Peleas entre ciclistas y conductores: bandera blanca, por favor

La convivencia entre ciclistas y conductores no ofrece opciones

Peleas entre ciclistas y conductores
 
Vuelve la mala ostia
 
Vuelven los malos humos… y no sólo en el aire.
 
También en nuestras calles, en nuestras ciudades.
 
Dijeron que el confinamiento nos iba a cambiar, que la pandemia nos haría mejores personas…
 
Que los coches, poco a poco, dejarían su espacio a las bicis.
 
¿Cómo?
 
De eso nada.
 
Conductores que te acosan en zonas 30 y con señalización para bicicletas.
 
O que te ocupan el carril-bici.
 
O, simplemente, que te quieren echar de la calzada.
 
Moverse en bici en la ciudad es una batalla continua y diaria.
 
La vuelta a la normalidad vuelve a poner el foco a ciclistas y conductores.
Hace unos años existía una campaña de Tráfico bajo el lema “Bandera blanca”.

Repartían unos adhesivos con una banderita blanca que el conductor, si se adhería a la campaña, colocaba en la parte posterior del vehículo, bien visible.

¿Qué significaba este gesto?

Pues todo lo que lleva de implícito este signo universal de paz: cese de las hostilidades, rendición, tregua, diálogo… un símbolo aceptado por unanimidad.

Con esta campaña Tráfico pretendía lógicamente, con más o menos éxito, reducir los accidentes, evitando una de sus causas principales: los “piques”, las “carreras”, entre automovilistas y todo lo que ello conlleva: discusiones, disputas, trifulcas…

Cuántas veces habremos visto dos coches picados, circulando a una velocidad vertiginosa por el carril izquierdo, con el de detrás pegado literalmente al “culo” del de delante, haciéndole ráfagas de luces para que se aparte.

Pero el de delante aguanta, aguanta…

 

O los que van zigzagueando, pasando de un carril a otro, intentando avanzar con maniobras muy comprometidas: ¡qué peligro!

Luego, claro, surgen las discusiones acaloradas entre conductores, precisamente por una mala maniobra que habrá puesto en peligro a alguno de los dos… ¡o a los dos!

Y en seguida… el insulto fácil.

¿Nos vemos reflejados?

Que levante la mano el que nunca se ha enfadado al volante… ¡o al manillar!, y se ha puesto a despotricar y a mal parir al causante del incidente.

Lo dicho: un peligro.

Entre ciclistas y conductores, un cóctel terrible.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A veces la cosa va mucho más allá, cuando ambos conductores salen de sus vehículos para pegarse, amenazándose incluso de muerte. ¡Qué triste!

Y es que hay gente que se pone delante de un volante y se transforma.

El hecho es que últimamente hemos visto muchos casos en las noticias de discusiones por tráfico, peleas en las que incluso ha acabado con la muerte de uno de los conductores.

Sólo tenéis que poner en Google: “discusiones tráfico” y lo podéis comprobar: “situaciones tensas en discusiones de tráfico”, “discusiones por tráfico que acaban en juicio”, “cuatro hombres heridos en dos peleas a navajazos por pelea de tráfico”, “muerta por discusión de tráfico”, “a tortas en la carretera”, “guardia civil apunta a un coronel por discusión de tráfico”…

Muy triste.

Estas discusiones son un peligro, evidentemente.

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Desde luego que nosotros, los ciclistas, no estamos a salvo de esta problemática y todo lo expuesto es extrapolable a nuestro deporte preferido.

Cuántas veces nos hemos visto en alguna situación de peligro por alguna mala maniobra de algún conductor, un mal adelantamiento, algún innombrable que se ha acercado peligrosamente a nosotros, o que se ha saltado un stop o un ceda el paso.

Demasiadas situaciones…

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Si nosotros contestamos a estas acciones con un mal gesto (por ejemplo levantando el dedo corazón, lo que llamamos una peineta), o un insulto, pues ya la tenemos liada.

Puede que nos contesten igual y sigan circulando y todo quede ahí, pero… ¿y si para el conductor? ¿Y si sale de su vehículo, amenazándonos? ¿Y se enfrenta a nosotros?

¿Y si intenta atropellarnos o echarnos de la carretera? ¿Cómo acabará esta situación? No sabemos a quién nos enfrentamos, nunca.

Sin embargo existe otro gesto, mucho más amable, que alivia cualquier tipo de tensión: el levantar la mano derecha en señal de disculpa.

En ese momento se olvidan los insultos, sea de quien sea la culpa.

Si no tienes razón, levanta la mano y discúlpate, y si la tienes, simplemente, sonríe… ¿vale la pena arriesgarse con el insulto y la bronca?

Bandera blanca, por favor.

 

Los ciclistas de negro no pueden reivindicar su seguridad

ciclista de negro featured

Aunque vaya elegante, un ciclista de negro no es el más visible de la ruta

 

Mi entre comillas campaña contraria a los ciclistas de negro, sobre todo en los que la espalda y casco predomina negro, se basa en su falta de coherencia.

Y no es algo que se ciña a España, es algo internacional.

Es algo que ves en la presentación de gamas de las marcas, las revistas, las presentaciones, es un tema que va de Australia a USA pasando por Europa.

En todos los sitios, el negro se identifica con el ciclista elegante.

Y no es algo que sólo se identifique con las marcas Premium, también de precio medio y aquellas de grandes superficies.

Lo que veo no sólo un tema de tu propia seguridad, también de la imagen que trasladas.

Y no la imagen como algo superfluo, y sí por el mensaje que transmites: reivindicas seguridad, pero ir de negro no parece muy coherente con ese mensaje.

No sólo es un tema de seguridad, también demostrar que te preocupa.

 

Me hace gracia la gente que salta diciendo que no hay estadísticas que demuestren que ir en bicicleta de un color blanco o flúor te atropellen menos que yendo de negro, que si a mí me atropellaron yendo de blanco o amarillo.

Y no se trata de eso, la gente sigue muriéndose en coche, incluso viajando con airbags y en coches semiblindados y usando el cinturón de seguridad.

La accidentalidad de los ciclistas de negro no es un tema de estadística, ni de estudios universitarios, cuando no hay mejor estudio que ir en coche o en bicicleta y distinguir de lejos a un ciclista que va de amarillo por que sencillamente es más visible que otro color.

El amarillo y blanco siempre se distinguirán más que un ciclista de negro.

No hacen falta estudios para demostrarlo.

Es de cajón.

Cruz: todos los portabicicletas

Es como si pruebas a meter la mano en agua hirviendo, sabes que te vas a quemar.

Dejando eso claro, que se nos ve menos, considero alucinante que las marcas potencien el ciclista de negro, no sólo en invierno, también en verano con el tema del calor.

Un ciclista de negro siempre va a pasar más calor en verano.

SQR – GORE

 

Es increíble que el ciclista medio, sin darse, cuenta se lo ponga como si tal cosa.

Cuando las peñas o grupetas se hacen ropa, eligen muchas veces el negro.

Los ex pros suelen usar el negro una vez cuelgan la bicicleta y no tienen compromisos publicitarios.

Cinco consejos para el insomnio antes de una carrera imporante 

En fin, lo del ciclista de negro es una corriente que me parece alucinante.

Que sea elegante y estilice el negro en la ropa de vestir no significa que haya que utilizarlo sobre la bicicleta

Mi culotte sí que acostumbra a ser negro, aunque en el pasado haya utilizado algún otro color.

Eso sí, es interesante que en la parte de la rabadilla tenga algún color llamativo.

Para mí el ciclista de negro no tiene derecho a pedir nada, puede sonar radical, pero es así, él mismo no da ejemplo.

Muchas veces leo a gente que me hace gracia, por no decir que pena, diciendo “uno de negro, que no se entere Alix” cuando los que se ponen en peligro son ellos.

Tiene que predominar ropa de color amarillo, o llamativa, y que el casco en la misma línea.

Y que conste que me parece bien que el ciclista vaya guapo, pero siempre con colores visibles.

Ha llegado gente nueva al ciclismo con poder adquisitivo que tiene esta prioridad, perfecto.

Siguiendo con la visibilidad del ciclista, me parece triste que la gente lleve luces que no prueben antes, y eso que las hay muy buenas, como las Bontranger, que valen 50 euros, que se ven a distancia y vas a usar durante toda la vida.

Hay otras más baratas que también funcionan, pero antes de comprarla mejor saber si iluminan.

Otra cosa que pondría obligatoria sería un espejo en la parte izquierda, al final del manillar para ver quién viene por detrás.

Yo lo uso y es muy útil, incluso, llevado a los piques te motiva.

Todo lo que se pueda invertir en visibilidad es poco.

Por Antonio Alix

El pésimo ejemplo de Marco Mathis

Marco Mathis ciclista featured

Los pros como Marco Mathis no están solos en la carretera por donde entrenan

Por el espacio en las carreteras no siempre hay sitio para todos y casi siempre cuando la duda se dirime entre el coche y la bicicleta suele salir perdiendo la segunda.

Así vemos este vídeo del ciclista de Cofidis Marco Mathis bajando por las carreteras de Mallorca a toda velocidad esquivando un coche de frente en el último instante.

Decir, en descargo del ciclista, que pidió perdón en las redes sociales sobre su comportamiento, ni más ni menos que bajar así por una carretera abierta al tráfico como si estuviera cortada para una competición.

Pero en ocasiones se olvida que la ruta es para todos y se maniobra por ella como si se fuese solo por la carretera.

Así vemos estas imágenes que nos ponen los pelos de punta, es uno de esos milagros que simplemente sucedió sin más, sin mayor explicación que buscarle, por que el final inverso se podría haber dado, perfectamente.

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Pero sin embargo no podemos menos que lamentar las imágenes. 

Marco Mathis es un auténtico temerario. 

Y no le hace ningún favor al ciclismo, el deporte donde se gana la vida y al que suponemos quiere tanto.

Que suceda esto en Mallorca, tiene el agravante de que la isla es un auténtico semillero de ciclistas y la gente que no tiene porqué querer a la bicicleta empieza a estar un poco harta.

En la gran isla, el turismo es tema de portada de la prensa generalista, pero la bicicleta también gana escalones y no siempre para hablar bien de ella.

Podrán salir estudios de los impactos económicos del ciclismo en Mallorca, de la gente que viene a la isla a rodar, de los pros que la frecuentan, de la publicidad que ello implica, pero también surgen malos rollos cuando vemos estas cosas.

Se tiende a poner a todos los ciclistas en el mismo saco. 

No hace tanto leímos este editorial en Mallorca, una auténtica aberración pero que sin embargo es el espejo de un malestar que a veces tiene el causante en el propio ciclista.

Hablar con muchos mallorquines es tomar la medida de cuán atestada está la isla de ciclistas: sucesos como éste hace más que alimentar ese odio a la bicicleta del que muchos hacen.

Estos días que tanto en Levante como en Mallorca muchos equipos de máximo nivel están entrenando con vistas a la temporada que comienza en breve, quizá convendría no solo afinar la puntería del estado de forma y ser consciente que por esas carreteras se cruzan personas que viven los 365 días del año en ese lugar.

Su integridad física se lo agradecerá y el ciclismo también.

Una imagen pésima: Ciclistas adelantando por la izquierda

Cuando un ciclista se salta las normas perjudica a todo el colectivo

Vergüenza, mucha vergüenza.

También indignación, mucha.

Y cabreado sería decir poco.

¿Qué por qué? ¿Vosotros habéis visto las últimas imágenes que se han hecho virales de un grupo de ciclistas “rodando” por la carretera del Garraf, aquí en Barcelona?

Pues esto es lo que siento, mucha irritación mientras escribo estas líneas, poco rato después de ver lo que ha pasado este último domingo en una de las rutas más concurridas por los cicloturistas catalanes todos los fines de semana, la que lleva de Barcelona a Sitges.

Y que sea muy frecuentada por ciclistas no significa que sea segura, para nada. No lo es.

Bonita sí lo es, porque se pedalea por un espectacular y sinuoso tramo de unos 10 kilómetros junto al Mediterráneo, por esta carretera esculpida a las rocosas montañas y que discurre alzada sobre el mar, atravesando la escarpada costa, sorteando divertidos toboganes y decenas de entretenidas y reviradas curvas.

Esto es lo que hace de esta carretera una de las más atractivas para el cicloturista barcelonés, sobre todo en invierno, buscando el sol, pero es a la vez una de las más peligrosas para montar en bici.

Por eso yo, igual que muchos de vosotros, hemos quedado profundamente impactados al visionar el vídeo de los imprudentes adelantamientos que han efectuado un grupúsculo de ciclistas, sobrepasando de manera temeraria a decenas de vehículos en esta estrecha carretera de Garraf.

Y digo “grupúsculo” porque estos individuos no merecen el calificativo de grupo y ni mucho menos de grupeta:

¡Desgraciados! ¡Cabrones! ¡Qué poca vergüenza!”

Esto es lo que espetaban a los ciclistas tanto el conductor del vehículo y su acompañante que grababa atónito con su móvil todas estas escenas, que sólo verlas ponen los pelos de punta, del miedo que dan.

Y estos insultos no son para menos, pues lo que estaban haciendo estos desgraciados era potencialmente letal, jugándose su pellejo invadiendo el carril izquierdo, pisando doble línea continua, cortando curvas ciegas, pedaleando “a full”, mientras iban sorteando coches de forma arriesgada y muy, muy, peligrosa.

Se ven inclusos algunos momentos de apuro por parte de alguno de estos impresentables sobre dos ruedas, encontrándose de frente, y de repente, con algún vehículo en sentido contrario, en alocadas maniobras por seguir al grupo delantero, que iba a muerte, y así no perder rueda, en una especie de juego “de carrera”, como si de auténticos ciclistas pros se tratase compitiendo en carretera cerrada al tráfico.

¿A qué estabais jugando ciclistas de pacotilla?

Sí, vosotros… ¿de qué ibais?

Sí, vosotros, que no sé si me estaréis leyendo, los irresponsables de estas acciones tan imprudentes.

Os puedo decir que estáis bien sonados, que no sólo habéis comprometido vuestra vida, sino también la de los demás y que sois los que realmente dañáis la imagen de todo un colectivo:

¡Sí! ¡Dale! ¡Por la izquierda, claro que sí! ¡Desgraciados!¨”

¡Y con doble línea continua! ¡Olé! ¡Os vamos a denunciar a todos, cabrones!”

Si es que ya os digo, cualquier cosa que les dijeran se lo tenían bien merecido, por capullos, exponiendo sus vidas en un recorrido repleto de curvas muy cerradas y donde los ciclistas cuentan con un arcén poco más amplio que el tamaño de un móvil para circular.

Te la juegas. Vas todo el rato encima de la raya blanca porque no hay ni un centímetro de arcén y no tienes más remedio que invadir la calzada”-decía un ciclista.

Esta carretera del Garraf es un complicado trayecto que genera constantes conflictos entre ciclistas y vehículos porque la distancia de 1,5 metros de seguridad tampoco es respetada por los vehículos casi nunca y los camiones pasan rozando a los ciclistas a escasos centímetros de poder tocarles.

¡Desgraciados! Viendo esto aún hay pocos accidentes y luego dicen que son culpa nuestra”

Y es que el “festival” en contra de los ciclistas, dentro del vehículo, continuaba.

Gobik ya piensa en el verano

No era para menos.

El espectáculo seguía siendo vergonzoso.

Suerte tuvo este más o menos numeroso grupo de que llegaran vivos todos sus integrantes a su destino, y suerte también que equipados con ropa de invierno era muy difícil, por no decir imposible, poder reconocer a qué club, entidad, sociedad o grupo ciclista pertenecían.

Si hubiera sido así, evidentemente se les podría enviar un “recado” en forma de denuncia o multa a su sede local, como escarmiento.

En definitiva, insistamos en lo de siempre, tenemos que dar ejemplo si queremos que nos respeten y el ciclista que realmente aprecia su vida, y la de los demás, hace las cosas bien, o al menos pone todo de su parte para que así sea.

Así que, por favor, que ahí afuera nadie más se juegue la vida en la carretera con ejemplos de este tipo sin ningún sentido.

Los superpoderes del ciclista

Ciclistas seguridad JoanSeguidor

Mov_Gore

El ciclista del siglo XXI es a veces un super héroe

¿Es el ciclista un super hombre?

Y es que tras un estudio realizado, el ciclista afina sus sentidos, tras horas de conducción sobre la bicicleta.

Entre ellos la vista, anticipándose en muchas de las ocasiones a los movimientos de los coches que le preceden, sabiendo cuando el conductor duda en un giro o está buscando algo dentro del coche o está hablando por el teléfono móvil .

Y no sólo eso: el oido, también.

Cuando entramos en tramos de curvas enlazadas y algún conductor decide que hoy toca «rally», nuestras orejas de ponen modo «Legolas», para escuchar el ruido del motor revolucionado.

Tanto es así, que si puedes te apartas a la derecha lo máximo, para que el «Sebastian Loeb» de tuno pueda pasar sin llevarte por delante.

DT-Swiss Junio-Agosto

Y es que más vale desarrollar estos súper poderes, por que os puedo asegurar que casi cada día me encuentro con alguno al volante que no ve las rotondas a las siete de la mañana, y aunque te vea, entrara en el duelo medieval de haber quién para antes.

En ese momento levantan la mano en señal de «si ya te he visto».

«Pues macho tu vista de topo me preocupa un poco» dan ganas de responderle.

¿Está el ciclista más concienciado en la carretera?

Desde luego que sí.

No cabe otra, porque si te «coge el toro», tienes todas las de perder.

Cuando el metro y medio se convierte en 20 cm, el poder de succión de un coche o un camión nos va a dar un poquito de miedo.

Un tintineo que invita a coger fuerte el manillar para no irnos a suelo.

En ese estudio que dijimos antes, se ha visto que la mayoría de los ciclistas que luego conducen son más precavidos al volante. 

Eso es que fruto de la conciencia que adquieres yendo en bici.

Lo normal  cuando estás en el coche es que surja empatía hacia los que están por la carretera en ese momento e intentes por lo menos hacer lo que te gustaría que hicieran contigo.

Poner la tele y hablar de ciclistas: rara la semana que no salimos por la tele.

«Somos tendencia» y es que lo que ahora se ve, hace muchos años que pasa: que los ciclistas se la juegan en la carretera. 

A alguno le da» el acojone» y no quiere salir de casa, por miedo a que le pueda pasar.

Se nos cohibe cada vez más por el echo de salir a rodar y ser atropellados.

Podría parecer hasta cierto punto que lo que puede ser una campaña televisiva para ayudar a las víctimas, nos empiece a poner en el punto de mira de muchos «colgados».

¿A dónde llevan estas noticias de violencia contra el ciclista?

Nacex te lleva la bici donde le digas

Pues a más violencia o al menos a que haya algún interesado en lucrarse con ella.

¿Quién puede hacer negocio de esto?

Pues muy fácil: las compañías de seguros haciendo que tú, a la mañana siguiente, vayas a cualquier mutua a sacarte el seguro de accidentes para ciclistas.

Son seguros que están vendiendo como churros.

Asi si te matan al menos tendrás pagadas las flores.

Por eso a más de uno le dan ganas de ponerse una capa salir volando de su casa y poner a cada uno es su lugar.

Y no, no hablamos de violencia, y sí haciendo ver que la carretera es el reflejo de la sociedad,  parece que la vida de las personas se vende barata, da igual que llevemos el coche, la bici o un cohete, por que el peor vehículo que podemos conducir  es la intolerancia.

Seguridad ciclista: Hay violencia en la carretera

Seguridad ciclista JoanSeguidor

La seguridad ciclista sigue estando en el filo cada vez que sale a la carretera

Esta mañana se ha hecho viral un tweet que muestra un coche pasando a toda velocidad al lado de un ciclista.

Qué podemos decir, qué podemos añadir, qué podemos sentir???

El ciclismo de carretera se ha convertido en un deporte de riesgo.

Nunca como antes se ha visto algo igual.

Sentándote en cualquier mesa de conductores que no son ciclistas, ni atisbo de serlo, admiten el peligro que perciben de quienes van en bicicleta.

Admiten eso y cierto respeto a la hora de adelantar a los ciclistas.

Yo creo que son los más, es decir aquellos que cuando adelantan, lo hacen con cuidado y respeto. Menos mal.

La seguridad ciclista empieza a ser una quimera

Lo que hace este coche es otra cosa, es como he leído en algún tweet, una agresión, violencia en la carretera, teniendo el coche como arma mortal, muchas veces.

Vemos que la denuncia ha caído en manos de los Mossos

También vemos que la noticia ocupa portadas de prensa potente y con pegada

Seguridad ciclista JoanSeguidor
Imagen: www.elperiodico.com

Que se sepa que entre los varios tipos de violencia que hay en este bendito país, hay una que se ejerce a toda velocidad, en las carreteras y arcenes con resultados funestos.

Sería interesante saber qué suerte corre la denuncia realizada por Vicent Anglada. Saber qué vara de medir se aplica y qué castigo, porque debería haberlo, más cuando la matrícula se identifica perfectamente.

Lo digo porque el colectivo ciclista ve que se le da gato por liebre cada dos por tres y la prueba la tenéis en la lucha inconclusa #PorUnaLeyJusta con políticos debatiendo mil historias y el trámite de la ley parada, supongo que, entre otros motivos, por los lobbies y puertas giratorias.

Y mientras ls borradores entran y salen, mientras nadie toma las riendas van pasando estas cosas: desaprensivos al volante que matan personas a veces negando hasta el auxilio.

Y esto pasa aquí, ahora, en el siglo XXI como muestra de la nefasta convivencia que nos hemos regalado y que deja familias rotas en el camino.

¿Qué más ha de pasar para que cada uno cumpla su cometido y el ciudadano de a pie esté protegido?

Porque en este barco vamos todos los que no nos ponemos a los mandos de un volante, es decir el eslabón frágil de la cadena.

INFO

Ligereza, eso ofrece la Émonda by Trek, eso y mucho más… 

 

Accidentes ciclistas: los asesinatos que no cesan

Accidentes ciclistas JoanSeguidor

 

Un recuerdo para los afectados en Baleares en nuevos accidentes ciclistas

Hace justo un año vivimos un inicio de temporada cicloturista terrorífico por los accidentes ciclistas: durante casi dos meses nuestros corazones fueron golpeados con fuerza, fin de semana sí y fin de semana también, por varios accidentes mortales de ciclistas que dejaron truncadas sus vidas en las tristes y penosas cunetas que marginan algunas de nuestras lastimosas carreteras.

Así fue, y domingo tras domingo nuestra gran familia ciclista se vestía de duelo al contemplar con incredulidad, rabia, enojo, consternación y sobre todo mucho dolor, como muchos de nuestros compañeros y amigos de fatigas iban cayendo como moscas uno tras otro. Fueron tristes tardes de domingo en casa, pensando y lamentando. Fueron muchas.

En uno de aquellos días ya no pude más y escribí un artículo bajo el nombre “Yo te maldigo” que iba dirigido a una asesina. Sí, una asesina que de nuevo produjo un accidente mortal, porque aquello no fue un accidente.

Para nada. Lo que cometió fue un crimen. Por mucho que le amparara la ley no era una homicida involuntaria, era una criminal.

Accidentes ciclistas, el luto ahora en Mallorca

Sí, como el accidente de este pasado jueves cuando una mujer, y de nuevo en una carretera de Mallorca, conduciendo bajo los efectos de las drogas, lo ha vuelto a hacer.

Ha vuelto a suceder.

Han vuelto a arrollar a un grupo de cicloturistas alemanes.

Nada menos que a nueve integrantes de un pelotón de ciclistas, dejando a tres de ellos muy graves y a otro en estado crítico que, desgraciadamente, se ha confirmado su extrema gravedad y este viernes nos hemos levantado con la noticia del fatal desenlace.

Hoy, igual que durante aquella tarde, me han preguntado si tenía ganas de volver a escribir de nuevo un texto de denuncia, de queja, de desolación, de abatimiento, de desamparo.

Mi respuesta ha sido que en aquellos textos de amargura y angustia ya vomité todo lo que tenía que vomitar sobre estos tremendos episodios de desconsuelo.

Sin embargo, finalmente, no he podido evitar tener que reeditar y recordar lo que escribí durante aquellos días, porque sí, sigo maldiciendo-seguimos maldiciendo- a los culpables de las tragedias que sacuden al mundo del ciclismo y el cicloturismo: ciclistas, familia y amigos de las víctimas.

Como digo, han pasado muchos meses y parecía que por fin la lucha de Anna por una ley justa para que no hayan más muertes impunes cogía velocidad de crucero para que hechos como el de ayer no volvieran a pasar.

Nos la prometíamos muy felices, sí.

Incluso, afortunadamente, hemos vivido unos meses tranquilos en ese sentido, nos sentíamos confiados, más seguros.

Parecía que incluso los conductores nos respetaban más, respetando sobre todo la separación de seguridad de metro y medio, y no teníamos que  pedalear mirando que no nos pasasen los coches rozándonos a medio metro de distancia de nosotros.

Pero de repente, todos nos hemos despertado de golpe para evidenciar que poco o nada han cambiado las cosas durante estos últimos meses.

Por eso ahora estoy nuevamente delante de mi ordenador, machacando este teclado en el que otro maldito día tenemos que lamentar el asesinato de uno de los nuestros, para intentar reflejar por escrito toda nuestra rabia sobre lo que de nuevo ha pasado.

Y como entonces,  lo hago con el pulso acelerado para denunciar otra jornada que quedará, como muchas otras, en la crónica negra de una historia que parece no tener final, un largo túnel en el cual aún no vemos la salida, a pesar de las luces que en este largo trayecto han procurado iluminar nuestro pedaleo personas tan queridas como Anna.

Hoy tendría que estar escribiendo de otra cosa, pero de nuevo otro día -y sacando fuerzas donde ya casi no quedan-, y mientras redacto estas líneas lo hago con mis ojos a punto de desparramar lágrimas por el teclado, con las manos temblorosas, y esto es así porque los que me conocen lo saben, llorando en silencio la pena que me invade ante hechos como el de ayer, sin saber qué hacer, ni cómo actuar, viéndome impotente de cómo toda la lucha que se está llevando a cabo, tantas manifestaciones y discursos, tantas frases y opiniones acuñadas, en este país no sirven para nada y todo sigue igual.

La muerte, hoy, de uno de los nuestros y ocho accidentados más, es imputable a alguien muy concreto, pero amparada, esta persona, por la mirada inmovilista de los que nos gobiernan, los que tienen en su mano endurecer las leyes para que trágicos sucesos como éste no se vuelvan a repetir, que el “nunca más” y el “ni una víctima más” se hagan realidad y no sean sólo frases hechas y recurrentes.

Por eso hoy de nuevo yo te maldigo, a ti, que ibas borracha y drogada.

Eres culpable. Lo sabes, seguro que lo sabías, que ponerte al volante de tu máquina de matar, en esas condiciones, ponía en peligro tu vida y la de los demás, pero es igual seguro que no leerás estas líneas, aunque estés cómodamente sentada en el sillón de tu casa, mientras pienses quizás cuándo llevarás tu monstruoso coche a repararlo al taller, que vistas las imágenes parece que sea lo único que te importa.

Pero a ti… ¿no se te remueven las tripas de ver lo que has hecho? ¿Tienes conciencia, desgraciada? ¿Pero tú sabes lo qué has hecho? He visto cómo te pegaba bronca la Guardia Civil, si, a ti, que no tendrías que volver a conducir en tu vida.

¿Conducir? ¿De eso se trata? ¿Sólo de dejar de conducir? ¿De que te retiren el carnet?

No, no, tú eres una asesina y por ello tendrías que pagar con pena de prisión, pero mientras en este sufrido país sigan gobernando los que gobiernan y opositando los que están en la oposición, podrás seguir durmiendo tranquilamente, a no ser que tus pesadillas te corroan por dentro.

Por eso yo te maldigo. Te seguimos maldiciendo.

Por Jordi Escrihuela

Seguridad del ciclista: no somos conscientes de lo que hay en juego

#Porunaleyjusta JoanSeguidor

La seguridad del ciclista se está jugando estas semanas

Lo repito, sobre lo que pasa con la seguridad ciclista no somos conscientes de lo que hay en juego.

En los años más negros del ciclismo en España, en los años en el que más gente se anima a salir a la carretera a rodar y en los años en el que desayunamos, comemos o cenamos con la muerte de un ciclista., en estos tiempos inciertos, y tristes, veo que no somos conscientes de lo que hay en juego.

Hace dos años y medio, sacábamos en este mal anillado cuaderno la queja de nuestro amigo José María Caroz sobre la desprotección del ciclista accidentado por un cambio en la ley que favorecía en definitiva a la casa de seguros de turno.

La estrategia era simple y llanamente desincentivar la denuncia del ciclista que sufría un atropello, con mil subterfugios, como el tema de las costas que podían caer del lado del accidentado, si el caso no se fallaba a su favor. Un flaco favor a la seguridad del ciclista

Aquello fue en 2015, y Caroz ya advirtió de lo que se venía encima.

El otro día leí este artículo, una reflexión espectacular, de Alfonso Triviño en Ciclismo a Fondo. Una reflexión que empieza con lo que en su día nos adelantó Caroz, sólo que con la perspectiva del tiempo y datos sobre la mesa.

En definitiva, las aseguradoras han ganado la partida, se han ahorrado una pasta con el miedo inoculado en el ciclista atropellado y amenazan con perpetuar su dominio. La seguridad del ciclista es indiferente en el tablero. 

Jugada redonda para las casas de seguros, negocio nefasto para el ciclista.

Han bajado una barbaridad los recursos de ciclistas atropellados por vía penal y la prometida solución civil apenas lo ha notado. Es decir, los juzgados tienen menos trabajo y los seguros ganan.

Mientras los juzgados caminan desbordados en otras cuestiones, aquí se han desprendido del eslabón frágil. El sistema omite la seguridad del ciclista. 

Y nosotros tan felices. A las pruebas me remito, viendo la cantidad retuits que ha tenido el artículo de Triviño. Cualquier mierda trepa por la red a mil por hora, en esto, que nos va la seguridad del ciclista, pero incluso también de peatones, nadie le da al retuit, pocos lo leen.

#Porunaleyjusta JoanSeguidor

La columna de Triviño tiene una segunda parte y duele en el alma leerla.

Habla de la suerte que puede correr la iniciativa #PorUnaLeyJusta, el desvelo de nuestra querida Anna González, quien habiendo perdido más que nadie ve como su esfuerzo se diluye entre nuestra decepcionante, otra vez más, clase política.

Estamos muy preocupados por el futuro de #PorUnaLeyJusta

A efectos prácticos lo que se prepara es una posible dulcificación de la reforma que, oh sorpresa, perjudique a los más frágiles en la carretera.

Es aberrante, triste, indignante.

No se me ocurren otros calificativos, sabiendo el esfuerzo personal de Anna, ver como las cosas no salen como merece, como ha buscado para el bien común de un colectivo que nunca había visto tan unido hasta que ella irrumpió. Hoy no sé si la gente es tan consciente de ello. 


En El Velódromo…


No estamos al corriente, repito, de lo que nos jugamos y no lo somos desde el momento que retuiteamos selfies en ruta de ciclistas pros o aficionados a la bicicleta, que dan un pésimo ejemplo a sus seguidores.

A eso le damos retuits, perpetuando las conductas que pueden llevar a accidentes, o al menos, no evitarlos.

Despertad ciclistas, porque un futuro mejor para todos está en juego. Lo de los seguros, lo de #PorUnaLeyJusta… todo eso está ahora en el alambre de la seguridad del ciclista.

Si queréis una ley que os cobije mejor, no evitéis leer estas cosas y hacerlas saber. El bien común está en juego.

Imagen tomada de El Tío del Mazo 

INFO

Los portabicicletas de Cruz en un click