¿Tu bicicleta debe ser 100 x 100 de carbono?

Cunde la sensación que una bicicleta de carbono es una cuestión de estatus

Indudablemente el carbono es un material que físicamente tiene unas prestaciones que, en su mayoría, aportan una mejora a la bici, y por ende al rendimiento del ciclista.

Dicho esto, existen otros materiales, como el aluminio (de alta gama se entiende), que no le van a la zaga y que nos brindan unas prestaciones muy parecidas y con una diferencia de precio importante.

El carbono aporta ligereza, transmisión de potencia, absorción de vibraciones... éstas son algunas de las características básicas del carbono, por que, dependiendo de ciertas variables a la hora de producirlo, se pueden acentuar o disminuir las mismas.

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Si miramos la bicicleta creo que en la horquilla, como una de esas piezas clave en una bici, es donde más se puede potenciar en carbono.

Se me hace difícil pensar en una bici de una gama media-alta que no lleve una horquilla en carbono.

Y, no siendo fácil hacer la comparativa, estaría bien poder probar un cuadro TOP de cualquier marca y ver el comportamiento que tiene con la horquilla que lleva normalmente carbono ante la posibilidad de montarle una en otro material.

Tener o no una bicicleta 100% de carbono es una pregunta que cada ciclista se debe hacer.

Yo puedo dar mi opinión personal, la de un cicloturista normal y es lo que voy a hacer.

Necesario no es, eso está claro.

Yo he estado montando últimamente en carretera con una bici de gravel en aluminio, con rueda de 38 y no he ido más rápido ni más despacio en mis rutas habituales, teniendo que cuenta que yo no salgo a hacer carreras.

Busco hacer una media entre 24 y 27 km/h, que es donde me siento a gusto.

Dicho esto, no tengo ningún problema en montar en una bici de carbono, y en este caso creo que entran otras variables, además de las ya comentadas mejoras por el material, que es el hecho propio de comprar un producto que en el ideario ciclista de mucha gente es más «high tech».

Porque en el fondo una hay percepción de estatus si usas o no carbono entre los ciclistas.

El ciclismo ha tenido, tradicionalmente la figura del globero, donde me incluyo sin rubor alguno, el saco donde se ha metido a todo ese grupo de ciclistas que, o no van depilados, o no tienen como objetivo atacar cada vez que el GPS marca más de 0,5% de pendiente, o, incluso, aquel que lleva un material de bici no al nivel de lo que «se debe» tener.

Pero tampoco creo que sea nuestro deporte diferente a lo que el material supone en cualquier otro deporte.

Yo creo que va mucho más ligado al pensamiento de la sociedad occidental en la que vivimos todos, y en el gran trabajo que muchas veces los departamentos de marketing.

Pues si les preguntas a mis compañeros de Rose Bikes de otros países sobre el carbono en nuestro catálogo, te responderían de forma sorprendente.

Si hablamos de precio unitario por bicicleta, creo que España es el país líder en todos los que trabajamos, sin ser, evidentemente, el país donde más vendemos.

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Y creo que este paradigma, se puede extrapolar a cualquiera de las marcas que conocemos. Cuando pensamos en España como la decimotercera economía en renta per cápita de Europa, es difícil entender o explicar que gastemos más que un Noruego a la hora comprar una bici.

Siendo la bici, además, un producto, que, por mil razones, se deprecia a una velocidad sencillamente delirante, debido a todas las novedades que el mercado saca cada año y a los cambios de tendencia, etc…provocando que con cada compra de bici nueva, la pérdida de valor de la anterior nos haga «gastar» un dineral cada vez que queremos cambiar de máquina.

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El carbono en la bici es una vara de medir de lo que digo: desconozco el dato estadístico, pero desde luego el uso de carbono es muy inferior en Alemania que en España.

Creo que el carácter de cada país confirma este tipo de datos.

Pienso que nuestro carácter latino provoca que cada salida en bici sea una carrera.

Esto nos lleva a pensar que el material es más importante de lo que quizás, para ese tipo de salidas, es.

Y entramos en una espiral de gastarnos lo más caro pues es lo que nos va a llevar más rápido, y así ser el mejor del portal o ganar esa caña que nos jugamos cada vez que salimos.

El carácter alemán creo que es más reflexivo, quizás no tan «picado» como el nuestro y esto le lleva a que el gasto en la bici, quizás no sea tan importante, como si lo es el de un culotte de alta gama, o un cualquier otro componente que podemos llevar.

Por eso creo que es interesante quitarse esos clichés y valorar otros materiales, pues podemos tener una bici que nos va a dar las prestaciones suficientes para nuestro nivel de ciclismo.

No va a ser tan «delicada» pero sí efectiva.

Y porque con lo que nos ahorramos podremos invertir en unas ruedas u otros componentes que nos van a poder dar un plus de rendimiento más patente que el del cuadro.

Por Oskar Aguiriano

 

La renovada fe alemana en la bicicleta

Estamos muy contentos que el Tour vuelva a Alemania y salga tan cerca de nuestra central. Düsseldorf es nuestra casa y estos días podemos sentir las vibraciones de la ciudad ante la gran salida. Lo mejor de todo es que nosotros también estaremos ahí, celebrando el un momento de ciclismo, todos juntos. Los clubs de la zona llevan preparando tiempo con mimo esta cita, pensando cómo mezclar todo tipo de personas y generaciones con la bicicleta como eje.

Esperemos que signifique un renacer para el ciclismo alemán. Venimos de años nada fáciles para el profesionalismo en Alemania, pero estoy convencido que vamos hacia tiempos mejores en términos de cobertura mediática y con ello el talento va surgiendo.

Tengo la suerte de estar invitado a la gran salida, tanto en el inicio como en la meta, esperamos que sea inolvidable, porque es muy raro tener carreras de este nivel tan cerca nuestro. Crucemos los dedos y que nuestros corredores den la talla.

Nos hace mucha ilusión ver cómo crece Phil Bauhaus del Sunweb, es joven y muy prometedor. Viene del club local de nuestro pueblo, del RC77 Bocholt, que Rose apoya desde hace décadas. Phil tiene 22 años, es rápido, lo vimos en el Dauphiné cuando ganó una etapa. Es una de las estrellas más prometedoras en Alemania. Como su antiguo mecenas y alemanes, esperamos que brille como merece.

Con todo podemos decir que las bicicletas se han instalado en la vida de los alemanes, especialmente en nuestra zona. Cada trayecto de cinco kilómetros en Bocholt se habitúa a hacer en bicicleta, los niños se están acostumbrando a ir a la escuela, la gente va al trabajo en bicicleta,… nuestro paisaje se llena de ciclistas cada mañana. A ello contribuye que la infraestructura es amigable con carriles bici y señalizaciones para los coches. No es extraño que Bocholt sea la ciudad con mejor ratio de bicicletas en toda Alemania.

Este paisaje empuja a más personas a sacar la bicicleta. El gobierno alemán ha admitido que la bicicleta mejora la calidad de las ciudades, es buena para la salud y ayuda a que crezcan las infraestructuras. Están potenciando los carriles bici por toda la geografía, algunos importantes como el que se está construyendo en el área del Ruhr, una antigua zona minera y siderúrgica con unos diez millones de habitantes.

A nivel deportivo, el alemán medio ama la bicicleta, se ha convertido en uno de sus grandes hobbies. Sigue creciendo la cantidad de ciclistas e incluso aquellos que dedican el verano a conocer sitios sobre su bicicleta. Ahora mismo la cantidad de bicicletas excede a la de coches en Alemania, y de largo además.

Espero que no suene fuerte, pero podríamos decir que somos una “nación ciclista”.

Por Thorsten Heckrath-Rose, managing director de Rose Bikes

Imagen tomada del FB de Le Tour de France

Los buenos tiempos

Veinte años ya, estoy abrumado por cómo pasa el tiempo. Por suerte, rápido te olvidas de las penurias del momento, de lo mal que lo pasas y los sufrimientos para ganar una carrera como el Tour. Sin embargo, miro atrás y veo que ningún otro ciclista alemán ha sido capaz de volver a ganar el Tour. Vencer en esta carrera tuvo un profundo impacto en mi trayectoria profesional y mi vida personal.

Siendo ciclista pro muchas veces convives con tus límites, pero nunca es suficiente, y generalmente tienes que darle otra vuelta de tuerca y buscar tanto nuevos límites como retos, y eso me mantiene vivo, seguir creciendo y mejorando, con la esperanza de que volverán los tiempos de las celebraciones y los buenos momentos, cosas que tenemos que valorar, porque la desmotivación a veces llega, sin esperarla. De ella, de esos malos días, nos toca aprender, echar mano de la gente de que quiere y de los compañeros, que seguro podrán ayudarte.

Con todo el ciclismo es fundamental en mi vida. Siendo niño y luego adolescente tuve la suerte de convertir mi hobbie en mi profesión y luego desarrollar una carrera deportiva en aquello que me gustaba, pero cuando dejé la alta competición, el ciclismo volvió a ser mi hobbie, como en los años mozos. Ahora mismo el ciclismo lo es todo, pero principalmente una excelente válvula de escape sin la cual no sé qué habría sido de mí.

Entre los parajes que conozco, sin duda, por motivos además sentimentales, mi subida favorita es la de Arcalis, en Andorra, donde me puse de líder en el Tour de 1997 y en la Vuelta de 1999. Subirla me trae grandes recuerdos.

Desde Rose Bikes, me han dado a probar la nueva ROSE X-LITE TEAM una de las mejores máquinas que he conocido, te hace sentir como en plena competición: combina rigidez con una excelente aceleración en los primeros momentos. Lo cierto es que los primeros kilómetros con cualquier bici top de Rose son un placer, te meten en situación de forma cómoda.

Ahora miro el ciclismo desde fuera, pero lo sigo con atención. El ciclismo alemán ha vuelto a ser una referencia, sobre todo en sprints y clásicas. Creo que tendremos que esperar para ver un favorito a una gran vuelta, no obstante la generación que tenemos es de lujo con Greipel, Martin, Kittel,… en ellos está ahora la suerte de nuestro ciclismo y que un día vuelvan los sponsors que traigan las futuras estrellas.

Por Jan Ullrich

La historia de una marca de bicicletas

Cuando el mundo cambió de siglo, cuando el mundo entró en el 1900, una revolución sacudió Europa que corrió en forma de calambre. Era la revolución de la bicicleta, personas que aparecían como setas por entre las aceras, los carromatos, algunos caballos y espantados peatones, totalmente alucinados por ese nuevo elemento que reducía distancias merced a la optimización de la energía humana.

Así las cosas, la imagen de cotidianidad que empezaba a tener la bicicleta tenía reflejo en una industria incipiente pero imparable, sobre todo en Francia con importantes centros de producción en el eje Saint Etienne- Dijon- Lyon y en las fabriles ciudades de Birminghan, Coventry y Londres en la gran isla. Otros países se unen paulatinamente, Italia, Dinamarca, Suecia,… y Alemania, que va con algo de retraso, pero con paso firme.

Cada cual tiene lo suyo. Las francesas son bicicletas ligeras, elegantes, de aspecto delicado, ideales para los grandes bulevares parisinos que abrieron en canal los insalubres enjambres medievales. Las inglesas se equipan de guardabarros por la meteorología. Las italianas suman las virtudes de los dos países de referencia y las alemanas priman una cosa, la seguridad del ciclista, aunque ello implique menor ligereza.

En ese entorno de “innovación ciclística”, un tal Heinrich Rose abrió una pequeña tienda de bicicletas en Bocholt, una población encajada entre Alemania y los Países Bajos. Rose elige el centro de la población, cerca de su ayuntamiento de hechuras flamencas, con la intención de testar si aquello que sucedía en Europa tenía recorrido en su pueblo.

La tienda emergió y dio salida a parte de esa producción alemana que buscaba fiabilidad. El negocio fue bien, pasó por las penalidades de la Gran Guerra y posterior depresión. El vástago de los Rose, también llamado Heinrich, abrió otro local, de tan solo treinta metros cuadrados, pequeño, humilde, un emblema, pues como rezaba en la entrada: “El precio más bajo en la tienda más pequeña”.

La visión del hijo de Heinrich Rose tuvo recorrido y cumplió aquello de las bicicletas y el verano, pues en invierno, la empresa salió adelante vendiendo máquinas de coser. Los años pasaron y la tercera generación entró a gestionar el patrimonio de Rose. Ya en 1982, la firma sacó su primer catálogo propio, de producción propia, el círculo cerrado. Una oferta que se resumía en 64 páginas y más de tres mil copias que corrieron de mano en mano por la comarca y alrededores. Aquellos catálogos salieron de una fotocopiadora.

La apuesta necesitaba más espacio y se fueron a un edificio de casi 4000 metros cuadrados para albergar hasta 55 empleados y una tienda llevada por otras veinte personas. La marca ya no era patrimonio familiar, era del pueblo, patrimonio de su ciudad de siempre y así la instalación de su “biketown” le dio a Bocholt uno de sus emblemas: un edificio acristalado, moderno, un hub de la bicicleta, que aunaba su mejor historia y el know how de una plantilla de 227 personas que generaban una riqueza de 60 millones de euros.

El biketown le sirivó a Rose para ser la “empresa del año 2000” y seguir creciendo, ahora lejos de casa, de las raíces, en Múnich, en la rica y próspera Baviera, con el “Rose Biketown München” hace un par de años en una creacion que le sirivió ser nombrada “tienda del año” por su diseño.

Rose ahora es una marca transversal. España es un mercado de importancia, el sexto, constatándose el gusto que tenemos por lo bueno, creciendo paultatinamente y sin descanso, para que el “savoir faire” intimamente alemán sea apreciado a este lado de los Pirineos.

El presente de Jan Ullrich

Jan Ullrich JoanSeguidor

Hace veinte años Jan Ullrich era el mejor ciclista del mundo y hoy entra en el círculo de Rose Bikes, la marca alemana de bicicletas localizada en Bocholt, muy cerca de la frontera con los Países Bajos, y con 110 años de tradición ideando bicicletas de alta gama hilando lo fino que sus clientes quieran.

«Jan Ullrich es el ciclista alemán con más éxitos. En 1997, hace 20 años, fue el primer y único alemán en vencer en el Tour de Francia. Además, en su carrera deportiva hay campeonatos del mundo, juegos olímpicos y otras grandes vueltas» recuerda Thirsten Heckrath-Rose, director general de la firma germana, cuya calidad ha prendado al campeón que hoy lleva una vida tranquila y expectante con el resurgir ciclista del país más grande de la vieja Europa.

Después de su primer test en por las “culebrescas” rutas de Mallorca, Ullrich afirmó que siente su Rose X-Lite Team “como una bici de carreras: ligera, rígida y poderosa en las aceleraciones. Mis primeros kilómetros con esta tope de gama fueron realmente un gran placer”.

Con este flechazo se augura una colaboración exitosa para el futuro inmediato. Jan Ullrich es un ciclista entusiasta. ¡Su concepción del ciclismo es pura pasión! El ciclismo es emoción, un modo de vida que combina individualidad y la alegría de la vida. Y esto es lo que Rose Bikes y Jan Ullrich han puesto en común.

En Rose Bikes, el entusiasmo es el motor de mejora y éxito. Lo que empezó como una pequeña tienda en Bocholt, es hoy una empresa con casi 350 trabajadores. La empresa alemana es líder en digitalización en el sector de la bici como lo demuestra con un innovador eCommerce y concept stores unidos a esta idea.

«Jan es un gran estilista y una persona entrañable en su ámbito privado. Al conocer a Jan, te encontrarás a una persona familiar que ha dedicado toda su vida al ciclismo. Está preparado para devolverle a este deporte todo lo que éste le dio. Estamos encantados de trabajar juntos en el año que cumplimos 110 años de existencia, y él 20 años desde que ganó su Tour de Francia. Esto nos va a dar una combinación ganadora” justifica Heckrath Rose sobre su colaboración con Jan Ullrich.