¿En qué lugar quedaría Alberto Contador?

Curioso, no hemos hecho más que romper las telarañas de la temporada ciclista, ni siquiera hemos estrenado la primavera con un par de clásicas, tenemos por delante el largo y ancho de la campaña ciclista, que no es poco, y las conjeturas sobre la configuración del pelotón en un futuro inminente llenan y llenan espacios.

Una vez se enfriaron los rumores del fichaje de Peter Sagan por el proyecto de Fernando Alonso, se vuelve a la carga con el eslovaco y su futuro. Ahora el rumor, dicen algunos medios que incluso ya hay firma de por medio, apunta a que Sagan entraría en la órbita de Oleg Tinkov, desencadenando una serie de movimientos en cadena, tipo serpentín, que nos llevan de inicio a preguntarnos si esto es lo más idóneo en vísperas de grandes días para algunos de los implicados en el serial.

Por ejemplo, miremos a Peter Sagan, un ciclista del que está todo dicho y sobre el que todos coinciden en la necesidad de que refrende todo lo mostrado, cuanto antes, ganando un monumento. ¿Sacar ahora toda esta rumorología es lo más adecuado?, ¿se beneficia o se perjudica al ciclista?. ¿Y a su equipo? No seré yo quien responda a estas tres sencillas cuestiones, pues al final lo que se dibuja e intuye como un perjuicio, acaba siendo un beneficio, o al revés.

Los movimientos de Sagan implican a Cannondale, el mecenas de su actual equipo. Y entrar con Tinkov supone entrar en conflicto con Specialized y a su vez con Alberto Contador, e incluso me atrevería a decir que con Saxo Bank –una empresa de cuya cuota en el equipo nadie sabe-. Es decir aquí se impone una cuadratura del círculo que tiene por telón una cuestión que cada vez tenemos más presente, y no es otra que el World Tour se ha convertido en una auténtica guerra de marcas de bicicletas que buscan en el terreno de la competición y las estrellas, la cuota que en los puntos de venta están perdiendo por marcas llegadas de grandes superficies y otros actores metidos a hombres orquesta.

Sin embargo, la marejada que conlleva todo este serial vuelve a romper a los pies de Alberto Contador, como si él fuera el rompeolas de todo lo que se cuece en este deporte. Como si tranquilidad no fuera con él. Contador sin comerlo ni beberlo ve tocada su renovada amistad con Oleg Tinkov, pues el filtrado de estas noticias no suele casual y siempre responde a propósitos variopintos. Se dice que si Cannondale entra con el magnate ruso quedaría una licencia WT por ahí, pululando y que puede ser la puerta de entrada para Fernando Alonso en el máximo circuito con plenas garantías y sin tener que aguantar los favores ni limosna de nadie.

Aunque aplaudamos que Alonso pudiera encontrar aquí el hueco a su proyecto, no deja de ser triste que se tengan que ocasionar tales corrimientos tectónicos para hacerle un espacio a un nuevo y apetitoso inversor. Eso como deporte dice muy poco del ciclismo. En Fórmula 1 son capacees de añadir más escuderías si ello les significa negocio. Aquí todo son pegas. Son formas de verlo.

Foto tomada de www.sykose.com

La conquista del gremio de la bicicleta

BMC Racing Team, Cannondale, Team Giant Shimano y Trek Factory Racing, más la aportación de Merida al nombre de Lampre, son la parte notoria de una realidad que a muchos llama la atención. El gremio de la bicicleta se ha lanzado a esponsorizar las grandes estructuras del ciclismo, en una acción tan simultánea desde tantas enseñas que si bien no es nueva, sí destaca por la cantidad de marcas de bicicletas que se han decantado por entrar directamente en el escaparate ciclista.

El primer ejemplo de esta nueva fiebre patrocinadora por parte de las mejores marcas llegó hace exactamente con Carlos Sastre y el Cervelo. Aunque enseñas “bicicleteras” ya habían lucido en los maillots como principal sponsor, el equipo que surgió al calor del ganador del Tour de 2008 se tornó la primera experiencia de algo que ahora mismo es tangible. Aquella situación no fue sencilla y no tuvo final feliz. Sastre acabó quemado y la marca canadiense se declaró incapaz de sacar adelante los números del equipo insertándose en el seno del que hoy es Garmin.

Sin embargo de todo aquello algo quedó y ahora el World Tour tiene un actor en las bicicletas que antes el ciclismo de elite no tenía. La situación dio origen a un post de nuestro compañero Luis Román que afirma, no sin preocupación, que las inversiones de marcas de bicicletas son excesivas y no hablan bien de la imagen del ciclismo. Aunque creo que mucho de eso hay, también nos gustaría desvelar un aspecto positivo y no es otro que la propia fortaleza del sector.

Si Cervélo tiró la toalla por la inviabilidad del proyecto, ahora vemos que muchas marcas emprenden al mismo tiempo. Entendemos que lo hacen con bases sólidas, si bien sus circunstancias son variopintas pues en el caso del BMC, todo es capricho de un millonario, y en el de Merida no hay otra motivación que acompañar, y nunca liderar, el proyecto.

No obstante el grado de implicación es interesante sobre la salud del gremio y también sobre el compromiso que muestra con “su” deporte. A ello, por eso, nos gustaría que se sumaran otros escenarios, por ejemplo el de ver a estas marcas hacer lobby para que la bicicleta tenga su cuota en la sociedad, pues en la democratización total y absoluta de este medio también va su supervivencia. Por otro lado, estos patrocinios conllevan una mejor divulgación de marcas que compiten en un mercado confuso de ofertas y prestaciones donde muchos intermediarios y grandes centros de distribución también meten baza.

En esta “carrera” el ciclismo sólo puede salir beneficiado por la evolución tecnológica a la que las marcas han de confiar si quieren seguir en el circo. Sabido es por ejemplo el nivel de exigencia del Team Sky para con Pinarello, o la excelencia que alcanza Specialized sirviendo a Omega y Saxo al mismo tiempo. Si hasta la posibilidad del fichaje de Chris Horner por el Caja Rural tenía a Vivelo Bikes como garante financiero de una operación que quedó en “stand by”. Ahí vemos el renovado poder de estas empresas.

Con todo, si algo queda dañado es el poder de gestión y sobretodo de convicción del ciclismo que ve como sus propios proveedores salvan los presupuestos de sus equipos. No creo que resulte complicado vender las bondades de un equipo que corra el Tour, un evento que para muchos es el más importante mediáticamente de cuantos se celebran en deporte mundial. Si con estos mimbres no se puede hacer un cesto de calidad, algo falla.

Y por último qué quieren que les diga, pero prefiero estos patrocinios, más endogámicos si se quiere, que no esa burbuja de inversión de dinero público por parte de regiones y comunidades como en España. Hace ocho años este país tuvo equipos de Murcia, Valencia, Illes Balears, Galicia, Andalucía, Fuerteventura,… ver el plantel de equipos en España era como memorizar el estado de las autonomías. Luego vino la crisis y se fue todo al garete.

No obstante, y a pesar de esto último, no cabe duda de que al ciclismo le conviene parar, respirar, tomar resuello y volver a picar esas puertas que un día sí se abrieron.

Si Oleg Tinkov quiere influir que prescinda de Bjarne Rijs

Oleg Tinkov es el presidente de Tinkoff Credit Systems. Con amplia experiencia en el mercado ruso, su trayectoria se inicia en 1993 y desde entonces ha pisado varios sectores. El anterior al que le ocupa actualmente, el financiero, fue una cervecería. Todo ello para tomar conciencia de su abanico de actividad. En 2005 vendió su negocio cervecero y entró en el mundo de los servicios financieros poniendo el foco en el negocio de las tarjetas de crédito.

Cuando hablamos de él, tenemos prueba tangible de lo bien que le va a  algunos rusos. Sin embargo Tinkov lleva en el ciclismo un buen tiempo. Tuvo su equipo en exclusiva hace unos cinco años. Pavel Brutt y Vasili Kyryienka estuvieron a su sombra. Con la llegada del Katusha es equip se descolocó, pero hace un año volvió con el copatrocinio del Saxo Bank que dirige Bjarne Rijs.

La cuota del Tinkoff Credit Systems en el maillot ha sido la de segundo sponsor. Oleg Tinkov quiere revertir esa situación, llevando a la entidad danesa al papel de copatrocinador y emergiendo su marca como denominación primera del equipo. Antes del Tour dio alguna pincelada, ahora en plena carrera y con dos de sus ciclistas en el top ten –Alberto Contador y Roman Kreuziguer- dice que quiere ser primer sponsor y que los daneses, si eso, pasen a comparsas.

Dice Oleg, que se asemeja demasiado a esos presidentes de clubes de primera en España que un buen día deciden sentarse en el banquillo, que no puede influir como le gustaría. Que discute con Rijs, pero que no siempre se ponen de acuerdo y que el calvo siempre se sale con la suya, aunque se equivoque. No se puede ser más directo. En este enlace de www.cyclingnews.com lo explica.

Desde 2009 Saxo Bank es primer mecenas de Rijs, tomando el testigo de CSC por donde pasaron todo tipo de ciclistas y personajes, muchos por uno u otro motivo salpicados (desde Tyler Hamilton a Ivan Basso, llegando al recientemente manchado Laurent Jalabert). Sin embargo ninguno de los mentados repugna al nivel de quien les dirigió, el exganador del Tour de 1996.

Y es que sólo en un deporte como el ciclismo personajes como el apodado “mister 60” pueden seguir a flote a pesar de haber sido declarado persona non grata por doquier. No se explica de verdad que un personaje de esta catadura continúe en liza. Y ya no sólo por su oscuro pasado, haciendo bueno eso de que con dopaje se puede pasar de podenco a galgo, sino también por las calamitosas decisiones que toma al volante. Recuerden las servidumbres de Ivan Basso a Lance Armstrong cuando Jan Ullrich buscaba darle una pizca de emoción o el Tour que perdió por no defender a Carlos Sastre como el abulense se merecía, o las patéticas estratagemas de los Schleck a sus órdenes. Estrategias que en el caso de los luxemburgueses calaron hondo. Si hasta podemos decir que Floyd Landis ganó el Tour por su carencia de visión.

Estos días ha hablado el director de Astana, Guiseppe Martinelli, de la falta de profesionalidad de Andrey Kashenchkin, uno de los primeros abandonos de este Tour. Lo increíble es que el kazajo siguiera en liza, lo mismo que Erik Zabel, un dopado confeso, asesore a éste o aquel. El ciclismo necesita pasar página y aquí tenemos tres ejemplos perfectos de que así es imposible. Quizá cuando esto amenace ruina total es cuando se percaten que su presencia no es requerida. Puede que sea tarde.

A Purito le pillan con el pie cambiado

Situación dantesca. Paso cambiado dribling a la lógica. Que el valor deportivo de Saxo- Tinkoff superaba el de Argos emergía sobre cualquier discusión, pero que al final ambos accedan al máximo nivel en detrimento del Katusha ha sido un golpe de teatro, dirían los franceses.

Colores cambiados. Luz verde para uno, roja para el otro

No hubo confabulación, ni premisa masónica, si quiera burla quijotesca. La resolución benefició a Alberto Contador y, aunque muchos piensen lo contrario, lo celebramos. Podrá al fin preparar un Tour sin fantasmas merodeando. De cómo haga su camino hasta el mismo es otra cosa. Seguramente intentará amarrar la mayor cantidad de carreras antes de la gran cita. No hay excusa, no hay TAS, ni incertidumbres con las invitaciones ni el World Tour. Senda limpia, expedita. Otra cosa es, como dijimos, que los gestores de Saxo se sientan aliviados ante su incompetencia en una complicada gestión de puntos, méritos, valores y demás mandangas que ha inventado la UCI.

Por el contrario aparece el Katusha. Si la UCI quería hacer amigos en Rusia ha elegido la peor víctima. Y sí hablamos de víctima por que el sistema es tan tan tan complejo que al final cualquier resolución suena arbitraria e improvisada. Un escueto como críptico entrecomillado trasluce la decisión: “La petición del equipo Katusha para su inscripción en primera división ha sido rechazada”.

Luego están los perjudicados en último término: los ciclistas. Joaquim Rodríguez, el número uno de la UCI, está fuera del circuito mundial. Descacharrante. Una vez en los últimos dos años que dice verse seducido por el Tour se queda con la incerteza de su presencia. No sé si el catalán hará como Contador, que dijo que si le avisan dos meses antes mejor que no cuenten, o si entre bambalinas se moverán hilos para atar cabos. Todo muy ruso. De cualquiera de las maneras a él no se le caen los anillos por verse nuevamente en la Vuelta y el Giro, incluso demostró poder ganarse el calor popular y hasta alguna portada del Marca en las mismas. Que siga el espectáculo.

¿A qué se ha dedicado este año Bjarne Rijs?

La semana se abre con un gran interrogante en el horizonte ciclista. Sí, esta semana se decide quién cerrará el listado de equipos que jugarán en el máximo circuito. Un momento decisivo en pleno mes de diciembre, a dos semanas de Navidad, que condicionará toda la temporada 2013 en general y el desarrollo de las tres grandes en concreto.

A la espera de saber si Saxo- Tinkoff accede al máximo nivel, convendría preguntarse qué han hecho tan mal en el equipo que acoge a Alberto Contador, es más, sería necesario saber a qué se ha dedicado Bjarne Rijs este tiempo. Los numerosos análisis que han surgido alrededor de la gestión de este personaje que continúa en el palmarés del Tour a pesar de su condición de dopado confeso apuntan todos a la terrible campaña 2012 que los daneses han cuajado para explicar el desastre que se cierne.

Aunque más de uno tenga la opción de disfrazar esto en el enésimo ataque gabacho a Alberto Contador y ciclismo patrio, el sistema es el que es, para todos. La conclusión que emerge se viene cociendo a fuego lento desde hace semanas  y no sólo por una, entendemos, mala gestión del calvo divino sino que también por las terribles reglas que la UCI instala en su deporte.

Si vemos la calidad de la plantilla de Saxo, una vez Contador fue sancionado, y sus resultados durante 2012 no entenderemos cómo el sistema se ha montado de manera tal que el equipo pudo estar en el máximo nivel este año y no el próximo con una escuadra mucho más fuerte.

Sobre los males propios de Saxo, los fichajes fueron para Rijs un clavo ardiendo que al final no resultó como tal, pues a la luz de lo acontecido y como bien describieron desde Velofutur, marcaron el camino para los rivales contrarrestaran con puntos todos sus movimientos. Que a Rijs este año no le resultó mejor la plantilla tuvo su justificación en el patrocinio. Quizá en un ejercicio de incondicionalidad, desvincularse a la imagen del equipo, él que tanto habla de ética, imagen y limpieza, le habría dado un plus al posible patrocinio que pudo reforzar la escuadra.

Pero es que además Oleg Tinkoff mete más madera asomando el descrédito a los componentes del Argos, principal rival de Saxo por la plaza en ciernes. Una maniobra muy rusa que sin embargo no parece tener cerca su objetivo. Argos, aquí lo dicen muy bien en Biciciclismo, ha movido ficha con tremenda habilidad y posiblemente se aseguren muchos meses antes el Tour de Francia sin ofrecer un nombre de la talla de Alberto Contador.

Y hablando del madrileño, entendemos que su presencia en Giro y Vuelta se puede plasmar automáticamente si su equipo no entra en el primer corte. Si en cinco días Saxo no entra en el mismo, sabremos entonces cuál será el camino competitivo del pinteño. En caso de enmienda, que no sería la primera, entonces lo que no sabremos es qué pensar.

 

Foto tomada de http://www.podiumcafe.com