¿Buscáis la fama? Cinco puertos ciclistas que os la darán

«Buscáis la fama, pero la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar… ¡con sudor!». (Debbie Allen)

¿Qué cinco grandes puertos ciclistas consideráis que son indispensables para el cicloturista?

Ese puerto, esa marcha, ese reto que no debería faltar en el palmarés del ciclista turista que se precie de serlo.

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Esos sueños de oro ciclistas que deben figurar como nuestros más preciados trofeos que exhibimos en nuestras vitrinas, esos que lucimos y presumimos con orgullo delante de nuestros familiares y amigos.

La mayoría de ellos son lugares de renombre, afamados por la historia y la leyenda, la épica y el mito.

Tom Dumoulin Giro Italia Stelvio JoanSeguidor

Tanto que incluso para los más neófitos en términos ciclistas los reconocerán y, con cara de asombro y admiración, os dirán: ¡ah! ¿Sí? ¿Tú has subido hasta allá arriba?

Desafíos de todo tipo y para todos los gustos los que hemos conseguido (o estamos pendientes de ello) ahí afuera.

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Más o menos distinguidos, pero que sin duda el lograrlos bien valen una vida dedicada al cicloturismo.

Sitios que han hecho que levantemos el culo de nuestro sofá, nos han motivado y nos han hecho salir a entrenar con el objetivo único de conquistarlos, rendirlos a nuestros pedales para redondear una excelente temporada ciclista.

Y así año tras año, hasta coleccionar una buena cantidad de cimas que nos diferenciarán del resto de los mortales por haber asediado rincones inclinados que parecían imposibles de alcanzar.

Para intentar averiguar qué destinos son los imprescindibles hicimos un pequeño sondeo en nuestras redes sociales entre los amigos, esto es, entre vosotros mismos.

Vuestras respuestas fueron de lo más variopintas y no quisiéramos dejarnos ninguna en el tintero.

Tour Alpe d´ Huez JoanSeguidor

Fueron muchas, pero buscábamos sólo cinco.

Sí, lo sabemos, muy difícil elegir entre tanto bueno y bonito (que no barato).

Pero se trataba de eso, de localizar entre tantos duelos y combates a lomos de vuestras bicis a cinco ineludibles, aquellos que sabéis que os han dado fama entre los componentes de vuestra grupeta.

A pesar de tan complicado intento sí hemos podido comprobar que todas vuestras sugerencias han tenido varios máximos comunes divisores, en forma de hilos conductores, que empiezan en Asturias y acaban en Dolomitas, pasando por Pirineos y Alpes.

Estos puertos ciclistas son nuestro santuario.

 

Covadonga- Nairo Quintana JoanSeguidor

De esta forma, hemos conseguido reducir a cinco mínimos comunes denominadores a los que más se repetían y que en ellos sin duda, buscándolos, mereceréis la gloria:

Lagos de Covadonga, la cima de leyenda que descubrió la TV

Tourmalet, posiblemente, el puerto más famoso del mundo

Alpe d’Huez, el gran teatro del ciclismo

Mont Ventoux, fuego en el pecho

Stelvio, una de las mejores experiencias que un ciclista puede tener

¿Y los vuestros? ¿Cuáles son vuestros sueños de oro?

“Me mola este Giro”

Purito estilo JoanSeguidor

Ya tenemos aquí el Giro, una carrera que me encanta. Si me pedís varios favoritos para la general, pongo por encima del resto a Vincenzo Nibali y Nairo Quintana, porque son los únicos que han ganando una grande, eso pesa mucho, y han centrado su temporada para esto.

Pondría también al francés, a Thibaut Pinot, que creo que debuta en el Giro y a los Sky. A ver cómo está Mikel Landa, porque a Geraint Thomas no lo acabo de ver. Landa no lleva una temporada que indique que esté súper como años atrás.

Sinceramente, a Nibali le va bien todo, Vuelta, Giro y el Tour inclusive. La montaña del Giro de Italia es dura, pero como buen italiano se encuentra a gusto en su carrera. Su forma de correr es buena para cualquier grande, es inconformista, es guerrero, un gladiador,… es rabioso. Le miras y ves que no se conforma con nada. Es luchador, me gusta su carácter.

Ya me habría gustado haber sido como Vincenzo o Contador, que te buscan las vueltas donde sea, si no es en una crono, lo hace en un abanico,… mira cómo ganó Croacia con una bonificación en el kilómetro cuatro. Sacó el equipo a cara perro de salida para buscar la victoria. Cualquier otro se desconecta, seguro que se pasó la noche dándole vueltas y buscando la forma de recuperar el liderato. En las distancias cortas es una persona muy tranquila en el equipo. No le mola nada el protagonismo ni el jaleo. Él está en la sala, aunque parezca que no esté.

Lo de Nairo no deja de ser curioso, le escuchas que va al Giro para preparar el Tour, pero seguro que estará bien, porque no puede ser de otra manera. Ganar Giro y Tour el mismo año, lo veo complicado. El Giro está a su alcance, pero el Tour es otra historia, más si está Froome.

Si cada año el Giro es precioso, éste será espectacular. Tengo ganas de ir a comprobar lo bonito que está todo. Habrá un ambientazo tremendo alrededor de la carrera. Para mí, es el primer Giro como espectador y no es sencillo hasta que te ubicas. Es complicado ver a los corredores salir y tú te quedas ahí. No obstante tengo la suerte de estar con ellos antes y después de la carrera. Ese día tenía que llegar.

El recorrido es duro. Seguro que ya de salida habrán complicaciones, el que salga de Cerdeña implica emboscadas, humedad en las zonas donde no da el sol, todo el día arriba y abajo, de izquierda a derecha, como en ese Tour que salimos de Córcega hace unos años. No será un trago fácil para Fabio Aru verse fuera de una carrera que sale de su casa. Al margen de tener el pelotón cerca suyo, el recorrido le resultaba favorable.

La primera llegada en alto será en el Etna, donde tuve la suerte de estar concentrado en el 2011. No es un puerto muy duro, pero se hace largo porque cuando pone “comienza puerto” llevas un rato subiendo. Suben por Nicolosi, el mismo final de 2011, con algún descanso por medio. Se hace pelota, incluso a causa de unas carreteras que resultan bastante mejorables.

El Blockhaus no pude conocerlo el día que ganó Pelizotti, no obstante la zona de Reggio Calabria, Alberobello, el pueblo de Piepoli, son tragos complicados… si por el sur quieren quitar las sequías, que hagan carreras, porque llueve cuando el Giro va por allí, y eso en unas carreteras que resbalan muchísimo. Es complicado por eso que te pillen. Yo creo que aquella carrera a la que fue Wiggins, se lio solo, porque bajando demostró ser muy malo y ahí se le fue todo.

Las dos cronos pueden tener su peso. La de Foligno es complicada y dura, después del Blockhaus y Etna. La del final de Milán veremos cómo llega la general, porque como siempre habrá mucha dureza para el final. Veo etapas serias, sobre todo la decimoctava, que tiene muy buena pinta, por corta y por los puertos que pasa: Pordoi, Valparola, Gardena y el último, St. Ulrich , que no lo conozco. Ojo con el Stelvio y Mortirolo.

A ver qué tiempo dan, porque se pueden encontrar que algún puerto lo cortan. A ver el Stelvio cómo lo pasan, y si la solución es quitar el puerto cómo afecta al recorrido.

En mis Giros no hubo grandes problemas de nieve, salvo un descenso en muy mal estado que un año nos quitaron. Por lo demás nunca nos han quitado cosas. Con todo, esto es el Giro, aquí cuenta todo: la colocación, los nervios, las cronos y los finales en alto.

Yo quiero ir a Bérgamo y ver la etapa de Bormio y es posible que me quede hasta la decimoctava etapa, porque la zona de Pordoi es preciosa. Creo que va a ser un Giro guapo y entretenido. Además todos recuerdan las simbologías del recorrido, cuando lo ves desde fuera nos gusta saber si pasamos por el pueblo de Coppi o de Bartali. El Mundial de Florencia tuvo también sus símbolos, que si la ciudad de Pinocho, que si la escultura a Franco Ballerini… si vas a ver el recorrido te gustará saberlo, aunque en carrera es otra historia: cuando vas sufriendo en Oropa no piensas en Indurain y Ugrumov.

En Italia son mucho de estas cosas, aquí en España somos de sota, caballo y rey.

Por Joaquim Rodríguez

Imagen tomada de Pinterest

#GiroPost El círculo de la vergüenza

Tomando distancia, dejando pasar un rato, con cierta perspectiva, habiendo oído a unos y otros, creo que la jornada decimosexta del Giro de Italia se ha ganado de pleno derecho una página destacada en la historia del deporte más bonito del mundo. A groso modo y de forma somera quisiera despiezar varios aspectos que la jornada nos ha dejado y que, dada la densidad informativa, quiero empezar con los prolegómenos de todo el follón creado:

 

  • ¿Se debió haber tomado la salida? Yo creo que sí. Las dificultades del Stelvio y Gavia no fueron muy diferentes a las de otras ediciones y la nevada en el puerto más alto de la carrera fue un punto de dureza para los ciclistas que acabó cuando el helado descenso tuvo lugar, un descenso que habría sido igual de helado si no hubiera empezado a nevar a cinco kilómetros de meta. El mánager de Omega, Patrick Lefevere, se quejó amargamente de las condiciones como nunca le vi hacerlo de las Het Niuewsblad que sus chicos tuvieron a tiro en ambientes tan o más gélidos que el del Stelvio.
  • Las imágenes del Stelvio de ayer recuperaron el halo de ciclismo mítico, eso que siempre gusta recordar y que ciertos plumillas destacan cuando hablan de la dureza de este deporte, deporte por cierto que destripan a las primeras de cambio, sí con afirmaciones y comparaciones odiosas y asquerosas con tenistas, futbolistas y demás. Mejor se abstuvieran de opinar.
  • Los últimos kilómetros del Stelvio fueron la esencia del ciclismo, la carta de identidad, el ADN inherente a este deporte, tan bello y tan hastiado de oportunistas. Unas imágenes que definitivamente le hacen inaccesible en belleza al resto de deportes que ve este planeta. Sin duda en el Stelvio vimos las que posiblemente sean las imágenes de la temporada ciclista como el año pasado las tuvimos en el Galibier y sobretodo el día de las Tres Cimas de Lavaredo.

 

Hechas estas concreciones, creo que procede hablar, siempre desde mi subjetivo, y por tanto rebatible, punto de vista de lo que pasó del Stelvio a meta y posteriormente en lo que ha sido un tema que se ha alargado hasta el final de la etapa del día siguiente, la que ganó Pirazzi haciendo cortes de manga al respetable:

 

  • ¿Se debió neutralizar la bajada del Stelvio? Nunca jamás, y aunque no queda claro si se hizo o no, hay tantas versiones como implicados, lo que es obvio es que cuando das la salida abres el cajón a todo imprevisto e incidencia. Si las condiciones se prevén inhumanas, todos debajo de la bicicleta. ¿Qué hizo la Volta hace dos años en Port Ainé?. Una vez la carrera está lanzada, una vez Dario Cataldo tomó metros, es inconcebible esa decisión. Luego estuvieron las interpretaciones, que sinceramente a cada cual más dantesca pues en esta etapa pareció que no todos estuvieron en el mismo lugar al mismo tiempo. Por cierto la organización del Giro, a quien hemos siempre alabado su buen gusto en la comunicación de sus eventos, ha hecho un ridículo histórico.
  • La moto y la bandera roja. Historia curiosa esa de que una moto guiaría a profesionales de la bicicleta para bajar el descenso, igual que la versión que habla de que Nairo Quintana rebasó la moto, donde iba Marco Velo, para abrir hueco. En el único testimonio gráfico del inicio del descenso, Nairo va a rueda de Romain Sicard y Pierre Rolland y estos por detrás de la moto. Todo lo demás “parole, parole, parole,…”
  • ¿Dónde estaba el resto mientras Nairo tomaba distancia? Pues Ribogerto Urán por ejemplo bajando el puerto como lo haría cualquier cicloturista, estirando piernas y sacudiéndose un frío que mataba los sentidos. Sinceramente Rigo ha pecado de ingenuo y su director, Bramati, tres cuartos de lo mismo. Fue curiosa la hiperactividad de Patrick Lefevere, un personaje cuya trayectoria no se ha forjado por la ejemplaridad desde el momento que decidió ganadores de Roubaix a dedo.
  • ¿Las redes sociales mandan por encima de “Radio Corsa”? Uno que no tiene carnet de conducir sabe que una indicación luminosa en carretera sustituye a cualquier señal permanente. Los profesionales de la dirección ciclista deberían tuitear menos y prestar más atención a mensajes radiados. Si estos ya fueron confusos, ¿cuán más lo han de ser si estás pendiente del iPad?
  • Nairo es muy puta. No es la primera vez que este ciclista cargado de clase y categoría demuestra un poso en carrera que rara vez hemos disfrutado en Alejandro Valverde. En el último Tour, en las encerronas del País Vasco, en el Stelvio,… Nairo parece un personaje distraído pero está y cuando se le espera, aparece. Un lujo de ciclista que muy posiblemente haya sentenciado el Giro.

Con todo queda por ver en qué se resuelve el corrillo de manager enojados por el comportamiento de Movistar. Creo que esto quedará en nada porque en el fondo saben que todos han hecho el canelo de la forma más borreguil que nos podamos imaginar. No sé si alguno será capaz de dejar la carrera, lo dudo, en el fondo esto es un NEGOCIO y el sponsor no quiere pataletas, quiere los resultados que en el Stelvio muchos tiraron por el precipicio.

Imagen tomada del Facebook del Giro

INFO

Hemos pasado un fin de semana en La Costa Hotel, un nuevo sitio en la geografía del buen cicloturista. Aquí os lo contamos.

Un retrato azaroso pero fiel del año que acaba

Dejadme que escoja cinco momentos, sólo cinco.

Sábado, por la tarde. Tiempo hermético, lluvia plomiza. La crono final de la Vuelta al País Vasco se hace en la virada carretera que envuelve la universitaria y noble villa de Oñati. Quedó como el gran día de Samuel, como aquel que cerró el círculo en la Itzulia que estuvo a punto de no celebrarse.

El Stelvio es una grandísima pared dolomítica y blanca donde se empieza rápido pero se llega agonizando. Te estrellas. Te estrella. Dani Moreno frunce, resopla, “¿qué coño hago yo aquí?”. Surca un denso manto nevado, De Gendt también, Kreuziguer,… todos.

Esquina Mercaderes- Estafeta. Vienen de Santo Domingo, acaban de pasar por el Ayuntamiento. No es San Fermín. Los chicos del Movistar pasan desperdigados, más homogéneos los del Quick Step y Andalucía, incluso los mozos del Caja Rural, curiosamente ganan los azules. El arranque de la Vuelta fue de encierro.

Un serpentín de bikers por el árido terreno de la catedral. Es la Copa del Mundo MTB en Houffalize, un lugar donde no sólo se vive la carretera. Los mejores de las ruedas gordas ensayaron con vistas en Londres. El multilaureado Jaroslav Kulhavi estuvo allí. Nuestro querido Hermida, también.

Zdenek Stybar aún vestía de arco iris. Naufragaba en el horizonte de Igorre. Hoy, ni siquiera un año después la campa vizcaína es una sicofonía de gritos, crashes, quebrantos. La última edición de la Copa del Mundo que paso por Igorre fue la de un príncipe llamado Kevin Pauwels.

 

Estos pasajes quedan retratados en el nuevo anuario de un buen amigo de este blog, Zikliamatore, y su mentor, Iñaki Azanza, que una vez más nos ha dado lo mejor del año desde el otro lado de su cámara. Os invito a conocer su obra.