La estrella de Boasson Hagen vuelve a brillar

Las cosas no siempre son dos más dos cuatro, y menos en ciclismo. Cuando vemos a alguien con el poder de Edvald Boasson Hagen ganar 13 carreras con 22 años, los estadísticos del ciclismo, que haber hay unos cuantos, se vuelven literalmente locos y empiezan a proyectar. Si esto lo hace siendo un mozalbete de rubia calebellera y mofletes rosados, qué no hará cuando le salga pelo en el pecho.

Pero ocurre que los guarismos que tenemos por seguros no siempre lo son. Dicen en Road & Mud que EBH -pues responde a estas siglas- no es un ciclista ganador, yo no diría tanto, yo diría que es un ciclista diluido, como tantos otros, en el café para unos pocos que es el Team Sky.

Sólo valga un dato. EBH ganó 22 veces en el equipo de negro, de 2010 a 2014, es decir cinco temporadas. Fuera del mismo, entre HTC y Qhubeka, ahora Dimension Data, recogió ramos en el podio veinte veces, es decir dos años y muy poco, porque esta temporada ni siquiera ha roto y el noruego de promesas de oro ya ha ganado dos veces y perdió Qatar por un pinchazo.

Pero hay más, mirad la jornada reina de Oman, el brutal ritmo que rasga el pelotón en mil pedazos según gana altura. Mirad quiénes están ahí: Domenico Pozzovivo, Vincenzo Nibali y Greg Van Avermaet. Si un tío con la potencia de Bob Jungels acaba gripando.

Y EBH en medio del cotarro, aguantando la tremenda selección para darse un homenaje, una segunda victoria, exhibiendo un poder que no estaba en su repertorio reciente, que no estaba, hablemos claro en el noruego de grandes promesas que se diluyó en el Team Sky.

Dicen que EBH ha recuperado su entrenador de siempre, que en Oslo trabaja a destajo para volver a ser quién era, que quiere recuperar ese punch. En el Team Sky le tuvieron haciendo de mamporrero para Froome, Wiggins y cía como quien quisiera a Fernando Alonso para conducir el bus. Su trabajo fue para mantener el tempo durante muchos kilómetros en maratonianos tramos de montaña. Y eso diluyó su velocidad, y le situó un paso por detrás de Sagan, Kristoff y Degenkolb.

Creo que la noticia de este inicio de temporada, es ésta. que EBH está de vuelta y es una excelente noticia porque en su suerte va del ciclismo con un tipo que vende, cae bien y qué cojones, es un buen ciclista.

Imagen tomada del FB de Tour of Oman 

El ciclismo sin corazón no tiene futuro

Explica Nico Van Looy que el próximo será probablemente el último Tour de Omán de la historia. Aunque la noticia no es definitiva, al parecer, hay muchos números para que tenga visos de realidad. Qatar, una carrera bien consolidada en el tiempo, Omán y Dubai era el triunvirato árabe de inicio de cada campaña ciclista. Tres carreras muy similares, que en ocasiones coqueteaban con el lujo más extremo, el caso de Dubai, aunque con un tono de relajación propio de los inicios de temporada. Este trío da además da continuidad al recién inaugurado Tour de Abu Dabi que se celebra en octubre como epílogo al año.

La experiencia no ha sido mala, pero sí muy mejorable. Omán se caerá del calendario, como en su día hizo el Tour de Pequin y como probablemente lo hagan otras carreras. Viéndolo ahora, nos da la razón cuando hemos dicho, y defendido, que el ciclismo necesita algo más que un golpe de talonario, porque en estos parajes se han instalado carreras, con la mejor insfraestrucra, cobertura e infografías, se han llevado estrellas, los mejores equipos, se ha promocionado, pero se ha hecho de espaldas a una población que ni quiere ni sabe nada de ciclismo.

El problema ha sido doble. Allí son carreras clandestinas, por autovías de 25 carriles sin nadie que las mire en los márgenes. En Europa, auténtica cuna de este deporte, se miran como bolos remunerados que ofrecen poco o ningún aliciente. Ojo con el próximo mundial. La doble trampa, podríamos decir y al final vemos que los promotores locales no sacan beneficio y desanimados tiran la toalla.

A veces se cree, y lo digo por la UCI, ASO y RCS, que la admiración oriental por todo lo occidental es un cheque en blanco y nada más lejos de la realidad. Los números se tienen que cuadrar en éste y otro lado del hemisferio y allí se percibe como si se hubiera vendido gato por liebre.

Omán es la muestra, Pekin también y no quita que la lista siga creciendo. Aunque a muchos adalides de la innovación y las revoluciones les fastidie, el dinero crea de cero una gran carrera, la ayuda a hacerlo, qué duda cabe, pero se necesita alma, corazón y calor humano y eso ahora mismo sólo está en Europa y en contados escenarios fuera de ella. Todo lo demás es confundir con eso que se llama globalización.

#RadioVuelta – Semana 7

#Trend No hay carrera pequeña

Los años en que los meses previos a la primavera no eran más que relleno parecen lejos. Desde hace un tiempo, los mejores ciclistas ya trabajanpor ganar desde el minuto cero y eso es de agradecer. Lo hemos visto en Andalucía, con el duelo más ansiado y victoria para Chris Froome sobre Alberto Contador, mientras Juanjo Lobato saca punta a su estado de forma ganando sin equipo y lanzando las llegadas desde lejos. El Team Sky redondeó el fin de semana en el próximo Algarve con la pareja Geraint- Porte. Los ingleses quieren resarcirse del terrible año que padecieron el año anterior. Mientras la última carrera de tridente árabe, Omán, cayó a favor de Rafael Valls, un ciclista lagunar con un CV muy lejano al que un día pareció optar. En Francia el Haut Var lo ganó Ben Gastauer con Philippe Gilbert, segundo y entonado de cara a San Remo la carrera que pudo ganar cuando atacaba de lejos, incluso antes de que empezara el Poggio. Segunda vuelta en Francia, y segunda vuelta que se lleva un luxemburgués, a Jungels se le añade el del AG2R.

#Click El grito francés

François Pervis era el hombre de todos los focos en los mundiales de pista, pero para ser objetivo lo cierto es que todo el equipo francés estuvo soberbio en la cita de su casa. Con el oro en americana, “les bleus” redondearon en un terreno que siempre tuvieron por la mano a pesar de los muchos países que se han hecho fuertes en la modalidad. Especial relevancia tienen los éxitos en velocidad, donde han estado sencillamente imbatibles con Gregory Baugé completando las exhibiciones de Pervis.

#Profile Las prisas de Chris Froome 

Cada duelo Contador-Froome este año amenaza con saltar la banca. En Andalucía, a mediados de febrero, con los anunciados duelos lejos, muy lejos aún, ambos ciclistas se dieron pero bien. Ganó el inglés por escaso margen, mientras Contador afirmó estar compitiendo contra su potenciómetro. Froome recupera así la estela de éxitos tempranos que por ejemplo marcó el camino de su exitoso 2013. Tras un año aciago, Froome necesitaba más incluso que Contador este triunfo si bien parece que la pugnas entre ambos ciclistas pueden acabar resolviéndose de cualquier manera por la anarquía que domina sus estrategias.

#Clipping

Rui Costa sin arco iris. Dice el portugués que está a gusto sin el arco iris a sus espaldas por sentirse menos vigilado en lo que viene a ser el reconocimiento expreso de una forma de correr efectiva pero no siempre entendida por los rivales. Si la equis sobre su espalda, el luso de Lampre puede acabar siendo uno de los ciclistas del año.

La cancelación en Omán. Si algo ha tenido el tridente de vueltas árabes ha sido viento, y no poco. En Omán la situación se tornó hasta peligrosa, tanto que los ciclistas se negaron a tomar la salida en una de las etapas. En lo que para las autoridades es una recomendación de no salir de casa, para los organizadores no hay motivo de no tomar la salida. Por fina llegó el momento de una voz única y fuerte en el pelotón ante las tropelías que día sí día también le toca padecer.

Un robo masivo. Sin nada han dejado unos cacos al Cult Energy Pro en el Haut Var. Ha sido tal envergadura del robo que el equipo de Gerdemann, Wegmann y Larson ve comprometida su presencia en la Het Nieuwsblad. No es la primera vez que ocurren estos incidentes y lo cierto es que los equipos ciclistas se ven bastante desasistidos ante la apetencia por materiales y bicicletas que no cuestan precisamente poco. 

#Hashtags by @LiveCiclismo

#OHN#SternvanZwolle#KBK

Contador & Froome ponen el contador a cero

Omán y el Algarve están separados por varios miles de kilómetros pero estos días están unidos en la red por un deporte. En ambos enclaves han puesto en marcha sus respectivas campañas los que por consenso son los máximos favoritos al próximo Tour de Francia. En la península arábiga ya rueda Chris Froome, en la ibérica, Alberto Contador.

En ambos casos la hoja de ruta hacia Francia y el mes de julio es similar, y curiosamente marca coincidencias en el camino. En el caso del inglés, que rodó solo y tranquilo por las campiñas sudafricanas, la ruta arranca desde Omán, carrera en la que ganó el año pasado disputándole llegadas a Purito, Evans y el propio Contador, como si del Tour se tratase. Froome luego apuntará hacia su único lunar del año pasado, la Tirreno, en la que Nibali le descubrió las carencias y completará con el tridente hors categorie formado por Volta a Catalunya, Tour de Romandía y Dauphiné Libéré.

Froome omite las clásicas. El año pasado si no me equivoco estuvo en la Lieja, en lo que fueuan probatura más de que a este corredor, excepcional a mi criterio, las carreras sin concierto le desconciertan. Hace bien. El Team Sky tiene, sobre el papel, siempre sobre el papel, un buen equipo para estas carreras y su concurso lo único que puede acarrearle es un disgusto. Froome tiene un doble reto: renovar la corona en el Tour –estará sorprendido por la ausencia del único ciclista que le mantuvo a raya hace un año– y disipar dudas sobre su rendimiento. Para lo primero creo que es el máximo aspirante, por no decir que el único, para lo segundo ya puede aprender a recitar en chino mandarín que con ese collar circulará hasta el final de sus días.

Porque si alguien puede serle útil al inglés de origen africano en el sorteo de sospechas e insinuaciones, ése es Alberto Contador. Tras dos años raros, muy raros, Contador ya se ha colgado un dorsal. No sé si por fetichismo, lo hace en el Algarve, carrera que siempre le ha sido proclive tanto en el resultado como en buenos augurios. Tras el ajetreo de estar con los chavales de sus equipos de base, Contador sabe que el 2014 es el “Año” con mayúsculas, en todos los sentidos además.

En 2012 estuvo casi dos tercios de temporada sancionado y volvió a la Vuelta para ganarla más por ganas que por pegada. En 2013 una sola victoria, lejana, solitaria, en San Luis adorna un palmarés menor a su categoría. Los comentarios obviamente se han disparado. “Caminaba más antes. Antes de que le cascaran una sanción” he tenido que oír. En su mano está corroborar que eso no es cierto.

Para llegar al Tour, Contador tiene claras las primeras carreras del año, sobre todo teniendo en cuenta que la Vuelta y el Mundial de Ponferrada le esperan –no sé si existe un decreto por el que se le dé por seguro en una cita que no le va para nada-. El madrileño se lo juega a la Tirreno, Volta y País Vasco. No es un calendario desconocido para él. Como Froome omite las clásicas, y como el inglés prevé un par de carreras donde coincidirán. Desconozco si han estimado las consecuencias de cruzarse con Froome en dos carreras tan idóneas para Contador como Tirreno y Volta. Atención porque lo que se vea en ambas puede ser preludio del Tour. El año pasado ocurrió así. No veo motivo para que éste suceda lo contrario.

Foto tomada de www.mexico.cnn.com

Un “mini Tour de Francia” en Omán

Hay en la península arábica una sucursal del Museo del Louvre. Está en Abu Dabi. No muy lejos de Omán. Es la pequeña franquicia de la gran caja del arte parisina en el corazón de los Emiratos Árabes. Un poso francés en el Golfo Pérsico. Algo parecido pasa estos días en el Tour de Omán. Protagonistas de julio a mediados de febrero. Tratamos una carrera que camina por su edición número cuatro. Sus anteriores ganadores fueron Fabian Cancellara, Peter Velits y Rober Gesink y los que opositan este año estarán a la altura.

Hoy la carrera llegó a la Montaña Verde. Era una de las jornadas clave de la prueba. Los cinco de vanguardia hablan por sí solos: Joaquim Rodríguez, Chris Froome, Cadel Evans, Alberto Contador y Vincezo Nibali. ¿Se puede imaginar más nivel? Esto es un Tour de Francia a cinco meses de la cita gala. Una réplica sin palacetes ni catedrales góticas pero con ocres dunas y opulentos riscos que en cualquier momento se despeñarán sobre el pelotón.

No sabemos qué ha cambiado en la mentalidad de los grandes, pero ver a tantos, de tanta calidad, exhibiéndose de esta manera, quizá haya entendido que el ciclismo, el deporte que les ha dado fama y dinero, les necesita, no uno o dos meses al año, si no la mayor cantidad de tiempo que sus piernas den de sí.

Curiosamente la victoria de Joaquim Rodríguez se simultaneó con el mensaje de que el TAS diría mañana en qué queda el agravio al Katusha. Fuera de entender que esto pudiera o no ser influyente sobre tan imponente tribunal, sí que al menos sirve para recordar que Purito no ha merecido este trago. Quizá algo de sentido común convendría en la decisión.