus problemas desde dentro fruto de lo que sea, pero desde dentro.

Que Eufemiano Fuentes hubiera dopado en bloque al Real Madrid no cambia la sombría realidad del deporte más bello del mundo. Sin embargo, algunos periodistas de acomodadas directrices no deberían tachar de imbéciles a aquellos que pensamos que en el fondo el trato es diametralmente diferente. Sugiero prueben a decir que Eufemiano le reclama un dinero a Movistar, o a Euskaltel. Quiero pensar que el trato no sería de columna de salida.

Por que cualquier mente con dos dedos de frente sabe que esto es en el fondo el final del “periodismo dopado”, aquel que durante años dijo que España iba bien, que comió del mismo plato de los políticos que ahora denuncian, que aseguró Rijs subió a Hautacam por sus cojones por que era más machote que el resto juntos,… durante años no vieron nada, no asistieron a nada, pero ahora surgen todos los males, todo son pegas, todos son malos.

El problema es que en este mundo que se destrozan barreras y convenciones, el público tiene voz, que no voto. Y sí, les jode que se les cuestione sus arbitrariedades. Sin embargo señores, esto no es como hace quince años, ahora un personaje avispado puede desmontar un debate de telebasura en prime time. En el ciclismo venimos aguantando esto muchos años y ahora que la masa se ve con herramientas de rebatir, les perturba. Mala suerte señores. El tiempo de la comunicación vertical murió.