Fernando Barceló y La Vuelta

Fernando Barceló Tour de Porvenir JoanSeguidor

La victoria de Fernando Barceló coincide con la salida en la Vuelta más española de los últimos tiempos 

Hace un año y pico Fernando Barceló escribió en este mal anillado cuaderno

El ciclismo es una liberación, un vicio del que uno no se cansa, lo digo convencido y tras muchos años en esto. Con él me envuelvo de una libertad increíble, poder estar un día en una ciudad, al día siguiente viajar a la otra punta de España o a otro país. Eso es, poder viajar y conocer gente es algo que no se paga con dinero.

Fue a raíz de su participación en la Vuelta a Asturias con los colores de la selección española. 

Ahora, de nuevo con los colores de la española ha ganado escapado una de las etapas reinas del Tour del Porvenir, teniendo opciones aún de pisar el podio final. 

Fernando Barceló es un joven ciclista aragonés de esos que nos gustan porque transmite a partes iguales: ilusión, esfuerzo y generosidad

El orden ponedlo vosotros, que lo conocéis mejor. 

Nosotros nos basamos en lo que nos cuenta, en loa que escribe y lo que vemos. 

Al otro lado del mapa, muy al sur arranca la Vuelta a España desde Málaga

Una salida que se hace con la mejor inscripción de ciclistas españoles en bastantes años. 

Nacho Larbarga da cuenta de ello en Marca, y no sé si esos cuatro equipos anfitriones que están en Málaga, marcarán el cambio de tendencia. 

Ojalá. 

Es increíble el ciclismo español actual, que hace tanto con tan poco

Fernando Barceló es un ejemplo, hay otros más. 

Es increíble que en un ciclismo que dice tener la cantera seca el Tour del Porvenir sea noticia cada poco. 

Es increíble que Fernando Barceló, su victoria y la salida de la Vuelta en Málaga se despachen con someros titulares en la mass media, sin prestar atención ni calibrar lo que hacen estas personas. 

Es increíble que luego vengan los tontos del fútbol, dígase nuestro querido Manolo Lama, y cuente que el ciclismo en España está muy jodido y luego no le dedique dos minutos a ver qué ocurre. 

Nosotros mientras tantos nos alegramos de estas pequeñas grandes victorias como si fuera nuestra, porque sabemos lo que cuestan y lo que implican. 

Que no decaiga. 

Imagen: Cassandra Donne

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La ropa de los domingos… 

La Colombia que sueña con Egan Bernal

Egan Bernal, ganador del Tour del Porvenir

El domingo 27 de agosto de 2017, Egan Bernal consiguió completar la última etapa del Tour de l’Avenir, vestido de amarillo, como el corredor que gastó menos tiempo para completar el recorrido de las nueve etapas.

El día anterior, Chris Froome, sin duda el mejor ciclista del momento, ya había celebrado que el joven colombiano se vaya a unir a las filas de su todopoderoso Team Sky, desde 2018, cuando cuente apenas con 21 años. Bernal no marca huella sólo por ser el último ciclista colombiano en ganar la carrera del porvenir: el surgimiento de su figura completa un ciclo histórico que supera lo deportivo.

Los datos crudos cuentan que Bernal es hijo deportivo de un héroe silencioso del ciclismo colombiano, de nombre Pablo Mazuera, quien con una pequeña fundación, forma grandes talentos del MTB; los mismos que ahora algunos en la empresa privada y la Federación Colombiana de Ciclismo muestran como logros propios, sin serlo en absoluto.

Con un palmarés de importancia en el ciclomontañismo, Bernal saltó en 2016 al ciclismo de ruta, de la mano del Androni de Gianni Savio, y de inmediato dio de qué hablar en carreras menores; pero esas son apenas anécdotas en la vida del nuevo campeón de l’Avenir.

En Colombia, la posguerra que comenzó en 1945, que en otras latitudes ayudó a acelerar el desarrollo cultural y tecnológico, se vivió como uno de los periodos más aciagos de la violenta historia republicana del país.

Enfrascada en una solapada guerra civil sin jefes ni denominación de origen, Colombia navegaba en un mar de sangre campesina, que la mantenía de eterno luto y resignada a ser apenas un archipiélago de centros urbanos separados por tierras calientes e inhóspitas, pobladas de bandoleros legendarios. En medio de la desolación y la eterna desidia de los urbanitas, ante la catástrofe que a golpe de machete se cernía sobre los agricultores, la idea de un sólo hombre cambió para siempre la historia del país cafetero.

Efraín “el indomable Zipa” Forero consiguió que la disparatada empresa de hacer una carrera de bicicletas que recorriera la geografía colombiana se hiciera realidad en 1951.

A pesar de la inexistencia de carreteras que se pudieran llamar así sin sonrojarse, el «Zipa» logró que un pelotón de 35 corredores tomara la partida, pasando por encima de las noticias macabras que todas las mañanas espantaban a las criadas por la radio y prevenían a muchos de la idea de atravesar las montañas. Él mismo sería vencedor de esa primera edición, la única vez que lo consiguió.

Lo que vino después fue la concreción de una identidad nacional, de un ethos y unos valores culturales que se convirtieron en el primer país colombiano. Y es gracias a que ese puñado de valientes recorrió pedaleando una geografía borrosa e inaccesible, que existe la nación del café, la de las tres cordilleras, la tierra de los escarabajos.

Ese hombre de la idea primigenia y el nuevo portento de la escalada que sigue los pasos de Quintana, Chaves y López ganando l’Avenir, comparten el cielo que los vio nacer. Zipaquirá es una población al norte de Bogotá, bendecida para el ciclismo por estar en el pie de varios de los mejores puertos de montaña que rodean la capital de Colombia.

El Alto del Águila, el de Tierra Negra, el de las Margaritas, el del Neusa, están todos a corta distancia de las empinadas calles de la población salinera. En el que antaño fuera un importante poblado indígena y ahora es una ciudad de buenas dimensiones que sigue creciendo, Forero y Bernal pasaron sus años de infancia recorriendo las mismas calles que leyeron las primeras líneas de Gabriel García Marquez. Sólo los dioses saben la razón, pero la coincidencia no puede ser gratuita.

El triunfo de Egan Bernal, apodado ya por muchos como la “Bestia”, llega en un momento clave de la historia de su país. El último periodo de violencia desbocada, el mismo que tuviera inicio por los años en los que “el indomable Zipa” recorría Colombia en bicicleta, parece estar llegando a su fin.

Un ciclo de violencia nacido de la herida infectada de la Masacre de las Bananeras de 1928, que inspiró la totalidad de la obra del Nobel García Márquez, y que, casi un siglo después, parece estar por fin sanando. Son tres hilos que encuentran su huso en Zipaquirá, y seguirán tejiendo, sin saberlo, el futuro de Colombia.

Imagen tomada de Team Sky

Por David Martín, desde @LaCadeninlla

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Las aero by Rose Bikes son para volar

Marc Soler y el futuro del ciclismo español

Tenemos inquietos a nuestros periodistas, futboleros muchos de ellos, sobre el futuro del ciclismo español. Dicen, aseguran, que el ciclismo en España carece de relevo. Añaden que atisban el vacío tras Purito, Contador y Valverde. Que estos coquetean con los treinta largos y que en breve colgarán, como es lógico, la bicicleta. Para entonces prevén la hecatombe para el ciclismo a este lado de los Pirineos. Algo así como flotar en el limbo.

Sin embargo, mientras la Vuelta emprende camino al norte, entra en Murcia y cierra su primera semana de vida, un catalán de Vilanova i la Geltrú ha ganado el Tour del Porvenir. Lo dijimos, cuando en los prolegómenos de la pequeña gran carrera francesa la selección española no tenía segurada su presencia: lamentábamos que no estuviera porque Marc Soler tenía mucho que decir.

Y tuvo qué decir, tanto, que llegó y ganó. Nada menos que el Avenir, la carrera de Esteban Chaves, de Nairo Quintana. La carrera que hace 29 años ganó Indurain, que luego lo haría Angel Luis Casero, David Extebarria, Egoi Martínez y Rubén Fernández, no hace mucho.

Entendedme, ganar esta carrera te señala, pero no asegura nada. Sin embargo demuestra que en la ruta hay trabajo, sacrificio y calidad. Señas muy ajenas de los males que quitan el sueño a nuestros plumillas que creen que el talento surge por generación espontánea y que delante no hay rivales.

Soler es un ciclista que lleva tiempo haciéndose a fuego lento. Que el año pasado deslumbró con victorias en parte de los mejores foros en el Lizarte que abastece el Movistar y que este año ha corrido poco pero bueno. Especialmente la etapa de Port Aventura en la Volta donde demostró las hechuras que ha confirmado en el “Tour baby”.

Cuando me preguntan por el futuro del ciclismo español no puedo disimular una sonrisa y encoger los hombros. Decir ahora que viene una travesía en el desierto es más probable que asegurar años de triunfos, pero decir lo contrario sería aventurarse mucho, porque como Soler ha demostrado hay muchísimo trabajo detrás de lo que deslumbra.

Es más, que nuestros queridos compañeros no sufran, porque aunque Soler acabe un año ganando el Tour le dedicarán todo el espacio que sus Messis y CR7 le dejen. Si en los años más fértiles para el ciclismo hispano la proyección ha sido nula, no echaremos en falta nada porque el paisaje será el mismo.

Por cierto, felicitar a Vilanova, una bella ciudad que frecuento mucho en la que te puedes encontrar en una esquina a Víctor Iturat y en la siguiente a Joan Font, un campeón del mundo tandem. Y si te metes en La Geltrú, atribulado callejeo, te topas con la casa de los Gálvez, por donde Isaac soñó ser campeón del mundo, y sus hermanos Débora y Ramses siguen vinculados al negocio de la bicicleta. Ahora un día igual hasta topemos con Marc para estrecharle sinceramente la mano por el impecable trabajo que ha llevado hasta donde está ahora mismo.

Imagen tomada de Ciclismo a Fondo

Los héroes del ciclismo español no tienen grandes titulares pero sí nuestra admiración

Si les hablo de Bernat Seuba, Raquel Acinas –olé por tu página en Marca firmada por el mismísimo Josu Garai-, Juanjo Méndez o Abel Mustieles posiblemente no tengan ni idea de quién hablo. Si les digo que esos nombres guardan la historia de un campeón del mundo, que encierran cuentos de superación y valor como nunca hubiéramos escuchado, que son los garantes de que el ciclismo español a pesar de las miserias económicas que le rodean sigue carburando, posiblemente les suene a sorpresa, a grata sorpresa.

Este sábado, cuando la Vuelta a España estrenaba una nueva cima en las pedanías de Estepona, un checho, Konig, se consagraba a nivel internacional y el maillot rojo volvía a las espaldas del vástago de los Roche, ese apellido que le privó a Perico de un Tour, la confluencia de mundiales en medio mundo le dio a las delegaciones españolas los premios que esta jodidísima crisis se empeña en negarle.

Pero no es todo, entremos a saco en lo sucedido en el Tour del Porvenir. Rubén Fernández Andújar, un nombre que pesar de los líos, ahí estuvo siendo el undécimo español en ganar en la mejor carrera del mundo para las jóvenes estrellas. Rubén ganó como se debe hacer, triunfo de etapa en la jornada más importante y manteniendo el tipo ante los ni pocos ataques que le vinieron de selecciones que, apuesto la mano en el fugo, contaron con mejores y más medios que el ciclista enrolado en el Caja Rural. Dice el baloncestista José Manuel Calderón en la Contra de La Vanguardia que el éxito de una empresa reside en la comunión y objetivo común de todos sus elementos. Eso pasó en Francia. Los chavales le dieron a Rubén la defensa que un líder necesita. De vuelta a España les espera la realidad de un ciclismo desprovisto de equipos, y por ende de oportunidades. Esto es un SOS para quien quiera leerlo, ahora mismo en España hay tantísimos buenos ciclistas sin opción a ejercer en el máximo nivel que sacar un equipo, dos o tres es un auténtico chollo.

Pero volvamos a los protagonistas iniciales. A falta de que acabe el Mundial de ciclismo adaptado, las cronos dieron varias medallas y títulos arco iris. Yo podría explicarles esto y aquello de los ciclistas que representan a España en esta cita, pero quiero fusilar este párrafo de la web de RFEC que tan bien gestiona nuestro amigo Luis Román sobre lo que dice Félix García Casas a tenor del triunfo de Juanjo Méndez:

 

“Nos ha puesto los pelos de punta a todos los que estábamos allí remontando los cinco segundos de diferencia que tenía sobre el alemán Teuber al paso por la primera vuelta para sacar todo su casta, coraje y pundonor y hacerse con el maillot de campeón del mundo por un segundo de diferencia. Me quedo sin palabras de admiración para un ciclista con mayúsculas, con un grado de discapacidad enorme incluso dentro de la clase funcional en la que compite y que sin embargo sólo piensa en superarse a sí mismo. Todo un espejo en el que mirarse y un ejemplo a seguir como persona y como ciclista”

 

Y si en Canadá brillan nuestros paraciclistas, en el punto más meridional de África, cayeron las medallas de los artistas del equilibrio. Los pilotos de trial son desde siempre semillero de triunfos en una modalidad que a pesar de no ser olímpica crece en acepción, pues lo que los viejos resortes del olimpismo no son capaces de acoger sí lo hace la juventud. Quiebros, requiebros, clavados, quietos sobre troncos, tubos y pedruscos, Abel Mustieles, Bernat Seuba, Gemma Abant,… hasta los históricos Benito Ros y Daniel Comas son unos héroes, obviados en los grandes medios, pero nuestros héroes.

Y como colofón la medalla de bronce del ciclista de máximo nivel que más años posiblemente lleve en la cima: José Antonio Hermida. 35 años, otro podio mundialista y un motivo más para que la historia que arrancó en Sydney 2000 a un paso del podio concluya en Río de Janeiro 2016.

Foto tomada de www.marca.com

 

Ahí está el ejemplo de Rubén Fernández

Para aquellos que odian Francia, que en este país no son pocos, el inicio de este vídeo es impagable. Habla de Nadal, de fútbol y de todo aquello a lo que útilmente le aplicamos eso de “soy español ¿a qué quieres que te gane?”.

Quien se ha ganado el honor para tal trato ha sido Rubén Fernández que al mando de una selección española que viajó a Francia para dar un campanazo tan grande como el de ganar la etapa reina y liderar el Tour del Porvenir una vez cruzado el ecuador de la carrera. Se ganara o no, pero el aliento fresco que el triunfo de Rubén nos transmite nos dice que a pesar de todo si las cosas se hacen bien, con ilusión y una dosis de incondicionalidad, tienen que salir irremediablemente bien.

Con varias selecciones españolas desperdigadas por medio mundo, desde Canadá a Sudáfrica, llegando a la que está en la gran carrera francesa, es momento de tomar nota ante la acuciante situación. Esperemos que lo deportivo, a pesar de todos los problemas, y no pocos, siga adelante. Decimos que no vemos relevo para los que ahora gobiernan el ciclismo español pero si escarbamos vemos nombres y gente que puede hacerlo, el problema es encontrarle acomodo a toda esta chavalada.