Mundial de Yorkshire: La selección española estuvo donde se le esperaba

Selección española Yorkshire JoanSeguidor

La selección española se ha ido de vacío de todas las carreras en Yorkshire

En cierto modo el Mundial de Yorkshire me recordó algo al de Doha, Qatar, de hace tres años, para la selección española.

A veces tenemos la sensación de que en la selección española la venda va antes de la herida.

Desde primera hora de la remojada mañana en Harrogate y alrededores, las imágenes que llegaban no eran las mejores…

 

Podrá sonar a chufla, pero el cachondeo de la ropa en este mundial de Yorkshire, alcanzó tintes épicos con la selección española.

Cada uno con la prenda de su padre y de su madre, con mensajes negativos casi de inicio, apuntalados por el abandono de Iván García Cortina -protagonista en el Flandes donde Pedersen hizo podio- y la situación de los corredores en cada paso por la meta.

 

Que Alejandro Valverde se haya ido de la carrera sin poder si quiera entrar a defender su título, porque estaba aterido de frío, no merece mayor reproche.

En una situación así, con lluvia perenne y temperatura clavada en los once o doce grados, no hay margen de mejora, más allá de que el frío te acabe jugando una mala pasada: una caída, sufrirla o provocarla, o una enfermedad.

A ello no ayuda que Alejandro Valverde esté en su menor peso de siempre y posiblemente la preparación de una carrera de tales circunstancias en Alicante, en un verano que se resiste a ir.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A primera hora de la mañana Marca sacaba este lamentable titular…

El recorte no perjudicó a Valverde, en todo caso le hizo pasar un rato menos de frío.

Está claro que si Gorka Izagirre hubiera cogido el corte de Van der Poel y Trentin, el corte ganador, el balance de la selección española en Yorkshire habría sido muy diferente.

Nacex te envía la bicicleta donde le digas 

Gorka parecía entero, aunque ya sabéis que en estas carreras nada es lo que aparece: Matteo Trentin estará dándole vueltas.

Y mientras Italia se veía en una situación similar a la selección española en Florencia 2013, con resultado muy similar, Gorka tuvo que desistir, porque delante estaban los caballos ganadores.

Una pena, si al menos hubiera podido verse ahí.

 

Cuando Pascual Momparler charló un rato sobre la selección española en Yorkshire, estaba claro que el plan A, B y C era Alejandro Valverde.

Cortina tenía cierto chance, los Izagirre eran una buena baza en el aguacero, pero en la ruleta de este circuito y esta meteorología, nada estaba escrito.

 

SQR – GORE

 

España se va lejísimos de las potencias del ciclismo mundial, se prolonga la sensación de la Vuelta a España, con una leyenda de 39 años sacando la cara por todo un ciclismo.

Bienvenidos al «new normal» del ciclismo español, ese que nos hará sacar la cabeza en momentos puntuales y posiblemente más espaciados.

La desinversión es lo que tiene…

Imagen: RFEC

Selección española: el error de no llevar pros al europeo

Europeo ciclismo seleccion español JoanSeguidor

Que la selección española no vaya al europeo no puede ser la solución

El año pasado, el europeo fue una de las mejores carreras de la campaña.

En un ambiente invernal, pesado y gris por Glasgow Matteo Trentin se ganó el maillot con el que corrió el Tour y se llevó esa etapa tórrida de Gap.

A Trentin, le acompañaron en el podio Mathieu Van der Poel y Wout Van Aert, en una presentación a dúo y en sociedad más allá del invierno.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Aquella fue una carrera magnífica, la gran Italia volvió por sus fueros y Jesús Herrada quedó cuarto, días antes Jonathan Castroviejo vivió la revancha de Victor Campenaerts, un duelo apretado.

Eso fue el eurpeo de hace un año, el de hace dos lo ganó Kristoff, el anterior Sagan.

Una cita metida con calzador en el calendario, que ganan y compiten grandes nombres.

Una cita metida con calzador que en su próxima edición, en los Países Bajos, no va a tener ningún ciclista español en la carrera profesional.

Se argumenta que «no hay garantías».

¿Garantías?

Nunca las hay, incluso con estrellas, pero es que el ciclismo español ahora mismo no tiene garantías y menos que las tendrá en lo sucesivo.

La escasez que hace tiempo preveíamos está aquí.

 

 

En el Tour ya tuvimos una muesca.

Es lo que hay, pero no creemos que renunciar a citas donde te codeas con los mejores sea una solución.

¿Garantías?

REBAJAS en Santa Fixie 

Las mismas que Freire en el Mundial de Verona, joder hace veinte años de eso.

Se fue a ver qué pasaba y llegó un arcoíris que le cambió la vida y escribió los primeros renglones de su leyenda.

Las fechas del europeo no son las mejores, la selección española no es una excepción, pero el fondo de armario del ciclismo español es denso, espeso y seguro que algunos irían con los ojos cerrados a correr una cita de este tamaño y hacer algo que siempre va bien en estos casos: aprender.

Una palabra que se argumentó en la RFEC cuando íbamos de auténticos comparsas a mundiales de ciclocross, en los que actualmente sacamos cosas interesantes y volvemos hasta con medallas.

Hace un tiempo el mismo seleccionador nacional, Pascual Momparler, firmó en este mismo mal anillado cuaderno que el ciclista español medio debería probar a correr y competir sobre adoquín y superficies poco convencionales…

SQR – GORE

 

 

Pues eso, que la evolución de ciclismo español quizá ya no esté en la zona de confort.

Que la selección española no vaya al europeo creemos que nunca puede ser la solución.

 

La selección española y la servidumbre del ciclismo

Selección española de Ciclismo

Me quedó en la retina un tweet de Andrés Cánovas de esta mañana de miércoles. Decía algo así como “Selección suiza: Cancellara de líder, Albasini como alternativa y el resto gregarios”.

Disculpe el autor si mi precisión no es literal, hablo de memoria, pero volviendo al mismo, me resulta perfecto: pam, pam, pam.
Una regla de tres redonda, tienes un líder sólido, tienes un comodín luego llena el equipo de currantes, de gente que no tenga más ambición inicial que contribuir al triunfo del equipo.

Recuerden las últimas veces que la selección española trabajó como tal, como equipo, como bloque.

Yo no recuerdo nada en ese sentido desde el trabajo impecable que Carlos Sastre desarrolló en los Juegos Olímpicos de Pequín.
De ello han pasado más de cinco años, largos y tediosos, donde el hacer de los nuestros en la carrera más bonita del año no nos ha dado un arco iris y sí alguna medalla.

Un español en el podium del ciclismo nacional

La última vez que un español subió a lo más alto del cajón fue en 2004, nueve años ya, de esa mágica jornada en Verona donde galgos como Isidro Nozal, Luis Pérez y Alejandro Valverde, cuando más se le requería, le pusieron alfombra a Oscar Freire para estar en la antesala de los récords absolutos en la cita.
Desde entonces, por lo que fuera, nada interesante ha caído, a excepción hecha del oro olímpico de Samuel Sánchez, repito cimentado en la incondicionalidad de Sastre, y las medallas de Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez, como muescas individuales y no colectivas.

España no es efectiva en los mundiales de ciclismo

Por que, España lleva años yendo a los Mundiales con tres, cuatro o cinco hombres para ganar. Eso a priori, y propagandísticamente hablando, es interesante, pero efectivo más bien poco.

Aún resuenan las masacres italianas de Ballan y Cunego, el excelente punto de Hushovd en Australia, el golpe final de Gilbert,… los nuestros sí, eran tropel pero mal situados, mal avenidos. Cabe recordar el bronce de Alejandro Valverde el año pasado. Debía estar con Oscar Freire pero a la vez deseaba la rueda de Gilbert, al final ni lo uno, ni lo otro.

Y ojo, que conste que pensar con claridad en los momentos que Gilbert te pone el lactato por las nubes es hartísimo complicado.

Javier Mínguez se lleva una selección mediática donde no emerge el líder con claridad

y sí los nombres que visten en notas de prensa.

No dudo que el técnico vallisoletano tendrá cumplida referencia de sus hombres, pero destaca, en lo sorprendente, por no decirlo de otra forma, el nombre de Alberto Contador, quien al margen de haberse declarado muy alejado del perfil de ciclista de un día, no atesora el bagaje que sí escolta a otros.

Incluso la presencia de numerosos ciclistas que perfectamente podrían liderar otra selección, dígase Dani Moreno, Luisle Sánchez o Samuel Sánchez, responde a criterios que desde fuera evidencian dictado y necesidad imperiosa de agarrarse a estos nombres.

En la Vuelta hemos tenido trotones como Flecha, Aramendia, Vicioso, Txurruka, Piedra,… y fuera de la misma, David López, congraciado en Sky, o el propio Jesús Herrada, con los mejores en Canadá, igual que Ion Izaguirre.

¿Tenemos la certeza que gallos en toda la acepción de la palabra venderán sus opciones por el triunfo ajeno? En la selección francesa Sylvain Chavanel ha dado un paso atrás para dar opción a otros, pues él no se ve en la pomada. Como aquel Madrid de “Zidanes y Pavones”, queremos más “Castroviejos”, “Herradas” y “Egois” en esta selección.

Bergen: la decepción volvió a ser española

Ayer al acabar la carrera de Bergen, me preguntaban:

¿A qué fue Rojas?

¿A qué fue Soler?

¿A qué fue Mínguez?

Preguntas claras, concisas y directas pero cargadas de retórica y segunda lectura. Otro mundial, otra actuación decepcionante de la selección española. Sé que muchos dirán que es sencillo opinar desde el sofá, que hay que estar, que hay que valer y todas esas obviedades, pero como en todo en la vida, se nos faculta la opción de opinar, y no siempre tiene porque ser en tono positivo.

De la panoplia de declaraciones postcarrera me quedo con el tono autocrítico del ciclista español que más rato hemos visto: David de la Cruz. Sincero, no abunda, dijo que el corte en la vuelta final es posiblemente fruto de la mala colocación y que ahí se acabó todo.

Blanco y en botella. Un corte que pilla a toda la selección casi junta, a todos los que quedaban en el grupo en ese momento, es el síntoma de la colocación y de lo que había en las piernas en esos momentos.

El año pasado en Doha, cuando la carretera cambió el sentido de la marcha, y el viento entró por donde los belgas quisieron, se quedó toda la selección atrás, sin opciones, sin nada más que aportar a una eternidad de meta. Esta vez el corte fue más cerca, en el ultimo giro. Cabe un consuelo, porque hace un par de años en Richmond, todos llegaron juntos y delante pero tampoco se vio color español en vanguardia. Esto no se corre a los puntos.

El sábado dijimos que una vez más se ponía la venda antes de la herida, porque se preveía que el resultado era el que acabó siendo, sinceramente, en el siglo XXI, ir con ese discurso a una carrera de este tamaño arroja el resultado por adelantado, sin más lectura que la de a ver qué pasa y a ver qué sale. Luego ocurre el corte y tenemos el lazo para el lote de justificaciones. Creo que, aunque no sea puntera, la selección española tenía buenos nombres para otra cosa.

Mínguez se quejaba de que no tenía rematador. Se acabó Freire, se fue Purito, se inmoló Samu, falta Valverde y se acaba el mundo. Esto gira y gira, anclados en esa generación a la que todos se agarran sinceramente no vamos a progresar, tenemos lo que tenemos y hay que tirar, y si no vale la fórmula convencional, la que vale a los cracks como Sagan, Kristoff, Matthews o Viviani, hay que tirar con otras.

Porque no siempre es tener todos los cracks en la misma cesta. Mirad Bélgica, presentaba un cuadro de impresión y no se comieron un torrado. Van Avermaet se metió en el sprint, porque antes pidieron turno para intentarlo Wellens y Gilbert. Otros se movieron lo que pudieron, pero han quedado en la recámara nombres que son estrellas en su equipo y protagonistas durante la temporada,

¿Qué hicieron?

Poco o nada, se fueron de la carrera con la sensación que nos recorría el cuerpo años atrás con la selección española atiborrada de estrellas. Sagan corre medianamente solo, tiene un físico que le acompaña pero es que además, juega como nadie sus bazas. Tres mundiales seguidos, no cabe decir mucho más.

¿Es tan complicado probar algo diferente? Entiendo que no es sencillo, pero cuando te quedas con la sensación, desde fuera, de poco o nada se ha hecho para torcer el desenlace, poco más cabe añadir a lo que dijo David de la Cruz.

Imágenes tomadas de RFEC

 

El papel de José Antonio Escuredo en el éxito de la pista española

José Antonio Escuredo es un tipo que no deja indiferente. La sinceridad que domina sus palabras ejerce de palanca para que su presencia no pase inadvertida. Estos días el catalán ha tenido la suerte de dirigir una selección española que realmente ha brillado mucho más de lo que un servidor preveía. Felicidades.

En Bielorrusia, el ciclismo en pista español halló los motivos para seguir creyendo que la modalidad necesita apoyo y recursos. Sabemos que los momentos no son los mejores, es más, posiblemente sean los peores de siempre. Por ejemplo en los muchísimos años que el hoy seleccionador lleva vinculado a la federación nunca vio nada igual.

Pero los resultados, afortunadamente, caminan por otro sendero, y muy opuesto. Las dos medallas de plata en sendas modalidades donde siempre hemos brillado como son la puntación y americana más el bagaje de la cuarteta indican que hay mimbres y sobretodo argumentos para creer en el grupo.

Se habla de un programa olímpico en Río de Janeiro que incorpore la puntuación de nuevo. A un servidor le parece una magnífica noticia y no sólo porque España goce de mejor tradición fondista, sino porque en la puntuación convergen nombres que engrandecen la pista añadidos a la espectacularidad de la carrera, en sí casi tan bella como la propia americana, sólo que ésta no parece estar en mente.

Dando vueltas sobre el papel de Escuredo en estos notables resultados creo que es de recibo pensar que con la premura que se incorporó al cargo la inercia anterior a él tuvo una cuota importante. Es decir, Escuredo lo ha hecho bien, sí, pero con su recién estrenado cargo poco pudo incorporar a lo ya establecido si bien, entre ese “poco” que ha podido contribuir está claro que no ha sido nocivo, más bien todo lo contrario. Por ejemplo, y como él mismo me confirmó, la cuarteta que firmó el mejor resultado absoluto desde Atenas 2004 viajó por su empeño.

Pero como el propio seleccionador reconoció en este mismo blog, su margen era más bien escaso. No estuvo a tope en el cargo hasta unas semanas antes de viajar a Minsk. Con todo cabe la lectura que él mismo repitió en el citado artículo y que reproduzco en su extensión:

 

Años atrás vivimos una época en la que obtuvimos grandes resultados llegando a pensar que España era una potencia mundial, si bien ésta era una verdad a medias pues todo fue debido a la coincidencia en el tiempo de una serie de corredores con unas cualidades excepcionales que obtuvieron medallas durante varios años.

 

Es decir, los resultados de Bielorrusia se deben al talento y trabajo denodados de nuestros pistards que a pesar de todo siguen en forma y pendientes de mejorar. Su menoscabo social, con un premio mediático pobre, y la escasez de medios no les amedrantan y siguen trabajando para cuando tienen que estar están. Teruel, Torres, Muntaner, Elorriaga, Leire, el eterno Maeztu,… son los Escobar, Llaneras, Torrent & cia de hace diez años, esa generación de individualidades a la que Escuredo se refiere. Si la apuesta de equipos fuertes como Movistar, Caja Rural y Euskaltel se ampliara sería excepcional para el fondo. En  velocidad, creo que el seleccionador tiene el conocimiento para establecer un mejor futuro. En esa “profesión a parte” que es la velocidad no obstante las cosas están muy complicadas, al menos para Río. Luego se verá.

Pero ahora, con un casi un 80% del ciclo olímpico por delante, Escuredo deberá refrendar este debut con nota alta que ha protagonizado. Que lo haga con la personalidad que siempre ha demostrado va a ser clave. Fácil no lo tiene, lo económico es importantísimo -a ver cuántas concentraciones podrá montar-, y deportivamente tendrá presiones muy fuertes. A mi juicio su principal objetivo consiste en cambiar aquello de lo que adoleció su generación: un plan de trabajo creíble que se le permita desarrollar hasta las últimas consecuencias. Eso es ni más ni menos lo plantearon los ingleses a finales de los noventa y miren. Jaume Mas tuvo ese plan, pero no se le dejó llevarlo adelante.  Ahora, José lo tienes en tu mano.