La Vuelta: Simon Yates en el «Kwiato´s day»

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Simon Yates tendrá un día malo o no, pero opta a ganar la Vuelta perfectamente

Precioso debut de Praeres en la Vuelta.

Precioso debut con un ganador de excepción Simon Yates.

El inglés se postula, de forma indisimulada, a ganar la Vuelta 2018.

Una candidatura que podrá tener o no un mal día, pero que bebe mucho de lo ocurrido en el Giro, es decir, un ciclista que está quieto cuando debe y ataca una vez, y cuando es menester.

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Etapa como decimos preciosa. 

Etapa llena de matices, desde el inicio, en la que los colombianos López y Nairo se declararon en tablas.

No hay uno que destaque por encima de otro.

Y a Nairo le vale la ventaja previa para estar por delante en la general.

Pero a falta de Lagos y toda la tercera semana, todo está en el aire.

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La «apuesta» de Bahrain fue para Simon Yates

Quizá hoy fue el día que Ion Izagirre dijo que ya está, que listo, a punto, para el asalto.

Y su Bahrain hizo la selección.

Una selección que descolgó hasta el propio Jesús Herrada, quien se ha quedado vacío de unas jornadas tan intensas y exigentes.

Ser el líder de la Vuelta es excitante, atractivo, único, pero te agota.

Y a Ion Izagirre no le dieron las piernas.

El «Kwiatko´s day»

Michal Kwiatkowski estuvo todo el día escapado.

En los valles de Sabero, cuando la carrera no había ni superado el primer repecho, el mismo que precede a La Camperona, el polaco ya estaba dando por saco.

Un ciclista mayúsculo, que entró en el corte, que tiró acompañado, que tiró cuando se quedó solo.

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Michal Kwiatkwoski sabía que estaba muriendo matando.

Bahrain le tomó la horma y no le dejó ir, pero al menos se dio el gustazo y nos lo dio a nosotros, calentando una  etapa que sin duda es el preámbulo merecido a la leyenda de Covadonga.

 

La Vuelta: El «King» de La Covatilla

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La Covatilla habla inglés ante las tablas entre los que esperan a que la Vuelta llegue a otras cimas 

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Cuatro minutos después de ganar en La Covatilla, Ben King seguía roto. 

Le tenían que desabrochar hasta el maillot. 

El americano ganó su segunda etapa, la segunda en alto de la Vuelta.

En Alfaguara dio cuenta de Pierre Rolland, en La Covatilla de Bauke Mollema. 

Eso lo podrá decir siempre. 

Ben King fue valiente, saltó la cima final en solitario y así llegó arriba. 

La Covatilla, siempre hace selección 

La primera etapa tenida por decisiva en la Vuelta no abrió la lata, pero quitó caretas. 

Si como hace siete años, Mollema acabó segundo, como hace siete años los ingleses salen reforzados de la cumbre. 

Simon Yates es líder. 

Líder de Giro y Vuelta el mismo año.

Por suerte el ciclismo premia a veces la gente que juega con fuego. 

No sé si Yates ganará, pero va haciendo y dejando poso en la mente del aficionado. 

Como Nairo Quintana por todo lo contrario. 

Al menos la mitad de favoritos que venía de Colombia sigue ahí, porque López y Urán no corren en la mediocridad y la solicitud del relevo. 

No sé si un día Nairo explotará lo que le vemos, desde el sofá, sí, pero que le vemos a raudales: un talento enorme.

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Pero mientras la Vuelta es de quienes exponen: de King, de Valverde… y así van las cosas.

Porque en La Covatilla, siempre pasan cosas

No es la cima más visitada, es incluso joven en la historia de la carrera, pero la cumbre que se abre a los esquiadores cada invierno ha visto de todos los colores. 

Ha visto ganar a Félix Cárdenas, mientras Roberto Heras mantenía a ralla a Santi Pérez. También a Danilo Di Luca, cuando Valverde iba de blanco, aquel maillot del Pro Tour que tan poquito duró. 

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Pero vio también la explosión de un keniata con pasaporte británico, que pedaleaba raro, pero que era un rodillo sobre la resistencia de los rivales. 

Dicen que La Covatilla es el Ventoux castellano, Chris Froome puso también aquí sus credenciales. 

Lo hizo a las órdenes de Brad Wiggins, tirando, esperándole… luego se vio que se equivocaron. Juanj Cobo se lo demostró. 

En todo caso la subida más bizarra de La Covatilla fue la primera, la que ganó Santi Blanco, en la que Roberto Heras hizo uso de los amigos de Aitor González para escribir una capítulo de traición en un relato de traición.

Como veis, La Covatilla nunca pasa desapercibida y en la Vuelta 2018 no ha sido una excepción. 

La Vuelta: Simon Yates, del Etna a Alfaguara

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Simon Yates se postula a la Vuelta en una etapa que se presumía de fogueo 

Ha ganado Ben King, americano, en Alfaguara, para poner vendas a la mala campaña del Dimension Data.

Ben King, americano, decimos, pero que habla español porque mientras «más idiomas hable, más amigos puedo tener». 

Muy grande.

Pero el ciclista del día es Simon Yates

El Simon Yates del Etna y de otras tantas etapas del pasado Giro. 

El ciclista que golpea el primero y sólo una vez. 

Sabedor de que por detrás o no habrá consenso o nadie que tenga su arrojo. 

Saldrán voces, diciendo que seguro, seguro, seguro, petará en la semana final, pero lo que Simon Yates deja por el camino es clase y valentía

Al menos se mueve. 

Y de paso desmonta teorías, que si no tiene dureza, que si es pronto. 

Una y otra vez, como una matraca que nadie sabe interpretar, sorpresa porque la primera llegada en alto de una Vuelta que no tiene montaña de la vedad, se ha vivido una inesperada escabechina. 

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Simon Yates, en el día del Lotto-Jumbo 

Pero a veces, no son las balas y sí la velocidad la que se disparen. 

Y en Alfaguara, subida escalonada, posiblemente no la más dura, el Lotto-Jumbo pasó la lima, por aquí, por allá. 

Y vimos el paisaje: 

Pinot, Mas, Kwiatko, Izagirre, Majka, Keldermann, Aru, López, Kruisjwijk, Bennett… tras Simon Yates. 

Todos los citados, más Alejandro Valverde y Nairo Quintana, cuya estrategia, desde fuera, desde lejos, desde el helicóptero no acertamos a entender. 

Pero tranquilidad, que todo está sobre lo esperado. 

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La Vuelta sigue en un pañuelo más allá de los veinte segundos que se ha llevado Yates. 

Porque seguirá así por bastantes días, pues selectivo, lo que es selectivo el terreno no es, sobre el papel, a no ser que otros tomen la iniciativa de los holandeses y le saquen los colores a más de uno. 

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La Vuelta: ¿Qué fue de Simon Yates?

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El casi ganador del Giro Simon Yates es top 3 ente los favoritos

La Vuelta 2018 tiene mucho de Simon Yates, un recorrido favorable, un buen equipo tras él, una espinita clavada en el Giro y un Chris Froome que no será de la partida.

Porque Simon Yates, como Steven Kruijswijk, un par de años antes, probó eso que Alberto Contador tan bien definió.

Entre los buenos corredores y el ganador de una grande hay un paso que parece pequeño pero que es saltar por el abismo.

Y ese abismo lo vio Simon Yates en el Giro.

En las 48 horas más locas desde que Nibali desplazara a Kruijswijk.

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Pero el desenlace no puede hacernos perder el norte.

Ni olvidar lo que pasó.

Simon Yates, hasta el momento de explotar en Finestre, había dado uno de los mejores recitales de ciclismo en mucho tiempo.

Un recital vestido de rosa.

El recital de un ciclista que no se conformó con amarrar y sumaba día tras día, con gente como Dumoulin, Pinot, López y el mentado Froome por detrás.

No eran unos cualquiera, y los tuvo a raya, hasta que todo se desmadró.

En el Giro Simon Yates dio pistas, ahora le cabe demostrar que no tiene días malos.

Su hermano Adam en el Tour no estuvo nunca en la pomada.

Él en el Giro sí.

Como dijimos de David de la Cruz, como ha demostrado Tom Dumoulin, uno siempre tiene días malos hasta que llega un momento que nos los padece.

Simon Yates está en ese punto

Está antes de una línea fina y difusa, el paso que Alberto Contador comentaba entre los muy buenos y los más grandes.

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La Vuelta para Simon Yates

Dotado de un fino olfato, casi como su hermano, Simon Yates tiene una terna de etapas que le encajan a la perfección.

Jornadas como la de Orense, donde dio una lección por primera vez hace un par de años.

Cuando un Yates se mueve, es porque hay opciones reales de ganar.

Esta Vuelta se distingue por eso que decimos sobre el olfato y el estar acertado.

Y en la lucha por etapas, Simon Yates puede tener el primer motivo de alargar la puja hacia la general.

Una general que en conjunto no debería estar muy lejos de su alcance.

Porque Simon Yates tiene rivales muy de su tamaño y posibilidades, ninguno destaca como Froome lo hacía en el Giro.

Porque además la crono está contenida y la profusión de grandes etapas de montaña no es la de otras veces.

  

Con todo y con un Mitchelton que viene con lo mejorcito de cada casa, Simon Yates está en capilla de una carrera que finalmente rubrique lo que tanto esperamos de los hermanos que se fueron a Australia porque en casa era muy complicado tener sitio.

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Nada será igual para Simon Yates

El Giro ha sido inglés también por Simon Yates

En la revista de personajes del Giro de Italia, Simon Yates es un nombre destacado.

A inicios de años pensábamos que a estos dos talentosos hermanos, Simon y Adam, que un día emigraron a Australia, porque en el Team Sky no había sitio para ellos, debían dar un paso adelante.

Creo que Simon Yates ya lo ha dado.

Aunque la última imagen que tenemos de él de rosa, fue verle fundido en los primeros compases de Finestre, creo que Simon Yates y su equipo han sido grandes protagonistas de la primera grande del año.

El salto de Simon Yates

El paso adelante que decimos ha dado Simon Yates le han situado en un nivel en el que nunca nada será como antes.

Ha pasado de estrella en ciernes a disputar con todas las de la ley un Giro de Italia.

Disputándolo a lo grande además, siendo ganador de tres etapas vestido de rosa, un raro privilegio que curiosamente no ha favorecido a algunos que nos vienen a la mente.

Danilo Di Luca y Purito hicieron lo mismo y acabaron cediendo el Giro ante Menchov y Hesjedal, respectivamente.

El coco de Simon Yates ha sido Chris Froome, el corredor cuya debilidad hacía saltar a Simon, porque sabía que si lo dejaba vivo, se la podía liar.

Y así ocurrió hasta Finestre.

Pero no fue en el coloso, y sí en Prato Nevoso donde se destapó la debilidad de Yates.

Fundido, agotado, el portador de la maglia rosa, durante más de dos semanas, no podía más.

Y probó lo fina que es esa línea entre el éxito y el fracaso.

Alberto Contador, ganador de siete grandes, sabe pues de lo que habla, se refirió a esa pequeña diferencia que marca el ciclista que opta a una grande respecto al que la gana.

Porque ganar parece un paso pequeño, pareció así con Simon Yates y como vimos no es sencillo, nada sencillo.

Al mal momento de Prato Nevoso se le unió el seguro insomnio de esa noche y la eternidad hacia Bardonecchia.

Pero hasta ese momento, Simon Yates había sido el líder perfecto e incluso diría que no pecó de ambicioso, con varios ataques y tres etapas ganadas, porque en su fuero interno no parecía tener nunca suficiente.

Necesitaba un poco más cada día.

Y le valió para salir indemne de la crono, prueba en la que, quizá sin saberlo, dejó lo último bueno que le quedaba.

Pero como también dijo Contador, cuando Javier Ares insinuaba que lo mejor que podía hacer era abandonar y evitarse el trace, las enseñanzas de esta derrota no pueden caer en saco roto.

Simon Yates, los Yates en definitiva, cada año andan un poco más que el anterior, y no seria de extrañar verles ganando algo grande a no más tardar.

Giro de Italia - Mikel Nieve JoanSeguidor

Los Yates siguen creciendo y lo hacen en el equipo que sabe curarse las heridas ganando y saliendo por la puerta grande.

Ahí estuvo Mikel Nieve ganando en Cervinia, en el penúltimo día, en la jornada posterior al derrumbe de Yates.

Como Yates anteriormente hizo olvidar el desmorone de Esteban Chaves.

Uno por otro, en Mitchelton no paran de crecer.

Y ahora saben que a su plantel de cazadores tienen un capo, Simon Yates, quien seguramente será un ciclista nuevo tras estas tres semanas en Italia.

Imágenes tomadas del FB de Giro d´ Italia

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El Giro de las explosiones

Giro de Italia - Simon Yates JoanSeguidor

Grandes nombres se han visto brutalmente apartados de la carrera por el Giro

Como siempre esta mal llamada familia ciclista busca opciones y explicaciones en lo mismo.

¿Por qué este Giro de Italia ha propinado tantas debacles, sobre todo de grandes e importantes ciclistas?

La respuesta podría versar sobre la dureza, el ritmo, la montaña, las pendientes, los cambios de temperatura…

podría versar sobre muchas cosas, pero es que el Giro de Italia siempre ha sido así, salvaje.

Cabe mirar para atrás y darse cuenta de las vicisitudes que los ciclistas pasan antes de culminar la primera grande del calendario.

El Giro además ha tomado la iniciativa de poner lo más suro y exagerado al final, cuando el cuerpo va al límite.

En eso hemos de decir, que el Giro que acaba de ganar Chris Froome en Roma, no ha sido diferente.

Sobre el recorrido del Giro

Si miramos el mapa y la resolución de las etapas veremos que el Giro de 2018 no se ha diferenciado tanto de otros.

Es más, si rizamos el rizo, llama la atención que grandes puertos de los Dolomitas han sido esquivados.

No ha habido ni Stelvio, ni Mortirolo ni tampoco Gavia, dejando todo el protagonismo a dos colosos como Zoncolan y Finestre.

En ambos ha sentenciado el Giro, curiosamente, Chris Froome.

Los traslados han sido similares a otros años, la meteorología, también.

Recordad el Giro que gana Nibali hace cinco años, cuando Visconti y el propio Nibali ganaron sus etapas bajo tremendas nevadas.

La temperatura ha respetado, el agua y el frío también. El calor no fue excesivo ni en Sicilia y en Israel estuvieron tres días mal contados.

Giro de Italia - Thibaut Pinot JoanSeguidor

Los ilustres caídos del Giro

Sea como fuere este Giro ha tenido trampa y la clave está en el nivel de la gente que ha explotado y en qué momentos lo ha hecho.

Lo que se vio en la primera y segunda semana ha estado desconectado de la tercera.

Simon Yates es el vivo ejemplo de lo que decimos, pero si llegamos a pensar que este Giro sólo lo podía perder él.

Pero el mal momento que le sobrevino en Prato Nevoso se hizo crisis total en Finestre.

Dijo el inglés estar vacío. Ni más ni menos.

Esteban Chaves había caído mucho antes, pillado en un corte, cosa que siempre le pasa, llegó hasta descolgado a Roma.

Es que hablamos de Chaves, doble podio en sendas grandes el mismo año.

Y es que pisando el podio reventó Thibaut Pinot, caminando en el límite camino de Bardonecchia y fuera en Cervinia.

La imsgen de sus gregarios rodeándole entre toses del francés entronca con aquellas del Fagor reconfortando a Luis Ocaña destrozado.

Fabio Aru, un ciclista que como Chaves, no sé si ha tocado techo, si lo hemos sobrevalorado o sencillamente es que el Giro le ha podido.

Tanto Aru, como Chaves y Pinot han quemado aquí un cartucho, y el Tour no les queda lejos.

Pero valga también la general antes y después de Finestre. Revisarla significa ver el tamaño del vuelco.

Como Pinot, Domenico Pozzovivo estuvo en el podio por momentos, pero la opción también voló.

¿El motivo para estas explosiones?

Pues difícil saberlo, hay dos corrientes, que van más limpios y por tanto son más humanos o que lo que le sienta mal a alguno, le va fenomenal al de al lado.

Ya sabéis, en el ciclismo somos muy de «tiro en el pie», sin embargo no todo es lo que parece ni el ciclismo es matemática.

Porque mientras quemamos opiniones y comentarios, podemos decir que al final gana el de siempre, aunque el de siempre siempre tenga un asterisco sobrevolándole.

Imagen tomada de FB de Giro de Italia

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Giro: El día que Chris Froome cambió «su» historia

Chris Froome nos obsequia con la mejor etapa de ciclismo en años

Si las televisiones esta tarde de viernes de un mayo que es reticente a recibir el calor se estropearan y nos mostraran el Giro en blanco y negro, a Chris Froome trepando a mil por hora una eternidad de meta, no cabría ni lamento ni extrañeza.

El ciclismo es épica, dureza, sacrificio, apuestas imposibles, cimas imposibles, momentos inolvidables, que se marcan en la retina y recordamos por siempre.

Como Claudio Chiapucci desafió los elementos y a Miguel Indurain.

Como Marco Pantani remontando en el Galibier.

Son días, imperecederos, días no caben en lo convencional. Días que sólo pueden firmar campeones ajenos al tiempo.

Chris Froome y la eternidad

Adujimos hace un par de días que en los escenarios que podían agitar el Giro podíamos ver a Chris Froome jugando a la épica.

Así ha sido.

Ochenta kilómetros, desde las primeras nieves del Finestre, en el acceso del tramo de tierra, Chris Froome ha cambiado todo.

Ha cambiado nuestra percepción sobre él, ciclista entre algodones, protegido, con todo medido y calculado.

Ha cambiado el Giro, de arriba abajo, propinando uno de los golpes más increíbles que nos ha dado este deporte.

Firmando la que será posiblemente la Jornada Ciclista del año.

Cuando Chris Froome puso al Sky en completo orden (Puccio, De la Cruz y Elissonde) en el pie de Finestre propuso un duelo imposible.

Tiró la baraja en la mesa, y jugó una fortuna, toda su fortuna, sobre ella.

Atacar a 75 de meta, jugar, como dijimos a la épica, era la única opción para llevarse lo que Chris Foome vino a buscar a Italia.

Froome no quería el Zoncolan, no quería un podio, ni una plaza de honor…

Chris Froome quería el Giro

Una ataque memorable, sin opción a SRM, ni excels,…

Un ataque abriendo el corazón a las sensaciones y el convencimiento.

Un convencimiento que puso contra las cuerdas a todos y todo.

El top ten del viernes nada tuvo que ver con el del jueves.

Al salvaje hundimiento de Simon Yates, sin entrar en la zona decisiva de Finestre, a las explosiones de Pozzovivo, Dennis, Bilbao y un largo etcétera de corredores que al menos podrán decir: yo estuve ahí.

Una jornada enorme, planteada de uno a uno a tres horas de llegar a meta.

Una jornada que nos recuerda que hasta Roma, hay Giro.

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Chris Froome, siempre en cuestión

Y sí, en el ciclismo es todo tan efímero que conviene vivir el presente, disfrutar las sensaciones, alarmarse con el vértigo del paisaje.

Nosotros dijimos al principio del Giro, hace tres semanas, que Chris Froome, a la vista de lo alto que había puesto su tolerancia cero con el dopaje, no debería tomar la salida.

Y no por nada, porque lo suyo no está fallado, principalmente porque él sería el primero que hubiera criticado a otro haciendo lo mismo que él.

Pero una vez que está en carrera, que nos quiten lo bailado, ni Landis, ni hostias, Chris Froome ha jugado a lo grande y ha ganado a lo grande.

Lo ha ganado sobre la carretera, incluso sobre la tierra de Finestre, lo que está sujeto a juicio de un jurado sobre su positivo, o resultado adverso, en la Vuelta a España.

Sabía a lo que venía, es consciente que le pueden despojar de la maglia, pero… esto es el ciclismo desde hace unos años. Todo está sujeto a no sé qué.

Ah, y sólo un puñado de segundos en el duelo que anhelábamos, el Froome vs Dumoulin.

Imágenes tomadas de FB de Giro d´ Italia

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El Giro en Prato Nevoso: Hasta Roma, hay Giro

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El Giro sale a reventar de Prato Nevoso

Antes de la jornada de Prato Nevoso apuntamos varios escenarios que podían agitar el Giro de Italia, a tres jornadas efectivas del final.

Obviamente esos supuestos los planteamos pensando que Simon Yates no estaría a la altura de lo visto hasta ahora.

Si miramos atrás, el mal momento de Simon Yates en la subida piamontesa no era algo descabellado.

Rara es la vez que un ciclista gana una grande con el expediente limpio de malos momentos.

Simon Yates había completado un Giro perfecto, hasta la fecha.

Ni un momento malo, siempre golpeando, sobre todo en los momentos clave, y no tan clave, porque su victoria en Osimo fue sublime.

El mal día del líder del Giro

Así las cosas, Simon Yates ha tenido su momento flojo.

Y le ha venido de Chris Froome. Primero le atacó Tom Dumoulin, le mantuvo, pero la contra de Froome provocó la reacción de Pozzovivo, a éste salió Tom y…

Hecatombe.

Giro d'Italia 2018 | Froome's attack | Stage 18

Froome's attack. Giro is now open again!

Publicada por Giro d'Italia en Jueves, 24 de mayo de 2018

Simon Yates no está para contemporizar, ni medir las distancias.

Con Tom Dumoulin a menos de un minuto, las cosas están lo suficientemente apretadas como para no perder detalle.

La subida a Prato Nevoso es buena para Dumoulin, con curvas en las que hay que frenar, de la velocidad y cadencia que en alcanza.

A partir de ahí, blanco y en botella.

Tom Dumoulin no podía estar satisfecho con el resultado del Giro.

Ser segundo tras haberlo ganado no entra en el esquema mental de esta gente.

Como para Chris Froome quedarse quieto sin probar algo más que ganar en el Zoncolan.

Este Giro se distingue por el nivel de la contienda, y los nombres hace gala a su fama.

Qué carrera nos queda, magnífica.

El Giro también es azul

Como en toda buena etapa de tercera semana que se precie, la carrera fue eso, dos carreras.

Por delante el meollo de la general, por delante, la etapa.

Y ésta ha acabado siendo la 36ª victoria del Quick Step en lo que va de campaña con otro corredor que ha dado un salto cualitativo importante.

Giro de Italia - Max Schachman JoanSeguidor

Max Schachmann, berlinés, 24 años, ganó ya en la Volta, a Diego Rubio, pero esto es otro estadio.

Schachmann es un ciclista que me recuerda al Bob Jungels que un día, hace un par de años, se destapó en el Giro.

Quizá no tenga el fondo del luxemburgués, pero cómo va, cómo rueda y cómo disputa. No lo olvidéis para que Alaphilippe gane la Flecha, Schachmann abre brecha.

Ha evitado que Rubén Plaza siga a Chris Froome en la lista de ciclistas que han ganado en las tres grandes, que no es poco.

Schachmann se lleva su etapita y de paso pone el acento sobre un ciclista que desde luego ha dado el paso adelante.

Una eternidad hasta Roma

Queda Giro, señoras y señores y no podemos estar más contentos para quienes amamos la competición y la igualdad.

Los monólogos, eso, es para otros, aquí ni rodillos ni banderas, aquí queremos ver ciclismo y en el Giro es raro no verlo.

Imágenes tomadas de FB de Giro d´ Italia