Los seis días y la “belle époque” del ciclismo

Estos días hemos disfrutado del Mundial de pista en el velódromo de Cali con uno de los grandes nombres de este circo recién retirado: Franco Marvulli. El extrovertido suizo era el rey de los seis días, en ellos contrataba, manejaba y encandilaba al respetable. Marvulli era la punta del iceberg de este coto pistard que lamentablemente no se trae las figuras de la carretera como un día lo hizo.

Escuchar a Federico Martín Bahamontes, el escalador de escaladores, hablando de sus americanas con Miquel Poblet es simplemente una delicia. Oírle comentar esas interminables carreras de velódromo en las que Rik Van Steenbergen era el terror, donde los fondistas tenían que confundirse con la velocidad de sus parejas suena a ciencia ficción en nuestros días. Hasta el ciclista más antagonista a un velódromo, Jesús Loroño, fue habitual de los seis días. ¿Se podría contar con la presencia de Froome, Contador y Purito en unos seis días? Eso es “ciclismo ficción”.

Pero hubo un tiempo en que eso no fue así. Hubo un tiempo en que disfrutamos de Laurent Fignon, Eddy Merckx, Francesco Moser y Rik Van Looy dando vueltas como locos a una elipse peraltada, impulsados por el público que lo veneró en julio, durante el Tour, que les chilló en las clásicas y que ahora les veía a tocar en la pista.

Ahora las estrellas de este tinglado son ciclistas con cierto nombre en la carretera como Teo Bos, Michael Morkov, Iljo Keisse y Niki Terpstra, quien ganó los seis días de Gante antes de hacerlo en  el Tour de Qatar y opositar a ser uno de los nombres de la recién inaugurada primavera, no en vano fue uno de los inquilinos del ultimo podio de Roubaix. Pero no nos engañemos, a pesar de la calidad de los citados, un poco más de caché sería deseable, pues ello le daría la proyección que este maravilloso evento merece.

Los mejores años de los seis días fue la “belle époque” del ciclismo. Hoy la cosa es mucho más de andar por casa. Bajo los auspicios de Patrick Sercu, una leyenda con 88 victorias en este tipo de pruebas, los grandes nombres no se ofrecen ni por un buen puñado de pasta. Por ejemplo Sercu admite que quiere a Mark Cavendish, no olvidemos su condición de campeón mundial de americana, pero Patrick Lefevere no le permite prodigarse.

Quizá convenga un cambio de chip y potenciar estos bolos de ciclismo bajo techo, cuidar estas cápsulas que mantienen vivo este deporte entre escarcha y heladas, al margen de poner las estrellas a rodar muy cerca de sus fans. Y es que por mucho que nos neguemos, vamos hacia un ciclismo global, e interrelacionado, donde tenemos tanto ganadores del Tour que vinieron del BTT, como Cadel Evans, como buenos pilotos de BMX que triunfan en carretera: Peter Sagan.

Por cierto que los próximos seis días tendrán una pareja española vestida de arco iris.

INFO

Inscripciones para la “Roubaix castellana”

El GP Canal de Castilla es un proyecto ciclista que pretende importar el modelo europeo de “clásica”.

Las inscripciones para la segunda edición de la prueba, que verá la luz el fin de semana del 19 y 20 de julio en Medina de Rioseco (Valladolid), comienzan el sábado 1 de marzo.

El Club Deportivo Sirgas Románicas nos propone tres grandes pruebas:

  • El sábado se celebra el II GP Canal de Castilla, un recorrido de fondo de 163 Km. donde se incluyen 51 km de pistas de tierra divididos en 10 tramos especiales, los tres más largos por las sirgas (caminos paralelos) del histórico Canal de Castilla. El paso por varias pequeñas cotas, pueblos escénicos con adoquines de nueva factura y la multitud de cruces contribuyen a hacer merecedor al trazado la denominación de “Roubaix castellana” que varios medios ya le han atribuido.
  • El domingo tendrá lugar el II Retro GP Canal de Castilla una marcha reservada a bicicletas de carretera anteriores a 1987 y ciclistas que vistan maillots “vintage”. Serán de 66 Km. de longitud que coinciden en gran parte con el comienzo y final de la prueba larga.
  • Para completar un fin de semana enteramente dedicado a la bicicleta, paralelamente se celebrará el III Encuentro de Bicis Clásicas GP Canal de Castilla (inscripciones a partir del 1 de junio).

La exposición de bicicletas antiguas “Pasión por lo clásico”, centrada en bicicletas del S. XIX y de la marca Opel, un mercadillo ciclista en zona de meta y actividades paralelas para participantes y acompañantes (menús especiales, descuentos en visitas turísticas, “GPCC solidario”…) completan una variada oferta que convertirán a Medina de Rioseco y al Canal de Castilla en un auténtico espectáculo ciclista en el tercer fin de semana de julio.

Más información e inscripciones en www.gpcanaldecastilla.com

 

 

Se supone que Belkin es un equipo serio

Entre bastidores sabrán cuáles son los motivos, pero la vida ajena que Juanma Garate lleva respecto a su equipo, el holandés Belkin, nos recuerda historias para no dormir. Al parecer, el ciclista irundarra se impone silencio para ver en qué acaba todo esto. Se habla de un problema de papeleo, una cuestión burocrática, sonando a la típica excusa que se aduce cuando el asunto lleva mar de fondo.

Lo cierto es que en la estructura ahora llamada Belkin, Team Blanco, hace un año, y Rabobank desde los inicios, es una caja de sorpresas. Se dice que es un equipo serio, integrado en un país serio, con gestores serios y técnicos serios, pero los muertos que les salen a flote cada cierto tiempo mantienen un hilo digamos que latino en todo el rastro que deja esta estructura neerlandesa.

Hace un año, sólo uno, Luis León Sánchez, señalado pero nunca formalmente acusado, vivió un limbo dentro del equipo. Sin competir durante meses, purgó una pena que iba a medio camino entre la paranoia y la realidad. Luisle ha sido nombre recurrente en testimonios vinculados a la Operación Puerto, se le ha mentado e incluso pertenecía a Liberty cuando todo estalló. Sin embargo, como dijimos, tragó con una pena por algo que nadie le sentenció por escrito, y así, en base a sospechas y diretes, no se hacen las cosas.

El asunto de Luisle coincidió en el tiempo con la catarsis liberada por uno de los símbolos de este equipo en toda su trayectoria. La confesión de dopaje por parte de Michael  Boogerd hizo más pulcros a los mismos mentores que muy posiblemente miraran para otro lado, cuando no consintieran, las prácticas de su corredor estrella.

Porque los marrones en esta ejemplar casa no ha sido pocos. De todos es sabida la historia que contó Michael Rasmussen, expulsado de forma vergonzosa de un Tour por unas palabras de un comentarista de televisión. La canción de Rasmussen se llevó por delante la carrera de Levi Leipheimer, otro amante de las emociones fuertes y acorralado por sus quehaceres vestido de Rabobank.

Rabobank fue además casa de varios ciclistas españoles, quienes por cierto se precian de darle al equipo posiblemente sus mejores resultados, al margen del Giro de Menchov, corredor que por aquel entonces también tuvo un turbio asunto de cuyo desenlace no se supo. Como Garate, ganador de una etapa en el Ventoux con esta elástica, Oscar Freire, vencedor en San Remo y portador del arco iris, y Juan Antonio Flecha, podio en grandes clásicas, le han dado grandes momentos a este grupo que, como es lógico, mira por los suyos, eso es holandeses que en su caso nunca terminan de explotar. Hablemos de Robert Gesink, Teo Bos, Lars Boom y, en menor medida, Bauke Mollema.

Veremos en qué acaba lo de Garate, “un auténtico capitán” en palabras de Nico Verhoeven, integrante de aquel PDM que dejó el Tour de 1991 a saber por qué. Ay el pasado, ese gran enemigo del ciclismo. De lejos, y desde la ignorancia de no estar ahí dentro, esto no nos huele bien.