El nuevo ciclismo de Jonathan Vaughters

El otro día Fran Reyes movió en twitter una entrevista a Jonathan Vaughters que realmente no tiene desperdicio. Al estadounidense se le puede reconocer muchas cosas, como la de sacar petróleo de sus ciclistas, con estrategias que más de una vez hemos alabado. Sin ir más lejos ganar un Giro con Hesjedal o acumular el palmarés que tiene Dan Martin, con rivales que sobre el papel parecen más fuertes, o una Roubaix con Vansumeren tiene su mérito y así lo hemos reconocido.

También en su día tuvo su interés la estructura que montó con el nombre de Slipstream que varios años después pervive en el tiempo, con diferentes sponsors, principalmente Garmin, empresa muy interesada en el sector ciclista, y otros que son ajenos al ciclismo, pero que sacaron su rédito de este bendito deporte.

Ultimamente a Vaughters se le conoce la habilidad de cabrear a Oleg Tinkov. El ruso está de retirada en el ciclismo y señala a su homólogo americano como uno de los culpables en lo que no dejan de ser excusas de mal pagador, porque aunque el ruso tengo su cuota de razón -el conflicto UCI vs ASO se la da- nadie puede obligar al de al lado a comulgar con su pensamiento porque sí.

2Dicho todo esto, y volviendo a la entrevista que comentábamos al principio, las declaraciones de Vaughters sobre Pierre Rolland son una curiosa forma de dar la bienvenida a un ciclista que en su país es apreciado y considerado una estrella. Sencillamente dice que tiene más margen que un ciclista de categoría continental pues entrena como en los años 70 y su trabajo en la aerodinámica ha sido simplemente pésimo.

No deja cabeza sin cortar en el Europcar, equipo emblema en Francia estos años, su amigo Bernaudeau estará encantado, y asegura que con un poco de ayuda en el llano, mejor protegido, y mejoras en las cronos aquí tenemos un ciclista para dar el campanazo en el nuevo año. En el horizonte lo de siempre: viejo ciclismo contra nuevo ciclismo. Veremos, estamos ansiosos por ver esas mejoras y los milagros del amigo Vaughters que camina huérfano de símbolos sin Martin y Hesjedal.

No obstante, y aunque Rolland sea uno de los ciclistas más elegantes sobre una máquina, intrigante este fichaje, pues al francés se le conocen esos trapos sucios de los que estadounidense siempre ha dicho huir. Las excusas de Rolland por sus valores anormales hace tres años fueron de traca, casi tanto como el doble rasero de este peculiar exciclista.

imagen tomada de www.hln.be

Rigoberto Uran vuelve a empezar

En la revista a fichajes de alto rango, el otro día hablamos de Porte, ahora centramos el tiro sobre Rigoberto Uran, un corredor por el que no hace mucho ya demostramos aprecio y cariño, pues con todo lo que mueve, implica y habla, se lo ha ganado holgadamente,

Uran está, nunca mejor dicho, en el otoño de su periplo por el Etixx. Dentro de los no pocos movimientos que envuelven la estructura de Lefevere, que se desprende de Kiatwko y Cav, la baja de Uran es la más coherente por cuanto los ciclistas con aspiraciones en las generales de la grandes vueltas no han sido el fuerte de la estructura belga. De esta guisa, Uran, que este año ano ha olido las plazas importantes en las vueltas de tres semanas, se sigue agarrando a los Giros que concluyó segundo, uno tras NIbali y el otro tras Nairo, para creer que puede ganar una gran vuelta.

Al margen del principal problema que en su día le apuntamos, que siempre tiene uno mejor y que siendo bueno, no es el número uno en nada en concreto, la apuesta del Etixx por sus vueltas no se podía medir a la que el equipo de Lefevere hacía en las clásicas. Así Uran recala en el Garmin de Vaughters, un bloque que pierde sus dos mejores ciclistas históricos, Dan Martin y Ryder Hesjedal, pero que mantienen la esencia de grandes días de ciclismo escritos desde el trabajo colectivo y grupal.

Es decir que Uran, a sus podios en el Giro, a su vocecita interior que le dice seguir intentándolo en las grandes, le suma ahora sí un equipo que parece dispuesto a apoyarle en la medida que él apuesta por retos al alcance de muy pocos. Y hace muy bien.

Para el colombiano será además una forma de volver a empezar tras un año torcido en lo deportivo en el que su victoria, en el último momento, en Quebec adereza un poco la papeleta. Y es que hablando de carreras de un día, atención, porque a la apuesta sempiterna por el Giro, Uran será hombre a tener en cuenta en los Juegos Olímpicos, donde defiende la plata que conquistó hace casi cuatro años en Londres.

Imagen tomada de www.cromos.com.co

Los motivos de Garmin para creer en Daniel Martin

Curiosamente estos días, mantuve una interesante conversación por twitter sobre los réditos del Orica como equipo que sin tener grandísimas estrellas logra dignos resultados en base a un trabajo conjunto y honrado de cada uno de sus corredores. En la Lieja hemos visto otro ejemplo tangible de cómo con sinceridad y buen hacer entre compañeros se puede rascar un monumento, sí un monumento, en toda su extensión. Garmin ha sido el agraciado.

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Daniel Martin ha sucedido a Sean Kelly en el mini palmarés irlandés en la Doyenne con un triunfo de excelente factura en el que como en la Volta a Catalunya su equipo tuvo mucho que ver. Entonces el Garmin puso todos los elementos a su disposición para poder triunfar en la jornada reina y por ende en la general final. Camino de Lieja, Garmin no exhibió nunca el músculo de Sky o BMC pero fue resultón.

Es digno de reseñar el papel de Ryder Hesjedal en las cotas previas a Ans. Buscó su fortuna personal, sí, pero la labor de despiece en las formaciones rivales empezó a decantar el éxito hacia su equipo. Hesjedal desmotó además un mantra que Samuel Sanchez y Euskaltel traban a su discurso este año. Como el asturiano está para el Giro no disputa absolutamente nada –a excepción alguna etapa de la Vuelta al País Vasco- hasta que la grande italiana no empiece. La historia reciente, y no tanto, nos demuestra que éstas son citas perfectamente compatibles con el Giro, pero allá cada uno con sus opciones. Luego, cuando la victoria estuvo imposible, Hesjedal le dijo a Martin “¿qué necesitas?” y así hasta el momento decisivo.

Dan Martin, ciclista de estética discutible, entregado y excelente persona, ha dado un salto de calidad increíble en la presente temporada y en todos los casos a costa de Purito Rodríguez. En la Flecha Valona escaló hasta un paso del podio tras pinchar, ahí su equipo no dio la talla, mientras que en Volta y Lieja ha roto los fantasmas que rodeaban su progresión, esa que hace tiempo tenemos en cuenta, precisamente desde que fue segundo tras Valverde en 2009 en la Volta y desde cuando ganó en La Covatilla hace dos años en la Vuelta.

Con dos representantes en el podio el ciclismo español puede estar satisfecho del resultado. No obstante las acciones de Valverde, fortísimo en San Nicolás, y Purito, certero en Ans, demuestran qué fino es el hilo que separa el éxito de la segunda  o tercera plaza, tan fino como olvidadizo, pues esta Lieja en su 99 edición es y será la de Daniel Martin.

Foto tomada de www.abc.es

Lo que la verdad de David Millar esconde

Lo que la verdad de David Millar escond David Millar sitúa la Vuelta a España de 2001 como el eje de su vida. Aquella fue la primera carrera que corrió dopado con EPO, tras una plácida estancia en los idílicos parajes toscanos. Su aventura con el dopaje duró según vemos en su libro y cuenta en el reportaje que Michael Robinson le dedica en su “Informe” dos años. “No encuentras una mejora sustancial. Todo es un poco mejor: corres un poco más y durante más tiempo, recuperas mejor” viene a describir sobre los efectos del dopaje.

Tres meses después de leer su libro, completado con la visualización del reportaje de Canal + y las palabras que pudimos tomarle en el vídeo que aquí mismo tenéis, sigo pensando que David Millar se ha caído de un guindo para lo que quiere. Que sigue siendo el iluso jovenzuelo que de boca de Tony Rominger oyó las “bondades” del ciclismo profesional y que se cree con razones de convencernos que su historia tiene final feliz.

Porque la exposición del corredor ofrece lagunas. Acabé su libro, recuerdo, durante el Tour de Francia, y sinceramente enfrascado en la carrera, no quisimos hurgar, quizá también por que su impacto mediático no necesitaba de nuestro modesto empuje, llegué a pensar. Sin embargo con la postulación de Robinson algunas conclusiones me han reafirmado en que no es todo limpio lo que nos vende. Una de ellas es ese trazo grueso entre el dopaje en amateur y profesionales. Establece una línea que para un servidor es difusa pero que en sus palabras supone un pequeño Tourmalet. Un detalle, tonto si quieren, pero revelador de que no pone toda la carne en el asador.

A su alrededor emiten juicios Jonathan Vaughters y Christian Vandevelde. El primero fue compañero en los primeros años de Armstrong, el segundo ha sido involucrado en una trama de dopaje que le incrimina como consumidor. Las opiniones de ambos siguen el parámetro de Millar. Incluso se atreven a afirmar que el ciclismo actual es más limpio. Es un discurso que he oído tanto que hasta quiero creérmelo, pero no es tan sencillo, sobretodo por que los dos personajes mentados son parte del enraizamiento que esta lacra clava en el deporte.

El dóping es un cáncer. Una enfermedad muy poderosa, y su tratamiento, como cáncer que es, no se aborda en pequeñas dosis, la aplicación de quimioterapia es el mal menor, y eso supone atajar de raíz, arrancar el mal de cuajo. Pero no resulta sencillo pues en la cura del enfermo te lo puedes llevar por delante. David Millar piensa que en pequeñas dosis, donde creo que esconde más que lo que dice, está la solución. Pienso que no. No obstante su labor por sacar el Garmin y esas diatribas frente al dopaje merecen aplauso.

Otra cuestión será esa omertá donde toma por norma enseñar y no esconder. Sabe que si destapa, su ciclismo, su vida, su mundo se vendrán abajo, por segunda vez, y eso es tan valioso que en un legítimo acto de egoísmo no se atreve a romper. Esas barreras sí que las tiene bien marcadas.