Mikel Landa & Sean Yates marcan el nivel

Mikel Landa Tirreno-Adriatico JoanSeguidor

La victoria de Mikel Landa en Tirreno dispara las emociones

Que si Mikel Landa, que si Simon Yates. Si fuera el carrusel de la Liga, tarde de transistores en el ciclismo. Entre París-Niza y Tirreno y viceversa.

Son esas cosas del World Tour.

Esas cosas del ciclismo que no soluciona. Dos grandes carreras al mismo tiempo, el ciclismo por etapas con mayúsculas en la antesala de las clásicas.

Los frentes de frío siberiano de estas semanas de atrás toman forma, moldean el ciclismo de marzo.

Si hablábamos del ciclismo sucio de la Strade Bianche, este es en pasillos blancos venidos a menos por el deshielo. Nieve que resiste a irse para ver a los héroes del pedal.

Paris Nice mikel Landa Tirreno JoanSeguidor
Imagen: FB de Paris-Nice

Dos actos.

Empecemos por el segundo en la cronología.

Mientras la temporada va tomando forma, Mikel Landa va haciendo. Ha ganado la carrera reina de la Tirreno en una llegada eléctrica donde ha sido el más fuerte de un pelotón plagado de estrellas.

Saltó por detrás, cazó un grupito selecto y los remachó en meta, trazando una curva final de una forma que dibuja su condición en este temprano marzo.

Es curioso, Landa no estuvo nunca tan bien en el Team Sky a estas alturas de campaña. Bien fuera por enfermedad o por lo que fuera.

Aunque a muchos les duela, el pulso latente de la capitanía de Movistar sigue en boga. Landa quiere lo que quiere, no cabe darle más vueltas.

Será más o menos importante ganar en Tirreno, pero todo suma. Y como dijimos un día, Mikel Landa hace que parezca fácil.

Mikel Landa, mientras, va haciendo

Haciendo, haciendo, como Sean Yates, el hermano que agrupa en su palmarés cada vez más perlas y ahora apunta a toda una París-Niza.

Cuando Sean Yates ataca tengamos por seguro que es el momento bueno.

¿Quién lo marca así?

No sé si él, su equipo o lo discuten por la emisora –esa que en palabras de Contador otros escuchan en bambalinas-.

El olfato de Yates y su Mitchelton está fuera de duda.

Una cosa, no se nos olvide, cabrá rebuscar en los libros para ver dos hermanos en plazas de podio en una carrera tan importante como la francesa.

Los hermanos Izagirre no creo que se queden quietos en la ratonera que lleva a Niza.

Sean Yates y su fino olfato

Varias conclusiones en este fin de semana de transistores ciclistas

Que por mucho que se reduzcan los equipos las llegadas se siguen resolviendo muy cerquita de meta.

A estas alturas de campaña dominan ya los grandes nombres, pero a estas alturas de campaña gente como Mikel Landa o Simon Yates no pueden estar a full, por cuestiones obvias.

Así ocurre que las subidas se convierten en una olla a presión que cuando explota da como resultado un espectáculo interesante, pero breve, muy breve. Como lo bueno en este nuestro ciclismo moderno.

El pie cambiado del Team Sky. Sensaciones realmente contradictorias en el arranque de campaña más complicado de la historia del Sky.

El equipo que hizo de la París-Niza su coto, no tiene visos de mantener la corona de Geraint y Henao. Su mejor hombre, Wout Poels, se dejó las opciones en una cuneta, caído y derrotado. Clavícula rota para un ganador de Lieja, cabe tenerlo en cuenta.

En Tirreno, la desgracia de Geraint, como el año pasado fuera de la quiniela con prontitud. Un percance mecánico cuando Landa, Aru y Majka habían hecho la apuesta.

A todo esto Damiano Caruso sigue delante. Curioso cuando se le vio trabajar de azul como si lo suyo fuera efímero.

La mala suerte del Team Sky se prolonga a Tom Dumoulin, quien no está disfrutando del inicio de año que una estrella, ni nadie, desea. Caída y fuera de Tirreno. El holandés ha durado menos que su «querido» Froome.

Imagen tomada del FB de la Tirreno Adriatico

Lo que pasa en el Dauphiné se queda en el Dauphiné

Cada año, por estas fechas, en el momento que acaba ese “mini Tour” que es Dauphiné, todos nos apresuramos en sacar “lecturas Tour” de la excelente carrera alpina. Sin embargo como los buenos quesos que surgen de los pastos de la zona, conviene dejar reposar el producto, darle aire y valorar las cosas con cierta perspectiva. La experiencia nos dice que lo que pasa en la Dauphiné no siempre es extrapolable al Tour.

Sólo cabe mirar a las últimas ediciones para notar que la profecía del Delfinato se cubre al 50% en el Tour. Si Bradley Wiggins y Chris Froome consiguieron doblar, también hubo sonoros fracasos, fuera por el motivo que fuera, de ganadores del Dauphiné en julio. Janez Brajckovic, Andrew Talansky y Alejandro Valverde no proyectaron sus resultados de inicios de junio en el mes siguiente, e incluso recordamos ediciones icónicas como aquella de 2004 en la que Iban Mayo infringió una derrota brutal a Armstrong en el Ventoux y luego el Tour fue un cuento muy diferente.

Pero quedémonos con un puñado de nombres sobre lo que vimos en los Alpes franceses. Por ejemplo con Chris Froome que tras un inicio titubeante, y meses fuera de forma, parece dispuesto a repetir éxito en el Tour. El inglés no se esconde, es tremendamente violento en su forma de entender el ciclismo, con ataques que pasarán al repertorio de las rarezas de este deporte y una pegada a prueba de bombas. Le quedan dos asignaturas pendientes: demostrar que puede salir vivo del pavé y la primera semana, no es el ciclista con mejor manejo de la máquina, y esperar que su Sky haga una crono por equipos en condiciones, algo que se no se le recuerda desde hace bastante.

Pase Tejay Van Garderen, un ciclista en un laberinto que nos ofreció una tierna imagen al acabar la carreradesolado en una pared lamentando la derrota-. Nos gusta esa imagen, pues demuestra que hay corazón y rabia en cada pasaje que el ciclista se pone un dorsal. Hay también calidad, mucha, pero no sé yo si suficiente para optar al premio gordo. Antes que Van Garderen hay unos cuantos. Explotó hace cinco años en el Dauphiné, pero no ha dado la medida que de él se esperaba y lo peor es que jóvenes como Nairo, Pinot o Bardet están a punto para rellenar el hueco que se destinaba a él.

Vemos a Rui Costa, quien parece en forma pero del que no podemos esperar, al menos a priori, que dispute de tú a tú todo un Tour de Francia. es legítimo que ansíe el triunfo en julio, pero no sé si por el camino se está perdiendo cosas buenas y también muy dignas. Algo así como la sensación que nos viene a la mente cuando hablamos de Alejandro Valverde, que espero vaya al Tour a amasar y dar brillo a un palmarés como ninguno hay ahora en el pelotón.

Nos siguen dando motivos para ilusionar Sean Yates y Romain Bardet. Tanto uno como otro deben estar delante en Francia. Sabemos que lo suyo son pasitos, “partido a partido”, pero nos gusta, sobretodo en el caso del francés, como cuando la carrera se endurece siempre sale a flote, aunque caiga un vendaval sobre su cabeza. Esa virtud con los años, y una vez tenga la madurez necesaria, le puede ser muy útil. Nadar y nadar. Bardet, que es un tipo ilustrado, lo tiene claro. Purito se quiere subir al carro, veremos si su físico da lo que dio años atrás.

Y acabamos con Vincenzo Nibali a quien creo que su triunfo en el Tour le ha cambiado hasta la mueca de la cara. El siciliano es un corredor que nos enamoró por entregarse a los placeres de la aventura desde febrero a octubre, pero ahora no. El año pasado se lo jugó al Tour, le salió bien y ahora quiere repetir. Sabe que tiene complicado repetir, pero como ganador vigente se ha ganado el derecho a probar, nuevamente. Su estado de forma es volátil y aunque quiere, se ve que no puede. Hace un año estaba en el mismo punto, y miren cómo anduvo en el Tour.

Imagen tomada del Facebook de Dauphiné

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«CycleHack» llega este fin de semana a Bilbao para eliminar las barreras a la bici

La capital vizcaína se suma a la gran ola internacional que promueve un mundo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, y será una de las 35 capitales mundiales que acogerá este fin de semana el evento que impulsa el movimiento ciudadano global ‘CycleHack’, que plantea hacer de las ciudades espacios más amigables donde la bicicleta pueda convertirse en un medio de transporte cotidiano, para lo que es preciso reducir las barreras arquitectónicas que lo impiden.

La iniciativa global, que tendrá lugar entre este viernes 19 y el domingo 21 de junio en la Asociación Sociocultural Zwap de Zorrozaurre (Iturrixko Kalea s/n, Bilbao), está impulsada por la Plataforma BIBE, que promueve actividades y eventos alrededor de la bicicleta en Bilbao, entre las que destaca la Feria Internacional de la Bicicleta, cuya segunda edición se celebrará este próximo mes de noviembre.
“Queremos que el uso de la bicicleta se convierta en un medio de transporte personal, saludable y placentero, y para ello debemos identificar y buscar alternativas a las limitaciones o barreras que nos encontremos en nuestra ciudad”. Este sería el argumento sobre el que
se construye esta iniciativa internacional que vio la luz en el año 2014 en la ciudad escocesa de Glasgow y que se ha extendido ya a otras 35 ciudades del mundo.

También habrá una salida en bicicleta por las calles de Bilbao el domingo 21 de junio a las 12.00 horas. Las plazas son limitadas, de carácter gratuito, y se confirmarán por orden de inscripción.

Habrá debates, trabajos en grupo, conferencias y una quedada en bicicleta, entre otros actos. Carácter anual En este evento de carácter anual se reúnen personas para buscar soluciones a los problemas que impiden o que limitan utilizar la bicicleta de una manera satisfactoria. CycleHack Bilbao formará parte por primera vez de este movimiento global. En este espacio de Zwap en Zorrozaurre tendrán cabida todas aquellas personas, ya sean usuarias o no de la bicicleta, que quieran aportar sus ideas para convertir Bilbao en un lugar donde se pueda disfrutar de las ventajas que aporta el uso de la bicicleta en forma de mejora de la calidad del aire, un transporte sostenible, o espacios más habitables.

Para ver más detalle.

Las velocidades de Oleg Tinkov

Lo que pasó por una pataleta por la carencia de resultados por parte de Oleg Tinkov y su enorme estructura, se convierte ahora en una política de acción y hechos consumados que impone el presente y anuncia cómo debiera ser el futuro. Para el excéntrico ruso el tiempo de Riis, Manolo Saiz y Johan Bruyneel ha pasado. Son historia, y a la historia, a su entender, no hay que tenerla como única e inequívoca guía de acción en la vida. Hay otras formas de hacer, otras vías, otro camino.

En su muro de Facebook el hilarante jefe de Alberto Contador y Peter Sagan apunta varios aspectos que complementan y justifican la decisión de prescindir de Bjarne Riis, una noticia escalonada en el tiempo que llegó a su conclusión este fin de semana. “Riis is over” es el lema que se inscribe el rubio en la frente, tatuado fuerte y profundo, hace un tiempo, cuando le compró al danés su licencia que él lo que debía hacer era dirigir que para eso era el mejor del mundo. Hoy, no muchos meses después, ya no lo es. Curiosa veleta.

No es Riis santo de nuestra devoción, valga la expresión en estos tiempos de procesiones y flagelos. Nunca lo ha sido. Nos ha parecido la viva imagen de lo peor de este deporte. Dopado confeso, altanero, displicente,… autor de serviles estrategias para Lance Armstrong en tiempos de plomo del americano, errático en aquella jornada que le dio un Tour a Floyd Landis, del que luego fuera desposeído. Cierto es que arrancó la historia del Jack & Jones hasta convertirlo en un equipo, no el mejor del mundo, pero sí de los mejores. Contó con medios y con grandísimos ciclistas (los Schleck, Cancellara, Voigt, O´Grady,…), cabe no olvidarlo.

Todo ese bagaje ahora a Tinkov le resulta prescindible. El rubio ruso, preso de una enajenación que convulsiona su equipo y por ende el ciclismo en bloque, no quiere saber nada del calvo danés, como si hubiera perdido su encanto y conocimientos como por arte de magia. TInkov habla de elementos que compartimos, como el que los equipos sean capaces de generar rédito y no sólo impliquen gastar, gastar y gastar. Habla de carreras más concentradas, de estrellas implicadas, de nuevos horizontes,…

Califica de estupidez eso del ciclismo histórico. Quizá no viera cómo el engendro que llamaron Tour de Pequin pasó sin pena ni gloria. Es obvio que hay que buscar nuevos mercados para el ciclismo, pero no al mejor postor, porque estos días en Flandes se hierve con este deporte, es ciclismo de antaño y no por ello muestra síntoma de fatiga y debilidad. Hay carreras prescindibles en el calendario tradicional, pero también en el nuevo. La morterada en algunas carreras que se pone de inicio es apetecible, pero venderla como buena para este deporte es mentir al personal.

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Tinkov habla de ciencia, “la ciencia es el rey”. La da como clave para pasar página al dopaje, él que dijo que “todo vale” cuando aleccionaba a sus chicos en la roulotte del primer Tinkoff hace ocho años. También presenta los nombres de quienes deben dirigir el futuro de este deporte. Habla de Yates, de De Jongh, de Julich, hoy técnicos, en su día corredores que bebieron de las fuentes de Riis, Bruyneel y Saiz, es decir más de lo mismo, pero con el 2.0 acompañado su labor.  Los tres además no aptos en la acera de enfrente, en el Team Sky. Por cierto, acaban de confirmar a De Jong en la cúspide de la dirección, éste fue el año pasado pieza clave para la «resurrección» de Contador, quien a su vez decía confiar ciegamente en Riis. 

Ojalá hubiera más Olegs Tinkov, sinceramente, pero cabe no confundir “la velocidad con el tocino” y este ruso corre mucho, a veces tanto que desborda su propio discurso dependiendo como el sople el viento.

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Las cositas del ciclismo anglosajón

La raíz latina del ciclismo rara vez ha rozado tan bajo ante su alter ego, los países anglófilos. A la acumulación de triunfos importantes en las huestes de estadounidenses, ingleses y australianos, principalmente, dominio que no sólo se plasma en carretera sino también en pista, se le suman noticias de diversa índole y pelaje que hablan del peso y trascendencia que está tomando esta mitad del ciclismo.

Por ejemplo tres perlas. La primera es de Lance Armstorng, corredor machacado hasta el abuso, sin haber reparado que el sistema que ahora le hunde fue el primero en elevarlo al altar y pedirle ingentes sacrificios en pos de un récord que se antojó inhumano. El americano ha cumplido con el encargo del COI y ha devuelto la medalla de bronce que se colgó tras la crono de Sidney. Al margen del ridículo que implica rearbitrar cosas que pasaron hace trece años, exactos además por que aquellos Juegos fueron en septiembre, malo esto de revisar y revisar ¿qué logras al final? Armstrong pierde su presea, pero no se la pueden dar al cuarto en esa ocasión, que no fue otro que Abraham Olano.

Uno de los más críticos con Lance Armstrong y aquellos que hace de la trampa una cuña en su éxito ha sido Bradley Wiggins. En el capítulo de Sean Yates basado en el Tour de 2012 cuenta que el inglés quiso dejar la carrera por un “inesperado” ataque de Froome. Entendemos que para Brad el ciclismo es eso, recalar en un equipazo y que tu peor enemigo sea tu segundo de a bordo con el fin de no importunar. Si el dopaje es una flagrante vulneración de la competición limpia y directa ¿qué es esto?

Y dado que por este lado del Atlántico están que todo se lo llevan, la Vuelta a España que está realizando Chris Horner desafía cualquier principio de la edad, el desgaste físico y norma que tenga que ver al respecto. De “increíble” ha calificado el rendimiento Nibali de Horner, algo que lleva implícita una segunda lectura mucho más allá del halago. Ahora mismo, en el punto que estamos y cómo evoluciona el ciclismo, que Horner gane la Vuelta no sé si será o no un bien para este deporte, lo que sí es obvio es que la mejor carta de presentación no es.