¿Se puede enseñar a sufrir sobre una bicicleta?

Estos días Jens Voigt, omnipresente personaje desde hace unos meses, tiene, si cabe, más presencia en los medios. Las dos biblias anglosajonas –Procycling & Cycle Sport- abren sus portadas con el alemán. Especial trato le dispensan en la segunda cabecera, con una amplia retrospectiva donde vemos a un imberbe Voigt en sus primeros días de pro en aquellos años que el ciclismo se revolvió con los affaires del Tour de 1998 y la expulsión de Marco Pantani en el siguiente Giro.

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Voigt, cuyo efímero récord de la hora resultó un éxito viral como pocas veces hemos visto en este deporte, sigue en el candelero al entrar el staff del Trek asumiendo un rol de “motivador” para las jóvenes generaciones. Dice Voigt que “siempre he competido con el corazón y lo he dejado todo en la carretera. Estoy muy feliz de poder aconsejar y ayudar especialmente a los más jóvenes. Quiero inspirarles y ser parte de sus carreras”. Que digo yo, si en Trek lo que valoran es pasión, buen humor y ganas, a Chris Horner nadie le supera.

Las palabras de Voigt, el espíritu que ha cultivado, la esencia que ha calado en el público,… todo invita a que puede ser muy útil en esa nueva labor, “el trabajo de mis sueños” como él la califica, pero ¿hay margen para el sufrimiento y el corazón en este ciclismo encapsulado? Es curioso que retomemos modelos como los de Voigt en los tiempos en que la superespecialización y especulación son llevadas al máximo.

Quizá la labor de Voigt debiera iniciarse con una introducción sincera y real de lo que implica ser ciclista, es más, de lo que implica ser deportista de alto nivel. Quienes hemos podido explorar el umbral de nuestra capacidad de sufrimiento, sabemos que, incluso cuando acabas de entrenar o competir con la sensación de haberlo dado todo, siempre te quedará un trecho enorme hasta las cotas en las que se mueve un profesional. Javier García Sánchez, en su Alpe  d´ Huez, tuvo arrestos a describir las profundidades del esfuerzo supino, llevado a tal punto que tu alma se desconecta del cuerpo. La ascensión al coloso alpino es un desparrame tal que sólo él se atrevió a describir.

Hoy el ciclismo se debate entre el método anglosajón –culminado en los equipos cuyo germen se encuentra en la pista, díganse Sky u Orica- y el corazón, digno de algunos ciclistas de raíz latina, el caso de Alberto Contador o Vincenzo Nibali, quien no tuvo remilgos en desmerecer la técnica por bandera que pregona el Sky esa jornada de la Tirreno en la que todo el equipo negro naufragó ante las embestidas del italiano.

Voigt es un estigma pasional en el seno de un equipo altamente tecnificado. Inspirador para cualquier joven que sepa de su valor en carrera siempre será, pero ¿será suficiente? Nos cuesta creer que sí. Aunque muchos quieran romper con el pasado, este deporte es mucho más de lo que pregona Voigt y no tanto de ángulos, materiales y túneles del viento. Sin menospreciar ninguna de las piezas del puzle, como se dice frecuentemente, en el equilibrio está la virtud.

Imagen tomada de cyclingtips.com.au

INFO

La revista francesa líder entre los ciclistas aficionados, Le Cycle, se queda conlos guardabarros de Sencillo Bikes

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Al final todo se reduce al dinero

Once equipos, más del 60% del World Tour, han creado una iniciativa que se llama Velon. Esta vez el tema no va contra el dopaje ni la limpieza, es más una cuestión empresarial, ya saben gestión de activos y esas cosas. El ciclismo y su gente, muchos años después, se dan cuenta de que estos asuntos son importantes.

Entre los firmantes se encuentran Belkin Pro Cycling, BMC Racing, Garmin-Sharp, Lampre-Merida, Lotto-Belisol, Omega Pharma – Quick-Step, Orica-GreenEDGE, Team Giant-Shimano, Team Sky, Tinkoff-Saxo y Trek Factory Racing. Once dueños del tinglado a partes iguales. Once cabezas pensantes, once gerentes, cada uno de su padre y su madre. En el vértice superior una especie de gerente venido del mundo del fútbol. No está en ese elenco el Movistar Team, tampoco el Astana, a quienes más de uno ve como apestados. Movistar se pronuncia a medias, conflictos de intereses con la televisión aducen. La televisión, ahí parece estar la clave.
El ideario de la propuesta en sí no es nuevo y podría estar sacado de cualquier powerpoint empresarial. Hablan de sostenibilidad, rentabilidad, accesibilidad y la madre del cordero.

Cada concepto que sacan se contradice con sus hechos. Arguyen accesibilidad: es curioso que equipos con megacamiones como el Sky, Omega u Orica -que bien que lo estampó contra un arco del Tour- hablen de facilidades para el aficionado que ni siquiera adivina las estrellas que se esconden de la muchedumbre tras tintados cristales.

Hablan también de espectáculo y vistosidad. Viniendo estas prerrogativas de Lefevere, el mandamás de Omega, o Riis nos sonrojamos. Gente que han hecho del ciclismo una especulación continua, basada en el fichaje a golpe de talonario para esconder el poco talento que lleva el volante. De ese grupo sinceramente sólo Garmin, Orica y Giant están en condiciones de dar lecciones: pocos medios respecto a sus rivales y excelentes resultados.

También aciertan a hablar de la tecnología, ese término que hasta Fernando Alonso dijo la suya nadie mentó. El ciclismo montado sobre una bicicleta, una de las máquinas sobre las que se ha contado la evolución humana, descubre ahora la importancia de la tecnología, algo que plasman en cámaras a bordo, un invento del que no supimos hasta este año. No hablan de virilidad en los contenidos, vídeos originales que vendan ciclismo, que divulguen ciclismo más allá de las típicas hostias que tanto gusta insertar en los Telediarios, no hablan de cómo hacerlo, cómo venderse.

Con todo el invento hecha a rodar desde ya. Esperemos dé resultados, el ciclismo lo necesita, si bien renovar ciertos círculos sería a veces más necesario porque en el fondo creo que estamos asistiendo a un capítulo más de la lucha por el poder de este circo. Nótense la ausencia de equipos franceses, así como el mentado Movistar. Los primeros por su obvia relación con ASO, los otros por el tema de la televisión, es decir, flota el tema de los derechos y la pasta que mueven.

Como dice Luis Román, no se trabaja en hacer más grande el pastel si no en comerse el trozo más gordo. Por cierto, cabrá ver si las sinergias que han alcanzado estas once empresas se trasladan a la carretera, es decir si habrán entendimiento para sacar adelante resultados deportivos. Entonces sí que estaríamos ante una tomadura de pelo supina.

Foto tomada: cycling-news.info

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El GPCC 2015 se presenta el sábado en BIBEBIKE (Bilbao)

El próximo sábado 29 de noviembre a las 13:00 h se presenta en Bilbao el GP Canal de Castilla 2015, marcha cicloturista conocida popularmente como la «Roubaix castellana» y que celebra en el mes julio con un recorrido por las provincias de Valladolid y Palencia.

Y para el acto no se podía contar con un escenario mejor, la Feria Internacional de Ciclismo BIBE BIKE (Bilbao International Bike Exhibition), un gran punto de encuentro para los amantes del deporte de las dos ruedas en el que se espera la presencia de más de 20.000 visitantes.

Será un acto dirigido muy dinámico el speaker de la Vuelta a España, Juan Mari Guajardo  en el que intervendrán los organizadores de la prueba y el Teniente de Alcalde de Medina de Rioseco, David Esteban.

En las pantallas gigantes del Escenario BIBE 2014 podrán verse videos y fotos de la épica edición 2014, marcada por una brutal tormenta, y se desvelarán todos los detalles de los eventos programados para 2015, que como viene siendo habitual, contarán con importantes novedades.

Allí se conocerán los detalles sobre la marcha larga, el GP Canal de Castilla que se celebrará el sábado 18 de julio, así como de los eventos con bicis clásicos (Retro GPCC, reservado a bicis de carretera clásicas y el Encuentro Nacional de Bicis Clásicas GPCC, en la línea del Teed Cycling, que se celebran al día siguiente con centro neurálgico en la bella Medina de Rioseco).

La conquista del gremio de la bicicleta

BMC Racing Team, Cannondale, Team Giant Shimano y Trek Factory Racing, más la aportación de Merida al nombre de Lampre, son la parte notoria de una realidad que a muchos llama la atención. El gremio de la bicicleta se ha lanzado a esponsorizar las grandes estructuras del ciclismo, en una acción tan simultánea desde tantas enseñas que si bien no es nueva, sí destaca por la cantidad de marcas de bicicletas que se han decantado por entrar directamente en el escaparate ciclista.

El primer ejemplo de esta nueva fiebre patrocinadora por parte de las mejores marcas llegó hace exactamente con Carlos Sastre y el Cervelo. Aunque enseñas “bicicleteras” ya habían lucido en los maillots como principal sponsor, el equipo que surgió al calor del ganador del Tour de 2008 se tornó la primera experiencia de algo que ahora mismo es tangible. Aquella situación no fue sencilla y no tuvo final feliz. Sastre acabó quemado y la marca canadiense se declaró incapaz de sacar adelante los números del equipo insertándose en el seno del que hoy es Garmin.

Sin embargo de todo aquello algo quedó y ahora el World Tour tiene un actor en las bicicletas que antes el ciclismo de elite no tenía. La situación dio origen a un post de nuestro compañero Luis Román que afirma, no sin preocupación, que las inversiones de marcas de bicicletas son excesivas y no hablan bien de la imagen del ciclismo. Aunque creo que mucho de eso hay, también nos gustaría desvelar un aspecto positivo y no es otro que la propia fortaleza del sector.

Si Cervélo tiró la toalla por la inviabilidad del proyecto, ahora vemos que muchas marcas emprenden al mismo tiempo. Entendemos que lo hacen con bases sólidas, si bien sus circunstancias son variopintas pues en el caso del BMC, todo es capricho de un millonario, y en el de Merida no hay otra motivación que acompañar, y nunca liderar, el proyecto.

No obstante el grado de implicación es interesante sobre la salud del gremio y también sobre el compromiso que muestra con “su” deporte. A ello, por eso, nos gustaría que se sumaran otros escenarios, por ejemplo el de ver a estas marcas hacer lobby para que la bicicleta tenga su cuota en la sociedad, pues en la democratización total y absoluta de este medio también va su supervivencia. Por otro lado, estos patrocinios conllevan una mejor divulgación de marcas que compiten en un mercado confuso de ofertas y prestaciones donde muchos intermediarios y grandes centros de distribución también meten baza.

En esta “carrera” el ciclismo sólo puede salir beneficiado por la evolución tecnológica a la que las marcas han de confiar si quieren seguir en el circo. Sabido es por ejemplo el nivel de exigencia del Team Sky para con Pinarello, o la excelencia que alcanza Specialized sirviendo a Omega y Saxo al mismo tiempo. Si hasta la posibilidad del fichaje de Chris Horner por el Caja Rural tenía a Vivelo Bikes como garante financiero de una operación que quedó en “stand by”. Ahí vemos el renovado poder de estas empresas.

Con todo, si algo queda dañado es el poder de gestión y sobretodo de convicción del ciclismo que ve como sus propios proveedores salvan los presupuestos de sus equipos. No creo que resulte complicado vender las bondades de un equipo que corra el Tour, un evento que para muchos es el más importante mediáticamente de cuantos se celebran en deporte mundial. Si con estos mimbres no se puede hacer un cesto de calidad, algo falla.

Y por último qué quieren que les diga, pero prefiero estos patrocinios, más endogámicos si se quiere, que no esa burbuja de inversión de dinero público por parte de regiones y comunidades como en España. Hace ocho años este país tuvo equipos de Murcia, Valencia, Illes Balears, Galicia, Andalucía, Fuerteventura,… ver el plantel de equipos en España era como memorizar el estado de las autonomías. Luego vino la crisis y se fue todo al garete.

No obstante, y a pesar de esto último, no cabe duda de que al ciclismo le conviene parar, respirar, tomar resuello y volver a picar esas puertas que un día sí se abrieron.