¿Qué hubiera sido de Checho Henao sin el Sky?

Sergio Henao JoanSeguidor

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Sergio Henao es otro eslabón en la gran generación colombiana de ciclistas

El título de este artículo no es una pregunta retórica.

Tampoco es una afirmación velada y en tono lastimero sugiriendo que por fuera del equipo británico Sergio Luis Henao no habría brillado y apenas sería el humilde campeón de esa Vuelta a Colombia que corrió a sus 23 años.

Más bien, el título de este artículo es una duda genuina, un interrogante que nos asaltará siempre:

¿Qué hubiera sido de Checho si, en lugar de cortarle viento y ponerle la rueda a los eternos capos del trenecito, hubiera corrido en otros equipos que confiaran y apostaran por él?

¿Tendría algo más que una París-Niza en su palmarés?

¿Hubiera aspirado al podio de alguna grande?

¿O no tendría nada?

Hay una imagen maravillosa de Santiago Botero, entonces su director, asomado por la ventanilla del auto y gritándole a Henao, dándole ánimos, diciéndole que la tiene en las piernas, que es suya.

Checho ganó esa Vuelta a Colombia de 2010 arrasando en varias etapas con una autoridad impresentable.

No olvidaremos aquella jornada cuando destrozó a Óscar Sevilla en el Alto de la Línea y llegó en un grupito puntero de cinco corredores a La Tebaida, donde los remató a todos y sentenció la Vuelta.

No olvidaremos aquella París – Niza muchos años después en una de las pocas oportunidades en que su equipo apostó con firmeza por él, esa Paris – Niza que casi pierde por dos segundos contra un Alberto Contador pletórico y majestuoso al que la suerte ya no sonreía.

No olvidaremos aquellas Vueltas al País Vasco donde siempre se le atravesó uno mejor:

Nairo Quintana quitándole la victoria una vez.

Purito Rodríguez arrebatándosela en otra ocasión con la única crono decente que ha hecho en su vida.

Alberto Contador arriesgándolo todo en un descenso y ganando…

Henao, un ganador hasta que engrosó las filas del Sky, perdió aquel palmarés que pudo ser más abultado cuando se convirtió en otro vagón más del trenecito aquel.

No creo que hubiera sido un candidato a grandes Vueltas, pero vaya si habría podido arrasar en etapas y clásicas si las condiciones hubieran sido otras.

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Eso lo demuestran los campeonatos colombianos de ruta que ganó casi sólo, sin ayuda, con medio pelotón atacando, y ese donde fue subcampeón por detrás de Edwin Ávila después de haberse llevado a rueda al lotecito completo y sin colaboración de nadie.

Y está también su mala suerte: una fractura de rodilla que casi lo deja cojo de por vida…

Un tramacazo en la bajada final de esos olímpicos que tenía en las piernas junto a Nibali…

Ahora Henao se va al Emirates, con el prometedor Sebastián Molano, con Gaviria, con el corajudo Atapuma, con Muñoz, una plantilla que rebosa calidad. Los jefes han dicho que lo quieren ver ganador. ¿Qué será de Checho sin el Sky? Lo sabremos pronto.

 

La “semana negra” para el Team Sky

Siempre me he preguntado por el sentido de espectáculo que tienen en el Team Sky, los hombres de negro que se caracterizan por bloquear las carreras que ganan y ser meros comparsas cuando no tienen el pez gordo al alcance.

Es sabido que en este Giro las cosas no han rodado bien para los británicos, que vieron caer de una tacada a sus dos lideres por un increíble enganchón con una moto en el pie del Blockhaus, acabándose las opciones de Mikel Landa y Geraint Thomas en un periquete.

Ahora las cosas vuelven a estar como años atrás, como en el Tour del 2011, cuando Wiggins se retiró tras una caída, y el de tres temporadas después, cuando Froome puso pie a tierra el día del pavés. Si en la primera ocasión, Boasson Hagen sacó provecho de su innata clase, con dos triunfos de etapa, en la segunda lo cierto es que Richie Porte, ante la opción de dar el paso a adelante, se diluyó sin su líder.

Me ha llamado la atención esta editorial de Rouleur al respecto de la tercera semana para el Team Sky, sin un objetivo claro en la general, Philip Deignan está a casi tres cuartos de hora de la maglia rosa. Y me ha llamado la atención por el sentido crítico de la misma, algo que en este lado de los Pirineos sería complicado encontrar con los plumillas plegándose ante el Movistar.

Para Rouleur esta crisis del Sky debe ser una oportunidad de hacer algo más, y ese algo más es romper con la imagen de equipo monótono y conservador, que cuadra todo como si alemanes fueran. Esa opción pasa además por nombres concretos, porque en una semana donde quedan kilómetros y kilómetros de subida, además los más exigentes de la carrera, se debería esperar algo importante de los Sky que quedan en liza.

Porque todos miramos a Landa, con razón, como la baza más evidente, pero ojo lo que tienen aún los ingleses en carrera, con el alavés como punta de lanza, vienen Diego Rosa, el primero en intentarlo en Oropa, Sergio Henao, el gran apoyo de Geraint en Blockhaus, y Kenny Elissonde, inédito en lo que llevamos de carrera. Incluso Vasil Kiryienka, a quien todos le recuerdan su increíble éxito en Sestriere hace seis años en una escapada increíble.

Si hay gente del cine tras el patrocinio de los británicos, quizá sea el momento de hacerse un Klilian Jornet y protagonizar un “Summits of my life” coleccionando victorias de prestigio en entornos de la leyenda de Stelvio, Sella y Mortirolo. Que demuestren que Brailsford está equivocado cuando piensa que las relaciones públicas son inútiles, porque “la victoria es el mejor acto de relaciones públicas que existe”. Y está muy bien esa comparación con el Cannondale, equipo que no ha ganado una grande en los últimos años, pero que se ha granjeado el cariño de los aficionados entrando al trapo cada vez que se colocan un dorsal en la espalda.

Porque como un día dije a Toni, «las victorias sin sentimiento no trascienden«.

Imagen tomada del FB de Team Sky

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Contador mereció más

Os parecerá mentira lo que os voy a decir, pero me hubiera gustado que Alberto Contador ganara la Vuelta al País Vasco. Y os voy a dar varios motivos.

El principal de todos quizá sea por ese apego que le tomamos a los perdedores. Cuando eres claro ganador de una serie de carreras, cuando haces del corral tu feudo, siempre surge quien se alegra que alguna vez te mojen la oreja, sea Contador, sea Merckx o sea Sagan, quien contrariamente a lo previsto, se ganó más simpatías en el Tour que no ganó una etapa que en otros en los que sencillamente amasaba triunfos casi por inercia.

Contador ha acabado las cuatro vueltas que ha competido segundo, una plaza que le sabe como un puñetazo en el estómago de quien siempre corre para ganar y con legítima ambición. Si en tres vueltas, Valverde creo que le ha ganado por la mano, incontestable en Catalunya, meritorio en País Vasco, remontando en la crono final, y justito pero suficiente en Andalucía, no cabe un pero, en la París-Niza tuvo la mala fortuna de cruzarse con un Sergio Henao que en un corte el primer día, de esos que nunca prevés pero si ocurren pesan a plomo, le tomó un tiempo clave en su remontada final, tanto que fueron matices y una bonificación no lograda lo que decidieron su plaza de plata. El día que todo confluyó para que Henao ganara, estaba Contador en medio.

El otro motivo para esta renovada simpatía con el del Trek es esa nueva figura de ciclista accidentado que se ha granjeado. Yo no veo todas las caídas de Contador, ni todos los cortes en los que se involucra, pero es imposible pensar que tanta desgracia llegue por casualidad al igual que sería injusto no reconocer todas las veces que se levanta y vuelve a montarse en su máquina para enmendar lo que la mala suerte, o lo que sea, le lastra tanto.

Que se lo haga mirar porque no es normal y si ya corre con ciclistas que netamente le ganan, y no una vez, sólo le falta darles ventaja con caídas, accidentes y percances varios. Contador no es el de hace años y necesita todo alienado para que pueda aspirar a algo, además de suerte en la carretera, un equipo, y esa es otra. Aunque vendan lo contrario, me consta que el ambiente no acaba de ser el más propicio y piña, lo que se dice piña, pues no se aprecia, más allá del excelente servicio que le hizo Pantano camino de Niza. No obstante esto es otro tema que muchas veces hemos tratado, Contador y los equipos por donde pisa.

Por último me hubiera gustado que el de Trek hubiera ganado la Itzulia para desempatar con José Antonio González Linares, con quien comparte el récord de cuatro victorias, porque el que fuera racial ciclista del Kas me cae especialmente mal con esa colección de columnas cargadas de tópicos que firmaba, no sé si aún lo hace, tanto en el As como en la Ser.

Con todo el primer ciclo de Contador acaba vacío y no puede decirnos que las buenas sensaciones son lo que cuentan, porque sonaría hueco y carente de sentido. Ha dejado lo mejor de sí en la carretera y no ha salido. Ahora, como hace cada vez que se cae, le toca recomponer y seguir pedaleando, dice que hacia el Tour, yo no le veo, pero él persiste, veremos si le acompaña la razón.

Imagen tomada del FB del Team Movistar

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Los gigantes de Niza

Hoy hemos tenido al mediodía un partido de la FA Cup en Teledeporte, un cruce que el Tottenham resolvió de goleada. Un partido en UK es siempre una fiesta, un canto al fútbol, cada vez más mercantilizado, con el cierre progresivo de esos estadios medio roídos de siempre por grandes anfiteatros que alejan al público del jugador y de la esencia del fútbol y el juego.

Que sepáis que cuando veíais ese partido, Teledeporte hacía dejación de sus funciones de servicio público -Contador y París-Niza fueron TT-. Gracias Carlos de Andrés, gracias por ponernos en diferido y con todo el pescado vendido, otra gran etapa de la París-Niza que acostumbra a ser la ultima y más cuando Alberto Contador en liza. Gracias por privarnos del ataque del madrileño, de la emoción que nos eriza, de la progresión de David de la Cruz, de las grandes formas de Marc Soler. Gracias y recordad cuando retransmitáis el Tour y digáis que el futuro del ciclismo español no es tan esplendoroso, recordéis que vosotros omisitéis uno de esos episodios que hizo importantes estos corredores.

Estaba claro ayer. cuando echábamos cuentas sobre lo ocurrido en la etapa reina de la París-Niza, Sergio Henao no podía estar tranquilo. Lo lamento por los seguidores colombianos que se toman una crítica a uno de los suyos como asunto de estado, pero lo cierto es que Henao ha caminado en el filo, durante más de medio centenar de kilómetros pero, eso sí, ha sacado la cabeza y demostrado que ese amarillo no le quedaba grande, le iba perfecto, aunque en más de un momento el cuello no le llegara a la nuez. Henao ha sido un gigante.

A más de cincuenta de meta, Jarlison Pantano, otra vez excelso, aceleró y allanó el camino para que Alberto Contador lo volviera a hacer. Cincuenta kilómetros, hay que tener unos cojones infinitos para armar un ataque así, y hacerlo tras haberlo hecho muchas veces. El gesto de Luke Rowe a Henao fue elocuente: “Sal tú que estos se te van”.

Normalmente la jornada final de esta carrera es un día importante para el ciclismo. Ha sido una etapa de gigantes. Por partes, Henao, templado, sin perder los nervios, recogiendo los trozos de su equipo para salvar un maillot que yo creo que más de uno hemos visto en las espaldas de Contador. Henao ha ganado porque ha sido el mejor en el computo general de la carrera y eso en una vuelta por etapas es clave, aunque algunos se queden con el epílogo y la rúbrica de Contador.

Contador, eso sí, Contador, un ciclista que nos pone frente al espejo. Excelso en la carretera, le ha dado al Trek motivos para estar muy satisfecho con su fichaje en escasos dos meses. Su figura “rossonera” al frente de los pelotones, repartiendo juego, proponiendo espectáculo, amenaza con hacerse perenne. Es un ciclista grande, enorme, de talla atemporal, qué pena que su boca le traicione en ocasiones, pero ya sabéis los humanos somos de todo menos perfectos. Como me dijeron el otro día, correr contra Contador es un coñazo. Henao puede dar fe.

Ni etapa, ni general, ni maillot amarillo,… la historia se ceba mucho con Contador, que nunca saca lo que busca en el Col d´ Eze, que se ha partido el espinazo y sigue con el casillero a cero. No temáis, no decaerá, en la Volta habrá más retazos, cuando los campeones hablan con el zarandeo de su manillar y el poder de sus piernas, no merecen más que nuestra admiración.

Imagen tomada de FB de Paris-Nice

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Llega el buen tiempo y en la casa del ciclista te esperan

Henao ante su muro

Quedaba menos de un kilómetro para la cima importante de esta París-Niza y las calculadoras, iPads y demás instrumental empezarían a echar humo en el coche del Team Sky. Alberto Contador que nunca desiste, que rara vez se da por vencido, consiguió dejar a Sergio Henao. Las cosas quedan apretadas entre París y Niza en vísperas del epílogo en la ciudad del sol gracias al de siempre, gracias a Contador.

Sinceramente, Sergio Henao me gusta, mucho, pero por lo que fuere no acostumbra a dar el tono cuando se le espera. ¿El motivo? lo desconozco, pero el campeón colombiano para mí era el gran favorito hace una semana desde los alrededores de París y Versalles y sin embargo a 24 horas de finalizar, no lo veo nada claro. Es obvio que el campeón colombiano no lo tiene sencillo, un buen plantel de rivales, un recorrido complicado y a veces a contrapié.

No es fácil ganar esta carrera, sólo hay que ver los nombres que la dominan, pero está claro que a Henao le falta dar el paso adelante y si sale de Niza en amarillo quedará en la retina como un cambio de paso que sinceramente le vemos capaz de conseguir.

Henao, como digo, no corre solo. Contador es el ciclista incansable, nunca nos hartaremos de decirlo. En esta tarde de tibia luz de marzo entre Francia e Italia, puso toda la carne en el asador. Vale sí es lo de muchas veces, ni etapa ni general, pero jugando sus cartas, está vivo en una carrera que siempre podrá decir perdió en los días de perros del inicio.

Y una cosa más importante, algo que nosotros dudamos y nos reprocharon desde Colombia, Jarlinson Pantano es el gregario incondicional y necesario del madrileño, tantas veces desasistido en las grandes batallas y en esta partida bien acompañad. La subida final de Pantano por Contador me parece una de las hojas de servicio más limpias que nunca le han hecho al madrileño.

Una hoja de servicio que abrió el melón y demostró que las manzanas francesas aún no están maduras. Que Tony Gallopin aguantada una etapa tan dura era mucho esperar, de Julian Alaphilippe era posible. Al final ni uno ni otro, y un motivo para satisfacción, Marc Soler, la progresión en silencio, el ciclista que madura desde la discreción. Nos encanta.

Imagen tomada de @parisnice

Un año blanco para Sergio Henao

Qué bonito el maillot de campeón colombiano de Sergio Henao. Qué bonito y qué buen gusto. Un equipo, el Team Sky, que luce sus campeones con orgullo y estilo, dando nota elegantemente blanca en un conjunto que viste de negro, emergiendo la tricolor colombiana, como si el poder que viene del sur América cobrara forma en el pecho de uno de sus mejores exponentes.

Entre unas cosas y otras, Sergio Henao ya anda por los 29 años y aún transmite la sensación de que le queda lo mejor por dar. Sus valores biológicos y cosas que nunca han sabido explicar bien en el Sky, que ahora anda atosigado por el tema de Wiggo en UK, le han jugado una mala pasada, pero donde otros perdieron la licencia y casi el apellido, Henao ha podido volver.

La París-Niza es el escenario para sacar a pasear la pieza que le ha diseñado Castelli. Sin Wouter Poels en liza, empieza el grand slam de Henao, a quien la primavera se le da especialmente bien, desde aquella en la que combatiera cabeza contra cabeza con Carlos Betancur en una cima vasca.

Henao dice que quiere un monumento, alimentado por la ambición de estar siempre entre los mejores en las Ardenas. No sé si le será sencillo en un equipo que siempre tiene buenas bazas en esos terrenos y en esta ocasión ganadores ya probados como Kwiatkowski y Poels. Y es que los años pasan para Henao sin la gloria que muchos le pronosticaron. Bueno para Henao y otros muchos, pero en este caso nos mueve el colombiano.

El año pasado, Henao fue un eslabón más alrededor de Chris Froome, otra pieza encajada en el muro más sólido que se le recuerda a un líder del Tour. Si quiere amasar bagaje personal, ya puede Henao espabilarse en lo que tiene por delante, porque en julio y en Francia en su equipo todas las fichas van a Froome. Cumplir en Sky en el Tour, no es sencillo, imaginaros el nivel exigido, Henao cumple el perfil.

Sea como fuere empieza bien el año para un tercer espada del mejor equipo del mundo, un tercer espada que va a ir de blanco con los colores de la nueva potencia del ciclismo mundial en el pecho y que tiene por delante una temporada blanca, limpia de polvo y paja para dar el tono que se le espera.

El fondo de armario colombiano no tiene tope

La Vuelta - ciclismo colombiano JoanSeguidor

Picad sobre Colombia en el CQ Ranking y mirad sus diez mejores ciclistas. Es un espectáculo, imaginaros un World Tour con esos diez ciclistas, otrora llamados escarabajos, ahora mismo otra cosa, una colección de ganadores, de ciclistas venidos sin complejos de ultramar, situados en los mejores equipos del mundo y con un palmarés que sube como la marea, poco a poco, pero de forma inexorable. El otro día lo dijo Jorge Quintana hablando del remozado Postobón, es cuestión de días que sean el primer país entre los de la UCI, sólo tres ciclistas del 1987, todos los demás de entonces para acá, contando con alguna perlita joven, joven, joven que ya empieza a caer como la fruta madura.

Arriba del todo, obviamente Nairo Quintana, el pequeño boyacense ante su mejor temporada en conjunto, con tres vueltas ganadas, una de ellas grande, y las otras dos del máximo nivel, pero con la contrariedad del Tour. Quizá porque la Vuelta la ganó delante quien la ganó, su verdugo habitual en Francia, tiene elementos para seguir soñando, aunque los años van pasando, poco a poco, imperceptiblemente, y ya no es sólo Froome, son otros los que se suben al carro. No obstante ahí está: tres Tours, tres podios. La estadística sigue con él.

El segundo peldaño, la pieza de ropa que sienta bien para cada temporada, la sonrisa perenne de Esteban Chaves que no sólo centra el tiro en podios, que seguro algún día serán triunfos absolutos, también en clásicas, en monumentos nada menos, como Lombardía. Entre el Chaves de hace un año y éste hay una cosa clara, que se percibe al verle: se lo ha creído, y eso lo es todo en ciclismo y en la vida. A una categoría propia e innata se le suma ese plus de moral y confianza. Cada año mejor que el anterior…

Tras muchos vaivenes Sergio Luis Henao parece que ha vuelto para quedarse. No tiene la calidad de los dos mentados, no en apariencia, pero es fiable, muy fiable. Corrió su primer Tour con nota, siendo la sombra de Froome cuando incluso otros con más cartel flaqueaban, y ello no le ha impedido brillar en momentos puntuales. Si una caída no hubiera mediado, le veíamos con una medalla, el color no lo sabemos, pero medalla en Río, que no es poco.

Mocetón, pistard, ciclista singular, ciclista que explica la amplitud de esta hornada, Fernando Gaviria no se prodiga donde sus compatriotas. El se ve en Bélgica, en San Remo,… en lares raros para un colombiano. Aunque no lograba explotar siempre se le veía ahí, íntegro y fuerte hasta que dio el campanazo en Tours, una clásica que cuando él nació tenía ya 98 años.

El quinto en la lista es celeste Astana, es pequeño, pero testarudo, no ha tenido suerte en la Vuelta, porque se deshizo en un buen tortazo, pero su calidad emerge cuando las circunstancias son las normales. Miguel Angel López es, yo creo, la joya de la corona. Sólo tiene 22 años y ya cuenta buenas victorias, Suiza la más destacada, para mí otro Nairo en potencia.

De otra pasta, más experimentado, al menos en años en el oficio, Darwin Atapuma es el corredor que no sabe qué significa especular. Puede ganar o casi siempre perder, la duda que nunca nos surgirá con él será si lo ha dado todo, porque sí, en efecto, se vació en el empeño. Merece mucho más que el efímero maillot rojo que vistió en la Vuelta, merece por ejemplo una etapa redonda como la que firmó Jarlinson Pantano, el octavo de la lista, en el Tour, el ciclista que demostró, como Sagan, Majka y algún otro, que coger el corte bueno es una actitud más que una aptitud.

Entre medias nos dejamo a un ciclista que sabés apreciamos mucho, con el que no solemos ser objetivo, es Rigoberto Uran, en una temporada rara, quizá acorde a su equipo. Él es el papá de las criaturas, el que abrió camino, de hecho el más viejo de la escuela. Con los mismos años que Rigo, Rodolfo Torres Agudelo, el noveno en el recital, un ciclista habitual en el densísimo calendario de clásicas italiano, allí donde nadie suele regalar nada. Cierra el listado Sebastián Henao, el primo de Sergio, con unas similitudes curiosas, bueno en grandes vueltas, estuvo ahí en el Giro, y en clásicas valonas… pronto estará a nivel del primo.

Imagen tomada del FB de La Vuelta

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Pagar por ganar

En los últimos veinte años han habido dos mundiales que se han resuelto al sprint, cuando todos los pronósticos previos apuntaban a este desenlace. Es muy posible que el domingo en las tierras ganadas al mar de Doha se repita esa escena: un peloton masivo jugándose las preseas de la carrera más bonita del año sin que nada ni nadie puedan evitar el sprint final.

Uno de esos mundiales, el otro es el de Copenhague que ganó Cavendish, es el de hace catorce años en Zolder, una carrera más llana que la palma de una mano que acabó coronando a Mario Cipollini, la guinda a una carrera realmente magnífica en registros y triunfos. El ciclista de Lucca precisamente ha hablado en la previa de los mundiales de fondo y ha sorprendido por lo irreverente de sus declaraciones, pues puso sobre la mesa otro tema, que no es el mundial en sí y sí la otra carrera de un día más notable del año, la prueba de fondo de los Juegos.

Nibali tendría que haberle ofrecido dinero a Henao para no arriesgar tanto en el descenso

Así, plim, sin problema, sin pelos en la sin hueso, como si al ciclismo le hicieran falta estas cosas, como si este deporte no fuera sobrado de sospechas e historias raras, historias por cierto comunes a todos los deportes, pero que todos atribuyen al ciclismo con especial celo e insistencia.

Cipollini habla de costes, de primas, de lo que queda limpio al corredor y dice que “lo que debería haberle ofrecido a Henao era ridículo con la ganancia”. Con dos narices, es tal el conocimiento que exhibe el toscano que pone en solfa toda su trayectoria deportiva, marcada por el éxito abrumador, a veces con mejores formas, otras no tanto, y casi siempre con equipos que bloqueaban, literalmente, la carrera. «Il treno» rojo de Saeco marcó el camino de otros.

Cipollini es en la actualidad dueño de una marca de bicicletas que llevan su nombre, suponemos que el trapicheo formará parte de su cultura empresarial, lo mismo que distinguir entre clientes y otros, como hace con Henao, a quien “ganar el oro tampoco le hubiera supuesto mucho”. No sé qué pensará Henao, ni siquiera Uran, que fue batido por la mano por Vinokourov, otro sospechoso de hacer correr el dinero en grandes carreras, en los Juegos Olímpicos.

Es algo que siempre se ha hecho. No compras la victoria, sí la colaboración” añade. Con dos narices. Bien, perfecto. Si el COI tenía el ciclismo bajo la lupa sólo le falta saber y corroborar que eso que dicen las leyendas, los “Felipe González” del ciclismo, es cierto y encima en sus competiciones. Si alguien de esta mal llamada “familia ciclista” quiere echarse mierda sobre el tejado, que llame a Mario, que éste mostrará la contundencia que tenía para entrarle a las azafatas.

Imagen tomada de http://espanol.eurosport.com/

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