Santiago Botero fue líder de la Vuelta en el peor momento

Santiago Botero lider La Vuelta JoanSeguidor

El día del atentado de las Torres Gemelas, Santiago Botero se puso líder de la Vuelta

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El equipo Kelme llegaba a la Vuelta a España del 2001 con dos líderes para disputar la carrera: un jovencísimo Óscar Sevilla que sería segundo al final, y Santiago Botero.

El antioqueño Santiago Botero desvirtuaba todos los estereotipos sobre los corredores cafeteros: no era ni pequeño, ni de piel morena y rasgos indígenas, tampoco le iba mal en las cronos, ni provenía de una familia pobre de campesinos o de obreros, ni había sido ciclista desde muchachito.

Subía bien, eso sí, como buen hijo de los Andes, y siempre lo acompañó una fortuna de provinciano muy difícil de explicar; algo medio parroquial y medio folklórico que entendemos cada que Santi cuenta alguna anécdota por televisión: esa vez en que perdió una carrera porque tomó el desvío equivocado de la carretera y se salió varios kilómetros de la competencia.

O esa de cuando subió el muro final de la Flecha Valona con la máquina en el plato grande porque se olvidó de meter el cambio.

O esa otra de cuando tuvo que subir botellas de agua durante toda la etapa para que, sin bajarse nunca de la bicicleta, su compañero Jan Ulrich se limpiara las posaderas después de un ataque intempestivo de diarrea.

Y otro montón de cosas por ese estilo.

Santiago Botero, maillot oro de la Vuelta

Santiago Botero había salvado las primeras caídas y los cortes de aquella Vuelta trepándose a una escapada en la cuarta etapa con llegada en Gijón, ese día acabaría siendo líder de la carrera que había ganado su compatriota Lucho Herrera muchos años antes, aquello, sobre el papel, debería casi que provocar una conmoción y parranda nacional en Colombia.

Santi recuerda que iba en la fuga con David Millar, recuerda de Zabel ganó la etapa, recuerda los rostros preocupados de los directores deportivos en los autos, en las motos.

Al final de la jornada el cronómetro sentenció que él sería el nuevo líder y por ahí ya andaban todos comentando que acababa de ocurrir un atentado terrorista, al parecer algo importante.

La Émonda by Trek es sinónimo de ligereza 

Dicen que Santi estaba llorando en el podio por eso cuando le imponían la camiseta amarilla que perdería después en los Lagos de Covadonga para recuperarla luchando contra el cronómetro y volver a perderla del todo al final de la carrera.

 

Un colombiano era líder de la Vuelta a España y eso en este país debía ser noticia de primera plana, pero no ese día, no ese año, no en esa fecha.

Casi nadie vio a Santiago Botero vestirse de amarillo el 11 de septiembre de 2001: medio mundo andaba pendiente de cómo se desmoronaban las torres gemelas en Nueva York luego que un par de aviones las impactaran antes de que se asomara aquel aterrador medio día.

Imagen tomada de El Tiempo

Cuatro décadas narrando el esplendor colombiano

La revista Mundo Ciclístico nació hace cuarenta años. Todo surgió ante la presencia de medios escritos especializados en ciclismo en países europeos como Francia, Italia y España y la certeza de que Colombia tenía ya en 1976 el potencial deportivo y de lectores para intentar dotar al país de un medio similar que contribuyera a crear cultura ciclística y a difundir nuestros logros nacionales e internacionales.

Entonces el ciclismo colombiano era pujante, organizado de acuerdo a la época, con un calendario nacional y algunas participaciones internacionales en las que siempre eran protagonistas los ciclistas colombianos tanto en pista como en ruta.

A partir de 1980 cuando Alfonso Flores, que en paz descanse, ganó el Tour del Avenir, las cosas cambiaron. Ello permitió posteriormente al ciclismo colombiano ser invitado ya en 1983 al Tour de Francia, una consecuencia directa además de la creación de equipos profesionales en Colombia que luego llegarían a la Vuelta a España en 1984 y el Giro de Italia. Todo eso sin contar con los ciclistas colombianos que llegaron a equipos Europeos, especialmente españoles.

Aunque parezca lejano, nuestro mejor recuerdo se sitúa en Dauphiné Liberé de 1984, ganado por Martín Ramírez, una victoria imposible e increíble, dadas las condiciones en que se viajó, se compitió y se ganó…. y también en 1984, la etapa del Tour de Francia ganada por Lucho Herrera en el Alpe de Huez, por el significado que tuvo para el futuro de nuestro ciclismo en el Tour y en Europa.

Esa primera explosión del ciclismo colombiano se debió a un talento natural y el apoyo de la empresa privada para equipos que pudieran competir en Europa, hablamos de Café de Colombia, Postobon y Pony Malta. También influyeron la contratación de colombianos por equipos españoles, en Teka, Zor, Kelme y Reynolds y el viaje de grandes equipos y corredores europeos a competir en Colombia en el Clásico RCN y en la Vuelta a Colombia, las dos más grandes carreras de nuestro país.

Casi treinta años después estamos otra vez en plena explosión. Tenemos ese mismo talento natural, pero con muchas más oportunidades para nuestros ciclistas y el convencimiento de que completamente adaptados y perfeccionadas sus condiciones, pueden ser campeones. Y es que han sabido aprovechar perfectamente la oportunidad que técnicos y manejadores de equipos europeos, australianos y norteamericanos brindan a nuestros ciclistas.

En este entorno Mundo Ciclístico seguirá siendo el difusor más importante del ciclismo colombiano ante el mundo y se propone seguir apoyándose en las tecnologías y los logros de nuestros ciclistas en el país y en el exterior para mantener vigente el prestigio de este deporte.

Mientras el ciclismo colombiano tiene su futuro inmediato asegurado gracias a esta generación de oro que nos ha tocado disfrutar y vamos a seguir disfrutando: Nairo, Chaves, Uran, López, Pantano, Henao, Gaviria, Bernal,… y lo que viene.

Si me pides hablar de los grandes referentes del ciclismo colombiano te diré que Fabio Parra fue un portento que llegó a la consagración, a base de trabajo, determinación y confianza en sí mismo y de Rafael Carrasco en Kelme, con quien subió al podio del Tour en 1988 tras Perico Delgado y Steven Rooks. Lucho Herrera fue un superdotado como Nairo Quintana, hecho en Colombia y en una época donde todo era nuevo para los ciclistas colombianos.

Luego vino Santiago Botero, el cabecilla de la «generación puente» entre Parra-Herrera y Quintana-Uran-Chavez. Nos enseñó que era factible progresar en otros campos diferentes a la escalada y por eso fue campeón mundial CRI, rey de montaña del Tour,… También tuvimos en Alvaro Mejía, otro superdotado que tal vez no ganó tanto como debería haber ganado, pero demostró que los ciclistas colombianos seguían estando a la altura de los mejores del mundo, siendo cuarto del Tour, cuarto del Mundial de Stutgart, ganador de la Volta a Cataluña,…

Nairo Quintana nació para ser campeón. Es un privilegiado por la naturaleza, con los valores de un superdotado físicamente para este deporte. El ciclista ideal por su origen, formación, personalidad y con la fortuna de estar en España y en un equipo donde ha podido hacer el proceso debido. Y nos queda Esteban Chaves, un ciclista que como Parra, ha forjado por su propia determinación. Decidido a ser campeón al precio que haya que pagar y dueño de una personalidad avasallante

Por Héctor Urrego, director revistamundociclistico.com

Imagen tomada de Boyaca Radio

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