Los tapados del Team Sky

En 2010 el Team Sky aterrizaba en el ciclismo profesional con idea de encontrar el punto de éxito e innovación que lograron en la pista británica pero en la carretera. Tardaron dos Tours en lograrlo, y desde entonces llevan tres de cuatro posibles, con dos ciclistas, ambos británicos, otro de los objetivos. No han hecho pleno porque el Froome de 2014 estaba aliado con la mala suerte y cuando quisieron sacar la baza de Richie Porte, éste no estuvo a la altura de relevar su líder.

Para este Tour el Team Sky, como no podía ser de otra manera trae un equipo de campanillas. Recuerdo aún el año pasado la tarde de la Pierre de Saint Martin cuando la gente se pellizcaba y se preguntaba si era posible meter tantos ciclistas delante. Froome, Porte y Geraint entre los mejores, apuntalando el liderato y las plazas de honor, como si los rivales se hubiera disuelto como azucarillos.

A mí, sinceramente, no me extrañó nada aquel paisaje. Si algo tienen los de negro es el mejor ciclista del mundo y una guardia pretoriana que sólo Movistar podría igualar. Es más, si de medir las fuerzas de uno y otro bloque se tratara, en el grupo británico hay varios segundos espadas que podrían ser líderes en cualquier otra estructura, y no líderes cualquiers, podrían optar a pisar el podio si las circunstancias y la forma les acompañaran.

Son los tapados del Sky y en primer lugar el galés Geraint Thomas, quien ha sacrificado la temporada de clásicas para estar al 100% en la cita francesa y luego, posiblemente en Río, a donde no irá como pistard como en las ultimas dos citas olímpicas y sí con galones en el Team GB. Thomas llega con una campaña desigual, muy bien en Algarve y sobre todo en París-Niza, donde sobrevivió al temporal de Contador, y algo más flojo en las citas previas al Tour, en especial Suiza. Thomas viene con la idea clara y fija de estar delante al final de estas tres semanas de competición, su forma está medida para ello, y vista su capacidad y los puertos que aguardan, no me extrañaría verle en el top ten.

Lo mismo podríamos decir de otro ciclista que maneja el gran fondo con maestría, Wouter Poels, un holandés que sacó al equipo del vacío en los monumentos que es versátil: hace buenas cronos y sube cerca de los mejores. No es tan espectacular como Porte, ahora en el BMC, pero hasta no hace mucho era la mejor carta holandesa para las grandes vueltas hasta que quiso volcar su talento a favor de otro. Como Geraint podría ser la baza tapada del Sky si al jefe le vienen mal dadas.

Pero hay más, y no es un cualquiera, desprovisto de las dudas sobre su pasaporte Sergio Henao debe resolver la incógnita de lo que es o no es capaz en una carrera que ha tardado mucho en llegarle. Su papel parece un escalón por debajo de los dos anteriores, pero al igual que Landa le sobraría talento para tomar las riendas del equipo. Como dijimos, en el caso del vasco, tras su retirada del Giro y su desconocimiento del Tour, no creemos que Landa esté en disposición de liderar el asalto al cuarto Tour de los británicos.

El equipo se completa por auténticos galgos, percherones de primavera reconvertidos en pantallas andantes para estas primeras jornadas, maestros en el manejo de los pelotones muy poblados: Ian Stannard, Luke Rowe y Vasil Kiryienka. Completa el nueve Mikel Nieve, la sobriedad al servicio del grupo, una sobriedad que es garantía, en el Giro lo demostró.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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País Vasco, la contracrónica

Antes de celebrarse la etapa decisiva, la sexta y última, corrida bajo la exigente modalidad de contrarreloj, con salida y llegada en la localidad guipuzcoana de Éibar, podíamos abrigar nuestras dudas en torno al resultado final ante la incógnita que representaba una diferencia de tiempo de tan sólo seis segundos entre el colombiano Sergio Luis Henao, líder en la vigilia, y el español Alberto Contador, que le venía pisándole los talones.

Han sido los dos justos protagonistas del periplo vivido en tierras vascas. Contador se impuso con un poder resolutivo extraordinario y al compás de las manecillas del reloj, última etapa, quedando el litigio debidamente aclarado en una conclusión muy emotiva bajo el entusiasmo de las gentes norteñas allí presentes. La victoria correspondió al mejor aunque mediara en el balance final una diferencia mínima entre uno y otro de una docena de segundos.

 

Cómo dar emotividad a la prueba

Cabe puntualizar que la Vuelta al País Vasco, que ha reunido un lote de figuras de cierto prestigio, celebrando su 56ª edición, ha discurrido a través de un escenario complicado. Se puede afirmar que todas las etapas sin excepción se cubrían bajo un itinerario algo intrincado con la inserción de numerosos puertos de montaña que constituían un buen aliciente para los aficionados y una pesadilla casi constante para los ciclistas obligados a subir y bajar con abrumada persistencia a lo largo de cada etapa en disputa.

Otro ingrediente que no ha podido faltar ha sido, por lo general, el tiempo reinante más bien lluvioso, especialmente en el último sector cronometrado que tuvo la prueba. Las carreteras sinuosas y estrechas en parte se transformaban como por arte de magia en verdaderos espejos resbaladizos que suponían un riesgo más para los esforzados hombres del pedal. Una muestra de ello fue precisamente, repetimos, la etapa decisiva de contrarreloj que los organizadores con oportunismo y habilidad colocaron en la última jornada para dar más agitación a la carrera. El esfuerzo individual cara al viento marcó la pauta que todos nosotros bien deseábamos.

 

A la cuarta va la vencida

El madrileño Alberto Contador, que en los albores de la presente temporada, venía persiguiendo con férrea voluntad un triunfo absoluto, léase Vuelta al Algarve (3º), París-Niza (2º) y Volta a Catalunya (2º), dio el golpe de gracia en el último asalto, la sexta etapa, a través de un itinerario nada fácil y con una dureza que se reflejó en los seis primeros kilómetros, una ascensión que se las traía, que favoreció en gran manera al ciclista madrileño ante el acoso que le ofrecieron los colombianos Sergio Luis Henao y Nairo Quintana, que no dieron, tal como se palpó, el brazo a torcer. No es ningún desdoro valorar la actuación de Henao, clasificado a fin de cuentas a 12 segundos del ganador de la competición, mientras que Quintana lo hiciera a 37 segundos.

A continuación como colofón final son dignos para ser nombrados el francés Thibaut Pinot (4º clasificado), el veterano catalán Joaquim Rodríguez (5º)el vencedor de la edición del pasado año-, su compatriota el ovetense Samuel Sánchez (6º), otro veterano de fuste, con 38 años a cuestas, y el portugués Rui Alberto Costa (7º).

 

Retrocediendo a su historial

Quisiéramos cerrar este comentario dando algunos datos acerca de esta prueba que los vascos bien valoran y que nos demuestran, una vez más, su denodada y admirable afición por la bicicleta. El primer vencedor, allí por el lejano año 1924, fue el francés Francis Pélissier, un ciclista que sorprendió porque sus cualidades se amoldaban más bien a las carreras de configuración más bien llana, cosa que choca cuando se habla de un triunfo conseguido en las tierras del País Vasco. Esta competición por tradición suele tener reserva en el calendario rutero en el mes de abril.

Con preferencia los españoles vienen imponiéndose en esta carrera. Con el triunfo de Contador, son un total de veinticinco los ciclistas que han tenido el honor de inscribir su nombre en el historial de esta prueba. Las palmas más destacadas en número de victorias absolutas se las llevan José Antonio González Linares (1972, 1975, 1977 y 1978), distinción compartida desde hoy por el hombre de Pinto, Alberto Contador (2008, 2009, 20014 y 2016). Tras nuestros dos representantes, figuran el suizo Tony Rominger (1992, 1993 y 1994) y el irlandés Sean Kelly (1984, 1986 y 1987), con tres triunfos cada uno.

 

Recordando al novelista Hemingway

Es llamativo que esta competición por etapas, la Vuelta al País Vasco, fuera ensalzada por el escritor estadounidense Ernesto Hemingway (1898-1961), en una obra titulada “The sun also rises” (El sol también sale), escrita en 1926, como consecuencia de sendos viajes que realizó pisando regiones pertenecientes a Francia y a España, países que resaltó por su tipismo un tanto singular, según apuntaba en sus escritos. Describió con afinado acierto, entre otros varios temas, las denominadas Fiestas de San Fermín, celebradas en la época veraniega y a principios del mes de julio, en la llamativa ciudad de Pamplona.

Su estilo descriptivo era diáfano y a la vez conciso, impregnado de un fuerte realismo literario. Sus escritos, bien es verdad, nos impactaron y fue novedad el de que hiciera alusión a los ciclistas, a los que llamamos comúnmente “Los forzados de la ruta”, un hecho que nos dio satisfacción y que ahora entresaco entre nuestros recuerdos.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Team Movistar

El Contador que nos gusta

No es la primera vez que le pasa, ni la primera que lo decimos, cuando Alberto Contador se dedica a correr, a luchar, a minar el rival y sacar partido de todo lo que la carrera le ofrece, nos gusta y nos parece el corredor sobresaliente que siempre ha sido. Hace un par de semanas, cuando volvió a quedar segundo en una vuelta world Tour, en la Volta concretamente, dijimos que el nuevo Alberto Contador era un ciclista que sumaba en silencio, en los detalles, en el desgaste y en el día a día.

Contador ha ganado su cuarta Vuelta Ciclista al País Vasco, no es cifra baladí, se iguala con el mejor de la carrera, con José Antonio González Linares, ciclista que se distinguió por pequeño y buen palmarés, aunque más por la fuerza que desplegaba cada vez que montaba una bicicleta.

Como decimos Contador ha entrado en la historia de la carrera y si nos damos cuenta su triunfo, éste, tiene poco que ver con los anteriores. Sin ir más lejos, hace dos años cuando el madrileño atacaba se quedaba más solo que la una, en plan campeón, dominando y con claridad. En esta Itzulia, Contador ganó porque fue una suma de virtudes, día tras día, sin destacar en exceso en ninguno pero sacando fruto de la regularidad y el tono de madurez que te da la edad.

No pudo estar con Landa el segundo día, ni con Henao, pareció que el Team Sky le volvería a tomar la matrícula, pero siguió a lo suyo, remando y sin escatimar ataques cuando se le propuso la situación. En la jornada de Arrate, mientras Nairo se borró, nadó para atar a Henao, que acabará soñando con las cronos de la Itzulia, porque en la lucha contra el reloj el de Pinto se sabía superior, como al final demostró. En su ultima gran victoria, el Giro, Contador no pudo con Landa en ninguna subida, y con Aru lo justo, sin embargo les sacó los colores en la crono.

Este Contador nos gusta. el que habla en la carretera y no el que se enreda con palabrerío y declaraciones huecas, el que pone excusas, el habla del tiempo, del calor, de los SRM para explicar que la derrota, aunque le duela, forma parte de su día a día como el de cualquier otro.

Por cierto, lástima no haberlo apostado, pero sí, abre la puerta a no dejar el ciclismo a finales de año, algo que quienes le conocemos desde sus primeros días siempre tuvimos claro. Sus lacrimógenos seguidores le piden que siga y como el artista cuando le corean en la plaza “otra, otra, otra…” el chico de Pinto les dará el gusto. Ojalá sea porque saca equipo, aunque «ella es así»…

Imagen tomada del FB de Tinkoff

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Cuatro tipos agobiados por el reloj

Le llamaron etapa reina, pero como siempre lo de reina o no es algo que deciden los corredores. La etapa de Arrate de la Itzulia estaba marcada como tal, y creo que lo fue, aunque no por las rampas o por lo descarnado del circuito, se aliaron un ritmo infernal, una meteorología terrible y las ganas infinitas de Diego Rosa por hacer algo grande y a fe que lo ha hecho, espero que con su celebración aquellos que sólo se fijan en el ciclismo cuando ocurre algo anormal o la máquina pita, sitúen esta etapa para héroes en portada.

Porque fue una etapa para héroes, uno de esos días que vistos desde la television y el calor del sofá saben a gloria, aunque los protagonistas estén echando los higadillos. Mil veces discutido, no sé si ahora es momento, pero meter rampas como las que llevaron a la cima de Ixua pues qué queréis que os diga, son tan duras, tan bestias que son hasta disuasorias aunque por otro lado, calzadas en medio de la jornada, minan las piernas de tal manera que luego el Arrate de toda a vida tiene a dureza que nunca le habíamos visto.

Cuatro tipos optan a suceder a Purito Rodríguez y uno de ellos es el propio ciclista catalán que ha sido una especie de superviviente fino durante toda a carrera. Cuando al final del día apareció ahí, en cabeza, acompañado de pinito para neutralizar a Contador y Henao, entendemos que la fe de este ciclistas y que renovar en una tierra que ama tanto como ésta le compensa la carencia de forma.

Thibaut Pinot es el otro, un ciclista que ha evolucionado como pocos podrían haber previsto hace unos años, que además en una crono como la de Eibar deberá ratificar lo que en el Criterium insinuó aunque con una competencia más que cuestionable. En esta crono Pinot se juega mucho, aunque no tanto como Alberto Contador a quien otro podio, tras Niza y Volta, no sé cómo le sabría en una carrera además que aspira a ganar por cuarta vez, ojo que le situaría al nivel de José Antonio Linares, el pintoresco comentarista de la Ser que sigue siendo el mejor ciclista de la historia de la carrera.

Y en el liderato Sergio Henao, un corredor que ya ha rondado la victoria, que parece en la forma de su vida, pero contra el reloj nunca ha salido airoso, aunque en el Team Sky le han trabajado bien, incluso jugando al despiste con el indescriptible Landa, pero no le ha sido suficiente para romper la carrera a su favor, una carrera de la que se ha descolgado otro ciclista indescifrable en estas fechas, Nairo, que gana la priemra carrera que corre en Europa y se descuelga en la siguiente. Son esas cosas cuya explicación solo ellos conocen.

Imagen tomada del FB de Astana

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No es sencillo llamarse Nairo Quintana

Caras Nairo Quintana JoanSeguidor

No es nuevo para quien lea este mal anillado cuaderno que el nombre de Nairo Quintana nos causa especial admiración. Hace dos años por estas fechas estábamos aun asombrados haciendo cuentas y números de como tal elemento, ligero, frágil y sencillo podía haber ganado una Vuelta al País Vasco, tremenda, purísima y helada ante la plana mayor del Team Sky, los colombianos a tope -hasta Betancur caminaba en aquel entonces- e incluso Alberto Contador, quien por esas fechas se buscaba y se buscaba y no se encontraba.

A Nairo se le prevé siempre perfecto, en su sitio y alienado. Las expectativas de partida de este ciclista fueron altísimas desde el primer momento que puso un pie en una gran carrera. Su nombre no era ajeno a las miradas ni a la expectación. Este año rodó lejísimos de Dani Díaz en San Luis y no pudo estar en Andalucía, donde habría sido interesante verle entre los mamporros de Froome y Contador.

Llegó a la Tirreno y sencillamente magistral atacó una vez para que fuera la buena. La nieve del Terminillo fue, como la del Stelvio, una cortina que adornó de guirnaldas los regalos que nos da en forma de exhibiciones hacia arriba, hacia el cielo. Quienes aficionan eso de los SRM y esas moderneces que hablan más fuerte que la sensaciones, darían media vida por saber qué ratios arrastró ese cuerpecito en el que sólo se movían rítmicamente sus piernas. El resto, la cabeza, los hombros, el tronco y la cintura eran parte de la bicicleta. No pestañeaba, no gemía, no se arrugó.

Admitimos que tras la llegada a Zumárraga, la de la primera victoria de Purito, pensamos que Nairo era el hombre a batir. En La Antigua, Henao reventó la carrera, se le soldó Purito y a éste Nairo, que en el primer golpe ni se levantó de la bicicleta, sólo aceleró y se fue con los mejores. Sólo eso. Sin embargo en Arrate primero y Aia, posteriormente, no vimos al mejor Nairo. Se encogió, tanto, que nos preguntamos por la suerte de Ion Izaguirre de no haber mediado el colombiano en su trabajo.

Ahora Movistar anuncia que Nairo estará en las dos clásicas valonas. A nuestro juicio, y a priori, la Lieja, gran fondo llevado a la máxima expresión, es su carrera, pero aquí Valverde es el maestro de ceremonias. Sea como fuere ver a Nairo tan irregular en los prolegómenos de la carrera hacia el Tour aunque no sea preocupante sí que inquieta porque si algo caracteriza a los mejores en estos tiempos es que destacan desde bien pronto.

Sin embargo, cuando la carrera cruce la meta de Ans vendrá el vacío: Nairo estará en Romandía y luego todo mayo y buena parte de junio ajeno a la competición, no sé si en su Combita natal o reconociendo paisajes del Tour. Volverá en los prolegómenos de la mejor carrera, en la Ruta del Sur. Su dosificación será buena para el objetivo del Tour -para el que le veo como el mejor nombre del G4- pero en este deporte hay otros imponderables más allá de la victoria y cuando un campeón no está, el ciclismo lo paga.

Imagen tomada de www.teinteresa.es

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Orbea, disponible en los tres portales de Hello Bici 

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Los tres portales de Hello Bici –Santafixie, Volavelo & Newbornriders- tienen toda la oferta de Orbea para sumar un canal más a la red de la marca vasca que este año celebra 175 años actualizando su oferta con fixies y bicicletas para niños, la premiada Grow, con un diseño especialmente reconocido. Orbea se suma a un catálogo de primera línea con Cinelli, Brooks, Deda Elementi y Aerospoke.

País Vasco, la contracrónica

Antes de disputarse la etapa decisiva, la sexta y última, bajo la exigente modalidad de contrarreloj sobre la distancia de 18,3 kilómetros, podíamos abrigar nuestras dudas en torno al resultado final. Era una incógnita la escasa diferencia de tiempo registrada entre el primero de la clasificación general, Henao, y el 14º, Samuel Sánchez, encerrados todos ellos dentro del minuto, cifra irrisoria tomando en consideración que la Vuelta al País Vasco tenía un recorrido de 845 kilómetros, distribuidos a lo largo de siete etapas.

La etapa de la verdad

Finalmente, el duelo se ha dirimido en justa ley a favor del veterano corredor Joaquim Rodríguez (35 años), nacido en la población de Parets del Vallés, amparado por una competición acusadamente de configuración montañosa. Se ha sentido particularmente cómodo para imponerse con todos los recursos de escalador a su alcance.

Se había tomado la libertad de adjudicarse la 3ª y 4ª etapa, con llegadas a la población de Zumárraga, y, al día siguiente, con meta al Santuario de Arrate, en el municipio guipuzcoano de Éibar. En el último día, no hay más, el ciclista catalán se impuso con una resolución extraordinaria al compás de las manecillas del reloj, con un segundo puesto tras el holandés Tom Dumoulin (24 años), una sorpresa, que supo sacar partido a su juventud. Nació en la ciudad de Maastrich, ubicada en la parte sur de los Paises Bajos. Este inesperado ganador parcial al son del veredicto del cronómetro, cuenta con un prometedor porvenir por delante.

Cuatro segundos de tiempo separaron uno de otro a la hora de hacer cuentas en torno a la denominada como la etapa de la verdad, que cerraba en definitiva el emotivo periplo vivido en tierras vascas, en donde la afición por el deporte de la bicicleta sobrepasa todos los cánones. Es algo que todos sabemos.

La pesadilla diaria

Cabe puntualizar que la Vuelta al País Vasco, que había reunido un lote de figuras de cierto prestigio y que celebraba su 55ª edición, discurría a través de un escenario complicado. Se puede afirmar que todas las etapas sin excepción se cubrían bajo un itinerario bastante intrincado con la inserción de numerosos puertos de montaña que constituían un buen aliciente cara a los aficionados allí presentes al borde de las carreteras. El marco, hay que decirlo, marcaba, día tras día, una pesadilla para los ciclistas obligados a subir y bajar de manera repetitiva a lo largo de cada etapa. No se salvó ninguno de la quema, diríamos en un sentido amplio de la palabra. Partieron de Bilbao, inicio de la prueba, un conglomerado de 152 corredores, encuadrados en diecinueve equipos.

Aparte de Joaquim Rodríguez, conquistador del máximo galardón absoluto con una ventaja de solamente 13 segundos, que es lo que realmente vale, sobre el colombiano Sergio Luís Henao (2º), vuelto a los ruedos ciclistas y recuperado tras una grave lesión de rodilla sufrida por caída la pasada temporada, debemos anotar a continuación los nombres del norteño Ion Izagirre (3º), que tuvo el honor de pisar podio; del otro colombiano Nairo Quintana (4º), la gran esperanza de nuestro ciclismo; del británico Simon Yates (5º), que nadie contaba con él; del veterano Michele Scarponi (6º), que ha conocido la luz, y del portugués Rui Alberto Faria da Costa (7º) y del polaco Michal Kwiatkowski (8º), que han sido campeones del mundo de fondo en carretera, respectivamente, en los años 2013 y 2014, una asignación respetable que no debemos olvidar.

Dando pasos hacia la historia

Quisiera cerrar este comentario dando algunos datos acerca de esta prueba que los vascos bien valoran y nosotros también. El primer vencedor, en el año 1924, fue el francés Francis Pélissier, un ciclista que sorprendió porque sus cualidades se amoldaban más bien a las carreras de configuración llana, cosa que choca cuando se habla de un triunfo conseguido en el corazón del País Vasco. Esta competición por tradición suele tener reserva en el mes de abril.

Con preferencia los españoles vienen imponiéndose en esta carrera. Con el triunfo de Joaquim Rodríguez, son un total de veinticinco los ciclistas que han logrado inscribir su nombre en el historial. La palma de victorias absolutas se la lleva José Antonio González Linares (1972-1975-1977-1978). Tras él, sobresalen el suizo Tony Rominger (1992-1993-1994), el irlandés Sean Kelly (1984-1986-1987) y Alberto Contador (2008-2009-2014).

Un elogio en el recuerdo

Es llamativo que esta competición por etapas fuera ensalzada por el novelista estadounidense Hernest Hemingway, en una obra titulada “The sun also rises” (El sol también sale), escrita en 1926, como consecuencia de sendos viajes que realizó por tierras de Francia y España, países que resaltó por su tipismo un tanto singular, según apuntaba en sus escritos. Describió con afinado acierto, entre otros varios temas, las fiestas de San Fermín, celebradas en la época veraniega de principios del mes de julio en la ciudad de Pamplona.

Por Gerardo Fuster

Foto tomada de www.diariocordoba.com

#RadioVuelta – Semana 17

#Trend Una Dauphiné inolvidable

Rara vez el ciclismo nos ofrece una carrera tan extraordinaria como este Dauphiné. La antesala del Tour fue mucho más que  eso, una simple antesala, y ofreció grandes momentos. Los demarrajes de Froome sólo aguantados por Contador, la victoria de Westra en la jornada reina ante dos Katusha haciendo eses, desenlaces  variados y la increíble jornada final donde la realización poco menos que se volvió loca para cubrir tantos frentes como los que se armaron en la victoria de Anrew Talansky.

#Click Suiza, un paraje de cuento para Sagan

Bellizona, una preciosa población del Ticino, abrió la Vuelta a Suiza, el último escamoteo de los favoritos antes del Tour. En la localidad cercana a Lugano rodó como los ángeles Tony Martin pero el despliegue de fans que siempre rodea a Peter Sagan demostró lo mucho que arrastra un ciclista que empieza a tener más dimensión mediática que deportiva, siendo ésta ya enorme.

#Profile Talansky vuela solo

Hay carreras y momentos que pueden marcar un antes y un después y esta Daupiné puede abrir un nuevo periodo para este talento estadounidense que crece con ritmo paulatino pero incansable. Décimo el año pasado en el Tour, podio en grandes carreras como Romandía y valedor de un palmarés pequeño pero consistente el triunfo en la carrera de los Alpes es un paso al frente como outsider a ser protagonista en la principal carrera del año.  

 

#Clipping

Gran entrevista a Gorka Izaguirre. En el Diario Vasco tuvo voz Gorka Izaguirre, un ciclista que tuvo desde luego mucha culpa en el desenlace del Giro de Italia, a pesar de que todos miren para Nairo. Sincero y claro, no se subió al carro de alabanzas que el Giro ha puesto en marcha desde hace unos años. No le gustó, y punto.

¿Merece la pena organizar unos Campeonatos de España? Unas deudas de la Federación Española han puesto en la cuerda floja los Campeonatos de España. La cita, que pone en juego un maillot que por decisiones de equipo se disimula ante el logo del mecenas, se celebrará con razonables dudas sobre la calidad de su participación, nada que ver con los nacionales italianos donde se espera llenazo de figuras.

Betancur y Henao, colombianos de ida y vuelta. Las circunstancias que rodean a Carlos Betancur no parecen, desde fuera, las idóneas para que este excelente ciclista culmine su trayectoria. No estará en el Tour. Mientras Sergio Henao ha vuelto a competir en Suiza tras su cuarentena e investigación. Esperemos que esto no vaya a más, en Team Sky el año no está resultando sencillo.

 

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#RDS2014 , #TDPS2014 , #zlmtoer

Chris Froome al rescate

Las primeras palabras de Chris Froome este domingo, una vez aseguró el tiro en Romandia, fueron todo un síntoma de que en casa de Sky las cosas no están como debieran. Froome habló de su infección en el pecho y de sus dolores de espalda para justificar una pobre primavera, ausente de Tirreno y las clásicas de su perfil, y muy tibio en la Volta a Catalunya en la que nunca estuvo en disposición de hacer algo interesante.

Sea como fuere, extrapolando, el triunfo de Froome es un bálsamo para su equipo, el mejor del mundo a efectos prácticos, que no numéricos –en ese orden domina el Movistar-. El Team Sky es una sombra este año 2014. A priori, al inicio del año, el responsable de rendimiento del equipo de negro, Rod Ellingworth, situaba en cinco los objetivos a cumplir en este año competitivo. Hablaba de ganar cosas importantes, o al menos estar en disposición de hacer algún podio, en las clásicas, la suerte de Richie Porte en el Giro, repetir en el Tour de Francia, pensar en el calendario posterior a la gran ronda francesa y seguir en el proceso de revolución que a su juicio Sky ha inoculado al ciclismo y que muchos ya copian, el caso más obvio el de Alberto Contador.

De esta guisa, con este relato de objetivos, cuando la temporada camina por el final de su primer tercio, lo cierto es que el panorama no puede estar más alejado de las metas formuladas. El Team Sky no tendrá a Richie Porte en el Giro de Italia, por salud dicen, y sí un equipo muy de circunstancias liderado por Peter Kennaugh, corredor interesante pero inmaduro para envestir una carrera como la italiana, y Dario Cataldo. Nada que ver con el año pasado cuando acudían con la armada liderada por Brad Wiggins, en ganador de Tour, y su pareja de colombianos, Rigoberto Uran, ahora con Omega, y Sergio Henao, ciclista de cuyo proceso se sabe lo justo, con más interrogantes que respuestas y una muy poco transparente política de comunicación.

Por otro lado ha pasado un año más y el Team Sky ha pasado por las clásicas por la tangente. Han mejorado actuaciones pasadas, pero siguen dando la sensación de ser meros comparsas. Se aprecia el talento de Geraint Thomas, la dulzura de Boasson Hagen, la entrega de Ian Stannard –ganador en la Het Nieuwsblad de la única gran carrera que Sky ha probado en este terreno- pero todo sabe a poco frente a Cancellara, Vanmarcke, Terpstra y Van Avermaet. La actuación de Wiggins en Roubaix ha sido de lo poco positivo que han sacado en este ciclo.

Luego estuvieron hechos concretos que no dignifican el ciclismo que tanto dicen querer como la diezmada alienación de la Flecha Valona o la presencia de cuatro corredores en la puesta de largo de una carrera como la Lieja. No hablemos de sus resultados en las Ardenas donde cabe escudriñar para hallarles en la clasificación.

Desconozco cuál será la opinión de Dave Brailsford al respecto, obviamente no dirá nada dentro de la política de “todo perfecto, todo bien” que dicta sus comunicados, de cualquiera de las maneras esto no es la excelencia que proclaman, más bien se queda lejos. Quizá se agarren al Tour como mantra único. Al menos les cabe el consuelo de que en las últimas tres temporadas quien ganó Romandia, luego…