¿Quién diría que el Red Hook Criterium entraría en crisis?

Red Hook Criterium JoanSeguidor

El Red Hook es el símbolo de un pujante ciclismo urbano

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Hace seis años estuvimos en el Red Hook de Barcelona y escribimos muchas cosas, pero entre otras, esto…

un ciclismo emergente que desafía las reglas pero que las acaba aplicando, y que incluso se acaba interesando por ellas. Una manera de ver que a pesar de los malos momentos, si se capitaliza esto que creo que no va camino de ser moda, pues la bicicleta se impone por pura necesidad en nuestra vida, quizá tengamos la solución a parte de los males que agotan nuestra estructura ciclista, la de toda la vida, la que un día deberá ver que más allá de lo convencional, late un colectivo que le puede suponer un excelente aliado.

Ciclismo fixie, qué concepto tan manoseado estos años, ciclismo urbano, otro que tal.

El Red Hook se erigió en el estandarte de este ciclismo, ajeno a la competición de carretera, que recuperó el gusto por la bicicleta desnuda, de piñón fijo, sin zapatas, sin cables

La bicicleta de pista.

Y así floreció un aprecio por la bicicleta que creo ha beneficiado al ciclismo en su conjunto.

Han aparecido firmas nuevas, pequeñitas algunas, otras de toda la vida han renovado el catálogo.

Pirinexus 300×250

Vemos gente con ropa casual inspirada en el ciclismo, vuelven las gorras ciclistas a nuestras ciudades.

El Red Hook contribuyó en cierto modo a todo eso

Como e la creación de equipos exclusivos para este tipo de carreras, en circuito cerrado, ambientes urbanos de estética algo degradada, entornos fabriles, el viejo Vigorelli.

Son equipos que tienen cientos, miles de seguidores en Instagram, gente tatuada, ropa ajustada, barba en muchos casos, aspecto urbano, agresivo, pero atrayente.

Pero la vida son ciclos, y nada escapa a ellos.

El Red Hook, leemos, se toma un año sabático porque los gastos crecen muy por encima de los ingresos.

La carrera pasó de tener cuatro sedes, New York, Barcelona, Londres y Milán a tener dos, la americana e italiana.

Pero ni así.

El final del convenio con Rock Star Games, la marca que estampaba su logo en los cencerros que el público usaba para animar, ha precipitado las cosas.

Una carrera que era una fiesta, una atmósfera tremenda, nocturna, llena de gente y de gentes. Todo eso está ahora en el aire.

Cuesta creerlo, pero habla de ese nuevo mercado de fieles que son fieles mientras hay teca gratis, cuando hay que dar un paso al frente, las cosas cambian.

Oreka, desde el kilómetro cero

Cientos, miles de personas detrás de la valla, un speaker que habla por el megáfono, todo eso ahora está en la cuerda floja.

Y mientras, la Vuelta a España, el ciclismo de toda la vida, con los convencionalismos de siempre, sigue adelante.

La Vuelta a España que aquella tarde de agosto, cuando fuimos a ver el Red Hook, celebraba un etapa donde la gente brillaba por su ausencia.

Pardojas.