#Profiles2020 Cuesta ver a Nairo ganar el Tour

Nairo Arkea JoanSeguidor

El tiempo de Nairo en el Tour ta pasó, cualquier otra consideración no es objetiva

Sobre los favoritos al Tour, sobre Nairo, nuestro amigo Eric Monasterio hizo sus cábalas en pleno confinamiento…

TOP 2 Nairo Quintana

El cambio de aires le ha sentado de maravilla, y este 2020 a la que decidía abrir gas subiendo no había escalador capaz ni de cogerle rueda.

Ha ganado 2 generales y la etapa del Ventoux en el  Tour de la Provence, además de la etapa reina de Paris Niza.

Habrá que ver, si en caso de que el Tour se le ponga de cara, tendrá suficiente equipo para controlar la carrera.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Poner a Nairo en la lista de un top 5 para el Tour fue atrevido, pero si nos atenemos a lo que sucedió en febrero y lo que vimos de marzo, el colombiano es favorito top.

Sin embargo febrero nos pilla lejos, lejísimos, pues no han pasado cosas, no ha dado vueltas el mundo.

Nairo Quintana puede figurar en cualquier lista para ganar el Tour, más en estos Tours de cimas infumables, sólo montaña, nada de crono, porque hace diez años un top 5 con esa involución en los test cronometrados, sería impensable.

Es obvio que a Nairo el cambio de equipo le ha sentado bien, muy bien, tampoco era muy complicado, su relación con el Movistar estaba envenenada y era fruta madura.

Otra cosa es el equipo que le acompañara, lejos de lo que le daba Movistar y a distancia sideral del Team Ineos o del Jumbo Visma.

WD-40 400×400
Gran canaria 400×400
Cruz 400×400

 

Han dicho por activa y por pasiva que Warren Baguil estará por y para Nairo, pero si éste no está muy sembrado en el Tour, el francés volará solo.

El recorrido, ya lo hemos dicho, es del gusto del colombiano, sin embargo en ese listado de factibles para el Tour vemos nombres, muchos otros nombres, entre los que no incluiríamos a Porte o Bardet, pero sí marcaríamos a Geraint Thomas, Egan Bernal, Primoz Roglic o Tadeg Pogacar.

Que falle uno es sencillo, que fallen cuatro harto complicado, luego está que miremos mas allá y veamos otros, sin ir más lejos, como Froome o Dumoulin, dos cocos hace un par de años, pero hoy con miles de dudas a las espaldas, o al propio Mikel Landa, que algún día hará una grande limpia, sin percances y un equipazo a su alrededor….

Nairo para aspirar al Tour debe ser el Nairo de 2013, 2014 o 2015.

¿Por qué no ha vuelto a rodar a ese nivel?

Él y los suyos sabrán, pero la versión que viene tras ese ciclista es un corredor empequeñecido, con rivales surgiendo por doquier y una «bestia negra» Chris Froome, a quien batió en la Vuelta 16 merced a la que armó Contador en Formigal -en su entonces equipo liarse la manta a la cabeza no entraba en el esquema-, que le puso en su sitio todas las veces que se cruzaron.

Así las cosas, seguimos en las mismas, el tiempo de Nairo en el Tour ta pasó, cualquier otra consideración no es objetiva.

Su carrera empieza en el Ventoux, en cuya mitad ya ganó en febrero, luego Tour de l´ Ain, a donde también acude el tridente del Jumbo Visma.

Gore 400×100 MArzo2020

 

 

Adiós a un julio sin aroma a Tour

Julio es verano. Es sol. Siempre será calor y Tour

Temperaturas que no bajan, en muchos lugares del país, de los 35 grados.

En el sur quizás más. Puede que ronden, o sobrepasen, los 40.

Seguramente en el norte, qué suerte, estén más fresquitos.

De todas maneras es tiempo de playa. Y de  montaña.

Mes de vacaciones para algunos. 

Muchos más que hace tiempo, cuando la gente se volvía loca por hacerlas en agosto.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Ahora la cosa está más repartida.

Julio es también salidas en bicicleta bajo el sonido inconfundible del canto de la chicharra.

Campos segados de trigo. 

Tiempo de ciclismo pero como dice mi amigo Ibán sin aroma a Tour de Francia.

Mes donde la bici es más reina que nunca, al menos hasta hace unos pocos años.

WD-40 400×400
Gran canaria 400×400
Cruz 400×400

 

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, ya sea porque muchos, creo que equivocadamente, dan por finalizada su “temporada” redondeando una “buena actuación” en una gran marcha o bien porque con estas temperaturas es difícil encontrar un agujero durante el día para dar una vueltecita con la bici, la verdad es que se ven pocos ciclistas por la carretera. 

Y es que es para poner en duda el título de la famosa película del director Jaime ChávarriLas bicicletas son para el verano. 

Y es que con estas temperaturas, volver a casa, después de un “paseo” en bici, te puede suponer llegar en un estado lamentable, teniendo que soportar, además, las broncas de la familia o de los amigos. 

 -¡Estás loco, salir con estos calores! 

 ¿Y qué le explicas a gente que no entiende nada de este deporte? En fin.

Y del agua en los bidones… ¿qué me decís? A los cinco minutos de la salida ya la tienes bien caliente, acabada de salir directamente del microondas.

Habrá que salir con los dos bidones completamente congelados, aunque no duren mucho. 

Gore 400×100 MArzo2020

 

 A mí particularmente me gusta el calor, no soporto el frío, pero creo que estas temperaturas son demasiado. 

 -¿Estarás contento con este calor, eh? 

-Sí, sí, pero lo encuentro un poquito pasado para mi gusto –les contesto de coña, claro. 

 Esperemos que el mes de julio no se convierta en una larga travesía por el desierto y la actividad ciclista se haga notar, aunque ahora, mientras escribo estas líneas, estoy escuchando la previsión del tiempo y se aproxima la primera ola de calor estival: 

 Las altas temperaturas se registrarán a partir del fin de semana y también a lo largo de la próxima semana en gran parte de la Península. En muchos puntos de España las temperaturas superarán ya los 40 grados. 

  En fin… bicis y verano. 

Mi primer julio sin Tour

Tour de Francia - Perico Delgado JoanSeguidor

Nunca habríamos imaginado un mes de julio sin Tour

Recuerdo un verano, un julio hace mucho, que me enamoré de una carrera, el Tour.

Vagos recuerdos, que mirándolo con el tiempo, comprobé que se situaban en la legendaria edición de Lemond e Hinault.

Vagos recuerdos de una contrarreloj en una televisión en un pequeño bar del barrio, una crono, que después me aseguré que fue aquella de Lac de Vassiviere que selló el éxito americano sobre ese francés que no aceptaba el peso de los años.

 

Desde entonces julio es Tour, el Tour de Francia, el Tour por Francia. 

Y aprendimos a leer prensa en sus portadas, a querer el paisaje desde el helicóptero, a saber geografía en los atlas de carretera, a medir los puertos, saber de los desniveles, de los coeficientes.

Entraron en nuestra vida nombres como Tourmalet, Aubisque, Galibier y Alpe d´ Huez, teatro de sueños, leyendas, que veíamos lejanos, que nunca pensábamos que un día los conoceríamos.

Aterrizaron nombres y sensaciones.

Aquel Tour que Perico perdió en el filo con Roche, esa crono donde la mostaza, en Dijon, días después de apreciar al irlandés ido entre la muchedumbre en la cumbre de La Plagne.

Los Tours de Perico fueron una montaña rusa por la curva de la emoción. 

Aquellas carreras corridas al albur de tórridos veranos, siempre en el filo de la sorpresa, algunas veces agradables, otras inolvidables, la edición que empezó con tres minutos de retraso en Luxemburgo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

No hay julio sin Tour, ni Tour que no sea en julio. 

El ciclismo que demostró que ese americano llamado Greg Lemond era mágico, que bebió de una modernidad que sigue presente…

WD-40 400×400
Gran canaria 400×400
Cruz 400×400

 

Un disparo mal dado en una jornada de caza casi acabó con su vida, un rival navarro, grande y fuerte acabaría con sus aspiraciones en la única gran carrera que motivaba.

Los cinco Tours de Miguel Indurain son eso calor, julio, pasión y ojos de niñez en una adolescencia que tuvo al de Villaba como un surtidor infinito de valores: precisión, poder, grandeza pero sobre todo humildad.

Aquellos Tours vistos recién levantado, con el dolorcillo de cabeza y la sequedad de las primeras resacas no nos los quitarán nunca.

Una realidad que vimos y vimos, que nadie nos estropeará, como un día nos escribieron: «No tengo ni la más remota idea si dentro de 200 años aparecerá en algún laboratorio de Francia, un doctor o un investigador con una micro muestra de un pis que dejó Induráin en no sé qué sitio, ni si ese pis tendrá un nanogramo de una sustancia que tenía uso terapéutico u otro… Me daría igual»

Pero aquella pasión de verano prendió todo el año.

Aquellas tardes de Tour completaban la frustración de no poder ver la Vuelta, cuando era en abril, porque había cole.

Pero entre julio, el Tour, la Vuelta la pasión fluyó, y llegó a la primavera, a los mundiales, incluso el lejano e inabarcable Giro entró.

Por televisiones que se volcaron con Miguel reinando en Italia, por diarios que siempre daban cuenta de lo que pasaba en la carretera, el ciclismo entró por julio y el Tour y llenó el año de ilusiones.

Un círculo, una rueda que nunca dejó de girar, nunca, hasta este maldito veinte veinte, un año que nos vino maldito, que nos quitó una primavera entera, un Giro y que ahora, hoy, 27 de julio, nos da de bruces contra un realidad que hace poco más de tres meses no podríamos haber imaginado, que este último sábado de junio no dará la salida al Tour…

Porque éste es nuestro primer julio sin Tour.

Gore 400×100 MArzo2020

El Tour no deja de ser una ilusión para Esteban Chaves

Giro de Itallia - Esteban Chaves JoanSeguidor

Pensar en Esteban Chaves como ganador del Tour es utópico

Sobre lo que hemos leído de Esteban Chaves en el Tour, nos surge la misma apreciación que la semana pasada cuando hablábamos de Romain Bardet y la ronda gala.

Está claro que lo que hagas en el Tour valdrá por lo que consigas en muchas carreras, pero el Tour no es el único baremo fiable para medir la calidad de un ciclista, es más, si nos dieran a elegir, algún otro lugar se nos ocurría antes.

 

Por ejemplo, Esteban Chaves tiene el estatus que tiene no gracias al Tour y sí a otras muchas pruebas en las que se ha cruzado con el triunfo o dejado huella.

El 2016 que firma el colombiano es una de las mejores temporadas alcanzada por alguien en los tiempos recientes.

Y entonces ni había debutado en el Tour.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Hace unos días cuando dimos nuestro nueve ideal de la historia del ciclismo colombiano, algunos nos recriminaron porqué no estaba Esteban Chaves.

Podio en sendas grandes el mismo año, ganador de un monumento, una carrera épica en Lombardía, Chaves podría estar en ese grupo, sin duda, pero al margen que esa lista era totalmente subjetiva, sin necesidad de responder a estadística alguna, se daba la circunstancia que con Chavito nos quedó el recuerdo de ese año y nunca más fue posible.

Es cierto que, como ya le pasó hace años, ha demostrado que sabe levantarse, que, incluso como dice, demostró que en el pasado Giro, que la salud vuelve a estar de su lado, pero el ciclista sólido y fuerte con el paso de los días, nos ha acostumbrado a tener una mala jornada, siempre.

WD-40 400×400
Gran canaria 400×400
Cruz 400×400

 

Y eso en el Tour es capital.

Al margen que a Esteban Chaves el Tour nunca le ha sonreído como las otras grandes, su propia irregularidad le pesa mucho para creer que Francia podría ser algo más que una ilusión declarada.

Esteban Chaves tendría tanta gente por delante en una hipotética parrilla de aspirantes, incluidos los hermanos Yates, que es impensable verle de amarillo en el Tour.

Incluso diríamos que Nairo Quintana, al que tampoco vemos de amarillo en los Campos Elíseos, tiene muchas más opciones que un ciclista que viéndole dar cera en Lombardía, destacar en una Vuelta o llevar la maglia rosa en el Giro nos deja más que satisfechos.

Gore 400×100 MArzo2020

La lista más complicada de favoritos al Tour

Egan Bernal Tour JoanSeguidor

La temporada 2020 ofrece una nómina de favoritos al Tour que escapa a la lógica de otras campañas

¿Quién se atreve a hacer una lista de favoritos al Tour 2020 con la que está cayendo?

Lejos queda la época de las grandes cabalgadas en solitario de los Coppi  y Bartali, unos tiempos donde los corredores vivían del talento y de la experiencia a través del acierto/error.

Las escenas de los gregarios entrando en bares para arrasar con las bebidas y salir cargando coca colas, cervezas, champagne o incluso coñac para conseguir un buen botín para sus líderes han dejado de ser la imagen de algunas etapas en las que el calor hacía estragos.

El deporte profesional vive en la era de los datos

Ninguno puede escaparse del control del preparador físico, nutricionista, médico, biomecánico, psicólogo…

Todo para obtener el 100% de las cualidades del corredor.

Las temporadas se planifican con mimo.

Objetivos, picos de forma, días de competición, las carreras más apropiadas para afinar.

Un montaje complejo para que el día D todo esté a punto.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

¿Podría ser este 2020 una oportunidad para desmontar este perfecto entramado, y que el talento innato sea el que marque la diferencia?

El escenario actual es caótico y el futuro incierto.

Corredores confinados entrenando en rodillos y gimnasios caseros… más de cinco meses sin competiciones y favoritos al Tour que aun no han debutado este 2020 como son los tres líderes de Jumbo.

El inicio del calendario está marcado para el 1 de agosto sino pasa nada y el Tour para el 29 del mismo mes.

¿Os imagináis un Tour a finales de febrero?

Equivaldría a las fechas en las que se disputa la Vuelta a Andalucía, y entrenar es importante, pero el ritmo de carrera y los días de competición son vitales y así lo manifiestan los corredores. Si todo sigue el curso establecido será difícil que los favoritos puedan llegar con más de trece días de competición, y con este dato hemos querido rebuscar en las estadísticas para hacer nuestra quiniela de cara al futuro podio de Paris.

Nos remontamos a las temporadas 2018-2019 y observamos los resultados de los primeros 15 días de temporada  y  los días de competición de cada favorito de sus 2 últimos Tours.

La media es de 30 días de competición antes del Tour, siendo Kruijswik (27) y Geraint Thomas (27,5) los que menos días suman, mientras Landa (35) y Valverde (34) son los que más, pero que pasa con los inicios de temporada?

Gore 400×100 MArzo2020

 

Nuestro top 5 de favoritos al Tour de Francia 2020 

TOP 1 Primoz Roglic

En 2019 ganó todo lo que corrió en sus primero 15 días. 3 generales, UAE Tour, Tirreno y Romandie.

Hizo 10 días de Giro muy buenos y aunque se le acabó haciendo largo, no quita que estuvo intratable 2 meses largos de temporada.

Su rendimiento sin días de competición fue sobresaliente.

La única duda que nos genera es que su última carrera data del 20 de octubre.

Este 2020 aun no se ha puesto un dorsal.

Nairo Quintana Provenza JoanSeguidor

TOP 2 Nairo Quintana

El cambio de aires le ha sentado de maravilla, y este 2020 a la que decidía abrir gas subiendo no había escalador capaz ni de cogerle rueda.

Ha ganado 2 generales y la etapa del Ventoux en el  Tour de la Provence, además de la etapa reina de Paris Niza.

Habrá que ver, si en caso de que el Tour se le ponga de cara, tendrá suficiente equipo para controlar la carrera.

TOP 3 Tadej Pogacar

Fue una de las “revelaciones” en 2019.

Ganó en Algarve, en su segunda vuelta como profesional, con solo ocho días de competición, y se exhibió en la Vuelta donde ganó dos etapas y fue 3º de la general.

Este 2020 empezó ganando  la general de la Vuelta a la Comunitat Valenciana, además de 2 etapas, y fue segundo en el UAE Tour donde ganó una etapa.

TOP 4 Egan Bernal

Se adjudicó en los primeros 14 días del 2019 la general de Paris Niza y fue 4º en la general de la Vuelta a Colombia.

Este 2020 empezó mostrando un buen nivel en el Tour de Colombia.

Debería ser el líder indiscutible del Ineos, por evolución natural y porque ni  Froome ni Thomas han hecho inicios de temporada notables.

Aunque a un cuatro veces ganador del Tour no deberíamos eliminarlo de las quinielas, después de su caída pensamos que necesitaba correr más para ganar en confianza y conseguir un ritmo de competición óptimo.

Alejandro Valverde JoanSeguidor

TOP 5: Difícil colocar un nombre.

Si le pudiéramos quitar  2 años, Alejandro Valverde sería el gran favorito al Tour.

En 2017 y 2018 arrasó y ganó prácticamente todo lo que corrió en los primeros 15 días de temporada.

En 2019 no ganó pero lo cambió por segundos puestos, y aunque este 2020 empezó lejos del rendimiento de las 3 temporadas anteriores,  nunca hay que descartarlo porque le sobra clase para seguir sorprendiendo.

Mikel Landa dejó buen sabor de boca en su debut en la Vuelta a Andalucía.

Jugó al ataque y Fulgsang no consiguió distanciarlo.

En el grupo de los franceses, en un principio Bardet renunció al Tour, así que queda Alaphilipe y Pinot.

En el caso del primero, cuesta verlo disputando un Tour hasta el final, pese a que en 2019 inició el año con fuerza. En el caso de Pinot posiblemente le falten días para verlo al nivel del año pasado.

Es cierto que tanto en 2018 como en 2019 ganó en la primera parte, pero en 2020 no ha podido entrar en ningún mano a mano con Quintana.

Por Eric Monasterio

Veintipico años desde el Tour del 98

Tour del 98 - Marco Pantani JoanSeguidor

Dos décadas de una carrera que marcó el ciclismo: el Tour del 98

Hace más de veinte años por estas fechas, saboreábamos la sublime victoria de Marco Pantani en el Giro de Italia.

Estábamos en capilla, de un nuevo mundial de fútbol, el de Francia, el país del Tour, del Tour del 98.

Fue aquella una carrera que empezó días antes de arrancar, recuerdo, desde Dublín.

Un control rutinario de frontera hizo saltar la liebre: un masajista de Festina, Willy Voet, fue cazado con un arsenal de sustancias dopantes.

El tamaño del «alijo» era tal que el argumento tan manido de «consumo propio» no se sostenía por ningún lado.

Aquello fue el detonante: el ciclismo nunca volvería a ser igual.

Fue romper la inocencia rota para muchos que quisimos creer que aquello no era cierto, que resultaba un espejismo, una pesadilla, mejor dicho.

Tour del 98: el antes y el después

Un espejismo de puertas hacia fuera, un secreto a gritos de puertas hacia dentro.

Marco Pantani acabó ganando ese Tour con una memorable etapa bajo la lluvia del Galibier, una jornada que hemos visto esta tarde en Teledeporte con los mismos ojos de inocencia del 98.

Fue el único momento que desconectamos de la triste realidad que envolvía y tomaba el ciclismo.

A partir de ahí, el ciclismo arrastra el estigma como el fantasma preso a sus cadenas.

A partir de ahí vendría la expulsión de Pantani en el siguiente Giro, el raid de San Remo en la ronda italiana, tres años después…

Vendrían historias para no dormir.

También el periodo de Lance Armstrong, el ciclista que no existió, que nunca corrió el Tour, ni lo ganó siete veces.

Lance Armstrong como consecuencia del Tour del 98

Acabamos de leer la «Rueda de la mentira«, el libro de Juliet Macur, que describe el antes, durante y después del ciclo de Lance Armstrong.

Siete años de plomo y sopor en la mejor carrera. Siete años que vemos borrados en todas las fuentes que consultamos.

La obra de Macur destaca por ser políedrica, más de 130 entrevistas, con testimonios que hablan con tal contundencia que la sola esperanza de salir vivo de Lance Armstrong, resultaba sonrojante.

El libro describe cómo se cierra el cerco y desmadeja la nebulosa de mentiras que construye Armstrong.

En teoría, se dijo hasta la saciedad, el Tour del 99, el que siguió al escándalo, era el más limpio de la historia, el más creíble, el más transparente…

Y lo ganó Amstrong.

Así las cosas, el ciclismo de 2018 es heredero del Tour del 98.

Veinte años después las cosas no han cambiado, al menos no en la percepción de deporte horadado por la lacra del dopaje.

Un dopaje que además es transversal, y se da allí donde nunca lo podríamos entender. Un saludo a esos masters que juegan a ganar el Tour en su día a día.

Y fruto de aquello tenemos una presión inaguantable para el 99.9% de los humanos, salvo Chris Froome, quien abanderó una limpieza y tolerancia cero, que él mismo ha puesto en el borde del abismo.

Dicen que está más limpio que nunca, pero la percepción es la de siempre.

Algo se hace mal y lo peor son esas decisiones que miran por la imagen y no por la salud del ciclista, como el picotazo de avispa de Sander Armée en el Giro de hace un par de años.

O los ciclistas que hacen gala de su limpieza como si hicieran un extra, denostando a otros.

Así es el ciclismo, el deporte por el que no ha pasado el tiempo desde aquel fatídico Tour del 98.

Imagen tomada de Cycling History

 

Un Tour sin público… si no hay más remedio

Tour Alpe d´ Huez JoanSeguidor

Ahora firmaríamos un Tour, aunque fuera sin público

Lo que cambia el cuento, no hace ni dos meses que reportábamos sobre la cancelación del Tour de Normandía, que renunció porque se les planteaba una edición sin público.

«El ciclismo es un deporte popular y el Tour de Normandía es un festival popular que debería seguir así. El mundo entero está ante algo desconocido que nos deja sin ayuda. Siendo una organización de voluntarios, con las medidas ya impuestas y las que puedan venir, no celebraremos nuestra 40 edición en 2020»

Pues bien, el cuento, como decimos ha cambiado, aquella imagen de las llegadas de la París-Niza sin nade al otro lado de las vallas nos pudo parece extraña, pero la aceptamos, la dimos por buena por un puñado de ciclismo.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

Y la vimos y apreciamos como un tesoro, que es lo que fue, antes de la travesía en el desierto en el que nos encontramos.

Ahora ya sabemos en qué queda el nuevo y frenético calendario que la UCI propone desde el uno de agosto con la Strade Bianche.

Una propuesta en la que el Tour de Francia está en el límite de todo lo normal y humano: ¿tendrá público?

Si nos atenemos a los plazos que maneja el estado francés creo que lo más coherente sería pensar que no podrá ser.

Habrá opiniones de todo, obvio.

Eusebio Unzué no descarta un Tour sin público.

Miguel Indurain no lo ve posible.

Estos dos extremos de la misma cuerda suponen un debate que hoy, a primeros de mayo, no admite discusión.

Hay una cuestión que pasa muy por encima del ciclismo, bueno podríamos decir que dos.

La primera, la más extendida, que estamos ante una crisis de salud que saca de la ecuación muchedumbre y gente de las cunetas, en las salidas y llegadas, además septiembre no es un mes hábil como podría serlo julio para arrastrar grandes masas a la carrera.

La otra es la economía, en este caso del ciclismo.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Que no se celebre el Tour sería una catástrofe para el primer escalón del ciclismo, del otro nadie habla.

Si para salvar el trago hay que hacerlo con el mínimo de gente en los bordes, con puertos a «puerta cerrada» y ciclistas con la única compañía de la moto de diferencias y del operador de cámara, pues adelante…

Esto pasa por salvar los muebles, las florituras quedaron para otros tiempos.

Aquellas atmósferas cargadas de Alpe d´ Huez hace dos años, con gente encendiendo bengalas, tirando a Nibali de la bicicleta nos levantaran hasta nostalgia, pero quedarán ahí, en el cajón de los recuerdos de un Tour con público, porque ahora pensar en otra cosa es un lujo que no nos podemos permitir.

Purito y anhelo por conocer el Tour

Purito Tour JoanSeguidor

Cómo la presión por correr el Tour tuvo en vilo a Purito Rodríguez

Hace diez años Purito era un ciclista incompleto, quería conocer el Tour de Francia.

Con nueve temporadas completas en el profesionalismo, el catalán admitía que no haber corrido la mejor carrera del mundo le estaba matando.

Su último director antes de recalar en Katusha, fue Eusebio Unzué en el Caisse d´ Epargne, el navarro nunca dejó de esconder la carta del Tour ante Purito.

«No quiero llevar mis dos mejores delanteros a la mejor carrera» le repetía, vinculando su ausencia a Francia al concurso de Alejandro Valverde.

Purito debutó en el Tour con Katusha hace diez años.

Teledeporte nos trae su triunfo en Mende, escapado con Alberto Contador que venía de descolgar a Andy Schleck en el tramo duro, antes de la recta del aeródromo.

Era la confirmación que el Tour también era para él, una obsesión superada, y que recogemos en este fragmento del libro «Estilo Purito«.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

El Tour, la más grande

El Tour de Francia fue el gran anhelo de Purito todos aquellos años que quemó en el Caisse d’Epargne, años en los que insistía para ir a la Grande Boucle, sin éxito alguno. El Giro es una carrera que a Purito le erizaba, y le eriza, el vello. El Tour de Francia es otra cosa: más estrés por todos los lados, nervios en el director que se contagian a los corredores y el equipo, porque está en juego el grueso de la temporada.

Quizá en términos de carretera y rutas no sea tan problemático como el Giro, tan propenso a las encerronas y carreteras estrechas, sobre todo en el sur, donde están sucias porque llueve poco, salvo cuando van los ciclistas, que son el mejor reclamo para el líquido elemento. El Giro es más de muros, repechos, curvas, trampas… En el Giro hay eso, y como no tengas un italiano en el equipo, lo pasas mal. Es imprescindible tener a alguien cerca que te avise de esa carretera de 20 kilómetros asquerosos que te ponen al límite y pueden acabar sacándote de la carrera.

Pero el Tour es el Tour. “C’est le Tour”, un mantra mil veces repetido que, como algunas mentiras, de tanto machacarlo se convierte en verdad, al menos en la mente del público. Un mantra, por eso, que tiene visos de realidad: hay equipos a los que solo les interesa Francia durante el mes de julio, porque saben que lo que hagan allí cuenta por mil. Hay equipos, se podría decir, que nacen para el Tour, cuya sola mención ha mantenido y mantiene a flote el ciclismo francés, por mucho que lleve tres décadas sin ganar su carrera.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Si te fichan para el Tour es lo que hay, aunque muchos ciclistas, como el propio Purito, hayan demostrado que hay ciclismo más allá del Tour. Ha habido corredores que han podido salir adelante sin el Tour y el grupo ASO. Ciclistas muy apreciados, como Domenico Pozzovivo, o Gilberto Simoni con anterioridad, que iban al Tour y se les hacía bola. Ello no les restó un ápice de su carisma, ni quitó brillo a su palmarés. Son formas de verlo.

El Tour no es solo ganarlo o disputar la general, hay muchos premios por el camino que compensan el esfuerzo: hay un podio, etapas de todo tipo, figurar en las escapadas, pelear por la regularidad o la montaña… Por ejemplo, cuando la gente quiere recordar a Purito en el Tour, viene la imagen de esa tarde, ya noche, con los Campos Elíseos iluminados a su espalda, en el podio, recogiendo el premio por la tercera plaza. Tercero en el Tour, ¿quién lo habría de decir? ¿Eusebio Unzué? Desde ese peldaño, con los dos niños a su lado, con Froome saludándoles, se ve París al fondo, y ver París es como ver el mundo.

Imagen: El Litoral