REC: Ciclistas grabando

Soy ciclista de forma esporádica. Debido a la cantidad de kilómetros que hago a diario por carreteras secundarias en mi trabajo y el aumento del número de accidentes y muertes en el ciclismo he registrado como patente hace unos meses el siguiente invento.

Hoy en día las grabaciones de un ciclista tienen validez hacia los agentes de la autoridad y cada día hay más ciclistas que usan dichas cámaras. El problema es que los conductores no son conscientes de que ese ciclista o grupo de ciclistas llevan esa cámara instalada ya que mide escasos cinco centímetros y suele ir ubicada en el manillar o en el casco, siendo tapada por el propio ciclista con su cuerpo.

Lo que he patentado es un cartel o pantalla que advierte y disuade a los conductores de vehículos de que ese ciclista o grupo de ciclistas llevan instalada una cámara que está grabando todo lo que sucede.

La patente contempla diferentes fabricaciones. Puede ser en un cartel electrónico, no electrónico, acoplado a la tija del sillín, al cuadro, pasar como una pegatina al maillot, un cartel flexible impreso en el maillot, leds bordados en el maillot, de formas rígidas, flexibles, etc.

Esto funciona de la siguiente manera: yo voy conduciendo y leo aviso de radar, velocidad controlada por radar, tramo de carretera con posible radar, travesía urbana controlada por radar, etc., y extremo todas mis precauciones para no ser multado; pues con mi cartel es igual, todo conductor que va detrás de un ciclista o grupo de ciclistas va extremar la precaución al máximo evitando cualquier tipo de infracción y accidente ya que está leyendo que le están grabando.

Si el ciclista o grupo de ciclistas no llevan realmente la cámara de grabación instalada no pasa nada dado que el conductor de un vehículo nunca lo sabría porque dicha cámara no se ve, es decir, es como muchos avisos de radar o carteles de radares, en el que luego no existe dicho radar, pero que todo conductor extrema precaución por si realmente existe el radar, pues con mi invento igual.

Los carteles tienen letras muy llamativas con el icono de una cámara, se ven desde 50 metros de distancia, no restan aerodinámica, ya que van ubicados debajo del sillín, y detrás del ciclista y pesan alrededor de 50 gramos. Su coste varía desde los 15 euros a los 20 euros, siendo el de 15 el cartel que no lleva montado el cierre a la tija y el de 20 euros el que lleva incorporado un cierre para acoplarlo a la tija, y su duración se prevé para muchos años pues que no tiene ningún desgaste. No obstante se podría aún aligerar más con un cierre de carbono, pero su coste subiría casi al doble. También se podría instalar en el cierre que cada bici lleva para su tija.

Ahora mismo disponemos de varias unidades fabricadas de PVC impreso de 2mm, con una unión de aluminio y un cierre a la tija del sillín y montadas en diferentes bicicletas de ciclistas de mi zona y os puedo asegurar que funciona realmente bien, no se pueden imaginar el respeto que emplean los conductores al ver el cartel en nuestras bicis.

 

Por Juan Pablo Lechuga, natural de  Torrelaguna, el mismo pueblo que Antonio Martin, de 28 años quien nos apunta que “cuando Antonio falleció a pesar que tenía 7 u 8 años no se me olvidara en la vida, aquella tragedia que tiño a todo un pueblo y al ciclismo de luto. También de Torrelaguna es Luis Perez, el que fue cuñado de Antonio Martin, que casualmente ha corrido varias veces la Vuelta España y el Tour de Francia en equipos tan prestigiosos como Cofidis. Hoy ya está retirado. Como verás Torrelaguna tiene mucha historia en el ciclismo y por tragedias como la de Antonio y más siendo de mi pueblo, me genera gran impotencia y me dan aún más ganas de triunfar con mi proyecto y poder realmente reducir accidentes y víctimas en el ciclismo”.

Si queréis contactar con Juan Pablo podéis hacerlo en el mail  juanpasps@gmail.com o en el móvil 637437186.

Matices sobre el adelantamiento temerario a unos ciclistas

 Adelantamiento temerario

Las imágenes del adelantamiento temerario que aconteció hace más de mes en Sant Fost de Campsentelles (Barcelona) han tenido eco estas horas en medios catalanes. TV3, La Vanguardia en su edición digital y otros soportes dieron cuenta de la denuncia a la autora de tal tropelía que puso en peligro un grupo de ciclistas que circulaba en una carretera con raya continua, ligeramente curveada y por tanto con visibilidad dudosa.

A la luz de las informaciones son varios puntos los que queremos expresar sobre unas imágenes que hablan por sí solas. Si en el momento original de divulgar este vídeo, expresamos  nuestro deseo para que tales imágenes sirvieran para comprobar la fragilidad que envuelve al ciclista, en esta ocasión conviene recordar que el adelantamiento de un grupo de ciclistas atravesando una raya continua no es delito si obviamente no reviste el riesgo que refleja en vídeo, pues en el sentido contrario venían otros vehículos. Así nos lo indicó nuestro compañero Jordi Escursell por Facebook e incluso explica aquí A Ritme de Pedal.

Cuando en su momento divulgamos el vídeo en este cuaderno, algunos lectores pusieron en copia el mismo a la policía. Vemos que se ha publicado la notica de la denuncia de los Mossos d´ Esquadra la infractora mes y pico después. No sabemos de los resortes de la justicia y de la validez de las imágenes para realizar la denuncia, pero está claro que la rapidez no ha sido una virtud de este caso.

Es más La Vanguardia incluso refleja en su edición de pago la posibilidad de que los cascos de ciclistas dotados de una cámara puedan servir para denunciar estas situaciones. Incluso a un servidor le han contactado de un medio para confirmar este extremo. Aunque su uso en carretera se extiende aún es puntual y para nada comparable a las trialeras y descenso.

En todo caso, esperemos que este precedente se refleje en una mayor concienciación y en un elemento de disuasión para quienes no entienden que la carretera es un lugar de convivencia.

Imagen tomada de www.lavanguardia.com

Un ciclista indocumentado es un ciclista que no existe

Las prisas, la ropa deportiva que vas a llevar, la ilusión por salir a rodar, planificar mentalmente la ruta, las horas que tocan de entreno, las series, planificar tus obligaciones laborables, estudios, la familia. Todo eso está muy bien, pero ¿vais documentados?, ¿alguien de vuestro entorno sabe aproximadamente hacia dónde vas o que has salido en bicicleta?

Las respuestas pueden ser muy variadas, pero la realidad muestra que muchos ciclistas salen a la carretera o a la montaña sin tener forma de identificarse en caso de accidente. Por circunstancias del día a día, muchos ciclistas no pueden planificar un entreno o salida conjuntamente con otros compañeros y tienen que salir solos. Este es el momento clave para valorar si con las prisas hemos puesto en nuestros bolsillos o en una mochila un DNI, una lista de teléfonos, un nombre, algún dinerito…

La mala costumbre se ha centrado en un elemento, que este sí que no se olvida: el teléfono móvil. Se trata de un aparato muy útil, en efecto, pero en manos del usuario que lo recoge después de un hipotético accidente, quizás no pueda acceder a los datos necesarios para identificarte pues está bloqueado o no sabe cómo funciona o simplemente por el golpe se ha parado.

En carretera por el hecho de rodar junto otros vehículos, generalmente hay más posibilidades de ser visto y atendido que quien va a rodar solo por la montaña. Aquí no nos damos cuenta, pero al factor de riesgo de no ir documentados, se le suma el hecho de no ser localizados ni vistos.

Por eso es importante tener marcados con vuestro nombre y un número de contacto, el máximo de cosas posibles (en el cuadro de la bicicleta, en la ropa, pegado en el móvil). También llevar siempre documentación, si sois despistados o siempre os la dejáis en el pantalón, chaqueta o bolso al cambiaros, tener una carterita con fotocopias plastificadas en donde soléis guardar el casco por ejemplo o dentro de la bolsa de recambios de la bici).

Si rodáis por la montaña, intentar dejar escrito en una pizarra o similar, donde guardáis la bicicleta o en la entrada de casa, una pequeña nota que oriente a la familia en caso de que no regreséis para ir a localizaros. Valorad que los móviles en la montaña no siempre tienen cobertura.

Por la montaña lo recomendable ir siempre como mínimo dos ciclistas, en caso de que alguien sufra un percance, el otro puede avisar y ayudar. Lo ideal sería salidas de  tres ciclistas. Nadie desea recibir una llamada trágica, ser avisado de un percance de una persona conocida y querida, nadie piensa que quizás debería de saber a dónde ha ido a rodar su hijo, compañero o familiar. Sólo nos damos cuenta del problema cuando éste acontece, usemos el concepto “prevención” si reflexionamos  sobre estos pequeños detalles que nos pueden ayudar a superar lo inevitable: la incertidumbre y el miedo a los accidentes.

 

Por Jordi Escursell, creador de www.aritmedepedal.com

Los irreales objetivos de la Mesa de la Bicicleta

La semana pasada, algunos lo relacionan con un regalo de Reyes en el requiebro del oportunismo, se presentó en Madrid la Mesa de la Bicicleta. Su puesta de largo fue realizada con el patrocinio, moral más que otra cosa, de la municipalidad. Vamos, bajo el paraguas del ayuntamiento de una ciudad que a mi entender, y que cada vez que la visito compruebo, vive con una población de coches muy por encima de la que se puede permitir. Son míticos sus atascos, aunque siendo justos, no dejan de ser en proporción a su tamaño e importancia.

El nuevo organismo aglutina entes de pelaje variado y nombres rimbombantes. No menos nos parece así  ese de Red de Ciudades por la Bicicleta, que si bien sus objetivos son loables, la marca de sus acciones es muy muy muy lenta a mi entender. La ciudad española es una selva para quien aventura sus trayectos, e integridad, en una bicicleta. Es triste, pero es así. Si un día el precio de la gasolina se sitúa en los cinco euros/litro nos daremos cuenta de cuán tontos fuimos y cuánto dinero malgastamos en el empeño de marginar una máquina cuyo único gasto es calórico.

Los objetivos de tan venerable iniciativa, que juro quiero que triunfe aunque me genere muchas dudas, se traducen en cuatro propuestas cuya su redacción no merece tal bombo. Su formulación carece de base lógica dado que la creación de ciudades 30 o querer que la gente se arremangue los pantalones para ir al trabajo, los que aún tienen, suponen hitos que una sociedad arengada en el mínimo esfuerzo no va a asumir en el corto plazo. Medir el éxito de esta iniciativa llevará muchos años por que el cambio no es coyuntural, es estructural, como el de nuestra economía. Y si no vean cómo ciudades en las que nos miramos nos llevan décadas de ventaja. La prueba el vídeo que ilustra la entrada, Amsterdam en la década de los setenta. La capital holandesa ya era entonces un vergel de transeúntes sobre su máquina de aquí para allá. La gente de Ciclosfera nos lo explica.

Como apunte curioso recortamos este párrafo textual de uno de los blogs que crecen en el diario el País alrededor de la bicicleta:

 

La política es necesaria en la promoción de los pedales. Pero en España ese vínculo se ha desvirtuado. La Mesa puede recomponerlo además de actuar como lobby socioeconómico del sector. Van a pedir a los partidos políticos una mayor visibilidad de la bicicleta en los programas electorales y pretenden ser referencia asesora.

 

Sinceramente, y con percepciones más que números en la mano, pensar que el gremio de la bicicleta puede adquirir el estatus de lobby socioeconómico es dimensionarlo frente a otros que irremediablemente deben empequeñecerse si la bicicleta se impone: hablamos del automovilístico o también el de la energía que tan buenos impuestos genera a nuestros gobiernos. Decir eso sí que es cabalgar sobre una utopía y no la mejor forma de vender una idea que aunque genial convive con muchos peros.

Una forma de marcar el metro y medio

Hace un tiempo en www.aritmedepedal.com se dio cuenta de un sistema, una especie de varilla, que servía para que, una vez extendida, los coches tuvieran conciencia de la distancia real y tangible de un metro y medio que sirve para garantizar la seguridad al ciclista. Pues bien las últimas variaciones en la materia corroboran la validez de dicho sistema. Si ello redunda en una menor siniestralidad, lo celebraremos.