El golpe de credibilidad que no necesitaba el ciclismo

Lo deforme de la decisión del Katusha trajo consigo la sensación de que si el TAS la revertía emergería un nuevo problema. Como el sistema de “patada adelante” es una mala praxis, la situación sólo ha tenido que madurar para entrever que en efecto, el ciclismo mundial se ve ante un nuevo debate agrio que seguramente dejará a alguien insatisfecho. Dejar ahora a alguien fuera, con la sesión iniciada, los presupuestos cuadrados y los objetivos adjudicados es una soberana putada.

Sea como fuere, en Katusha no se quedaron quietos. Les asistían casos pretéritos como Unibet y Phonak. El TAS desmembró el despropósito y ahora se mira a quién indicar la puerta de salida. Hay 19 equipos, cuando deben entrar 18 en el máximo circuito. Es curioso, años de estrecheces y lagunas económicas pero resulta que tenemos un equipo de más en el perfil de máximo nivel.

El director del Giro de Italia ya ha dicho que él no puede acoger 19 equipos World Tour en mayo. ¿Qué hace? ¿Retira una de las invitaciones? ¿Condena al ostracismo a una de las estructuras premiadas? La opinión del ejecutivo italiano es normal y lógica pero quiero pensar que no interesada, pues la solución, en la que él dice querer participar, puede estar más cerca de lo que se puede uno imaginar. Miremos por ejemplo otras fórmulas, evadamos las estructuras del ciclismo cuasi medieval e iniciemos un camino de no retorno hacia lo que tiene que ser la inevitable renovación de este deporte.

Porque si una grande de 23 equipos y nueve piezas por maillot resulta inabordable, como bien apuntaba ayer Jeff Van Looy por twitter, probemos a quitarle un ciclista a cada equipo. Miremos de salir con ocho. No dejaremos a nadie en la estacada y al tiempo le daremos un golpe de indecisión a la carrera. No es lo mismo controlar con nueve que con ocho, aunque no olvidemos que en el último Tour, Team Sky perdió Siotsou la primera semana y abordó los pasajes clave con Wiggins y siete compañeros.

No sé, ésta es una fórmula, y no tan descabellada. Vemos alineaciones más en precario en las carreras que por ejemplo acontecen estos días. Equipos de seis o siete ciclistas por que es imposible asistir al 100% del calendario con el 100% de corredores. Una vez la temporada se ha iniciado descontar un equipo del WT es poco menos que darle una estocada a la debilitada credibilidad del ciclismo. Algo así como cuando la presidenta argentina nacionalizó YPF. Si a un entorno enviciado por el dopaje le añadimos la carencia total de seguridad para el patrocinador y su inversión ¿qué le queda al ciclismo?

Un “mini Tour de Francia” en Omán

Hay en la península arábica una sucursal del Museo del Louvre. Está en Abu Dabi. No muy lejos de Omán. Es la pequeña franquicia de la gran caja del arte parisina en el corazón de los Emiratos Árabes. Un poso francés en el Golfo Pérsico. Algo parecido pasa estos días en el Tour de Omán. Protagonistas de julio a mediados de febrero. Tratamos una carrera que camina por su edición número cuatro. Sus anteriores ganadores fueron Fabian Cancellara, Peter Velits y Rober Gesink y los que opositan este año estarán a la altura.

Hoy la carrera llegó a la Montaña Verde. Era una de las jornadas clave de la prueba. Los cinco de vanguardia hablan por sí solos: Joaquim Rodríguez, Chris Froome, Cadel Evans, Alberto Contador y Vincezo Nibali. ¿Se puede imaginar más nivel? Esto es un Tour de Francia a cinco meses de la cita gala. Una réplica sin palacetes ni catedrales góticas pero con ocres dunas y opulentos riscos que en cualquier momento se despeñarán sobre el pelotón.

No sabemos qué ha cambiado en la mentalidad de los grandes, pero ver a tantos, de tanta calidad, exhibiéndose de esta manera, quizá haya entendido que el ciclismo, el deporte que les ha dado fama y dinero, les necesita, no uno o dos meses al año, si no la mayor cantidad de tiempo que sus piernas den de sí.

Curiosamente la victoria de Joaquim Rodríguez se simultaneó con el mensaje de que el TAS diría mañana en qué queda el agravio al Katusha. Fuera de entender que esto pudiera o no ser influyente sobre tan imponente tribunal, sí que al menos sirve para recordar que Purito no ha merecido este trago. Quizá algo de sentido común convendría en la decisión.