El muchas veces ignorado arte del descenso en bicicleta

Grandes carreras se han bajado con un descenso memorable

A veces un buen descenso no necesita de grandes aspavientos, debe ser algo que surge solo, casi natural, es innato, una mezcla equidistante de valentía, habilidad y anticipación.

La elegancia sobre la bicicleta es redonda en un buen bajador, un descenso limpio, de trazada sencilla… aquí lo barroco no se estila

Hace unos días aprovechamos un tweet de @rodadortop para efectuar una pregunta que tuvo excelentes respuestas….

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Pero como todo en la vida hay que elegir y nosotros tenemos tres descensos grabados a fuego… 

Miguel Indurain en el Tourmalet, cuando se comió el minuto largo de Tony Rominger de la cima en la bajada hacia Luz Saint Sauveur, aquella tarde de julio del 93, tras un excelso trabajo de Julián Gorospe en la subida, quedó en la historia de los grandes descenso de la historia del Tour.

Miguel hizo de la bajada un aliado que una vez, aquella del Ventoux, casi le juega una mala pasada.

Que librara tantas bajadas, en circunstancias tan diversas explica el mérito, y la suerte, que tuvo el campeón.

David Arroyo en el Mortirolo, hace diez años casi exactos. 

Se jugaba el talaverano nada menos que el Giro ante Ivan Basso, que le había dejado en la subida al coloso dolomítico, tras la bajada quedaba ese famoso «falso llano» asesino hacia Aprica.

Arroyo hizo una bajada escandalosa, le faltó muy poquito y quizá una ayudita de Carlos Sastre en el momento clave, para cazar, no lo logró.

Ivan Basso me definía esa bajada con una palabra: «Paura», es decir miedo en italiano.

Queda el tercero y no es sencillo, pero en este mal anillado cuaderno somos mucho de Vincenzo Nibali, es decir de cualquier descenso y en especial ese del Agnello en el que dejó atrás a Kruijswijk o el del Monte Giovo, también en el Giro 2010, una exhibición que complementaría guiando al propio Basso, mucho más torpe, en el Mortirolo ante la amenaza de Arroyo por detrás.

Dicen que sobre todos ellos sobrevuela un halcón, Paolo Savoldelli quien era cuchillo incandescente en la mantequilla bajando

Savoldelli le debe dos Giros a ese arte en los descenso, dos Giros nada menos en los años de Di Luca, Garzelli, Simoni y Casagrande.

En el trabajo de las bajadas queremos acordarnos de Oscar Saiz, uno de los grandes nombres del descenso español.

Nacido en Sabadell compitió desde 1993 a 2008.

Su trayectoria en las ruedas gordas le avala.

Empezó joven, llegado desde el trial, se aficionó al cross country antes de entrar en el descenso.

Rápido fue campeón de Catalunya primero y con el tiempo campeón de España de dual slalom.

En 1999 ya bajaba entre los diez más rápidos del mundo, según la UCI. Incluso fue primero en un Campeonato del Mundo por equipos con el Maxxis.

Entró la órbita de Giant en 2004, dentro del equipo DH que copatrocinaba Grandvalira.

No descuidó los estudios, se sacó el carnet de director nacional de ciclismo que le valió ser seleccionador nacional antes de entrar en el Team Blanco -hoy Jumbo Visma-.

Su conocimiento le valió ser consultor de diferentes marcas.

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Oscar Saiz, puesto ya en contexto, lleva un tiempo largo trabajando con gente de la carretera.

Guardamos un Procycling, donde se recogen algunas de sus impresiones y claves para la formación redonda y global de un ciclista.

Desde su experiencia en Giant, Saiz se pone en situación: etapa de adoquines del Tour de Francia 2014.

Vincenzo Nibali pasa la mano por la cara de sus rivales. Con Froome fuera de carrera y Contador cediendo un tiempo importante, Saiz pone acento en la técnica, ese gran olvidado muchas veces para muchos equipos y ciclistas.

Es obvio que no sacaremos de todos los ciclistas un Samuel Sánchez o un Vincenzo Nibali, pero al menos no podrán decir que han perdido la carrera en una bajada” justifica.

Luis León Sánchez, en tierra de nadie

Cabe una máxima en el ciclismo postmoderno que habla de castigos sin castigo, de penas sin pena, de sanciones sin sanción. Es algo raro, intangible a la vista, pero sufrido en las propias carnes. Se trata de un limbo, una especie de no sé qué. Los corredores que caen en él, flotan, yacen pero se les impide levantar y mucho menos explicarse. Es la teoría de “culpable hasta que se demuestre lo contrario”.

Esto le está pasando a Luis León Sánchez esta temporada. El ciclista murciano leva ya unos años en Rabobank, ahora Team Blanco. Su nombre circuló en los posibles implicados en la trama que se investiga sobre Eufemiano Fuentes. Hasta aquí puedo leer. Nadie ha ido más allá. Nadie le imputó en el tétrico juicio de la Operación Puerto, nadie concretó más allá de los rumores. Nada, no hay nada.

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Sin embargo, en Blanco están tan escarmentados de haber permitido tantos dislates entre sus chicos que no se andan con tonterías, aunque ello vaya contra todo sentido común. Le han enviado a casa y aunque cobra su sueldo con puntualidad –según se afirma en esta malintencionada entrevista en el diario Marca- le tienen quieto en la nevera.

Vean el tema, tiene miga. Esto ocurre en un país que nuestra quejosa España mira con envidia. Sí, en los Países Bajos. Lo dicho, en las mejores casas cuecen habas. Sin embargo la situación es irritante. No juzgamos que Luisle esté o no vinculado a la Operación Puerto, si las autoridades competentes fueran hasta el fondo de la cuestión quitaríamos todas las dudas. Juzgamos que se aparte a un corredor por un rumor de “algunos” como apostilla con tino Josu Garay en su pieza.

Sembramos sospechas y no presentamos hechos, al menos no en la medida que resulten tan concluyentes que impliquen un castigo y sanción. En ciclismo eso no funciona así. Primero se malmete y se sitúa al ciclista en el limbo de los mediovivos. Así se hizo con un puñado de corredores a raíz de la explosión de la Operación Puerto. No estaban sancionados, pero las ventanillas a las que acudían a pedir trabajo se cerraban. De ese bucle infernal pocos salieron ilesos. Tan pocos que no creo equivocarme que sólo Angel Vicioso y Michele Scarponi ejercen con la normalidad que se le supone a un “no sancionado”, ambos tras pasar por Androni casualmente. Luego, repito, se debería saber de su implicación o no, algo que sigue siendo una incógnita.

Han pasado más de tres meses de temporada y a Luisle no le hemos visto con el horroso maillot de Blanco. El año pasado se cargaron a Carlos Barredo, ahora lo de Luisle. A ello añádanle Leipheimen, Boogerd, Rasmussen,.. yo desde luego si tengo el dossier de tal equipo en mi mesa no sabría si meter mis euros en el proyecto.

El paraíso ciclista existe y se llama España

Curioso. Ayer Pedro Delegado en la retransmisión de la París-Niza atizaba su furia ante los nuevos atentados que el ciclismo y el desarrollo de la bicicleta están sufriendo en nuestro país. Si lo del casco en las ciudades era cuestión de tiempo, más preocupante son esas tasas que pueden ir a costa de los organizadores cuando quieran sacar a las carreteras cualquier acontecimiento relacionado con este deporte. Eso mismo aconteció hace un año en Catalunya y al final hubo marcha atrás, si bien, la medida, en caso de prosperar, puede cargarse lo poco bueno que ha sobrevivido a esta tremenda crisis.

Paralela y paradójicamente a esta terrible resolución, recuerden lo que pasó con la Macha Carlos Sastre, España sigue siendo destino ideal para ciclistas de medio mundo, cuando no equipos de los cinco continentes. Miremos por ejemplo los stage express que realizan los grandes del ciclocross, cuando agobiados de los medios y el frío se dan el salto a Mallorca para rodar y afinar de cara a las citas invernales.

En la última edición de Cycle Sport se recogen los stages previos a la temporada de nueve de los 19 equipos del World Tour más el Net App que rodó por Mojácar en enero. ¿Adivinan dónde son tales concentraciones? Sí en España y en la costa mediterránea concretamente. Repasemos por el mismo orden de publicación. El artículo se abre con doble página para el Team Sky, que pasó unas jornadas en Mallorca durante el mes de enero. Vemos a Ian Boswell y Dario Cataldo y también a Danny Pate y su cultivado bigote.

Le sigue el Team Movistar rodando en enero por Mojácar con Juanjo Cobo y Vladimir Karpets charlando mientras estiran patas y Fran Ventoso tirando del grupo de contrarreloj. El Vacansoleil de Romain Feillu estuvo en Benidorm también el primer mes del año y no muy lejos el Argos-Shimano, en Altea exactamente por esa época.

Compartieron estancia en tiempo y lugar el BMC de Philippe Gilbert y el Radio Shack de Andy Schleck en Jávea durante el mes de diciembre del año pasado, en vísperas de las navideñas fechas. El Team Blanco sacó sus nuevos colores por las carreteras de Mojácar y el Lotto-Belisol en Benicassim, ambos ten enero.

A la luz de este pequeño sondeo queda patente que no reconocemos nuestra potencialidad como destino de primer orden en cuestiones ciclísticas, con el grado de desestacionalización que para los hoteles y lugares turísticos supone. Todo ello suma un impacto tremendo en zonas literalmente “fantasma” en invierno. Todo esto acontece en un contexto de inexplicable agresión contra la bicicleta. Sí, esto es España.

Foto tomada de www.ciclosfera.com

Angel Vicioso, como síntoma

“Joder, parece que se haya comportado como un criminal” me aseguran desde ciertos círculos sobre Angel Vicioso. La cosa está que arde, a flor de piel, podríamos decir. Al final no sabemos qué pensar ni qué juicio emitir. El ciclismo es una ratonera de sospechas, de veladas acusaciones, de terribles reproches. Angel Vicioso es síntoma de ello.

El caso es que una vez que la autoridad competente se trasladó a Alhama de Aragón para  solicitar la presencia de Angel Vicioso en el juicio de la Operación Puerto y éste no aparece, se emitió una especie de “busca y captura” sin esperar a saber dónde demonios podía estar. Ni siquiera se reparó en el sistema Adams que informa de los movimientos LIVE de cada corredor. Al parecer aquí si lo sabía. Angel estaba en su nuevo domicilio andorrano.

¿Por qué Ekimov no se informó antes de poner al ciclista en la nevera? Difícil saber los motivos reales pero sí adivinar los condicionantes. Katusha acaba de recibir el OK para volver al WT, pero la situación entronca y muy directamente con el tema de Luis León Sánchez en el Team Blanco, o deberíamos llamarle “blanco roto”. Ante la duda, se cruje al corredor, luego si eso se pregunta qué pasó. Sencillamente dantesco. Los ciclistas se han ganado la presunción de culpabilidad, y ella prevalece en cualquier prolegómeno en la emisión de un juicio.

Una videoconferencia desde Lleida sirve para que Vicioso cumpla su cuota en el proceso de la Operación Puerto, un fantasma de alargada sombra que en ocasiones cobija años y años de trayectorias profesionales. Luisle, ante las sospechas que se cernían sobre él, está probando los sinsabores de la suspensión temporal. Ahora le toca a Vicioso. El problema es que ese ambiguo término de “suspensión temporal” es algo que en ocasiones sabes cuándo y cómo empieza, pero no cuándo acaba. Eso es digamos un pequeño inconveniente. Insignificante.

En el caso de Vicioso ese lapso no puede excederse mucho tiempo, con lo cual el aragonés quizá tenga la certeza de que una vez pasado el trago de testificar en el mediático juicio pueda volver. Lo cierto es que Vicioso es una entelequia en todo este suceso. Su nombre apareció en los primeros papeles, allá por 2006. Al contrario que a la mayoría Angel pudo rehacer su trayectoria sin purgar como otros. Tras un semi ostracismo en Relax, Maia y Andalucía pasó por el Androni para volver a un WT, un camino calcado al de Michele Scarponi.

De lo que no cabe duda es que el estigma le acompaña. Culpable o no, grabado o no, dueño de una de las bolsas requisadas o no, Angel Vicioso siempre ha estado señalado, y eso por muchos méritos que acumules nadie te lo puede evitar. Es un trago que hay que pasar hasta el fin de tus días como ciclista profesional.

Team Blanco “roto”

No sé cuántos incendios más harán falta para que estos paletos se vayan a su casa. El ciclismo se encoge de nuevo y lo hace en su zona cero. Si el testimonio de Lance Armstrong, seis días después nos parece cosa de la prehistoria, silbaba a previsible y por tanto los daños que se le suponían se controlaron nada más salieron las palabras de su boca, ahora las cosas parecen algo más enrevesadas.

En los Países Bajos están de cuchillos largos y quieren aplicar bisturí sin anestesia a su pálido pasado. Curioso. Sale Rabobank y todo el mundo gira su mentalidad a declarar: Dany Nelissen, Thomas Dekker,… de cualquiera de las formas, convendría “reacuñar” esa tontería llamada Blanco Team, o similar. Quizá ahora se llevaría más lo de “Blanco roto”, ya saben, por eso de que muchas novias lo usan avergonzadas de no alcanzar el sagrado sacramento del matrimonio enteras y verdaderas. Los años de Rabobank y sus prácticas no invitan a tan inmaculado nombre.

La revisión del ciclismo holandés es un tsunami en ciernes y como todo en este mundo se interconecta con muchos lugares y como siempre uno perenne y magistralmente situado: España y en concreto la costa levantina, desde donde Dekker firma que quiere piarla. Ya veremos cómo se resuelve la OP siglos después de su implosión.

Sin embargo el melenudo ciclista es sólo una ramificación de todo lo que se mueve en ese pequeño país donde, para que tomemos conciencia de lo que les implica el ciclismo, las columnas de Pedro Horrillo en el País traducidas y encuadernadas constituyeron un “best seller”. Con ello queda todo dicho, el ciclismo les enloquece.

Por que como decimos lo de Dekker dibuja  es la punta del iceberg de un retrato de treinta años pues  se habla de escarbar entre la mierda del PDM de nada menos que el año 1988. Sí exacto, el mismo que coronó a Pedro Delgado como ganador del Tour y el mismo que tuvo a Steven Rooks y el malhumorado Gert Jan Theunisse como guardia pretoriana del segoviano. De hecho el racial escalador de larga cabellera, el segundo de ambos, ya dio positivo en esa edición.

Lo cierto es que la locura revisionista puede acabar enterrando uno de los grandes mitos de la historia del ciclismo. Esa época que ahora parece estar dispuesta a tumbar el amable país norte europeo forjó una de las mayores peregrinaciones que el ciclismo moderno conoció: la de los holandeses al Alpe d´ Huez a la vista de las continuas victorias que estos acumulaban en la cima más emblemática del Tour. Siempre se pensó qué curioso resulta que un país tan llano dé tan excelsos escaladores. Convendría estudiasen los informes de la muerte de Bert Oosterbosch, ganador de etapas en el Tour, que alimentó teorías sobre EPO en los primeros años de los ochenta, sin omitir la retirada masiva del PDM en 1991. Son tantas cosas…

Y en el fondo de todo, uno de los personajes más oscuros que nunca han poblado estas líneas: el holandés y miembro honorario del COI Hein Verbruggen. Más o menos airoso frente a la confesión de Lance Armstrong, el cerco parece se estrecha. Obviamente no será fácil que se le remueva la silla, pero su “acierto” en los suculentos negocios con vistas a los JJOO de Pequín no tuvo plasmación en el dedazo sobre Pat Mc Quaid. El irlandés ha sido una desgracia para todos y una bendición para él. Ahora que en su país se dedican a airear los resortes quizá apuntar sobre lo mucho que calla esta persona pudiera ser un buen inicio para apuntalar esta acción de limpieza.