¿A quién emociona los triunfos del Team Sky?

Gianni Moscon- Team Sky JoanSeguidor

El Team Sky amasa un palmarés increíble en base a anestesiar carreras

  

El otro día lo dijimos, el problema no es del Team Sky, es de los otros.

Y así es. Los ingleses saben perfectamente lo que deben hacer.

Manejan pasta y medios, como vimos hasta fuera de las carreteras, pero no sólo eso.

En su mano hay talento a raudales, y bien gestionado.

Otros también tienen talento y no lo hacen así.

 

La anestesia del Team Sky

Pocas veces un trabajo bien hecho lució tan poco, o levantó tantas críticas.

En efecto, en el dominio del Team Sky la gente concentra sus frustraciones cuando se desarrolla, en especial, el Tour de Francia.

Permitidnos reproducir un par de párrafos de hace un par de años:

No sé si los canales asociados al equipo, incluso la Fox de la 21st Century, ofrecen el Tour de Francia cada año. Supongo que lo harán, en todo caso, yo no sé si se percatan de que su equipo, de negro Rapha, trend y perfectamente alienado, es el causante de que nos estemos tragando los peores Tours de los últimos tiempos. No es que controlen el pelotón, es que matan la batalla. Se les compara con el US Postal, cuando creo que los americanos nunca llegaban con tantos efectivos a los momentos en los que los gallos deben jugarse la victoria.

 

Entiendo que para un grueso del “hooliganismo” que gane un inglés compensa el tedio, pero a la larga esto es infumable, casi tanto como la Eurocopa que nos acabamos de tragar, las fases finales de la Champions u otros menesteres deportivos que dejaron hace tiempo de ser “deportivos” para convertirse en máquinas de hacer dinero. Si yo he de contratar los servicios de Sky viendo lo que ofrecen en carrera, bufff, me lo pensaría.

Mov_Gore

Este relato de hace dos años, sigue vigente, más o menos en la actualidad.

El Team Sky impone de tal manera su rodillo, que deja poco margen de maniobra al resto.

No es sólo lo que tira y controla el pelotón de los grandes.

Es también lo que impone, porque si vemos los dos últimos Tours de Froome en ninguno ha estado súper y pocos se ha atrevido a toserle, por el qué dirán.

El Team Sky enfocó el ciclismo desde el tiro de cámara de un excel

Numéricamente son incontestables, pero sus victorias no emocionan más allá de ese «hooliganismo».

El ciclismo anglosajón es una mezcla de capacidad física, estrategia y mucho de tecnología.

Y así lo entienden en las islas, donde emociona la ingeniería aplicada al rendimiento deportivo.

Eso de las «marginals gains» que decían.

La suma de muchos pequeños factores dan el producto deseado.

Pero la vieja y vetusta Europa, el nuevo ciclismo colombiano, el resto del mundo ciclista no lo ve así.

El Tour decepciona en mayor o menor medida, desde hace un tiempo, y los males se sitúan en el Team Sky, que hace su trabajo a costa del lucimiento puro y duro.

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¿Soluciones?

Pueden haber muchas, sí seguro que habrá algún adalid que hable de drogas y mandanga, pero con tocar el hueso económico del proyecto quizá habría un inicio.

Todo lo demás, es merodear la solución sin abordarla.

Si el ciclismo, con todo lo que ha pasado, cae en la rutina en su mejor carrera, está en un problema.

INFO

En Somiedo, el ciclismo es silvestre

El problema no es del Team Sky, es de otros

Tour - balance Team Sky JoanSeguidor

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El Team Sky ha ganado seis de los últimos siete Tours de Francia en nueve años de vida

Mov_Gore

 

 

Al Team Sky aterrizar en el ciclismo no le resultó sencillo.
En el libro de «Sky´s the limit» lo explican.
No fueron acogidos con mucha fe, mucha novedad en un mundo, el ciclista, conservador.

 

 

 

Su objetivo: ganar el Tour con un inglés.
Tardaron tres ediciones en lograrlo. Bradley Wiggins abrió el melón y ese Tour fue el primero de unos cuantos manteniendo un patrón muy similar.
El Team Sky se ha convertido en el rodillo, el equipo especialista en el Tour de Francia.

Es la carrera que mejor dominan, lejos incluso de otras que se suponen más sencillas, como Vuelta, Giro y algunas clásicas.

  

 

El Team Sky no pretende sorprender

En el camino hacia el triunfo del Team Sky, el conjunto inglés aplica una fórmula que por sencilla resulta apabullante.

Es el único equipo que corre para ganar el Tour, hasta el final y las últimas consecuencias.

Pero es que además este año han introducido una novedad, una segunda baza que pasó a ser primera en cuanto se requirió.

Geraint Thomas ha respondido como lo habría hecho Chris Froome.
Incluso creo que hasta mejor, porque al cuádruple ganador se le recuerdan momentos complicados en su travesía hacia el amarillo en París.
Cuando hablamos del convencimiento del Team Sky en el Tour, nos referimos principalmente a que todos los equipos parecen ir a remolque de sus actos.
Como cuando Bahrain limitó el ataque de Valverde, como cuando Dumoulin tiró a por Roglic, ahorrando calentón a los compañeros del líder.

El ciclismo, el Tour, en especial, gira en torno al Team Sky y no es la primera vez.

Llevamos años viendo un «déjà vû» en el Tour.

Un día de la marmota que se repite y se repite: un bloque férreo al frente y todos detrás, amilanados e intimidados.

Todos van a remolque del Sky, y eso es culpa de los demás, no de los ingleses.

Llevamos años con el mismo cuento y nadie le mete mano al Sky en el Tour.

 

En el éxito del Team Sky no todo es dinero

Sé que es sencillo hablar de dinero, recursos, medios y esas cosas.

Es obvio que el dinero juega su papel, pero también ser meticuloso, cuidadoso, espera atento a todo, contar con todo y plasmarlo.

Y eso el Team Sky lo aplica tanto en la carretera, como fuera de ella.

Dígase fallo sobre el caso de Chris Froome.

 

No estaría equivocado al pensar que Sky ya trabaja en el Tour de 2020, sólo así se explica esa sensación que da verles dos o tres pasos por delante del resto.

El fichaje de Egan Bernal es un ejemplo.

Y qué decir cómo trabajan, como afilan sus ciclistas.

El Kwiatkowski del Quick Step no soñaba subir colosos como lo hace aquí, el Castroviejo de Movistar tampoco.

Ambos mantienen sus virtudes de siempre, pero acentúan su valor por el trabajo de equipo.

 

Así son las cosas, así suceden.

Sé que ganar como lo hacen los ingleses no siempre es popular, que este año además, han sorteado un clima muy hostil, pero es que es lo que hay y lo imponen.

Y cuando alguien hace bien su trabajo, no cabe otra reflexión que motivarse para mejorarlo.

Imagen tomada del FB de Team Sky

 

INFO

Viste como el Team Sky en el Tour 

 

 

No somos conscientes de lo que ha hecho Egan Bernal

libro - Egan Bernal JoanSeguidor

No sabemos cuándo, pero Egan Bernal un día hará suyo todo lo que quiera

Mov_Gore

 

 

 

Poner listones, objetivos, es problemático. Egan Bernal ahora mismo está en ese momento.

Un momento dulce, donde todo sale, donde incluso las heridas y el dolor –dígase Volta a Catalunya– pasan rápido.

En el Tour de la explosión de Roglic, de la confirmación de Dumoulin, la brecha que Egan Bernal abre en el corazón del aficionado es grande.

 

 

Pero no somos conscientes de lo que estamos presenciando.

Un ejemplo: en la retransmisión de Eurosport sobre la subida al Aubisque, Javier Ares hace un inciso sobre Bernal.

Viene a decir que no sabe acompasar, o como que se acelera en exceso en ciertos momentos.

Alberto Contador responde rápido: “Nos olvidamos de que tiene 20 años”.

Y Antonio Alix añade: “Ahora los de su edad están debatiéndose en la Vuelta a León”.

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Las hechuras de Egan Bernal no entienden de edad

Cuando el Team Sky dijo que Egan Bernal iba a venir al Tour de Francia no acabamos de verlo claro.

  

 

Muy joven, pero mucho, equipo de jerarquía muy marcada, dos líderes por delante, una carrera que es la más dura, el Tour, y excesivo trabajo para hacer.

 

 

 

¿A qué irá Bernal al Tour?

A ayudar, lo dudábamos, por su propia edad y madurez.

A liderar, lo descartamos, teniendo a Froome en capilla del quinto Tour y Geraint en la flor de la vida.

 

¿A qué irá?

Pues como siempre en la vida, la realidad es tozuda y acaba por los cauces marcados.

Egan Bernal vino al Tour a sentar cátedra de cómo se maneja un neo, hace menos de un año ganaba el Avenir, entre los mejores y más experimentados ciclistas del mundo.

Ya en la primera jornada, cuando quedó cortado evidenció que su ambición no entendía de edad y ternura.

Cortado, se puso a remontar y remar para mitigar las pérdidas.

La exhibición de Alpe d´ Huez

Y aunque en el pavé le vinieron todas las lecciones de golpe, Egan Bernal sembró de admiración la subida a Alpe d´ Huez.

En el día que sentimos náuseas por lo impresentable de algunos que se llaman aficionados, Bernal fue el rayo en medio del humo de las bengalas.

Una exhibición que se completa con lo visto en los Pirineos y con una actitud fuera de toda duda.

Bernal ha sido la sombra de Geraint y de Froome, alternativamente, sabedor de quién debía ayudar en cada instante, casi de forma automática.

Con una naturalidad que excede lo que esperábamos de él.

Hablaremos del Team Sky, del rodillo que aplica, del dominio que exhibe, pero quedaros con movimientos como éste, ser lo primeros en fichar talentos como éste.

Es en casos como el de Bernal donde vemos la profundidad de acción del equipo inglés.

Domina ahora y asegura el dominio en los próximos años.

Las cosas no son porque sí.

Imagen tomada del FB de Team Sky 

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Castelli en la cita donde el ciclismo nunca duerme

 

Tour: El Team Sky vino a ganar y eso hace

Tour Team Sky - Geraint Thomas JoanSeguidor

Si nada falla Geraint Thomas asegurará el triunfo en el Tour, que será el sexto del Team Sky en siete años

Mov_Gore

 

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Dijo Bradley Wiggins que el Team Sky quería el Tour para sí, daba igual con quién, y eso era lo que importaba.

Dijo Bradley Wiggins que con tal de ganar el Tour con el equipo, a Dave Brailsford le daba igual tener engañados dos corredores o mantener la tensión entre ellos hasta el final.

La jornada reina de los Pirineos, una etapa de distancia de cadetes pero brutales desniveles, ha desvelado el plan del Team Sky.

 

  

 

Un plan que tenía bicefalia, no tridente, pero que ha sido efectivo, porque desde un principio trabajaron para hacerlo posible.

El equipo ha ganado el Giro con Chris Froome, y eso pesaba en el Tour, habida cuenta del desgaste que se experimenta en Italia.

   

 

Sabedores de ello, y de que Geraint Thomas está en la flor de la vida, en el mejor momento jamás soñado, activaron el plan: dos al frente.

De hecho Geraint Thomas lo ha dicho varias veces: Venía al Tour en plan líder.

Y para ello rodeado de nebulosa y confusión el liderato hasta que a más de 2000 metros, por encima de Saint Lary, la niebla se fue.

 

 

Geraint Thomas merece este Tour

El otro día fuimos pesimistas sobre las opciones de Geraint en el Tour.

Lo que Chris Froome está haciendo es tan grande, tan goloso, y encima cinco Tours que pensábamos que el Team Sky lo priorizaría.

Pero los kilómetros y horas de trabajo de Geraint para otros han tenido recompensa en el equipo de casa.

El equipo que recogió a un chaval del proyecto británico de pista, doble campeón olímpico, y le ha aupado a ganar el Tour.

Es cerrar el círculo. Un Wiggins, second part, pero con salvedades.

Geraint no parece que se vaya a conformar con esto.

 

 

 

Porque con dos minutos y algo más sobre sus rivales, una jornada de montaña, que no acaba en alto, y una crono, una hecatombe quitaría Geraint de ahí.

Sobre todo porque ha salvado el día más complicado.

La etapa de la parodia de la salida en parrilla, un poco de folclore para aderezar un paseo por las nubes de 65 kilómetros.

El Team Sky ha quemado kilómetro en superioridad, marcando el tempo, frenando cualquier intento, enfriando los ánimos hasta el final.

De Roglic a Nairo

La llegada a Portet, más allá de Saint Lary, allí donde ganara Jaskula a Rominger e Indurain, ha destapado, por fin, a un Nairo en su papel de capo.

Atacando desde abajo, sabedor que la general está imposible, ahí se lleva su segundo triunfo de etapa en el Tour.

Por fin Nairo corre como merece el caché que mueve.

Y el otro personaje es un esloveno de deportes de invierno que ha protagonizado la explosión más sonada de los últimos años.

Cuando Primoz Roglic ganó una crono del Giro entre viñedos de Chianti, de eso hace dos años y pico, nadie imaginó esto.

Es otro como Tom Dumoulin, lo que se gana, y ahora está a puertas de un podio del Tour, lo hace callando y trabajando.

Lo consigue en un ciclismo hostil para ciclistas como él y sacando provecho de cada paso.

Primoz Roglic es, desde ya, primer espada en los pronósticos del próximo Tour.

Lo mismo que Geraint.

Por suerte el ciclismo es un carrusel que no para, que no espera. Chris Froome lo ha probado.

Imagen tomada del FB del Team Sky 

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El gravel, la modalidad para cuando acabe el verano 

 

 

El final de Tour se ha envenenado para el Team Sky

Tour - Geraint y Froome JoanSeguidor

Los Pirineos son un puzle complicado para el Team Sky, si Geraint Thomas no se desfonda no hay motivos para que entregue el Tour a Froome

 

 

 

Decía Javier Ares en un momento de la retransmisión que en este Tour nos estamos quedando con ganas de muchas cosas.

Cierto es que el Tour, consideramos aquí, es la carrera sobrevalorada por antonomasia, aunque en ella se concite lo mejor del ciclismo.

Sin embargo, negar que el paso de los Alpes, que el pavé, fue un buen espectáculo, sería negar la mayor.

 

 

Pero el Tour no ha concluido.

Queda tela que cortar y para el Team Sky un caramelo envenenado.

¿Quién ganará el Tour?

En capilla de la esperada la etapa de distancia de cadetes en los Pirineos, mirad la generar desvela que el Team Sky no lo tiene nada claro.

Su tratrán al frente del grupo, su «anticiclismo», según le acusan en Francia, ha ocultado una realidad muy complicada.

Mirad, como digo la general, no es sencillo para el Team Sky.

O lo sería si Froome «se marca un Finestre», como el otro día leí.

Pero no es tan sencillo, hay formas, ha un ciclista al frente, Geraint Thomas, que ahora mismo es el líder, con un buen colchón y la sensación de que es una carta sólida.

Simon Yates también estaba a full a tres días del final del Giro.

   

 

Sería fea, horrible, cualquier tipo de estratagema en el seno del Sky para que Thomas se descuelgue de su privilegiada posición.

Froome es el plan A, al menos lo era, porque las cosas no son tan sencillas.

Brad Wiggins, especialmente locuaz en este Tour, precisamente en este Tour, afirma sin rubor que Geraint debería ser la primera carta.

Y tiene razón.

 

  

 

Dos semanas después de empezar en Vendée Froome le saca once segundos a Tom Dumoulin y menos de un minuto a Primoz Roglic.

Le sonarán sus caras a Froome.

Son sus compañeros en el podio del último mundial contrarreloj, y este Tour tiene una a los pies de los Pirineos, cerca de Navarra.

Es una carta envenenada.

Lo que tendría ser algarabía es confusión.

Si el Team Sky adopta papel defensivo en la etapa de la parrilla de salda, Geraint es la baza.

Al revés, sería Froome.

Mov_Gore

 

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No creo que a Froome le gustara ganar un Tour con el mismo sabor que le ganó Wiggins a él.

Ahora se dispone a afrontar esa tesitura, con todos los registros, récords y demás historias que implicaría un triunfo de Froome en el Tour.

Las necesidades de esta etapa de traca en los Pirineos son variadas.

El Sky tiene dos piedras en el zapato, Roglic y Dumoulin y el resto, el resto, a verlas venir.

Esperar que Movistar volteé esto es mucho esperar, esperar lo haga Bardet, con toda la voluntad que arrastra, también.

El Tour está en el alero.

La carrera que esperamos once meses y nos decepciona a la primera semana al menos tiene un dilema interesante.

Un dilema que habla de compañerismo, traición y lealtad.

Cómo se resuelva esto, será interesante, seguro.

Imagen: FB de Team Sky

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Froome- Geraint: lo que dice el corazón frente a lo que dice la razón

Ciclismo británico Geraint-Froome JoanSeguidor

Aunque Geraint Thomas se ve fuerte, es de prever que la opción de Chris Froome se acabe imponiendo

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Los dúos, las dualidades, la eterna discusión, ¿es el ciclismo un deporte individual o de equipo?

La respuesta sería sencilla si no se tratara de un tema tan complejo.

Resumiendo: el ciclismo es un deporte que gana uno con la imprescindible ayuda del equipo.

 

A partir de ahí que cada uno saque conclusiones.

Los antagonismos en el mismo equipo son casi tan antiguos como la historia del ciclismo.

Desde tiempos inmemoriales teníamos a Coppi-Bartali, Fignon-Hinault, Hinault-Lemond, Visentini- Roche, Perico-Indurain…

En mayor o menos medida, los miembros de esta noble estirpe entraron en conflicto.

¿Quién no recuerda la Vuelta entre Óscar Sevilla y Aitor González?

 

El Tour de 2018 nos recuerda, dijimos el otro día, al de 2012.

Seis años después las cosas están como estuvieron y Chris Froome al otro lado de la barrera.

 

¿Qué quiere Froome?

En 2012, Chris Froome fue «bochornosamente» frenado por la dirección del Team Sky cuando en cada curva, en cada cuesta destapaba las carencias de Bradley Wiggins.

Cuando se giraba, cuando le miraba, le telegrafiaba con la mirada eso de «¿Te ayudo?».

Entonces el Team Sky se ciñó al guión marcado, como en la Vuelta unos meses antes, la Vuelta que ganó Juanjo Cobo, aquel del que nunca más se supo.

Mov_Gore

 

¿Geraint o Froome?: buena pregunta

Ahora, como decimos Chris Froome es el palo fuerte de la relación.

Porta el dorsal número uno, está fuerte, aunque no como acostumbraba.

El Froome de los retos dobles o triples debe racionar su estado de forma, que no es infinito.

Ya no es el corredor de los golpes de teatro. Como demostró en el pasado Tour gana por detalles, poco a poco, limando en cada esquina, en cualquier repecho.

 

Pero como diría el mariachi «sigue siendo el Rey».

Y es por ello que la razón, y la abrumadora lógica que Sky impone a todo lo que hace, invita a pensar que, llegado el momento, Geraint Thomas postrará armas a sus pies y se pondrá al servicio.

Lo hizo, en cierto modo, en la locura de Alpe d´Huez, cuando Egan Bernal se abre, Thomas, de amarillo, trabaja.

Pero Froome, a quien a veces le llevan los diablos, se precipitó, y dejó la labor de su compañero en nada.

Total: para que Tom Dumoulin emergiera como la piedra en el zapato que es.

Froome es la primera baza, sobre todo porque es cuádruple ganador del Tour, maneja la última semana con la solvencia que desconocemos en Thomas.

Pero es que además tenemos registros que ponen los pelos de punta: doblete Giro-Tour, Tour-Vuelta-Giro en línea, cinco Tours, siete grandes vueltas.

Olvidaros de lo que precede su concurso en la carrera: Lo que Froome está consiguiendo es brutal.

 

El corazón nos dice Geraint

Pero hay otra versión, una copla sentimental, una historia de éxito que no cae en saco roto, una evolución de un ciclista que es campeón olímpico, eso en el imperio es mucho decir, que ha llegado a dominar el Tour.

Es como un Bradley Wiggins bis.

Un Wiggins con matices, porque Geraint es un ciclista incondicional por sus compañeros, que trabaja con la calidad de los líderes, quedando entre los mejores cuando sólo resisten los mejores, siendo él un gregario.

Geraint ha trabajo siempre, sin levantar la voz, siendo recriminado a veces por algunos de sus capos, un saludo a Mark Cavendish.

Ha sido compañero, ha quemado etapas, incluso ha ganado carreras como París-Niza o Dauphiné, que son como el carnet por puntos para optar al Tour.

Y lo ha dicho, lo ha avisado, ha trabajado como si fuera a liderar el Team Sky.

Y eso está haciendo.

Pero hay presión, interna y externa.

Saben que Froome es el jefe y Geraint desconoce cómo responderá en la tercera semana.

Pero Froome trae el Giro en las piernas.

La olla a presión empieza a hervir, Mende abre la traca.

Hay Tour…

Imagen tomada de FB de Team Sky

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Una etapa de Vuelta por los parajes vírgenes de Somiedo

Tour: Las batallas del Team Sky

Team Sky- Tour Geraint y Froome JoanSeguidor

Uno y dos, Geraint Thomas y Chris Froome ahora mismo tienen el Tour de Francia a su merced

 

Dice Bradley Wiggins que el Team Sky tiene un problema de éxito.

Como si de apagar el fuego con gasolina, al primer ganador británico del Tour le gustaría reverdecer historias pasadas y una enemistad eterna.

El Tour de 2018 nos recuerda al Tour de 2012. 

Desde entonces no se había dado la circunstancia de dos Sky al frente de la general.

Entonces a Chris Froome le estragularon las opciones de progresar.

Harán lo mismo, o es diferente ¿le gustaría a Froome que hicieran lo mismo con Geraint Thomas?

 

Las prioridades del Team Sky

Añade Wiggins, venoso él, que a Dave Brailsford no le importaría llevar a dos corredores engañados con tal de ganar el Tour.

Con tal de llevarse el Tour para el Team Sky.

Un Tour que de ganar sería el sexto para los británicos. Seis en siete años, sólo Vincenzo Nibali pudo poner paréntesis.

Ahora mismo la prenda amarilla descansa sobre Geraint Thomas, el ciclista que había dicho que venía a esto.

Es más, dijo que en los Alpes se dirimiría el liderato.

Él ahora lleva el amarillo, más liderato que eso se nos antoja complicado imaginar.

Mov_Gore

 

El Team Sky ha ganado una batalla, no la guerra.

Esto es largo, luego lo razonaremos.

Por medio el Team Sky tiene batallas, varias batallas que resolver, y las primeras son las primarias en su seno.

Geraint dijo que venía a ganar el Tour.

A Froome no se le pasa otra cosa por la cabeza que ganar el Tour, ojo, el quinto Tour.

Alguien va de farol, como en los duelos de Grease alguien se apeará del coche antes de estrellarse.

¿Quién?

Ahora mismo no ponemos la mano en el fuego por ninguno.

Parecen el perro y el gato.

Hemos querido ver dos veces el final de etapa para tomar la medida de lo visto.

Dos imágenes: 

Cuando Kwiatkowski se aparta, a unos cinco de meta, le toca a Thomas tirar.

Bernal ha explotado antes de lo previsto y el galés debe tomar el mando.

¿Qué hace?

Geraint ataca y se va como un obús a por Dumoulin.

Froome a contrapié racaneando consigue despegar a Nairo, Bardet y Nibali.

Segunda imagen: Cuando Froome está a punto de cazar a Thomas y Dumoulin, Geraint vuelve a atacar.

Yo recuerdo una imagen nítida en este sentido. Campeonatos de España, 2007 en Cuenca.

Cuando se acaban los gregarios de Valverde, sólo queda uno para tirar, es Purito, pero éste ataca y se proclama campeón.

 

Los daños del Team Sky 

Situación nítidamente similar entre Froome y Geraint. O ¿cabría decir Geraint y Froome?

Es pronto, pero a Froome la situación no le debe parece cómoda. 

Joder que es el número uno, que pretende un quinto Tour, un doblete Giro-Tour, una escalera Vuelta-Giro-Tour…

Froome está a la puerta de todo, pero sin nada seguro. 

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Y es que imagino la mente siempre preclara de Mikel Nieve, cazado a 300 metros de meta, viendo el percal de sus dos excompañeros.

Por que creo que siguen siendo compañeros y que Geraint es complicado que mantenga el estatus, por la presión propia de la carrera, para él la tercera semana es terreno ignoto, y la presión interna.

Aunque Wiggins diga eso de Brailsford, no creo que el técnico alopécico pase tan frívolamente de ganar un quinto Tour.

 

Como veréis, no hablamos mucho más allá del Team Sky.

No lo hacemos porque tras ellos hay vacío, pero espero que aún no desolación.

Es obvio que esto está complicado, que la situación nos suena y esas cosas, como dijimos, esto es largo.

Queremos pensar que en ese resquicio que el mejor equipo en estas lides siempre deja en algún momento, alguien meterá el dedo.

Y queremos también hablar del triunvirato de Movistar, de Bardet, de Dumoulin, de Nibali y del resto, cuando los Alpes se haya consumido.

Para entonces, quizá sea tarde para todos ellos, pero para entonces veremos por qué es más que posible que el Team Sky les haya vuelto a ganar por la mano.

 

 

Imagen tomada del FB de Team Sky 

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La bicicleta se viste por las ruedas

Tour: La tabla rasa de Roubaix

Tour Roubaix JoanSeguidor

Ciclismo de calidad pero inocuo, al menos siempre nos quedará Roubaix en el Tour

Es obvio que cuando el pelotón desembarque en París, dos semanas quedan, se mirará atrás y quedará Roubaix entre las esquirlas del espectáculo.

Y quedará como el día que los puso al límite, en todos los sentidos, pero que no tuvo efecto significativo sobre la parte nombre de la general.

En otras palabras: hubo tabla rasa en Roubaix.

 

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Fiesta de Movistar en Roubaix

Por partes.

Llevábamos meses dando la matraca, rodeando el tema, merodeando el morbo.

Y no nos cabe otra que admitir que Movistar ha estado de diez en la jornada del adoquín.

Gestión perfecta, mostrando la convicción que algunas veces hemos echado en falta.

Sacando petróleo de cada situación, reponiéndose a la caída de José Joaquín Rojas.

Esta vez hubo cobertura, los pinganillos funcionaron.

 

 

Cuando Mikel Landa se cayó, por un momento le vimos fuera de la general e incluso de la carrera, la reacción fue rápida y sobre todo eficaz.

Movistar tenía nombres como Benatti, Ertivti y principalmente Amador para esta jornada.

Se multiplicaron.

Nos la envainamos, Movistar ha dado el nivel en la jornada que muchos creímos que se les cruzaría.

Al punto que salen de Roubaix, siguen después de Roubaix con tres líderes.

Alejandro Valverde corre sin intenciones mayores, eso dice, como si las tuviera.

Nairo Quintana estuvo perfecto, sobrio, bien situado y muy atento.

Reiteramos, convicción inequívoca apuntando al Tour.

 

Lo mismo que el Team Sky, el equipo que pise el terreno que pise, quiere ser vanguardia.

No creo decir una barbaridad si afirmamos que Chris Froome es ahora mismo el gran favorito al Tour, porque sale bien parado de una semana complicada y está perfectamente rodeado.

Conoce los automatismos del Tour y sabiendo cómo trabajan en su equipo, es complicado pensar que le pesará el Giro.

 

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Como Nairo días antes, Rigoberto Uran ha sido el gran perjudicado del pavé.

A los colombianos les tocará heroica en los Alpes, como a Romain Bardet, que acumula desgracias y cambios de bicicleta.

El día que Francia fue campeona del mundo, su mejor carta para recuperar el Tour camina lejos.

Si miramos atrás, en este cruce fútbol – ciclismo, en el ciclo sin franceses ganando el Tour, han cumplido por partida doble la injusticia futbolera con «les bleus».

 

Degenkolb, en las duchas de Roubaix

La jornada no ha resultado lo selectiva que podíamos prever porque los favoritos, igualados y acongojados por el peligro, fueron conservadores, de la misma manera que los especialistas se ciñeron a ir por la etapa.

El lucimiento es un tema del pasado, hay que ganar y atar el triunfo.

Y en ello hoy el Quick Step no fue el equipo que otras veces ha sido, Peter Sagan nos recordó a esas clásicas que se le quedan al alcance de la mano, y Greg Van Avermaet fue la punta de lanza.

Lo fue junto a John Degenkolb, cuyo éxito nos pareció formidable, volver al sitio que le vio triunfar, donde tocó el cielo, tras pasar por infierno de un accidente en la carretera, de consecuencias funestas, como comprobamos.

 

Degenkolb ha vuelto, lo ha hecho en el Tour, la carrera que encumbra y borra ilusiones, un recuerdo en ese caso a Richie Porte, un ciclista que nació para optar el Tour y quizá no ganarlo, nunca.

Imagen tomada de FB de Movistar Team 

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