La UCI a veces parece el peor enemigo del ciclismo

UCI Van Garderen California JoanSeguidor

Que Van Garderen siga líder en California es una cacicada de la UCI

California es una de esas carreras que pillan a contrapelo, por que te asaltan en el momento de ir a la cama y convive con el Giro de Italia.

Es un ciclismo muy diferente al europeo, por paisaje, ruta y esencia.

Esas carreteras por las que mal bajó Remi Cavagna, dando miedo, esas urbanizaciones tan de USA, las rutas tan anchas otras veces, el sol que tuesta…

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Y unas etapas que dan que hablar, vaya si lo dan.

Porque visto el desenlace de la jornada que gana Fabio Jakobsen, visto lo que se dice y lo que se argumenta, es increíble que Tejay Van Garderen haya salido como si cualquier cosa.

En menos de 48 horas la UCI ha sacado el repertorio de incoherencias que retratan los motivos por que el ente que regula el ciclismo carece de crédito cada vez que se le necesita

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Tejay Van Garderen convivió con la desgracia en el tramo final de la jornada y al final parece que el jurado quiso compensarle por tanto sinsabor.

Una primera caída le descuelga a menos de diez para meta, se cambia la bicicleta con un compañero, una bicicleta que tiene problemas y hace un recto, vuelve a la ruta, recupera con sus compañeros y cuando tiene el pelotón a la vista, otra caída le cierra el paso y se acabó.

Esa segunda caída se produce a más de tres kilómetros de meta, pero el jurado decide darle a todos el mismo tiempo.

Toma ya.

Van Garderen sigue líder, Moscon, segundo

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La decisión es dantesca y se carga un reglamento que cada vez confunde más al personal.

Quizá no tanto el reglamento, y sí el uso que se hace de él.

Decir que se ha beneficiado a Van Garderen por ser americano y estar en USA es por otro lado no conocer que esto está en manos de jueces que vienen del sitio más insospechado a arbitrar una carrera en la que las banderas son indiferentes

 

El otro día en el Giro de Italia ya nos quedamos sorprendidos por la decisión sobre Elia Viviani en un sprint que ganó con solvencia pero que perdió por una decisión rígida, tanto, que sorprende no se aplique más a menudo en sprints muy similares.

El Cruz Criterium está diseñado para el transporte seguro de la mayoría de tipos de bicicletas. Es compatible tanto con ejes normales como con ejes pasantes, así como, con la mayoría de frenos de disco

Con Viviani se falló al revés que con Van Garderen, no le valió vestir la tricolor en la carrera de su país.

Sea como fuere la ley es de chicle, elástica y el aficionado sencillamente se pierde.

 

SQR – GORE

 

La UCI sentencia, dicta y no puede haber enmienda ni marcha atrás, no hay más opción que acatar.

En lo de la UCI, California y Van Garderen ¿quién juzga a los jueces?

Por que lo de California es un despropósito que deja antecedentes a los que todo el mundo puede agarrarse.

Las explicaciones del Education First son de ciclismo ficción, pues daban por descontado que Van Garderen iba a entrar cuando se produjo la caída.

También iba a entrar Marc Soler en la primera jornada de la París-Niza y se armó un abanico que lo sacó de la carrera.

Cambrils Square Agosto

 

Así las cosas, ¿qué valor tiene lo que diga el árbitro?

La UCI, el organismo que dice velar por el ciclismo, el mismo que disculpa a Samuel Sánchez por un suplemento en mal estado cuyo nombre no precisa, el mismo que mide la acción de Viviani de una forma y la de Van Garderen de otra, ha perdido el norte.

Imagen: FB EF Education First 

 

 

 

 

El nuevo Van Garderen

Tejay Van Garderen en la Vuelta a Polonia

A día de hoy no sé si Tejay Van Garderen estará en la Vuelta a España. No sé si el estadounidense serguirá en el empeño de ganar una gran vuelta, aquel reto que un día anunciara en su potencial, cuando explotó en un Dauphiné y refrendó en el Tour que acabó de blanco, aquel que ganó Wiggins y le tocó correr a la sombra de Evans, hasta que BMC se percató que el americano iba mucho mejor.

Con el tiempo Van Garderen fue tropezando en la misma piedra. Por lo que fuere, es indiferente ahora, el Tour se declaró imposible, pero lo peor es que el Giro, este último Giro también. Desde el mismo Blockhaus, el día que Dumolin arrojó las credenciales en la mesa, Van Garderen se descolgó del grupo de favoritos.

Pero lo que esperamos de los grandes nombres, Van Garderen lo va dando, a cuenta gotas, pero dando, porque tampoco han sido muchas las opciones que ha tenido. Por ejemplo en la Vuelta a Polonia, sin opción en la general, se metió en el corte bueno de la etapa que ganó Van Poppel y fue cazado a menos de tres de meta, tras una cabalgada cargada de clase y valentía.

Ese tipo de reacción nos gusta en los ciclistas, demuestra que tienen sangre, pundonor y capacidad. Demuestra que, a pesar de no estar en el nivel que quizá un día soñaron, quieren seguir en la pomada y que se hable de ellos.

No han sido años sencillos para Van Garderen, que se vio con un Dauphiné casi atado y acabó fuera de concurso por un Froome tremendo, luego el Tour, donde siempre le pasaba algo que le descolgaba, incluso hace un par de años, cuando completaba una carrera envidiable hacia el podio.

En este último Giro, Van Garderen luchó y consiguió una etapa, un premio que no es pequeño, y que puede serle la piedra de toque para el futuro, para encontrar las posibidades del americano que dio un paso al lado para que Richie Porte fuera el líder único de BMC en el Tour.

Aunque en su día dijimos que Tejay es de esos ciclistas que te deja frío, que un buen corredor siga en liza y se agarre a su suerte es para celebrarlo.

Imagen tomada del FB de Tour de Pologne

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Para Endura la aerodinámica sigue siendo territorio virgen

El Giro anestesiado

Qué bonito sprint para cerrar la primera semana de Giro de Italia. Una llegada emocionante, con susto incluido, el enlace que marcaba un seto en medio de la calzada, y sobre todo el éxito de Caleb Ewan, el tercer velocista de la carrera que veía como Fernando Gaviria iba creciendo y André Greipel se aseguraba su pieza sin que a él no le cayera nada. Poco a poco Ewan sigue sumando, pero si os dais cuenta a una velocidad muy diferente a la que nos tenía acostumbrados, porque una cosa es ganar en extremo oriente y otros paisajes exóticos y otra en la vieja Europa, donde el ciclismo adquiere otro rango y la victoria, la victoria, se vende cara.

La primera semana del Giro se cierra sin sobresalto, plácida y si viéramos los parajes por los que ha pasado, casi paradisiaca, con esas vistas sobre Sicilia, la cintura del Etna, los bosques sardos y los pueblos blancos de la suela de la bota itálica.

Nada en el aparato podríamos decir, sin temor a equivocarnos, nada que pudiéramos presagiar de inicio, hace siete días en el Algero. Cuando uno miraba el recorrido y sabía de los recovecos de las islas itálicas, imaginaba eso que tanto nos gusta dibujar en la mente: tradición, emboscadas y dosis de buen ciclismo. Todo lo contrario, la carrera se ha distinguido por la ausencia total de acción, al menos en lo que a los hombres fuertes en la general se refiere. Un solo movimiento de un ciclista que nos encanta, Bob Jungels, pero que no deja de ser un segundo espada, resume lo sustancias de estos días. Fue un látigo, un fustigamiento justo pero eficaz sobre el resto de favoritos que es recordó que la carrera puede empezar en cualquier momento, aunque los momentos de acción real han sido la excepción.

Y lo vimos en el Etna, donde si se nos permite decir apreciamos mucho miedo y poca vergüenza. Hace un año, a estas alturas el Giro había sido excelente ya de inicio. Tras el arranque holandés, tuvimos una primera semana de altura, con Jungels y Amador en plan estelar, las victorias de Ulissi, la jornada del sterrato con Brambilla en Arezzo. Un Giro cinco estrellas que sin embargo no tenía la nómina de éste, era un Giro que se jugaba entre nombres de menos caché, en general, pero con más ambición, porque la segunda línea de las grandes escuadras es digna de liderar cualqueira de ellas.

Y así vemos como en el Etna había miedo: Mollema, Pinot, Nibali, Dumolin, Nairo, Geraint,… si ni siquiera se tentó a Landa cuando éste quedó descolgado por un pinchazo. Hay miedo, respeto, llamadlo como queráis, equipos que guardan la posición en el pelotón, que no están para historias ni sorprersas, que quieren llegar con todo lo más lejos posible. Un ciclista afeado por su forma de correr como Van Garderen fue uno de los hombres del Etna al poner a los suyos a bloquear la carrera, pronto vendrán los Sky a cascar su trote cochinero. Es la “anglosajonización” del ciclismo, ni más ni menos, es lo que hay, no cabe vuelta de hoja y si éstos se imponen, andamos jodidos.

Porque harán del Giro el Tour, su Tour, y ya sabéis qué es el Tour con los hombres de negro, y sus clones al frente, un sopor, la peor manera de matar el ciclismo y su esencia, una esencia que creíamos a buen resguardo en Italia.

Y a ello se le unen los dos del bando latino. Vincenzo Nibali parece el del año pasado, a remolque de los acontecimientos y confiando en su casta y calidad para revertir la situación. Si os acordáis hace 365 días estaba aún peor y remontó. Su ataque del Etna no sé si respondía a la razón o la corazón, esperemos que a lo segundo, porque si es a lo primero, Amador lo secó pero que muy bien.

Nairo Quintana espera mejores días, si el colombiano ya es de sangre espesa y temple frío, de esos que sólo gustan de atacar una vez, dos a lo sumo, porque no regala una alegría, imaginároslo en esa economía de esfuerzos que tiene que trazar en ese doblete que ansía.

En el Blockhaus, el domingo, se le acaba la tontería, o se mueve o llega a la crono con muy buenos especialistas alrededor. Para entonces acabó el tiempo de la anestesia.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Pocas marcas presentan una historia centenaria

El nueve del Giro

Excelente, una nómina excelente trae este año el Giro de Italia, el número cien y no sé si será por ese número, pero desde luego que la corsa rosa tiene muchos argumentos, nombres y apellidos para ser seguida con atencion durante las próximas semanas.

Por ser el vigente ganador, el dorsal número uno, dos veces triunfado aquí, y cuatro de grandes vueltas, por ser un corredor indescifrable, que gana vueltas en el sprint final, en pequeños cortes, Vincenzo Nibali debe encabezar el pronóstico, incluso siendo ese ciclista que anda lejos de cuando dominó el Tour, hace tres años, porque cuando no le da el físico, este siciliano coge el mapa, sondea el itinerario, hurga en el recorrido y sabe buscarte las vueltas para que, en un momento dado, las cosas den un tumbo y caigan de su lado. Por todo Nibali es la niña de los ojos de este Giro.

Un Giro en el que no estará con él, su querido y fiel escudero Tanel Kangert, supongo que ajeno al 99% de los pronósticos, pero atractivo a los ojos de este mal anillado cuaderno, por tratarse de uno de los mejores gregarios de los últimos Giros que llega ahora en calidad de líder de un equipo, el celeste Astana, muy mermado por la horrible pérdida de Michele Scarponi y la baja de Fabio Aru, un tipo que debe estar muy jodido viendo como la carrera saldrá de su isla sin él en la contienda.

Y siguiendo con outsiders, nos emociona la baza de Bob Jungels, sexto y mejor joven hace un año con un recorrido interesante para él y un año más de experiencia en el zurrón. Se prevé un Giro clave para la perla luxemburguesa que puede domar su suerte futura si aqui le van bien las cosas, algo similar que ocurre con ese excelente contrarrelojista australiano que se llama Rohan Dennins, quien hace un tiempo dijo querer emprender un camino similar al de Wiggins, de la pista a aspirar al Tour, y que en este Giro llega con galones, más que nada porque el amigo Van Garderen no despierta.

Volviendo al panel fuerte de favoritos, damos un salto y nos quedamos en el segundo peldaño, alegrándonos que Thibaut Pinot se haya decantado por el Giro, consciente que en el Tour ha caído en un bucle difícil de sortear. Se puede ser grande si estar en Francia en julio y Pinot nos lo puede demostrar, la anarquía que reina en el Giro es más sencilla de gestionar desde su indescifrable forma de correr y entender este circo. Va bien contra el crono y escala a las mil maravillas, para mí es el tapado de esta carrera.

Pues Pinot está eclipsado por grandes nombres, y entre ellos, el de Nairo Quintana, que si tuviera que jugar mi dinero se llevaría casi toda mi apuesta. El colombiano está en capilla de algo que veo muy complicado que realice, Giro + Tour casi veinte años después que Pantani, sin embargo en Italia creo que tendrá chance: conoce la carrera, la ha ganado, banderín del Stelvio incluido, y el recorrido le va bien. Otra cosa es el Tour, donde Froome, si está como otras veces, no va a dejar ni las migas.

Si alguien puede evitar que Nairo haga de la carrera un paseo sobre alfombra rosa es Mikel Landa. Sólo con que esté como hace dos años, sería un duelo de altura, rayando el cielo del ciclismo y propinando grandes momentos, ahora bien, el alavés es tal y como lo pintan: una caja de sorpresas que esconde más que enseña y que ni siguiera en su equipo se atreven a fiarlo todo a él, por eso la entrada de Geraint Thomas, como segundo o primero de abordo, quién sabe lo que dirá la carretera y el gerol con el que se levante Landa en los dias importantes.

Tendremos la lupa sobre Adam Yates en la grande que debe confirmar el maillot blanco del Tour y un resquicio de nuestro corazoncito en Steven Kruijswijk, para mí sin duda el protagonista del momento ciclista del pasado año, cuando cayó contra una nevera helada del Agnelo por trazar inseguro en un descenso en el que Nibali demostró el porqué de su fama. No creo que el holandés gane, pero ojo, porque puede ser actor importante y hacer que otro pierda. Me apena ver que sólo brilla en el Giro, como un Hesjedal cualquiera, pero a día de hoy lo situaría en el escalón alto de la gente con opciones a hacer algo importante.

Ahora sentados, cómodos y adelante, porque la carrera más bonita del planeta celebra 100 ediciones, una cosa que pasa una vez en la vida y que seguro que forrarán la bota de rosa y fiesta, siguiendo los pasos de Garibaldi y los suyos cuando cogieron hace 156 años aquella suma de estados independientes para dar forma a lo que hoy llamamos Italia.

Imágenes tomadas del FB de Giro de Italia

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Y Valverde nos devolvió el ciclismo

Hace unos meses nuestro amigo Jordi Escrihuela nos habla de la zona del Mont Caró, un rincón, una esquina en el mapa de Catalunya. Un sitio bello, agreste y rocoso, asomado al Mediterráneo, contrafuerte de los Ports y el Maestrazgo, más al sur. Un sitio, curiosamente, poco frecuentado por el ciclismo.

Hoy la Volta ha vuelto al sitio en el que Lucho dio cuenta de Perico con la bendición del Indurain de la primera época, el que venía de ganar el Tour para hacerse con su segunda Volta. Aquel día vimos ciclismo de quilates, dos monstruos por las culebras del Caró, una etapa de esas que trascienden.

Yo creo que en el futuro, cuando nos acordemos de Lo Port, la cota mil del Caró, lo haremos de otro día de retina y recuerdo, y lo haremos gracias a dos tipos que van de azul. Por un lado Marc Soler, que si somos rigurosos no era azul hoy, era blanco, vestía de blanco, como el libro cuyas páginas está empezando a escribir, a golpe de talento y humildad, con un trabajo excelso, siendo el gregario que queda con su líder cuando sólo aguantan otros capos, siendo el tipo que pone el peligro la integridad de un triple ganador del Tour como Froome y que le recuerda a Adam Yates: “Eh, que yo te gané un Tour del Porvenir”.

Soler lleva tiempo avisando, el Avenir fue el estilete, pero eso cabía corroborarlo. Crece tranquilo, a fuego lento, volviendo al viejo guión de chez Unzue, rompiendo la regla que impuso Nairo. Que un chaval de Vilanova brille así, a tal nivel, nos emociona.

Soler es futuro, aunque también parte del presente y éste lo comparte con Alejandro Valverde, “don” Alejandro Valverde. Qué ciclista. Gracias Alejandro, gracias por devolver al ciclismo a los titulares, por llenarlo de contenido y simbología, por pasar de puntillas por el bochorno de la crono por equipos de Banyoles, por mirar adelante, por hablar en la carretera y hacerte más grande de lo que eres.

A la fiesta contribuyeron dos más, dos nombres que son el perro y el gato. Alberto Contador, que nunca se retira el dorsal sin haberlo intentado y Chris Froome, que no entiende inscribirse en una carrera sin hacer honor a su caché. Eso sí, hoy Valverde los ha retratado.

Queríamos recuperar el ciclismo y éste entró por la pantalla, en plan torrente, con el mejor cartel posible, entre grandes nombres, en un lugar indómito que premió la valentía y compensó el tétrico espectáculo que hemos presenciado esta semana. Porque la carrera y sobre todo la carretera han puesto un ciclista gris como Tejay Van Garderen donde merece, lejos de los mejores. Ahora que mire y estudie los cinco que tiene por delante en la pantalla, quizá hasta tenga algo donde agarrarse.

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La cadena siempre perfectamente lubricada

Rojas quiere luz y taquígrafos

No sabéis como me toca los cojones volver sobre este tema, pero estarse callado ante tamaña tontería resulta complicado. Visto el despropósito de la decisión sobre la crono por equipos, su resultado, primero, manipulado a última hora de la tarde y volteado con nocturnidad, ahora vemos una caza de brujas en el pelotón que no viene de fuera, viene del propio gremio.

Aquel dicho del «ojo por ojo» corre riesgo de prender como la pólvora por los recovecos del pelotón, cuando vemos el círculo vicioso que se ha alimentado desde que José Joaquín Rojas fijó con un cachete en el trasero de un compañero su posición en la retaguardia de la crono por equipos del Movistar.

Lo que en su momento se convirtió en una queja formal del BMC y Trek, alimentada por las redes sociales de Tejay Van Garderen y Rohan Dennis, denunciando el gesto, es ahora un partido de vuelta en la imagen que se toma desde el helicóptero del líder de carrera retirándose el casco un momento para despojarse de la gorra y volver a ponerse el casco.

Rojas aprovecha eso del Pisuerga y Valladolid para decir si eso no es punible, y recorta el trozo del reglamento UCI que le ampara en su protesta. Perfecto, ciclistas persiguiedndo a ciclistas, ciclistas puteando a ciclistas. Eso es lo que ha logrado el máximo organismo cons sus decisiones a cuarto y mitad. Ahora cada imagen que veamos será peinada con cuidado de cirujano para ganar fuera de la carretera, lo que no se logra en ella.

La UCI se ampara en la señal de televisión para sancionar a unos corredores y a otros no, pero no esa misma señal a veces saca a relucier flagrantes fallos de organización que el organismo no quiere reconocer, al menos de forma explícita.

José Joaquín Rojas, ciclista que no podemos seguir por tenernos bloqueados, ha respondido con la misma moneda aquello que él critió de sus colegas. Lo que pensamos de Van Garderen y cómo se obró tras lo de Banyoles, lo dijimos, incluso considerando que la sanción era legítima. Ahora Rojas responde a una pataleta, con otra mayor, en el tan español ejercicio del “y tú más”.

Pues nada, “y tú más” y convirtamos el ciclismo en un carrusel de paranoicos obsesionados con el grano en ojo ajeno. Veo que al murciano le están respondiendo fuerte en las redes, no veo otra reacción posible, sinceramente. Es lo que hay.

Nosotros nos quedamos con Alejandro Valverde, quien no dudo que en la intimidad habrá jurado en hebreo, pero que en público dio una triple lección: defendió a su compañero, lamentó la sanción y miró para adelante. Resultado: 101 victorias como profesional y un bonito espectáculo camino de Igualada.

#Top2016 Van Garderen siempre te deja frío

De Tejay Van Garderen siempre tengo una imagen grabada. Fue aquella llegada en alto del Dauphiné, el año pasado, en junio, cuando vestía el maillot amarillo con posibles de hacerse con la carrera que marca la suerte de los favoritos en el Tour. Sin embargo quedaba una última baza, una bala que Froome no quiso desperdiciar. Fue un momento, un atisbo, Froome le miró de reojo a la salida de la una curva y adiós.

Arriba recuerdo la imagen de Van Garderen hundido, apoyado sobre una pared, la cabeza gacha, sobre un brazo. Roto, desmoralizado, había dado su mejor versión, pero se declaró insuficiente. Aquel dia, yo creo que cambió la suerte de Van Garderen.

Al poco tiempo Van Garderen mostraba el tono frío que siempre le acompañó. Se estableció en la parte noble de la general del Tour, pero acabó claudicando la jornada de Pra Loup, descolgado y lejos de los mejores, aduciendo enfermedad. Van Garderen llegaba a ese Tour como quinto vigente, resultado que ya había logrado tres años antes, siendo doméstico de Cadel Evans y mejor joven de la carrera.

Con estos mimbres, Tejay se presentó en el Tour 2016, otra vez cita capital en su calendario, tras una temporada cargada de resultados discretos y una única victoria, en Suiza, en alto. Ya en la ronda que ganó el colombiano López Van Garderen dio muestras de lo que acontecería en Francia. Irregular, como desconectado, no alcanzaba el tono deseado.

Y llegó el Tour, en una situación nada sencilla, pues a su lado ya le habían situado un alter ego en la capitanía, Richie Porte. El australiano le pasó sin problema, incluso tras un arranque desfavorable. El gélido Van Garderen estaba ahí, defendiendo su suerte para el top 5 hasta que no pudo más, sin explicación aparente, en los entremeses previos a los Alpes. «No words» sobre su actuación, simplemente, no iba. Sin opciones a nada, poco pudo ayudar a Porte, inesperadamente cien veces más sólido.

Tampoco hizo mucho en la Vuelta que acabaría abandonando para poner colofón a un año para olvidar y que debería hacer replantearle el futuro, pues como a muchos que un día optaron al Tour, al americano le pesa la responsabilidad de no hacerlo bien en la carrera que le obsesiona, cuando hay vida y mundo mucho más allá, sobretodo cuando eres un ciclista de calidad y jerarquía como es su caso. El Tour es la carrera a la que aspiran unos cuantos privilegiados y sólo gana uno, un cuello de botella por el que muchos han pasado sin saber gestionarlo bien.

¿Cómo lo hará Tejay?

Imagen tomada de FB de Tour de Suisse

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El Cruz Alu-Bike es un portabicicletas de techo con carril de aluminio y equipado con doble pomo antirrobo.

Cinco + cinco para la Vuelta

La tercera grande del año, en orden cronológico e implicación de los participantes, llega con, otra vez, una participación de lujo. Aquello de que la Vuelta era para septiembre y los que cateaban en julio ya no es un axioma, al menos cabe agradecer que el vigente ganador del Tour se deje caer por esa esquina de la Península. A Froome, le hemos añadido otros nueve.

Miguel Angel López, sin Aru, sin Nibali, se empezarán a calibrar las sensaciones de este colombiano del “Avenir” que tanto da que hablar. Ganar Suiza es muy grande, pero esto son palabras mayores. Aunque no tendrá una gran presión, es de suponer que dará destellos y porqué no acabará cerca o dentro del top ten. Nos recuerda al Esteban Chaves de hace dos años, cuando todos hablaban maravillas de él y no paraba de crecer.

Tejay Van Garderen, el americano es un ciclista bipolar que aún no ha dado su cara amable en una gran vuelta. No le vemos excesivo crédito, porque parece que sólo se motiva para el Tour, pero a la vista que éste le queda muy grande, posiblemente recalibrar sus ambiciones sea lo más conveniente, más cuando su equipo ha dado con el mejor líder para la mejor carrera desde Cadel Evans, hablamos de Porte. Van Garderen, croner de etiqueta, pero sólido en montaña si la fortuna se alinea, debería ser uno de los outsiders de la carrera.

Warren Barguil, el francés vuelve a la escena donde empezó todo. Aún asombrados por sus dos victorias en la Vuelta de hace tres años, parece que esta carrera le da lo que el Tour le niega, un tono más bajo en los rivales y un recorrido que arrincona las cronos. Dependerá de cómo haya acabado de castigado el Tour, pero si la carrera le sonríe podemos tener aquí uno de los animadores de la Vuelta.

Steven Kruijswijk, el gran damnificado del Giro es el ejemplo palpable que en la Vuelta siempre confluyen los protagonistas de las dos primeras grandes del año. Si está en la forma del Giro, cabrá ver si lo logra porque dos picos de forma son sencillos de alcanzar, debería estar en el podio, cuanto menos. Su gélida forma de correr deberá por eso revisarse ante un recorrido que promete electricidad en muchos pasajes.

Nairo Quintana, pasan las carreras, los años para el colombiano dorado, y parece estar donde estaba hace un tiempo. Ni más adelante, ni más atrás. Nairo necesita aire, un triunfo, algo que llevarse a la boca porque su Giro de hace dos años empieza a quedar lejos. Enfermo, eso se adujo, en el Tour, hay dudas de cómo se habrá recuperado. El año pasado ya se vio que su segunda grande en un año le empezaba a sobrar, si entonces pareció acabar más entero el Tour, podemos decir que el Nairo que veremos en esta Vuelta es una soberana incógnita.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia