Strade Bianche: cinco historias que queremos leer

Strade Bianche Tiesj Benoot JoanSeguidor

Cinco apuestas rápidas para el sterrato: Wellens, Moscon, Andersen, Fuglsang y Schachmann

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Sea el sexto monumento o no, la Strade Bianche es una carrera que no pasa desapercibida.

Tierra, mal tiempo, pendientes, Siena, ese casco viejo qué,… todos los alicientes de la Strade Bianche conjugan en el plato perfecto que muchos nos ponemos un sábado de marzo.

En ese recorrido lleno de trampas, y socavones, giros vengativos y caminos secundados por cipreses tiene a bien cumplir la expectativas no siguiendo cualquier pronóstico previo.

Nosotros, norma de la casa, no sé si tenemos al ganador de la Strade Bianche 2019 entre nuestros cinco, pero tened por seguro que son cinco de cuya suerte querremos saber cuando lleguen a Siena.

Uno de ellos hasta quizá suceda a Tiesj Benoot.

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Tim Wellens es uno de esos corredores que sólo puedes querer

Irreverente, con un motor de cilindrada, con recorrido es el segundo espada del Lotto que sale a defender el dorsal uno de Benoot, pero como demostró en la Het Nieuwsblad, los que le vaticinábamos un éxito en las Ardenas, quizá nos equivocamos.

Se le vio bien y delante en los adoquines, y por ende debería estar delante en la tierra.

Es la baza escondida.

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Jakob Fuglsang viene de ganar Andalucía.

Está en forma en Astana en febrero-marzo no es noticia, pero sí síntoma de correr mucho para emerger en la cuadra celeste.

Fuglsang tiene la forma pero también mimbres en la tierra y además cierta proyección en esos días que se siente torero.

Le veo en el top ten.

Maximilian Schachmann tiene que desperezarse.

Su estado de forma no es de dominio público, pero sí su calidad.

Sin Peter Sagan, cada vez más ausente en la primera que acostumbraba a copar no hace tanto, Schachmann es uno de los ciclistas más polivalentes del pelotón.

No le vemos ganando, quizá ni siquiera en vanguardia, pero como el anterior danés, si tiene el día tonto…

Y será interesante verle para las carreras que han de venir.

Gianni Moscon es la baza del Team Sky.

El ciclista que no esquiva el conflicto, ni la rivalidad.

En la Strade Bianche tiene un recorrido perfecto para meter metros si está en forma.

Y tiene su mano defender el pabellón local, porque aunque la Strade sea una carrea 110% italiana, no son muchos los italianos que se la han llevado a casa.

De hecho la lista empieza y acaba en Moreno Moser.

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Soren Kragh Andersen es un ciclista en el que pensamos para la Strade Bianche desde hace días.

Su última etapa en Algarve, exigiendo lo mejor de Tadeg Pogacar, es el testimonio de un estado de forma importante.

Él ganó la Paris-Tours que se metió también por tierra, por entre viñedos del centro del hexágono.

Andersen tiene argumentos para ser una de las ruedas más temidas en la salida y llegada de Siena, si vemos a Fuglsang en el top ten no os extrañe que el otro danés acabe próximo al podio.

Es por lo demás un ciclista que nos encanta… para qué negarlo.

La París-Tours de Kragh Andersen ya no será la misma

Paris-Tours

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La nueva versión de la Paris-Tours es una carrera tan desconocida como preciosa

La París-Tours como la conocíamos ha muerto.

Ha muerto la carrera de los castillos, del primer otoño, de los giros húmeros y las llegadas eléctricas.

La París-Tours, una de las carreras más antiguas del calendario, es una prueba nueva, renovada, que nada tiene que ver con la historia de la que bebe.

Los viñedos, los caminos que los atraviesas, salpicados de cotas tienen el tiro de cámara.

Un tiro de cámara que incluso a los que proclamamos la tradición y su peso no podemos obviar.

La carrera ha sido preciosa, y eso que teníamos todas nuestras reservas.

Nombres de Roubaix en la París-Tours

La carrera, todo sea dicho, ha sido un tapiz de táctica y técnica.

La tarde que supimos de corredores como Benoît Cosnefroy, Valentin Madouas… entre Vanmarcke, Naesen,

Persecuciones de helicóptero, tres delante, dos en medio, otros atrás. 

Persecuciones que hablan de ciclismo corrido a pelo.

Niki Terpstra fue al galope de su despedida de Quick Step en una carrera que esta vez no fue azul.

Sin Gaviria, con Trentin en Mitchelton, al mejor equipo de la temporada le faltó remate.

Philippe Gilbert, eliminado por un pinchazo, el mentado Terpstra, por jugar sus bazas.

Casi desquiciado por Cosnefroy.

Y la carrera fluctuó, se movió de tal manera que acabó en manos de un danés que va como los ángeles Soren Kragh Andersen.

Su triunfo pone «cerecita» una campa sensacional: 24 años, maillot blanco en el Tour, hombre de confianza de Dumoulin, etapa en Suiza y ahora esto.

Por cierto, Terpstra y Andersen fueron los compañeros de Matteo Trentin el año pasado.

DT-Swiss Junio-Agosto

Los nuevos caminos de la París-Tours

«Chemins de vigne» se llaman, son caminos de tierra, que no son ni como el adoquinado de Roubaix, ni como las carreteras blancas de la Strade, ni como las sendas del Tro Bro Leon.

Son caminos más descarnados, de cantos rodados que saltan como diablos, que se disimulan entre césped que puebla el centro de calzadas cuya estética, cuyos bosques mechados de ocre, parecen sacadas del ciclismo de Garin, Pétit Breton y compañía.

 

El ciclismo moderno camina en sentido opuesto, en algunas carreras, a la evolución.

La París-Tours se ha llenado de caminos, polvo y suciedad

¿Nos gusta?

Así probamos nuestro primer Bkool

Sobre el papel no, pero ser dogmático no está de moda, admitir que la carrera ha mejorado, sería esconder la realidad.

Dudamos que el camino entre París, más Chartes, y Tours vuelva a la ruta original, al menos en el corto plazo.

Al final, estas cosas rentan.