Simon Yates no puede con el Giro

Simon Yates Giro

Tres de tres en el amor imposible de Simon Yates por el Giro

Lo que ha pasado con Simon Yates en el Giro de Italia es grave, pero, más aún preocupante.

RCS, el organizador del Giro, ya dijo que la escrupulosidad del Tour con la Covid19 no se daría en Italia, obviamente se tomaría en consideración la gravedad de la pandemia, pero no con la seriedad de Francia, donde ya vimos que la cosa funcionó a la perfección.

Por eso el positivo por Covid19 de Simon Yates y su salida de la carrera no nos dejan tranquilos, más cuando en Italia las cosas iban mejor que en otros países, y decimos iban, por que vemos que nadie está exento de que esto se descontrole y las autoridades echen el cierre a una carrera que es, no olvidemos, un embajador de Italia en el mundo.

Los PCR´s de la jornada de descanso en el Giro llegan con un peligroso precedente, aunque con la misma zozobra que los primeros que se hicieron en el Tour con el excelente sabor de boca que nos dejaron los Pirineos en la grande francesa.

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En todo caso para Simon Yates llueve sobre mojado en el Giro de Italia, una relación que era rosa y de amor hasta bien llegados al final de la edición de hace dos años.

Y es que pocas veces vimos el dominio de un ciclista como la de Simon Yates en el Giro 2018.

Si éste pasó a la historia por el golpe de Froome camino de Sestriere y las dudas de Dumoulin ante la gigantesca apuesta del británico, no debería dejarse en el olvido el magnífico desempeño de Simon Yates en ese Giro, con tres etapas ganadas, muchas jornadas en rosa, incluso alguna culminada al ataque y ganado etapa, buenas cronos y una solidez que se vino abajo a 48 horas de Milán.

En esa edición el gemelo que seguirá en Mitchelton nos ganó por su valentía y arrojo, por exponer incluso cuando no parecía necesario, se vino abajo no sabemos si por ser muy generoso o por que se tenía que derrumbar sí o sí.

En todo caso la experiencia de Italia le abrió la puerta a ganar la Vuelta de ese mismo año.

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Al año siguiente Simon Yates fue a culminar su «unfinished business» al Giro, llegó a Bolonia cargado de razones y con cierta soberbia, hablando de un estado de forma insultante que debería quitarle el sueño a sus rivales.

Se vino abajo pronto, muy pronto, carente de la pegada del año anterior, se pasó la carrera buscando sensaciones y una etapa que no llegó, y eso que buscó con insistencia, sobre todo esa tarde del lago de Como, una jornada loca en la que Roglic comenzó a derrumbarse.

Otro año sin Giro y a pensar en la rarísima edición de 2020, en octubre, muy alejado de su mayo inicial, aunque cerca de esa Tirreno que Yates ganaría con la solvencia que acostumbra cuando está bien.

Simon Yates volvió a elegir el Giro,  dejando el Tour para su hermano, quien creo que tocó techo esta vez sí, en una apuesta que suena obsesiva, si no fuera por que le da tan poco resultado.

Ya desde el Etna quedó descolgado, aunque a distancia peligrosa de los mejores, no sabemos si por síntomas de la Covid19 que le ha dejado fuera de competencia, Simon Yates vuelve a estrellarse con su muro del Giro, la carrera por la que suspira con un amor y pasión loables en este ciclismo en el que el Tour parece el alfa y omega para muchos, sin percatarse que hay grandeza más allá de Francia y el mes de julio.

Imagen: FB de Giro d´ Italia

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¿Los hermanos Yates al Team Ineos?

Simon Yates Giro JoanSeguidor

Según pinte lo de Manuela, veo a los Yates en Team Ineos

En las joyas que pueblan el paisaje del Mitchelton, por cierto antes Orica, uno de los equipos más potentes del pelotón, sí, pero también más admirable y admirado, los hermanos Yates son punta de lanza, posiblemente uno de los motivos para la iniciativa de Manuela Fundación y no sé si futura carne del Team Ineos.

A falta de unos días para tener más detalle del controvertido proyecto nos preguntamos si para los Yates todo esto es lo correcto y si merece la prensa seguir apostando por la estructura que les apadrinó hasta donde han llegado.

En resumidas cuentas, ¿habrá dinero para retenerlos?

 

Lo cierto es que desde los inicios nos peguntábamos por qué Simon y Adam Yates no habían recalado en el Sky, hoy Team Inesos.

Surgidos en el boom del ciclismo británico, con formación pistard, incluso Simon Yates fue campeón del mundo de puntuación, nos chocó no verles de negros, a la cola de Wiggins, Froome, Porte y compañía hace seis o siete años.

Pero la suya era una apuesta de largo radio, destacaron desde bien pronto, cabe no olvidar que Adam, mejor joven y cuarto del soporífero Tour 2016 continuó con lo que había empezado un año antes en San Sebastián, mientras que Simon iba creciendo en estatus y resultados hasta que en 2018 tuvo el Giro a tocar y acabó ganando la Vuelta.

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Los hermanos Yates nunca se plantearon el Team Sky porque querían ser cabeza de ratón, un atrevimiento que podemos decir, hoy, que les ha salido bien, por cuanto son dos ciclistas que se han hecho con un cartel top en el pelotón.

Ciclistas con olfato, con un buen palmarés detrás, cuando un Yates se mueve, es que algo pasa, algo va a suceder…

Desde las victorias en la Vuelta a España, a otras tantas en las que dejaron sello de ganadores, de corredores que no querían ser secundarios en el equipo de casa, y sí brillar en el Orica, al otro lado del mundo.

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Pero ahora surge la pregunta: ¿valorarían los hermanos Yates irse al Team Ineos?

La pregunta aunque socorrida, puede tener cierta lógica.

Ahora mismo el Ineos se debate entre Froome y Bernal, con la mirada de Geraint.

A nadie se le escapa que lo mejor de Froome posiblemente haya pasado, la edad no perdona, y el galés no es un niño.

Con el citado Bernal, crecen Carapaz y otros como Sivakov, es decir no hay ingleses de primera línea en el horizonte más que los hermanos del Orica…

Y ahora este movimiento entre extraño e inesperado que produce muchas dudas, aunque seguimos pensando que hay que esperar, pero que no sé si está en disposición de mantener los mejores activos del equipo.

Los hermanos Yates acaban contrato y puestos a idear, dado que Team Ineos no deja títere con cabeza, verles de vuelta a la isla de la reina no podría ser algo descabellado.

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Simon Yates: ¿Cómo es mejor perder el Giro?

Simon Yates Giro JoanSeguidor

Simon Yates vuelve a estrellarse con su muro, un muro llamado Giro de Italia

En el cartel de este Giro, hace poco más de tres semanas, Simon Yates era un nombre que brillaba especial.

El ganador de la última grande disputada, la Vuelta de 2018, y dominador absoluto del Giro hasta 48 horas antes de llegar a Roma, el británico tenía por delante un reto mayúsculo para el que, además, afirmaba que estaba listo.

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En un ciclismo basado en esconder, ser cauto y llevar las cosas con sigilo, Simon Yates se plantó en Bolonia recomendando a sus rivales frecuentar el baño porque se iban a enfrentar a él.

Vincenzo Nibali, que parece calladito, que es un tío que en el grupo pasa sin ruido, pero que es siciliano, recogió la bravuconada del inglés.

«Tengo ganas de ver si lo que dice es cierto».

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El Giro de Simon Yates estuvo, al final, lejos, a distancia sideral de lo que prometió o decía aspirar.

Una etapa le sacó, creemos, de la carrera, la crono de San Marino.

DT Swiss: la bicicleta se viste por los pies 

Ese día el aguja mojó la carretera y algo más en el líder del Mitchelton, que se iba por encima de los tres minutos de Primoz Roglic.

Luego, se vio que el esloveno no fue capaz de mantener ese tiempo, y así como otros pudieron acercase o superar al líder, Simon Yates fue un quiero y no puedo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Lo que la crono de San Marino dejó en puntos suspensivos, el Lago Serrú corroboró.

Simon Yates se convirtió en un elemento perenne en la carretera, en la vanguardia de la carrera, pero siempre con la sensación de perseguir cosas menores.

Tenía margen para moverse a cinco o siete de meta, pero no a cincuenta, estuvo en terreno de nadie, sin ser objetivo de nadie, pero marcado: una sensación extraña.

 

No hubo nada de ese corredor que soltó esas bravuconadas en la salida y durante la misma.

El corredor que un año antes dominó con claridad el Giro hasta que explotó en Finestre al baile de los Sky.

¿Qué es peor perder el Giro a la mitad o a 48 horas?

Visto así, el golpe es más doloroso en el segundo caso, pero la historia, la leyenda de los corredores se fragua también con el relato de Simon Yates en el Giro 2018.

 

En la retina del buen aficionado queda una estampa complicada de ver, la maglia rosa atacando y amasando etapas.

Eso lo hizo el inglés el año pasado, que convirtió el Giro en su patio durante 19 etapas, un ciclista que no se conformaba con ganar si no era haciéndolo bonito.

Por eso, creemos que es cien veces peor perder como lo ha hecho Simon Yates en 2019, porque nunca estuvo en carrera, cuando ésta entró en fase rosa, porque antes, entre las dos primeras cronos sí que iba entre los mejores.

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Apostar como lo ha hecho Simon Yates por el Giro exige una seguridad en los resultados que no se ha dado.

Ha renunciado al Tour, no le emociona, dice, por el Giro y luego defender el título de la Vuelta.

Se ha quedado compuesto, en el altar, Italia le enamora, el Giro le motiva, pero la realidad se le escapa de las manos…

El Giro también amarga a Simon Yates

Giro: A Simon Yates le pueden las ganas

Simon Yates Giro JoanSeguidor

La paciencia es imprescindible para ganar el Giro, Simon Yates debería saberlo

Cualquiera que haya seguido la trayectoria reciente de Simon Yates sabrá que el Giro de Italia de hace un año es un punto de inflexión.

Hasta el viernes final de la carrera, a 48 horas escasas de aterrizar en Roma y su complicado circuito, Simon Yates era una maglia rosa sólida y contundente.

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Iba con tres etapas en el zurrón y momentos mágicos de ciclismo, exhibiendo músculo en los confines de la tierra media del Gran Saso o ganando una clásica de primavera sobre Dumoulin en Osimo.

«Ataco donde nadie acostumbra a hacerlo» presume el «twin» inglés.

Este número previo al Giro del Procycling abre con Simon Yates como uno de los tipos a seguir estos días por Italia.

Dibujan un corredor muy cambiado de aquel que ganara una llegada en alto del Tour de la Gran Bretaña hace unos seis años.

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Entonces era un ciclista calmado, excelente pistard y proclive a decir más bien poco en las entrevistas.

Pero es estatus cambia, y la lengua se envalentona.

Simon Yates no para de hablar de su «obra inacabada», hace un año en Italia

Se crece y se ve bien, incluso en un contexto en el que Primoz Roglic impone respeto y hasta miedo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

«Si yo fuera rival de Simon Yates estaría asustado» vino a decir en la preapertura boloñesa, unas declaraciones que no casan con aquellas de ese ciclista tímido y reservado de hace unos años.

Admite que lleva todo el año esperado este momento, que quiere este Giro, que casi le obsesiona.

 

Pero está en Italia, está en campo contrario y en su terna de rivales está el anfitrión Vincenzo Nibali, quien acostumbra a hablar poco y hacer mucho en la carretera.

Y Vincenzo Nibali pide respeto, que no es de recibo hablar así

«Quiero ver de lo que es capaz de hacer Yates en este Giro porque comentó que necesitaríamos ir al lavabo»

 

El pique es bonito, extraordinario, es sal y pimienta, el aliño de una buena ensalada.

Por qué correr el Girona Gravel Ride???

Nos gusta que fuera de la carrera haya chulería, sin rozar lo soez y es un hecho que Simon Yates tiene motivos para sacar pecho.

Otra cosa es que sea una buena estrategia, el querer correr tanto, sacar la manga antes que el brazo, creer que así puedes asustar realmente a la gente.

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Porque en cuatro meses Simon Yates probó todos los estadios del ciclismo, lo suficiente como para ser precavido.

El ciclismo es un deporte que no dista mucho de la vida, cuando sacas un poco la coronilla la realidad te rasura, y no es tanta la superioridad de Simon Yates sobre sus rivales, como para hablar así.

El piensa diferente, actúa diferente, cualquiera querría el Tour tras ganar la Vuelta, pero le confiere al Giro carácter de prioridad porque siente que su ciclismo es éste.

En eso es coherente, pero tiene tres semanas para ver, como dice Nibali, si le cunden esas declaraciones.

Ha matizado, es cierto, pero el órdago está lanzado y aquí quien reparte juego, por el momento, es un tercero, Primoz Roglic, quien no parece por tonterías.

 

SImon Yates y el Tour de Francia

La Vuelta - Simon Yates joanSeguidor

Simon Yates no contempla ir al Tour en el corto plazo

Simon Yates ya rueda en la temporada que sigue a su explosión.

Tiró y tiró para poner su grano de arena al triunfo de Matteo Trentin y a los dos días estrenó el casillero. 

Su triunfo en Granada ha sido precioso.

Porque los Yates no entienden otra cosa que el ciclismo a cara descubierta.

Casi ganador del Giro, a 48 horas de Roma era un rosa con todas las de ganar, y ganador total de la Vuelta, el año 2019 ya ha amanecido para el talento británico.

Hemos leído su entrevista en Ciclo21, y nos hemos quedado sorprendidos por una de sus respuestas…

Sencillamente, no siento pasión por ello. Mucha gente crece queriendo correr el Tour, pero ahora mismo, en el Tour, sólo interesa el espectáculo, no tener a los corredores corriendo por el triunfo y eso les está generando el efecto contrario.

Lo más importante ya no es la carrera de bicicletas.

Ahora mismo es una carrera a la que no me apetece volver. No me apasiona.

Voy al Giro y las semanas previas estoy ansioso por empezar.

Voy a la Vuelta y me pasa lo mismo. Pienso, que bien, no puedo esperar a empezar la competición y tratar de ganar esta carrera.

Voy al Tour y no tengo esa sensación. Es como cualquier otra carrera

Tachán, sigue el giro de tuerca.

El Tour siempre será el Tour, eso nadie lo duda

Es la carrera que engancha a miles de jóvenes al ciclismo, por la que beben los vientos y por la que se lo juegan todo a a este deporte.

Pues bien, incluso con esta retahíla, el Tour, creemos, no pasa por los mejores momentos de su historia.

La sensación de cansancio, de pereza estival que en ocasiones invade al aficionado, se hace extensible a los profesionales del gremio.

Mov_Gore

Y lo que antes era un dogma, nadie porfiaba contra el Tour, ahora se rompe en su contra.

Lo que dijeron un día los Sunweb, Dumoulin al frente -quien si estará en el Tour, aunque tras disputar el Giro-, de forma quizá no tan evidente, Simon Yates lo explica sin problema.

Que el Tour es la carrera más incómoda para el ciclista es un hecho largamente divulgado, sin embargo pocos lo han dicho con esta claridad.

Una forma de perder el miedo frente a la organización que tiene en su mano la vialidad de equipos enteros con la sola invitación a la mejor carrera de la campaña.

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El Giro sigue ganando terreno, pensar que un día desplace al Tour creo que será algo que no verán nuestros ojos, pero las cosas cambian y también los guarismos y, como otras veces hemos dicho, torres más altas han caído.

Ahora bien, que nadie se rasgue las vestiduras si el gemelo gana el Giro y todos le piden el Tour.

Entonces tendrá que cambiar el guión…

 

¿Será 2019 el año del relevo generacional en el pelotón?

Tour - Tom Dumoulin JoanSeguidor

Con esta nueva temporada concluye ya la segunda década del siglo y aún son muchos los que esperan con impaciencia el relevo generacional en el pelotón internacional. Se podría pensar que el final de 2018 con la victoria de Simon Yates en la Vuelta a España podría suponer el principio del cambio, pero para ello hay que verlo con cierto optimismo. No podemos obviar que varios entre los más grandes no tomaron la salida en la ronda española.

Por otro lado, es justo reconocer que esa Vuelta con tres jóvenes corredores en el podio (en ese momento Yates tenía 26 años, Enric Mas 23 y Supermán López 24) nos ha dejado un buen sabor de boca. Todos ellos, junto con Marc Soler y Egan Bernal, deberían de ser el futuro inmediato del pelotón, aunque volviendo la mirada al presente, todavía se antoja complicado imaginárselos en lo más alto del cajón en los Campos Elíseos de París.

Simon Yates JoanSeguidor
Simon Yates

Pese a que con su trabajo diario estos jóvenes talentos transmiten ilusión por ese necesario relevo generacional tanto a medios como a seguidores, siguen siendo los de siempre quienes marcan el paso al frente de sus equipos. Basta ver que sitios de apuestas, como la que posee el gigante PokerStars, se resisten en sus pronósticos a retirar de los primeros lugares a Chris Froome y compañía, al menos en la mayoría de cuotas de las grandes rondas ciclistas que se avecinan en este 2019.

Lo cierto es que la temporada comienza del mismo modo que cada año, con los equipos diseñando su calendario en base a que el Tour de Francia reciba como jefes de filas y en su momento álgido a los grandes nombres de siempre. Mientras, los jóvenes no tendrán demasiado margen de maniobra para pelear por algo grande en una carrera de semejante calibre.

Sky marca el ritmo

Entretanto el equipo Sky va perfilando cada detalle para tratar de llevarse una vez más la que sería ya su séptima victoria en las ocho últimas ediciones de la Grande Boucle. El británico Chris Froome afronta el asalto a su quinto Tour con todos sus objetivos centrados únicamente en la carrera francesa. En contra de lo que algunos pensaban y pese a ser el vigente campeón, ha declinado acudir al Giro de Italia para no llegar a julio con una excesiva fatiga que le pueda penalizar y restar opciones, tal y como sucedió el pasado año.

Por si esto no fuera bien, el todopoderoso equipo británico ya se ha encargado de cubrirse las espaldas y ha hecho otro tanto con Geraint Thomas. El galés tampoco estará en Italia y le disputará el liderato de Sky a Chris Froome en las carreteras francesas.

 

Egan Bernal - Tour California JoanSeguidor
Egan Bernal

Mientras tanto, esto le deja el terreno despejado a Egan Bernal para tomar la salida del Giro en Bolonia al frente de su escuadra. El prometedor ciclista colombiano de 22 años tiene ante sí la oportunidad de refrendar su excelente 15ª posición en el pasado Tour de Francia, en el que partía como el ciclista más joven del pelotón. Pese a que en su día esto levantó bastante polémica respecto a lo adecuado o no de enfrentar a un corredor de su edad a una dura carrera de tres semanas, parece que Sky no ha cambiado en sus planes respecto al bogotano.

Al igual que Bernal, Miguel Ángel López tendrá la oportunidad de liderar a Astana en las carreteras italianas y sueña con enfundarse la maglia rosa. La victoria final no se antoja nada fácil en una carrera que contará con la presencia de nombres como Dumoulin, Nibali, Yates o Landa.

Marc Soler Paris-Roubaix JoanSeguidor
Marc Soler

Por su parte, a Marc Soler y a Enric Mas les tocará demostrar su calidad en clásicas y pruebas de una semana para después acudir al Tour a trabajar para su líder, aunque es más que probable que ambos gocen de una cierta libertad que les permita pelear por un triunfo de etapa.

Andorra Enric Mas JoanSeguidor
Enric Mas

En fin, la temporada no se presenta muy diferente de la anterior en cuanto al duelo entre veteranos y jóvenes. Eso sí, el inminente adiós de Sky como patrocinador del equipo británico ha levantado cierta expectación, puesto que no será sencillo encontrar otro sponsor de garantías para mantener el bloque actual.

Quién sabe si el esperado relevo generacional se tenga que aplazar hasta 2020.

#Moments2018 Los capítulos andorranos de la Vuelta

Andorra Enric Mas JoanSeguidor

Andorra es ciclismo porque ha abierto sus mejores encantos

Mov_Gore

En la Vuelta 2019 Andorra volverá a tener su peso.

Charlando con Javier Guillén para el libro de Purito, el responsable de la carrera nos admitió que el exciclista pinta, esboza ideas y que la organización las recoge.

Así aquella etapa de Mikel Landa que se piró por delante y no esperó a nadie hace tres asño y así esa jornada del año que viene, con tramo de tierra incluido en medio de una subida.

Un tramo que será llano, algo raro en el país de los Pirineos, que por mucho tiempo quedó en la memoria como el final de largas, anchas y cómodas carreteras hacia finales en cima.

Eran llegadas en estaciones de esquí y su efecto era cuestionable.

Pero la Andorra que se ha descubierto estos años es otra Andorra.

Íntima, estrecha, ratonera y dura, muy dura.

Así vemos que el epílogo andorrano de la Vuelta 2018 queda como una fiesta de ciclismo que copa un país, un vértice pirenaico donde la trampa estaba en cada curva y el premio al alcance de pocos.

Andorra y el flaco Enric Mas

Y en ese vaivén de virajes dos nombres sacaron oro de entre los valles andorranos.

Más allá de Naturlandia, Simon Yates no esperó el golpe del Movistar y dio primero y último.

Si un día el británico rozó la excelencia fue con ese ataque que no pilló a contrapié a nadie, sencillamente no pudieron con él.

Al día siguiente, en un atracón de cimas y emboscadas, Enric Mas se aupó al corazón de los aficionados, sacando petróleo de una condición única y del ánimo de Miguel Ángel López.

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Si hay un antes y un después en Enric Mas, miraremos Andorra, y esa llegada a mitad de la Gallina.

El fin de traca de Andorra para la Vuelta 2018 fue de lo mejor del año, el epílogo a una carrera que fue otra cuanto el país de los Pirineos abrió lo mejor de sus rutas.

#Moments2018 Marc Soler, el sol de Niza

Marc Soler Paris-Nice JoanSeguidor

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Marc Soler ya tiene el día al que agarrarse para confiar en el futuro

Niza es una cuna mecida por el Mediterráneo, ahí, encajada entre los últimos contrafuertes del Mediterráneo y esa balsa azul, brillante y limpia.

Niza es el sol de Francia, un lugar donde acostumbra a hacer buen tiempo, mientras el hexágono tirita.

Por eso la París-Niza es la «carrera hacia el sol».

Porque busca la luz en medio de la prórroga del invierno francés, de nieves de deshielo y una nevera por ambiente.

La jornada final de la París-Niza se ha convertido en un clásico de manual.

Una jornada que queda en los anales, una ratonera por entre las cuestas que despiden en macizo alpino que rompe en el mar.

Un día de emociones, sin tibiezas, un camino corto, pero intenso.

Contador lo supo con Henao y Geraint.

A Simon Yates le tocaría la misma con Marc Soler

Paris-Niza Marc Soler JoanSeguidor

La jornada final de la París-Niza de 2018 era otra trampa de 110 kilómetros. 

Un día de cuchillos largos en el que el sol salió en el podio, de amarillo: templanza catalana en la cara siempre reposada de Marc Soler.

El ciclista que parece que no está, pero está, se metió en medio de la tormenta y el frío de la primera primavera en el corte con David de la Cruz y Omar Fraile para no parar hasta meta.

Perseguía vagamente Simon Yates, con su Mitchelton desmembrado, para ver que el desastre de Finestre, en el Giro, tuvo un prólogo, no muy lejos, en los alrededores de Niza en una de esas jornadas que quedan para siempre.

Marc Soler, el sol de Niza, iba de blanco, como los grandes de siempre en Niza, pero esta vez el premio era amarillo, una prenda que recogió en el podio para llevarse para siempre a su Vilanova.

Ganar en Niza no es cosa cualquiera, es una victoria que marcó el camino de otros grandes,.

Porque a Marc Soler todos le atribuimos esplendor en el futuro, pero ojo, que las cosas no son sencillas, dan mil vueltas, viran y el azar a veces se impone.

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Marc Soler fue un gigante en Niza, como otros tantos antes que él, pero refrendar lo que muchos ya le atribuyen es otra cosa y no depende de él, no exclusiva de él, y sí de que la vida le sonría, tanto o más, como hasta ahora.

Sin embargo, mientras esperamos y atisbamos su evolución, ese día de Niza ya lo tendrá para siempre.

Ya lo tendremos para siempre.