Control de alcoholemia para un ciclista: ¿Por qué no?

control alcoholemia ciclista JoanSeguidor

Un control de alcoholemia a un ciclista a veces puede dar resultados sorprendentes

Un joven circulaba en bicicleta por Barcelona y algo sospecharon sobre su extraño pedaleo cuando los guardias le dieron el alto para un control de alcoholemia, sí a un ciclista.

Le hicieron soplar y el alcoholímetro marcó 0,70 mg/l de aire.

Resultado: sanción económica de 310 euros y retirada provisional de la bici, que los agentes se encargaron de llevarla directamente al depósito municipal de vehículos.

Y no es un chiste, por supuesto.

Es un hecho real.

Un ciclista pitando en un control de alcoholemia.

Sucedió en la capital catalana hace nada menos que 20 años.

Quizás fuera, al menos de manera simbólica, el primer caso de positivo por alcohol en un ciclista.

Tanto es así que el suceso en su día fue considerado noticia.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A partir de aquel año, aunque no era muy frecuente, los usuarios de las dos ruedas también podían ser requeridos para pasar controles.

Desde 1999, la Ley de Seguridad Vial (LEY 43/1999, de 25 de noviembre, sobre adaptación de las normas de circulación a la práctica del ciclismo) obliga a todos los conductores de vehículos y bicicletas -e incluso peatones involucrados en accidentes- a someterse a las pruebas de detección de alcohol si un agente lo requiere.

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De esta forma, se consideran faltas muy graves cometidas por ciclistas, las siguientes:

a) Conducir habiendo ingerido bebidas alcohólicas con tasas superiores a los 0,5 gramos por litro de alcohol en sangre, 1 a 0,25 mg por litro de alcohol en aire espirado.

b) Conducir bajo los efectos de estupefacientes, psicotrópicos o sustancias con efectos análogos que alteren el estado físico o mental apropiado para conducir sin peligro.

c) Incumplir la obligación de someterse a las pruebas que detectan los niveles de alcohol y otras sustancias cuando estén implicados en un accidente de circulación o a requerimiento de los agentes de tránsito según lo que establece el artículo 21 del Reglamento General de Circulación.

d) La conducción temeraria.

e) Conducir a más de 75 km/h, excepto en los descensos prolongados.

f) Circular en sentido contrario al establecido.

g) Adelantar por la derecha, excepto en supuestos permisos

h) Efectuar competiciones y carreras no autorizadas

Pensaréis que a qué viene todo ésto.

 

Muchos de vosotros, entendemos que la mayoría, conocéis la Ley y estáis al corriente de estas normas y de otras muchas.

Correcto, ¿no?

Pero no todos.

Primero, los que no cumplen, esos ciclistas que sus almuerzos los riegan con una desmesurada ingestión de alcohol a base de cervezas, chupitos o carajillos.

Son ciclistas carne de control de alcoholemia.

Y luego, los que se sorprenden y critican a los agentes de la autoridad, como puede ser la Guardia Civil, por ser tan estrictos con un grupo de ciclistas al que les obligan a pasar un control rutinario de alcoholemia.

Este hecho sucedió el pasado sábado en Alicante, en la subida a la Garganta de Crevillente, y queda recogido el momento en un nuevo vídeo que se ha vuelto viral en Twitter (dónde si no, claro):

¿A favor o en contra?

A ver, señores, que ya estábamos avisados, que esto es así y que, por supuesto, los ciclistas no nos libramos -ni nos debemos librar- de estos controles por mucho que a algunos les moleste, les enoje o les incomode.

Esto es así y punto.

Hay que reconocer que la mayor parte de comentarios han estado a favor de que se hagan ese tipo de controles “porque si queremos que se nos respete y se nos trate por igual en las vías, esto es parte de ello. Tenemos nuestras normas y obligaciones igual que el resto. Si cumples, no debería haber queja, ni nada que reprochar”.

Como muy bien apuntaba, en respuesta a este post, un tuitero.

Incluso algunos explican su experiencia al haberse sometido a controles similares sin problema alguno, que es lo normal, porque somos un vehículo más en la carretera.

Otros denuncian que hay algunos “que dicen que se van a entrenar y antes de volver a casa se paran a almorzar, se beben 4 litronas, 10 chupitos, 4 cubatas, y luego vuelven haciendo “eses” con la bicicleta”.

Quizás una opinión muy exagerada pero que no por ello deja de denunciar que, en efecto, hay muchos cicloturistas “que empinan el codo” en sus “entrenamientos” y de forma desmesurada en esos atracones, que ellos llaman “almuerzos”.

 

Los que han estado en contra, y eso sí es preocupante, es que algunos hayan considerado el control de alcoholemia a estos ciclistas como de “ridículo y grotesco”.

Algo que para nada estamos de acuerdo.

Puede ser poco frecuente aunque no por ello a veces necesario, pero definirlo con esos adjetivos -como absurdo y estúpido- no nos parece lo más apropiado.

O las críticas a la propia Guardia Civil, señalando el por qué no se hacen más controles a automovilistas o moteros, los auténticos responsables de que hayan ciclistas muertos en las carreteras.

Pero esto, evidentemente, tampoco es así, y por supuesto que el porcentaje de pruebas a conductores automovilistas es superior al de ciclistas, como argumenta otro tuitero -seguramente agente de la autoridad- que nos informa que “llevo más de 15 años haciendo controles de alcoholemia. Alrededor de unos 20 al día y sólo una vez a un ciclista, con resultado positivo”.

Un testimonio muy clarificador.

SQR – GORE

 

Como se puede ver en el vídeo, además, no hay ningún ciclista molesto ni enfadado, ni mucho menos con el Guardia, por el hecho de tener que pasar ese control, es más, toda la acción transcurre en un ambiente de lo más normal, con humor y desenfadado, y de la forma más simpática y amena.

Por tanto, amigos, seamos consecuentes con nuestros actos y acabemos, por fin, con algunas de esas salidas del bar, en el retorno a casa, bajo los sorprendentes efectos del “vino con gaseosa”, en las que se sale a plato y muchos no conocen ni a su padre, con el cuchillo entre los dientes, y se va al triple de velocidad que a la ida.

¡Ojo! ¡No estamos generalizando!

Ya hemos apuntado que esto sucede en “algunas de esas salidas” y no en todas.

Pero es algo que está pasando.

Ilustración: http://cj-worldnews.com

Para que la ley ampare al eslabón frágil de la circulación

75.000 firmas, que se han hecho 160.000, es el equivalente a ocho meses de trabajo y esfuerzo. Ocho meses dedicados a difundir #porunaleyjusta y conseguir el máximo de apoyos a través de las RRSS. Ocho meses haciendo «ruido» para que la sociedad sea consciente de la actual situación, una situación que habla de la indefensión de los ciclistas en la carretera. Queremos mejorar esa situación.

75.000 firmas era mi meta personal, el número de firmas mínimo con el que ir al Congreso de los diputados. Imaginaros con más del doble, gracias a la ayuda de Change.org y su gente, que han hecho un magnífico trabajo de difusión.

Esto no hubiese sido posible sin el apoyo de los medios de comunicación y muchos periodistas con nombre y apellido que me han ayudado y tratado con mucho respeto y empatía. Perdonadme no os nombre a todos, pero sois parte importante de este éxito. Aunque parezca mentira, ha costado mucho llegar a este número de firmas, la mala convivencia entre conductores y ciclistas puede ser la causa.

Ahora los pasos a seguir es continuar buscando apoyo político. Por el momento sólo el grupo socialista (PSC-PSOE) se ha “mojado», presentado una Proposición No de Ley (PNL). Cuando se constituyan las Comisiones, la Mesa de la Comisión de Justicia la tiene que admitir a trámite. Cuando eso pase se debatirá en el Congreso y se trata de que todos los partidos políticos la apoyen. El día que este país tenga un gobierno iremos con la propuesta en la mano, y espero que todo aquel que se sienta identificado con #porunaleyjusta esté acompañándonos a bordo de su bicicleta.

El ayuntamiento de mi ciudad, La Seu d´Urgell, con Albert Batalla como alcalde, presentó una moción a favor de #porunaleyjusta, aprobada por todos los partidos, moción que hicieron llegar al Congreso. Convergència i Unió también me han mostrado su apoyo e incluso tuve una reunión con Francesc Homs y Carles Puigdemont. Me he puesto en contacto con todos los partidos políticos, y espero que poco a poco me den su apoyo. El actual momento político hace que todo esté paralizado, pero es idóneo para realizar contactos.

Lo que quiero conseguir es que siempre que haya una muerte en un accidente de tráfico, independientemente de la imprudencia (leve, menos grave o grave) cometida por el conductor, haya siempre juicio penal. Y que la omisión del deber de socorro siempre se considere delito, actualmente si la víctima muere en el acto deja de ser delito. Eso sería lo básico, pero me gustaría que el Código Penal se endureciera más en accidentes de tráfico y se equiparara con el resto de Europa. Y ojo, porque no sólo hablamos de ciclistas, también para peatones. Queremos que se proteja al elemento frágil de la circulación y a sus familiares.

Para ello tengo mucha gente que me ha prestado su apoyo: la ACP (Asociación Ciclistas Profesionales), con su presidente José Luis de Santos y Alfonso Triviño, abogado, quienes me han ofrecido en multitud de ocasiones su ayuda. Pedro Delgado es una persona noble y solidaria, que no ha dudado en ayudarme, y le estoy muy agradecida. La Volta Catalunya también. Su presidente, Rubén Peris, me invitó a la salida de Bagà, y pude dar a conocer a todos los ciclistas profesionales la petición #porunaleyjusta.

Ciclistas profesionales como Alberto Contador, Alejandro Valverde, Joaquim Rodriguez, Luís A. Maté, Fran Ventoso, Mikel Landa, Jose Antonio Hermida, etc…ex-profesionales Luis Pasamontes, Fernando Escartín…muchos son los que no han dudado en sumarse a #porunaleyjusta ayudándome a difundir en RRSS. Como dije no faltan ni medios de comunicación ni periodistas en este viaje.

Luego están las federaciones de ciclismo autonómicas también se han sumado ayudándome con la difusión en RRSS. También están las marchas cicloturistas que han sido el gran eje de la petición consiguiendo miles de firmantes: Rompepiernas, QHTR, IratiXtrem, La Perico, Ruta Minera…prácticamente todas.

Ah, no hay que olvidar que entre los firmantes hay muchísimos cicloturistas, triatletas, ciclistas, familiares…anónimos que se sienten y defienden la causa como parte afectada y que se sienten muy identificados con ella por ser un ejemplo claro y real. Repito, espero no dejarme a nadie, si es así, pido perdón, os agradezco de corazón el no haber dudado ni por un momento ayudarme para poder llegar a más personas.

Tengo una espinita clavada por no haber recibido apoyo de La Vuelta a España. Aunque sé que han emprendido otras medidas para concienciar sobre los accidentes de tráfico, me hubiese reconfortado su apoyo.

La petición www.change.org/nomasmuertesimpunes la inicié en el momento más duro de mi vida y con el apoyo incondicional de familiares y amigos.

Por Anna González

Si queréis verlo así se hizo el vídeo #PorUnaLeyJusta

#porunaleyjusta

Acostumbro a ir en bici de carretera, a veces cojo la BTT, pero bajar no es lo mío. Vivo en La Seu d´Urgell, en pleno corazón de los Pirineos, con rutas fantásticas y paisajes geniales para practicar ambas modalidades. Subir puertos me gusta mucho, sin estrés y disfrutando, y de vez en cuando también me apunto a alguna marcha cicloturista.

Si puedo cuando pasa la Vuelta, la Volta a Catalunya o el Tour en su día por Andorra, pues me escapo para verlo y disfrutar con la gente de este deporte. Eso sí durante los meses de invierno acostumbro a hacer un paréntesis que aprovecho para esquiar, ya sea nórdico, descenso o esquí de montaña. Somos una zona privilegiada para la práctica de cualquier deporte.

Anna es de La Seu de Urgell como yo. A su hermana también la conocía, pero ella se fue a vivir a Madrid con Óscar y la verdad le perdí la pista. Después, casualidades de la vida, entró a trabajar en la peluquería a la que yo voy hace una año más o menos.

Cuando volvió a La Seu, después del palo por la muerte de Óscar, hablando un día, me contó toda la historia y me quedé impactada. Yo la recordaba, incluso te diría que compartí el llamamiento que se hizo por las redes sociales para encontrar al conductor cuando lo atropellaron. Ella sabía que iba en bici y una cosa llevo a la otra y hasta hoy, con el resultado del vídeo de esta campaña.

Todo empezó durante una conversación en la peluquería donde Anna trabaja. Me acuerdo que después de que ella lanzara la campaña en www.change.org/nomasmuertesimpunes, le comenté la posibilidad de grabarla en video. Como soy periodista, le dije que contara conmigo y que la ayudaría en lo que pudiese.

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Una cosa teníamos clara que la campaña tenía que hacerse viral ya que el suyo puede ser y es el caso de otras víctimas. No dejé pasar la idea y le insistó en la conveniencia de hacer el vídeo. Pensamos entonces en la posibilidad de buscar a algunos ciclistas de la élite con frases cortas, como las que salen. Le pedí algunas fotos y si tenía algún vídeo junto a Óscar.

Anna se puso manos a las obras removiendo cielo y tierra para encontrar apoyos y poco a poco fueron surgiendo. Decidimos ampliar el círculo a algún famoso que directamente no fuese profesional del ciclismo, pero si que simpatizara con este deporte o con este medio de transporte. Por ejemplo Jordi Roca es ciclista urbano y Rafa Medina es aficionado.

Un día quedé con ella para grabarla en un parque. Fue emotivo y a ratos complicado. Finalmente lo acabamos en casa. A medida que me iba pasando las grabaciones de los ciclistas, iba configurando el vídeo. Cambié varias veces el orden. Busqué varias músicas y creo que acerté. La foto que escogí fue  en blanco y negro. Esa foto me transmitió mucho y pensé que si a mi me había llegado al resto de la gente también, te guste o no este deporte. Se ha realizado en quince días, una locura, porque el tema es delicado, pero viendo el resultado y el apoyo estoy satisfecha, igual que Anna, una luchadora incansable, con ganas de seguir.

Sólo podemos tener palabras de agradecimiento. La mayoría de los vídeos se han filmado en situaciones en las que los ciclistas estaban a punto de salir de carrera, con motivo de la Volta a Catalunya u otras competiciones. Yo me pongo en su situación y lo que debían tener en ese momento en la cabeza, sin embargo se prestaron a la grabación.

Nuestro agradecimiento absoluto igual que para Jordi Roca y Rafael Medina, que estaba de viaje y tan rápido como volvió a España nos lo mandó. Al final ya no cabía más gente y decidimos marcar una tope porque sino el vídeo se hubiese alargado mucho. Es por eso que quiero decir que la campaña ha tenido esta repercusión gracias al apoyo de mucha gente que aunque no salga en el vídeo está detrás: muchos periodistas, revistas especializadas y diferentes medios comunicación. A todos ellos gracias.

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El objetivo de todo esto es claro. Creo que Anna con el hastag #porunaleyjusta lo dice todo. Con la reforma del Código Penal que entró en vigor en julio del 2015 las faltas se despenalizan. El juez dictaminó falta y acatando la reforma del Código el caso se archivó. Ella ha recurrido y continúa coleando por los juzgados, en caso contrario el caso estaría más que archivado.

La gente que apoya esta campaña quiere una reforma del Código Penal con una ley justa pera evitar más muertes impunes como la de Óscar. También se pide la reforma del delito de omisión del derecho de socorro que deja de ser delito si la víctima fallece en el acto. ¿Un poco surrealista, no creéis? Si te fugas mueras o no el acto, te has fugado, ¿dónde están los valores y la ética que es lo que nos hace personas?

Sabemos que las cosas no son sencillas, vivimos en esa eterna lucha de cómo conjugar el binomio ciclista-conductor en la carretera. Es complicado porque las carreteras son estrechas en muchos tramos y los arcenes no están limpios y eso obliga a los ciclistas a salirse de ellos. La bicicleta es frágil ya lo sabes y una simple piedra te desestabiliza.

Esto a menudo no es comprendido por los conductores que llevan su ritmo y algunos te pasan rozando casi el pedal. Algún que otro susto me he llevado sobretodo por las generales. Yo si puedo a la mínima me desvió y me subo a un puerto. Y lo más importante llevar casco y buenos distintivos luminosos para que se nos vea.

Creo que los conductores realmente no son conscientes de la fragilidad que tenemos encima de una bicicleta. Yo diría que somos incluso más frágiles que las pluma que caen suavemente. Sin embargo, un ciclista ante el impacto con un vehículo ni que sea a 20 o 30 km/h se lleva un buen trompazo. Aunque a favor de los conductores también debo decir que no podemos generalizar porque los hay de muy majos que tienen una paciencia santo.

Eso sí también pido a los ciclistas respeto y responsabilidad en la carretera porque he sido testimonio de alguna que otra imprudencia y en caso de accidente tienen que ser conscientes que ellos son los frágiles, por eso siempre apuesto por el respeto mutuo entre conductores y ciclistas en las carreteras.

Por Eva Clausó, del Club Ciclista Tupedala de La Seu d’Urgell

Por un Tour más seguro… para todos

Marcel Kittel, quien en su rol de portavoz de la limpieza y seguridad en el pelotón cada vez se parece más a Mark Cavendish, protagoniza este vídeo pidiendo respeto para los ciclistas. Toda vez se ha rozado la tragedia en muchos momentos, y en el Zoncolan se arruinó las opciones de un ciclista por culpa de un imbécil, se prevé que en el Tour las ascensiones puedan ser un enjambre de aficionados colapsando el paso de los ciclistas. Por el bien de este deporte y para que siga siendo accesible como ningún otro conviene hacerle caso al veloz alemán. 

La responsabilidad empieza por el propio ciclista

Cuando hace un año murió Víctor Cabedo, víctima de un accidente mientras entrenaba, rescaté este párrafo escrito por el padre de un ciclista:

 

“Lamento profundamente la pérdida de Victor Cabedo, sólo los que tenemos hijos realizando sus entrenos casi a diario en la carretera, nos podemos llegar a imaginar el dolor de su familia, descanse en paz. Parándose a pensarlo bien, esto del ciclismo es muy complicado, pero nos gusta tanto!! Sin ir más lejos, ayer, mi chico con tan solo 15 años me llamó. Estaba con las dos ruedas pinchadas a 30 kilómetros de casa, solo, sin compañeros, por carreteras inhóspitas donde no pasa ni un alma. Nunca le dejo salir sin el móvil, menos mal, una llamada de teléfono y a buscarlo. Mientras vas de camino, parece que no llegas nunca, cuando lo ves bien respiras hondo, menos mal. Al día siguiente vuelta a empezar. No se si merece la pena tanto sufrimiento, pero es un estilo de vida y todos estos chicos son de otra pasta”.

 

El autor de este párrafo es Ramón Seco que en su muro de Facebook hizo este comentario. Seco es apellido de ciclismo en Lleida, y su hijo sigue con la saga corriendo en el norte, como nos gusta llamarle a los catalanes competir por los parajes navarros y vascos. En ese mismo post rescaté también una conversación twitera entre Luis Angel Maté y David Blanco. Los hoy ciclista y exciclista comentaban un suceso en la carretera. Habían sido increpados por un conductor. Este sábado el propio Maté me confirmaba que han sido tantas las veces que había recibido un improperio de un conductor que ni se acordaba del intercambio de palabras con Blanco. Incluso he visto tweets de conductores diciendo que qué narices les pasa a los ciclistas por circular en paralelo.

Hace pocos días leímos impresionados la historia de Bernat Font, un ciclista catalán nato en Begues que corre para el Naturgas, el equipo al cobijo de la Fundación Euskadi. Un día sale a entrenar y vuelve a casa machacado y dolorido por el puñetazo de un conductor que les adelantó demasiado cerca. Font cuenta lo sucedido en el esta entrevista.

La historia de Font creo que es pasto de la normalidad del ciclista. Cada día nos sobrepasa un accidente, un percance, cuando no una muerte. Con todo comenta el corredor:

 

“Mi opinión es que toda la culpa es de los conductores aunque reconozco que los ciclistas también se saltan semáforos o no respetan las señales”

 

Sé que lo que voy a decir no es agradable para algunas personas del colectivo ciclista, pero no puedo estar de acuerdo con parte de lo que dice el corredor. Conductores farrucos los hay, el de Bernat Font demostró ser un orangután, pero creo que el ciclista debe ser consciente de que, a igualdad de derechos en la carretera, su posición es de fragilidad. La culpa no es por tanto sólo de los conductores. No es lo mismo que el ciclista propine al golpe al coche, a que el coche le embista. Ello es obvio y por eso quizá, al margen de que los conductores deberían saber muchas más cosas del código que rige la convivencia, el ciclista debería extremar sus sentidos y evitar caer en calentones cuando se pone en peligro su integridad.

Yo lo veo a diario en la ciudad. Ciclistas por aceras, ciclistas en semáforos en verde, esquivando viandantes, demostrando muy poco civismo. Y eso es cierto, lo vemos y lo apreciamos. Dejan al colectivo sin derecho a exigir con su actitud. Exigir respeto es imperioso, por la bicicleta poco a poco se impone en las vías, pero también es imprescindible que la exigencia empiece por uno mismo, pues en la carretera, subnormales siempre vagan y cuando se cruzan en tu camino cualquier cosa puede ocurrir, más si a ello le añades que no vas con los cinco sentidos y cumpliendo la normativa.