La «ejemplar» sanción a Luke Rowe y Tony Martin

luke Rowe y Tony Martin JoanSeguidor

La expulsión de Luke Rowe y Tony Martin busca crear un precedente

La llegada a la ciudad que Rubicón de los Alpes, Gap, un día antes del éxito de Nairo por Izoard y Galibier dejó un titular firmado por Luke Rowe y Tony Martin.

Una página triste que acabó con ambos fuera del Tour de Francia con la sensación de que el castigo infringido excedía la falta realizada.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La imagen de Tony Martin cegando el paso de Luke Rowe al frente del pelotón como si estuvieran disputando, casi, una final olímpica de velocidad, nos sorprendió a todos mientras saboreábamos el momento dulce de Matteo Trentin y su vuelta a la senda de la victoria.

Se ve que entre Luke Rowe y Tony Martin hubieron algunos roces antes de desencadenar en esa situación.

Así subimos el Tourmalet con los diseños más arriesgados de Endura 

Lo que no pudimos imaginarnos en ese momento es que horas después acabarían lo dos fuera.

Bien hecho, mal hecho, los comisarios del Tour, que nada tienen que ver con los intereses patrios ni de Alaphilippe, aunque alguno lo airee con más desconocimiento que otra cosa, creo que más que la dureza de la acción, que a la vista está, tampoco fue nada del otro jueves, fallan sobre las imágenes de «macarrismo» que muchas veces vemos en el pelotón.

Es decir, que Luke Rowe y Tony Martin han bailado con la más fea, han sido cabeza de turco.

 

El ciclismo moderno, me decía uno de esos que creció conectado al ciclismo de toda la vida, es una locura de bloques, números y vatios.

Una olla de grandes equipos, dotadísimos de medios, auténticos multimillonarios -que hablamos de ciclismo, joder- cuya inversión se ve tan comprometida que no pueden dejar nada al azar.

Y así vemos que cada final de etapa, principalmente esas que son llanas, es una lucha sin cuartel por la posición, una lucha que no entiende de compañeros ni amigos, puntas de lanza, cada una de su color (amarillo, azul, rojo, verde…) progresando por su vera, buscando la protección del líder, del sprinter, del lanzador del sprinter…

Y ocurre que este ciclismo por muy moderno que sea no consigue que las carreteras sean más anchas por arte de magia.

Hay el mismo espacio que hace veinticinco años pero con más gente interesada en estar delante.

 

Y claro llegan los gestos, los malos modos, los cabezazos, los codazos,… 

Esto cuando la meta atisba en el horizonte, antes si un equipo de los gordos quiere cerrar el camino a terceros se hace y se logra a veces con los modos de Tony Martin a Luke Rowe.

Porque en esa imagen el galés es la víctima, pero no son pocas las veces que lo que sucede es al revés.

Que Luke Rowe hace valer la jerarquía de su Ineos para impartir su criterio al frente del pelotón.

De Tony Martin también hemos oído hablar, y no sólo de su categoría excelsa de rodador, ganando mundiales de contrarreloj en la época de Cancellara y Wiggo, también por su rigidez en medio del pelotón.

SQR – GORE

 

El otro día el excelente ciclista que es Kasper Asgreen también realizó uno de esos gestos que demuestran lo que decimos, que en ocasiones las imágenes del pelotón no son las más edificantes.

No llegaremos a ver puños como aquella pelea de dos ciclistas agotados que fue la de Ramontxu y Leonardo Sierra, pero a veces conviene pensar que un mal gesto habla mal por uno mismo y también por la imagen de ka marca que paga el sueldo.

Desproporcionada, sí, ejemplar, también.

Luke Rowe y Tony Martin han sido cabeza de turco. 

Imagen: Team Ineos

ALPECIN Dopaje para su pelo,El círculo virtuoso del ciclismo alemán

Alpecín “dopaje para su pelo

Se ve que para este Tour de Francia, la firma Alpecin, compañero de viaje en el patrocinio del Giant, quiso usar la expresión “dopaje para su pelo en sus reclamos publicitarios.

El requiebro, aunque llamativo, no era más que una moneda al aire en una sociedad, la alemana, que hundió el ciclismo a sus catacumbas, precisamente por culpa del dopaje y los escándalos que hace diez años por estas fechas asolaban como cortinas de agua el otrora florido paisaje ciclista alemán, ese que resultó de las victorias Ullrich, Zabel, Bolts, Aldag y toda pléyade de dopados confesos que vistieron la elástica del T Mobile.

Alpecin al final se ha decidido por otro slogan, más al uso, y si me aprietan, nada forzado: “Ingeniería alemana para su cabello

Bien, hablar de la ingeniería alemana es como hacerlo de los relojes suizos: puntualidad, seriedad y calidad. Correcto, y de paso quitamos la palabra dopaje de la semántica que rodea al ciclismo.

Sea como fuere este es un Tour importante para el ciclismo alemán, quizá el más importante en muchos años. Conviene no cagarla, ruego perdonéis lo basto de la expresión, pero es que es así.

Por los pasillos de la mejor carrera corren los cables de las cámaras y micros del ARD, el canal publico alemán que vuelve al Tour tras cuatro años de ausencia, asqueados del dopaje, escándalos y novelones de Agatha Christie en medio de una competición deportiva.

Locutor de Eurosport

El conductor de las retransmisiones ciclistas Michael Antwepes admite a la guía oficial de la carrera que el interés por el ciclismo ha bajado a niveles residuales en Alemania, sin embargo que no podía ser posible que el canal público dejara pasar tantas ediciones sin estar presente en el Tour.

Hay una buena generación que merece nuestro apoyo” dice y añade: “queremos mostrar lo mejor de este deporte, los entresijos, la tecnología, el material, las tácticas,…”. Esa es la actitud.

Pero no nos engañemos, que haya una buena generación ayuda, y mucho. Porque esa generación esta ahí, gana, lucha y da espectáculo.

En este Tour

Han ganado tres etapas, dos con André Greipel, que se está pelando a Cav como siempre había soñado, y otra con Tony Martin, que pasó a la historia de la carrera como otro maillot amarillo que dejó el Tour a medias.

Y eso que Marcel Kittel no fue de la partida. El resurgir del ciclismo alemán tiene números en los que el cuadrado ciclista rubio ha participado activamente.

Alemania había ganado 14 etapas en el Tour desde 2012 a 2014, más que Italia, España y Francia juntas y superando a los ingleses.

Cifras que hablan por sí solas que seguro que justifican el regreso de las teles y patrocinadores. Que el ciclismo sea más limpio, ayuda, pero que hay triunfos, mucho más.

INFO

¿Ya estás participando en Eurosport Tour?

A pocos días del comienzo del Tour de Francia, Eurosport, la Casa del Ciclismo, ha lanzado “Eurosport Tour”, concurso en el que los participantes pueden ganar fantásticos premios. Los ciclistas de toda Europa* pueden darse de alta en www.eurosport-tour.com.

Eurosport Tour 3

Eurosport ha colaborado con la plataforma Strava

para crear su propia Gran Vuelta en la que los kilómetros recorridos por los participantes ya suman el equivalente a 21 vueltas al mundo.

Los aficionados al ciclismo que quieran participar sólo tienen que darse de alta en la página Eurosport Tour, descargar la aplicación Strava y salir a montar en bici.

Un total de 906 aficionados al ciclismo ya se han apuntado a este reto y están compitiendo para llevarse los premios. La competición finalizará el próximo 15 de septiembre e incluye:

  • Competición por kilómetros: el ganador será el participante que acumule más kilómetros
  • Competición de montaña: el ganador será el participante que consiga la mejor puntuación en las etapas de la montaña.
  • Competición por ser el mejor corredor: el ganador será el participante que sume el mayor número de kilómetros en una sola carrera.

Los premios de Strava

Para los ganadores incluyen oportunidades únicas como la posibilidad de montar en bici junto a Juan Antonio Flecha, embajador de Eurosport Tour y ganador de una etapa de la ronda gala.

En los icónicos adoquines del Paris-Roubaix Challenge, Esta carrera, que tendrá lugar el viernes anterior a la disputa de la Clásica, será grabada y emitida en Eurosport y el ganador podrá verse en televisión como si de una estrella de la bicicleta se tratara.

Otro de los premio de Strava

consistirá en seguir una de las etapas de la Vuelta a España desde uno de los coches oficiales del Saxo-Tinkoff, disfrutando de todo lo que ocurra en los entresijos de la carrera.

Bicicleta ganadora del Tour, también como premio

Además los participantes podrán ganar muchos otros premios como por ejemplo una bicicleta Greg Lemond Washoe, bicicleta diseñada con la geometría que utilizaba el 3 veces ganador del Tour en competición.

En palabras de Juan Antonio Flecha: “Inscríbete en www.eurosport-tour.com y forma parte de la carrera ciclista más larga del planeta.

Hay premios fantásticos en juego pero además, este es un ejemplo del espíritu de equipo que tanto le gusta a la gente aficionada al deporte.

El Paris-Roubaix Challenge será duro, pero intentaré que no sea demasiado doloroso. ¡Eso sí, no olvidéis la crema de gamuza!

Eurosport Tour estará activo durante todo el Tour de Francia

Uno de los eventos más emblemáticos emitidos en Eurosport. Como la Casa del Ciclismo, Eurosport ofrece en 2015 lo mejor de la temporada con una amplísima cobertura de 23 carreras del UCI World Tour, incluyendo el Tour de Francia, el Giro de Italia, la Vuelta a España y las Grandes Clásicas, sumando un total de 1.800 horas de ciclismo.

Strava revela el potencial de una comunidad de atletas mundial. Sus innovadoras aplicaciones para móvil y su página web motivan e inspiran a corredores y ciclistas en sus diferentes aventuras deportivas, entrenamientos y competiciones. Diseñado por atletas y para atletas, Strava une a millones de deportistas de todo el mundo a diario a través del deporte que aman.

Una crono que es una obra de arte

París-Roubaix de 1997

Cuando describo la tensión y calambres que recorre un ciclista en los momentos de frenesí deportivo, siempre recuerdo una imagen de la París-Roubaix de 1997. Llegaban los mejores al velódromo, era un grupo numeroso. En un momento Andrei Tchimil lo prueba.

El buen velocista francés Frédéric Moncassin salió a por él.  Estuvieron un trecho, no recuerdo cuánto, quizá algún kilómetro, separados por escasos metros en una invisible tela, un punto de no retorno que finalmente no se rompió

Las imágenes hablaban por sí solas, las caras deformadas, el torso inclinado, los gemelos rehundidos,… todo indicaba eso, que se estaban dejando la vida.

Una crono ciclista diferente

Hoy hemos visto una de esas cronos que marcan una época. Rara vez, por no decir nunca tuvimos la sensación que un mundial contrarreloj llegaba con dos o tres aspirantes del calibre de Fabian Cancellara, Tony Martin y Bradley Wiggins en buena forma.

Todos por separado habían dado muestras de la virtud que alcanzan sobre una cabra, sin embargo, juntos y revueltos no los habíamos visto muchas veces, pues por lo que fuere uno de los tres acababa por descorchar la crono desde los primeros instantes.

Pero en el trayecto de casi sesenta kilómetros entre Montecatini y Florencia apreciamos lo que puede ser calificado de crono perfecta, engrandecida incluso por la sutil remontada  de Brad Wiggins.

Está claro que, aunque no sea el año del inglés, la competición es un plus, y la Vuelta a España lo da, pero al parecer Gran Bretaña también, sin embargo un tipo como Wiggins, con todas las objeciones que le pongamos, hay que tenerlo muy en cuenta.

Pero de salida, materializando el duelo, estuvieron Zipi y Zape, dos corredores que se buscan, se tantean y se encuentran con una cabra entre las piernas. En la Vuelta a España Cancellara le arruinó una etapa y le ganó una crono a Martin.

El alemán, callado, tímido, cual silbido calló.

Martin es un superclase

un ciclista de una categoría atemporal, no bate la bicicleta, la acopla a su ser, redondea su perfil y talla una figura que, puesto que estamos en Florencia, inspiraría al propio Benvenuto Cellini, el hombre que dijo haber logrado la escultura perfecta (justo la de aquí abajo).

El Mundial contra el reloj cumple 19 años.

Recuerdo la primera edición, en la italiana isla de Sicilia, donde ganó un prohombre llamado Chris Boardman y asomó por el podio un pecoso  y juvenil Jan Ullrich.

Al año Miguel Indurain lograba nuestro triunfo más sentimental y a los cuatro Abraham Olano superaba a Melchor Mauri en Valkenburg. Desde entonces hemos visto ganar cuatro veces  a Cancellara y tres a Michael Rogers, las mismas que a Martin.

Buenos triunfos, qué duda cabe, pero alejados de la intensidad que visitió la performance de esta tarde. Cancellara y Martin, Martin y Cancellara, gracias por el momento, por la hora larga, de esfuerzo, entrega e incondicionalidad.

Sois grandes, y Wiggins, también, “of course”.

Mientras España vivía en la ignominia de culebrones y putiferios televisivos, habéis dado un espectáculo maestro, ni más ni menos que al nivel de los grandísimos nombres que soñaron Florencia y dieron la ciudad que hoy me perturba.

Castroviejo llega en hora

Leo que Jonathan Castroviejo ha perdido el podio en la Vuelta al Algarve por una avería. Una pena, entiendo que como competidor, que como profesional, ese descuelgue de última hora le habrá sentado como una patada. Lo contrario no habría sido lo normal. Sin embargo la semana que el vizcaíno concluye en un confín de Portugal ha sido productiva, por cuanto ha torcido su suerte en la lucha contra el crono y ha brillado en un terreno que hace un año le hipotecó buena parte de la temporada.

La crono del viernes en el Algarve era digna de ver. En el mentón de la península ibérica, por carreteras dignas de Formentera, se debatieron parte de los mejores especialistas en la digna lucha contra el crono. La carrera fue apretada y Jonathan Castroviejo logró el triunfo, una victoria que consideramos simbólica, porque el segundo no era otro que el tetracampeón del mundo en crono, Tony Martin.

Pongo “head 2 head” en CQ Ranking y me relata todos los duelos entre Martin y Castroviejo. Hay cronos en el Tour, en Romandía, en el Mundial, en Dauphiné, en la Vuelta,… casi siempre con el mismo resultado, muchas victorias para el alemán, ninguna para el vasco y para cuando éste es mejor, no es para ganar, y sí para una plaza de honor. En el Algarve, esa tendencia establecida como norma, se ha roto, espero que en lo sucesivo siga así.

El salto de calidad de Jonathan Castroviejo es obvio. El año pasado fue campeón de Europa, bronce en el Mundial y se quedó a las puertas del podio olímpico. El problema del croner del Movistar es que se ha manejado entre leyendas de la modalidad, le tocó lidiar con Fabian Cancellara y Brad Wiggins, personajes más allá de su tiempo de la especialidad. Ahora está Tony Martin, cuatro veces campeón del mundo, un corredor que tiene por cierto allí donde apunta, Martin además no está de pretemporada, en Valencia dio un recital, ganando una etapa y ahora, fuera del Quick Step, creo que puede ser un buen puntal para las carreras del adoquín en el Katusha. La baza que utilicen donde Kristoff no llegue.

Con esas credenciales, y con otros buenos especialistas en liza, la alegría de Castroviejo es incluso mayor, y un toque de atención para la tradición de buenos contrarrelojistas en este lado de los Pirineos. Un día tuvimos a Abraham Olano, e incluso a Miguel Indurain, Melchor Mauri y Juan Carlos Domínguez, y de un tiempo a esta parte nos quedamos huérfanos en lacha individual. Castroviejo viene a recoger esa tradición, por cuanto se le conocen buenas cronos a Contador y Valverde, pero en ambos casos inscritas en la lucha de clasificaciones finales.

Pero el valor de Castroviejo no acaba ahí. A su condición de ganador en carreras cronometradas, se le añade la importancia que tiene en el equipo, un equipo que tiene un fondo de armario más que interesante, como para no esperar mejores resultados si cabe. Es la mano derecha de Nairo Quintana, el hombre de confianza que se ha llevado a las concentraciones colombianas, que creo gana enteros, si cabe, con la salida de Fran Ventoso al BMC. Castroviejo está en los posibles para el Tour, podéis tener por supuesto que si acompaña al líder colombiano será complicado verle solo, como cuando Nairo nadó en medio de la marea el día de Montpellier, mientras Sagan y Froome volaban por delante.

Castro está entre los del Tour, y por medio tendrá ocasiones de brillar como merecen él y su buzo, precioso de campeón europeo, un punto y a parte en la tradición cicatera de los maillots de campeones en “chez Unzue”, ojalá lo suba a más de un podio de aquí al Tour porque uno de los ciclistas más incondicionales del pelotón merece la mejor de las suertes.

Imagen tomada de @VAlgarve2017

INFO

Conoce las marcas de bicis que enamoran

#Profile2017 El reto de Zakarin es mayúsculo

Nada es común en Ilnur Zakarin. Su tez pálida con ojos de niño asustado por lo que le rodea. Su irrupción en el ciclismo, en Romandía, en ese trecho francófono en el rectángulo suizo en el que un día un chaval ruso, desconocido, se hizo con una general de una carrera del World Tour, dejando rivales importantes en el camino. Era ruso, desconocido, y de repetente aparece como un obús. Como en el día de Imola, en el circuito de velocidad en el que ensayó sus dotes del triunfo. Se estrenaría en el Giro.

Zakarin, como decimos, es ruso y eso significa mucho, ahora mismo muchísimo. Es geopolítica por un lado, cuestiones vinculadas a esferas que no aspira a entender ni él mismo, cuestiones por las que le dejaron fuera de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro días después de ganar una etapa alpina en el Tour.

Zakarin, repetimos, es ruso y eso ahora mismo marca porque pertenece al equipo que un día nació como catalizador del talento de la gran madre patria y que casi nunca ha tenido un ruso entre sus arietes. Retirado Purito Rodríguez, ahora mismo el Katusha mira con lupa la evolución de su introvertida estrella, al fin una estrella de la gran Rusia, con todo lo que ello implica de satisfacción pero también presión, que no será poca, pues el lenguaje del equipo que viste de rojo no entiende de matices. Quieren resultados.

Hay otras bazas, el estibador Kristoff, el zancudo Tony Martin, pero en Katusha quieren que uno de los suyos triunfe, y ya, y en ese sorteo, Zakarin lleva muchas papeletas. No sé si habrá cultivado su gestión de las expectativas mejor que su paupérrimo inglés, pero el 2017 se antoja clave en la trayectoria de un corredor con estigma, sí, pero con una admirable forma de correr, siempre delante, dando la cara y supongo que conviviendo con suspicacias de todo tipo, incluso sin haber hecho pitar la máquina y quizá, crucemos los dedos nunca pite, no lo va a tener fácil.

Por el momento pasa página sobre el Tour y sigue la senda que su excompañero Purito marcó: Zakarin estará en la puja por la general de Giro y Vuelta, yo le veo verde, aún, pero no dudéis que no escatimará. Sus detractores tendrán mil argumentos contra él, pero uno de ellos no puede ser que no dé la cara y este año él es la punta de lanza.

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Los nombres salvan el Mundial

Qué espectáculo Tony martin, el ciclista de las fragancias, un corredor que no estaba ante su mejor campaña, que volvió a fallar en la crono de los Juegos, algo que como cuádruple campeón del mundo, no es baladí. Martin, en el año de su debut en el pavé, con su generoso trabajo de larga distancia para Boonen en Roubaix, ya tiene su igualada con Cancellara, a uno de ser como el Etixx con BMC.

Mirad a Martin cruzar la línea de meta, en la reta que conduce a ella. Espectacular. Qué físico, qué piernas. La recreación lejana de Robert Fosterman, el hombre que tiene cuádriceps que abultan más que la cintura de cualquier mortal. Martin ha ganado sin discusión, de principio a fin, lo ha hecho ante el campeón vigente, Vasil, el ciclista total, Kiryienka, y Castro, en lo que ha sido el gran momento, yo creo, para la selección española en este mundial: su medalla de bronce.

Seamos claros, Castroviejo es bronce en una carrera como ésta porque sencillamente no había líder para quien trabajar. Este vizcaíno cuya entrega es incondicional, y que para el año que viene queda como gran baluarte de Nairo en Movistar, toda vez Ventoso partió al BMC reclamado por los grandes líderes, digamos Van Avermaet, se cuelga el bronce porque en una crono individual su esfuerzo no podía beneficiar a un tercero, era imposible.

No sé si para Castro esta medalla le resarce de las veces que se ha quedado con la miel en los labios. Yo creo que debería, porque en liza había un plantel bueno, quizá no el mejor posible, quizá no el de Río, pero entonces, con todos como un tiro, ya estuvo en un tris de subirse al podio, en detrimento, nada menos, que Chris Froome.

La plaza de bronce de Castro viene a desvelar la paupérrima temporada de Rohan Dennis, un corredor que el año pasado descolgaba su rivales en el llano, tirando como quien no quería la cosa, que voló en el prólogo del Tour, pero que en 2016 ha sido una sombra, casi lo mismo que Tom Dumolin en las cromos disputadas a pelo, tipo JJOO y Mundial. El holandés se crece con una crono larga y buena en una gran vuelta, en las pruebas de un día, por lo que fuere, es pólvora mojada. Curioso. No desperdiciar la “performance” de Ryan Mullen, un talentoso irlandés que calentó la silla del mejor durante gran parte de la jornada, quinto, habiendo lo que había en juego no es moco de pavo.

La parte de las contrarrelojes ya se ha consumido y lo mejor de la cita han sido los nombres, personas, ciclistas, deportistas que han sido puestos ha prueba como Roxane Knetemann, que tomó una rotonda mareada por el plomo de calor que caía sobre ella, y acabó enrededada a su bicicleta porque creo no sabía ni dónde estaba.

Son los signos de la globalización, de lo que en su día en el ente internacional dijeron “ir a donde va el dinero” aunque los ciclistas acaben cocidos. Nos tememos lo peor para la ruta, porque este sol, que nadie predijo cuando se firmó el jugoso contrato, puede hacer de esto una “Titan Desert” sobe asfalto, sólo los nombres podrán salvar este Mundial.

Imagen tomada de FB de UCI Doha 2016

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Las nuevas miras de Tom Dumolin y Tony Martin

En la historia del ciclismo que hemos vivido, la que viene desde hace unos 25 años hasta nuestros días, hemos tenido varios ejemplos de ciclistas que a lo largo de su carrera deportiva han sabido variar, sabiamente, sus características para adaptarse a lo que el guión exigía. Johan Museeuw, Laurent Jalabert y Tom Boonen son posiblemente tres de los mejores ejemplos de lo que decimos. Los tres nacieron, “ciclísticamente” hablando, como grandes velocistas, pero el paso de los años les llevó por otro derroteros, disputando principalmente clásicas e incluso en el caso de Jalabert, cronos y la general de grandes vueltas.

Los tiempos que vivimos no son buenos ni para los velocistas ni tampoco para los especialistas en la lucha contra el crono. Vemos por ejemplo dos ciclistas que nos encandilan y que demuestran tener la cintura de los anteriormente mencionados para intentar cosas nuevas, cosas que hasta hace un año posiblemente ni se hubieran planteado.

Tom Dumolin por ejemplo. Se trata de un ciclista excelso en la lucha individual, un ciclista que se hace redondo con su máquina al punto de parecer toda vez se monta en ella. Su característica de buen contrarrelojista le impide sin embargo tener grandes proyectos. Lo vio en el último Tour, cuando centró el tiro y erró en el prólogo del Tour, un prólogo que se disputó por su tierra, en Utrech. Sin embargo, la decepción del Tour le abrió las puertas de la Vuelta a España, a donde llegó en plena forma y con un recorrido que, contrariamente a lo que podríamos pensar, le iba perfecto.
Subidas cortas y explosivas, etapas de gran fondo en la ultima semana, sólo acabó cediendo en la jornada de la sierra madrileña porque Astana se empleó a fondo para lograrlo. A pesar de descolgarse del podio, Dumolin vio que sólo las cronos se le quedaban pequeñas y ahora quiere disputarle el Giro a Valverde, Landa y Nibali.

Igual que Dumolin, tenemos a otro gran croner, Tony Martin, un galgo alemán que va como los dioses en la lucha contra el reloj y que ahora ansía otros escenarios, naturales sobre el papel, pero que quizá no se había planteado nunca como hasta la fecha.

Ante la importante concurrencia que se da en las cronos, Martin dice que un día le gustaría ganar en Roubaix, y no va desencaminado, pues en el último Tour logró imponerse en la ciudad que dio nombre a un tratado, Cambrai, toda vez se habían salvado varios tramos de adoquín. El problema de Martin es la férrea jerarquía de su equipo, si bien éste los galones se los gana con hechos y no con Lefevere señalando desde el coche.

Ambos no obstante estarán en los Juegos para suceder a Wiggins, porque en este 2016 que se abre ante nosotros cual melón, todos los caminos llevan a Río.

El ciclismo aleman, la curiosa relación

joanseguidor

Este martes de lotería navideña y celebraciones salpicadas a base de pellizcos de pedrea y premios por la geografía hispana, el Tour de Francia, ajeno a la realidad que ha impuesto su amenaza de degradarse en el calendario, ha anunciado precisamente para 2017 que saldrá de la alemana ciudad de Düsseldorf, en lo que será una nueva salida desde terreno no francés que se añade a Utrech, Lieja, Londres, Rotterdam,… una muesca más en el tremendo negocio que es la mejor carrera del mundo.

Pero el objeto del post no es la contabilidad de ASO, no, el objeto es precisamente el país de donde se anuncia esa salida, Alemania, el país más grande y poblado de Europa que se mueve en la paradoja total respecto a este deporte. Tocado como ningún otro por la moralina antidopaje que sacudió este deporte hace unos diez años, Alemania ha sido un goteo de carreras que se han ido por en retrete.

Perdieron su vuelta a Alemania, aunque pocos lo sepan una de las más antiguas de este deporte, y a ella se le unieron otras. Un día antes del anuncio de la salida del Tour desde Düsseldorf, caía del calendario la Vuelta a Babiera, una carrera de segundo orden, que han ganado ciclistas como Geraint Thomas o Michael Rogers, que rea la ultima vuelta por etapas del calendario germano.

Ya ven, poco a poco, sin dilación, Alemania se ha quedado sin ciclismo de vueltas por etapas al tiempo que celebran la partida del Tour del 2017. Ahora el calendario germano tendrá clásicas de un día. Y no será por la economía, porque la teoría dice que las arcas de la locomotora de Europa están más saneadas que las españolas, en cuyas huestes se han recuperado las vueltas a Valencia y Lleida.

La desaparición de Baviera choca con la buena campaña llevada a cabo por un equipo de dinero alemán, el Giant-Alpecin, y la apuesta de Bora por su equipo. Empresas alemanas invirtiendo en ciclismo, empresas que han olvidado lo mal que salieron los Gerolsteiner, los Milram y los T Mobile del ciclismo. Y sin embargo se han quedado pelados de vueltas por etapas.

Alemania además es el país origen de un buen puñado de figuras, algunos corredores muy apreciados por su generosidad y clase, hablamos de Tony Martin, que el año que viene será compañero de Marcel Kittel, uno de los que más se han desgañitado en explicar que el presente del ciclismo en su país no tiene que ver con la podredumbre de sus antepasados Ullrich, Zabel, Henn, Aldag, Bolts y cía.

También está Jonh Degenkolb, un corredor que va camino de ser de culto, o el mejor velocista del ejercicio, André Greipel, ganador de cuatro etapas en el Tour que, asómbrense, vive con total normalidad y anonimato en un pueblecito alemán. Son esas cosas que nos asombran del gigante teutón.