¿Qué es lo que realmente nos importa a los ciclistas?

Mov_Gore

El espaldarazo del congreso a la lucha de Anna González es un triunfo para todos los ciclistas

 

Este pasado martes 20 de noviembre, 28 miembros de la Comisión de Justicia del Congreso demostraron tener corazón frenando una propuesta de ley del todo injusta, en la que en un principio las propuestas iniciales iban a quedar muy suavizadas para lo que se suponía iba a ser un endurecimiento del Código Penal en los accidentes de tráfico.

Estos 28 corazones con freno y marcha atrás superaron felizmente, y con amplia mayoría, al resto de comisionados representado por nueve cabezas pensantes que primaron la materia gris por encima de las emociones, los sentimientos y sobre todo la indefensión de las víctimas de accidentes de tráfico con lesiones graves.

A estos nueve ni me voy a dirigir a ellos.

Ellos sabrán por qué han votado así.

De todas formas, antes de entrar en el fondo de la cuestión, me voy a dirigir a vosotros…, sí, a vosotros, los ciclistas, colectivo al cual yo también pertenezco, por supuesto.

Lo voy a hacer para reñiros.

Los que se sientan molestos por esta modesta crítica hacia una parte de nuestra pequeña gran familia ciclista será porque se darán por aludidos.

Allá ellos.

Entiendo que no serán mayoría, pero sí puede que sea un grupo más o menos numeroso que durante estos tres años ha vivido desde la distancia, con frialdad y pocas preocupaciones, la lucha por la que lleva peleando Anna González López para lograr esta Ley Justa.

¿Por qué hago esta interpelación?

Por varios motivos, pero sobre todo por uno muy evidente si nos hacemos la siguiente pregunta:

¿Qué es lo que realmente nos importa a los ciclistas?

Seguramente, si hiciéramos un sondeo ahora mismo, la respuesta sería unánime: nuestra seguridad en carretera.

Esto que parece tan evidente, a la hora de la verdad no se refleja fielmente cuando tomamos el pulso a la actualidad ciclista escrutando, por ejemplo, entre las redes sociales lo que se cuece en nuestro mundillo.

Parece que hay muchos que se preocupan más por banalidades del tipo: “¿tiráis la basura?”, “las fotos más curiosas”, “¿dónde lleváis el móvil?”, “los almuerzos están en horas bajas”, “nos molestan los mocos que nos tiran los de delante” o que “Laiseka ha estado multado por soltarse las manos”, por citar algunos ejemplos que se pueden consultar en un foro del cual ahora no pondré en entredicho su reputación, pero en el que se evidencia este hecho subrayando que estas seis “preocupaciones” ocupan estos lugares “de honor” en las primeras entradas de un debate “general” sobre cicloturismo.

Es preocupante, la verdad.

Sobre seguridad vial se empieza a hablar, tímidamente, a partir del séptimo hilo con mención al recuerdo sobre los últimos accidentes mortales.

Pero para que os hagáis una idea, este último post apenas ha tenido 600 visitas, lejos de las 1000 y pico sobre el tema “basura”, las 2000 y algo sobre “Laiseka”, las nada despreciables cifras de 5.600 y 7.600 sobre “almuerzos” y “mocos”, respectivamente, y muy lejos de las 72 mil sobre el tema “móvil” y, atención, los casi 7 millones de comentarios sobre “fotos curiosas”, número que, en términos astronómicos, está a años-luz de la entrada sobre “accidentes”.

¿Es para reflexionar o no?

También, sin ir más lejos, hablando con Ibán Vega sobre las opiniones que se vierten en este mal anillado Cuaderno, como él mismo lo denomina, es muy preocupante que una modesta opinión sobre “el saludo de los ciclistas”, pueda crear muchas más visitas, mucho más debate, muchas más críticas de todo tipo, que una noticia relevante, importante y trascendental para nuestra seguridad como la que aquí se publicó cuando el Congreso decidió aplazar esta reforma del Código Penal por falta de consenso.

No fueron muchas las voces que se alzaron en contra de esta decisión, la verdad, por no decir que nadie salió a la calle ni a protestar ni a manifestarse por algo que se iba a aprobar de manera injusta.

Hubieron algunas quejas, eso sí, pero las justas, y también algunas denuncias, quizás por relevantes porque venían de donde venían (asociaciones de víctimas por accidentes y de los propios ciclistas profesionales), suponemos han sido decisivas para que el Gobierno frene y dé marcha atrás.

No voy a seguiros machacando con este tema, pero de nuevo me vuelvo a remitir a la frase de Anna cuando comentó que

hay gente que lucha por un propósito y luego los hay que prefieren que se lo den hecho

y por este motivo, a lo peor, algunos prefieren no perderse un entreno de calidad que ir a reivindicar no sé qué a no sé que sitio.

Esto está pasando.

Punto final.

Este tema lo dejo aquí aparcado.

Bkool Black Friday JoanSeguidor

Pero sigamos, porque el asunto aún no está del todo resuelto por mucho que nos podamos felicitar y vanagloriar de lo conseguido, bueno, de lo que ha logrado Anna con su lema #porunaleyjusta no más muertes impunes.

En este sentido podemos estar contentos porque las víctimas de accidentes de tráfico con lesiones graves vuelven a estar protegidas por el Código Penal, y huir del lugar del siniestro dándose a la fuga será un delito autónomo, esto es, independientemente de quién haya tenido la culpa.

Las víctimas vuelven a tener amparo

Por tanto, el que abandone a su suerte a la víctima del accidente ya sabe que le pueden caer condenas de hasta cuatro años de prisión.

Éste era uno de los puntos clave de toda la petición, porque precisamente Anna -hemos de recordar- puso en marcha esta plataforma Por una Ley Justa, ya que perdió a su marido cuando iba en bicicleta tras ser atropellado, y abandonado allí mismo, por el conductor que huyó del lugar, saliendo en libertad poco después con la única acusación de imprudencia leve y archivando la causa penal.

El marido de Anna murió en el acto y la jueza que instruyó el caso consideró que no hubo omisión del deber de socorro al haberse producido el fatal desenlace, algo a todas luces injusto, increíble y que nos dejaba a todo el colectivo ciclista desamparado ante la Ley.

A todas estas decisiones que este jueves 22 de noviembre se han hecho realidad con su aprobación en el pleno del Congreso, y de las que podemos sentirnos felices, les falta un punto de consenso para que el resultado sea 100 por 100 satisfactorio y es algo que está por lograr todavía: las penas no se van a incrementar en el caso de que haya un único fallecido y sólo aumentarán en el caso de que haya dos o más personas fallecidas.

Con esto hemos de remitirnos al anterior titular sobre esta decisiva petición:

¿cuánto vale una vida para el Gobierno?

¿Tienen que pesar el dolor sufrido?

Vamos a pensar, y a tener confianza en ello, que el Senado, donde el cambio legislativo deberá ser aprobado definitivamente en menos de un mes, después de haberlo hecho en sesión parlamentaria, podría mejorar el texto sobre este asunto, y que las penas para quien cause un solo fallecido bajo los efectos del alcohol y las drogas pudiera aumentar de cuatro a seis años de cárcel.

Este mensaje sería todo un aviso para conductores: el alcohol y las drogas deben estar fuera de las carreteras.

Por todo lo conseguido, y mucho más, hemos de dar las gracias a Anna, a Michel, a Alfonso, a Perico y a toda la gente que les ha apoyado ya sea de forma anónima o no, y también a las más de 200 mil firmas conseguidas #porunaleyjusta, porque, cuando todo esto acabe, nuestro maillot amarillo parece que se retirará de esta carrera definitivamente, dejándonos un recuerdo en la memoria, como ya he escrito a alguna vez, para satisfacción del mundo del ciclismo como si se tratase de los nombres de los míticos esforzados de la ruta que forjaron su leyenda dejando sus huellas en los grandes puertos pirenaicos y alpinos.

La andadura de Anna González durante todos estos años no ha sido un camino de rosas

Ha sido extremadamente difícil, siempre en cabeza tirando del pelotón y sin pedir un solo relevo. Siendo nuestra guía y referencia, siempre.

Su lucha ha sido la nuestra.

Su esfuerzo, llegando al sobre-esfuerzo, con claros síntomas de cansancio a todos los niveles que una persona pueda soportar, no sólo el físico también el emocional, ha sido producido por el arrastre de llevar a rueda a todo un pelotón de más de 200 mil unidades.

Nuestra gran protagonista, enfundada con su maillot de líder, ha sabido sortear, no sin muchísimo trabajo y sudor, y hasta con lágrimas en los ojos, las emboscadas más exigentes, las embestidas y los ataques más brutales de sus rivales.

Todos nosotros, sus gregarios, hemos intentado arroparla lo máximo posible, aunque después, acabada la agotadora marcha, cayera rendida en su cama, para al día siguiente, levantarse con más fuerza y más bríos a por otra maratoniana jornada.

Quizás aquellas noches, nuestra fiel guerrera, luchadora innata, tuviera el merecido descanso en forma de dulces palabras que la serenaran, bien a través de su teléfono o del whatsapp, quizás también en forma de cariñosos apoyos en facebook o twitter, tan conectada ha tenido que estar todos estos meses para concienciar y sensibilizar, esos ánimos anónimos, o célebres, ese aliento que tanto necesitaba en aquellos momentos y que tanto agradecía, haciendo que se recuperara y aumentara su energía para afrontar etapas decisivas.

Por lo tanto, de aquí a un tiempo, más cercano o lejano, más pronto que tarde, cuando alguien en este sufrido país levante la voz y recuerde que una persona, tristemente saliendo de su anonimato, fue capaz de cambiar las leyes para proteger a los más indefensos en una batalla desigual, y hable de ella para rendirle un homenaje, debería ser un monumento el que se merecería esta mujer, y al igual que cuando oímos hablar de los grandes puertos, tan sólo escuchando su nombre provocará en nosotros una inmensa gratitud y reconocimiento.

Así, cuando todo esto acabe, recordad su nombre: Anna González López.

#PorUnaLeyJusta ¿Cuántos ciclistas muertos necesita el Gobierno?

#porunaleyjusta JoanSeguidor

Mov_Gore

Los políticos vuelven a ir por otro camino de #porunaleyjusta

Este pasado martes 13 de noviembre no fue un buen día para el colectivo ciclista.

Fue una jornada para olvidar.

Ya de buena mañana, nos enteramos que de nuevo un terrible accidente -¡otro más!- había sesgado la vida de una ciclista en Bilbao.

Un camionero, perdón, un conductor de camión, se la llevó por delante mientras la adelantaba, sin percatarse ni tan siquiera de su presencia, cerrándola y atropellándola.

Un desgraciado incidente, que otra vez ha hecho tambalear los cimientos de la tan cacareada (in)seguridad de los ciclistas cuando salimos a montar en bici ahí afuera, y de la que muchos se llenan la boca afirmando que velan para que esa confianza salga reforzada.

DT-Swiss Junio-Agosto

Además de esta triste noticia, también nos enteramos, ese mismo día, que una de las mayores manifestaciones ciclistas que se organizan en este país por nuestra seguridad vial -la Barcelona-Sitges- era recortada, enviada bastante más allá de las afueras de las ciudades por donde había de pasar -allí donde no nos quieren-, y convertida en poco más que un triste paseo dominguero.

A todo esto, por si fuera poco y para acabar de rematar nuestra paciencia, el martes se aplazó la decisión de reforma con el endurecimiento del Código Penal sobre homicidio imprudente al volante, porque no existía en aquel momento un mayor consenso entre todos los partidos.

¿Cómo?

Eso nos preguntamos todos.

#PorUnaLeyJusta ya 14 meses

¿Por qué?

Porque llevamos 14 meses esperando a que en este país, por fin, las víctimas más vulnerables en los accidentes de tráfico se sientan amparadas por la Ley.

Y parece que seguimos sin avanzar.

Continuamos estancados.

De nuevo… ¿por qué?

Porque la propuesta inicial de elevar las penas a imprudencias graves, producidas por exceso de velocidad o por el consumo de alcohol y drogas, ha quedado en poco menos que una broma pesada, al quedar devaluada por completo.

El colectivo ciclista, encabezado por Anna González, Alfonso Triviño y la Asociación de Ciclistas Profesionales (ACP), se siente engañado por la mayoría de grupos políticos, en especial con el partido socialista que gobierna este sufrido país y que parece haberse echado atrás a la hora de firmar esta negociación.

Bien es cierto que este aplazamiento ha sido producto de las presiones de la propia ACP que veían, incrédulos, como se iba a aprobar una ley del todo injusta.

Voy a intentar explicar los tres puntos básicos más conflictivos por los que se están luchando en esta reforma del Código Penal, por si alguien aún no lo sabe o tiene dudas, y poniendo los puntos sobre las íes, porque el aplazamiento es para de aquí una semana y tenemos poco margen de maniobra, el documento es muy mejorable y el tiempo muy escaso para seguir presionando.

De las tres patas del banco que bailan y no dejan que se estabilice #porunaleyjusta, la primera es la petición del colectivo ciclista, y de las asociaciones de víctimas de accidentes, de que “una infracción de tráfico que cause muerte o lesiones sean considerados como imprudencias menos grave”.

Primer punto problemático, ya que el texto sólo recoge los casos en los que las lesiones incapaciten de por vida a la víctima.

¿Qué significa esto?

De entrada que estas eventualidades, según estudios, “sólo” representan un 10%, o lo que es lo mismo, que en el 90% de accidentes las lesiones no son invalidantes de por vida con los que tendríamos durísimos ejemplos como los que nos explica el propio Triviño, en los que “un conductor podría partir las piernas de un ciclista porque se ha saltado un semáforo y eso no sería objeto de causa penal”.

La petición sería que cualquier accidentado que necesitara asistencia médica y tratamiento fuera calificado como “delito leve”, siempre y cuando el responsable del accidente no condujera bebido o drogado. De esta forma las víctimas estarían protegidas por un proceso penal, con revisión de lesiones por un forense judicial y el apoyo de la Fiscalía.

¿Por qué todo esto?

Porque hasta ahora este tipo de accidentes eran considerados por los jueces como imprudencias leves, donde las víctimas no tienen apoyos ni del fiscal, ni del forense y tampoco son procesos gratuitos.

La celeste de Movistar by Endura

¿Qué ocurre en estos casos?

Pues que la mayoría de accidentados optan por desistir para regocijo de jueces que han de trabajar mucho menos y compañías de seguros que, felizmente para ellas, pagan indemnizaciones a la baja, ¡toma ya!

Es fácil entender, por tanto, que en este país, el partido socialista ha “sufrido” presiones por jueces y aseguradoras que “vivían” muy tranquilos hasta ahora, sin complicarse demasiado sus “duras” faenas los primeros y sometidos a los intereses y al “negocio” de los segundos y, de paso, ahorrarse el Gobierno partidas presupuestarias para que la justicia defienda a las víctimas.

Así estamos aún.

Una auténtica vergüenza.

Segunda problemática: el aumento de la pena máxima por imprudencia grave.

Hasta ahora eran cuatro años.

Pues tampoco hay un acuerdo satisfactorio porque el Gobierno, para que se pueda elevar el límite entre los 6 y 9 años de condena, ha puesto encima de la mesa que al menos haya “un fallecido y dos lesionados graves”.

¿Eso es lo que valemos?

¿Tiene que haber, como según ellos mismos dicen, una “notoria gravedad”?

¿No es suficiente la vida de una sola persona para elevar la pena?

Como vengo diciendo: bochornoso.

Estas cosas sólo ocurren aquí.

Porque además, esta “notoria gravedad”… ¿cómo la interpretaran los jueces.

¿Cuántos muertos necesita el Gobierno para que se eleven las penas?

Muchos, sin duda.

Es para llevarse las manos a la cabeza y echarse a temblar.

Algo tan sencillo como lo que se pide, que si el conductor iba borracho o drogado se pueda llegar hasta los seis años de pena y sin embargo el Gobierno pone como condición que hayan “varios muertos”.

Es para quedarse sin palabras, indignarse y tomar cartas en el asunto.

Para finalizar, el último punto de fricción es “la fuga”, uno de los más importantes por los que se está luchando #porunaleyjusta y en el que se pide penas más duras para el que abandona a la víctima en el accidente.

Tampoco hay consenso porque el texto asocia la fuga dependiendo de la culpa del incidente. En él se dice que si lo ha provocado la imprudencia del automovilista la pena sería de 6 meses a 4 años, pero si es por culpa del accidentado, el conductor tendría como mucho una pena de 6 meses de prisión, una sanción muy menor a la de quedarse y someterse a la prueba de alcoholemia.

Algo inaudito.

Por eso, desde la ACP se está luchando para que la fuga sea independiente de la causa del accidente y que, en cualquier caso, el que abandona a la víctima ha de ir a la cárcel entre 2 y 4 años de prisión “por la maldad intrínseca” de dejar a su suerte al accidentado.

Por todo esto, Anna, ayer emitió un comunicado a todos los grupos parlamentarios a que sean sensibles y que atiendan estas peticiones que son irrechazables para que #porunaleyjusta lo sea pero de verdad.

Porque como la propia Anna dice

existen dos grupos de personas: los que esperan a que las cosas sucedan solas o te las arreglen otras, o bien las que hacen que las cosas sucedan, luchando por ellas

Y vosotros, ¿en qué grupo estáis?

Por Jordi Escrihuela

La imagen del ciclista profesional en la sociedad

Ciclista profesional JoanSeguidor

El ciclista profesional debería ser el primer interesado en mejorar la seguridad viaria

La imagen de los ciclistas del Team Sky saltándose los semáforos en rojo ha sido un poco la gota que colma el vaso. El otro día, David me comentó la posibilidad de escribir algo al respecto y poco más se puedo añadir: el ciclista profesional es mirado con lupa, como no podía ser de otra manera.

El ciclista profesional es un personaje muy alejado de la realidad en muchos aspectos, lo que preocupa en su entorno inmediato le puede llegar, pero lo que pasa más allá es complicado.

Viajes, estrictas dietas, staff del equipo, horas de sueño prescritas, descanso…

Recuerdo cuando Samuel Sánchez me hablaba de lo complicada que le parecía la vida más allá de las carreras, cuando escuchaba su hijo llorar por la noche, los días que estaba en casa, días en los que tomaba conciencia de los sacrificios de su pareja.

Recuerdo esos momentos, porque para un ciclista profesional, lo raro es eso, estar en casa, más allá de las vacaciones y algún periodo entre carreras.

Las concentraciones en Sierra Nevada o en el Teide, una élite de estrellas afinando el estado de forma, en una rutina donde la cerveza y la pizza del último día pueden ser la gran novedad, una rutina monacal, aislada de todo y todos.


En El Velódromo…

  • Los manejos de Jacques Anquetil

Sin embargo, y volviendo al principio, todo ello no exime al ciclista profesional de ver lo que para alrededor y no ser conscientes de que es la punta de lanza de un colectivo que está en el punto de mira de la sociedad.

Es curioso que las dos únicas veces que hemos visto ciclismos en un canal como La Sexta sea, hace un año, por las no azafatas del Tour Down Under y ahora de estos corredores del Team Sky pasando del código por Adelaida.

Es curioso, pero también sintomático de lo que digo. Siempre, cuando un ciclista incumple la norma, hay, como nos dijo un día José Maria Caroz, una mirada inquisidora de un chófer cuestionando la situación y poniendo a todos en el mismo saco.

Estamos en un periodo de impás, una angustiosa espera que creo que se está haciendo muy larga, ante lo que Anna González arrancó hace un tiempo, un defensa íntegra del ciclista, y los peatones, ante los coches y las consecuencias de un accidente.

Anna ha dado todo en el empeño. Algunas estrellas la apoyaron, así como caras conocidas, pero cuando pidió la ayuda de un equipo en bloque, un equipo con poder y proyección, se vio sola en una cruzada en la que sólo ella parecía tener algo en juego, cuando fue la que perdió más. Su lucha no se ve en el pelotón y el beneficio de la misma será para el ciclista profesional, antes que para nadie, porque el ciclista profesional sí o sí debe salir a las carreteras.

Digo esto porque, como dijimos el otro día con David, el ciclista profesional tiene más responsabilidades que las de satisfacer el equipo, hacer el trabajo encomendado y cumplir las ordenes.

Sé que su vida no es sencilla, que se le reclama desde muchos sitios, pero el ciclista profesional es visto por miles de personas como ejemplares y ellos son también potenciales víctimas en la carretera, como desgraciadamente estamos viendo. Por eso que lo del Team Sky por Adelaida quede en una broma y el ciclismo profesional dé el tono que se espera de un colectivo de su potencia.

Imagen tomada de Diario de Triatlón

Las servidumbres de los ciclistas profesionales

Ciclistas del Team Sky reprendidos por la policia

Para los ciclistas profesionales las responsabilidades no acaban en la carretera

A puertas de la primera carrera, recién acabada la pretemporada de los equipos ciclistas profesionales, nos encontramos con la noticia de que la policía australiana paró el equipo Sky por conducta imprudente al saltarse un semáforo en rojo y cometer varias infracciones.

A la vista del video que circula por internet se aprecia perfectamente esa mala acción y no solo eso, también que uno de los ciclistas manipula el móvil con las dos manos mientras pedalea, algo que es demasiado temerario.

Desde El Cuaderno de JoanSeguidor se han publicado ya algunos textos referentes a la mala conducta desde la bici, incluso yo hice auto crítica del uso del teléfono móvil mientras se pedalea.

Durante esta pretemporada, y con el auge de las redes sociales, los equipos que han decidido ponerse a punto de cara al nuevo año ciclista en España han sido numerosos.

Siguiendo un poco las cuentas de twitter o instagram de esos equipos y sus corredores y aquí no solo entra los World Tour hemos asistido a una pretemporada con demasiados actos imprudentes a la hora de usar la bici y el móvil.

Por suerte, no es la gran mayoría, pero dado que un porcentaje de conductores nos tiene el punto de mira a la hora de usar correctamente la bici, no creo que ver a profesionales circulando en carretera y haciéndose fotos o video sea un buen ejemplo para el resto.

Como digo por suerte es una minoría, pero creo siendo ellos una parte importante del mundo de la bici esa conducta debe cambiar.

Hemos visto al equipo ruso Katusha adelantar a todo su pelotón en línea continua con una curva sin visibilidad al fondo, sólo por grabarles en video, pasando por el equipo Sky en Tenerife y las fotos y videos de Froome, mientras posan el resto de compañeros subiendo un puerto detrás.

Froome selfie JoanSeguidor

Una vez llegado el uno de enero, las primeras salidas de algunos fichajes con sus nuevos colores, mostrándolos en circulación abierta. Si hasta ciclistas italianos sub 23 en Mallorca con palo selfie para hacerse fotos mientras ruedan. Y así podría seguir con más ejemplos.

Me podéis tachar de exagerado, que sacar el móvil y hacerse una foto así es un par de segundos. Puede que sea verdad, pero ese par de segundos, es lo que un conductor de coche tarda en leer un mensaje o ver una llamada y ya sabemos que esas distracciones pueden ser fatales.

Es lo de siempre, si queremos respeto debemos respetar a la hora de montar en bici y lo profesionales deberían de dar ejemplo ya que son ídolos de niños y demás gente y sobre todo debemos respetar en la bici por Anna González.

Ella se ha partido la cara por nosotros y luchado para protegernos. Es bonito colgar un video diciendo “yo conduzco”, “yo pedaleo”, “yo respeto en carretera” y al día siguiente desenfundar el móvil y hacernos una foto con la grupeta mientras pedaleamos en carretera abierta.

En mi caso la mejor manera de darle las gracias a Anna es seguir pedaleando y seguir cumpliendo las normas.

Por David Santamaría

Imágenes tomadas de Youtube e Instagram

INFO

Nacex te lleva la bici por adelantado… 

 

¿Quién ayuda el ciclismo?

Todos dicen ser ciclistas, querer lo mejor para el ciclismo….

Este jueves recuperamos una pieza del año pasado que transcurrido este tiempo ha perdido vigencia alguna. La misma reflexionaba sobre los riesgos que muchos ciclistas aficionados, ciclistas de tiempo libre y parcial, toman en las marchas cicloturistas y carreras master.

La reflexión, compartida por redes, generó unos cuantos comentarios, todos en la misma dirección, y es lo caro que se está poniendo participar en muchas pruebas por cuanto se están llenando de ciclistas que bajan a tumba abierta, con tráfico sin cortar, y asfaltos en ocasiones mojados.

A mí me parece perfecto que haya gente que quiere apurar, pero que lo haga sin poner en riesgo a los demás. No parece complicado.

Me hablan de encunetar, de gente que intenta seguir a exprofesionales en las bajadas de grandes puertos pirenaicos, como si el Tour les fuera en ello. Me hablan de mil historias para no dormir que dejarán satisfechos a quienes las protagonizan, pero que no hacen más que poner en riesgo su salud y las de los que le rodean, y lo que es peor, hablan pésimamente del colectivo al que pertenecen y obligan a los organizadores de marchas a tomar medidas ingratas que van en detrimento de su propio negocio.

Porque un organizador es un personaje en continua cuestión que debe conciliar los intereses del lugar que paga, con los de la autoridad competente y conjugarlos con las exigencias de un cada vez más exigente colectivo de participantes. Organizar es un sinvivir para que encima cuatro descerebrados incentiven que mucha gente se plantee volver a ponerse bajo un arco de salida al año próximo.

Está muy bien querer mejorar, querer fardar en Strava, ponerlo en redes sociales, cuán daño nos están haciendo, y ser el más listo de la clase. Pero…

¿Esto ayuda al ciclismo?

Yo diría que en absoluto, como se ha visto. ¿Sabéis quién ayuda al ciclismo? Pues muchas personas y en especial una que esta semana ha visto como su carrera de fondo ha desembocado a que el Parlamento admita a trámite su petición de que matar y herir ciclistas en la carretera no salga tan barato como hasta la fecha.

Anna González ha logrado aquello que un día se propuso y ha llegado más lejos que nadie, hasta el alma del congreso, consiguiendo una unanimidad total, así se puede considerar, incluso con tres abstenciones que no podemos entender.

La negligencia ahora ser delito. Cuando esto sea una ley aprobada, una demente como la de Oliva que atropella a varios ciclistas se irá a la cárcel nueve años porque no existirán matices a su locura. Y ojo porque esto que nos arrogamos los ciclistas, es también patrimonio de los peatones. Es el éxito de #PorUnaLeyJusta.

Se acabó la impunidad y esperemos que con ella ese incesante goteo de muertes en la carretera de personas sin otro fin que pasarlo bien un rato haciendo deporte. Que se escondan los demagogos que dicen que la carretera no es para hacer deporte, que e vayan lejos y dejen a cada cual hacer lo que le plazca, pero eso sí ayudándose a uno mismo, siendo prudente, y al colectivo y su imagen, siendo respetuoso, sin creerse Contador ni Valverde, porque estos sí que se juegan el pan y además están bendecidos de gracias que el resto de mortales no se atreven a imaginar.

Imagen tomada de FB de La Purito

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Las gravel de Rose Bikes, una opción para incipiente campaña de ciclocross 🙂

La penúltima caída de Juanjo

Ayer, cuando pude hablar con Bernat, su entrenador, sobre el accidente que sufrieron, tanto él, como Juanjo Méndez y un tercer compañero, en la tan ciclista carretera de La Roca, no vi atisbo de indignación en mi interlocutor. Ni indignación, ni reproches, como si no estuviéramos en la gota que colma el vaso, aunque bien pensado, quizá es que el vaso se colmó hace tiempo y esto no hace más que rebosar.

Las virtudes de Juanjo Méndez creo que son patentes nada más verle. Sólo sugerir su nombre y lo que hace suponen un punto y a parte. Juanjo ha caído muchas veces, su equilibro es frágil, lo es desde el accidente de moto que le cambió la vida para siempre, pero que sea frágil no significa que no exista, porque existe y hace gala de ello, motivando a cientos, a miles de personas…

Porque la imagen de Juanjo es un icono. Una imagen suya compitiendo en Río fue la foto del año en Irlanda, se le ve en documentales, en carteles, en publicidades,… es un símbolo, un símbolo que además ahora se ve tocado y amenazado. Si al colectivo le quitan un tótem como Juanjo, ¿qué referentes le quedan?

Y no son referentes cualquiera, porque con Juanjo tenemos las virtudes del ciclismo llevadas a su nivel top: superación, sacrificio, sufrimiento,… y una sonrisa ante la adversidad. Esta vez han tocado alguien muy querido por la gente del ciclismo que este fin de semana viven sus días grandes por la QH en la reunión por excelencia de mucha de la gente que ama este deporte. Aún no comprendo cómo puede haber gente que siga pensando que esto no va con ellos.

Escuchando el accidente de Juanjo, uno se espanta cuando oye que el conductor que lo atropelló “no nos vio”. Es terrible, es aterrador, los ciclistas no se ven en la carretera, no sé si se acabará necesitando una baliza o quizá señal acústica que distingan hasta los delfines, no lo sé, pero creo que si hiciéramos una estadística, la no visibilidad de los ciclistas saldría como la principal causa de atropellos.

Algunos es lógico que no vean a los ciclistas porque ni se reconocerían en el espejo, pues van drogados o bebidos, pero es que una amplia mayoría de los conductores que causan accidentes admite no haber visto a sus víctimas, como si la siguiente curva o la entrada de autopista tampoco habrían de verla. Y es que queda la sensación de que el ciclista sigue sin tomarse en serio, y así será complicado lograr algo.

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Si estas vacaciones te llevas la bici en el coche mira los portabicicletas de Cruz

Ciclistas y conductores

Hace menos de un mes, Michel, ciclista, buen amigo y colega nuestro, uno de los gregarios más fuertes de nuestra estimada líder Anna González López, me envió por privado un artículo escrito por un tal Matías Vallés, bajo el título que da nombre a este mismo texto y que he querido reaprovechar para llamar de nuevo la atención a otra columna de opinión («Al azar», la llama. Sin comentarios) venida, otra vez, sí, de nuevo, desde Mallorca.

Se trataba de otro alegato en contra de la comunidad ciclista, de un nuevo torpedo a la línea de pedaleo de la bicicleta. Quizás esta vez, este nuevo argumento, pasara desapercibido para la mayoría de nuestro colectivo, porque estas ocurrentes sartas de sandeces venían publicadas en papel en El Diario de Mallorca y poco, o nada, se comentó al respecto, a diferencia de su colega de profesión el gran «comunicador» Toni Marqués que, como todos recordaréis, hizo lo propio pero en un medio digital como mallorcadiario.com.

No sé que tendrán algunos periodistas de la isla mayor en contra de los ciclistas, pero esto empieza a ser una persecución en toda regla a los usuarios de la bici, no sólo en Mallorca, sino en todo el país. Como digo, parece que pasó inadvertido para muchos, pero no para Michel, que con total incredulidad, asombro, indignación y enojo me lo envió para que lo leyera y no lo pasara por alto.

En él, otra vez, otra maldita vez, pude volver a leer, de nuevo, lindezas como que «la disputada condición de víctima había encontrado a su campeón universal: el ciclista«, señalándonos como los culpables de todos los males que «buscamos someter a todos los ciudadanos y carreteras a nuestras exigencias para garantizar nuestra seguridad».

Vomitivo ¿verdad? ¡Qué asco! ¿Y qué quiere señor Matías? ¿Acaso no busca en todos los ámbitos de la vida protección para usted y su familia? ¿No tenemos derechos los ciclistas? ¡Vergüenza, de verdad! Porque además, como siempre suele suceder, la cosa no queda ahí y va más lejos, porque para seguir cubriéndose de gloria en forma de mierda sigue diciendo, e insistiendo, que «los ciclistas nos autoproclamamos víctimas por excelencia» y que «esa condición de víctima nos garantiza el incumplimiento ecológico del código de circulación» (?) «Ecológico» ¿Ha dicho ecológico…? ¿Cómo dices? ¿Acaso no es el medio más respetuoso con el medio ambiente?

Y sigue -agarraos que vienen curvas-, y no va y espeta lo siguiente: «con mallas y casco, los ciclistas reclaman el derecho a explotar Mallorca como si no hubiera otro millón de habitantes». «Explotar» ¿Ha dicho explotar…? Pero… ¿qué estás diciendo? ¿Los ciclistas «explotamos» la isla? ¿Acaso somos un turismo invasivo, contaminante, poco eficiente o irrespetuoso con la naturaleza? Porque además, bien que dejamos, allá donde vamos, nuestro dinero para beneficio de la economía local ¿verdad?

Sin freno, el junta letras se tira en un descenso a tumba abierta y demarra con un vergonzoso «la isla no da para tanta víctima», que solo el reproducir esta frase me da escalofríos, me pone los pelos de punta y me aterroriza.

Ya, para finalizar, remata con una reflexión para que los cicloturistas nos miremos en el espejo de los peatones, ya que «estos no están canonizados como los ciclistas y que hemos ocultado al único ser verdaderamente desprotegido en la vía pública: el peatón», que muere a manos del tráfico rodado, viniendo a insinuar que ni se queja, ni se manifiesta, ni pretende ser una víctima y que además «se le entierra con discreción», como si el funeral de un ciclista fuera una especie de verbena popular. Vamos, que el tío sale a hombros -eso cree él- cortando rabo y dos orejas. Madre de Dios… ¿hasta dónde hemos llegado?

Busqué el artículo de marras en internet, a ver si se podía acceder a él on line, y sí, en efecto, googleando «Matías Vallés ciclistas conductores» lo encontré a la primera, en la plataforma digital de dicho diario, pero cual fue mi sorpresa que para poderlo leer me tenía que suscribir y pagar (podéis comprobarlo). Sin comentarios. Y lo dejé estar… momentáneamente.

Recuerdo que en su día a Michel le mostré «mi alucine» y mi agradecimiento por compartirlo, pero también le comenté que no sabía si contestarle porque esta gente ya me agotaba. «No te agotes, no vale la pena» -fue su respuesta. Aunque prometí hacerlo si el tema se complicaba.

Por eso hoy, y de nuevo hoy, otro sábado y otro domingo, de nuevo, otra vez, otra maldita vez, como ya hice anteriormente: «yo te maldigo«, sí, a ti, y a todos los que como tú incitáis al odio hacia los ciclistas, y sí, «yo te denuncio», te denuncio por apología del terror, porque con escritos como el tuyo -como los vuestros- no hacen otra cosa que desprestigiarnos ante los conductores y la sociedad en general, buscando un deseo de culpabilizarnos, de rencor encubierto (o no) hacia un tejido humano que sólo pretende salir «ahí afuera» para vivir una vida saludable, disfrutar de ella de las mejores maneras que no es otra que en bicicleta.

Ya lo he escrito en más de una ocasión, estos señores no entienden que el viajar en bici nos permite adentrarnos de forma armónica en paisajes que no merecen el paso de vehículos contaminantes o ruidosos, que no saben tampoco lo que significa pedalear por bosques, bordear lagos y ríos, atravesar hermosos pueblos y valles, alcanzando cimas de felicidad. Ellos no lo son, son infelices.

Por tanto, sí, «yo te maldigo» porque para desgracia tuya (vuestra) desde que salió publicado el primer desdichado escrito titulado «muerte al ciclista» ha sido como una premonición, un castigo, nuestro ángel nos ha abandonado y desde entonces más de una docena de accidentes graves, muy graves, y mortales han inundado las noticias de los medios de todos estos terribles últimos fines de semana.

Por eso he vuelto a escribir, por eso vuelvo a denunciar, por eso vuelvo a señalar, por eso vuelvo a culpar, para que no nos olvidemos nunca de seguir exigiendo, de seguir defendiendo por una ley justa, por nuevas medidas (casi) desesperadas, por el metro y medio de separación, por nuestras familias, por nuestros amigos, por nosotros… Y, sobre todo, para que no nos acostumbremos fin de semana sí y fin de semana también a recibir este tipo de noticias, que no se «normalicen», que nos sigamos preocupando, disgustando, cabreándonos ante estos asesinatos, que no nos rindamos, que sigamos luchando, que no bajemos los brazos, que no lleguemos a un punto de resignación porque esto parece que no haya nadie que lo pueda parar.

Sí se puede y está en nuestras manos, en la de los que nos gobiernan, en la de los no ciclistas que nos leen y queremos que nos entiendan y comprendan.

De momento, hasta que esto se consiga, como siempre, prudencia en la carretera, huid de las áreas metropolitanas o con más circulación, no salgáis solos y si podéis, mucho mejor, coged el tren y escapaos con vuestra bici lo más lejos posible, al menos a una hora o más del intenso tráfico y perdeos, perdeos, por carreteras tranquilas, solitarias, bellas y pintorescas.

Por favor… ¡ni uno más!

Por Jordi Escrihuela

#Respect, la ropa que viste el respeto al ciclista

Empezamos a diseñar la ropa #Respect a principios de año. En esos momentos el interés mediático era menor, pero no lo era el número de accidentes. Vivimos una lacra que nos lleva acompañando desde hace tiempo y pensamos que era bueno concienciar a la sociedad y apostar por una convivencia que va a ser inevitable. Esta mañana en Estella…

Como ciclistas sólo podemos sentirnos de una forma: orgullosos de nuestro deporte, que es también pasión y medio de transporte. ¿Preocupados? Sí, porque a todos nos impactan noticias como las de Scarponi y Hayden. Pero a la vez motivados para lograr algo que debería haberse conseguido hace muchos años: el respeto mutuo entre conductores y ciclistas.

Por A o por B ahora es el momento. Hay más ciclistas que nunca y más atención al tema de los accidentes. Aprovechemos el momento para reivindicar el derecho de unos y de otros a circular por las carreteras y las calles en pacífica convivencia.

La gamma #Respect se compone de maillot, culotte, guantes, calcetines, gorra y chaleco. Todos de calidad profesional a precios populares. Queremos democratizar el ciclismo y hacer que la gente que nunca ha probado ropa especializada pruebe con la nuestra. Y la verdad es que se nota la diferencia.

En Mazo tenemos 16 gamas en nuestra colección de verano, y cada una responde a una idea o un hilo conductor. Pero todas tienen en común algo: es ropa de calidad profesional a precios contenidos. Para acercar la ropa especializada a gente que no la ha probado o para ofrecer calidad a los que ya la conocen a precios competitivos, no inflados por el marketing, ya que de este tema nos ocupamos directamente nosotros.

El diseño de la gama #respect es en realidad muy sencillo: una gran flecha que hace referencia al metro y medio que deben dejar los conductores al adelantar y un lema claro pero rotundo: Respeto.

La calidad es óptima, lo que permite rodar muy fresco en verano, durante todas las horas que se quiera. Tiene dos tipos de lycra italiana en el maillot, corte láser en las mangas, ajuste perfecto en la espalda mediante tira de silicona, cremallera con cierre de seguridad y cuello en forma de pico para evitar el calor.

La sensación al rodar, obviamente, no es de seguridad total, sino más bien de orgullo, de pertenencia a un colectivo, a un equipo, al bando de los que hacen las cosas bien. De los que respetan.

Y claro, aún es pronto para que los conductores identifiquen de un solo vistazo el maillot y lo que significa, pero confiamos en hacer bastante ruido para lograr lo más importante: mayor precaución al circular por carretera.

No tenemos ni la menor duda que podremos mejorar las cosas. Lo que no sabemos es cuánto tiempo nos llevara, porque no es trabajo de unos pocos, sino de un tema de voluntad política. Yo siempre me fijo en el ejemplo del reciclaje, del vidrio o de papel. Algo que hace una generación nadie tenía en cuenta ahora es una realidad incontestable. Hasta da mal rollo cuando tiras un plástico en el contendor orgánico en lugar del amarillo.

Pero para lograr algo parecido con la circulación necesitamos el apoyo no sólo de ciclistas y de conductores, sino también de las administraciones con programa serios de educación vial, sanciones cuando sean necesarias, vigilancia y leyes justas para todos. Con esto y un poco de nuestra parte, esperemos que más pronto que tarde, llegaremos a ser un país civilizado. Por nuestra parte que no quede. Haremos cuanto esté en nuestras manos.

Por El Tío del Mazo