Tour: la gran lección de Tadej Pogacar

Tadej Pogacar Tour joanSeguidor
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Ya podremos decir que vimos el Tour que gana Tadej Pogacar

Siempre, en el final de cada etapa, en desarrollo de alguna, durante este Tour me ha gustado apreciar los gestos entre Tadej Pogacar y Primoz Roglic.

No por nada, han sido primero y segundo, lo siguen siendo pero al revés, pero son partícipes de algo histórico, de un Tour en septiembre, dominado por eslovenos, compañeros de podio en la Vuelta, misma nacionalidad, camaradería y cariño entre ellos.

Hoy cuando en medio de la entrevista a Tadej Pogacar como seguro ganador del Tour ha llegado Roglic y le ha interrumpido, veo que todos esos gestos no eran de cara a la galería.

Por que en este Tour nada ha sido de cara a la galería, aunque en ocasiones nos cabreáramos con lo visto, aunque esperásemos lo mejor en cada etapa que tuviéramos marcada, aquí se ha corrido a cara perro, ha habido respeto al rival, pero no se ha perdonado y sobre todo nunca se han bajado los brazos.

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El Tour que gana Tadej Pogacar nos resume una historia ya conocida…

Sea como fuere es un canto a la grandeza del ciclismo y el deporte, el premio a una generación de chavales que ha crecido desprovista de complejos, sin el peso de la historia que muchos arrastramos, ese libro al que siempre acudimos para explicarlo todo, que si es muy joven, que si aquí ganó no sé quién, que si… a ellos todo eso les resbala.

No saben de qué iba esto, por que les basta con ver cómo va ahora, y vienen crecidos y aprendidos, meados y cagados de casa, hasta llorados, si me apretáis, por que no sólo gestionan la victoria, también los malos momentos, se rehacen y vuelven al parquet.

Esa es la gran lección de Tadej Pogacar como abanderado hoy de una generación, igual que Egan Bernal lo era hace un año.

Saben sus topes, sus curvas y rendimientos con precisión suiza, donde apretar, dónde aflojar, cuando desistir, una vez el rival de te deja de punto.

En el Col de la Loze pareció que Pogacar firmaba la segunda plaza, interpretamos mal, éste no firma nada, se basta y se sobra para romper lo que se le ponga por delante, es ahora mismo el ganador del Tour de Francia.

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Podríamos decir que el Tour 2020 ha tenido el mejor final para un desarrollo mejorable, sin embargo, eso no sería una descripción completa, puesto que el nombre de Tadej Pogacar adquiere categoría de adjetivo, su premio es un premio para el ciclismo entendido como lucha hasta el final, gestión de los momentos y talento nato.

Ha ganado a un compatriota en la flor de la vida, treinta años y lo mejor de él aflorando, sin equipo en muchos momentos, poniendo sobre la mesa corazón, coraje y sabiduría.

Puedo entender que haya gente que se acuerde de su director, no son las mejores credenciales las que acompañan a Matxin, pero por favor, disfrutemos de lo bueno que aún nos puede dar este deporte como en su día soñamos con otros.

Si en uno, cinco o diez años nos amargan el trago que nos quiten lo bailado.

En el premio de Tadej Pogacar en este Tour va una parte alicuota de cada uno de nuestros corazoncitos.

Imagen: FB UAE Emirates

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Pogacar en el Tour: un campeón puede tener mofletes

Tadej Pogacar Tour
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Pogacar demuestra que para optar al Tour no es necesario lucir un semblante que recuerde los años del hambre

Ayer Matxin estaba como unas castañuelas, tres triunfos en el Tour, mejor joven y una opción aún viable de ganar la carrera con Tadej Pogacar.

El UAE Emirates es uno de los equipos más caros del pelotón, al punto que pueden estar en el Tour disputando con Pogacar, las llegadas de Tirreno mediante Gaviria e incluso perder a Fabio Aru antes de la primera jornada de descanso.

El triunfo de Pogacar en el Grand Colombier es un triunfo que no sólo se inscribe en el momento, glorioso para un corredor de 21 años y la historia que está escribiendo en la mejor carrera del mundo, también se proyecta sobre el ciclismo en general, este ciclismo de cuerpos esqueléticos, alejados de lo atlético, llegando casi a lo enfermizo.

Y es que el esloveno que porfía por el Tour que quiere ganar Roglic luce esos mofletes que en su tiempo no eran tan raros en el ciclismo.

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El Tour llega a Villard de Lans este martes, una cima habitual en los ochenta, en los Tours de Perico, Roche y compañía.

Hay fotos de Roche en el Tour que gana, año 87, cuya cara evidencia otra cosa, evidencia el sacrificio de este deporte, sí, pero también una constitución normal, lejos de los rostros casi enfermizos que pueblan hoy el pelotón, caras chupadas, en negativo, ojos marcados, miradas perdidas, la miseria que hay ahí detrás no la podemos imaginar, ni siquiera sé si la compensa el glamour que desprenden los ciclistas cuando les vemos por la televisión.

Mirad el semblante de Rafal Majka en la Tirreno…

 

Comparadlo con el de Roche hace 33 años…

No queráis comparar los brazos de Froome con los de Hinault.

Podemos entender que en cada gramo hay rendimiento y mejora, y seguro que compensa, pero ello no quita para que estéticamente la imagen sea triste, como hombres sin espíritu, casi sin sombra.

Es triste que haya marcas que hagan del hambre eslóganes. 

El ciclismo actual se puebla de alfileres en la carretera, una tendencia que recuerdo de los años que Wiggins hizo en cambio de pista a carretera, que Froome ha llevado hasta el extremo y otros han seguido, desde Romain Bardet a Enric Mas o el propio Egan Bernal.

El peso siempre ha sido la madre de cordero, pero lo que vemos en algunas imágenes no parece deporte parece otra cosa, y sí, sabemos que a los pros de cualquier cosa no se les pide salud, en todo caso resultados y rendimiento.

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Sin embargo hay excepciones, y en cierto modo lo celebramos.

Excepciones como Alexander Kristoff todo corpulencia, una bestia los días esos en los que el resto se amilana, como en Niza, como en esa Wevelgem que ganó a vatio pelado, desatando muchas reacciones sobre el peso que evidenciaba su victoria.

Kristoff como otros de su especie, Peter Sagan está cuadrado por ejemplo, Van Avermaet no le va a la zaga.

O el propio Remco Evenepoel, con esa cara de alumno aventajado parece haber salido de comer unas lentejas en casa de la abuela.

Añadid a Mikel Landa, a Nairo, a Rigo… ciclistas que no necesitan están como alambres para rendir, que resisten ante la profusión de los flaquísimos y eso no implica que no se cuiden.

Como el propio  Pogacar, desde hoy el ciclista que apoyamos en la conquista del Tour y no porque Roglic no sea un ciclista que nos encanta -esa precisión suiza que luce es fruto de un trabajo descomunal- y sí por que es un competidor que nos remite a los Tous de los ochenta, por su forma de correr, atrevida, siempre pendiente de poner en aprietos a los rivales, y por esa carilla que desmiente que el ciclismo de gran fondo sólo se juegue entre rostros apretados y enjutos.

Imagen: FB de UAE Team Emirates

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Tadej Pogacar es de esa generación que no tiene miedo

Vuelta Pogacar

La Vuelta de Pogacar entra en la historia de la carrera y el ciclismo

El ciclismo que viene, el de esos niños que nacen aprendidos, es un ciclismo, ahora mismo que pinta muy bien: La Vuelta de Pogacar.

Es un ciclismo que no tiene miedo, que no mira para atrás, que toma riesgos y gana.

La preciosa jornada de la sierra de Gredos, una variedad de paisaje terrible, un terreno pestoso, duro, que lima y lija, que no da respiro y te deja exhausto.

Una jornada para poner orden en el vértigo de un final de Vuelta a España que ha estado a la altura, un buen sabor de boca.

 

Avila, Gredos, su sierra era un libro sin vuelta de hoja, lo que quedara escrito hoy, no tendría ya enmienda.

La etapa de Avila venía cargada por el lío camino de Toledo, que si caída, que si tiro, que si no tiro, que si tenía pensado tirar.

Hay momentos, puntos de inflexión que marcan, y en este pelotón donde todos se conocen y se ven durante semanas y meses, nada se olvida todo se apunta.

En el caldo enrarecido de Astana y Movistar, Tadej Pocagar supo sacar petróleo con una jornada histórica.

Sobre esta generación, nos habló ayer mismo Nacho… 

Sencillamente de esas que marcan para siempre: un chavalillo echando del podio a Nairo, sacando los colores del Movistar y poniendo contra las cuerdas a Alejandro Valverde.

Ojo porque tras Roglic van a haber dos tipos separados por diecinueve años. 

Matxin sabe cómo funciona esto, cómo se las gastan entre los equipos de esta mal llamada familia ciclista y supo ver la rendija de oportunidad.

Valoró que Tadej Pogacar, quien hace trece mese estaba ganando el Porvernir, tenía suficiente para la machada y le pasó la mano por delante a todos sacando el tarro de las esencias a cuarenta de meta.

Genial.

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Tadej Pogacar, habrá tiempo para valorarlo, ha nadado con el agua en contra, en todo tipo de situaciones y ha sacado lo mejor para asaltar un podio cuya presencia en el mismo parecía utópica.

«Mafia eslovena» dicen, no es cierto, han sido los mejores de la Vuelta 2019, van  hacer la pinza a Valverde en el podio.

A Primoz Roglic le han solventado la Vuelta entre unos y otros, cuando el equipo le falló, cuando igual las piernas no le daban más de sí.

Si Roglic iba al limite, no lo sabremos, gracias Astana unos días, y a Movistar otros.

Yo de él, les dedicaría el triunfo en la Vuelta a ambos.

 

Y así, en medio de tanta hostilidad, de tanta disculpa, la de Miguel Ángel López a Alejandro Valverde, los de Emirates fueron los más listos.

«Tadej, tira que estos se destrozan«

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La Vuelta a España de 2019 va a tener un teenager de 19 años en el podio con tres etapas y el maillot blanco en el zurrón.

Es increíble, tanto, como justo y ajustado a lo que hemos visto.

Un tipo de 20 años manejándose así, como Bernal en el Tour, Evenepoel en Donostia.

Esta gente no conoce la vergüenza y eso que vino de una primera, y desastrosa crono por equipos donde nada salió a derechas.

¿Qué habría sido de la Vuelta sin el traspiés de Torrevieja?

¿Qué pasa con estos jóvenes?

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La irrupción de ciclistas de jóvenes es lo más destacado de la campaña

Naturalmente no existe ninguna ley que nos obligue a afirmar taxativamente cuál es la mejor edad para que un ciclista tenga más opciones para vencer en el Tour de Francia. No hay ningún esquema que nos delate la edad ideal para este cometido, y sí, en cambio, excepciones de toda índole que se escapan de la tendencia general que exige la ronda gala, la competición máxima que encierra el calendario internacional.

Así nos hablaba hace un tiempo nuestro querido y añorado Gerardo Fuster, cuando echaba la vista atrás y revisaba a qué edad los ciclistas explotaban todo su potencial.

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Miró por arriba y por abajo, y vio que hubo ciclistas que a los 22 años ya tenían un Tour.

No fueron muchos, y algunos suenan muy lejanos: Maes, Faber y Lapize.

Otros a medio plazo, Felice Gimondi, y uno podemos decir que lo hemos visto: Laurent Fignon.

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Pero las cosas van deprisa en los tiempos presentes y vemos cosas y casos que tira por tierra eso de la maduración lenta y el progreso sostenido.

Vemos auténticas irrupciones de jóvenes o inexpertos que toman el mando desde el minuto uno, como si el oficio ciclista les viniera de serie, desde el vientre materno.

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Nos coge el teléfono Pascual Momparler que tiene una visión más o menos clara.

No vacila: «Creo que los potenciómetros han cambiado el juego. Los equipos tienen ahora mismo un cantidad ingente de información que bien gestionada sirve para sacar conclusiones sin tener que espera tanto«.

Prosigue: «Seguir a los jóvenes, verles venir, es más sencillo. Si el ciclista joven tiene ciertas habilidades y los datos le refrendan, es probable que dé resultados rápido«.

Una certeza que no siempre se dio, salvo en contados casos.

Eduardo Chozas, cita el seleccionador nacional, estuvo entre uno de esos que irrumpió relativamente rápido.

«Eduardo era un ciclista hábil y avispado que sacó rápido partido a sus virtudes«.

Pero más allá del hoy comentarista de Eurosport, también entra en juego el factor psicológico.

«Aguantar no es tan sencillo, llegar puede serlo algo estar ahí tantos años como Alejandro Valverde o Philippe Gilbert es otra cosa» nos comenta.

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La motivación, eterno mantra: mirad Peter Kennaugh, campeón olímpico, pro valorado en Bora, lo deja por cansancio mental.

Cabría preguntarse por la factura del éxito del British Cycling y cuánto sabemos de lo que hay detrás.

«El ciclista debe gestionar muchas cosas, no sólo su físico. Ir en pelotón no es sencillo de inicio, lo mismo que protegerse del viento, del stress. Si estás gastando constantemente cuando llega el momento clave, estás vacío y se va el caballo«.

Otro aspecto, que en este mal anillado valoramos muchísimo, la técnica.

Es una delicia ver lo que hacen con la bicicleta Sagan o Van der Poel, como ejemplos máximos, pues la técnica sobre la bici son vatios, «marginal gains» que dicen los de Sky.

«A más técnica menos stress, a menos stress más opciones de ganar» sencillo.

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Queremos centrarnos en varios nombres.

Tadej Pogacar JoanSeguidor

Tadeg Pogacar

«Es brutal, ya no por lo que hizo en el Algarve, es que acabó en el top 15 su primera carrera en el World Tour, el Down Under»

«El año pasado ganó sin equipo el Tour del Avenir y la Carrera de la Paz»

«En el Tour del Avenir en concreto gestionó la carrera de forma perfecta, recuerdo que salió en un descenso, cogió la máquina y sin ponerse nervioso recuperó el grupo importante»

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Seguimos por la pareja Van der Poel y Van Aert…

«Creo que se hacen grandes el uno al otro»

«Van der Poel viene con mundiales de juvenil en carretera y de ciclocross en elite, con europeos»

«No han necesitado casi adaptación y van delante en las grandes clásicas»

Tour - Egan Bernal JoanSeguidor

Egan Bernal

«Es otro ejemplo de ciclista que viene de otra modalidad. aquí se junta técnica y motor y ello confluye en menos stress en carrera»

«Tiene una orientación brutal en la carretera y ello redunda en su colocación como vimos en la París-Niza donde además se complementó muy bien con Kwiatkowski»

«En la Volta quizá fue muy caliente y López le gano bien»

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Remco Evenepoel Equipe JoanSeguidor

Acabamos por Remco Evenepoel…

«Su exhibición en el europeo del año pasado yo no la había visto, ni siquiera lo del mundial que ganó tras hacerlo en la contrarreloj»

«Hay que dejarle tranquilo y a final de año ver que ha sido capaz de hacer, pero si tiene esos números, bien llevado dará que hablar»

Andorra Enric Mas JoanSeguidor

Y ¿en España?

«Aquí vamos más tranquilos, pero hay también mimbres como por ejemplo Enric Mas quien además no está en el foco del todo porque los grandes medios miran más a Mikel Landa»

«Como sub 23 Enric Mas fue muy bueno, de hecho creo que sólo Fernando Barceló se le ha acercado»

«Sus duelos con otro que dará que hablar, Tao Geoghegan, fueron para enmarcar, eso no está al alcance de muchos, como una segunda plaza en una Vuelta cargada de grandes nombres»

Más a largo plazo vienen otros nombres, ya hablaremos de ellos…

Tadej Pogacar y la chavalería que no espera

Tadej Pogacar JoanSeguidor

El Algarve siempre irá vinculado al potencial de Tadej Pogacar

Recuerdo que no hace tanto, los manuales del neoprofesional explicaban que el periodo de adaptación era un requisito insalvable.

Un ciclo de sufrir, pasar miseria, trabajar para terceros y aprender, querer aprender ante todo.

Pero estos dos últimos años, el ciclismo atisba una generación que nació en el entorno del año 98 que no espera.

Quieren resultados ya.

Coincide que esta regla se cumple con los dos últimos ganadores del Tour del Porvenir: Egan Bernal y Tadej Pogacar.

Lo de Bernal el año pasado fue de traca, una campaña, la primera en el World Tour, íntegra en que deslumbró hasta en el mismo Tour.

Tadej Pogacar se ha empeñado en seguir la senda de Egan Bernal

Su triunfo en la Volta al Algarve es un manual de estilo, una forma de presentarse en sociedad que despierta ansiedad, dudas y expectación en partes iguales.

Su victoria, aunque impredecible, es completa, redonda, sabiendo sortear todos los estadios del ciclismo.

Ganó en un final en alto tras medir la distancia y controlar rivales como Wout Poels o Enric Mas.

Luego en la crono remó por delante de todos los rivales directos. Ejercicio de potencia tras el sobreesfuerzo del día anterior, gestionando la presión del maillot amarillo.

Y la jornada final, en Malhao, con un órdago de Kragh Andersen, un corredorazo, que lo puso al límite sin sacarle de la foto.

Al final Tadej Pogacar salió indemne del caos que se sucede ante todo líder que flaquea, pero es que tiene veinte años y ese ciclista de aspecto desaliñado, con cabello asomando por las rendijas del casco tiene una eternidad para mejorar.

Tadej Pogacar ya dio muestras de todo esto en la Vuelta a Eslovenia, el año pasado, también en Down Under…

Es prematuro hacer vaticinios, pero si algo hemos de decir es que tiene una pinta excepcional.

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Pogacar es la punta del iceberg, Bernal marcó la senda, el año pasado, pero ojo atención que la chavalería viene con todo.

No saben de ciclos, al menos no de inicio, lo suyo es una carrera de fondo, de años, muchos años de privaciones, sacrificios y malos ratos para mantenerse a flote.

Pero que les quiten lo bailado, porque como Pogacar, como Bernal vienen Evenepoel, el «baby más baby», Philipsen, le comparan con Boonen, otro que fue precoz, Jakobsen, Démare ya ha probado cómo se las gasta, y un tridende colombiano: Dani Martínez, Sergio Higuita e Iván Sosa.

Agárrense que viene curvas.

Estos no entienden de convencionalismos.

Imagen: UAE Team Emirates