Sven Nys Cycling Center, el legado del gran campeón

Sven Nys Center cyclocross JoanSeguidor

Los recovecos y secretos del ciclocross quedaron al descubierto en nuestra visita al Sven Nys Cycling Center

Si el ciclocross en Bélgica es una religión, podríamos decir que Sven Nys es su profeta en la tierra y ese centro ciclista, el Sven Nys Cycling Center, entre Tremelo y Baal, la ciudad del «caníbal» de barro, su catedral, bueno, una de sus catedrales, que cada uno ubica los símbolos donde le place.

Estamos cerca de Lovaina, la joya universitaria de Flandes, y hemos esperado unos días para hablaros del lugar, queríamos coincidir con el primero de enero, el día que este lugar se llena a los topes para liturgia de año nuevo, la liturgia del Gran Premio Sven Nys.

Alrededor del museo, un circuito perenne marca el itinerario de cada gran premio.

Es el día que se recuerda al gran campeón.

El Sven Nys Cycling Center es la materialización del legado de uno de los mejores de la historia, el sitio donde el ciclocross tiene su santuario, una cajita que contiene la esencia de una creencia popular más que un deporte, el fiel retrato de esta pasión que no entiende de colores.

«Me gusta el ciclocross por que es la fiesta del pueblo, porque no está todavía corrompido por el dinero» nos cuenta nuestro chófer.

«Ahí -añade Sarah, nuestra anfitriona- se ponen las taquillas para que el público entre».

Señala lejos, a la entrada de la carretera de la línea de meta, junto a unas casitas.

«¿Pero cuánto se paga?» preguntamos.

«Unos veinte euros. ¿Cuánto se paga por ver ciclocross en España?» contesta.

«Nada»

No cabe más conversación, sus ojos hablan por ella.

El recorrido de cada primer día de cada año es de poco menos de dos kilómetros, es la única zona que tiene desniveles en todo el lugar.

El circuito está marcado de fijo para la gente del lugar, que practique, que juegue un poco a pros: sólo un puente, de los dos del recorrido, está fijo, el otro es para la carrera.

El sitio tiene además para practicar BMX y trial y forma parte de una ruta de unos 93 kilómetros que recorre la comarca, pasando entre otros lares por Meensel-Kezegem, donde nació un tal Eddy Merckx.

El Sven Nys Cycling Center no es muy grande, ha recibido unas veinte mil personas desde 2016, en su azotea tiene un restaurante con el menú del día, contundentes platos flamencos que en los días de frío plomizo levantan el espíritu.

Pero debajo, está el tesoro, la receta del éxito del ciclocross en estas tierras, una mezcla de nostalgia y presente, un recorrido por las perlas de la modalidad, los reyes de la misma, el camino hasta Sven Nys.

Y sabemos de Roland Liboton, pionero, de Erwin Vervecken, el especialista en mundiales, Niels Albert, el campeón lesionado…

Pero sobre todo entraremos en este universo de la mano de Sven Nys y sabremos de un arte que no se enseña, no creo que se aprenda, es un arte que habla de trazar, de hacer vibrar, de mover corazones y emocionar espíritus.

Dice Haussler que él pensaba que tenía técnica hasta que corrió contra estos.

Rodando tras Nys, en el simulador, viendo su afilada figura, oscura, cual cuchillo en la mantequilla, apreciando ese trazo, esa forma de sacar centésimas en una curva, otras tantas en la siguiente, un segundo en los tablones -nadie saltó tan alto como Tom Meeusen- y Sven Nys se ha ido, se te ha escapado.

Y no hay solución, como en las 291 victorias que el «caníbal de Baal» se llevó por delante, sublimando una modalidad, el ciclocross que si tiene una capilla es el Sven Nys Cycling Center.

Van der Poel vs Van Aert ¿Quién ha sido el mejor ciclocrossman de la temporada?

Van Aert JoanSeguidor

La temporada de Van der Poel debería prevalecer sobre el mundial de Van Aert

Hace tres semanas por estas horas, afinábamos el lápiz para responder sobre la previsión del mundial de ciclocross.

Mathieu Van der Poel sigue sumando triunfos y según los números de Nico Van Looy está a un paso de batir el récord de Sven Nys, de éxitos una misma temporada.

La pregunta es obvia, e incluso usual cuando Nys aun corría.

Lo que Nys fue en el ciclorcoss aquí mismo lo podéis comprobar.

¿Quién es el mejor ciclista de la temporada de ciclocross?

Sven Nys cosechó una fecunda trayectoria en ciclocross, una apuesta en exclusiva, con raras inclusiones en BTT, sobre todo llevado por el anhelo olímpico, que no le desvió de la campaña invernal.

En ese camino Nys consiguió lo imposible, ganar y encadenar triunfos como rara vez se había visto en la modalidad.

Pero llegado al mundial, Nys o se bloqueaba, o se enfriaba, o sencillamente no estaba a la altura de los mejores.

Sven Nys – Onboard

#ThrowbackThursday? Take a look back at some onboard footage with Sven Nys at the 2014 UCI CX World Cup in Milton Keynes ??

Publicada por UCI Cyclo-cross en Jueves, 15 de febrero de 2018

En una carrera tan bestial como la suya, sólo dos maillots irisados son poco, muy poco, para tal bagaje. Si no era Bart Wellens, era Ervin Vervenken, también Zdenek Stybar, e incluso Lars Boom.

Nys no ganaba el mundial con la facilidad de otras «majors».

La historia de Van der Poel nos suena de Nys

La historia es similar, aunque con acento neerlandés con Mathieu Van der Poel, el ciclista que en la antesala del estrellado absoluto ya fue campeón del mundo y ha tenido que asistir cómo Wout Van Aert le ha ganado tres mundiales consecutivos.

Si en campañas anteriores, Van Aert venía con deberes hechos, esto no ha sucedido en esta edición.

Van Aert ha sido ampliamente dominado por Van der Poel durante la temporada, a excepción del mundial, donde todos los demonios se cruzaron en el camino de Mathieu Van der Poel.

El holandés lo ha ganado casi todo, el belga el mundial.

Así nos preguntamos: ¿Quién ha sido el mejor ciclocrossman de la temporada?

Aunque muchos diríamos que Mathieu Van der Poel, corre la tentación de señalar a Wout Van Aert, quien será arco iris el año que viene.

El propio Van Aert ha rogado no se le tome por estúpido y pidió valorar toda la campaña de Van der Poel, pero el premio de Van Aert no es moral, no es cualquier cosa, es el maillot de campeón del mundo, la prenda que, más allá de rankings, viste y se cotiza en los carteles.

Para mí, amante del ciclismo en toda su extensión, la temporada de Van der Poel se mide por el factor Nys, que con quien se le compara, pero el ciclismo, como muchas cosas en la vida, se juegan en un día, en un suspiro, un momento.

El mundial es eso, y Van Aert ha dejado compuesto y sin maillot al mejor Van der Poel de la historia, que ahora tiene, que idear un ciclocross sin Van Aert, porque éste piensa en clásicas y carretera. Su calendario de primavera no tiene desperdicio.

Imagen tomada de FB de UCI Cyclo-cross

El complicado panorama del ciclocross

Cuenta Nico Van Looy en Ciclo21 que hay preocupación en Bélgica con el descenso de espectadores en ciertas carreras de ciclocross. Aunque inquietante la situación era previsible, por cuanto lo de los últimos años, a pocos se les escapaba, no era normal. Se habla de burbuja, un término empleado para situaciones que merecen una corrección a la baja porque su evolución no es la normal ni lógica.

Bélgica lo es todo el ciclocross, la cuna no sé si también, porque la modalidad si no tengo mal entendido surgió en el ámbito militar para el transporte rápido de tropas por medio del campo. Bélgica es la yema del negocio, el sitio donde se llenan las cunetas, donde crece la oferta televisiva, incluso la cobertura de pago, como si fuera fútbol en España, donde la gente pasa frío y penurias climatológicas para relacionarse socialmente los domingos al mediodía.

Pero Bélgica es también la condena para la modalidad, pues fuera de sus fronteras no causa la misma impresión y eso provoca que hayamos visto mundiales en los que el top ten parecía un campeonato nacional, lleno de celestes. El otro problema de una modalidad, que en el fondo es pequeñita, es la preponderancia total Sven Nys y su universo en el circuito. Cuando una especialidad es pequeña, se ciñe a unos cuantos nombres y surge uno que domina y eclipsa como el de Baal sencillamente es mortal cuando éste decide colgar los hábitos.

Dicen, volviendo al principio, que la retirada de Nys es la clave en el descenso de espectadores, no sé si eso es una verdad científica, pero si así fuera sería triste, porque nuestra idolatrada afición flamenca se mediría a lo que mucho hemos criticado a este lado de los Pirineos, donde si un español no destaca, simplemente no interesa.

Con todo no es sencilla la realidad del ciclocross. Ni siquiera en el país en el que nos asombramos por la cantidad de gente que se mueve. Cíclicamente las estrellas acaban dando el salto a la carretera. De una manera u otra, sitúan el ciclocross en el peldaño inferior de sus prioridades. Lars Boom y Zdenek Stybar son dos ejemplos claros de lo que comentamos, pues cuando asoman por el barro lo hacen de forma muy testimonial, lejos de sus mejores momentos y de los principales contendientes.

Sin ir más lejos, un país donde esta especialidad podría tener recorrido, como es Francia, vio a sus dos mejores exponentes dar el salto a la carretera. Jonh Gadret y Francis Mourey aparcaron el sueño de barro por el asfalto logrando, curiosamente, grandes resultados en los terrenos anormales de la carretera. Mourey ha ganado el Tro Bro Leon y Gadret dio un recital aquel gomoso día de Montalcino que el Giro descubrió el sterrato, hace seis años.

Ahora mismo al ciclocross le salvan sus estrellas del presente, dos jóvenes talentos que se ponen a prueba cada fin de semana, recordando con sus duelos otros pasados que despertaron auténtica pasión. ¿El problema? el de siempre, tanto Van der Poel como Van Aert un día u otro acabarán dando el salto a la carretera, algo que por ejemplo Nys nunca hizo. ¿Qué pasará entonces?

Por eso es importante ratificar eso de que urge sacar el ciclocross de Bélgica, es imperativo, aunque no será sencillo. Este fin de semana la Copa del Mundo va a Alemania, a ver cómo resulta, pero los llenazos flamencos se dan ahí, algo en los Países Bajos y en la República Checa, y en momentos muy especiales. Mirad hace dos temporadas, la modalidad se fue a UK y aquello duró un año. No será sencillo concitar esa expectación, pero al menos que no sea por intentarlo.

Imagen tomada del FB de UCI Cyclocross

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El ciclocross que deja Sven Nys

Hace casi 20 años el ciclocross era la especialidad invernal del ciclismo. Igual que lo es ahora. Igual que lo fue antes. Igual que lo será siempre. Hace 20 años, como ahora, el calendario crossista se dividía en tres challenges y en dos grandes campeonatos: el nacional de cada país y el mundial. Hace 20 años, como ahora, los corredores belgas eran los grandes hombres a batir.

Hace 20 años, como ahora, un tal Van der Poel, holandés, ponía en jaque a sus vecinos belgas portando el maillot arco iris. Hace 20 años, quién sabe si como ahora, un joven corredor estaba a punto de darle la vuelta a este deporte para que hoy, recién terminado el invierno 2015/2016, ninguno de los que conocimos el ciclocross antes de él, podamos siquiera imaginar que estemos hablando del mismo deporte.

Nada es igual a como lo era entonces. Nada será igual a partir de ahora. Después de su retirada, tanto los que conocimos aquella época como los que siempre han conocido el ciclocross con él en los circuitos, miramos al futuro extrañados. De alguna manera, con la sensación de que las temporadas, como los años, deberían de contarse en negativo y en positivo. A partir de ahora, debería de especificarse si hablamos de una temporada antes o después de él. De Sven Nys. Del Caníbal de Baal.

Debutó como profesional en 1998 y se ha retirado este pasado domingo en Oostmalle. Glosar ahora todo este tiempo y toda su carrera se antoja imposible. Para eso, no me cabe duda, el lector tiene muchos recursos a mano. Como resumen, simplemente decir que nadie antes que él había conseguido tanto. Nada menos que 291 triunfos. Más de 16 por temporada de media. Ni una sola de ellas en blanco. Sólo tres, la 2000/2001, la 2014/2015 y esta última se cerraron sin, al menos, un triunfo en una de las tres challenges o en uno de los dos grandes campeonatos.

Pero si repasar su palmarés y sus números podría dar para una cantidad ingente de folios, lo más complicado es hablar de su legado. De lo que su paso por el ciclocross ha significado para la especialidad y para el ciclismo en general. Porque Sven Nys ha sido, de eso no cabe duda –como sí existe debate sobre si el de Baal ha sido o no el mejor de la historia–, el corredor que de forma más importante y notable ha influido en la historia de la especialidad y, quizás, el hombre más trascendental en la historia del ciclismo junto a un tal Eddy Merckx.

Cuando él llegó, no vamos a negarlo, el ciclocross era ya una disciplina con un público fiel y fundamentalista. Los enamorados del barro de entonces, como los de ahora, son intransigentes por definición y mantienen contra viento y marea que la especialidad invernal es la más bonita y pura de cuantas forman el ciclismo. Pero no terminaba de cuajar entre el gran público. Los circuitos, especialmente los belgas, registraban interesantes entradas, pero no se terminaban de llenar. Además, los billetes para poder acceder a los mismos se vendían por precios que podían ser calificados como de simbólicos.

Ahora han pasado 20 años y la cosa es completamente diferente. Los circuitos se llenan hasta la bandera. Los billetes para acceder a los mismos son, de media, bastante más caros que los correspondientes a los estadios de fútbol de los equipos menos potentes de la liga belga. Todas las carreras se retransmiten en directo por televisión. Este año, por primera vez, una plataforma digital ha comprado los derechos de una de las tres challenges y los espectadores tienen que pagar por ver el ciclocross. Y el negocio, a la espera de que la plataforma en cuestión dé los resultados finales de la campaña, parece que ha salido redondo.

De media, un millón y medio de espectadores se pegan cada domingo a la pantalla a las 15:00 horas. Una cifra que, además de dispararse en fechas puntuales como el nacional o el mundial, supone una auténtica barbaridad en un país como Bélgica.

Los patrocinadores han acudido al ciclocross como las abejas a la miel en estos 20 años. No hay circuito en el que no haya enormes carpas VIP donde decenas de empresas intentan agasajar a sus invitados ofreciéndoles un domingo con acceso privilegiado a los corredores. Y, de entre todos ellos, sólo las más potentes tienen acceso a él.

Porque 20 años después de su llegada, nadie duda de que Sven Nys ha sido el culpable de la explosión inaudita que ha tenido el ciclocross en Bélgica y, de alguna manera, también en el resto del mundo. Ya tenemos pruebas de la Copa del Mundo en Estados Unidos, algo impensable no hace tanto.

Su legado, además del deportivo, se refleja en estos y otros muchos detalles. En la manera en la que siempre trató al público, consciente de que los aficionados eran la parte más importante de todo este show. Por eso, por todo eso, el circuito de Oostmalle se convirtió el pasado domingo en un valle de lágrimas. Donde todo el mundo, menos él, lloró su retirada.

Ahora, llega un momento complicado. Ahora hay que mantener lo que él ha construido. Y los encargados, hasta que otros nombres lleguen, serán Wout Van Aert, su sucesor, y Mathieu van der Poel. En septiembre, comprobaremos si son capaces.

Por Nico Van Looy 

Imagen tomada de www.cxmagazine.com

La justicia del ciclocross

Nunca he estado en un ciclocross en Bélgica, y es una de esas cosas que uno que dice amar este deporte debe hacer una vez en la vida. Como ir a Arenberg, pisar Alpe d´ Huez, disfrutar de la velada de pista en Londres o perderse en Lieja en la previa de la Doyenne. Son esas cosas que sobrepasan a los gustos, que no tienen que ver con que el ciclismo te atraiga o no, son esas cosas que son un espectáculo tan humano, tan real, que te atraen por defecto.

Zolder fue una fiesta casi completa para los anfitriones. Lo han ganado casi todo, han copado podios y en su particular duelo con los «orange» han salido victoriosos. Obviamente, con tanta, con tantísima gente hay de todo, grandes manifestaciones de pasión e incondicionalidad, por otro lado hay actos deleznables, de auténticos forofos de la peor calaña, como quienes chillaron, increparon y arrojaron cerveza a Lars Van der Haar cuando le disputaba el mundial a Wout Van Aert.

Pero como Gerardo nos recordó ayer, Van Aert tiene sangre de emperador, es de Herentals, como Rik Van Looy y eso en esas tierras es decir demasiado. No había pronóstico que no lo situara en segundo escalafón para ganar, ante la gran prestación de Van der Poel en enero. Van Aert es joven pero tiene la dimensión de los grandes, de un corredor que no se rinde, que no quiere favores, que deja su categoria natural, la sub 23, por batirse en la absoluta. Su premio es merecido.

Y lo es también porque cuadra el círculo, siempre con el debate de qué cuenta más, una temporada regular, abnegada y entregada a la modalidad o una victoria puntual en el mundial. Pues Van Aert lo tiene todo, lo primero y lo segundo. Diecisiete victorias. Ha ganado todo, no ha dejado nada y desde octubre lo viene haciendo, incluso con su edad demuestra madurez para reahacerse de los malos tragos que el deporte te propina. Excelente.

Pero el día cumbre de los mundiales nos dejó otros momentos, la fragancia eterna de Sven Nys, que por mucho que los De Vlaeminck mareen, es una leyenda entre nosotros y no sabemos si el mejor de la historia, y sobretodo la excelente carrera sub 23 y la mil veces repetida historia del ciclista que celebra la victoria la penúltima vuelta. Esta vez lo hizo el checo Toupalik, celebraba y celebraba mientras los belgas que llevaba detrás seguían a full. Les cogió y les disputó el triunfo hasta el final, pero su tirito ya lo había dado. Ganó el favorito de nuestro amigo Jon, Iserbyt. Jon por cierto incluyó al checo, aunque al final no saliera por error de quien esto escribe. Sorry amigo.

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Y no podía acabar sin hablar de Felipe Orts quien se vació diciendo que quería el top ten y le salió un sexto, incluso con alguna pirueta -mirad la foto- en el resbaladizo firme. Con Orts me vale la misma lectura que con Van Aert, tiene lo que se merece porque apuesta a esta bellísima modalidad contra pronóstico en un país que no sabe de la belleza de la misma. Para muchos el ciclocross existe por la belga que corrió con un motorcillo, son los mismos que ven en un lapo de Cristiano una portada. Esperemos que esto, volviendo con Felipe, no sea un espejismo, como lo de Ivan Feijoo en juveniles, que ahora sí estemos ante el verdadero cambio del ciclocross en este bendito país.

Imagen tomada del Facebook de Pep González y UCI

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Mundial de ciclocross, la contracrónica

El reciente Campeonato del Mundo de ciclocross tenía como marco, esta vez, la confluencia del conocido Autódromo de Heusden-Zolder, ubicado en la provincia de Limburgo, al sur de la nación belga en donde se deja entrever una configuración más bien montañosa, acompañada por una de vegetación un tanto densa y a la vez atractiva.

Los organismos oficiales del país han hecho todo lo posible por rendir un justo homenaje a sus ciclistas, a estos ciclistas belgas que tradicionalmente vienen dominando la dura y agotadora especialidad de ciclocross, una modalidad que de años vienen imponiéndose con claridad meridiana. Basta señalar que hasta la fecha, Bélgica ha logrado vestir en veintisiete ocasiones la camiseta irisada de campeón mundial en el campo profesional, que hoy nos ocupa; siguiéndole a la zaga y con evidente desventaja, Francia, acreedora con diez títulos.

Bélgica no pierde el cetro dominador

Cabe consignar que nuestro país vecino, en sus inicios a partir del año 1950, protagonizó un período dorado que se prolongó durante ocho largas temporadas. Esta vez, concretando la cuestión, el encuentro que se desarrolló en un circuito tortuoso, enfangado y resbaladizo por la lluvia intermitente, que impregnó aquellas tierras antes de comenzar la competición, se caracterizó, tal como se esperaba, por la autoridad manifiesta impuesta por los representantes de Bélgica y de Holanda, dueños de la situación a lo largo de las siete vueltas a cubrir que exigía este título mundial en juego.

Wout Van Aert, que ya era favorito antes de salir y que hacía pocas semanas se había adjudicado la Copa del Mundo, una liga que se celebra a los puntos, ha hecho gala de su alto sentido táctico y de sus desenvueltas facultades en esta especialidad del ciclocross que se las trae. Tomó la iniciativa en varias fases de la carrera como dando a entender que tenía plena confianza y autoridad para hacerlo. En esta ocasión, no se le escapó de sus manos la camiseta irisada que el pasado año, bien lo recordamos, perdió en última instancia bajo la astucia desplegada por Mathieu Van del Poel, el perdedor de la presente edición, que, según las encuestas, parecía que tenía todos los números a su favor.

Cabe decir a la hora de balancear resultados que este campeonato se ha caracterizado por el rotundo dominio impuesto por los corredores de Bélgica, que coparon cinco puestos entre los ocho primeros clasificados. Los tres restantes pertenecían al grupo holandés, su antagonista más directo. Ninguna otra nacionalidad se sintió con ánimos para interponerse. Laars Van der Haar, nacido en el país de los tulipanes, debió contentarse con ser el subcampeón, mientras que a continuación puntuaron los belgas Kevin Pauwels (3º) y Sven Nys (4º), y el desilusionado holandés Mathieu Van der Poel (5º), un atleta del pedal que llama a la atención por ser nieto del conocido Raymond Poulidor, al que hemos dedicado hace pocos días un eco de recuerdo y elogio en las páginas de “El Cuaderno de Joan Seguidor”.

Y los españoles estuvieron allí

Noticias no muy halagadoras en torno a los dos ciclistas profesionales españoles que nos han representado en esta exigente contienda. El primero de ellos, que pudo resistir a la tempestad, y lo exponemos de manera un tanto gráfica, fue el alavés y veterano Javier Ruíz de Larrinaga (36 años), que ocupó la vigésimo séptima posición. Mientras que su compatriota Ismael Esteban, oriundo de la provincia de Cantabria, lo hacía en el lugar 32º. En la línea de salida concurrieron un total de senta y nueve corredores, que aspiraban al título, una quimera lejana para la mayoría.

Sobre el título que se acaba de calzar el joven Van Aert (21 años), nacido en la población de Herentals, cerca de Amberes, no hay nada a objetar. Mide un metro con 84 cms. y posee un peso liviano e ideal para afrontar físicamente situaciones de envergadura: 66 kilos. Nos viene a la memoria, el nombre del famoso ciclista de otros tiempos, Henri van Looy, que acumuló mucho prestigio dándole a los pedales. Es oriundo de la mencionada localidad. Quizá en alguna que otra ocasión tengamos acceso para comentar las singularidades de este corredor con el que sostuvimos una buena amistad.

Jean Robic marcó historia

Antes de concluir este comentario, queremos hacer hincapié a modo de anécdota de otro hecho del pasado. Hacemos referencia al que fue popular y malogrado Jean Robic, que se permitió el lujo de vencer en el Tour de Francia del año 1947, y que, posteriormente, se adjudicó el primer título mundial en el calendario oficial establecido de ciclocross. Inscribió su nombre en la tabla internacional en el año 1950. El el chispeante Jean Robic, en cierta ocasión y con evidente orgullo, tuvo la desgracia de perder la vida inesperadamente a raíz de un fatal accidente de automóvil, cuando ya se había retirado del mundo activo del pedal. Era de pequeña estatura y se distinguía por su alto temperamento y carácter sumamente austero. El precursor que usó un casco en la carretera. Era de material de cuero para proteger mejor la cabeza. Por eso se le llamaba en aquel entonces, “El cabeza de cuero”.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de la UCI

La pole del Mundial

El gran fin de semana del ciclocross tiene el cénit el domingo al mediodía, cuando los lugareños vuelven al circuito después de atiborrarse a patatas y unas cervezas. La carrera elite de 2016 tiene bien poco, o nada, que ver con la de hace tan sólo dos años a causa de la irrupción bestial, sin respetar los márgenes ni las convenciones de un holandés y un belga. Parece que todo lo que no sea ellos dos puede ser fruto muchas casualidades.

  • Mathieu van der Poel (NED): Máximo favorito a la victoria. Debido a una lesión en el Tour del Porvenir, un mes antes de inicio de la temporada, el ciclista neerlandés tuvo que retrasar su inicio de temporada casi dos meses. Esta circunstancia, a la vez que negativa, ha sido positiva para llegar el óptimas condiciones a este mundial. El vigente campeón del mundo se presenta en la linea de salida habiendo arrasado a todos en el último mes y medio en cualquier tipo de circuitos, ya sean secos o embarrados.
  • Wout van Aert (BEL): Hasta la vuelta de Mathieu a los circuitos, Wout era el favorito a todo. El belga ha sabido aprovechar su asencia y se ha adjudicado Superprestigio, Bpost trofee y Copa del Mundo. Las ya de por sí excepcionales cualidades del belga se multiplican cuando el circuito se pone pesado. Aun así, da la sensación de que la temporada se le está haciendo larga y tendrá que esperar un milagro para hacerse con el oro.
  • Kevin Pauwels (BEL): El taciturno Kevin es, junto a Nys, el tercero en discordia. A priori no parte con ninguna opción de victoria salvo que la carrera se descontrole. El belga es todo en especialista en circuitos secos y rápidos pero aun así, no cuenta con ninguna opción de victoria ante la dupla Wout-Mathieu. Otro punto en contra que tiene el bueno de Pauwels es su irregularidad, sobre todo ante los grandes eventos.
  • Sven Nys (BEL): Poco hay que decir de más sobre Nys. A pesar de no estar en su mejor versión, el Canibal es siempre favorito a todo. A pesar de que el arcoiris es muy improbable, la opción de la medalla no está para nada lejos de su alcance. Su técnica, historia y palmares le aúpan a ser candidato indiscutible a medalla.
  • Clement Venturini (FRA): El joven francés ha venido a recoger el testigo que va dejando poco a poco Francis Mourey en el ciclocross francés. Esta temporada solo tiene un lunar, el campeonato francés que se le escapó ante el propio Francis. El ciclista de Cofidis es realmente un ciclista a tener en cuenta el circuitos ràpidos y secos, como lo estará el circuito belga este domingo. Rondará el top5.

Y el Bonus Track:

Stephen Hyde (USA): En El Cuaderno de JoanSeguidor vamos a hacer una apuesta arriesgada. Se trata del americano Hyde. El ciclista de Cannondale ha sido la pesadilla de la estrella americana Jeremy Powers, levantandole varias importantes victorias. Además de ellos, en sus apariciones en la Copa del Mundo, Stephen ha dejado un buen sabor de boca. A pesar de que los circuitos secos no son su mejores aliados, estamos seguros que el americano dará que hablar en este mundial.

Por Jon Hernández

Imagen tomada de www.velonews.competitor.com

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Esto será Zolder

Este fin de semana rompe la campaña de ciclocross en el mundial, la carrera más ansiada, y no nos olvidemos la que marca la diferencia. Una prueba que, con todo lo injusto de todo aquello que se juega en un día concreto, seguro será un espectáculo terrible de pasión, intensidad y gente, mucha gente, como no podía ser de otra manera en ese pequeño «ciclocosmos» que es Bélgica. Zolder es la sede, la misma que aquel infumable mundial de carretera que ganó Mario Cipollini hace 14 años, aunque a diferencia de los de carretera, los mundiales de ciclocross no acostumbran a decepcionar.

Y si no recordamos los últimos y cómo los vivimos aquí: el que significa la primera parte de la rivalidad de Van der Poel vs Van Aert y que en esta ocasión tendrá segunda entrega, el antológico duelo Stybar vs Nys, el segundo Mundial de Nys, lejos de casa, en Louisville, y cuando menos lo esperaba, el último gran festín belga o la repetición de Stybar.