Ciclismo urbano, Pajas mentales que entorpecen

Hay un serio peligro en la evolución y reivindicaciones del ciclismo urbano.

El ciclismo urbano, la burbuja

Un peligro de “burbuja” en lo que a infraestructuras se refiere.

Nos explicamos, aunque el momento no está para dispendios más que los justos, el aforo de cada vez más voces en el grito sobre las necesidades de poner una bicicleta a rodar por las ciudades hace que en ocasiones se pierda el norte y surjan auténticas chaladurías que por no decirlo de peor manera no hacen más que desacreditar un colectivo que quiere unos mínimos para circular por la ciudad.

Dejando al margen esa cuenta que habla de opio en lugares de carriles bici, la propuesta que la revista Ciclosfera ha referenciado esta semana nos invita a pensar que aquí hay mucho oportunista .

Arquitectos diseñando ciudades para la bici

Un arquitecto de rediseño, de esos que no son de este mundo y peina rizos de oro llamado Richard Moreta ha ideado una “ciudad nube”, una suerte de tuberías elevadas, lo que vendría en algunas ciudades a ser un “metro ligero”, para que circulen las bicicletas sin tráfico rodado alrededor.

Si por segregar los carriles bici entendemos desmontar ciudades, estéticas y valores prácticos no hemos entendido la esencia de la bicicleta en las mismas.

La idea para el planeta ciudad donde se desarrollan muchas de las tramas de Star Wars quizá sería aplicable, pero con la seriedad que se juega en este debate, las frivolidades mejor se exhiben en casa con conocidos.

El ciclismo urbano no necesita prescriptores del cielo en la tierra, necesita auténticos planificadores que sepan hacer convivir tantos elementos, y tan diversos, sobre vías muchas veces congestionadas.

Si omitimos oníricos proyectos quizá dotemos al tema de la seriedad que requiere, que luego vendrá Calatrava con algo aún peor.

Seguridad del ciclista: no somos conscientes de lo que hay en juego

#Porunaleyjusta JoanSeguidor

La seguridad del ciclista se está jugando estas semanas

Lo repito, sobre lo que pasa con la seguridad ciclista no somos conscientes de lo que hay en juego.

En los años más negros del ciclismo en España, en los años en el que más gente se anima a salir a la carretera a rodar y en los años en el que desayunamos, comemos o cenamos con la muerte de un ciclista., en estos tiempos inciertos, y tristes, veo que no somos conscientes de lo que hay en juego.

Hace dos años y medio, sacábamos en este mal anillado cuaderno la queja de nuestro amigo José María Caroz sobre la desprotección del ciclista accidentado por un cambio en la ley que favorecía en definitiva a la casa de seguros de turno.

La estrategia era simple y llanamente desincentivar la denuncia del ciclista que sufría un atropello, con mil subterfugios, como el tema de las costas que podían caer del lado del accidentado, si el caso no se fallaba a su favor. Un flaco favor a la seguridad del ciclista

Aquello fue en 2015, y Caroz ya advirtió de lo que se venía encima.

El otro día leí este artículo, una reflexión espectacular, de Alfonso Triviño en Ciclismo a Fondo. Una reflexión que empieza con lo que en su día nos adelantó Caroz, sólo que con la perspectiva del tiempo y datos sobre la mesa.

En definitiva, las aseguradoras han ganado la partida, se han ahorrado una pasta con el miedo inoculado en el ciclista atropellado y amenazan con perpetuar su dominio. La seguridad del ciclista es indiferente en el tablero. 

Jugada redonda para las casas de seguros, negocio nefasto para el ciclista.

Han bajado una barbaridad los recursos de ciclistas atropellados por vía penal y la prometida solución civil apenas lo ha notado. Es decir, los juzgados tienen menos trabajo y los seguros ganan.

Mientras los juzgados caminan desbordados en otras cuestiones, aquí se han desprendido del eslabón frágil. El sistema omite la seguridad del ciclista. 

Y nosotros tan felices. A las pruebas me remito, viendo la cantidad retuits que ha tenido el artículo de Triviño. Cualquier mierda trepa por la red a mil por hora, en esto, que nos va la seguridad del ciclista, pero incluso también de peatones, nadie le da al retuit, pocos lo leen.

#Porunaleyjusta JoanSeguidor

La columna de Triviño tiene una segunda parte y duele en el alma leerla.

Habla de la suerte que puede correr la iniciativa #PorUnaLeyJusta, el desvelo de nuestra querida Anna González, quien habiendo perdido más que nadie ve como su esfuerzo se diluye entre nuestra decepcionante, otra vez más, clase política.

Estamos muy preocupados por el futuro de #PorUnaLeyJusta

A efectos prácticos lo que se prepara es una posible dulcificación de la reforma que, oh sorpresa, perjudique a los más frágiles en la carretera.

Es aberrante, triste, indignante.

No se me ocurren otros calificativos, sabiendo el esfuerzo personal de Anna, ver como las cosas no salen como merece, como ha buscado para el bien común de un colectivo que nunca había visto tan unido hasta que ella irrumpió. Hoy no sé si la gente es tan consciente de ello. 


En El Velódromo…


No estamos al corriente, repito, de lo que nos jugamos y no lo somos desde el momento que retuiteamos selfies en ruta de ciclistas pros o aficionados a la bicicleta, que dan un pésimo ejemplo a sus seguidores.

A eso le damos retuits, perpetuando las conductas que pueden llevar a accidentes, o al menos, no evitarlos.

Despertad ciclistas, porque un futuro mejor para todos está en juego. Lo de los seguros, lo de #PorUnaLeyJusta… todo eso está ahora en el alambre de la seguridad del ciclista.

Si queréis una ley que os cobije mejor, no evitéis leer estas cosas y hacerlas saber. El bien común está en juego.

Imagen tomada de El Tío del Mazo 

INFO

Los portabicicletas de Cruz en un click

Anuncio de la DGT: El ciclista vs los lobbies

Los camioneros se quejan del anuncio de la DGT para respetar a los ciclistas en la carretera

El anuncio de la DGT protagonizado por Anna González trae cola. Era de esperar.

Sabéis perfectamente que muchas veces, cuando hablamos de seguridad vial ponemos al ciclista en el centro de la escena, pedimos ser responsables, consciente de la debilidad del que va en bicicleta y lo expuesto que va. Hemos hablado de ver qué hacemos mal, de ser respetuosos, de mejorar la circulación, de no estorbar, de hacer autorcrítica.

A veces el propio colectivo sobre ruedas nos ha reprendido, yo no creo que siempre con razón, porque soy de la opinión de que para exigir cabe primer demostrar que se puede, sin embargo, muchas veces, incluso dando ejemplo, las cosas en las carreteras no son sencillas.

Viene todo este rollo a cuento por lo que me pasan sobre diferentes colectivos de camioneros y su reacción al anuncio de la DGT protagonizado por Anna González.

Directamente se han indignado, lo tachan de “ataque indiscriminado y sin precedentes”. Sinceramente, me parece una aberración. Dicen que se criminalizan los camionineros porque Anna dice que uno de ellos atropelló a su marido, lo mató en el acto y no paro a ver si estaba bien.

Pero qué triste y casposo, los lobbies como siempre haciendo labor de desgaste, buscando su provecho aunque sea en demérito del otro. Chicos si fue un camionero, ¿por qué ha de decir un cosa diferente?, a ver es lo que hay, son hechos probados, porque además el infractor tiene nombre y apellidos. Es que no entiendo tanta ofensa. Es lo que hay ni más ni menos, está probado, juzgado e incluso fallado. Punto.

Aquí, en toda esta historia, quién tiene que ofenderse es ese ciclista que sale a la carretera, o a la calle, dejando en vilo a los suyos, con el corazón en un puño, preocupados porque no se sabe si su amigo, familiar o amante volverá a cruzar la puerta de casa. El anuncio de la DGT habla de ese caso, y por desgracia fue un camionero.

Desde esos gremios piden que retire el anuncio porque Anna cuenta la VERDAD. El anuncio de la DGT lo narra una persona que se ha dejado la vida por cambiar las cosas. Por Dios que no lo quiten, que la DGT y los organismos competentes demuestren que no están en manos de lobbies y entes propios del siglo XV, que se dejen de hostias y pongan el puñetero anuncio en todos los medios, que la gente lo vea, que quien coge un vehículo sepa que puede desgraciar a otras personas y sepa que hay gente que le gusta ir en bici para ir a por el pan, al colegio o a hacer deporte y que sepan que todos viviríamos mejor si el ejemplo cundiera.

Espero que la DGT no se deje chantajear, que siga el plan previsto y que éste incluya por fin penas que demuestren que atropellar y matar ciclistas en la carretera sale caro de verdad.

Stop accidentes, la ONG que busca la harmonía en las carreteras

Hoy queremos presentaros “STOP Accidentes”, una organización ciudadana sin ánimo de lucro, fundada por familiares y amigos de víctimas de siniestros de tráfico. Surgió de la negativa a la indiferencia, el olvido, la rabia, el odio…, toda una serie de sentimientos negativos que decidimos “sacar” fuera en positivo, ayudando a las personas que, por desgracia, pasan por lo mismo que hemos pasado nosotros. Quisimos ser visibles para la sociedad, haciendo ver que es una sangría constante y un auténtico drama humano diseminado por el país.

“STOP Accidentes” tiene como misión concienciar a la opinión pública, incluyendo a la clase política y judicial. Luchamos contra la delincuencia vial, comprometiéndonos en la ayuda psicosocial y jurídica a las víctimas de la violencia vial.

Queremos alejar la violencia vial en todas sus formas en las carreteras para conformar un espacio de diálogo y de debate de ideas con las instituciones, prestar apoyo y asesoramiento a víctimas y familiares, optimizar reivindicaciones y en general sus aportaciones a la sociedad civil y generar de actividades e iniciativas para impulsar la cultura de la seguridad vial.

Y todo esto porque tenemos un compromiso social por la seguridad vial, solidaridad y cercanía con los afectados por siniestros de tráfico, responsabilidad cumpliendo nuestros objetivos y perseverancia con vocación y profesionalidad, todo vestido con transparencia sobre nuestras actividades, objetivos y medios de gestión.

Nuestro compromiso con la seguridad vial y el derecho a la vida es inquebrantable. Tenemos la voluntad clara y decidida de poner en marcha procesos que mejoren la convivencia, aumentando el respeto a la vida de los demás en la movilidad.

Ayudamos a las víctimas y a sus familiares, tanto en el aspecto psicológico como en el jurídico, pero queremos potenciar la prevención, con todo tipo de talleres, charlas, conferencias, foros, etc…, y también participamos en todos a los que se nos invita. Vamos a colegios, institutos, universidades, centros de reclusión de menores, centros de mayores, etc.., en definitiva, queremos que la sociedad sepa del drama que supone un siniestro de tráfico y que sean conocedores de que el 90% de estos siniestros se pueden evitar.

Estamos hablando de una media de 20.000 niños y jóvenes al año. De forma esquemática, las enseñanzas que se dan a los niños y jóvenes se plasman en talleres de intervención socioeducativa centrados en la adquisición de valores.

Dentro del proyecto “LA SEGURIDAD VIAL, UN VALOR PARA LA CONVIVENCIA”, hemos realizado una propuesta educativa para fomentar la participación como compromiso social que nos ha dado la posibilidad de trabajar con diferentes grupos desarrollando una intervención socioeducativa para inducir a la reflexión a través del diálogo y el debate de manera dinámica y crítica, confrontando experiencias, propuestas e iniciativas, abriendo vías para implicarse y participar activamente y sobre todo, posibilitando la introducción de pequeños cambios en los hábitos cotidianos.

Con todos los colectivos impartimos talleres de Intervención socio-educativa, que incluyen de forma transversal temas de valores sociales que deben primar en la movilidad: respeto, corresponsabilidad, solidaridad, convivencia, sostenibilidad.

Los talleres se han planteado como una herramienta educativa en la corrección de actitudes y comportamientos irresponsables, persiguiendo una utilización adecuada de los espacios públicos con el objetivo de prevenir conductas de riesgo.

En el proyecto de “Aulas Activas de Seguridad Vial” hemos fomentado en la población más joven la construcción de una nueva cultura vial a través del control social, promoviendo una movilidad sostenible y segura, que educa para la seguridad vial empezando desde edades tempranas a fomentar modelos positivos de valores viales, todo ello generando espacios de reflexión, practicas que nos han permitido evaluar y retroalimentar, adecuando la temática y los círculos de reflexión a las principales necesidades que demanda cada grupo.

Por eso en todos los proyectos, los alumnos desarrollan sus habilidades en bicicleta en el patio de los colegios para fomentar su uso y posibilitar en un futuro su uso en las calles de la ciudad.

Porque todos somos parte del problema, pero, también todos somos parte de la solución.

No somos más que ciudadanos activos participando de todas las iniciativas que impulsan un nuevo modelo de movilidad que sea sostenible, segura y saludable. Por eso trabajamos en un cambio de modelo que se entiende en una triple dimensión económica, social y ambiental. Simplemente cambiando nuestros hábitos en desplazamientos. Ir andando, en bici o en transporte público contra el uso y abuso del automóvil que, cada día tan dramáticamente, provoca uno de los más graves problemas de salud pública.

Por una mejora de la calidad de vida colaboramos con las instituciones implicadas, municipalidades, mesa por la movilidad, Planes de movilidad urbana, etc.

A nivel Internacional trabajamos con los cinco pilares del Decenio de Acción por la seguridad vial y adherimos a los Objetivos de desarrollo sostenible de UN, para cumplir unas metas que queremos expresar de forma tangible:

Para 2020, reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el mundo.
 
Para 2030, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación vulnerable, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad.

Desde STOP Accidentes

INFO

El Servizio Corse by Castelli es la personalización llevada a la máxima expresión

La seguridad del ciclista no merece parches

Esta mañana en RAC1 se habló con un especialista en climatología, disculpadme no recuerde su responsabilidad exacta. En la charla el mismo admitió una cosa respecto al cambio climático, que los gobiernos y quienes deben tomar las decisiones para mitigar las consecuencias del maltrato a la naturaleza, van muy por detrás de las necesidades que dibuja este imparable proceso.

Una cosa similar detectamos en quienes tienen la responsabilidad de tomar cartas en el asunto de la inseguridad de los ciclistas por las carreteras. Con la llegada del buen tiempo y el creciente culto al cuerpo, los ciclistas surgen de entre las piedras y la posibilidad de accidente crece. Aunque está demostrado que las ciudades y los entornos con mayor numero de bicicletas están más acostumbrados a convivir con ellas, lo cierto es que en algunas zonas ocurre lo contrario.

Alarmados por la situación la DGT ha convocado una reunión conducida por el propio ministro del interior, Zoido creo que se apellida. Al titular de la cartera ministerial le pasaron un papeplito al final del encuentro y leyó una serie de medidas que suenan a patada hacia delante: carreteras seguras y rutas señalizadas para ciclistas, campañas de concienciación y más controles de drogas y alcohol.

A mí me suena al anuncio de cosas ya previstas, la campaña de concienciación por ejemplo, adornado con medidas que hablan de más controles y esas cosas. En un momento en el que la violencia que se padece en las carreteras ya forma parte de muchas tertulias de sobremesa y barras de bar, creo que la cosa pasa a mayores y se tendría que poner el hilo en la aguja anunciando de una vez una batería creíble y contundente de castigos a los imprudentes que se esconden tras un volante.

Porque no nos engañemos, los hijos de puta que conducen mamados son un peligro para los ciclistas pero también para otros actores de la vía publica, personas, peatones, y otros conductores. Y no me vale la diatriba de Javier Ares, diciendo que si sabes que una carretera es peligrosa un domingo de madrugada no la cojas, porque por esa regla de tres, si tanto vela por el estado físico de sus oyentes, que les sugiera no fumar o no ingerir grasas, por eso de que colesterol también mata.

Lo que una persona de la tirada de Ares debería hacer es llamar las cosas por su nombre y no pedir prudencia a los ciclistas, que obviamente ya la tienen en una amplia mayoría, pues al final hacemos de las víctimas los culpables de la situación.

Imagen tomada de Planeta Triatlón

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El Bkool Go ofrece buenas prestaciones a quienes se quieren iniciar en un rodillo

200.000 razones para mejorar la seguridad del ciclista

El camino #PorUnaLeyJusta ha sido un camino lleno de emociones y aprendizaje. Al principio fue duro, partimos de cero, con mucho trabajo de difusión con el fin de dar a conocer la causa. También hubo decepciones. En los últimos meses, ha sido una experiencia vital impresionante. He viajado, me he movido mucho, he conocido a familias que han perdido al igual que yo a un ser querido mientras practicaba su pasión, el ciclismo, y hemos compartido sentimientos y conversaciones. Ver como tantas personas me apoyan es muy emotivo.

A pesar de las vueltas que hay dado el camino el objetivo siempre ha sido el mismo: Llevar la petición #PorUnaLeyJusta al Congreso de los Diputados, para que los representantes políticos de todos los partidos nos escucharan y tomaran medidas. Al mismo tiempo hemos conseguido que gran parte del colectivo conozca la legislación actual.

Llegar a 200.000 firmas es impresionante. 200.000 es un número muy importante. Son muchas personas que piden lo mismo. Nuestros políticos no deben obviar una petición de 200.000 personas.

Ha llegado el momento de cruzar línea de meta con la entrega de esas firmas. El relevo pasa a la clase política. Ahora está en sus manos. Ya que sólo son ellos los que poseen las herramientas para llevar a cabo la modificación del Código Penal. Espero que no nos defrauden. Ahora bien, estaremos con los ojos abiertos y atentos a los pasos políticos que se produzcan y en caso de no avanzar, estudiaremos qué medidas tomar.

En el corazón me llevo amistades, conversaciones infinitas, mensajes de cariño, ánimo y gratitud. El hecho de encontrar a tantas personas buenas, después de haber vivido un horror, es impagable. Hemos logrado dibujar sonrisas en personas que han sufrido y dar fuerzas a otras personas para luchar y seguir.

Quiero acordarme de Michel Madoz, generoso, ha ofrecido su tiempo, energía, alegría y conocimiento. Pero sobretodo me ha ofrecido su amistad. Ha sido mi paracaídas en los momentos más duros. Me ha guiado en el mundo del ciclismo, desconocido para mí, al principio de la petición. Me ha ayudado y aconsejado en las RRSS. Nunca olvidaré todo lo que ha hecho por mí y por mi lucha, que ha convertido en la suya propia.

Hace unos meses escribió una carta a la revista Ziklo. Me vais a permitir que reproduzca aquí sus palabras, para que podáis entender mejor el porqué de su implicación.

Personalmente, estoy muy sensibilizado con la actual y preocupante situación.
Soy un cicloturista que disfruta cada kilómetro que pedalea encima de una bici. Además, estoy casado y tengo dos hijas y no puedo (ni quiero) evitar ponerme en la piel de Anna.
He decidido, en la medida de mis posibilidades, comprometerme con la causa de Anna que es la verdadera protagonista con su esfuerzo, lucha y tesón. Son obvias las razones. Todos (o muchos) estamos totalmente de acuerdo con la causa pero siempre es necesario un cierto grado de implicación para conseguir objetivos que parecen difícilmente alcanzables.
Semana sí, semana también; otra nueva desgracia ciclista nos recuerda lo vulnerables que somos y el poco respeto que generamos. Atropellar a un ciclista, y darse a la fuga, empieza a ser algo demasiado normal y habitual siendo las consecuencias demasiado trágicas y duras para la familia y amigos del ciclista implicado.
Sólo quiero aportar mi pequeño granito de arena y no ser un mero sufridor pasivo.
Soy alguien que disfruta de una pasión, la bicicleta. Quiero hacerlo durante muchos años y también quiero que mi familia sufra lo mínimo posible por ello.
¡Muchos ánimos Anna GLópez!
Recuerda, “Los que piensan que es imposible, no deberían molestar a los que lo estamos intentando“.
PD. Gracias Jon Beunza y Jordi Escrihuela por «escuchar mi confesión» y «darle espacio» en vuestra preciosa revista ZIKLO

¿Qué puedo añadir a esto?

Por todo ello, por el camino que hemos emprendido, las dificultades que hemos superado, el apoyo que nos ha impulsado, puedo decir que ahora confío plenamente en todos nuestros representantes políticos. Me han escuchado y rápidamente se han puesto manos a la obra redactando iniciativas.

Incluso diría más, veo que con mi lucha y el eco que alcanzado, parece como si hubiera una mayor educación y concienciación por parte de todos los que compartimos la carretera y lograr eso ya es un triunfo que tenemos que celebrar.

Si me preguntáis cómo me gustaría que fueran las cosas en tres años, diría que espero que para entonces ya se haya modificado el Código Penal, que las víctimas estuvieran más protegidas. Y que el ciclista dejara de considerarse un estorbo en la carretera. Que la sociedad estuviera más concienciada. Y que hubiese un mayor respeto por todos los que compartimos la carretera. La DGT aquí tiene un papel fundamental en educación a través de campañas de concienciación.

Todos contamos.

Por Anna González

Imagen tomada de @Lacasonadecon

¿Quién protege al ciclista? (y 2)

Tras las lamentaciones suelen y deben venir las propuestas de soluciones. Aquí tampoco abunda lo del análisis racional, que digamos. Quien más quien menos hemos sido víctimas de la moderna plaga de la “incontinencia tuitera”. Véase si no la proliferación de peticiones de sanciones más duras para los conductores supuestamente causantes de todos nuestros males (sale mucho la palabra “cárcel” en este apartado).

Otros, como los buenos amigos de Ciclismo a Fondo, se empeñan en cosas más constructivas y ciertamente más útiles, como la campaña de concienciación que han lanzado, basada en un vistoso adhesivo y en una movilización muy eficaz por redes sociales en torno al hashtag #enmetroymediocabeunavida. También abundan las exigencias de que haya más y mejores kilómetros de carril bici, señalización de advertencia en las carreteras frecuentadas por ciclistas… Todo esto está muy bien, sin duda. Pero, como apuntaba más arriba, yo prefiero centrarme en lo que sí está en la mano de los que montamos para mejorar nuestra propia seguridad.

El ciclista debe ser (nos va la vida en ello) absoluta y permanentemente consciente de su posición de extrema debilidad en medio del tráfico. Por supuesto que hay que continuar exigiendo que, como “especie débil”, se nos proteja: los conductores, la policía, los que construyen y mantienen calles y carreteras… Pero la protección debe empezar por uno mismo. Extremar la prudencia, respetar las señales de tráfico, en especial los odiados semáforos, señalizar insistentemente cualquier maniobra que vayamos a hacer, anticiparnos a las maniobras raras o poco previsibles de los vehículos a motor, y sobre todo, hacer lo posible por que SE NOS VEA. No he encontrado datos que la confirmen, pero mi hipótesis es que muchos accidentes se producen porque el conductor simplemente no ha visto a la víctima. Empezando, si no estoy mal informado, por los que segaron la vida de Lejarreta y de Arjona.

article-seguridad-vial-metroymedio-549d4018ea810Por eso, cuando salí esta mañana navideña de luz escasa y cambiante, con muchos tramos de niebla y de penumbra invernal, encendí el piloto rojo que en invierno no quito jamás de la tija. Es verdad que a los ciclistas más coquetos nos puede llegar a parecer una “globerada”, igual que lo de ponerse un pequeño espejo retrovisor. Pero al principio también nos resistimos, por razones similares, a llevar casco cuando este pasó a ser obligatorio, y bien que hoy en día no salimos de casa sin él.

Por cierto, si de pedir algo a las autoridades se trata, yo me atrevería a sugerir que hicieran también obligatorio lo del pilotito y el retrovisor. La vía coercitiva sería la mejor manera de hacernos superar reticencias estéticas, y con ello nos harían un inmenso favor a todos los practicantes. Porque tengo que reconocer que, a pesar de la prédica que le estoy endosando al paciente lector, a raíz de la muerte de Iñaki Lejarreta me compré por internet un retrovisor muy discreto y eficaz… pero lo tengo metido en un cajón porque mi dignidad de “profesional frustrado” ya tiene bastante con haber asumido lo del casco y lo de la luz intermitente. Cuando lo que está en juego es nuestra integridad física hay que dejarse de remilgos, pero a veces es necesario un pequeño empujón para que nos acabemos de encarrilar.

Desde aquí, un recuerdo emocionado para Iñaki, Manuel y tantos otros brothers in arms que han caído haciendo lo que más les/nos gusta: montar en bicicleta. Ojalá llegue pronto el día en que esta lacra, que lo es de verdad, desaparezca para siempre. Mientras tanto protejámonos lo mejor que podamos.

Por Bernat López, editor de Cultura Ciclista

Imagen tomada de http://www.feuvertenmarcha.org/

INFO

Con la llegada del frío, conoce los tejidos de Bioracer

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¿Quién protege al ciclista?

25 de diciembre. Hoy, como cada año desde hace un montón, he hecho una de mis salidas en bici favoritas. En la Conca de Barberà ha amanecido el primer día de invierno de verdad. Cero grados a las 9, “ni frío ni calor”. Tres horas pedaleando por carreteras desiertas, entre bosques y campos escarchados y cubiertos por enormes jirones de niebla helada e inmóvil. En días como hoy tienes la sensación de que el mundo se ha acabado. Me he cruzado por estas carreteras de la Catalunya interior con apenas un puñado de coches. Soledad, silencio, el viento gélido silbando en mis oídos. Si no fuera porque es Navidad diría que no había ni Dios. Cosa que no ha impedido que, al sacar la bici de casa, haya encendido el piloto rojo que llevo acoplado a la tija, y lo haya llevado parpadeando durante todo el trayecto.

No hace ni diez días las redes sociales nos arrojaban la noticia de la enésima muerte por atropello de un ciclista. Aunque a mí, como a cualquier miembro de la secta pedalística, estos dramas nunca me dejan indiferente, tengo que reconocer que esta vez me impactó, y me dolió. La víctima era Manuel Arjona, de Brenes (Sevilla). No lo había visto nunca, ni hablado con él, pero me sentí como si acabaran de matar a un amigo. Cosas de internet, que crea comuniones entre personas que no se conocen pero que comparten afición y espacios virtuales. Casualidades macabras, hacía exactamente dos años que la comunidad bicicletera había recibido el mazazo del atropello mortal del conocido biker Iñaki Lejarreta, sobrino del mítico Marino.

Cada vez que sucede una tragedia de este tipo las redes se inundan de pésames, lamentaciones y exigencias de soluciones, incluyendo la de aplicar mano dura contra los causantes de estos dramas. Es decir, los automovilistas, a criterio de la inmensa mayoría de los pedalistas. Suelen oírse algunas voces reclamando también que los ciclistas pongamos de nuestra parte, pero son más bien tímidas y esporádicas. Y lo cierto, analizando fríamente el problema, es que en nuestras manos están la mayoría de medidas efectivas para frenar esta “lacra”, como gusta decir a mucha gente justamente indignada.

Y si de analizar se trata, frente a la percepción muy extendida de que el problema va a peor, ¿qué dicen las cifras? Pues las de la Dirección General de Tráfico no son precisamente concluyentes. En 2004 se registraron 89 ciclistas muertos en las calles y carreteras españolas, frente a los 69 de 2013. O sea, ha habido un descenso del 23% en diez años. En este sentido vamos indiscutiblemente a mejor, a pesar de que el gráfico que recoge la evolución de esta estadística en el mencionado periodo muestre oscilaciones considerables de un año a otro.

Otro dato relevante es que en ese mismo intervalo el número de ciclistas fallecidos en vías interurbanas (carreteras, vamos) ha descendido un 33%, mientras que las víctimas mortales de accidentes urbanos han aumentado un 10%. O sea, se podría suponer que la mortalidad habría disminuido todavía más si no se hubiera producido el reciente auge del ciclismo urbano, que ha enrolado a much@ ciclista novel y con poca experiencia en la jungla de asfalto.

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Pero hay otra serie de datos que arroja un panorama mucho menos optimista. En el mencionado periodo de diez años, el número de ciclistas heridos graves en accidentes ha crecido casi un 38% (de 470 a 646). Es cierto que también en este caso el ciclismo urbano es determinante en este brusco repunte: el número de accidentados graves en ciudad ha crecido casi un 75%. Pero ojo, también han aumentado los producidos en carretera: se ha pasado de 270 en 2004 a 297 en 2013. Así pues, se hace difícil afirmar rotundamente que la cosa mejora, o empeora. Como acostumbra a pasar cuando se analizan cifras y porcentajes… Lo de la botella medio llena o medio vacía.

Lo que sí está clarísimo es que 69 muertos y 646 heridos graves son datos espeluznantes, intolerables y vergonzosos. Te dan la sensación de que practicar nuestro deporte favorito es como jugar a la ruleta rusa, y dan parte de razón a los temores de nuestros seres queridos cada vez que nos ven salir por la puerta de casa vestidos con el traje de luces y burra en ristre.

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Continuará…

Por Bernat López, editor de Cultura Ciclista

Imagen tomada de globerismo.blogspot.com

INFO

Cómoda bolsa para llevar tus cosas en la bicicleta

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Ksix nos enseñó su bolsa para llevar esas pequeñas cosas en la bicicleta de otra manera pueden resultar un engorro. Mirad cómo es y sus propiedades, realmente os puede resultar útil…