Cuando los ciclistas pros iban sin casco

Insistir todavía, a estas alturas, sobre el uso del casco para el ciclista nos parece algo ya tardío y trasnochado

El casco sobre la cabeza del ciclista… no siempre fue así: aquellos pañuelos en la cabeza del Pirata, las gorras de Induráin o las cintas en el pelo de Perico…

También el rubio platino teñido de Virenque, la gomina de Cipollini o los repeinados de Bugno o VDB, por poner unos pocos ejemplos, son tan sólo recuerdos de una época que ya no volverá.

 

Antes, sin casco, era más fácil distinguir a nuestros ciclistas favoritos.

Ahora no es que sea muy difícil, pero a veces sí complicado de diferenciar del resto de sus compañeros de equipo cuando van todos agrupados en pelotón.

Aquellos fueron unos años muy presumidos dentro del pelotón de ciclistas profesionales en los que el uso del casco entre los pros no era obligatorio aunque, por supuesto, sí altamente recomendable.

Algunos lo utilizaban -pocos- porque eran muchos los que se quejaban del calor que les daba, lo molesto e incómodo que era, e incluso de lo que llegaban a pesar.

Ya lo veis, apenas 300 gramos que servían de excusa para no ponérselo.

 

Porque el casco siempre estaba ahí, para quien lo quisiera utilizar, sobre todo si tenía algo de estima por su cerebro.

Hasta el propio “Il Bello” Mario Cipollini, finalmente, decidió ponérselo a la hora de disputar el sprint.

Pero sólo en aquel momento y nunca antes.

No le gustaba despeinar su larga cabellera engominada de “Rey León”.

Quizás a los más jóvenes les sorprenda, pero era así.

Y es que la obligatoriedad del uso del casco entre los corredores fue una medida tomada por la Union Ciclista Internacional hace tan sólo 16 años.

Fijaos, una decisión que no fue tomada ni en los 80, ni en los 90.

Ni tan sólo a finales del siglo XX o en los primeros años de la década del 2000.

DT-Swiss 2019

 

Se tuvo que esperar hasta mayo de 2003, después de que aquel mismo año, el recordado y malogrado Andrei Kivilev sufriera una caída en la segunda etapa de la París-Niza.

Era el 12 de marzo y al día siguiente fallecía en el hospital de Saint-Étienne, después de caer en coma producido por la fractura de su cráneo.

Kivilev no había llevado casco durante aquella jornada.

En el recuerdo, quedaba también el accidente mortal de Fabio Casartelli en el Tour del 95 que, como recordaréis, tampoco llevaba casco protector aquel día.

Tuvo que suceder otra desgracia para que la Unión Ciclista Internacional tomara cartas en el asunto.

Pero puso una excepción: la ascensión a los puertos con final de etapa.

 

Aunque esto duró poco y al final la obligatoriedad se impuso para toda la disputa de la etapa.

No hubo demasiadas quejas dentro del pelotón internacional, aunque sí alguna voz discordante tan autorizada como la del propio Induráin.

Quizás la opción de permitir no usarlo durante una larga subida la podían haber dejado tal cual, ya que todos sabemos que escalando un puerto es difícil caer y que aunque la caída se produzca, por algún extraño y poco frecuente suceso, a esa velocidad los daños creemos sin temor a equivocarnos que han de ser mínimos.

Permitidnos recuperar este hilo sobre una Roubaix memorable, cuando se corría, mayoritariamente sin casco, nostalgia pura.

¿Hay que seguir insistiendo en el uso del casco?

Todo esto viene a cuento porque el pasado sábado Luís Pasamontes, echando la vista atrás de manera angustiante, tuiteaba lo siguiente:

Sin quitarle ni un ápice de razón en el fondo, quizás no estemos tan de acuerdo en la forma, ya que autocriticarse ahora porque no usaba el casco en aquella época creemos que no viene a cuento para nada.

Primero, porque nadie le prohibía el no usarlo.

Él decidió no ponérselo, porque el casco estaba ahí a su disposición.

Por tanto, pensamos que es algo absurdo quejarse de que “porque era profesional estaba exento de llevarlo”.

Es algo ilógico y sin sentido.

 

Además, como decimos, eran otros años y la decisión última era la del ciclista, que para eso era profesional, y sabía si valía la pena correr el riesgo o no.

Desde luego, descender los grandes puertos a velocidades vertiginosas cercanas a las 100 km/h sin casco era poco menos que hacerlo a tumba abierta.

Y nunca mejor dicho.

La casa del ciclista 

Por eso creemos que decir ahora qué poco responsable fue durante aquellos años es algo tan irrelevante como criticar que hace 20 años todo el mundo podía fumar en locales públicos y qué insensatos eramos, ya que ahora es algo impensable, intempestivo.

Igual que no usar el casco hoy en día.

SQR – GORE

 

Es algo absurdo.

Extemporáneo.

¿O no?

¿O creéis que hay que seguir insistiendo?

La dictadura de los «Me gusta»

Un «me gusta» no significa que haya sido mejor la salida en bicicleta

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Hay gente que le gusta que guste lo que ellos publican: sus salidas en bici del fin de semana, sus últimas machadas ascendiendo puertos, sus fotos en las cimas después de haberlos coronado o sus logros y medallas en la última gran marcha cicloturista en la que han participado.

Puede que a esta gente les guste lo que tú publicas, o que les guste y no te lo digan, o no les guste y sí lo hagan, o no…

SQR – Cerdanya Cycle

 

También gente que no muestra su gusto si tú no le muestras el suyo antes, o que solo valoren cuántos «Me gusta» reciben y ni tan siquiera ellos mismos se molesten en darle al «Me gusta» en otras publicaciones: sólo quieren recibir «Me gusta» sin dar ninguno a cambio.

Hay también a los que les gusta (casi) todo, otros que no les gusta (casi) nada, gente que intenta pasar desapercibida sin darle al «Me gusta», pero están “ahí” ¡Y lo sabes! Pero no quieren darte el placer de darle a «Me gusta», ni el apoyo, ni la confianza, ni el mérito (o demérito), ni el aprecio (o desprecio) de un «Me gusta o No me gusta».

DT-Swiss 2019

 

Los «Me gusta» hablan, pero su ausencia también

Todo es significativo, todo es indicativo, todo es revelador… ¡qué grandes son los «Me gusta» incluso cuando no están!

No me gusta que me castiguen con los «Me gusta o no».

 

A mí, la verdad, me da igual.

«Me gusta» lo que a muchos gusta, me gusta gustar, pero lo que hago o digo no es buscando más «Me gusta», sólo me gusta transmitir, comunicar, no cuento los «Me gusta», me son del todo indiferente.

Hagamos todos una reflexión sobre la degradación del concepto “gustar”.

Estamos llegando a un punto en el que la única valoración que sabemos hacer de algo es “Me gusta” o “No me gusta”.

 

SQR – GORE

 

Tendríamos que prohibirnos a nosotros mismos el poder usar esas expresiones para mostrar nuestro interés en algo, porque parece que el interés en algo se explica solo con el simplismo del “Me gusta”.

El éxito de «Me gusta» está en su propia insustancialidad.

Y eso no me gusta… ¿y a vosotros?

Foto: https://joseluis015.files.wordpress.com

Las quedadas ciclistas no son tan sencillas en WhatsApp

Una «carrera de eliminación» en un WhatsApp entre ciclistas

— Buenas noches, colegas. Esta tarde no he podido pasar por el club y no sé a qué hora se sale mañana.

— Tienes los horarios de este trimestre en el boletín.

— Ya, es que a mí aún no me ha llegado. Ya se lo reclamé al presi, pero todavía no lo tengo.

— ¿Y por qué no lo miras en la web del club?

— Conmigo no contéis mañana. He pillado un resfriado tremendo y no me encuentro bien.

— ¿Qué te ha pasado?

Gravel Ride SQR – 300×250

 

— Ya sé que podría mirarlo por internet, pero me pareció mejor preguntarlo en el grupo. No sé qué tiene de malo hacerlo por aquí.

— Vaya, que te mejores.

— Que te mejores.

— Gracias.

— ¿Quién está malo?

— Yo tampoco me encuentro bien. No he podido salir en toda la semana.

— Que te mejores.

— ¿Quién? ¿Yo?

— Bueno, que os mejoréis los dos.

— ¿Adónde vamos mañana?

— ¿Alguien me va a decir a qué hora salimos mañana?

— ¡Está toda la información en la web! No os enteráis de nada.

— Que te mejores.

— Caramba, yo que te quería atacar mañana, je, je, je…

— ¿Alguien se ha mirado el perfil de la etapa?

— Que os mejoréis.

— ¿Etapa? ¿Qué vamos a alguna carrera?

— ¿Me puede decir alguien la hora?

— Las 9 de la noche.

— Ya es tarde. Voy a cenar. Nos vemos mañana.

— ¡Digo la hora de mañana!

— Que aproveche.

SQR – Cerdanya Cycle

 

— El recorrido es duro y además no sé si lloverá.

— ¿A quién hay que atacar?

— Pues yo si llueve no salgo.

— Que os mejoréis.

— Gracias.

— El primer puerto tiene un kilómetro de inicio al 10% de media.

— Sí, ahí es donde os voy a atacar, je, je…

— Si alguien no me dice la hora a mí no me esperéis.

— Vaya tela…

— Pues se está haciendo tarde, sí.

— A mí no me piquéis ¿eh?

DT-Swiss 2019

 

— Ni sé qué puerto es ni adónde vamos mañana. ¿Alguien lo sabe?

— Está en la web del club.

— En el boletín también.

— Hace media hora que he preguntado a qué hora se sale mañana. ¿Alguien se va a dignar a decírmelo?

— Yo no me acuerdo… ¡mira la web! Luego lo miraré yo.

— Acabo de entrar en la conversación. Que os mejoréis los que os encontráis mal. ¿Alguien me puede decir a qué hora se sale mañana?

— Otro.

— ¿Otro qué?

— Que no sabe la hora.

— ¿Mañana vais a atacar? ¿A quién?

— No os fiéis de lo que dice la altimetría. Está mal.

— ¿Quién la ha hecho?

— Yo, no.

— Yo, tampoco.

— Que te mejores.

— ¿Quién?

— Gracias.

 

— El que la ha hecho es el mismo que dijo que los Lagos no le parecían tan duros.

— Sí, y además lo dijo cuando lo subimos en coche para verlo por primera vez, ja, ja, ja.

— ¿Os estáis burlando de mí?

— Os echaremos de menos mañana, con lo bien que lo íbamos a pasar.

— ¿A quien?

— Los que se encuentran mal.

— Vaya, que se mejoren.

— Mirad, me tenéis aburrido, paso de vosotros. Mañana me voy solo por ahí. Buscad a otro para que os haga los perfiles.

Toni salió del grupo.

— ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se ha marchado del grupo Toni?

— ¿A qué hora habéis quedado mañana?

— Mira, yo llevo casi una hora preguntando lo mismo.

— La pone en el boletín.

Alberto salió del grupo.

 

— ¿Otro que se ha ido? ¿Qué pasa?

— No sé, preguntaba por la hora.

— ¿Por la hora?

— La pone en el boletín.

Enrique salió del grupo.

— ¿Alguien me puede explicar lo que está pasando?

— No lo sé. Yo mañana no puedo salir. Ya he dicho que estoy muy resfriado.

— Que te mejores.

— Gracias.

— ¿A qué hora creéis que estaremos de vuelta? Tengo que estar pronto en casa.

— No sabemos a qué hora salimos como para saber cuándo llegaremos.

Juan salió del grupo.

— Mañana va a llover. Creo que no saldré.

— Que te mejores.

— No, si yo me encuentro bien. Lo que no quiero es mojarme.

— ¿Es muy duro el puerto de mañana?

— La altimetría está en la web.

Fran salió del grupo.

— Creo que tendríamos que pedirle disculpas.

— ¿A quien?

— ¿Atacar? ¿Disculpas? Acabo de llegar. ¿Alguien me puede hacer un resumen?

— No sé, entre los que se encuentran mal, los que no se quieren mojar, los que no se quieren picar y los que hacen mal las altimetrías nos estamos quedando solos.

— ¿Quien se encuentra mal?

— Yo estoy muy constipado.

— Que te mejores.

— ¿Quién se ha picado?

— ¿Estáis tontos o qué?

Paco salió del grupo.

Piernas locas salió del grupo.

— ¿Quién está tonto?

— Vosotros, que no os enteráis de nada.

— ¿Para que está el boletín? ¿Y la web?

Jorge salió del grupo.

— ¿A quién hay que pedir disculpas?

— Jo, si se han ido un montón.

— ¿Quién se ha ido?

— Yo aún estoy por aquí.

Con Nacex la bicicleta donde quieras enviarla cuando quieras enviarla 

— ¿A qué hora quedamos mañana?

— No lo sé. El que ha hecho el calendario se ha ido.

— ¿Ha marchado? ¿Afuera? ¿No viene mañana?

— No, que se ha marchado del grupo.

— ¿Por qué?

— No os aguanto más.

Ramiro salió del grupo.

— Yo estoy aquí ¿eh?

— ¿Y qué haces? ¿Sabes a qué hora se sale mañana?

— Yo, no. La pone en el boletín.

Raül salió del grupo.

— O sea… ¿que ni sabemos a qué hora se sale ni adónde vamos?

— Chicos, me voy a cenar. Nos vemos mañana.

— ¿Sí? Pues no sé a qué hora…

Andrés salió del grupo.

— Madre mía, cómo se pica la gente ¿no?

— ¿Quién se ha picado?

Miguel salió del grupo.

— Eso, que no se pique nadie. A ver si subimos el puerto como amigos.

— Eso, y si alguien pincha, esperad, por favor.

— ¿Y tú dices eso? El que cuando pasa algo «yo voy tirando…».

— Es que estáis más fuertes que yo y ya me pillaréis ¿no?

— Sí, en el almuerzo, no te fastidia.

— Ya os vale. Me piro.

Ricardo salió del grupo.

— Vaya asco de grupo ¿no? Aquí todo el mundo se enfada.

— ¿Sabéis qué os digo? Que mañana os busquéis a otro para que os haga de gregario en el llano, que estoy harto de llevaros como «reinas» y que no me deis un puñetero relevo.

José María salió del grupo.

SQR – GORE

 

— Tomás, ¿estás ahí?

— Sí.

— Se ha ido todo el mundo.

— Sí.

— Nos hemos quedado solos.

— Ya ves.

— Pues tendremos que salir mañana tú yo solos, a no ser que se arrepientan y vengan todos a la plaza.

— Así es.

— Ok… ¿a qué hora es la salida?

Tomás salió del grupo.

Ahora eres un administrador.

 Foto: Ciclismo En Ruta Talcahuano

 

 

Ciclistas: ¿Aburridos del postureo?

El postureo también se practica entre muchos ciclistas

Pues sí, el llamado «postureo» ya comienza a aburrir y a saturarnos.

Y no sólo con respecto al «postureo ciclista», sino también al de todos los ámbitos de la vida.

El otro día, un buen amigo, nos envió el siguiente mensaje: «a base de selfies no entrena uno. Para eso debe pasar hambre, luchar contra el viento, el tiempo, los elementos. Debe trabajar, cansarse y descansar también. Esforzarse y vuelta a empezar».

No pudimos estar más de acuerdo con esta acertada reflexión.

En España nos encanta fardar, algo que es tan viejo y natural como la existencia de la propia humanidad: el deseo de presumir.

Algo tan humano no podía escapar, por supuesto, de nosotros, los ciclistas.

¿A quién no le gusta pasear su bici nueva por las redes?

¿O de alardear de haber ascendido algún duro puerto o de haber conseguido un gran logro deportivo? Incluso de chulear por estrenar esa nueva equipación o ese casco tan guapo que os acabáis de comprar.

Es así ¿no?

Esto que era -y es- tan normal hacerlo delante de nuestros compañeros y amigos ciclistas, desde hace unos años para acá, son muchos los que han encontrado un terreno ideal para poder abonar sus arrogancias y vanidades.

Es la eclosión del narcisismo actual.

Estamos hablando, lógicamente, de las redes sociales, sobre todo de facebook e instagram, donde los amantes del «postureo» se mueven como pez en el agua: cuelgan sus fotos vestidos con sus mejores equipaciones, nos vacilan con el nuevo material que estrenan, nos enseñan -de uno en uno- todos los puertos que han ascendido ese día o bien nos muestran con todo lujo de detalles las 3 ó 4 horas de entreno que se han metido entre pecho y espalda.

Pero creemos que esto no es lo normal y el cicloturista medio, el más reconocido, el que trabaja sus 8 horas y tiene familia, no suele estar entre semana subiendo y bajando puertos de fantasía, con lo que la imagen que dan los que «posturean» no es muy acorde a la realidad: es la falsedad de las redes sociales.

Y parece que hay una opinión generalizada que este tipo de «postureo ciclista» es mucho más frecuentado por casi novatos, o recién aterrizados al mundo de las bicis, ciclistas con poca experiencia que se preocupan más de la flecha que del indio y en vez de mejorar sus prestaciones, su técnica o la mecánica de su bicicleta, se preocupan más bien en lucir el lujoso material que han comprado o en exhibirse ellos mismos, luciendo tipín, acicalándose, poniéndose guapos y rodeándose de «adornos».

También los más veteranos ciclistas piensan, no sin algo de razón,  que los que más «posturean» sólo salen en bici cuando las condiciones son óptimas para hacerlo y así poder presumir mejor, por ejemplo, de esos pedazos de ruedas que les han costado mil euros si el tiempo acompaña, no sea que se vayan a manchar o salpicar de barro.

Esto suele pasar, claro está, mayormente en primavera o en verano, o bien un domingo de invierno pero radiante de sol: es el día ideal para el «postureo».

Porque esta es otra, y son muchos los que consideran a los que «posturean», además de globeros, unos domingueros, a diferencia de los que les gusta de verdad el ciclismo, que salen todo el año, ya llueva o haga un frío del carajo.

Estas condiciones parece que no son aptas para el «postureo ciclista»

Por supuesto que hay gente que pedalea con muy buen material y salen todos los días y no presumen de ello, aunque se cree que estos son los menos, porque hay muchos que por comprarse un pepino de bici de cuatro mil, cinco mil, seis mil euros o más (¿¡más!?) ya se creen que son buenos ciclistas y no lo son ni por asomo ya que, sin ánimo de generalizar, muchos son mal educados, se comportan con una cierta actitud chulesca, y encima no tiran ni para atrás, pero «posturear», «posturean».

De acuerdo que el ciclismo es un deporte caro, aunque aún existen precios, afortunadamente, que muchos se pueden permitir, esto hace que sea más fácil «posturear» de bici nueva que hacerlo por haber cambiado de coche, está claro.

Viste Endura en los días más fríos del año 

Esto es así porque ha habido una revolución del material de ciclismo que ha atraído a muchos aficionados a este deporte, que sufren y se preocupan mucho más por tener lo último en grupos o ruedas que en dar pedales, por ejemplo.

De esto saben mucho las tiendas que han disparado sus precios, abriéndose cada vez más establecimientos exclusivos para el sibarita ciclista que se gasta mucho dinero en producto, un tipo de nicho de cliente que hace que el negocio del ciclismo sea cada vez más redondo.

Creo que en esto estamos todos de acuerdo.

Pero, como todo, este tipo de «postureo», se puede volver muy en contra de quienes lo practican, creándoles auténticos problemas,  muy negativos a la larga, y es producido porque se vuelven dependientes de la aceptación de sus contactos, seguidores o amistades en las redes sociales.

Esto hace que den prioridad a ser correspondidos por los «Me gusta» y para ello pueden cambiar sus hábitos sociales, sus horarios y hasta sus vacaciones, buscando lugares que sean «instagrameables», porque esos likes pueden pesar y satisfacer mucho más que el merecido descanso vacacional: les importa más quién y cómo los vean que la experiencia en sí misma.

Además suelen gastar más de lo que necesitan en esa casi obligación por tener lo mejor, e incluso puede que lleguen a sentirse mal si no logran sus objetivos: se vuelven caprichosos.

Y ese es el verdadero problema: no saber diferenciar de lo que realmente necesitan de un capricho.

Estamos de acuerdo que para ir en bici de la manera que lo hacemos la mayoría de ciclistas en este país con una de menos de dos mil euros tendría que ser suficiente.

No es malo ser caprichoso pero sí lo es cuando el capricho se convierte en una necesidad.

Por todos estos motivos, nosotros valoraremos mucho más al ciclista que es respetuoso con los demás y se comporta como un caballero encima de la bici más que si es por llevar un casco de última gama o unas zapatillas de colores que hacen juego con el cuadro de su bicicleta.

¿Estamos de acuerdo?

Pedaleando por la red

Mov_Gore

¿Quién no se ha perdido un rato de bicicleta por pedalear por la red?

Esta tarde tengo fiesta.

¡Qué bien!

Me voy a poner maillot y culotte y voy a salir a rodar un ratito.

Hay que aprovechar, que aún quedan un par de horas de sol.

Además hace una temperatura muy buena, fresquita pero soportable.

Antes de salir, por eso, voy a echar un vistazo al correo, a ver si hay alguna novedad y ya que mi hija ha salido y ha soltado por fin el portátil.

Lo enciendo, introduzco la contraseña y arranco el navegador.

No me quiero sentar, sólo quiero entrar en Hotmail y salir en seguida, que un momento al ordenador se puede convertir en horas y horas.

Abro el correo.

Tengo unos cuantos nuevos.

A ver, a ver…

Siempre me pasa igual, cada mensaje que recibo lo abro con una especial ilusión, sobre todo si está relacionado con el mundo de la bicicleta y de mis amigos ciclistas.

¡Anda!

Hay un email de Javi que dice que el fin de semana pasado, y gracias al reportaje que publicamos en Ziklo, se animó a dar una vuelta por la Catalunya Nord, por Banyuls y la Tour de Madeloc.

Dice que le ha encantado y que nos da las gracias por descubrírselo.

Qué bien, qué bien…

Me siento.

Le contesto y se lo agradezco enormemente.

Continuo.

Hay unos cuantos de  foros de algunos clubes.

Han quedado contentos de los últimos reportajes en la revista. Estupendo.

Ahora voy a consultar mi otra dirección de correo, la del trabajo.

Oreka es el rodillo que te pone en situación sobre una bicicleta 

A ver… nada importante: una reunión para mañana por la tarde, alguna petición del “jefe”, alguna “cadena” de algún compañero…

Y digo nada importante, porque el trabajo para mí lo es, pero la bicicleta lo es aún mucho más.

No sé qué haría sin ella.

Por eso todo lo que no sean correos “cicloturistas” no me producen especial emoción, salvo algunas excepciones, claro, que uno también tiene familia y amigos “no ciclistas” 😉

Voy a entrar ahora un rato en Facebook.

La verdad es que casi todos mis “amigos” son ciclistas y mis comentarios en esta red social no van más allá, igualmente, del mundo del ciclismo.

A ver cómo están los ánimos de los colegas hoy.

Vaya… hay algunos ya bastante desmotivados y ya piensan en colgar la bici hasta el año que viene.

Otros aún siguen saliendo a menor ritmo, y algunos, pocos, se siguen machacando.

No comento nada.

No suelo hacerlo mucho.

Alguna vez, alguna cosilla, para decir ¡eh, que aún estoy por aquí!

Pero nada más.

Como un sitio me lleva a otro, ahora me dirijo a mis páginas web favoritas: cómo no, la de Joan Seguidor, y me leo los nuevos artículos colgados y me entero también de las últimas novedades.

Ahora consulto la de Altimetrías de Puertos de Montaña (APM), el foro de foros de nosotros, los cicloturistas.

Entro y me pongo un poco al día de las últimas movidas, las nuevas quedadas, algún puerto nuevo descubierto para nuestro goce y muchas más cosas.

Tiene tantos apartados interesantes para consultar que te podrías pasar horas y horas, por no decir días y días.

Ya que estamos, voy a consultar las páginas de ciclismo de los periódicos deportivos.

Madre mía, ya les vale, aquí solo dan  bombo y platillo al tema del doping.

Es lo único que le quita portada al Madrid y al Barça.

¡Qué injusto!

Cierro ya porque el día que dé mi opinión sobre el dopaje me van a crucificar, así que mejor dejarlo estar.

Miro el reloj. ¡Son ya la seis!

Me he tirado una hora y media navegando, o mejor dicho, pedaleando por la red y ni me he enterado.

Vaya tela.

Ahora ya no me puedo ir.

¡Pero qué he hecho!

Bueno, pues ya puestos… ¿damos otra vuelta?

A ver…www.hotmail.com…

Foto: http://tiz-cycling.stream

El sinsentido de las redes sociales

«Cuando les veo retransmitiendo vídeos en directo por Instagram dentro del vestuario antes de un partido me gustaría coger un bate de béisbol y darles en los dientes, pero tienen entre 18 y 20 años. Ya tendrán tiempo para quejarse de los jóvenes de hoy en día

El otro día, Guillem Cassú me pasó este enlace del Diario As que habla de cómo irritan las redes sociales a un histórico jugador de la Roma por el uso que hacen los jóvenes de las mismas. Guillem, en este mal anillado cuaderno, escribió no hace mucho un post explicando cómo, siendo uno de los más prometedores sub 23 de España, decidió colgar la bicicleta, porque sencillamente, no le compensaba.

Guillem, como muchos de su generación, entran en el este circo con las redes sociales por la mano. Las manejan tan bien que en ocasiones pasa como ee futbolista de 20 años que llega a su equipo con más seguidores que Messi, por ser gráficos y decir algo.

La situación es complicada, yo creo que en ocasiones mucho, porque al final no somos capaces de distinguir entre la realidad de la ficción, de lo meritorio a lo insustancial. Las redes nos han traído muchas cosas buenas, pero también se han cargado otras muchas, por ejemplo ¿dónde queda el esfuerzo? y no hablo de esfuerzo casual, también llamado postureo, hablo de mejorar a base de machacar, Ser constante, peleón,… todo eso es segundo plano si te vendes bien por las redes.

Esto entre los que praticamos deporte de forma amateur y por querencia al arte y una vida sana, no nos debe ni sorprender ni asustar, pero entre los que se juegan su futuro en base al esfuerzo, el sacrificio y la constancia es un auténtico caballo de Troya, una forma de demostrarles que, teniendo un instagram de puta madre, no conviene dejarse los higadillos en el empeño, porque otros no lo hacen y viven cien veces mejor.

Incluso diría más, y ya en clave de amateurs y otros aficionados del montón, el empuje de las redes, en algunos casos, es tan bestia, condiciona tanto, que algunos acaban haciendo auténticas animaladas por el mero hecho de contarlo y sacarse el móvil para una foto por medio de la montaña, haciendo una ultra, una marton MTB o una suerte de brevet de larga distancia que les dará prestigio, eso sí si salen vivos de ellas, pues el listón se ha puesto a tal nivel que algun día lamentaremos un desgracia. Que la gente se pique está bien, pero hay vida más allá…

Que Valverde, Contador o compañía cuelguen sus andanzas es lo normal, que cualquier hijo de vecino difunda una animalada para la que no está preparado es una imprudencia, una pólvora que prende y puede acabar en desgracia.

Imagen tomada de www.colombia.com

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