Las cinco grandes gestas de Miguel Induráin

De entre muchas, hemos escogido las cinco gestas de Miguel Induráin

No tenemos remedio y es que nunca nos olvidamos de él, ahora vamos a por las cinco gestas de Induráin que vistas ahora lo marcan todo.

Sus hazañas a lomos de una bici por Italia, Francia y España.

Y es que, como siempre decimos, Induráin nunca pasará de moda.

 

Siempre en el candelero y más ahora que a sus 55 años vuelve a la competición, algo que en broma ya vaticinamos en este mal anillado Cuaderno.

Todos recordaremos mientras vivamos a Miguel V de Francia.

También a Miguel II de Italia, al Extraterrestre, al Exterminador, al Rey Miguel, a Big Mig, a Michelone, Indurainator o Tritourador.

Apodos, todos ellos, que definieron con mayor o menor acierto al mejor ciclista del mundo en aquel momento.

El Gran Miguel, Señor de las Carreteras,  que tuvimos la fortuna de vivir la época más dorada del ciclismo español y una de las más bellas del ciclismo mundial.

No fue un sueño y su vida fue también parte de la nuestra.

Las gestas de Indurain nos marcaron.

Como aficionados, quizás muchos no sabríamos decidirnos a la hora de elegir sus momentos más brillantes.

Sus mejores actuaciones. Las más emocionantes.

Pero vamos a intentarlo.

Al menos quedarnos con cinco de sus grandes gestas, las que para nosotros fueron sin duda las jornadas más memorables.

Hay mucho y bueno donde elegir.

Podríamos empezar diciendo que Induráin puso en el escaparate al ciclismo español en el mundo.

Esto ya de por sí fue una hazaña.

 

Seguiríamos hablando de cómo un ciclista, con una fuerza descomunal, fue capaz de sacrificarse permanentemente por este deporte para llegar a la cúspide y alcanzar la gloria.

Porque Induráin era demasiado grande para la bicicleta y tuvo que forjarse a sí mismo.

Bruyneel Indurain JoanSeguidor

Otra proeza.

Y a partir de aquí, la leyenda.

Podríamos narrar sus gestas contra el reloj o como el gigante podía contra todos en la montaña, marcando entonces aquel ritmo con un estilo que todo el mundo llegó a admirar.

Los escaladores apenas le hacían daño.

Como trovadores y poetas medievales podríamos cantar sus hitos más destacados, sus victorias más sonadas.

Haciéndolo de esta manera, seguro que acertaríamos.

Pero todos los que idolatramos a Induráin conocemos sus proezas y narrarlas sería el recurso fácil, un camino demasiado trillado.

Todos sabemos que Miguel ha sido grande en la victoria pero también en la derrota, y es ahí adonde hemos querido ir a parar.

Por eso hemos elegido de entre todos sus triunfos, pero también hemos rebuscado entre sus capitulaciones que, igualmente, han hecho crecer el mito.

Nuestro Top 5

Número 5. La Vuelta del 85: el líder más joven

Corría el año 1985 y Miguel participaba en la Vuelta, su primera gran ronda por etapas. Tenía tan solo 20 años.

En el prólogo de Valladolid da la sorpresa quedando segundo tras un especialista como Oosterbosch, que entonces era el mejor en este tipo de pruebas.

Pero el holandés no podía ni con las tachuelas de tercera y en la segunda jornada se quedó en la primera cuesta.

De este modo Miguel se convertía en el líder más joven de la historia de la Vuelta a España.

Su primer hito.

Número 4. Tour del Porvenir del 86: desmelenado en el Izoard

Su segunda gran empresa, logrando su primera gran victoria como profesional en Turín, en el Tour del Porvenir de 1986, con exhibición incluida en el Izoard, donde dio a conocer al mundo del ciclismo su imponente marcheta tropical cuesta arriba.

Algo que repitió diez años más tarde cuando se impuso en aquel memorable Dauphiné Libéré.

La colección de invierno de Spiuk 

Número 3. Giro del 94: espectáculo en el Mortirolo

Podemos recordar sus épicas actuaciones en el Giro: llegó a Italia en 1992 y arrasó. Casi ni le inquietaron y aunque en 1993 repitió victoria, sufrió como nunca antes lo había hecho.

Él y nosotros, su afición.

Aquel año tuvo que luchar ante la fuerza de los equipos italianos y la dureza de sus montañas.

En la ronda italiana del 1994 fue derrotado, pero todos recordamos la etapa Merano- Aprica: en el Mortirolo Miguel ofreció un espectáculo grandioso.

En nuestra memoria colectiva quedó cómo Pantani atacó nada más comenzar su ascenso. Berzin le siguió. Miguel parecía que no podía.

El ruso se había cebado a rueda de Marco y lo pagaba caro: se quedaba.

Por detrás, un Induráin imperial que había impuesto su ritmo, lo atrapó y lo soltó a dos kilómetros para la cima.

Le metió 1’30’’ en esa corta distancia. Parecía que la maglia rosa estaba a su alcance.

Lo que pasó luego, en el Valico de Santa Cristina, fue otra -triste- historia.

Mundial Colombia JoansEGUIDOR

Número 2. Mundial de Colombia del 95: un oro y una plata, con sabor a oro…

En sus participaciones en los Mundiales, Miguel Induráin consiguió un oro, dos platas y un bronce.

Oro en el de contrarreloj de Colombia (Duitama) en 1995: el segundo campeón del Mundo de la especialidad, después de Boardman (1994).

Plata en Oslo en 1993, detrás de Lance Armstrong, y Colombia’95, que ganó Abraham Olano y Miguel, dando una magistral lección de ciclismo, de señorío, fuerza y de conocer las reglas del juego, hizo de auténtico secante disuasorio a todos aquellos que osaran ir en persecución de su compañero de equipo.

Por último recordar su medalla de bronce en Sttutgart en 1991.

 

Número 1. El Tour del 95: su obra maestra

Lo que hizo Miguel en sus cinco Tours consecutivos victoriosos daría para escribir varios libros.

Fue un lustro de oro y podemos recordar multitud de hazañas como la etapa Jaca-Val Louron, en 1991, cuando bajando el Tourmalet, Miguel ataca bajo un calor sofocante. Entre él y Chiappucci destrozan la carrera en la subida final a Val Louron. El italiano gana la etapa y Miguel se convierte en el nº1 del ciclismo mundial.

¿Y quién no recuerda la crono de Luxemburgo del Tour del 92?

Armand de las Cuevas, el segundo clasificado, a 3 minutos. Bugno, el que tenía que ser su gran rival, tercero a 3’41’’, Lemond a 4 minutos, Delgado a casi 5, Chiappucci aún más distanciado…

Una auténtica escabechina.

En Luxemburgo, Induráin infundió el terror entre sus rivales.

En el Tour del 93, Miguel llega enfermo a los Pirineos. Rominger y Jaskula le atacan en el Tourmalet y le meten casi un minuto.

Descendiendo el coloso, Induráin da una nueva lección y atrapa, llegando por detrás como una exhalación, al suizo y al polaco: les acababa de enjugar, en diez kilómetros de bajada, los 55” de ventaja que le llevaban.

Rominger, cuando lo vio a su lado, no se lo podía ni creer.

De 1994 nos habríamos de quedar sin duda con la etapa Cahors-Hautacam: Miguel ya era líder de aquel Tour, pero decidió mover el manzano en la última ascensión.

Resultado: Rominger se quedó y nadie fue capaz de seguirlo a excepción del francés Luc Leblanc que, a rueda, se impuso al sprint en meta. Quedaba media carrera por delante, pero el suizo, segundo en la general, estaba ya a casi 5 minutos.

Terrorífico.

Y llegamos al 5º Tour. Para nosotros el mejor, sin duda, la mejor de las gestas de Induráin.

En esa edición tenemos tantos buenos momentos para elegir… Podríamos citar la etapa Charleroi-Lieja, en la que Induráin atacó en el clásico terreno de cotas que jalonan la monumental Lieja-Bastogne-Lieja.

Sólo Bruynnel, sin darle un puñetero relevo, fue capaz de aguantarle la rueda. Ni los Riis, Zulle, Jalabert, Gotti o Rominger fueron capaces de dar caza a un Induráin desatado que realizó una de las mayores demostraciones de toda su carrera, a pesar de que la victoria de etapa fue para su compañero de fuga.

 

Un hecho que siempre fue una constante en toda su carrera deportiva: para su acompañante de escapada, la etapa, y para él, la general.

Pero lo mejor estaba por llegar en la 9ª jornada entre Le Gran Bornand-La Plagne.

Zulle andaba escapado por delante. Induráin empieza a poner su ritmo infernal por detrás.

Aquello fue un destrozo brutal y todos sus grandes rivales se fueron descolgando uno a uno: un espectáculo tremendo.

Los mejores habían quedado reventados por el paso militar de Miguel.

Zulle ganó, pero el 5º Tour estaba ya en su mano.

Para finalizar este repaso de las grandes hazañas de Miguel Induráin, llegamos a lo que para nosotros sería su mejor gesta, la mejor de las mejores.

Por eso, queremos permitirnos esta pequeña licencia y otorgarle a esta hazaña la calificación “fuera de categoría”.

Al fin y al cabo, en esta proeza, Induráin no luchó contra ningún rival que no fuera él mismo, desafiando las leyes de la naturaleza.

Entre las gestas de Induráin está fue la total.

 

Hors Catégorie. Récord de la hora de Burdeos (1994)

Lo que vivimos el 2 de septiembre de aquel año lo gozamos y disfrutamos como nunca.

Fue algo completamente distinto a lo que habíamos visto antes: el mayor espectáculo ciclista del mundo.

Todo, absolutamente todo, fue espectacular: empezando por su bicicleta, la famosa Espada, pasando por su estratosférica indumentaria, el ambiente que se vivió aquel día en el velódromo de Burdeos, la puesta en escena, el impacto mediático…

Una jornada inolvidable que perdura en nuestra memoria.

Otra de las gestas de Induráin.

Ahora os toca vosotros.

Decidnos… ¿cuál sería vuestro Top 5 ideal?

A propósito del récord de la hora

Victor Campenaerts recoerd de la hora JoanSeguidor

Ahora hace 25 años, 1994 fue el del récord de la hora

Apenas hace tan sólo unos pocos días, pudimos revivir la emoción de contemplar un nuevo récord de la hora.

Haces unas semanas, ya contamos lo que nos pareció la gesta sin público de Víctor Campenaerts, cómo llevó su bicicleta más allá de los 55 kilómetros recorridos en una hora.

Una cifra estratosférica.

Una auténtica animalada.

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A rebufo de esta noticia, hemos querido echar la vista atrás para comprobar cómo, hace ya más de un cuarto de siglo, un “escocés volador”  resucitó la fiebre por batir de nuevo “el mayor esfuerzo hecho por un humano en una hora en una bicicleta”.

Pero empecemos por el principio.

Últimos días para inscribirse al Movistar Puertos de Guadarrama 

Hasta 1993, este récord estaba en posesión de Francesco Moser, siendo el primer ciclista en superar la distancia de 50 kilómetros pedaleando durante una hora.

Fueron, exactamente, 51,151 km el límite establecido por el italiano, un 23 de enero de 1984 en el velódromo de Ciudad de México.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Un récord de altura, si bien, tan sólo 4 días antes, ya había batido la legendaria marca de Merckx del año 1972 -sobre 49,431 km y también en México-, sobrepasando en 808 metros el medio centenar de kilómetros en 60 minutos.

Aquella plusmarca que orbitaba alrededor del planeta, quedó inmaculada durante 9 años hasta que nuestro protagonista de hoy comenzaba de nuevo la batalla por romper la hora.

Fue el 17 de julio de 1993 en Hamar (Noruega) cuando Graeme Obree completó una hora en 51,596 km.

En el recuerdo queda su posición de “huevo” y su estrambótica bicicleta fabricada incluso con piezas de una lavadora: «Old Faithful», la bautizó.

 

Inmediatamente después, tan sólo 6 días más tarde -el 23 de julio-, quien recogía el relevo era el británico Chris Boardman,  superando a Obree y marcando un registro de 52,270 km en el velódromo del Stadium du Lac de Burdeos (Francia).

Acababa de iniciarse una carrera de récords…

Hasta el propio Moser, con 43 años, se picó delante de estos acontecimientos y quiso recuperar el protagonismo perdido intentando batirlo el 15 de enero de 1994: el auténtico año de los récords de la hora.

Fue de nuevo en México, a 2240 metros de altitud.

No lo consiguió, pero rodó nada menos que a 51,840 km/h.

Asombroso.

Se trataba del segundo mejor registro de todos los tiempos, superando el suyo propio del 19 de enero de 1984.

Moser, ya retirado, utilizó una combinación de 63×15. De esta manera avanzaba 9 metros por pedalada.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Llegamos a la efeméride que se cumplió precisamente este pasado 27 de abril: 25 años han pasado desde que el “excéntrico” Graeme Obree, al mando de su extraña máquina, que de nuevo había diseñado él mismo, volviera a adelantar a Boardman en 443 metros, dejándolo en 52,713 km en una hora.

Ocurrió en el velódromo de Burdeos, sobre una bicicleta de 8,5 kg de peso, con un cuadro construido en carbono y acero, y un manillar en forma de ala de avión que le permitió adoptar, esta vez, la postura de “Súperman”.

La bici iba calzada con ruedas de bastones Specialized, llevaba unos pedales de “ocasión” y su sillín era un Turbo comprado de segunda mano.

 

A todo esto, andaba por allí un tal Miguel Induráin que dicen que iba como un tiro contra el crono.

Animado por su entorno, que opinaba que tenía el récord en sus piernas, se plantó en el mismo velódromo de Burdeos  -de 250 metros de longitud- un 2 de septiembre de 1994 sobre las 4 de la tarde,  dejando la hora en 53,040 kilómetros.

Con un desarrollo de 59×14, avanzaba 8,77 metros por pedalada y su arma “la Espada”: una bicicleta monocasco diseñada por Elio Borghetto y fabricada por Pinarello, con un peso de 7,280 kg y ruedas lenticulares.

«Ahí queda eso», pensaría el bueno de Miguel.

 

Pero también corría por Burdeos un indómito suizo de apellido Rominger, que cuentan que  tampoco era cojo contra el reloj.

Además, andaba picado con Induráin, después de su amarga derrota en el Tour de aquel año y con abandono incluído, mermado de salud y ante la manifiesta superioridad de Miguel.

Narran que, después de “aquello”, Rominger se dedicó a preparar a conciencia el deseado récord de la hora junto a Abraham Olano, dedicándole mucho tiempo de vuelo en la propia pista de Burdeos.

SQR – GORE

 

Después de muchas horas de entrenamiento sobre el velódromo, se dispuso a acometer el reto con una bicicleta convencional de su equipo, el Mapei, 50 días después que Induráin.

Sin público en las gradas, el 22 de octubre de aquel mismo año, el suizo establece una marca de 53,832 kilómetros, con el mismo desarrollo que el navarro: 59×14.

No satisfecho con el resultado, quiere aún más, y lo vuelve a probar de nuevo el 5 de noviembre de 1994 en el mismo lugar y en el mismo escenario.

Pero esta vez lo hace rodeado de público y retransmitido por televisión a las 15,30 horas de la tarde.

Todo un espectáculo mediático girando alrededor de un hombre, una bicicleta y una hora.

 

De esta forma, con una combinación de 60×14 que le hace avanzar 9,02 metros por pedalada y con una bici convencional Colnago de 8 kg y ruedas lenticulares, bate su propio récord llegando a los míticos 55 km/h, exactamente 55,291 km.

Acababa de reventar la hora. Extraordinario.

Meses más tarde, al año siguiente ya en 1995, Miguel Induráin quiso sacarse esta espina clavada (o mejor dicho, fueron los directores de su equipo los que casi le obligaron de nuevo a realizar este sobrehumano esfuerzo) intentándolo en México, donde la presión atmosférica le tendría que ser más favorable.

Pero aquella fue otra historia que ya contaremos otro día.

 

¿Puede ser televisivo el récord de la hora?

Victor Campenaerts recoerd de la hora JoanSeguidor

El récord de la hora de Victor Campenaerts ha carecido del bombo que tuvo el de Brad Wiggins

Me cae bien Victor Campenaerts.

Su estética, la general, no la del récord de la hora que ya tiene en el bolsillo.

Ese bigote que luce, ese pelo del centro de Amberes, cerveza en mano…

Su historia recuente se trenza mucho a la de otro ciclista que nos encanta, y que ahora estará convaleciente, Jonathan Castroviejo.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Su bicicleta se apodaba de hecho «The Fliying Moustache» y ha sido un bólido movido a más de 55 por hora por Victor Campenaerts.

Un éxito deportivo redondo.

Que empezó, curiosamente, en Roubaix, bueno que pasó por Roubaix.

Por su velódromo Jean Stablinsky.

Pirinexus 300×250

 

Antes había estado en Namibia, anunciando que Aguascalientes, a 1800 metros sería el escenario de su intento del récord de la hora.

Un intento y un récord, que no sé cuánto durará pero que recupera la senda que los grandes nombres de los noventa -Boardman, Rominger e Indurain, por este orden- trazaron en su tiempo.

 

Los más de 55 kilómetros que firmó Victor Campenaerts en un velódromo desierto de público los vimos por el canal UCI en YT.

Julien Absalon, la llama sigue muy viva

Una de las transmisiones más bizarras que he visto nunca, no por el tiro de cámara, ni siquiera por el narrador cuyo inglés era muy entendible.

 

La gente tiene tiempo, mucho tiempo para depositar ofensas baratas y sospechas injustas mientras un tipo está sondeando el umbral del dolor a la vista de todos.

Experimentar esos vatios, ese tiempo, en ese velódromo -«rodar a 55 por hora durante 60 minutos para darte cuenta que sigues en el mismo sitio» comentó uno de los pocos que tuvieron gracia-…

Hace todo eso creo que te saca de ti y te pone en órbita.

Contar los minutos hacia atrás, llegado un momento, fue una agonía que quienes tuvimos algo de complicidad con el atleta sentimos como propia.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Victor Campenaerts tuvo el récord de la hora desde un buen inicio en su mano

Cuando cogió la velocidad de crucero, se fue por encima de los 55,1 kilómetros a la hora.

A partir del minuto 38 la progresión se truncó, pero poco.

Amortiguó la caída.

 

Victor Campenaerts está en la historia del récord de hora, cuya suerte rescató Jens Voigt.

Alex Dowsett subió la apuesta y Bradley Wiggins dio la vuelta de tuerca.

Lo hizo en un velódromo,  el olímpico de Londres, a rebosar de gente.

 

De esa tarde recordamos un evento espectacular: en la pelousse estaba hasta Miguel Indurain, siempre muy vinculado a Pinarello, el proveedor que tanto partido le ha sacado al furor brit en ciclismo.

Aquello fue un ejemplo de lo que saben hacer los ingleses alrededor del ciclismo, y total para ver a un tío dar más de 200 vueltas al velódromo.

De aquello, Wiggins sacó hasta un libro.

SQR – GORE

 

¿Qué sacará Victor Campenaerts de su récord de la hora?

Eso nos preguntamos en esa transmisión en YT, con cientos de gente opinando con gratuidad y nadie en la grada.

Es el eterno conflicto entre lo deportivo y mediático, cuando en este mundo si no es lo segundo, lo primero queda casi en anécdota.

Y no menospreciamos el esfuerzo increíble del belga, que además ha reventando el registro de una leyenda del ciclismo.

Pero para la próxima vez,  otra cosa quizá le luzca más.

Y él sería el primer beneficiado.

Imagen: FB de UCI

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¿Deberá Wiggins devolver el dinero?

El otro domingo nos asombramos con lo que vimos. Un evento ciclista de primer orden, en una ciudad de clase mundial, con “guest stars” por la pelouse y un aforo completo desde el mismo momento de poner a la venta entradas. Una buena puesta en escena, una actuación cuasi robótica y un desenlace feliz. Todo perfecto.

Sin embargo el récord de la hora no parece estar concebido de forma tan perfecta, tan cuadrada. Si ya la descalificación de los registros de Boardman, Rominger e Indurain en los noventa, nos descoloraron, parece que esta escalada de desconcierto sigue en aumento y nada queda claro de si el registro del británico pasará o no a los anales con el inmaculado expediente que merece.

Unas horas después de los 54,5 kilómetros que Wiggns clavó en una hora, salen voces que ponen en duda la legalidad del mismo, que Wiggo usara una bici que no está claro si se comercializa es un argumento, el otro es su manillar “prêt-à-porter”, a medida e impreso 3D.

Las dudas, razonables de inicio, vienen por una persona que en algunos medios se etiqueta de coach de Alex Dowsett, pero que según el CM de Movistar es el encargado del velódromo, entendí yo, aunque luego me advirtieron que su rol era más cercano al corredor. De los técnicos de Dowsett yo no he oído palabra.

Al mismo tiempo Rohan Dennis, antepenúltimo titular del récord, dice que quiere volver a intentarlo. Todo al final muy típico de la UCI: Sí pero no, una leyenda como Wiggo para prestigiar la hora, perfecto, pero que ponga el listón tan alto que desincentive internarlo, pues no. Una vez más, medio de la zozobra el aficionado, atribulado, sin saber a quién creer y a dónde mirar. ¿Tan difícil es trazar una línea y ser tajante? Parece que no cuando en la ambigüedad está en negocio.

#RadioVuelta – Semana 22

#Trend  El respiro 

La primera semana de junio, otrora cargada de tensión competitiva, también en España, ha significado un paréntesis. Digeridos el Giro de Italia y su resultado, la temporada entra en ciclo caliente porque la Dauphiné que tuvo a Kennaugh como telonero de Wiggins abre la cuenta atrás hacia el Tour. En Luxemburgo supimos de un ciclista, antes estrella en ciernes, Linus Gerdeman que ganó una etapa y la general de una carrera ya clásica en este momentos. Siguió por eso la racha verde, en esta ocasión con Carlos Barbero en la Philadelphia Cycling Classic en lo que es un punto y seguido que el Caja Rural ha tomado como norma, demostrando que la clase media del ciclismo español lejos de los pocos titulares que se dedican a los grandes éxitos está en disposición de recibir una apuesta que realmente merece.

#Click Un espectáculo de sesenta minutos

Una tarde de domingo cualquiera en Londres se monta un espectáculo redondo en torno a una de sus leyendas deportivas para abordar un reto mayúsculo, de esos que te dejan seco. Al margen del desafío deportivo, quedó patente el tremendo montaje tanto en el propio lugar como en la cobertura, planos, entrevistas, análisis y no pocas personalidades por la pelouse, entre otros Miguel Indurain. Sensacional, de lujo. se demuestra por enésima vez que el ciclismo gusta en sociedades avanzadas, pero claro, el ciclismo bien planificado, bien venido, generando demanda, lejos de la cutrez que caracteriza tantos lugares.

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#Profile La hora se añade al bagaje de Wiggins

Ciertamente en este mal anillado cuaderno hemos hablado muchas veces de la singularidad que rodea el palmarés de Bradley Wiggins pero no por repetirnos creemos hacernos pesados. Con el récord de la hora sigue engordando la leyenda de esta celebridad que es Sir con mayúsculas asentado sobre una carrera deportiva que engloba tantas victorias, tan diferentes y tan peculiares. Disfrútenlo mientras puedan, la estación de Río de Janeiro espera allá en el horizonte.

#Clipping

La casa rodante de Chris Froome. La experiencia de Richie Porte con su motor home en el Giro de Italia ha abierto la posibilidad de que Froome repita fórmula en el Tour. Los mentores del Team Sky no descartan usarlo nuevamente, ahora con su primer hombre. Los ingleses sabrán qué hacer, entiendo que el Tour aceptará, o no, pero si esto se extendiera los parkings de las grandes vueltas pueden acabar

La injustificada tortura de Kreuziger. Una de las personas que merecen mayor crédito por mi parte en este mundillo, Jorge Quintana, hace una acertada reflexión sobre lo que le ha pasado a Roman Kreuziger este último año. La UCI esta vez, a juicio de Quintana, no ha estado fina y ha sometido a un ciclista, que al margen de todo es persona, a una tortura que el tiempo declaró injustificada. En el momento en que el TAS iba a entrar en el tema, la UCI lo dejó correr…

¿Vuelve José Belda?. Mi móvil pitó por un mensaje directo en Twitter. Era un comentario sobre el Tour de Juguete, una marcha cicloturista. La presencia de José Belda, adelante del todo, al nivel incluso del pro de Caja Rural, Antonio Molina, chirriaba en los mentideros. ¿Existe la opción de volver a sus 40 años y tras pasar todo lo que pasó?

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#RadioVuelta – Semana 5

#Trend Gallopin, Jungels, Degenkolb,… nombres a tener en cuenta

La campaña entra en pleno febrero desde escenarios dispares. Sigue la corriente de ciclismo árabe con doble ración encadenada. La segunda edición del Dubai Tour nos dio un espectáculo digno para la altura de campaña y el lugar de su desarrollo. Ganó Mark Cavendish ante un elenco que no le apretó al máximo. En la Estrella de Bessèges la crono final coronó al buen croner luxemburgués, un país sin faro por el ocaso de los hermanísimos, Bob Jungels ante un ciclista que de seguir en esta tónica puede ser una de las caras de la primavera, el certero Tony Gallopin y su compañero en el Lotto Kris Boeckmans y es que el cuadro rojo y belga ha tenido un buen arranque europeo.

#Click La agonía de Jonh Degenkolb

La jornada reina del Dubai Tour moría en el contorno de una presa. En total un kilómetro escaso de subida con picos finales realmente duros pero muy cortos, tanto que Mark Cavendish salió vivo para disputar el triunfo final. Allí, en los confines del desierto Jonh Degenkolb arrastró un desarrollo bestial para imponerse a Valverde y Lobato y protagonizar una de las imágenes de la carrera: tirado en el suelo, roto por el subidón de todo que acababa de experimentar. 

#Profile Las cartas de Mark Cavendish 

Decía Antonio Banderas en su discurso de los Goya que empezaba la segunda parte del partido de su vida, no sé si podría decir algo similar Mark Cavendish tras Dubai, pero lo cierto es que a nadie se le esconde que el inglés está en el punto de mira de muchos. El año pasado no fue el mejor para este velocista que necesita zampar triunfos para seguir “on fire”. Ahora le quedan muchas asignaturas que reaprobar porque en Dubai no tuvo la mejor concurrencia pero sí el equipo más certero con un Mark Renshaw que empiezo a pensar sólo rinde cuando está a las órdenes de su querido Cav. 

#Clipping

Dennis sí pone la hora. No se puede hablar de reto sencillo, Jack Bobridge puede dar fe, pero la lógica de Rohan Dennis se impuso y el australiano se hizo con el récord de la hora. No pasó casi una vuelta sin que el joven del BMC rodara en tiempos de récord y ha establecido un registro que parece ser muy serio, casi al nivel de Brad Wiggins y quizá algún otro, a la espera de que Dowsett diga la suya.

Rojas dice que recoge los frutos. La primera etapa del Tour de Qatar vio la primera victoria, una excelente victoria por cierto, de José Joaquin Rojas desde la Vuelta a Castilla y León, hace nueve meses. Dice el murciano -a quien confunden en la narración francesa con Alejandro Valverde- que esto es recoger, y yo diría que con él han tenido una paciencia impropia con otros siendo sólo noticia en los últimos meses con una vinculación con Ferrari y la expulsión del Tour de Francia.

Campeones colombianos. El fin de semana sirvió para proclamar a los campeones colombianos. Si Robinson Chalapud fue el mejor en la línea, Rigoberto Uran, un ciclista en comunión con el mundo, fue campeón contra el crono dejándonos una imagen para el recuerdo por la cantidad de gente que envolvió su éxito.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TourofQatar  

Imagen tomada del Facebook de Dubai Tour

 

La generación perdida para el récord de la hora

El récord de la hora está viviendo un auténtico renacer. No vamos ahora a repetir lo que ya se ha dicho en tantas ocasiones sobre la época dorada de los Indurain, Boardman, Rominger etc… del pasado, pero no cabe ninguna duda de que la involución surgida a raíz del cambio de normativa para marcar como obligatoria la llamada ‘postura Eddy Merckx’ fue funesta para la prueba.

El pasado lunes, como muchos seguidores de este blog sabrán, el que esto escribe tuvo la oportunidad de charlar con el presidente de la UCI, Brian Cookson, para una entrevista publicada en Ciclo21. En ella, por un par de ocasiones, el máximo dirigente mundial se refirió a esta cuestión y me llamó mucho la atención cuando, casi sin respirar entre frase y frase, aseguraba que podía entender el porqué se tomó la decisión anterior y, a la vez, reconocía que un cambio “muy simple” en el reglamento había dado estos espectaculares frutos.

El récord de la hora es, seguramente, el espectáculo más rentable en todos los sentidos que ahora mismo puede ofrecer el ciclismo fuera de sus grandes citas (y reduzco este elenco a las tres grandes vueltas, los cinco monumentos y el Mundial de fondo en carretera). Piénsenlo. Se celebra en un velódromo, ergo hay que pagar por entrar y verlo en directo. Dura exactamente 60 minutos, por lo que es una auténtica bendición para los programadores de televisión.

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Con su indumentaria de Bioracer, el periodista Ruben van Gucht ha sido el último en asaltar el récord. Se quedó en poco más de 42 kilómetros.

Sólo tiene un protagonista, por lo que el impacto publicitario de un sponsor está más que garantizado. Tiene la mística de los récords, por lo que asegura una atención mediática más allá de los medios especializados. Y su protagonista (salvo muy honrosas excepciones como la de Matthias Brändle), son consagrados nombres del pelotón, por lo que el ‘show business’ a su alrededor da para mucho.

El mejor ejemplo lo tenemos muy reciente en la memoria. Jens Voigt pedaleó sus 51,115 kilómetros en una pista abarrotada. Su patrocinador, Trek, supo preparar muy bien el terreno publicitario: ¿recuerdan las llantas a imitación a un reloj? ¿los mensajes escritos en el cuadro de la bicicleta? ¿los vídeos que se hicieron virales?. El corredor, todo un personaje, ayudó mucho. ¡Hasta la industria discográfica podría haber sacado tajada! Su ‘playlist’ de canciones para antes, durante y después del intento fueron una de las cuestiones más comentadas las 24 horas previas al pistoletazo de salida.

Ahora imaginen lo que puede dar de sí un intento de Tony Martin (último en anunciar que se suma a la moda), Fabian Cancellara -¿alguien piensa que Trek no ha aprendido de la experiencia de Voigt?- o Sir Bradley Wiggins al que, no lo olviden, patrocina una plataforma de televisión y tiene esa aura de rockero de la bicicleta que tanto gusta a los publicistas.

Una época dorada, como digo, pero a la vez, la demostración palpable de que el récord de la hora no es más que la punta del iceberg del gran problema que constriñe al ciclismo: el inmovilismo. Toda una generación (o dos) se ha visto privada de luchar por esta marca por una decisión absurda de la UCI: mirar hacia otro lado ante los avances de la técnica y la biomecánica. ¿Qué podrían haber hecho Jan Ullrich, Michael Rich, David Millar, Michael Rogers y tantos otros en esta disciplina? No lo sabremos nunca. Ellos no han tenido la opción de afrontarlo con garantías porque, no nos equivoquemos, batir la marca de Boardman de 49,441 usando la postura Merckx no tenía nada que ver con la verdadera esencia del asunto. El propio Boardman había llegado a superar los 56 kilómetros pulverizando la marca de Indurain (53,040) o Rominger (55,291). Sosenka lo batió, pero ni el checo era la solución al problema ni su registro, que no rompió la barrera de los 50 kilómetros, podía atraer interés alguno.

Y esto ha sucedido en una prueba secundaria. Espectacular, sí; pero muy secundaria. Imaginen si, tal y como tuve ocasión de preguntarle a Brian Cookson en esa entrevista, la reforma del ciclismo profesional introdujera cambios de este calado en otras disciplinas como la ruta. El ciclismo debe de evolucionar con los tiempos. Debe de aprovecharse de los avances en los distintos campos que lo conforman (mecánica, medicina, entrenamientos, tejidos, materiales…) para hacerse más atractivo si cabe. Debe de respetar, claro está, su esencia; pero mirando siempre hacia el futuro.

En caso contrario, como sucedió con la hora, nos podríamos encontrar con una o varias generaciones perdidas. Porque, qué sentido tiene querer igualar generaciones y épocas cuando, a la vez, se aumentan los días de competición, se expanden las carreras por todo el globo terráqueo o se cambia profundamente la morfología de los grandes eventos (fíjense en los trazados de la Vuelta o el Tour de 2015 y compárenlos con la época de Merckx y tendrán un claro ejemplo). Evidentemente, ninguno. Aprendamos todos la lección.

Por Nicolas Van Looy

Imagen tomada de www.diariodenavarra.es

Jens Voigt decidió trabajar para sí mismo el último día

Ya están en marcha, lanzados los mundiales de Ponferrada. Entre los conjuntos que optaban a al podio, estaba el Trek. Buen grupo. Estaba formado por Cancellara al frente, acompañado de Irizar, Popovych, Sergent, Stuyven y Vandewalle. No hicieron un buen primer tramo, pero su segunda parte les puso en el “hot seat” hasta que llegó el BMC.

No estaba entre los seleccionados Jens Voigt. No podía haberlo estado, no había causa de lesión ni baja por enfermedad, Voigt ya está retirado. Se fue, lo dejó. Lo cierto es muere con él el último resquicio del ciclismo de 1998. Voigt debutó entonces, en un ciclismo en medio de tinieblas y escándalos. Ha sobrevivido 17 temporadas en el máximo nivel, las ha visto de todas las maneras, de todos los colores.

Voigt no estaba en Ponferrada, por una vez, y por última quiso trabajar para él. Pensó en él antes que en otros. No nos engañemos su récord de la hora no parece perpetuo. Es un buen registro, en su último día de pro, pero todo avanza a una velocidad, hay unos galgos dispuestos a ello, que parece complicado que esos 51 kilómetros permanezcan mucho tiempo.

Esperemos, como dijo Luis Roman, que con la hazaña de Voigt se abra un nuevo periodo para este récord. Los nombres que nos asaltan son obvios, Martin, Wiggins y Cancellara. El inglés, por su experiencia en los velódromos, puede ser el mejor posicionado, pero ojo a los talentos australianos, los jóvenes ingleses u otros menos esperados como el propio Van Garderen.

El teatro que Trek montó al lado de su ciclista más longevo volvió a demostrar que no siempre en las hazañas metahumanas está la clave de un buen plan de marketing. Todo confluyó para que fuera un éxito que pusiera la guinda a la trayectoria de uno de los ciclistas más queridos. Voigt está en el listado de excepción. Quien le suceda ahora ya no es cosa suya.

Por de pronto dejó el ciclismo un tipo entregado a este deporte, que posiblemente quisiera tanto como a su numerosa familia. Un tipo que se lleva el reconocimiento por su trabajo. Que dejó marca el corazón de la afición vasca con aquella carta de agradecimiento a la pasión que rezumaba en las cunetas, también en dos ciclistas españoles como Pereiro y Garate, con quienes compartió momentos estelares para ambos. Su palmarés fue interesante como especialista del Criterium Internacional, cinco veces ganador, y victorias prendadas de casta y genio. Si el día amanecía lloviendo, frío e inhóspito, Voigt tenía los ingredientes para armar su ataque.

Nunca corrió la Vuelta, estuvo en algún Giro y fue fijo en el Tour, que siempre ha corrido desde 1998 y que abandonó tres veces. Voigt se retiró trabajando para él, regalándose un récord de la hora, siendo grande, como en los días que trabajó para los muchos líderes que bebieron de su generosidad. Algunos incluso sin apreciar lo mucho que dio por ellos, como aquella etapa en Luz Ardiden hace tres años cuando los Schleck hicieron el canelo tras una exhibición mayúscula del alemán. Sea como fuere ahí quedó, como uno de esos actos de generosidad que transciende a los tiempos.

Como siempre mantuvo “si no te atreves, nunca ganarás”. Grande Voigt.

INFO

Porra Campeonato Mundial de Ciclismo de Zweeler, al menos 3.710 € de premios

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La temporada de ciclismo está lentamente llegando al final con el Campeonato Mundial de Ponferrada. Para seguir este acontecimiento con mayor excitación aún, Zweeler creó 3 juegos. Tenemos un juego de presupuesto para la prueba contrarreloj de hombres, un juego de Grupo road race para hombres y otro para mujeres.

Para la Prueba Contrarreloj (24-09 13:30 horas) usted obtendrá un presupuesto de 90 millones para comprar 10 ciclistas. Tony Martin le costará 27,5 millones y Bradley Wiggins sólo 23,3 millones. Un equipo costará 5 euros y el pozo de premio es de al menos 1.500 euros. El ganador recibirá 200 euros y tendremos 33 ganadores para el GC y hay premios también para la clasificación subliga.

Para las road races dividimos a los ciclistas en 3 grupos y usted puede elegir algunos de esos ciclistas por Grupo. La Porra del Campeonato del Mundo en ruta femenino(27-09 14:00 horas)costará 2,50 por equipo y comienza con un pozo de premios de 210 euros.

La Porra del Campeonato del Mundo en línea(28-09 10:00 horas) cuesta 5 euro por equipo y comenzará con un pozo de 2.000 euros. El ganador recibirá 300 euros y tendremos 36 ganadores para el GC y hay premios también para la clasificación subliga.

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