“En diez minutos el ciclismo me recordó porqué deje la alta competición”

Hace unos meses Santiago Prat, un buen amigo de este blog, nos explicó cómo después de un accidente difícil de asimilar pudo recuperar el pulso vital con la bicicleta, entre otras cosas, como clave de bóveda. Pues bien retomamos el hilo con Santi y nos explica el que ha sido su regreso a la competición dentro del ciclismo adaptado y de las muchas dificultades que esta gente tiene que afrontar, y ya no hablo de las más obvias y sí de otras que sin esperarlo suponen nuevos retos en el camino. Ahí van las impresiones de Santi…

Para ser sincero, no tengo ninguna gana de explicarte como fue mi vuelta a la competición. Pero, como lo prometido es deuda y soy un tío de palabra, ahí va.

Me presento en Ciudad Real, sede de los Campeonatos de España –hace poco menos de un mes-, con muchísimas ganas, 13kgs menos y 6000km más que la primera vez que me abriste las puertas de tu blog. Después de haber perseguido mil y una ruedas, en las que destacan la de Juanjo Mendez, la de mi padre y las de mis amigos de la “Grupeta de Esplugues” consigo un ritmo y unas sensaciones inimaginables 6 meses atrás.  Habiendo preparado el material con muchísima antelación, incluso viendo las buenas sensaciones había decidido montar una cabra, con material que tenía por casa y comprando algunas otras piezas. Dos semanas antes todo estaba todo listo.

Durante el viaje, voy pensando que todo pinta bien, el último entreno serio fue con la grupeta. Ellos estaban preparando carreras con élites, y a rueda, consigo aguantarlos. Además, tengo la confianza en que el Centre Salinas, me han dejado el cuerpo recuperado y listo para correr. Conduzco soñando con hacer algo más que participar.

Sin embargo, el primer día de competición no pudo empezar peor. El sábado por la mañana había que pasar un tribunal médico para confirmar mi categoría*, que en principio parecía claro. Llego al pabellón deportivo con tiempo, nervioso, pero con la confianza de tener a Bernat Moreno cerca. Además, pienso, llevo un informe de las lesiones en ambas piernas, un CD con radiografías,  un TAC, fotos y videos en bici…Tiene que salir bien…  Pues no, lo que parecía claro no lo era.  En diez minutos de evaluación sin ni mirarse ni las radiografías, ni el tac, ni los videos ni las fotos en la bici, me suben de categoría y con ello se cargan 6 meses de entreno, 6000kms y mis ilusiones. Además por si fuera poco, la CRI pasa de 18 a 36kms, quien ha preparado una crono sabe que hay un mundo.  Y la ruta de 54 a 72kms. En diez minutos el ciclismo me recordó porqué deje la alta competición 7 años atrás.

Bernat me mira sin saber qué decir, y yo la verdad tampoco sé que pensar. Me voy para el hotel en silencio y dudo si coger el coche y volver para casa. Mi novia y todos mis compañeros de la selección catalana me convencen de que ya que he llegado hasta aquí, por lo menos salga a competir. Me guardo toda la rabia, para el domingo, la carrera en ruta. En la salida me doy cuenta de que todos mis rivales podrían competir en la categoría élite perfectamente. Intento compararlos a Oscar, a Abra, a Tomatoe, a Pau, mis compañeros de gupeta que tanto me han torturado, y me auto convenzo de que si los sigo a ellos seguiré a estos. Finalmente entro 5º a 14” del primero. Contento y resignado.

Al día siguiente Santi, con los colores de la catalana y defendiendo la suerte de su equipo, el Genesis, fue quinto a catorce segundos de Luis Andrés Mellado, campeón por delante de Roberto Alcaide.

*Las categorías van en función de la discapacidad. Es muy importante una correcta clasificación puesto que el rendimiento puede variar mucho en función de las lesiones.

INFO

Presentamos la octava maravilla: la PINARELLO DOGMA F8

La octava generación de DOGMA nos permite jugar con las palabras para crear un eslogan perfecto: La octava DOGMA… la octava maravilla del mundo.

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En los dos últimos años, la DOGMA 65.1 ha sido la bicicleta que más títulos ha ganado, venciendo dos veces el Tour de Francia, un Campeonato del Mundo y más de 100 carreras Pro Tour. Convertido en un éxito de ventas sin precedentes, el DOGMA 65.1 es reconocido como un referente en el mundo de las bicis de carretera de gama alta.

Con estas premisas en mente los ingenieros del Pinarello LAB, el Team SKY y JAGUAR crearon un grupo de trabajo donde cada uno aportaría su experiencia. El reto era construir una bicicleta que superara en rendimiento, fiabilidad y diseño a la DOGMA 65.1. El Team Sky aportó las valoraciones y los comentarios de sus corredores, Jaguar la aerodinámica, el software CFD y las pruebas en el túnel del viento, y el Pinarello LAB la parte ciclista, el estudio estructural y el diseño. Esta sinergia sacó a la luz el DOGMA F8.

Sólo cuatro datos:

– 12 % más rígido

– 16 % más simétrico el conjunto bicicleta-ciclista

– 47 % más aerodinámico

– 120 gramos más ligero, cuadro y horquilla (talla 54)

Para ver toda la información: www.pinarello.es

Al lado de estos, cualquier problema resulta estúpido

 

Si Juanjo es capaz, cualquiera es capaz” Bernat Moreno

Rechinan las teclas al runrún de la nominación del último Balón de Oro, el último galáctico, y me apena. Me apena mucho, porque no entendemos nada, nos perdemos lo mejor. Miramos y enloquecemos en debates envenenados y no nos percatamos que los héroes están aquí abajo, entre tú y yo, aquí, ahí. Son héroes cotidianos y son tantos que se diluyen entre la gente, en el trasiego vital. Son tantos, pero también tan buenos, que pasan por el anonimato. Mi héroe cruza la calle conmigo cada mañana, compra el pan a mi vera. Mi héroe puede ser cualquiera y no nos damos cuenta por la estrechez de un titular o una cuña radiofónica.

El otro día pude asistir al pase del documental “Imparables”. Quien quiera saber más, aquí tiene una breve sinopsis. En el mismo saludé a una persona que conozco desde hace años y no sabría muy bien cómo calificar. Se llama Bernat Moreno, sí quien suscribe la frase de aquí arriba, y mi relación con él ha sido de desencuentros y fría. Sin embargo tras ver el mentado documental, sólo puedo decir “chapeau Benat”. Chapeau porque ha dado apoyo incondicional a personas con grandes dificultades, les ha puesto de nuevo en ruta y les ha fijado un objetivo tan grande, como el de vivir a mil por hora, que les ha devuelto a lo mejor de la vida tras golpes demoledores. Todo con trabajo de día a día, de pie del cañón. Estando, que ya es mucho.

Sin embargo no se podría entender a Bernat sin Juanjo Méndez ni Raquel Acinas. El primero es todo, es el origen. Juanjo tuvo un accidente de moto y perdió sus extremidades de la izquierda. Desde entonces no paró de crecer como persona dibujando una sonrisa a cada minuto que la vida le regaló. Se ha convertido en uno de los mejores ciclistas paralímpicos del mundo. Con un extenso palmarés, que no viene al caso, Juanjo es el vivo ejemplo de lo que Bernat ha sabido construir.

Y si Juanjo, “el presi”, es el origen, Raquel es el hilo. Ella y su pareja tuvieron un terrible accidente frente a un todoterreno. Quedaron estampados y marcados de por vida. Ella perdió una pierna pero agradeció seguir viva. De hecho sigue agradeciéndolo diariamente trabajando en el velódromo y por las carreteras de Barcelona y siendo, como Juanjo, una de las mejores atletas paralímpicas del mundo.

Pero ahora viene lo mejor. Juanjo y Raquel son iconos, parte de esos héroes anónimos que crecen entre nosotros. Sin embargo sus cosas increíbles, sus terribles ganas de vivir no han pasado desapercibidas. Son imanes de gente que como ellos han sido golpeados por la mala suerte y busca sobre una bicicleta un horizonte al que agarrarse. De repente, sin saber cómo, el grupo crece porque pican a su puerta. Y así llegaron Elisa, Cris, Manel, Manelet, el talismán de Juanjo,… y Juval, quien no tiene una pierna, tiene un muelle por el que fluye su vida a mil por hora. Y también Joanetti, pero éste no compite, éste es el fisio del grupo, el hombre de los masajes inmisericordes, esos que te hacen saltar de la camilla al infinito.

Y así este grupo crece y crece. El último fue Santi Prat, un ciclista que conocí en su época de sub 23, que nos contó su magnífica historia y que trabaja por reengancharse al grupo que capitanea Juanjo con Bernat y Raquel.

 

Ven como otros héroes son posibles. Ven como existen y están aquí.

“Sabía que tarde o temprano me vería encima de una bicicleta”

Llevo montando en bicicleta desde que tengo memoria. En el garaje de casa siempre he visto bicicletas. Son la gran pasión de mi familia. Cuando era niño jugaba a diario con ella, salía a dar pequeñas vueltas con mi padre, mi abuelo, o mi madre. Y siempre la usaba como medio de transporte. A los 6 años compaginaba la bicicleta con el moto-cross, mi otra gran afición. Desde los seis años hasta los trece estuve compitiendo en el campeonato autonómico y estatal. Mi padre y yo nos pasábamos cada fin de semana en algún circuito. Tengo grandes recuerdos de esa época.

Entonces decidimos dejar las motos a un lado por dinero que significaban y dedicar más tiempo al ciclismo. No tardé mucho en acudir a una carrera de ciclismo. El ciclismo me gustaba, empecé a competir cada vez en mejores equipos y corriendo mejores pruebas. De juvenil gané la Copa Catalana e incluso fui cuarto clasificado en la Copa de España. De sub-23 me defendía bastante bien, pero no mi nivel no era suficiente para ganarme bien la vida en una bicicleta. Así que decidí acabar mis estudios universitarios y montar en bicicleta cuando me apeteciera.

El antes y el después

Como os he explicado las motos son mi pasión desde niño. Crecí encima de una moto, así que era fácil imaginar que de mayor también estuviera rodeado de ellas. Un día ocurrió. Mi accidente fue cuestión mala suerte, un coche hizo un movimiento brusco mientras lo adelantaba, me asusté y salí recto en un cruce. Me caí a unos 40kms/h tuve bastante tiempo de frenar y recuerdo perfectamente escoger el sitio donde quería chocar con la moto para evitar hacerme mucho daño. El problema fue que donde caí había un desagüe para el agua y ahí se me engancharon las piernas. Mala suerte.

Desde ese momento aprendes a estar agradecido con lo que tienes. Parece un tópico, pero es verdad. Después de tres meses de hospital, poder salir a la calle y que te dé el sol y sentir el aire. ¡Cómo me gusta sentir el aire en la cara! En un hospital no corre el aire. Es lo que mejor me hace sentir. En una cama de hospital no te puedes duchar, así que ahora mis duchas después de entrenar son simplemente una pasada.

Cuando salí del hospital no podía andar, me pasé todo el verano sentado en una silla de ruedas  esperando, simplemente, el día de ponerme de pie. Odié las escaleras con todas mis fuerzas. Ahora lo que odio son los ascensores, no veo el día de poder volver a subir escaleras corriendo. He estado ocho meses sin poder conducir y ahora vuelvo a conducir. Me encanta conducir, me encanta sentarme en un bar a tomarme una coca cola o un café, con mis amigos. ¡Es brutal!

Rodar, volar sobre la bici

Podría poner miles de ejemplos, pero he dejado para el final la mejor sensación del mundo: el día que volví a subir a mi bici, que por cierto había comprado dos semanas antes del accidente. Ese día, fue inmenso, no puedo describirlo. Después de seis meses la incertidumbre de no saber si podría fue un gran alivio pues conseguir con la sensación de que las prótesis son enormes no es sencillo. Cuando me monté y conseguí clavar los dos pies a los pedales y pedalear fue… increíble. Nunca olvidaré ese día.

Recuerdo que cuando tuve el accidente, estaba volviendo de trabajar, y al día siguiente tenía una carrera social, La Canonja. Cuando desperté en el hospital entre las primeras cosas que pregunté fue si podría volver a montar en bici. Por suerte, mis padres y mi novia se habían anticipado: cuando les pregunté me respondieron que sí, que hay prótesis especiales para ello. Esto me tranquilizó mucho y aunque tenía miedo de no poder, sabía que tarde o temprano me vería encima de una bicicleta.

Valores nuevos, valores de siempre

Verme sobre una bicicleta significa muchas cosas, sobretodo que he vencido ese miedo de no poder volver nunca más, o el de poder pero no gustarme por la prótesis o mil cosas que se te pasan por la cabeza.  Gracias al club y equipo paralímpico Genesis cada día me siento más cómodo y voy mejor encima de la bicicleta. Su ayuda es impagable. En especial a Juanjo Méndez. Es mi referencia porque él también fue ciclista antes de un accidente de moto, aunque el suyo desgraciadamente tuvo consecuencias mucho más graves,  y con una voluntad de hierro y un esfuerzo aún mayor se volvió a subir a una bicicleta. A día de hoy disfruta como el que más del ciclismo.

También agradecer todo el trabajo que está haciendo conmigo Bernat Moreno. Es entrenador, motivador, psicólogo… gracias a él tengo nuevas ilusiones y objetivos por los que despertarme cada día, entreno mañana y tarde y poco a poco quiero volver a estar en forma.

Ahora disfruto cada minuto que paso montando en la bicicleta. Hay veces que me duele todo, pero no quiero bajarme. Es lo que me hace feliz. Por el momento aún me estoy recuperando de las lesiones, así que mi objetivo es disfrutar cada minuto encima de la bici. Una vez tenga el fémur de la pierna izquierda bien consolidado, ya veremos. Voy día a día.

No quiero acabar sin acordarme de mi novia, mis padres, mis amigos, el club Génesis y en general toda la gente, que ha sido muchísima, que me está apoyando en estos momentos duros, y como no al equipo de Bellvitge que me salvó la vida y a la gente de rehabilitación por enseñarme a andar de nuevo.  Por último me gustaría decir que quien lea esto, y tenga un amigo, familiar o conocido en el hospital, que vaya a verlo con una gran sonrisa y alguna historia divertida para contar. ¡Detalles así curan!

Por Santi Prat

Fotos de Paolo Martelli & Genesis Team