Cada estrella colombiana tiene una gran historia detrás

Rigoberto Urán JoanSeguidor

Razones para explicar el desmedido entusiasmo por el ciclismo colombiano

¿Qué le pasa al aficionado del ciclismo colombiano, que al tiempo que glorifica a sus ciclistas, también los lapida?

¿Y por qué muchos los defienden, casi religiosamente, a capa y espada independiente de la derrota o victoria?

Inevitablemente, las condiciones sociopolíticas de Colombia han estado ligadas al ciclismo.

Todos los países han tenido problemas, guerras, dificultades… pero no sabría decir si el caso colombiano es singular.

Y es que cuando nació la Vuelta Colombia en 1951 fue en medio de una guerra civil llamada “La Violencia”, época en que se produjo el “Bogotazo”, el asesinato de un líder liberal con aspiraciones presidenciales en 1948, desencadenando un conflicto con un saldo de más de 3.000 muertos.

El ciclismo pasó entonces a ser un bálsamo necesario para olvidar la cruda realidad, entonces con los escarabajos rápidamente empezaron las hazañas no sólo dentro del país, también en el exterior.

Con la Vuelta a Colombia las noticias cambiaban, la realidad del país estaba puesta en estos hombres que competían por regiones, pero las rivalidades se solventaban encima de la bicicleta y no de otras maneras.

En los ochenta, en tiempos de Miguel Ángel Bermúdez, el ideólogo de llevar un equipo amateur al Tour de Francia, Colombia pasada por la época de Pablo Escobar, y con ello, por el narcotráfico, del que los ciclistas no fueron ajenos a ello, y más aún, dentro de circulo ciclístico se encontraba el hermano de Pablo Escobar, quien también fue ciclista profesional y luego director de equipo.

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Efectivamente, una relación peligrosa con este deporte, que cobró con cárcel y con la vida a más de un escarabajo que quiso probar la gloria no con sus piernas sino como mula.

Gonzalo Marín, ganador de varias etapas en la Vuelta a Colombia, fue uno de los ciclistas que perdió su carrera y su vida, producto de negocios en este mundo ilegal.

Alfonso Flores, uno de los ciclistas más recordados por ganar el Tour del Porvenir en 1980 fue asesinado por sicarios, sin que su crimen se resolviera.

En el libro de Matt Rendell «Reyes de la Montaña» se dice que fue porque pasó de triunfos en la carretera a triunfos de corazones con dueño, líos de faldas con narcos que no perdonan.

Volviendo a Miguel Ángel Bermúdez, éste se salvó de un atentado de un “carro bomba” que se vincula a la venganza por expulsar al hermano de P. Escobar de un evento ciclístico en el que él iba como reportero.

Consecuentemente, el recelo y la desconfianza caía a todo colombiano que llegara al exterior, estigmatización que aun persiste en nuestros días, lo cual es motivo de vergüenza.

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Pero afortunadamente hay gran potencial humano de calidad (no sólo en los deportes, también en las simples relaciones interpersonales), buenos representantes que logran limpiar la imagen en el exterior y romper la estigmatización que por décadas se ha ganado la mala fama.

Y a pesar de las condiciones sociopolíticas y culturales de Colombia, sus habitantes están orgullosos de haber nacido en este país, sí, un país “tropical” donde el sol brilla 365 días sobre el firmamento, incluso a 2600 metros o más: tal vez esa seguridad de que el sol va a estar al día siguiente es la forma como se acepta el paso del tiempo.

Pero para esa condición de esperanza, el colombiano medio debe aferrarse ya sea a pequeños o grandes detalles, de su familia, de sus amigos, de la variada geografía y clima del país, de la misma espiritualidad, siendo un país mayoritariamente católico, aunque con huellas de un pasado indígena que consideraba sagrados los cerros y las lomas en donde pensaba vivía alguna divinidad.

Por eso es frecuente encontrar en la cima de alguna montaña o cerro de Colombia, una cruz o virgen como sitio de peregrinación y a la vez paso de rutas ciclistas.

Y como dice Matt Rendell, la escalada en una sociedad fervientemente religiosa, se convierte en un peregrinaje para el alivio de penas por medio del sacrificio que implica llegar a la cúspide y luego la redención.

Parecería que el mismo país en sí mismo es un cerro empinado que hace moler las piernas y sufrir a quien lo sube para luego llegar a lo alto y descansar con satisfacción, con la esperanza del sol del nuevo día, así se repita una y otra vez.

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Sea como fuere, un aficionado colombiano se aferra con esperanza a la mínima gota con la que pueda saciar la sed de felicidad y alegría tan buscada por el hombre, en medio de un desolador panorama en donde diariamente se registra un hecho violento.

Por eso se aferra a la alegría y a la felicidad que genera el ciclismo colombiano, para él es motivo de orgullo, pues detrás de cada ciclista hay una historia de resiliencia y superación ante las dificultades y ejemplo para muchos jóvenes que lo necesitan como imagen, de que se puede hacer las cosas muy bien sin necesidad de coger malos caminos en la lucha del diario vivir.

Si uno indaga en la motivación que lleva a un ciclista verá que no sólo será por las oportunidades económicas, reconocimiento o fama, o porque simplemente sea bueno, se suma que, ante las presiones diarias de la sociedad colombiana y el constante bombardeo de noticias desalentadoras en términos sociales, influye la sensación de catarsis y libertad que proporciona la bicicleta.

Historias de superación como Rigo, al que paramilitares le asesinaron su padre, o como la de Higuita quien “se libró por uno minuto de un tiroteo a la puerta de su casa en el que murieron tres niños de su edad, 13 o 14 años en las comunas de Medellín” (Carlos Arribas, Diario El País, 2020), y de seguro decenas de historias saldrían.

Detrás de cada pedalada del ciclismo colombiano hay una historia personal que inevitablemente se une al entorno social

Por eso y aunque se trate de un deporte, las entrevistas en los medios de comunicación a veces se dirigen a la situación del país.

Cuando Lucho Herrera gano la Vuelta a España 1987, ante una pregunta que le hicieron los periodistas, respondió:

Mi mayor deseo, en este momento en que me acabo de coronar como campeón de la Vuelta a España, es que en Colombia haya paz, paz, mucha paz, entendimiento entre todos los colombianos, que el deporte y en especial una conquista como ésta sirve para unificarnos”.

Sin embargo, la violencia en Colombia no da tregua y siendo Lucho ya rey del ciclismo en Colombia, no hubo reino que lo protegiera del conflicto interno, pues en 2000 fue secuestrado en su natal Fusagasugá, misma suerte que corrió, Oliverio Rincón, ganador de etapas en las tres grandes, pero este siendo secuestrado dos veces el mismo año.

En la segunda gran vuelta ganada por un colombiano, Giro de Italia 2014, como si se tratara de un déjá vu o Lucho le estuviera susurrando al oído, Nairo dijo en el podio:

Colombia no es guerra, Colombia es paz, Colombia es amor”.

Covadonga- Nairo Quintana JoanSeguidor

El “sueño” de Lucho se hizo “realidad”, aparentemente, años más tarde, con el Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y las FARC, el mismo año en que Nairo Quintana sucedería a Lucho en ganar en Lagos de Covadonga.

Estas fueron sus palabras ese día, cuando le preguntaron al respecto:

La verdad es un momento histórico para nosotros, muy emocionado porque era un paso que necesitábamos dar. Y ahora nosotros todos los colombianos tenemos que apoyar este paso y todos los colombianos podamos vivir en paz…»

Es interesante la respuesta de Nairo a Carlos Arribas del diario El País cuando este, le pregunta:

¿Ha influido tanto como se escribe el ciclismo en la conciencia colombiana y en el proceso de paz? “-

Se ha hecho un trabajo. Hemos sido unos conductores para ese proceso. Desde que había la guerra nuestras alegrías eran como pañitos de agua tibia para tanta gente que había sido afectada, y luego, a medida de eso, fuimos conductores de esa paz de ir relacionando esto con esto; nosotros, los deportistas en general, y luego, los artistas, para que se llevara a cabo este proceso. El presidente ha apostado por eso y, como en todos los lados, ha tenido críticas fuertes, ha tenido otras críticas favorables

Similares ideas comparten los ciclistas, independiente de la región natural de Colombia, en pro de mejorar la imagen a nivel internacional.

Declaración de Fernando Gaviria, respecto a su apodo “El Misil Gaviria”:

«No me gusta este apodo porque hace referencia a la guerra… Colombia es ya un país criticado por la guerra, las armas, el conflicto armado. En el deporte tratamos de cambiar esta visión. Colombia es un país como los otros, no es un país del Tercer Mundo«.

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Paradójicamente y remando contra el destino, en las mismas fechas en que Nairo se coronaba campeón de la Vuelta España 2016, expresó:

Que el mundo entero sepa que nuestro país es paz, es deporte, es amor«.

Cuatro años más tarde, el 11 de septiembre los medios de comunicación titulaban la realidad:“Masacre en Bogotá”, en relación a los más de diez manifestantes asesinados en protestas contra la Policía, y paradójicamente también, en la misma semana en que se conmemoraba el Dia Nacional de los Derechos Humanos, el 9 de septiembre.

Tres jóvenes muertos dejaron estas confrontaciones, en el municipio de Soacha, donde nació Daniel Felipe Martínez, mismo lugar donde fueron engañados más de un centenar de jóvenes en la primera década del 2000, con promesas de empleo y finalmente víctimas de lo que se conoce como ejecuciones extrajudiciales.

Etapa 13 de Tour de Francia 2020

Pocos kilómetros antes de coronar el Pas de Peyrol (Le Puy Mary), las letras en el pavimento 2SOS Masacre»eran un llamado de auxilio de una población queriendo ser escuchado, en un país donde un porcentaje de la gente, eso sí, incluyendo el Gobierno, estaba más preocupado y sentidos por los daños de infraestructura ocasionado en la ciudad que por las pérdidas humanas.

En un país donde expresarse ante los notables hechos de injusticia y corrupción del Gobierno es sinónimo de “castrochavismo” o “adoctrinamiento izquierdista”, resulta peligrosa esta estigmatización si se tienen en cuenta los cientos de lideres sociales y ambientales asesinados a lo largo del año 2020, más de 200 muertos.

Es la realidad que se vive, no se puede ocultar, así como no se pudo ocultar cuando la televisión pasó por encima del mensaje de SOS en el pavimento.

Y me pregunto ¿en algún otro país pasa algo mínimamente parecido?

Por eso, valoramos, gran parte de los aficionados, cada ciclista de Colombia, porque sabemos el contexto de lo que se vive en el país, y sabemos que hay tener mucho valor y fuerza de corazón para lograr el puesto que se han ganado, sin saber por las dificultades que haya qué tenido que pasar, porque al parecer el cicloturismo en algunas regiones rurales ya es declarado objetivo militar.

Ante esto se tiene que lidiar, y por eso nuevamente gran parte respetamos y admiramos el poder de resiliencia de los escarabajos colombianos.

En Colombia hay mucha gente que aún cree en el enemigo invisible del comunismo como el causante de todos los males del mundo.

Décadas de violencia y confrontación armada entre la guerrilla, paramilitares y el ejército, y con los medios de comunicación como influenciadores de la sociedad, han formado la idea que todo vestigio de protesta o reclamo es obra del comunismo, y que por ello se justifica la guerra, se justifican los asesinatos, se justifica la vulneración de la libertad y de los derechos humanos, incluso se justifica acabar con la paz, objetivo logrado por el actual Gobierno.

No sobra mencionar que en Colombia ganó el “No a la paz” por un 51% cuando se realizó el plebiscito del Acuerdo de Paz, lo que evidencia una polarización y estigmatización enorme entre unos y otros.

Finalmente aún no hay llegado el entendimiento ni la unificación que pedía Lucho Herrera.

El mismo Nairo se ha visto duramente criticado por fotos con el expresidente Uribe (hoy en casa por cárcel), aún cuando Nairo declaró varias veces su apoyó al proceso de paz.

Claro ejemplo, de la polaridad de este país, lo describe esta columna sobre Egan Bernal.

Las críticas a Egan, simplemente, corroboran el vacío de una sociedad azotada por la violencia que requiere de figuras que llenen un vacío de las mismas frustraciones, y repito: si en un país gana el «No a la paz» no es extraño este tipo de linchamiento; años de violencia han dejado secuelas y cicatrices difícil de olvidar en un sector de la sociedad que no está dispuesta al perdón y a la reconciliación, y cuando pasa esto, de alguna forma se exterioriza.

No digo que los que critican a Egan sean de un partido político x o y, pero como dicen algunos ciclistas, “es lo que hay”.

Mismamente, se me tildara con algún calificativo no tan agradable al final de este escrito.

¿Quién sabe cuántos de esos fans que apoyan y corren tras los colombianos en las carreteras europeas, tuvieron que salir exiliados por el riesgo del conflicto armado o por alzar la voz denunciado algo hecho de corrupción o irregularidad?

Y, aun así, en el país que se encuentren, guardan un profundo sentimiento orgullo, de alegría y felicidad por esta tierra, a pesar de todo, y esto mismo lo reflejan los ciclistas cuando ganan, lo refleja las decenas de colombianos gritando apoyando sus ciclistas

¿Por qué tanto arraigo en la pasión por este deporte?

Estos representantes son la cara bonita de un país rico en culturas, biodiversidad, climas, gente; es la manera de decirle al mundo “somos más que un pueblo violento y estos ciclistas son prueba de ello”.

Es bueno conocer el contexto de lo que se vive en Colombia, porque de alguna manera u otra esto ha influido para tener este tipo de pasiones, lo digo sin ser psicólogo o sociólogo, pero supongo que algo tendrá que ver.

En medio de un país en el que se reprime o censura a quien osa reclamar condiciones dignas, la actuación de nuestros ciclistas es un desahogo profundo y liberador, y que tal vez por ello se celebra con tanta pasión.

Son la representación misma de la idiosincrasia colombiana… la tenacidad, el sacrificio, el valor de cada ciclista enfrentando un puerto, es el homólogo de superar un panorama socioeconómico y político que no es el mejor, pero que tiene ante sí, el orgullo de haber nacido en esta tierra.

Finalmente, es el mismo orgullo de los aficionados belgas, italianos, franceses, eslovacos, vascos o españoles, etc., que sienten por su país y que por ello ondean su bandera al paso de la caravana multicolor.

Por J. Viasus desde Bogotá

La enésima prueba de Rigoberto Urán no es sencilla

Rigoberto Urán JoanSeguidor

El reto de volver a ser el mismo es el gran interrogante de Rigoberto Urán

En el juego de la vida, Rigoberto Urán ya ha pasado varias veces por la casilla de salida.

El de Antioquia tiene 32 abriles cuando parece que lleva una eternidad en el negocio.

Un corredor que le recordamos aquel Tour, hace diez años, empezando a asomar, entre Contador, los Schleck, un tal Lance Armstrong.

Aquella edición, descubrió también que las esperanzas sobre Nibali no eran cualquier cosa.

Qué elegancia bajando, de verde fosforito, en Liquigas.

Pero volviendo a Riboberto Urán, compañero y rival del siciliano, aquella torta del Mundial de Florencia, el podio del Giro ese mismo año, no son pocas las cicatrices que trepan por el huesudo cuerpo del ciclista.

Un ciclista que es más que eso, porque al carisma que envuelve todo lo que hace, se le entremezclan lecciones de vida y resistencia que rozan lo inimaginable para muchos de nosotros.

Desconozco sus intenciones para cuando deje el negocio, pero que fuera político no me extrañaría.

 

El “caer y levantarse” es un concepto doble que en la vida de Rigo tiene un sentido de pegamento.

Pegamento de los buenos y malos momentos, pero sobre todo pegamento de una mentalidad casi a prueba de bombas.

La vida, caprichosa ella con quien hace daño, le ha puesto otro tablón de esos que los ciclocrossmen saltan, ahora, en bicicleta, aunque de altura importante.

Aquella caída en la Vuelta a España, el día que Jesús Herrada saboreaba las mejores mieles, le ha puesto, creo, más al límite que otra cosa, en lo deportivo hablamos.

Una prueba de fuego que le ha tenido desde finales de agosto hasta ahora apeado de la bicicleta.

El tamaño de la avería fue considerable, al punto que casi lo deja, una noticia que sería nefasta para el ciclismo.

Otra cosa es pensar en Rigo como contendiente en grandes carreras.

 

Ya no lo decimos por edad, 32 años es muy respetable, y sí por tantos golpes y rivales, esto siempre ha sido así que trepan por el ciclismo.

Si Rigo empezó, decíamos, a brillar entre los Schleck, Contador y cía, pasó por ser rival de Nairo, Nibali, Purito, Valverde y otros muchos, hasta llegar al Tour que finalizó segundo, por delante de Bardet.

Su historia es la de los tiempos recientes en ciclismo.

Sin embargo, estas recuperaciones no son sencillas, los cuerpos lo acusan, la mente también-

Si le hemos dado vueltas al trompazo de Froome, el de Rigo ha sido también importante.

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El ánimo de querer seguir, de luchar es una excelente noticia, otra cosa es que la circunstancias le favorezcan.

Admite que ha estado cerca de tirar la toalla.

Así son las nuevas Berria equipadas con motores de Polini

 

No sé si sería factible pensar que ya hay suficiente, que su carrera, el grueso de la misma, está hecha, o casi hecha, y que mejor tomarlo con calma.

En ese caso, siempre podrá decir que él devolvió al ciclismo, lo que éste le ha dado y que la generación inmensa de colombianos que domina el ciclismo mundial surgió, en parte importante, por su influjo.

Por que Rigo es el padre de estos colombianos. 

La lección de Rigoberto Urán

Rigoberto Uran JoanSeguidor

El Tour son tres semanas le recuerda Urán a un periodista

No recuerdo dónde, leímos que en este mal anillado cuaderno despotricábamos contra las etapas llanas, y de «relleno», tildándolas de aburridas y todo eso.

Poco o nada leyó ese buen y valiosísimo lector del sentir de este espacio que se declara partidario de las tres semanas, de las grandes vueltas, tal y como están concebidas, con sus defectos y virtudes, con los minutos de la basura que les corresponde, con todo.

 

Es cierto que no produce la misma emoción una llegada salpicada con una cota, que no muro, que un perfil plano, pero las cábalas, los movimientos de los velocistas, los nervios, que en cualquier momento salte la liebre como camino de Albi, pero decir que estas etapas son prescindibles es algo que nunca hemos defendido, incluso en tardes duras de gente criticando a todo trapo y periodistas malmetiendo, como el si el espectáculo asegurado no fuese una posibilidad y sí una obligación para los ciclistas.

La jornada que acabó en el pueblo de Bardet, por ejemplo, fue tachada como un «peñazo» cuando la lucha por el parcial fue sencillemente de un nivel insuperable.

SQR – GORE

 

Cada día Alaphilippe no puede estar atacando, los Ineos armando abanicos y varios favoritos cortados por detrás.

Vemos desde Colombia esta entrevista a Rigoberto Uran.

https://www.facebook.com/EscarabajosColombianos/videos/2328226267267705/

Valorar que el periodista va con la camiseta, preciosa por cierto, de la selección colombiana sería quedarse en la superficie.

Lo trascendente es que para el hombre que sujeta la alcachofa, a quien no conocemos, ni sabemos de él, el Tour empieza en Pau, todo lo demás no cuenta.

«No se confunda -viene a decir Uran, el Tour empezó hace días en Bruselas».

Toda la colección de Endura

Y así se enreda la cosa, hasta que el colombiano de lengua fina y certera le explica en unos segundos al amigo en qué consiste el ciclismo: cada minuto cuenta.

Una lección de un tipo ante el que no nos vamos a descubrir ahora, Rigoberto Urán se acabaría descolgado al final de la jornada, no está en el top 5 de favoritos, pero manejando ciertas situaciones es un maestro.

Si el ciclismo está carente de gente que lo sienta en los medios de comunicación mal negocio, y vemos que esa ligereza que algunos se atribuyen en Españ para hablar de este deporte, tiene reflejo en otros países.

No es un consuelo, pero al menos queda claro que aquí no somos tan especiales.

 

 

El genio de Nairo Quintana

El ciclismo y el renacimiento

Hubo en el Renacimiento un símbolo eterno. Fue una persona, se llamó Miguel Ángel. Él se consideraba escultor, el resto de sus habilidades fue por añadidura por premio de la naturaleza.

Un talento sin igual. Un día el papá Sixto le hizo un encargo, pintar su capilla en el corazón de los Palacios Pontificios, al lado de San Pedro, en el Vaticano. Obviamente Miguel Ángel no pudo desistir al deseo del representante de Dios en la tierra y en infames andamios se encaramó para sembrar de fantasía las bóvedas de aquella sala. Lo hizo con desgana, a contrapié, de aquello surgió la Capilla Sixtina.

Permítanme recuerde esta fábula para recrear la situación de Nairo Quintana en el Movistar.

Nario quiere correr el Tour, desea correr el Tour, pero quien paga, el papá Eusebio, le lleva al Giro.

Es lo que hay, al colombiano no le queda otra que hacer caso a quien sufraga su sueldo, pero no desiste, y  se declara en medio rebeldía. Lo dijo desde el estrado en el que se presentó en el equipo azul, se lo asegura a cada medio que le inquiere por la cuestión. “Prefiero el Tour” sacude. No omite la respuesta pero su hoja de ruta está trazada.

Y es por ello que  a Nairo le quedará como a Miguel Angel, cejar en el empeño de repetir algo que le corroe y centrarse, que seguro que lo hará, en un Giro de segundos y primeros espadas que se presenta sencillamente impresionante.

El movistar y Nairo

Porque la peor noticia del plan trazado por Movistar para su estrella colombiana es para los propios rivales del ciclista de apacible aspecto pero ambición indisimulada.

Richie Porte, Purito, Cadel Evans, Rigoberto Uran, Ivan Basso, Chris Horner,… esperan ya su duelo al sol italiano con Nairo en un escenario que mucho nos tememos volverá a deparar el mejor ciclismo de la temporada.

Una carrera que pone a Irlanda como si fuera la tercera isla de la bota italiana, desde Belfast sale, para luego recorrer la península de sur a norte y arribar, si la nieve y el mal tiempo lo permiten, a las tremendas etapas dolomíticas.

Al Giro sólo le faltaba Nairo de quien muchos justifican su ausencia en el Tour por la tremenda etapa de pavés que pincela la primera semana.

Si bien es cierto que trago no le sería sencillo, no menos lo es que Nairo sí mantuvo el tipo el día que su equipo se descompuso en la última edición y es que quizá..

su versatilidad y gran concentración en carrera sean la mejor y peor arma para el ciclista.

La mejor porque le da un innegable plus en la  disputa de cualquier grande y la peor porque su consistencia es el mejor argumento para quienes creen que también lo hará bien en el Giro.

No obstante hay una lectura que un servidor no admite y es esa que habla de Nairo como un corredor tan joven que le quedan muchos Tours por disputar en el camino.

Es como si Cancellara no quisiera exhibir pegada en Harelbeke porque sus rivales le pueden tomar la matrícula para Flandes o Roubaix. Las carreras hay que disputarlas cuando se está en disposición de hacerlo bien y sí Nairo es muy joven, pero también está en disposición de disputar el Tour y lo que se le interponga por eso esperar es abrir la puerta a que el azar  o la mala suerte pueda actuar en el futuro como no lo está haciendo en el presente.

INFO Northwave es maillot oficial de la Polar Gran Fondo La Mussara. Uno de los más importante eventos cicloturistas de la temporada será sin duda la marcha Polar Gran Fondo La Mussara, en la provincia de Tarragona, que se celebrará el sábado 24 de mayo por las recónditas carreteras de la Serra de Prades. El Maillot Northwave PRO ha sido el elegido para que sea lucido por todos los 2.000 participantes en la prueba. Para más detalle podéis clicar aquí. 

Foto tomada de www.elcomercio.com

Rigoberto Urán vuelve a ser el pionero

Rigoberto Urán JoanSeguidor

Diez años después Rigoberto Urán vuelve a marcar el camino al ciclismo colombiano

El Tour Colombia fue un poco como uno de esos criteriums de final de campaña.

Dejó a todos contentos: Miguel Angel López ganó el premio gordo, pero todos tuvieron su cuota.

Hasta Nairo quien, de ser tirado de la bicicleta, aprovechó el marcaje Sosa-López para ganar la etapa final.

Sin embargo, si hay alguien que sale reforzado en todos los niveles es Rigoberto Urán.

Y nos explicamos.

Cuando acabó la carrera, en el podio final, Rigoberto Urán, micro en mano, aupó los ánimos del público.

Estaba entre Mario Sábato y Carlos Vives, atrás algunas de las estrellas de la carrera.

A partir de la lectura de este artículo de El Espectador, tomamos la medida de dimensión que alcanza Rigoberto Urán.

Una dimensión que el Colombia va más allá de la meramente ciclista.

Él fue la clave para que Colombia volviera a tener una carrera top, con todas las estrellas patrias, salvo Chaves, y algunas otras tipo Froome, Jungels o Alaphilippe.

Convenció a quien tuvo que convencer para que la carrera saliera adelante, movió hilos, hizo el trabajo a oscuras y prendió de su entusiasmo el éxito de la prueba.

Llamó a Ovidio, leemos, el presidente de la colombiana, de quien nos cuentan de todo, llamó a Postobón.

Le encanta recibir el beso de las guapas en el podio.

Es un político que va sobre ruedas finas, una suerte de mesías sin escolta, lo que dice causa sensación, levanta surcos en los corazones.

Y ahí es quizá donde apunte el futuro de Rigoberto Urán, como en lo mejor del presente del ciclismo colombiano, otra vez pionero, otra vez abriendo camino.

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Un camino que le ha servido para ser clave en la entrada de algunos de los cincuenta colombianos que pueblan los mejores equipos del mundo.

Porque Rigoberto Urán tiene la facultad de dejar amigos por donde pasa y la potestad de abrir puertas a compatriotas.

Todos los portabicicletas de Cruz

El ciclismo colombiano rebosa talento, pero quien fuera primer líder del Tour Colombia tiene mucho que ver en ese éxito.

Abrió el camino, fue pionero una vez, y va en dirección de repetir la historia.

Ya sabéis cuando hablamos del de Urrao no somos imparciales.

Imagen tomada del FB de Tour Colombia 

Tour Colombia: Rigoberto Uran es el mejor líder posible

Rigoberto Uran Tour Colombia JoanSeguidor

El Tour Colombia abre con Rigoberto Urán en el inicio soñado

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El inicio del Tour Colombia ha tenido lo que todos querían y esperaban: multitudes, colorido y un ganador local: Rigoberto Urán.

Leemos críticas a la producción de la carrera, pero dos cosas, no podemos opinar porque no la hemos vistos y segundo, en España hay carreras pésimamente producidas.

Y no precisamente las pequeñas.

Pero volviendo a lo primero, y para aquellos que albergan el pensamiento de que odiamos profundamente todo lo colombiano, que lean lo que hemos escrito de Rigoberto Urán hasta la fecha, y entenderán que su pensamiento es infundado.

Porque Rigoberto Urán, con ese deje de estar de vuelta de todo que maneja, es el inicio, que nadie lo olvide de este gran, grandísimo momento del ciclismo en Colombia.

Cuando él coge un micro ante las multitudes, éstas se encienden sin saber que él es grano de mostaza cuando, hace sólo diez años, el ciclismo no era lo que es ahora en este país.

Rigoberto Urán es el primer líder del Tour Colombia para bendición de la carrera

Con él, la prueba se bautiza en fuego y rompe la primera lanza.

Y lo hace al frente del equipo más curioso del World Tour, el Education First que dijo querer ciclistas en todos los ámbitos, no sólo en la carretera.

En gravel también, si fuera menester.

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El Education First, la niña de Vaughters, es uno de los equipos que mejor maneja un arte, la crono por escuadras, que merece mas oportunidades a lo largo de la campaña porque premia dos cosas, la estética del ciclismo, incluyendo en ella la tecnología y otras cosas, y el increíble trabajo que hay detrás sobre los relevos, la técnica, el orden, el momento.

Caro Ferrer, la pequeña gran colombiana 

Para el equipo norteamericano la primera baza es Daniel Martínez, pero ojo porque como señala Garate en Colombia casi todos los equipos son ajenos al World Tour, y eso abre el melón y las opciones.

El Tour Colombia ya está en marcha quedan días hasta el domingo, y Rigo es el líder.

La fiesta empieza bien.

Imagen: Education First

 

Tom Boonen “on ice”, La temporada ciclista

La temporada ciclista

Tom Boonen, la temporada ciclista 2014 ya es un hecho. En un ciclismo empobrecido por la obvia crisis, en un momento de ruptura, donde los ricos son más ricos y los pobres poco menos que vetados a competir en las mejores carreras,

las campañas arrancan ya en enero –no con la Marsellesa y Mallorca como hace cuatro días- desde lugares tan dispares en el globo como Australia y San Luis, en Argentina.

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En esta última el Omega Pharma se ha traído a uno de los ciclistas más lagunares, aunque genial, de nuestros tiempos. Lejos del frío europeo, Tom Boonen pone los pinreles en hielo atosigado por el calor del corazón argentino.

La primera jornada del Tour de San Luis significó una nueva apertura de curso de este indescifrable ciclista que alterna temporadas históricas con periodos de completo anonimato.

Tom Boonen

El año pasado Tom Boonen fue un silbido, un soplo de aire, efímero y transparente. No se le vio, la foto que define su temporada es la de Flandes rebozado en el suelo sin opción a defender su corona.

Le recuerdo temporadas similares. Años en los que Fabian Cancellara le eclipsó hasta la desesperación de cometer errores bíblicos como aquel ataque, también Flandes, que arrastró al suizo hasta la vanguardia de carrera, que ocupaba su entonces compañero Sylvain Chavanel.

 

Boonen es uno de los mejores ciclistas de clásicas de la historia y por ende el mejor ahora mismo,

de entre los que están en activo.

Hijo de los tiempos de la súper especialización, el famoso ciclista rueda como los ángeles sobre los adoquines. Tal perfección le han valido siete monumentos entre Flandes y Roubaix más la amalgama de semiclásicas que completan el calendario adoquinado:

Harelbeke cinco veces, Wevelgem, tres, Kuurne, dos, A Través de Flandes, una,…

Ahora Boonen tiene mucho trabajo acumulado. No puede ser que la suerte le venga y le abandone de forma intermitente. A pesar de su ausencia el Omega Pharma fue el único equipo que se pudo medir con Team Sky el año pasado.

Alrededor suyo Boonen tiene excelentes piezas que le descargan de presión.

Rigoberto Uran

La llegada de Rigoberto Uran ha abierto las puertas de las grandes vueltas al equipo, aunque poco a poco, pues el colombiano se centra en el Giro –algo que podría haber tenido ya en Sky- porque el Tour, el Tour, es cosa de Mark Cavendish y su pandilla de intimidadores de la velocidad.

Pero el puzle necesita de la pieza de Tom Boonen. Una pieza informe y enigmática. Elegante y versátil, liviano sobre los pedruscos, necesita sentirse ciclista pronto, Boonen lo ha hecho bien esas temporadas en las que ya encontró fortuna en Qatar, sí en los albores de la temporada.

Mientras se entona en Argentina pensamos en qué quedó de este ciclista que llama a las puertas de los 34 años y que mucho tiene que ver con ese prodigio que irrumpió hace doce años sembrando la discordia entre el US Postal y el Quick Step, el equipo de su vida.

El escalofrío rosa llamado Giro de Italia

Giro de Italia

Una vez al año, una y no más, hay un escalofrío, una especie de tintineo que mueve la bota itálica.

Nada tienen que ver las charangas sicilianas ni los volcanes especialmente activos por estas tierras, es una sacudida sostenida en tres semanas, una especie de transmisión sísmica que atraviesa la península de arriba abajo y al revés y suele romper en el norte, habitualmente en Milán, el año pasado en Brescia, esta vez en Trieste.

En 2014 el latigazo viene de muy lejos, desde el norte de Irlanda del Norte.

el Giro empezó en Belfast

Hasta Belfast -a los pies del mito del Titanic, hace falta ser cenizo- nada menos se han llevado todo el tinglado rosa para vestir de gala, y en viernes, este Giro que anuncia la época de las grandes vueltas. Si quieren que les diga la verdad, estamos ante la grande más bella porque en efecto Italia fue un país que el creador cinceló para ser surcado por ciclistas, por empedradas calles sin aceras, por hermosísimos rocódromos en el cogollo dolomítico, que en esta tardo primavera se puebla de verde y hermosura, por ciudades bellas a rabiar, por parajes únicos.

Italia es ciclismo, el Giro es Italia, bello, desorbitado, rosa, vivo.

La edición que tenemos sobre el tapete es la primera con Paolo Bellino, como el mito Coppi “un uomo solo al comando”.

Bellino lleva la salida lejos de la madre patria, posiblemente lo más lejos que haya ido nunca una gran carrera, superando incluso esa que el Tour realizó desde Dublín en el infame 1998, pues Francia, por cuestiones tectónicas del pleistoceno cayó más cerca de las islas británicas.

Bellino no contento con el radio abarcado sondea y escucha, próxima parada, quién sabe si Dubái, ahí donde pusieron el huevo no hace tantos meses.

El Giro será una fiesta, pese a quien pese, falte quien falte.

Ser favorito para esta edición se ha convertido en una suerte de estigma para algunos. Richie Porte, eternamente enfermo este año, y Chris Horner, brutalmente atropellado en los lagos septentrionales, no están en la salida irlandesa. Finalmente llegó Purito, que con su semana de pasión entre Amstel y Lieja incluso vio peligrar su concurso. El moreno catalán es la baza hispana, pero así como otras veces me transmitía poder, esta vez no.

También hablan castellano otros grandes pues Nairo Quintana y Rigoberto Uran tienen importantes opciones.

Si este Giro viaja a Colombia

no se extrañen, sería un paso natural en un país que ciclísticamente es una potencia. Completa el vértice de la pirámide el admirable Cadel Evans, que corre en una cuenta atrás, ahora acompañado de su apreciado Samuel Sánchez.

La clase media del Giro incluye a los italianos, algunos también con pocas opciones de hacer algo grande si aquí no lo logran: Ivan Basso, Michele Scarponi –quien fue fichado para ayudar a Nibali en el Tour- y  Domenico Pozzovico.

Luego está Daniel Martin, bueno, abnegado pero difícilmente regular en una cita tan exigente, y también su compañero Nicolas Roche, que bien podría estar en la parte noble de este pronóstico. Muchos años después de Stephen Roche, el Giro sale desde Irlanda y tiene un par de bazas desde las islas.

Mikel Landa y el Giro

Interés tenemos por ver a Mikel Landa, no esperamos mucho de Pierre Rolland, tan dado a su Tour, y cuidado con Robert Kiserlovski. Salvo los cuatro o cinco grandes nombres, el Giro se compone de muchos equipos liderados por segundos espadas que pueden salir de Italia como gallos. Una participación muy mejorable.

¿Y del recorrido qué? Pues como siempre está concebido como una bola de nieve que se hace grande según pierde altura. La carrera atravesará rauda de sur a norte y en este estrecho pasillo continental se frecuentarán cimas con sabor a ciclismo de mayúsculas: Oropa, donde Ugrumov cercó a Indurain, Montecampione, donde Pantani acometió mil veces,  y Zoncolan, una subida por entre pistas de esquí.

Se retoma la anulada etapa de Val Martello –con Stelvio y Gavia, veremos qué pasa con la nieve- y se incluyen dos cronos, la de Baroli, 42 kilómetros de culebreo y toboganes, y la del Grappa, en una subida que otea el horizonte donde crece tan afamada y fortísima bebida. Todo acuñado por numerosas llegadas para velocistas. La alta montaña cayó en saco roto.

Por cierto se cumplen diez años del Giro de Damiano Cunego, el ciclista veronés que nunca más dio el tono de entonces dando pábulo a un reguero de preguntas que este ciclismo loco de un tiempo a esta parte nos impide descifrar.

Pantani Figura del Giro

También es el primer Giro diez años después de la pérdida de Marco Pantani, el símbolo de cómo la inmundicia pudo consumir un mito y una persona al mismo tiempo. Paradójicamente le quieren homenajear en la carrera que fue su punto de inflexión… hacia abajo. En ciertas cosas Italia se parece mucho a España.

 

INFO

Llega la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama

El 8 de Junio a las 8:00h en el Polideportivo Martín Colmenarejo (Avenida de los Remedios) en Colmenar Viejo (Madrid) dará comienzo la cuarta edición de la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama. Como bien dice el lema de esta edición de 2014 «Los Puertos de Madrid y tú frente a frente«, será una prueba dura con 161,9 km de distancia y eso ya son palabras mayores. Sin duda un gran reto para todos los participantes que se animen a formar parte de esta marcha que seguro que gusta a todos, como ha ocurrido en ediciones pasadas. Contará con el sello organizativo de la Federación Madrileña de Ciclismo que pondrá todos los medios disponibles para que sea todo un éxito tanto de participación como de organización y seguridad.