Si sospechamos de todo ¿qué hacemos siguiendo el ciclismo?

Ayer mismo este cuaderno despachaba un post que, para sorpresa de un servidor, ha tenido una excelente acogida y generado debate. Me preguntaba por qué un patrocinador pone su dinero en el ciclismo y qué le mueve a tal efecto. Pusimos sobre la mesa una amalgama, poco concreta, de posibilidades, asintiendo que ganar no es el único motivo para poner dinero en este circo.

Entre otros motivos, hubo uno que no citamos y hace referencia al dopaje. Muchos equipos ponen en su debe y algún día en medio de la relación de sus victorias, junto a etapas y generales, la lucha contra el dopaje. Es sencillo escuchar y leer en las hemerotecas grandes diatribas sobre la limpieza y los métodos inmaculados por parte de algunos actores de este deporte. Hay ciclistas incluso que no son ciclistas sino meras pancartas por el deporte limpio. Por ejemplo, Ryder Hesjedal y su victoria en el Giro de Italia, un hecho que por extraordinario dudamos se vuelva a repetir. Esa victoria, zanjó, llegó tras consumir EPO, muchos años antes concretó, y se quedó tan ancho.

En esta retórica, no exenta de demagogia, el Team Sky, como buen equipo vinculado a una empresa de comunicación, ha sido adalid. Si, los hombres de negro, esos mismos que arrancaron con personas de las que cuales se desprendieron en cuanto confesaron pasado oscuro. Entre otros figura el nuevo mentor de Alberto Contador, Steve De Jongh. A su primer mensaje de ciclismo limpio, inmaculado y casi transparente –como algunos de su “enrejillados” maillots– se le añadió la cláusula de tolerancia cero impresa por contrato y que poco menos que te asegura el infierno deportivo y personal si se te pilla en algo turbio.

Tanta parafernalia en este empeño tiene peajes y para los británicos no es otro que la continua observancia del pelotón y medios sobre cada uno de sus movimientos. Si hasta la fecha la máquina no ha pitado, por mucho que algunas de sus actuaciones –que no todas- hayan sido hegemónicas, la sombra de la sospecha nunca les ha dejado tranquilos. Una cuña tan atractiva como “ganancias marginales” esconde ambigüedad y por ende la posibilidad de que esas ganancias no sean trigo limpio.

En ello se insiste una y otra vez y a ello se han agarrado muchos para encontrar explicación a por otro lado extrañísimo caso de Sergio Henao y la no menos triste nota de prensa que estos gurús de las redes y el Marketing sacaron a continuación. Al parecer para Dave Brailsford el conocimiento que existe sobre el efecto de la altitud en los colombianos es limitado, como si los escarabajos fueran una invención de ayer y no de hace más de treinta años. A ello aliñen con el abandono de Porte en la Tirreno y añadan la ausencia de Froome en Italia. Y no olvidemos un tal Tiernan-Locke.

A pesar de lo vagas que suenan la explicaciones de los chichos de negro, así como la rápida y concreta reacción de la UCI considerándolo todo muy normal y acertado, no cabe duda de que al Sky se le tiene ganas desde hace tiempo, casi desde el momento que el proyecto empezó a rodar. Que se lo han ganado, posiblemente, que no sean tan puros como pregonan, pues es posible, pero de ahí a sembrar la sospecha a cada paso es fruto de la triste realidad de este deporte que dicen más limpio que nunca pero que sufre varapalos como si sus pecados no fueran a caducar nunca.

INFO 

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Imagen tomada de www.ciclismodecolombia.com

La brega colombiana

En una subida cualquiera, de una etapa cualquiera, de una Vuelta al País Vasco cualquiera, dos ciclistas se dejan el alma. Su pugna es tal que se hacen uno, como dos mellizos que nacen con un mismo brazo. Empujan hacia lados apuestos buscando el resquicio de fuerza que el vacío les pueda regalar, pero no lo hay, porque es eso vacío, y casi acaban por los suelos.

Son Sergio Henao y Carlos Betancur. Menuda primavera la de ambos. Ciclistas de incalificables cualidades, de talento infinito. Ciclistas colombianos que no beben de los escarabajos, porque estos bajan, suben, son buenos en clásicas y regulares en las grandes vueltas. Éste ha sido el año de Colombia y la instantánea lo retrata. Lo clava.

Sólo tres nombres para describir el aire fresco que viene desde el corazón del cono sur. Nairo Quintana, un grande en ciernes de límites difusos y calidad sin techo. Corredor ligero, que no roza la carretera, que no rompe las almas, que gana pero no ofende. Lo definimos como un silbido y quizá fuimos imprecisos, es un soplo en el oído, una recompensa a la vista, esperemos que quienes lo gestionan estén a la altura. Nairo debería optar a lo máximo, y lo máximo es el Tour, dicho con todos los respetos.

Luego está Rigo, sí Rigoberto Uran, posiblemente el padre espiritual de esta generación. Si Nairo rayó alto en el Tour, Rigoberto se le adelantó en el Giro. Segundo, sí, segundo confirmando aquello que en el Tour de 2009 mostró y que poco a poco se fue ganando. ¿Qué hubiera sido del Mundial sin su talegazo? no entiendo como hubo quien lo celebrara. Su categoría merece más, y en Omega lo va a tener todo, hasta la ausencia de alguien que le haga sombra, que no es poco.

Y luego Carlos Betancur, un ciclista hecho a base de adrenalina. El protagonista blanco de nuestra foto. Gesto torcido, forma curiosa de golpear la bicicleta. Un corredor de talento indescifrable pues no acabó de redondear en las postrimerías del año lo que regaló en la primavera y eso que se permitió el dudoso lujo de cruzar los brazos segundo y con los brazos en alto. Como si su anarquía se convirtiera en desconocimiento de cómo iba realmente la carrera. Sólo hemos cogido tres, pero esta invasión de clase y categoría tiene más mimbres, muchos más.

Enlace permanente de imagen incrustadaDicen que la especie mejora, que las generaciones superan sus ancestros. Estos colombianos son realmente buenos y hacen empequeñecer esos escarabajos que surgieron por doquier hace treinta años. Sin duda tienen la clave del año que ha de empezar.

La primera instantánea sale del anuario Zikliamatore 106 páginas con el pulso visual de este año como siempre a vuestra merced ciclando aquí.

Team Sky: “Classics are the limit”

Hay una palabra inglesa que vemos mucho escrita. Se refiere a desafío, reto, obstáculo. Hablo del vocablo “challenge”. Este es un término que define muy bien la cultura anglosajona con su afianzada idiosincrasia de esfuerzo, trabajo, equipo, objetivo y meta. En el camino hacia la excelencia que dicen anhelar, tienen margen, ya lo creo. Excelencia es dominar todos los campos y facetas, y ellos a pesar del empeño, andan lejos de cerrar ese círculo.

Sin duda el equipo más importante del mundo, el Team Sky, tiene un hercúleo reto por delante. Un desafío que no habla del Tour, quizá de ninguna otra vuelta por etapas, aunque no las hayan ganado todas, han logrado un importante palmarés en sus cuatro temporadas. Son poseedores de las dos últimas ediciones del Tour y han estado presentes en los podios de Giro y Vuelta.

Hace un año, cuando Bradley Wiggins se relamía de su temporada redonda afirmó que quería algo más y no lo mismo. Fue entonces cuando tomó forma su presencia en el Giro de Italia, resuelta de la peor de las maneras con un abandono en la primera parte de la carrera y la certeza de que si hubiera seguido en liza, su ocaso habría sido peor. En una mente ciclísticamente normal cuando se logra el Tour, el Tour vuelve a ser un objetivo top al año siguiente, en Sky no, quieren retos, retos nuevos, “new challenges”.

Pero el Giro fue un desastre para los hombres de negro porque se corrió como una clásica. Una prueba de un día diario que sazonada con frío y lluvia convirtió la norma y el orden que mueven el equipo de Dave Brailsford en un auténtico caos. En el Campeonato del Mundo el ciclismo inglés nadó en la misma dirección, un poco de desorden, una selección que ataca en bloque –la italiana- sumado a la lluvia y el frío y el equipo naufraga como si vinieran del país más seco y soleado del mundo. Cuando menos curioso.

Y es que miremos la campaña de Team Sky en las clásicas. La palabra que define su actuación es la de desencanto. Team Sky ha sido un comparsa, mirado con ojos de estrella, en las grandes carreras de un día. Dado que los mentores del equipo y sus corredores demuestran querer dominar las artes de la clásica, que quieren y aprecian el pasado y poso histórico de estas carreras, aquí tenemos el desafío del mejor equipo del mundo.

Aunque en el Mundial y Lombardía, los comentarios fueron duros y hablaron casi de dejación de obligaciones por parte de los corredores, la mala sintonía del bloque en estas carreras vino de primavera donde la excelente nómina de corredores que integra fue mero espectador en la lejanía de los duelos de Cancellara y Sagan. Sea por táctica, por mala suerte, sus dos mejores hombres, Boasson Hagen y Geraint Thomas estuvieron lejos, siendo la San Remo de Ian Stannard la única nota positiva del trance primaveral, pues ni si quiera los colombianos Sergio Henao ni Rigoberto Uran rayaron alto en las Ardenas y Chris Froome  no está en la línea de este tipo de carreras. Sólo un dato, la única clásica de los hombres de negro la logró Juan Antonio Flecha en 2010 con Het Nieuwsblad, desde entonces “nothing”.

Con todo se antepone una duda, ¿seguirán apostando por lo que conocen y dominan o se implicarán en terrenos desconocidos? A mí, si me pe pidiera una opinión me decantaría por lo segundo, lo primero ya lo tienen por la mano y lo otro implica “reto”, y eso les pone.

Imagen tomada de www.zimbio.com

 

Los benditos problemas del ciclismo colombiano

A 62 kilómetros de meta Sergio Henao se cae. Susto, traición. El locutor de TVE Juan Carlos García afirma que el doctor de la Vuelta le acaba de comentar que en las dos primeras jornadas de carrera no se habían producido caídas… y zas, dicho y se producen las primeras caídas. La carrera es esto, imprevisión, giros y rotura de planes a las primeras de cambio.

Si en los prolegómenos de la Vuelta comentábamos el absurdo que a veces guía al ideólogo del Team Sky, Dave Brailsford, hemos de decir que la carrera no ha hecho más que secundar la esencia de nuestro post desde el primer momento. En el equipo negro tenían clara la capitanía a priori de Sergio Henao delante del titular de la segunda plaza del podio del Giro, Rigoberto Uran. Entre los motivos nosotros apuntamos el paso de Uran al Omega y que en ese cambio los puntos irán a su nuevo equipo. Aunque ese extremo es indescifrable, es muy posible que sea así.

Sin embargo, la carretera ya ha puesto a uno y otro en su sitio y aunque Henao no está descartado para todo, sí que es cierto que las cosas no le ruedan bien y ya parte con desventaja. Son las cosas del directo, pero también las consecuencias de una generación colombiana que va camino de dejar en reliquia los andares de Lucho, Parra, Farfan, Omar Hernández y esa pléyade de pioneros que dieron a Colombia un lugar en el mapa ciclista.

Volviendo sobre Uran, éste comentaba hace pocos días que sería una locura ir al Mundial de Florencia con cuatro líderes en la selección. Se podría dar la circunstancia que hubiera más jefes que indios. La convivencia de cuatro ciclistas como Nairo Quintana y  Carlos Betancur más los mentados Sky, Uran y Henao, será complicada pero se les impone una solución de inicio pues de lo contrario tanto poderío quedará disuelto por sí solo. El mejor ejemplo lo tenemos en la selección española que lleva años viajando con tantas bazas a la cita mundialista que vamos camino de los nueve años sin calarnos el arco iris.

Recuerdo una etapa del Tour de Francia que acababa en Andorra. Era una larga travesía que llevaba el pelotón desde Perpiñán hasta el cogollo del “país de los Pirineos”. Aquella jornada, año 1993 para ser precisos, acabó en manos del colombiano, qué talento el suyo, Oliverio Rincón que por aquel entonces se debía a los colores del Amaya. El director del equipo, hoy seleccionador nacional, Javier Mínguez, definió la hazaña de su hombre como una “bendita locura” pues parece que Rincón no le escuchó en exceso a la hora de planificar el temprano ataque. Veinte años después el ciclismo colombiano vive problemas de exceso de talento, de saturación. Benditos problemas.

El dilema colombiano del Team Sky

Ayer mismo ahondábamos sobre los problemas que dieron con el final del Euskaltel, señalando uno de los principales resultó el perverso y triste sistema que la UCI ha instalado para dirigir la suerte del ciclismo al máximo nivel. Cyrillle Guimard lo resume en su obra como una suerte de mercadeo cárnico con una mezcla de puntos y dinero por medio que todo lo hace fluir.

En esta antesala de la Vuelta a España tenemos un triste ejemplo de cómo los equipos, por muy grandes e importantes que sean, deben maniobrar ante las dificultades que el sistema impone de forma sibilina e imperceptible, a priori, pero machacona e hiriente al final.

Tenemos el Team Sky que para la ocasión trae un nueve de lujo, como no podía ser de otra manera, pues manejan una plantilla de escándalo y al tiempo la Vuelta es la grande que les abrió el camino al bienio victorioso en el Tour cuando hace dos años Froome y Wiggins se personaron en el podio de Madrid.

El equipo negro presenta una bicefalia colombiana en las Rías Baixas. Rigoberto Uran y Sergio Henao componen la punta de lanza un  bloque que cuadran Edvald Boasson Hagen, Dario Cataldo, vasil Kiryienka, Christian Knees, Salvatore Puccio, Luke Rowe y Xabier Zandio. Se trata de un nueve que no tiene otro objetivo que ganar.

En su comunicado previo al arranque de la carrera, Sky comenta que la baza de Henao goza de mayor peso que la de Uran. Se justifican en lo descargado de la temporada de uno y otro, cuando la de ambos es casi calcada y no creo que disputar la segunda plaza en el Giro haya mermado a Uran frente a Henao por que al final ambos concluyeron una carrera que resultó durísima.

La sensación que subyace es la misma que padeció el año pasado Jakob Fuglsang en el Radio Shack, una vez su equipo supo que el danés se iba a Astana. Viendo el Tour que realizó el que fuera delfín de los Schleck se toma la medida de cómo los equipos son capaces de pegarse un tiro en el pie antes que darles puntos a los rivales. Dicho de otra manera, en Team Sky parece que prefieren atar en corto las prestaciones de un ciclista fiel y leal como Uran, antes que darle rienda en un recorrido que se le adapta a las mil maravillas. Uran ha cumplido sobradamente sus servidumbres hasta la fecha, y quién sabe si su suerte hubiera sido diferente de no haber esperado a Wiggins en el Giro.

Pero quizá haya algo que los Excel de Dave Brailsford no contemplen y es que los líderes, a no ser que sean muy obvios, los marcan la carretera. Es ese signo a fuego que marca tu caballo ganador y que la suerte de la carrera determina más allá de los designios de los técnicos. Hace dos años mantuvieron que Wiggins era líder absoluto hasta que llego Cobo ¡y pam! Sobre el papel Uran parece más sólido que Henao, pero repito, sobre el papel, la carretera le dará o no la razón al técnico que mayor talento maneja en el pelotón.

Hiere como una bala, flota cual silbido, es Nairo Quintana

Hay un pequeño cuerpo, que no es extraño, pero sí solvente en el corazón de la vanguardia del pelotón. Su nombre asoma, cada vez, más por encima de la trinchera. Viene de Boyacá, una región central en el mapa colombiano. Cercada de montañas por el oeste, un ramal andino. Tunja es su capital, y en su perímetro hay un lugar llamado Duitama, ¿lo recuerdan? Sí aquel mundial del 95, retransmitido en prime time, por la noche. Un país, dos ciclistas. Qué hermosa tarde de Abraham Olano y Miguel Indurain.

Pero volvemos a ese ser azul, que trepa como los ángeles, como si sus tubulares no friccionaran sobre el quebrado asfalto de Vallter 2000 o Port Ainé. En ésta última, a menos de dos kilómetros de meta, le vimos, entre Vandenbroucke y Purito. La elegancia de su sincronía nos reclamaba la mirada. Es Nairo Quintana. Es un angel. Levita sobre su bicicleta, pero hiere en el golpe directo. Su futuro se anuncia esplendoroso.

Recordamos Cuitu Negru. La los tres grandes de la Vuelta en la locura. Un cuarto se les añade y les desborda. En este ciclismo de porcentajes increíbles Nairo impone su poder de escalador flotante. Pero además está en un equipo que le da la dosis de gloria lo suficientemente dosificada como para que le sepa a poco y quiera más. Incluso no frustra su potencial como Sky hace con Uran y Henao, dos talentos entregados al rodillo negro. Le da cuerda. Le suelta la rienda. Esto es bueno. Se acostumbra a ganar.

Posiblemente se haya convertido en la mejor pieza alrededor de Alejandro Valverde. Le ayudó en Andalucía, y el murciano ganó. En la París-Niza pudo haber optado al podio. En Catalunya maniobra en el terreno de Purito e incluso le moja la oreja. Miren lo que pasó en la cima de Vallter 2000. El saludo torero, no explicado por el momento, deja claro que éste ya se ha tomado la alternativa.

Tiene sólo 23 años. Esta temporada ya lleva un buen bagaje. Ha estrenado incluso el casillero. Pero su tono es constante. Ese físico pequeñín y frágil en apariencia no le priva de ser convidado principal durante todo el año. El pasado por ejemplo anotó varias veces, y no en cualquier sitio, Vuelta a Murcia y  Dauphiné, incluso en una clásica como Giro de Emilia, sucediendo a un antioqueño apellidado Betancour.

La segunda línea del Movistar crece y empuja, tanto que incluso una generación intermedia queda hasta descolocada. Nairo nos enamora, pero Andrey Amador camina por las quinielas de los grandes, Angel Madrazo despierta pasiones y Jonathan Castroviejo tiene un motor enorme. Unzué es de todo menos tonto. Ficha bien. Esperemos que los lleve mejor.

Foto tomada de http://www.eitb.com

¿Ha cambiado la mentalidad de los grandes?

Mirad el top 20 del CQ Ranking. Copiemos muchos de los nombres que hasta la fecha han sido protagonistas en alguno de los pasajes competitivos de la temporada. No hacen falta victorias para explicar su compromiso. Nos referimos por exclusivo orden clasificatorio a Joaquim Rodríguez, Peter Sagan, Alejandro Valverde, Chris Froome, Vincezo Nibali, Tony Martin, André Greipel, Alberto Contador, Rui Costa, Mark Cavendish y Sergio Henao. Once ciclistas de entre los veinte mejores del mundo que han ganado o ha estado cerca de hacerlo, o incluso han contribuido al éxito de un tercero.

Ahora reparemos en Omán, San Luis, Down Under, Mallorca, Mediterráneo, Qatar y ahora Andalucía. Cuando llevamos escasamente un mes de temporada, casi todos los grandes nombres del pelotón han pasado por un podio y no para el protocolario homenaje que estos medio bolos de inicio de temporada propician a los grandes nombres de la pasada. Algo así como ese premio de la combatividad que Brad Wiggins se adjudicó en la primera etapa de Mallorca.

En su blog Matxin habla de cambio de mentalidad. Gusta llamarle ciclismo 2.0, sin saber muy bien qué significa exactamente. Andalucía acuña tal término como propio. Yo quizá lo encuadraría en una pléyade de ciclistas que al margen de los premios gordos, saben que el ciclismo les necesita, primero, y que a nadie le amarga un dulce, segundo. Y también por un legítimo respeto para los organizadores de estos primeros compases de temporada. Porque si nos damos cuenta entre los nombres anteriormente citados, son ya de por sí muchos de ellos corredores cuyo compromiso excede estaciones y objetivos obvios.

De ese listado sorprende sólo ver a Chris Froome ahí, tan delante y fino en febrero. El resto arrima el hombro durante muchos momentos a lo largo del año, y es más, creo que hacen bien por dos motivos. Principalmente por que la meta que por defecto surge para muchos de ellos, el Tour de Francia, es asequible para muy poquitos, y luego porque si fallan en ese objetivo la temporada les sumerge en un vacío que su calidad no merece.

Así las cosas, sólo se encuentra a faltar a Brad Wiggins, pues también Cadel Evans ya asomó en Omán como tiempo no se le recordaba. En el caso del inglés sabemos también de la calidad de su contrato con el ciclismo, pero los retos para la sesión ya en marcha son mayúsculos a sabiendas de querer estar a tope en Giro y Tour, que ganarlos, eso ya es otra historia.

Disfrutemos pues de lo que vemos. Mientras el ciclismo se pierde en enredos de juzgados y burócratas inútiles, al menos mirar a la carretera nos sobrelleva a lo que nos gusta, el espectáculo y la incondicionalidad en pos del triunfo, y ojo, porque en cuatro días ya tenemos el periodo del adoquín en marcha…

Foto tomada de deportes.terra.es

Los vértices del esplendor del ciclismo colombiano

Quiero dejaros unas frases sueltas, pero no al azar, sobre los motivos por los que el ciclismo colombiano deslumbra. Las escribe un amigo de este blog, desde Medellín, Camilo Silva, y marca el camino que este país ha retomado para volver a ser lo que era hace 25 años, los mismos que se cumplen del éxito de Lucho Herrera en la Vuelta a España.

“La actual generación ha surgido de procesos largos en la ligas departamentales y equipos locales. En el caso de Sergio Henao y Rigoberto Uran, ellos se iniciaron en el equipo Orgullo Paisa, equipo que ha contado en ocasiones con el apoyo de la gobernación del departamento de Antioqua. Rigoberto después de militar en el Orgullo Paisa viaja a Europa a correr en Unibet de ahí pasa al ya desaparecido Caisse d’Epargne y después en el Sky su equipo actual. Sergio Luis del «Orgullo Paisa» pasa al «Colombia es Pasión» para reforzar las filas del equipo que tenia un tímido proyecto para correr en Europa. Sergio con este equipo corre en Europa especialmente en España carreras de media categoría. Por una lesión en la rodilla su calendario se ve afectado y regresa a Colombia, donde nuevamente es fichado por el «Orgullo Paisa» equipo con el que ganó la Vuelta Colombia del 2010 y en el Tour de Utah 2011 se impone en dos etapas y logra el segundo lugar en la general detrás de Levi Leipheimer. Fue esta competición que la abrió las puertas para ser fichado por el Sky”

“El caso de Nairo Quintana es similar, inició su carrera como amateur en el equipo Boyacá es para Vivirla, de ahí pasó al Colombia es Pasión donde con 20 años ganó el Tour de L’Avenir en el 2010. Ahora esta demostrando sus dotes como escalador en el Movistar Team. Hay que resaltar que el Movistar Team Continental tiene como base de operaciones a Colombia, lo que puede servir para catapultar nuevas figuras suramericanas hacia Europa”

“Aprovecho para contarte que por las condiciones geográficas de Colombia la mayoría de ciclistas surgen de los departamentos y ciudades y pueblos que se encuentran en las tres cordilleras que atraviesan nuestro país. La fuente principal de ciclistas son los departamentos de Boyacá y Antioquia, no se descartan otros como Cundinamarca, Santander, Tolima y Valle pero los dos primeros son los que mas apoyo dan a los ciclistas por tradición al deporte”

“Así que los corredores que actualmente destacan en Europa son antioqueños (Uran, Henao, Betancur) y boyacenses (Quintana, Sarmiento, Anacona)”

“Por cierto no hay que dejar de lado a corredores como Miguel Angel Rubiano y Jose Rodolfo Serpa del Androni que han destacado en el Giro y en carreras en Asia y Suramérica con su filial Androni-Venezuela. Serpa ha sido dos veces ganador (2009 y 2012) del Tour de Langkawi en Malasia y de la Vuelta a Venezuela (2006). Pero al militar en un equipo que no es pro tour no han podido participar en el Tour y hacer de las suyas en la montaña”

“En los equipos colombianos hay juveniles destacados, que podrían brillar en Europa pero creo que para que se repitan los casos de Henao, Uran y Quintana y demás es un poco difícil, creo más conveniente crear un equipo colombiano Pro-Tour

“Existe actualmente un proyecto con el equipo Colombia Coldeportes, radicado en Italia y dirigido por Claudio Corti. El equipo tiene dentro de sus filas corredores jóvenes como Carlos Julián Quintero, Fabio Duarte y Esteban Chávez, entre otros, y corredores de gran experiencia y con fogueo internacional como Luis Felipe Laverde, ganador de dos etapas en el Giro, y Victor Hugo Peña quien destaca por sus características en la contra reloj y fue compañero de Lance Armstrong en el Discovery Channel. Este equipo durante parte del 2011 y 2012 estuvo corriendo varias clásicas en Europa, muchas de ellas en Italia, con el objetivo de conocer el ritmo de carrera, hacerse conocer y poder obtener una invitación a una de las grandes, todo indica que irán al Giro del 2013 si todo marcha bien”

“Muchos entrenadores y dirigentes locales coinciden que lo mejor que puede hacer Colombia para continuar escribiendo la historia del ciclismo cafetero es crear un equipo local Pro-Tour y repatriar a todas las figuras de la actualidad. Ojalá se dé pronto y ojalá que el proyecto del Colombia Coldeportes sea ese trampolín que necesitamos para volver a la época de Lucho Herrera, Fabio Parra. Los años del Café de Colombia y Manzana Postobón”

Artículos interesantes sobre la marcha del ciclismo colombiano

http://m.elespectador.com/impreso/deportes/articulo-353532-raul-mesa-esta-renaciendo-el-ciclismo-colombiano

http://www.elespectador.com/impreso/deportes/articulo-370299-presente-y-futuro-del-ciclismo-colombiano

Principales equipos colombianos

Equipo Une-EPM patrocinado por un gigante de telecomunicaciones y servicios públicos de Colombia

Equipo GW Shimano, patrocinado por una marca de bicicletas y accesorios. El actual campeón de la Vuelta a Colomba Felix «El gato» Cárdenas pertenece a esta escuadra.

Equipo Orgullo Antioqueño-Fabrica de Licores de Antioquia (Antes llamado Orgullo Paisa)

Equipo Claro Colombia, patrocinado por una empresa de telefonía celular

Equipo Movistar Continental, sólo el nombre lo dice todo