El veredicto de los adoquines, Juan antonio Flecha

Al habla Juan Antonio Flecha, el hombre de ciclismo de Eurosport, que nos da algunas de las claves de la campaña de adoquines

Juan Antonio ¿Quién se lo habría dicho a Mathew Hayman?

Desde luego, quién lo hubiera dicho más saliendo de una lesión de brazo y habiendo corrido tan sólo Miguel Indurain y La Rioja. Tuvo una fractura en la Het Nieuwsblad y ha sabido mantener un estado de forma que entonces ya sería buenísimo. Lo que ha hecho no es algo tan raro, el año que yo fui cuarto en Roubaix me rompí la mano y necesité cirugía para fijarlo, incluso una semana después que él, pero mantuve el ritmo y pude llegar a Flandes en buenas condiciones

Tú coincidiste con él…

En Roubaix era la persona que debía estar cerca mío los años de Rabobank. Estaba siempre detrás por si tenía algún problema, o algún cambio de rueda. Recuerdo la Roubaix que perdí por un pinchazo en la zona anterior a Arenberg. Aquello le enfadó mucho porque él había cumplido su misión y otros no. No es usual ver gente tan desinteresada. Cuando salió la opción de irnos al Team Sky le animé a que me acompañara. Me ayudó mucho en la Het Nieuwsblad que gané, me dio la rueda de atrás, sin él no habría ganado

Por cierto qué Roubaix la de este año

Ha sido una carrera muy bonita, quizá la mejor de los últimos tiempos, con un grupo de hombres importantes que anticipa el ataque y lleva los favoritos a la contra toda la carrera. Cuando atacas como lo hizo Etixx el otro día, tienes que estar muy seguro de tus fuerzas porque no siempre sale bien. Sea como fuere creo que a un corredor que ha ganado cuatro veces Roubaix como Boonen no se le puede dejar ir aunque quede mucho para meta. Cuando un favorito ataca debe responder otro favorito

Parece que Boonen se nos va

No acabo de ver claro que deje el ciclismo. Ha estado ahí, muy cerca, y él ya ha declarado que una quinta Roubaix es su sueño

Cancellara también lo puede dejar ¿no te apena que se planteen dejarlo estando tan bien?

El año de tu retirada no tiene porque se un mal año. No obstante todos tienen su motivo y Cancellara tendrá el suyo, quizá no le llene como antes, o no quiera más sacrificios,… es muy subjetivo. Yo por ejemplo dejé el ciclismo porque me apetecía probar otras cosas en la vida, y varios años después puedo decir que lo estoy consiguiendo. A ello se unía, tengo que ser sincero, que mis objetivos en estas carreras cada vez estaban más lejanos

Eurosport-ParisRoubaix

Y Sagan ¿qué te ha parecido su primavera?

Excelente, ha ganado un monumento y le ha sumado la Gante-Wevelgem. Sagan fue un valiente en Flandes y nos ha dado una de las mejores ediciones de los tiempos recientes, y eso que no siempre es sencillo con ese circuito

¿Qué te parece el circuito de Flandes?

Que pierde la esencia de lo que es la carrera. Un monumento dando vueltas a un circuito, no lo acabo de ver, llámame clásico, pero así yo no recuerdo Flandes. Yo recuerdo el final del Muur y Bosberg… la generación que está ahora dentro de diez años podrá decir que para ellos Flandes es este recorrido porque es lo que han visto siempre, pero no es mi caso. No obstante el circuito es el que es, y lor organizadores que son los que tienen que rentabilidad la carrera saben qué tienen que hacer”

Volviendo de Sagan, es increíble el manejo que tiene de la bicicleta

Viene de BTT y eso es juega a su favor. Siempre ha tenido una gran destreza sobre la bici, otro en su lugar se hubiera caído con Cancellara en Roubaix, él pudo salvarlo de un salto. Pero en su caso no todo es técnica, hay que sumarle un estado de forma excepcional. En el pelotón hay gente con una técnica increíble, mira por ejemplo las cromos de Fabian, su forma de trazar, de entrar y salir en las curvas. Todo eso viene de base, desde pequeños, en mi caso lo logré en el velódromo, rodando mucho, cogiendo cadencia en el pedaleo y acostumbrándome a no usar los frenos cuando las cosas se ponen feas

Además Sagan tiene la enorme presión de ser el objetivo de muchos

No creo que sea diferente a la presión de otros grandes campeones, por ejemplo todo el mundo espera que Contador siempre esté delante o gane, como el gran campeón que es

Otro que sale reforzado de la primavera es Michal Kwiatkowski

Es que es campeón del mundo, es un todo terreno que es capaz de muchas cosas. Quizá su hándicap sea la escalada, pero todo se andará

Ahora vienen las Árdenas

Son cosas que no se pueden comparar. Carreras como Amstel o Lieja son excelentes y tienen mucho prestigio, pero como ellas ves muchas todo el año. En la Vuelta al País Vasco puedes ver una Lieja cada día. La gente aprecia Flandes y Roubaix porque no hay nada que se les parezca, son únicas

Por último ¿qué te ha parecido lo de Erviti?

Ha sido excepcional, pero en honor a a verdad yo nunca he oído a Erviti que quiera ganar Flandes o Roubaix, ni siquiera ahora que ha hecho top ten en ellas. Primero deberíamos preguntarle si quiere ganarlas. Está en un equipo con una cultura muy marcada. Yo recuerdo una presentación en Banesto que presentaba Perico. Me preguntó cuál era mi sueño ciclista y le respondí que Flandes y Roubaix. Se oyeron risas y me miraron extrañados. Erviti ha dicho que ya sabe que puede estar hasta el final en estas carreras

Imagen tomada de FB de París-Roubaix

El último grande del adoquín se llama Tom Boonen

La suerte de nuestra generación fue disfrutar de Tom Boonen

No hace muchos días que Tom Boonen dijo que igual volvía, ahora eso pasó a la prehistoria de nuestra acelerada vida.

Que la realidad nos tenga confinados no reduce la imaginación ni mata el recuerdo…

Es por ello que queremos recuperar algunos pequeños recuerdos a los grandes clasicómanos de la historia, un minúsculo tributo en forma de busto marmóreo en la entrada de casa en el que pasearemos por las excelencias del momento más singular de la campaña ciclista.

Habrá de todo, leyendas, mitos y recortes, pero empezaremos por uno que lo dejó no hace mucho.

Ciclobrava – 400×100 Landing
400×100 Sea otter Landing
Gravel Ride 400×100

Tom Boonen se explica en Roubaix, la carrera que prioriza y prestigia como la primera de sus preferencias.

Otras como Flandes pasan varias veces por el Kwaremont, la capilla la suben en más carreras, los parajes de Roubaix son únicos, patrimonio exclusivo de esta carrera, de ese domingo de Pascua.

Ni el Tour se atreve a entrar a la entraña de Arengerg, se queda a las puertas, ni al Carrefour, lo toca tangencialmente.

El primer disgusto ciclista de Boonen fue cuando, siendo un crío en el US Postal de Armstrong, perdió su primera Roubaix ante Museeuw, que se fue mientras el revoloteaba por la panza del grupo en pleno tramo de pavé.

Catorce años después se llevó idéntico disgusto cuando veía que en el mejor día de ciclismo en mucho tiempo no fue capaz de soltar a Mathew Hayman y éste le ganaba en los peraltes del velódromo cuyas míticas duchas no ha utilizado porque ya se limpia en el camión del equipo.

Decir Boonen es decir muchas cosas, pero sobretodo Roubaix.

Dos momentos, esa edición que ganó porque se puso al frente y vio como detrás de él los rivales caían presa de una mala maniobra o de la imprecisión: Van Summeren, Felcha, Hushovd, Pozatto,… uno a uno cayendo en serpentín y él, azul y blanco, en solitario hacia el velódromo.

Otra imagen, la de 2012, el “quasi pleno”, pues ganó todas las del adoquín salvo Het Nieuwsblad.

El Cruz Cyclone es un portabicicletas de bola de remolque para 2/3 bicicletas abatible y con antirrobo

Atacó a una eternidad de Roubaix y llegó.

“Aquel día me sentía capaz de cualquier cosa” admite.

Y yo admito que Boonen no me gustaba, no al menos en sus primeros años de insolente facilidad para ganar, tanta que causaba recelo.

Pero el paso del tiempo pone a cada uno en su sitio y a Boonen éste le ha situado muy arriba en una escala de aprecio.

Es un ciclista único, irrepetible, un lujo que hemos visto en directo, correr y ganar en grandes carreras, crecer como persona, conviviendo con la esfera social que rodea a los ciclistas en Bélgica y siendo fiel a Lefevere como éste lo ha sido con él.

Desde el principio hasta el final.

Imagen tomada de Pinterest

Ciclo 21 – 400×100
Cruz 400×100 Banner Landing
Mov_Gore

Aquellas Milán- San Remo de Oscar Freire

Oscar Freire Milan San Remo Joanseguidor

Freire hizo historia en la Milán-San Remo y ésta tuvo a uno de los más grandes de siempre

He leído que algunos aficionados se han referido a la edición 2013 de la Milán-San Remo como la del año I d.F. (año uno después de Freire).

De entrada me pareció simpático, pero pensándolo con más calma, el apunte tiene más fondo, ciertamente: Esta nueva era para el ciclismo español en las grandes clásicas que se inaugura este fin de semana será la primera sin Óscar Freire, sí, pero más allá de la anécdota, su retirada es ley de vida, lo que asusta es un horizonte sin relevo para el cántabro.

Sé que no soy una excepción si admito sin tapujos que adoro la Classicissima gracias a Óscar.

Su mágico kilometraje, su recorrido casi invariable en decenas de años y su siempre emocionante final me cautivaron por culpa de un chaval de Torrelavega que llegó para hacer saltar por los aires mi esquema mental de típico aficionado español ‘¿dónde-están-los-puertos-de-montaña?’.

Nada más llegar a Mapei, con su flamante maillot de Campeón del Mundo, ya anunció que uno de sus objetivos era ‘la Sanremo’, como siempre la ha nombrado Óscar, y sus triunfos en el inicio del año 2000 hicieron surgir una euforia entre prensa y aficionados que le situaron entre los favoritos sin haber debutado siquiera en la carrera.

Dos anomalías: una, un español mostrando aspiraciones, y dos, meter en las quinielas a un novato a quien Mapei llevó en helicóptero a reconocer los puntos clave del recorrido.

La cuestión es que Freire debutó con podio e inauguró una relación muy fructífera, me atrevería a decir que incluso inédita, entre ciclista y monumento.

Desde aquel primer cajón, tras Zabel y Baldato, Óscar se mantuvo siempre entre los ocho primeros clasificados en todas sus participaciones en la Milán-San Remo a excepción del 2011, cuando con el dorsal uno una caída en el descenso de Le Manie –la incorporación más reciente al recorrido- le dejó sin opciones de llegar con el grupo delantero y sólo pudo acabar el 97º. Antes, en Vitalicio no tuvo oportunidad de acudir a La Primavera, y después, sólo las lesiones en 2001 y 2009 le alejaron de su cita con la salida en Milán.

De aquel primer podio que nos descubrió también cuán forofa estaba dispuesta a ser la prensa española para defender al nuevo ídolo nacional frente a un súper equipo, Mapei, acusado de anárquico en el tramo final de la carrera y de incluso boicotear al español, Óscar sacó una lectura muy positiva.

Freire Milan San Remo JoanSeguidor
Imagen: http://ciclismosobreletras.blogspot.com/

“Sigo pensando que es una clásica perfecta para mí. El vencedor tiene 30 años y yo 24, sé que me quedan muchas oportunidades para ganar aquí, pero me da rabia tener que esperar otro año porque podría haberlo hecho éste mismo”.

No iba nada desencaminado Freire.

Tan perfecta era para él que hasta tres veces luce en su palmarés. Permitidme que recurra al libro biográfico que próximamente estará disponible para apuntar tres pinceladas de cada una

de esas enormes victorias tal y como se comentan en ‘Óscar Freire. El genio del arcoíris’ (Titano). De su primer triunfo, ha quedado una foto mítica, con Óscar apurando sus opciones frente a un Zabel demasiado ansioso por celebrar una victoria que se le escapó por milímetros mientras levantaba los brazos.

«En su momento no fue muy divertido, pero cuando recuerdo ahora aquella Milán-San Remo, cómo me ganó cuando yo estaba saboreando ya la victoria… no puedo evitar sonreír ¡Y eso que fue muy decepcionante!», admite Erik Zabel.

El de 2007 fue un triunfo saboreado con más tranquilidad.

Óscar acumulaba ya resultados muy destacados cada año y en el centenario de la prueba, la incontestable victoria de Freire en San Remo, con un sprint magistral, no hizo más que confirmar su idilio con la carrera en un año en que no se contó especialmente con él para las quinielas de favoritos pese que advierta, él mismo, que llegaba con los deberes hechos.

«Esta mañana, antes de la salida, tenía más fe en mí mismo de lo habitual. Sabía que estaba preparado», dijo, lo que junto a un desarrollo de la carrera muy parecido al soñado, le puso en bandeja la posibilidad de luchar por el triunfo: «Lo importante era llegar todos juntos a la parte final. Sabía que los ataques no iban a tener éxito. Casi siempre tuvimos el viento de cola y eso hace que la fatiga sea menor». Luego solo tuvo que aplicar «cabeza».

Particularmente, la tercera San Remo fue la que más me emocionó.

Por diversas razones: porque tres triunfos en el mismo monumento son sinónimo de historia del ciclismo, porque en 2009 se rozó el desprecio personal hacia Óscar y ese golpe sobre la mesa calló muchas bocas, porque fue un triunfo apabullante y porque por aquel entonces yo ya estaba convencido de que Óscar merecía un libro cuando decidiera retirarse.

«El momento más difícil para mí fue en el descenso del Poggio. Pozzato se escapó con cinco o seis más. Temí que pudieran marcharse. Cuando atacó, sabía que yo solo podía buscar una rueda buena, yo no podía cogerlo. La única manera de que yo pudiera ganar era en un sprint», admitiría después el cántabro.

Liquigas trabajó para Bennati y comandó el grupo cuando pasaban por la pancarta de último kilómetro, pero Freire optó por coger la rueda de Boonen.

Aguantó ahí hasta los últimos 50 metros, cuando se abrió paso con una potencia descomunal y en unas cuentas pedaladas dejó a sus rivales —¡como había pronosticado, Boonen y Petacchi!— a más de una bicicleta de margen.

A mí se me va a hacer raro seguir la carrera sin los nervios de quien desea lo mejor para alguien cercano, pero el virus de la San Remo será algo permanente ya y por ello el domingo me dispondré a disfrutarla como se merece.

Por Juanma Muraday, autor del libro  ‘Óscar Freire. El genio del arcoíris’

 

 

Tom Boonen sería una alegría efímera

Tom Boonen Roubaix JoanSeguidor

Pensar en el regreso de Tom Boonen nos hace salivar

Pues parece que en esta primavera loca podemos hasta soñar con la vuelta de Tom Boonen.

Leemos que superestrella belga medita volver a las carreteras a competir, a las puertas de los cuarenta, una edad en la que están otros corredores que compiten por lo mejor.

Recuerdo este post de hace unos años, cuando Nico Van Looy firmó en este mal anillado cuaderno que Tom Boonen quería ser Valverde.

Toma ya.

Ciclobrava – 400×100 Landing
400×100 Sea otter Landing
Gravel Ride 400×100

 

Se basa Tom Boonen en el regreso del tenista Kim Clijsters, ocho años ausente. 

Tom dejó esto hace menos tiempo, hace tres años, en su querido velódromo de Roubaix, siendo el 13, número que no debió dejarle satisfecho.

Esa tarde que vio Greg Van Avermaet tocar el cielo adoquinado, Boonen pasó de la carretera a ver el ciclismo en la televisión.

Precisamente esto le lleva a pensar que podría ser mejor pro, a su condición física, que entiendo habrá cuidado, le añade lo que ha visto y aprendido por la caja tonta.

Ciclo 21 – 400×100
Cruz 400×100 Banner Landing
Mov_Gore

 

La posibilidad de ver a Tom Boonen de nuevo en ruta nos podría hacer salivar, más en días desazón y perplejidad por todo lo que está pasando, pero hemos de admitir que esa misma perplejidad nos asiste cuando leemos la noticia del astro belga y sus ganas de volver.

Querer es una cosa, poder, otra muy diferente.

Tom Boonen es muy libre de volver e intentarlo, pero lo cierto es que las segundas partes rara vez fueron buenas.

Andrea Tafi especuló con ello y desistió, aunque el italiano es mucho más mayor que Boonen.

Un sueño húmedo del aficionado ciclista sería volver a ver esa chepa, manos en la parte baja del manillar, mirada asesina y nuca tan rapada como angulada.

Esa estampa, desde luego que la extrañamos, como las trifulcas a cien kilómetros de Roubaix, pero eso, en estos días de plomo y realidad, es soñar, y mucho.

Aunque si se nos permite, nos encantaría verle con el quinto adoquín y la cara del cascarrabias De Vlaeminck mirando la escena.

Paris-Roubaix pave, Cosas que hacen que sea tan deseada

Paris- roubaix

Paris-Roubaix pavé nadie puede dudar, que sea de todas a todas la prueba de una jornada del calendario más cotizada y anhelada por cualquier corredor ciclista que sienta en su fuero interno deseos de ser algo en el mundo de la bicicleta.

Donde Acaba la Paris-Roubaix

Su final tiene lugar no lejos de la frontera belga y cercana al conocido Paso de Calais. Cabe consignar que fue a partir del año 1968, cuando la mencionada competición cambió su itinerario en contraste de lo que fueron sus anteriores ediciones.

Posteriormente, al objeto de aligerar su excesivo kilometraje, la aludida competición tomó la decisión en el año 1977 de situar la línea de partida en la ciudad de Compiègne, situada a 65 kilómetros al norte de París, lugar de cierta fama por erigirse allí el fastuoso castillo de Luis XV, monumento nacional, así como lugar de residencia de los reyes de Francia y de los emperadores no menos conocidos, tales como Napoleón I y III.

Con el citado cambio de salida los organizadores lograron acortar el recorrido, que ha quedado en definitiva en los 253 kilómetros, la cifra oficial que nos marca la actualidad.

¿Quiénes fundaron la Paris-Roubaix?

Su creación nos hace retroceder al año 1896. Fue un tanto ingrata la labor emprendida por dos importantes empresarios pertenecientes al ramo textil, apelados Théo Vienne y Maurice Pérez. Éste último era originario de una familia española.

El Velódromo de la Paris-Roubaix

Se establecieron en las cercanías de la ciudad de Roubaix, que poseía un gran poder industrial y económico. Estos dos magnates influyeron decisivamente en la construcción e inauguración de un velódromo de 250 metros de cuerda, asentado en aquella población de identidad y tonalidades más bien grises, dominada por los casi constantes humos de las fábricas colindantes y sus neblinas que suelen ser acusadamente bien manifiestas, una característica puntual en aquella región norteña del país galo.

Le veló, el periódico influyente en la Paris-Roubaix

Aquellos dos aludidos entusiastas, impulsados a su vez por otro maestro en aquellas lides, un tal Paul Rousseau, quisieron a toda costa divulgar y enaltecer las excelencias del deporte ciclista, dándole incluso una necesaria difusión internacional para que llamara más la atención al gran público. Así se instauró esta prueba de tanto abolengo y prestigio mundial.

Les secundó en este gran proyecto el rotativo denominado “Le Vélo”, bajo el impulso del citado Paul Rousseau, otro apasionado de este deporte, que en cierta ocasión llegó a escribir un elogio a favor de la bicicleta de la que decía “que consideraba más que ser un elemento rodado al servicio del deporte, era un artilugio divulgador y benefactor social puesto a disposición de las gentes”. Esta era su imaginativa definición. La frase ha perdurado en todos los ámbitos como un símbolo a la esperanza. Eran unas épocas donde el Tour de Francia, aparecía entre los aficionados al ciclismo.

1

Es así como se puso en marcha la prueba en la fecha del 19 de abril de 1896, registrándose el triunfo de un tal Josef Fischer al cubrir la distancia de nada menos 300 kilómetros. El corredor germano tuvo una compensación económica que ascendió a 1.000 francos franceses. ¡Qué tiempos aquellos!. Pasaría toda la historia de Roubaix hasta volver a ver a un alemán ganar con Jonh Degenkolb.

Se comenzaba al Paris-Roubaix

Los organizadores divulgaron a los cuatro vientos que constituía la carrera ideal para afrontar con más garantías la clásica y ya asentada Burdeos-París. Inicialmente no pasó de ser un modesto reclamo para atraer a los ciclistas. Luego resultó que la fama y popularidad se la llevó de todas a todas la París-Roubaix, considerada como una carrera de visos difíciles y a la vez sumamente arriesgada, especialmente por tener que pisar los atletas del pedal los terribles adoquinados que se insertaban a trechos en su recorrido juzgado un tanto diabólico.

Los Adoquines de la Paris-Roubaix

Aparecían los célebres adoquinados que de manera intermitente atenazaban y atenazan a los valerosos y animosos concurrentes. Los tramos de este insólito obstáculo de piedras casi cuadráticas aparecen unas veinte y tantas veces -en la actualidad suman veintisiete-, un verdadero tormento, una verdadera pesadilla. Se puede afirmar hoy que aproximadamente una quinta parte del recorrido se sumerge en esta situación un tanto angustiosa. Ello supone, más o menos, el cubrir bajo esta pesadilla una longitud de aproximadamente 53 kilómetros que no apuntillan al descanso precisamente.

2

Promedios memorables de la Paris-roubaix

El primer vencedor, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, en el año 1896, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. Su contrincante más directo fue el danés Charles Meyer, que llegaría a la meta con 25 minutos de retraso, mientras que el tercero, primer francés, fue Maurice Garin, otro ciclista de solera.

El holandés Peter Post es el que por ahora mantiene la mejor marca desde 1964

bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parece casi inaccesible. Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que se asomó a la contienda ciclista en son de ayuda. Anotamos que en la temporada 2013, el suizo Fabian Cancellara registró también una segunda buena marca: 44,190 kilómetros a la hora. Con todo, tarde o temprano, los récords caen con el paso de los años.

Es anécdota el comentar que esta prueba, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. Esta novedad, sin embargo, no perduró con esa clase de ayuda que diluía el verdadero sentido de una carrera de cierta envergadura.

Los españoles, una ambición truncada

Los representantes españoles, hay que hacer siquiera una mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Juan Antonio Flecha y sus intentos de ganar la Paris-Roubaix

En tanto que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006; el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un mérito continuado que le fue muy familiar aunque no culminara su obstinada acción con la conquista de una corona como ganador, una ambición truncada en su vida deportiva.

Ciclistas que están en el candelero

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este fornido corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura.

Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012). En un escalón inferior, con tres victorias, nombramos a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapize, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara.

Que naciones han ganado más la Paris-Roubaix

Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias.

Le siguen algo más tarde:

  • Francia 28
  • Italia 13
  • Países Bajos  6

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca.

Participó parís-roubaix en esta clásica que nos ocupa nada menos en dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaven, que ha conseguido alinearse en la línea de salida quince veces. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, los dos mencionados, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos éstos, los escritos aquí, que perduran en nuestras memorias.

Por Gerardo Fuster

INFO

1

Hoy os hablamos de los patrocinios de Endura

Endura es el patrocinador de ropa del equipo # 1 del ranking en el World Tour, el Movistar Team. Endura provee la ropa de alto rendimiento a Movistar Team y es el proveedor oficial de ropa de Movistar Team para el consumidor final.

Está trabajando con Movistar Team en el desarrollo de la ropa de alto rendimiento utilizada por sus ciclistas siendo producida en la propia planta de producción de Endura en Livingston, Escocia. www.movistarteam.com

Patrocinador oficial de la ropa ciclista de equipo Betch.nl Superior MTB Racing. El equipo es dirigido por Bart Brentjens, el primer ganador de la medalla de oro olímpica en la historia del ciclismo de montaña XC como disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

El freerider británico y poseedor del récord mundial en dirt Chris Smith monta con Endura – echa un vistazo a sus últimos vídeos en la sección de blogs de Endura.

Patrocinados por ENDURA:

La expansión de Endura en el triatlón con los trajes velocidad y ropa de entrenamiento provee a triatletas con una larga trayectoria profesional como:

  • Rachel Joyce (tres veces 70,3 campeón Ironman, el tres veces campeón del Ironman
  • Desafío Roth ganador y múltiple top 5 finisher en el Campeonato del Mundo de Ironman)
  • Tim Don (múltiple Ironman 70.3 y campeón Ironman)
  • Luke McKenzie (Campeón Ironman seis veces y subcampeón en el 2013 del Ironman World Championship
  • Beth Gerdes (consagrada triatleta  y súper mamá)
  • Iván Raña (el tres veces olímpico, campeón del mundo de la UIT y el dos veces campeón del Ironman)
  • Nils Frommhold (Campeón Ironman dos veces y múltiple top 5 finisher Ironman)

Podéis ver más información en:

http://www.bartbrentjensofficial.com/

www.racheljoyce.org

www.timdon.com

 www.bethgerdes.com

 www.ivanraña.es

 http://nils-frommhold.de/

El arquitecto de la palabra “Flandrien”

Hace cien años por ese mundo pululaban personas increíbles. El original JoanSeguidor, por ejemplo. Lo que ahora acertamos a llamar emprendedores, entonces eran locos, desceebrados, aunténticos insensatos a juicio de la la sociedad, que emprendieron, sí emprendieron, proyectos que llegaron a marcar vidas y destinos de generaciones enteras.

Nuestro hombre de hoy se llama Carolus Ludovicus Steyaert, si bien muchos lo conoceréis por su nombre de periodista, Karel Van Wijnendele. Este personaje acuñó, al calor de su cocreacion, el Tour de Flandes, la palabra que cada primavera vemos en miles y mires de crónicas, tweets y post. Definió el concepto de “Flandrien” ese que por ejemplo es Peter Van Petegem, pero no Tom Boonen, pues si el primero es de Flandes Flandes, del puro centro, vamos, el otro es de Bramante en el límite con Amberes, algo así como ser de Baracaldo y llamarse bilbaíno.

Para Van Wijnendele el «Flandrien» no era duro, era acero puro, un auténtico junco que no se doblaba por nada en el mundo y mucho menos por esos recorridos en forma de círculos que un día trazó con su compañero del alma, Leon Van Den Haute, para dar forma al dibujo del primer Tour de Flandes de la historia, el que se celebró el 25 de mayo de hace 101 años con salida a las seis y cuarto de la mañana y Paul Deman ganador.

Pero si para el padre de la criatura, Van Wijnendele, un «Flandrien» debe tener “unos cojones que no le caben en la entrepierna”, para Walter Godefroot, del mismo Gante, el tipo de «Flandrien» es aquel que nunca se conforma y siempre se rebela por estar dominado, si no es por un valón, por un holandés y sino por un alemán.

Sea como fuere el venerado personaje de Van Wijnendele tiene sus claros y oscuros. Los primeros hacen referencia a su tremenda facilidad para encadenar palabras con una pluma en la mano y su innegable favor a la historia del ciclismo belga, siendo incluso seleccionador nacional para el Tour. Fue tanta su influencia que la “Grande Boucle” pasó por su jardín en 1951.

Sin embargo en sus memorías no quedan claras sus avenencias con el regimen nazi. Si bien finalizada la Segunda Guerra Mundial recibió una carta de agradecimiento del general aliado Montgomery por su contribución a la causa, las diferencias entre valones y flamencos que los nazis propiciaron en provecho propio no fueron mal vistas por este personaje que si de una cosa se le pudo acusar fue de ser flamenco de arriba abajo, de fuera adentro. Un «Flandrien» hasta entraña.

Historia inspirada del Procycling de marzo y foto tomada de karelvanwijnendaele.be

Tom Boonen “on ice”, La temporada ciclista

La temporada ciclista

Tom Boonen, la temporada ciclista 2014 ya es un hecho. En un ciclismo empobrecido por la obvia crisis, en un momento de ruptura, donde los ricos son más ricos y los pobres poco menos que vetados a competir en las mejores carreras,

las campañas arrancan ya en enero –no con la Marsellesa y Mallorca como hace cuatro días- desde lugares tan dispares en el globo como Australia y San Luis, en Argentina.

Enlace permanente de imagen incrustada

 

En esta última el Omega Pharma se ha traído a uno de los ciclistas más lagunares, aunque genial, de nuestros tiempos. Lejos del frío europeo, Tom Boonen pone los pinreles en hielo atosigado por el calor del corazón argentino.

La primera jornada del Tour de San Luis significó una nueva apertura de curso de este indescifrable ciclista que alterna temporadas históricas con periodos de completo anonimato.

Tom Boonen

El año pasado Tom Boonen fue un silbido, un soplo de aire, efímero y transparente. No se le vio, la foto que define su temporada es la de Flandes rebozado en el suelo sin opción a defender su corona.

Le recuerdo temporadas similares. Años en los que Fabian Cancellara le eclipsó hasta la desesperación de cometer errores bíblicos como aquel ataque, también Flandes, que arrastró al suizo hasta la vanguardia de carrera, que ocupaba su entonces compañero Sylvain Chavanel.

 

Boonen es uno de los mejores ciclistas de clásicas de la historia y por ende el mejor ahora mismo,

de entre los que están en activo.

Hijo de los tiempos de la súper especialización, el famoso ciclista rueda como los ángeles sobre los adoquines. Tal perfección le han valido siete monumentos entre Flandes y Roubaix más la amalgama de semiclásicas que completan el calendario adoquinado:

Harelbeke cinco veces, Wevelgem, tres, Kuurne, dos, A Través de Flandes, una,…

Ahora Boonen tiene mucho trabajo acumulado. No puede ser que la suerte le venga y le abandone de forma intermitente. A pesar de su ausencia el Omega Pharma fue el único equipo que se pudo medir con Team Sky el año pasado.

Alrededor suyo Boonen tiene excelentes piezas que le descargan de presión.

Rigoberto Uran

La llegada de Rigoberto Uran ha abierto las puertas de las grandes vueltas al equipo, aunque poco a poco, pues el colombiano se centra en el Giro –algo que podría haber tenido ya en Sky- porque el Tour, el Tour, es cosa de Mark Cavendish y su pandilla de intimidadores de la velocidad.

Pero el puzle necesita de la pieza de Tom Boonen. Una pieza informe y enigmática. Elegante y versátil, liviano sobre los pedruscos, necesita sentirse ciclista pronto, Boonen lo ha hecho bien esas temporadas en las que ya encontró fortuna en Qatar, sí en los albores de la temporada.

Mientras se entona en Argentina pensamos en qué quedó de este ciclista que llama a las puertas de los 34 años y que mucho tiene que ver con ese prodigio que irrumpió hace doce años sembrando la discordia entre el US Postal y el Quick Step, el equipo de su vida.

Las entrañas de París-Roubaix (y 2)

París-Roubaix

París-roubaix,  el primer vencedor en Roubaix, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. El holandés Peter Post fue hasta fechas recientes el que poseía  la mejor marca desde 1964, bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parecía inaccesible.

Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que asomó durante la contienda. Con todo, tarde o temprano, los récords caen a pesar hay marcas que se resisten.

Los Inicios de la París-Roubaix

Al cabo de medio siglo, en el año 2014 y en su 112ª edición, una larga historia, el holandés Niki Terpstra cubrió los 256 kilómetros de recorrido bajo un promedio extraordinario que superó todas las expectativas. La marca quedó registrada al alcanzar un promedio de 45,490 kilómetros a la hora, una gesta a todas luces memorable, una gesta de oro que no podemos olvidar en esa edición de la París-Roubaix.

Esta competición de la Paris-Roubaix, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. A partir del 2010 se suprimió esa ayuda complementaria. Así se comenta en las crónicas de aquella época en que el ciclismo empezaba a ser un deporte rudo pero muy popular entre las gentes.

Los españoles, una ambición incompleta

Los representantes españoles en la París-Roubaix, hay que hacer mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Mientras que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006, el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un podio que le fue muy familiar aunque no culminara su poderosa acción con la conquista siquiera de una la corona como vencedor, una ambición truncada.

Ciclistas que están en el candelero      

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este duro corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura. Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012).

En un escalón inferior, con tres victorias de la París-Roubaix, debemos nombrar con distinción a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapide, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara. Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias. Le siguen tras la estela algo más tarde: Francia, con 28, e Italia, con 13.

Las Estadísticas de la París-Roubaix

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca en la edicion de la París-Roubaix. Participó en esta clásica que nos ocupa nada menos en  dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaeven, que acaba de concurrir  en esta última edición y que se hizo también notar en su primera parte. Tal corredor ha conseguido alinearse quince veces en la citada prueba. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos que perduran en nuestras memorias.

Por  Gerardo  Fuster

Imagen tomada de www.bikerumor.com

INFO

Y si para viajar quieres olvidarte de las maletas e indeseables bultos… 

1

Para poder transportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

– Girar y desmontar el manillar

– Desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical