El arma de doble filo de Contador

O esto es “teatro del bueno” que diría aquel, o Alberto Contador tiene pie y medio fuera de la lucha por el Tour. Hay veces en la vida, que “querer no es poder” y todo parece confluir en contra del madrileño.

Si en el ciclismo de toda la vida, esconder las debilidades ha sido una de las máximas llevadas a veces hasta el más completo paroxismo, esta primera semana de Tour estamos viendo que ese equipo que viste de amarillo y patrocina un oligarca ruso está siendo el primero en destapar las obvias debilidades del que hace una semana, en vísperas de arrancar en Mont-Saint-Michel, se tenía por líder de la escuadra y un top3 entre los aspirantes a ganar el Tour.

Más allá de las vendas del brazo derecho, de las contusiones en el hombro, de los quemazones, de las imágenes de las caídas, más allá de todo eso, el Tinkoff es quien dibuja y evidencia la debilidad de su líder. Un equipo cuyo patrocinio expira a final de año y que tiene un corral de gallos prestos a buscarse la vida por separado y sin responder ante nadie.

Cada mañana de esta semana twitter, webs y demás canales han sido un hervidero de declaraciones e interpretaciones sobre el estado real de Contador. Que va mejor, que va peor, que no está cómodo, que espera salvar Pirineos,… nada real, nada cierto, lo que la prensa española se esfuerza en mantener a flote se viene abajo cuando carretera pone las cosas en su sitio.

Era obvio que en la primera etapa del Macizo Central, los rivales de Contador iban a probarle, porque es su obligación y porque en estos niveles no se perdona nada. Dice Contador, no sé si con segundas intenciones, que esperaba que Movistar tensara la carrera. Cierto, pero que no olvide que a donde Movistar, primero, y Sky, luego, no llegaron, contribuyó su equipo. En el Aspin el tema estuvo contenido, sin novedad en el frente, pero esto no es más que preámbulo a lo que ha de venir.

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Ahora bien, hay una segunda explicación a todo esto y gira en torno a las complicidades que el ciclista objeto de este post sabe generarse. El domingo, tras la victoria de Peter Sagan, nos lo preguntamos, y hoy seguimos en las mismas. La imagen de Kreuziger mirando atrás viendo a su jefe quedarse es brutal, demoledora, la mejor muesca de que Contador no tiene, al menos en esta alineación, alguien que dé la vida por él, no al menos como parece que tiene Froome o incluso Nairo, quien por el momento parece tener a Valverde entregado a la causa. Las declaraciones son demoledoras, Contador dice que pasó de acompañarle, Kreuziger, cuando le preguntan silba, y Sean Yates escurre el tema.

Hay quien compara la situación a aquella del Astana de Lance Armstrong, el paisaje es muy diferente, aquel era un equipo de peces muy gordos y Contador no andaba, volaba sobre la bici. Era tal su nivel que creo que sólo lo volvió a rozar en 2014, el año que dejó el Tour por caída. Aunque viendo aquello, viendo esto sigue en pie la pregunta de siempre ¿por qué Contador nunca ha tenido gregarios de confianza al margen de sus íntimos? si hasta su querido Paulinho prefirió irse al Radio Shack de Armstrong.

Para Contador se impone ahora la necesidad de salir vivo de los Pirineos, apelando a la épica en los Alpes. Bien, es una opción, pero para alguien que sueña con ganar, siete años después el Tour, creo que el premio es pequeño, sobretodo cuando en esa empresa puede hipotecar la Vuelta a España, que aparece en el horizonte y cuya opción cobra cada vez más fuerza.

Dicen que Contador está dando una lección de coraje y pundonor, es cierto, pero alguien que ha puesto la vara de medir en la victoria no puede estar satisfecho sólo con dar lecciones de pundonor. Contador rebosa ambición, eso es una virtud y un lastre. Un arma de doble filo.

Imagen tomada del FB del Tour de Francia & Twitter

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#RadioVuelta – Semana 22

#Trend  El respiro 

La primera semana de junio, otrora cargada de tensión competitiva, también en España, ha significado un paréntesis. Digeridos el Giro de Italia y su resultado, la temporada entra en ciclo caliente porque la Dauphiné que tuvo a Kennaugh como telonero de Wiggins abre la cuenta atrás hacia el Tour. En Luxemburgo supimos de un ciclista, antes estrella en ciernes, Linus Gerdeman que ganó una etapa y la general de una carrera ya clásica en este momentos. Siguió por eso la racha verde, en esta ocasión con Carlos Barbero en la Philadelphia Cycling Classic en lo que es un punto y seguido que el Caja Rural ha tomado como norma, demostrando que la clase media del ciclismo español lejos de los pocos titulares que se dedican a los grandes éxitos está en disposición de recibir una apuesta que realmente merece.

#Click Un espectáculo de sesenta minutos

Una tarde de domingo cualquiera en Londres se monta un espectáculo redondo en torno a una de sus leyendas deportivas para abordar un reto mayúsculo, de esos que te dejan seco. Al margen del desafío deportivo, quedó patente el tremendo montaje tanto en el propio lugar como en la cobertura, planos, entrevistas, análisis y no pocas personalidades por la pelouse, entre otros Miguel Indurain. Sensacional, de lujo. se demuestra por enésima vez que el ciclismo gusta en sociedades avanzadas, pero claro, el ciclismo bien planificado, bien venido, generando demanda, lejos de la cutrez que caracteriza tantos lugares.

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#Profile La hora se añade al bagaje de Wiggins

Ciertamente en este mal anillado cuaderno hemos hablado muchas veces de la singularidad que rodea el palmarés de Bradley Wiggins pero no por repetirnos creemos hacernos pesados. Con el récord de la hora sigue engordando la leyenda de esta celebridad que es Sir con mayúsculas asentado sobre una carrera deportiva que engloba tantas victorias, tan diferentes y tan peculiares. Disfrútenlo mientras puedan, la estación de Río de Janeiro espera allá en el horizonte.

#Clipping

La casa rodante de Chris Froome. La experiencia de Richie Porte con su motor home en el Giro de Italia ha abierto la posibilidad de que Froome repita fórmula en el Tour. Los mentores del Team Sky no descartan usarlo nuevamente, ahora con su primer hombre. Los ingleses sabrán qué hacer, entiendo que el Tour aceptará, o no, pero si esto se extendiera los parkings de las grandes vueltas pueden acabar

La injustificada tortura de Kreuziger. Una de las personas que merecen mayor crédito por mi parte en este mundillo, Jorge Quintana, hace una acertada reflexión sobre lo que le ha pasado a Roman Kreuziger este último año. La UCI esta vez, a juicio de Quintana, no ha estado fina y ha sometido a un ciclista, que al margen de todo es persona, a una tortura que el tiempo declaró injustificada. En el momento en que el TAS iba a entrar en el tema, la UCI lo dejó correr…

¿Vuelve José Belda?. Mi móvil pitó por un mensaje directo en Twitter. Era un comentario sobre el Tour de Juguete, una marcha cicloturista. La presencia de José Belda, adelante del todo, al nivel incluso del pro de Caja Rural, Antonio Molina, chirriaba en los mentideros. ¿Existe la opción de volver a sus 40 años y tras pasar todo lo que pasó?

#Hashtags by @LiveCiclismo

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¿Qué piensan en Tinkoff-Saxo del tema de Roman Kreuziger?

Roman Kreuziger se ha abierto en canal. Lleva sin competir en una grande desde la Vuelta a España de 2013. Poco antes del último Tour, una investigación que arranca de su época de Astana –al final todos los caminos llevan a Roma- le dejó sin ronda gala, primero, y vuelta española, a la postre. Angustiado por una situación tan conocida para muchos ciclistas, esas que se estacan y que no van en ninguna dirección, Kreuziger ha abierto las ventanas de su pasaporte biológico, ha colgado una web y ha dado sus argumentos para decir que la situación que le toca vivir es una tropelía.

En esencia el argumentario que utiliza el checo se basa en defectos de forma y gente no avezada juzgando su caso en particular. Sea como fuere, estamos ante otra muesca más de aparente indefensión o velada injusticia frente al ciclista, porque si bien es normal que el afectado muestre los datos que cree juegan en su favor, por otro lado el estancamiento del caso evidencia que las cosas no están tan claras en su contra.

Sin embargo, en el carrusel de reacciones sobre el corredor del Tinkoff emerge el silencio que de su equipo. Los tres componentes más  indicados para expresar su opinión, de más a menos, Oleg Tinkov, Bjarne Riis y Alberto Contador, mantienen un mutismo chocante frente a la actualidad que genera el equipo, que por cierto acaba de presentar un horroroso maillot de camuflaje por las rutas de Gran Canaria, ese será su atuendo para las trincheras de las concentraciones y entrenamientos próximos.

Tinkoff-Saxo Camp - Dec 2014 Gran Canaria

El equipo con la bandera rusa estampada a su dorso ha generado una buena ristra de contenidos estos días. Iniciaron el rally con el fichaje de Peter Sagan, la suculenta prima de su jefe al G4 para que hiciera las tres grandes,  el fichaje de técnicos y gente venida del Team Sky, la campaña futura de Alberto Contador, el asalto a Kilimanjaro,… no han sido pocas ni malas las noticias del Tinkoff-Saxo en este periodo tenido de transición.

Incluso su controvertido jefe se postuló con ironía sobre los casos de dopaje del Astana. Chanzas y coñas sobre el equipo que, sembrado de positivos, anteriormente cobijó a Contador y Kreuziger. Si al primero le arrebataron un Tour y Giro de su época azul, al otro lo tienen en el dique seco desde hace meses. Por su parte, el segundo en la cadena de mando, Bjarne Riis, mantiene ese silencio, que algunos seguro atribuirán a su inteligencia de estratega, pero que no es más que reconocerse desacreditado por un pasado que mejor no remover.

Y llegamos a Alberto Contador, un ciclista que en tiempos de presión sobre su persona no vacilaba en pedir ayuda y solidaridad a los compañeros. Hubo incluso llamadas a cierto Mundial para que España mostrara esa abierta colaboración hacia su persona cuando el caso del clembuterol salió a flote. Sus peticiones de auxilio no tuvieron eco –aquí al final cada uno se lame sus heridas-.

Contador no se expresa, al menos de forma pública, sobre el caso de Kreuziger. Desconozco si alguien le ha preguntado, pero de iniciativa propia no ha salido nada de su boca. Él vivió este desconcierto no hace tanto, y quizá un guiño lo agradeciera el checo, quien por cierto en el Tour de 2013 mostró una altísima fidelidad al madrileño. Al final eso que llaman la “gran familia” del ciclismo suena bonito, pero es tan vacío…

Imagen tomada de la web Tinkoff-Saxo

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No hay Tour tranquilo para Alberto Contador

Hay una máxima no escrita en lugar alguno que parece cumplirse con eficiente regularidad. Alberto Contador no conoce un Tour tranquilo y a las alturas de la película que estamos parece que no lo conocerá. Hace un año, las tornas, antes de tomar la salida, parecían muy diferentes a las actuales. Chris Froome arribaba en estado de gracia, casi imbatido y como favorito único. Luego la carretera corroboró las sensaciones y el inglés de procedencia keniata ganó por ser el más fuerte en los momentos cruciales y enfrentarse a rivales que no dieron la talla en lo táctico, dígase Movistar, o en lo físico, hablemos de Contador.

Un año después las cosas parecen, a priori, más igualadas. Contador ha realizado los méritos suficientes como para que se le equipare a Froome en las apuestas. El madrileño lleva una temporada realmente buena, con dos vueltas hors categorie en su haber –País Vasco y Tirreno- más sendas segundas plazas en otras dos –Dauphiné y Volta-. Estos mimbres, añadidos a la capacidad de trabajo que demuestra este ciclista y a la irregular campaña de su principal rival, le confieren más opciones, así de salida.

El año pasado Alberto Contador tenía el equipo pero no las piernas. Su grupo rindió excepcionalmente, en especial Roman Kreuziger, de cuya suerte hubiéramos querido saber si no se hubiera volcado en el pinteño. Sin embargo Contador no pudo corresponder las excelentes prestaciones de su equipo y cayó a una cuarta plaza que a sabiendas de su ambición sabe a bien poco.

Sin embargo este año que Contador tiene piernas, parece que no va a tener equipo, no al menos del nivel pasado. El toque sobre el pasaporte biológico de Kreuziger, impidiéndole tomar la salida, es una andanada en toda regla a la línea de flotación del Tinkoff. El checo se postulaba como el mejor apoyo para el madrileño y perderlo, además por un aspecto tan sórdido como éste, no puede menos que afectar, sobre todo cuando en el panel de juego de este Tour los segundos espadas pueden salvar la papeleta, como bien se pudo apreciar en el último Dauphiné.

La columna vertebral de Tinkoff es buena pero desgastada formada por tres ciclistas que tienen el Giro en las piernas: Nico Roche, Michael Rogers y Rafal Majka. Del primero seguramente esté ahí cuando lo necesite, pero de los otros dos se acaban de tener certezas, más cuando Rogers ha andado sorprendentemente bien en Italia, sería chocante verle al mismo nivel en Francia tras un prolongado espacio sin competir, y el polaco va a regañadientes, acusando a la cúpula del equipo ruso de licencia danesa de no velar por su salud.

Sea como fuere, la palabra paz no existe en el ideario de Contador cuando del Tour se habla. Sólo tuvo una edición tranquila, la primera, de ello hace ya nueve años, desde entonces, y en orden cronológico: expulsado con su equipo por la implosión de la Operación Puerto, ganador de un Tour por la expulsión de Rasmusen, excluido por correr en el Astana, la convivencia con Armstrong, positivo por clembuterol, dos ediciones en blanco y otra fuera de forma. Al final, son tantas las cuestiones, que uno ya no sabe si es el huevo o la gallina, pero en todo caso, no cabe duda que decir que estuvo en el sitio y momento equivocados es desafiar las leyes del azar.

Foto tomada de Tinkoff-Saxo

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El ciclista Roman Kreuziger, un líder siempre de papel

El podio del Tour de Francia

En el pasado Tour de Francia pocos equipos jugaron la opción siempre jugosa, aunque también problemática, de tener dos líderes con opciones en la general. Entre ellos posiblemente el mejor en conjunto fue el Saxo Bank, que durante muchas jornadas tuvo sus dos mejores ciclistas relativamente cerca del líder Chris Froome.

Apostar por el podio del Tour

Los daneses jugaron las bazas de Alberto Contador y Roman Kreuziger, pero al final el principal objetivo, que era ganar el Tour, no pudo ser, ni tampoco el secundario, situar a uno de dos en el podio.

El Gregario de Alberto Contador

Si vemos lo que pasó esas tres semanas convendremos que el checo siempre corrió con un techo marcado, y ese no era otro que su compañero Contador.

Desde un principio se marcó que el madrileño era el líder y el centroeuropeo, gregario de lujo. A partir de ahí, sólo una hecatombe apartaría al doble ganador del Tour de la capitanía del equipo.

 

Pero hete aquí que hay veces que el segundo rinde igual o mejor que el primer espada. Y eso ocurrió durante gran parte del Tour. Kreuziger calcó durante días la actuación de Contador, incluso hasta en las cronos la igualdad fue el paradigma entre ambos. Sólo en Semmoz el gregario se descolgó, y no del todo, de su líder por que tuvo que trabajar con denuedo para que la carrera no se fuera por delante.

Las estrategías dentro del Tour de Francia

Está claro que cualquier estrategia lógica en el Tour por parte de Saxo, quien casi sin querer lleva dos etapas en la Vuelta, debía poner a Contador como cabeza de serie.

Y es que al margen de los galones que un doble ganador de Tour se gana, está la trayectoria de Kreuziger, que en grandes vueltas no es la mejor. Siempre un día malo, siempre un problema, siempre algo, Roman Kreuziger nunca había estado al nivel esperado cuando afrontaba una gran vuelta.

Y opciones no le faltaron pues desde que explotara en la Vuelta a Suiza de 2008, muchas han sido las oportunidades que ha tenido en liderar un equipo. En esta Vuelta lo corroboramos.

Las actuaciones anteriores de Roman Kreuziger

Curiosamente las mejores actuaciones que se le recuerdan al ciclista de Saxo han sido al cobijo de un líder. Aun recordamos las grandes prestaciones que emprendió estando en Liquigas a favor de Vicenzo Nibali, siendo éste líder de la Vuelta. Aquellas actuaciones fueron equiparables a las del Tour a favor de Contador. Cuando todos los capos se quedan solos, el líder que cuente con Kreuziger sabe que tiene un as en la manga.

En esta Vuelta Kreuziger tenía una opción a su favor. Lideraba en solitario el equipo y el techo se lo debían marcar sus piernas y como no el desgaste propio del Tour, que no fue poco y que creo ha pesado en este tránsito andaluz.

Estaba claro que ahora mismo en una carrera que sólo habla de Nibali, Purito y Valverde pudo haber sido un magnífico outsider, pero el tiro de forma que lució en Francia ha alcanzado tope y ahora Nicolas Roche -etapa y dos días de liderato- ocupa con total merecimiento su plaza.

Por de pronto, eso ya lo lleva, el centroueropeo es el mejor ciclista de su equipo en lo que llevamos de temporada a lo que hay que añadir la no poca presión que sus dos compatriotas le añaden. Leopold Konig y Zdenek Stybar han ganado etapas y han dejado la rareza checa en anécdota.

Un buen ciclismo crece poco a poco por esos lares, un ciclismo que si abrimos objetivo no sólo incorpora la República Checa, la «primavera ciclista praguense» incluye países de la periferia que desplazan, cada vez más, el foco desde la vieja Europa a la perifería.

La Vuelta de los otros

Paralelamente a los nombres conocidos y manoseados por la mayoría en esta Vuelta que empieza por la costa pontevedresa tenemos buena dosis de ciclistas de gran nivel que tienen un buen botín por cazar y mejores momentos que ofrecer. Como el año pasado a estas alturas estos son los nombres omitidos en las grandes quinielas sobre los que fijamos nuestras apuestas:

  • Carlos Betancur: excelentísimo ciclista que dada la calidad que emana su país posiblemente sea considerado de segunda fila pero que rueda con los grandes nombres. Desde que se destapara en el País Vasco nos ofreció una primavera de serie A que completó con un Giro en el que mereció mayor suerte, es decir un triunfo de etapa. Resquemado por la ocasión, aquí tenemos un buen candidato a acumular triunfos y grandes momentos en una carrera que parece trazada para él.
  • Theo Bos: pocas pero buenas ocasiones se le presentan al velocista holandés que tanto y tanto lleva prometiendo sin llevar nada claro a su palmarés. Triunfos menores jalonan un recorrido profesional que en pista fue mayúsculo y que en esta Vuelta podría verse incrementado si la suerte acompaña mínimamente, pues la escasez de etapas propicias se compensa con un tremenda ausencia de velocistas en la carrera.
  • Luis León Sánchez: dicen que no tiene etapas interesantes a su perfil cuando su desdibujado bagaje demuestra que a mayor confusión mejor botín sabe sacar. Tras el año más complicado de su carrera donde las simples menciones en un juicio le dejaron fuera de concurso, está en un instante de su trayectoria en el que sabe que aunque poco o nada le quede que demostrar, necesita de un buen resultado para seguir siendo atractivo en el mercado, más cuando su no aclarada implicación en la Operación Puerto sigue figurando en su currículo.
  • Philippe Gilbert: un ciclista que es como su equipo, un auténtico desconcierto: muy bonito por fuera pero vacío en el interior. El vigente campeón del mundo viste galas en una carrera que rara vez le deja a cero, aunque llega tocado por su caída en el Benelux. El valón, que lleva un año en blanco y que no moja desde el Mundial limburgués, sabe que en su suerte vincula a su equipo, el BMC, que a su vez lleva dos años tétricos si lo situamos en el ratio palmarés/inversión.
  • Thiabut Pinot: el solo hecho de que parte sustancial de esta Vuelta se decida en subida le confiere la confianza cuya ausencia le cegó en los descensos del Tour. Pinot arriba a la Vuelta como una especie de reválida a ese Tour con posibilidades de cumplir ese axioma que marcan a muchas figuras galas y es que lo que el Tour no te dé la Vuelta te lo compensará.
  • Vicente Reynes: un  ciclista tremendo pero discreto, gris, casi transparente. Acaba de atar su futuro inmediato en la estructura del IAM que promete crecer. Con un palmarés donde sólo emerge una etapa de la París-Niza pero una trayectoria consolidada en grandes equipos, el mallorquín se persona como ese tipo de ciclistas que no aporta palmarés pero sí estabilidad, sapiencia y buen hacer al grupo.
  • David de la Cruz: el chaval se nos hizo grande y se ve en el percal que lleva tiempo demandando: debutar en una gran vuelta. El año pasado tuvo perlas en su rendimiento que le valieron la confianza de los alemanes del NetApp y ha llegado el momento de corresponder. Con todas la cautelas que ofrecen su edad e inexperiencia, la lupa estará en él por lo mucho bueno que lleva este ciclista de nuevo cuño que pudo ser atleta pero acabó entre bicicletas.
  • Roman Kreuziger: desprovisto de las servidumbres a Alberto Contador vuelve a la Vuelta a España donde ya brilló al servicio de Vincenzo Nibali. En esta ocasión llega de líder, único e inequívoco. No le caben matices más allá del propio desgaste que le propinó el Tour en el que dio muestras sobradas de ser el ciclista más en forma de su equipo, incluso por encima del propio Contador. Sin embargo la crítica cree que en situaciones de líder se empequeñece, cabrá verlo, por de pronto es el único acreedor de una victoria de prestigio en su equipo: la Amstel.

Foto tomada de www.cyclingnews.com

Las cuentas no salen en este Tour

Miro la general del Tour a cuatro etapas para el final, tres de ellas de montaña, genuinamente alpinas, y una intrascendente y nocturna, y las cuentas no salen. Si trazamos una línea imaginaria, pero marcada y honda, entre el sexto y séptimo clasificados, eso es entre Joaquim Rodríguez y Laurens Ten Dam, creo que estamos en la certeza de que los hombres del podio saldrán del catalán hacia arriba. Si a ello le añadimos que Chris Froome ha demostrado en la crono que gana como le parece y cuando se le pica mínimamente, comprenderán que las integrantes del podio tendrán que afinar mucho en las próximas tres etapas si quieren optar a pisar el ansiado cajón parisino.

Segundo a cuatro minutos y medio del líder, Alberto Contador parece en creciente forma, esa que lleva meses buscando. Cuatro años después ha vuelto a firmar una crono decente y se muestra como el indomable chico de Pinto que siempre fue y que ahora se justifica más que nunca. Derrotado en el cuerpo a cuerpo con Froome, si se deja de tonterías, como las de provocar a Nairo Quintana cuando fue él quien abrió las hostilidades, puede ofrecernos un espectáculo memorable, quizá estéril en la lucha por el triunfo, pero muy válido para atar su plaza en el podio.

Tercero y con el inconveniente de cuajar su mejor grande cuando se debe a un líder, Roman Kreuziger es el comodín que Saxo siempre tiene y nunca activa. Ya no está tan cerca como para inquietar a Froome, pero puede ser útil tanto en este menester como en el de complicar la vida a quienes aspiran a la plaza que ahora mismo ocupa su jefe. Quizá tras este Tour se dé cuenta que ponerse al servicio de otro con su talento haya sido hasta un error.

Cuarto y aparentemente vulnerable camina Bauke Mollema quien en la montaña de los holandeses, eso es Alpe d´ Huez, puede ver sepultadas sus opciones de podio. Su único recurso ha sido el de aguantar, pero el fino hilo que le sostenía con opciones parece romperse. La crono pudo ser el primer paso y no quiero pensar el nudo que le puede implicar el maratón alpino de tres actos que se dispone a afrontar.

Quinto y con la duda de la inexperiencia pero la tranquilidad del trabajo bien hecho, Nairo Quintana es posiblemente quien menos se juegue en este envite y ello le acabe favoreciendo. Es el que mejor va para arriba, al menos hasta la fecha, cuenta con el equipazo del Tour y el hecho de ser su única baza le confiere certeza de movimientos, como vimos en el Ventoux. Todo sopla a su favor, pero cabrá ver si su físico le da lo que gente mucho más curtida pone encima de la mesa.

Sexto y crecido en la empresa, Joaquim Rodríguez está convencido que el podio está en su mano. Despojado de las malas sensaciones que transmitió en los Pirineos y de la mala crono en Mont Saint Michel ofreció versión renovada en el Ventoux y muy mejorada en la crono, donde estuvo en un tris de dar la sorpresa. Con 33 años, carácter a raudales y estando de vuelta de todo, augura ser el dinamitero de la carrera. Esperemos que así sea. El espectáculo se lo agradecerá.