Richard Carapaz, la historia de la hormiguita

Giro de Italia carapaz JoanSeguidor

Mientras otros hablan, Richard Carapaz marca el camino de su éxito cual hormiguita

 

«Vengo de un país con una cultura de la derrota, donde la gente está plagada de dudas al punto de no poder tomar decisiones. Cuando me vestí de rosa en el Giro, todos pensaban que me iba a caer o que algo me pasaría porque es imposible que un ecuatoriano gane»

«Siempre trabajé para alguien, nunca he sido líder o compartido con otro los galones. Tomé la presencia de Landa como una chance de aprender, pero siempre pensando en mis opciones, sin ánimo de ofender a Mikel. De todos modos, en la conferencia previa al Giro, nadie me hizo preguntas a mí»

«Llegaron las montañas, pero todos estaban pendientes de Nibali, Roglic y Landa. Yo era invisible para mis rivales y el público. Y eso condicionó en gran manera la competencia»

Así son las Berria equipadas con Polini 

Estas palabras que Richard Carapaz saca en esta pieza de Ciclo21 con Ciclismointernacional.com son cuatro piezas de un puzle de éxito.

Todos miraban hacia otro lado, hacia Roglic, Nibali y Landa, cuando el hombre fuerte era él.

Cuando Richard Carapaz atacó de lejos hacia Courmayeur, nadie presagiaba que como esa lluvia fina que caía tímida, el ecuatoriano estaba para cambiar el destino de las cosas.

 

Y es que con Richard Carapaz tuvimos lo que muchas veces no concebimos porque no está escrito ni siquiera pensado.

Richard Carapaz ganó el Giro desde abajo, tejiendo, no hablando, actuando. 

Una historia que quizá tengamos que guardarnos para el veinte veinte, cuando vemos que en el Team Ineos hay más capos que otra cosa.

Sin embargo, el trabajo de Carapaz no es en balde, él progresa, hace lo suyo, si tiene que trabajar para alguien, estará, si ese alguien falla, también estará, el trabajo no desaparece.

Es lo que hay, la realidad aquella de la hormiguita.

Y un Giro le valió esta teoría.