Alberto Contador: Ya no hay marcha atrás

Alberto Contador se retira en la Vuelta

Dicen que Luca Gercilena, manager del Trek-Segafredo, estaba pensativo en el hotel de su equipo el día que el Tour llegó a Chambery. Una servilleta, una especie de papel arrugado, el italiano estaba en el peor de sus escenarios, hacía números, estos, tan fríos, no cuadraban, no salían.

Esos números no entendían de mala suerte, ni de infortunio, no salían, simple y llanamente. No se justificaba el coste de tener a Alberto Contador en el equipo sin resultados que llevarse a la boca. Segundo en varias carreras durante la primavera, la luz roja saltó en el equipo durante el Dauphiné.

Contador trabajó a conciencia. De eso no nos cabe duda. “Es como si cada día fuera un neoprofesional” leímos que dijo Basso en Gazzetta. Y le creemos. Contador ha tenido y tiene eso. Da el 100% + 1 en cada paso que da en la dirección en la bicicleta. Es un profesional, un capo en lo suyo, montar en bici, con un palmarés envidiable. Otra cosa es lo que le rodea, de eso hemos opinado ampliamente.

Pero volviendo a Chambery, ese día fue el punto de inflexión. Fue en la famosa etapa del Jura, la caída de Porte, el abandono de Geraint, el triunfo de Uran. Una etapa de locos. “El trabajo no me luce” se dijo Contador, que inició entonces, ese día, su cuenta atrás.

Y parece, aunque lo hayamos puesto en cuarentena, que no hay camino de vuelta. Contador empieza en Nimes sus últimos veintiún días de competición. Es el final de un ciclo, un ciclo partido en dos, con un antes y un después en ese Tour de 2010, de cuya victoria fue desposeído.

Por primera vez en su carrera, Contador admite que no sabe qué será de él en competición. Él que todo lo da, él que nada se deja. Y le creo. Esta Vuelta es el gran interrogante para Alberto Contador, dorsal uno a la espalda, y creo que merece la despedida que se ha ganado.

Dicen que el ciclismo será aburrido, de siesta y bostezo, cuando él no esté, también se pensó cuando se retiraron otros grandes nombres, tenedlo siempre presente, vendrán otros, algunos cuyo nombre aún no sabemos.

La suerte de Contador en esta Vuelta no la vemos clara, como no la veíamos cuando tomaba parte en el Tour, su problema no es un nombre, son varios, que le superan de forma sistemática y reiterada. Es ley de vida. Contador está en la recta final. Espero que le luzca.

Imagen tomada de Trek

Alberto Contador no vino a ésto

Alberto Contador no ganará el Tour 2017

Lo siento por quienes piensen que esto es hacer leña del árbol caído, por quienes digan que somos de frágil memoria, por quienes argumenten palmarés y gestas,… lo siento por ellos, pero este día de maravillosa montaña en el Tour de Francia ha dejado a Alberto Contador al margen, muy al margen, en renglón a parte, de la lucha por la general. Que sí, que ha ganado siete grandes, que tiene genio, casta y talento, pero está fuera. Es un hecho.

El obvio análisis de las opciones del pinteño no auguraba nada positivo para el líder del Trek. Incluso en una primera semana insustancial, con la casi exclusiva lectura de lo que pasó en La Planche des Belles Filles, Contador no daba el mejor tono. Ha sido aparecer la primera montaña seria de la carrera, y descolgarse.

No sé hasta qué punto habrán influido las caídas, no sé, repito, pero está claro que si algo han hecho los sustos de esta trepidante jornada ha sido acelerar una debacle que tarde o temprano se debería producir.

Se acabó el manual de excusas, a cual más inverosímil, la del sillín, los vatios y el ponerse o no de pie sobre la bici, pareció redactada por el jefe de prensa de Rajoy, una excusa, un argumento más que no provocaba la pregunta de quién le ponía el micro en ese momento diciéndole: “¿Pero qué me estás contando?”.

«He entrenado tanto la cadencia que muevo una potencia muy alta en el sillín, pero cuando me levanto en los pedales, no consigo cambiar rápido»

Contador ha agotado el crédito, no da más de sí, no al menos en el Tour, la carrera por la que bebe los vientos. Habrá que ver cómo se toma el futuro si ésta sale de su radar. Y no da más de sí porque los años no pasan en balde, porque es ley de vida, y en el caso de Contador, las cosas nunca han sido sencillas. A las lógicas complicaciones del oficio, le ha tocado sortear mil historias, que es imposible que no te pasen factura.

Contador vino a este Tour con la simple y clara misión de ganarlo, ocho años después de hacerlo por segunda y última vez. Era loable que lo hiciera, mantener la motivación a full tanto tiempo después es digno de admirar, y sí, lo hemos dicho muchas veces, otra cosa es que lo consideremos realista. Eso quien más quien menos, incluso alguno de los acérrimos, sabía que era muy complicado, que el problema de Contador no era Froome, era el inglés y un buen puñado de rivales más, al margen de su merma física.

La jornada desmonta otro de los grandes mantras de la campaña, el equipo. El Trek ha sido un azucarillo en el café, directamente, mientras Contador se descolgaba veíamos a Mollema y Pantano luchando por una etapa que en ningún momento tuvieron en su alcance, pues Sky no daba tregua. Esa prensa que elogió el Trek por descolgar a medio equipo cuando Contador pinchó, creo que en Dubai, a inicios de año, debería admitir que esto ha resultado más o menos lo mismo que Tinkoff, sólo que en el equipo de Guercilena no hay un Oleg para tocar los cojones.

Contador cambió de aires como segunda opción en su bloque, la primera era Vincenzo Nibali, y se le encajó como buenamente se pudo. Se llevó con él a Jesús Hernández, quien será un gran amigo pero que no tiene el nivel para acompañarle en las grandes citas. La complicidad o no que haya trenzado con el resto de compañeros, él sabrá cuál habrá sido, pero el madrileño ha estado solo, escandalosamente solo, desasistido y descolgado, persiguiendo un sueño que se revela imposible.

¿Qué Tour espera a Contador? no sé hasta qué punto le motiva una etapa, recordemos que sólo ha ganado tres, dos en línea más una crono, no creo que le ilusione un top ten, el objetivo máximo más realista, y no sé hasta qué punto acabar el Tour puede hipotecarle la Vuelta. Le queda también la épica que compense a los seguidores, el problema es tener piernas para plasmarla. En todo caso se verá.

Sea como fuere el ciclismo español se despierta de su ciclo de oro, como se decía en grandes titulares: Valverde en casa recuperándose en casa de su tremendo golpe en la primera etapa, Purito comentado el Tour en TVE y Alberto, barruntando qué es lo mejor cuando sus ilusiones volaron en la base del Mont du Chat.

Hay relevo, tenedlo por seguro, pero no tendrá el mismo nombre ni apellidos y será diferente, ni mejor ni peor, diferente.

Imagen tomada del FB de Trek-Segafredo

El imposible positivo por EPO

La semana previa al Tour de Francia, así como de otra gran vuelta, suele ser pasto de noticias que en ciclismo suenan a música de ambiente. Es curioso, sólo hay positivos o resultados adversos en la previa de alguna de las grandes, en el Giro fueron dos Bardianis los cazados, y ahora en este Tour es André Cardoso quien hizo pitar la máquina a pocos días que la carrera salga, ojo, de Alemania, el país que se ofende como nadie cuando el ciclismo arroja noticias de este percal.

Digo que es curioso, porque la larga y ancha temporada ciclista pasa por diferentes estaciones, desde la primavera hasta los mundiales en la antesala del otoño, incluyendo sesiones de pista e intrépidas carreras de ciclocross, cuyo condimento previo acostumbra a ser sólo el deportivo y no el que hace referencia a esas prácticas que muchos consideran erradicadas del profesionalismo.

El positivo de André Cardoso en cuestión me provoca dos lecturas, muy claras y definidas, por un lado la personal, como diríamos los catalanes este hombre “ha begut oli”, porque salir adelante de algo así es harto complicado, incluso aunque te asista la razón con la muestra B, y otra del entorno, porque esto tiene que afectar sí o sí a Alberto Contador.

En el primer nivel creo que dar positivo por EPO a estas alturas de la película, en el año 2017, es para hacérselo mirar. Si hubo un tiempo en que la porquería que caló en el deporte, no sólo en el ciclismo, se tomó como un mal necesario y se integró en el día a día del atleta, hacer series, cuidar la dieta y descansar era parte de un rueda que también incluía cuestiones farmacológicas, si todo eso hubo un tiempo que era normal, ahora lo normal es que el engranaje funcione para que la máquina no pite y el organismo siga on fire, mientras se le requiera.

Que pide la máquina en WT con algo tan elemental como la EPO supone un golpe muy duro al crédito del sistema y del equipo en cuestión. Alguien, y no sólo Cardoso, ha hecho mal su trabajo y el ambiente no debe ser el más propicio para concentrarse en algo tan exigente como es la conquista como el Tour de Francia.

André Cardoso era un baluarte para Alberto Contador en este Trek. Habían corrido juntos este año y era una pieza importante para que el madrileño encontrara ese cariño que tanto se le resiste en cada equipo que pisa. Era para que nos hagamos la idea su “Segio Paulinho”, ahora que éste ya no está con el pinteño. A la vista de que Jesús Hernández no debe tener lo requerido para acompañar a uno de los máximos contendientes al Tour, vemos que le falla su mano derecha.

Y no es cuestión baladí en un entorno donde las complicidades juegan un papel clave. Sea como fuere esta no es la primera vez que a Contador le dejan sin su mejor hombre a poco de entrar en acción. Hace unos años Roman Kreuziger se vio en las mismas. Y es que, como decíamos ayer, Alberto Contador no tiene Tour sencillo y eso es así y constatable, no es necesario no haber cenado con él ni salido en bici, es así para su desgracia: Desde el positivo de 2010, al veto de 2008, pasando por la imposible convivencia con Lance Armstrong, los problemas en Tinkov, las caídas,…

Imagen tomada de Trek Segafredo

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Potente, realista, silencioso,… Bkool en casa

Fabio Felline podría ser suizo

Turín es una de las grandes desconocidas de la bota itálica. Barroca, majestuosa, trazada en grandes avenidas,… no es el prototipo de ciudad italiana, más clásica, influenciada por Roma, por Venecia o por cualquiera de las culturas que dejaron el huevo por el sur. Turín es eso, diferente, una especie de perla rara de difícil encaje en ese enjambre de belleza.

De Turín es Fabio Felline, uno de los corredores más valiosos del pelotón, que sin embargo no tiene, a mi entender ni el reconocimiento del público ni el palmarés que su valor latente exige. Es un turinés que como otros muchos podría pasar por suizo, por su polivalencia, por su adaptación al medio y capacidad de brillar en muchos y diversos terrenos.

Felline tiene pocas victorias en pros, en el World Tour menos. Desde ayer dos, si no me equivoco, una etapa de la Vuelta al País Vasco y otra en Romandía, la carrera que hecho a rodar en la casa de la UCI, en Aigle, al final del Leman, allí donde mueren los viñedos que dan el excelente caldo de Lavaux, uno de los paisajes más recomendables de la montañosa suiza.

La contrarreloj de Felline en Aigle fue extraordinaria, fue el único que bajó de los seis minutos durante largo rato y sólo Alex Dowsett amenazó su privilegio, aunque al final, muy al final de la jornada. La crono era complicada y revirada, pero es que además se desarrollaba en un terreno húmedo que era una trampa. Muchos prefirieron pasar palabra. Felline dio una exhibición.

En el Trek Segafredo de Contador, muchos buscan, escudriñan quienes pueden ser claves para ayudar al madrileño en el Tour, y tiene buenos tipos, especialmente Pantano, pero no el único, y sin embargo pasan por alto a Felline, el ciclista que fue verde en la última Vuelta a España, que brilla en los muros de Flandes, corre bien los prólogos, se escapa en etapas de montaña y que para más inri, ya trabajó bien para Contador en la etapa reina de Andalucía.

Anotad el nombre de Felline, no sé si estará en el Tour, sin duda lo merecería, pocos corredores ofrecen el abanico que él despliega cada vez que se pone a ello. A mí me parece uno de los corredores más valiosos pero peor valorados del pelotón.

Imagen de Trek Segafredo

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El Cruz Alu-Bike es un portabicicletas de techo con carril de aluminio. Equipado con doble pomo antirrobo.

Contador no rompe, no rompe

Lujo de Vuelta a Andalucía en todos los sentidos, como Valencia, unos días antes. Poder ver regiones que viven en gran medida para el turismo, que se venden a través del gran canal panaeuropeo, pues es eso, un lujo, más cuando la realidad nos marca que desde hace unos años los grandes ciclistas, las figuras ya no vienen a rodar simplemente a las primeras citas de la campaña y se dejan querer por el tiro de cámara desde bien entrado el mes de febrero.

Ayer alrededor de la etapa que acabó en Granada, y abría la Ruta del Sol, se generó debate sobre las posturas de Contador en el descenso y su entendimiento con Valverde, cuando iban los dos escapados, si bien la norma marca que casi nadie es capaz de ponerse de acuerdo con Contador cada vez que el madrileño se mete en un corte.

Sea como fuere la llegada intensa a Peña del Aguila lo que me deja es la sempiterna duda sobre las posibilidades reales de Contador en la gran montaña. Ganas tiene, cojones le echa, pero no rompe y no lo suficiente como antaño ni como para garantizar que la general acabe cayendo de su lado. No recuerdo la última vez que voló solo montaña arriba.

Mucho se ha escrito sobre el entorno que rodea este año a Contador, sobre si el Trek es mejor equipo que Tinkoff, mejorarlo tampoco es muy complicado, y si por fin alguien se iba a dejar el rostro por el madrileño. Fabio Felline, el auténtico Guadiana del pelotón, velocista, escalador, croner y hombre multiherramienta, ha cumplido las funciones que un día le hiciera Ivan Basso a Contador, también en Andalucía.

Contador fue el segundo en atacar, se le adelantó Landa, y ha sido el segundo en meta, porque se le coló Pinot, el indescifrable ciclista de los Vosgos. Contador es el nuevo líder, pero con pingüe beneficio, escasas rentas y la sensación de que en a crono tiene gente mejor que él presta a quitarle la prenda roja que caía sobre Valverde.

Y es que Contador, que dice reinventarse por eso del descenso acrobático que patentó Froome a los ojos del gran público en el Peyresourde, va a tener que echar mano al repertorio porque romper no rompe, lanzar ciclistas, atacar de lejos. Hoy se fue, como otras tantas veces, pero el tiro se le queda corto, y no vale decir que no está aún en forma, primero porque va como un tiro y segundo porque lo mismo que le falta a él por mejorar, le puede faltar a sus rivales. Saca el córner, pero no remata.

Otra de las grandes paradojas de la tarde andaluza con sol de febrero es que mientras Chris Froome rueda y rueda por Sudáfrica, los segundos de éste se baten con su gran rival generacional. Landa, Nieve, Rosa y Poels, cuatro tipos de negro merodeando el terreno de Contador, ahí es nada, eso sí que es poderío y eso que gusta tanto decir ahora, eso del fondo de armario. Queda una eternidad para el Tour, pero en la intangible guerra psicológica los Sky no descuidan un recodo para torcer voluntades.

Imagen tomada de Team Sky

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Entrena con Bkool de la mano de Mikel Azparren

#Profile2017 Qué bueno que volviste John Degenkolb

La vida del ganador no es sencilla. Es un tipo que camina en el filo, que generalmente nunca tiene suficiente y que vive en el permanente precipicio de la frustración. John Degenkolb, el ciclista con cara de policía de Alemania del Este, cumple ese perfil de deportista casado con el éxito, acostumbrado a anotar con asiduidad y recibir el beso de las guapas cada poco.

Sin embargo, las cosas en la vida a veces pegan un giro brusco y el año pasado por estas fechas Degenkolb no pensaba en ganar, posiblemente ni siquiera en volver a competir. Degenkolb estaba centrado en reunir la mayor cantidad de piezas de su maltrecho cuerpo y volver a ser una persona normal, tras el tremendo accidente que sufrió junto a varios compañeros en el Alpecin mientras entrenaba por Levante. Aquel día, como ningún otro, se vio con toda la crudeza la indefensión que el ciclista padece por las rutas de medio mundo ante todo tipo de agresiones y principalmente la de conductores incapaces de entender la responsabilidad que llevan sobre cuatro ruedas cuando salen a la ruta.

Degenkolb vio como toda su temporada se iba al garete. Era la temporada de su consagración ya no como velocista, y sí como clasicómano de primera línea. El vigente ganador de San Remo y Roubaix, fuera de concurso. Pasó la primavera, paso gran parte de la campaña y de John supimos cuando ganó en Noruega y se cabreó como una mona cuando vio que el corte bueno del Mundial se marchaba ante sus narices.

Fue una reacción de ganador, de ciclista que apuesta alto y ve como un corte le pilla en el sitio inadecuado en el peor momento. Era la guinda a un año nefasto en lo deportivo que seguro que no lo fue tanto en lo personal, porque en este competidor de alto copete, como diría nuestro querido Gerardo, reside una sonrisa casi imborrable que no le abandonó ni siquiera cuando temió perder un dedo.

Y son esas cosas las que te hacen fuerte y resistir mejor que otros cuando vuelves a la vanguardia. Porque Degenkolb ha vuelto a la vanguardia, a la primera línea. No sabéis la alegría que nos proporcionó su sprint en Dubai, sacudiendo con esa violencia la máquina, como si un día, el menos pensado, las calas se acabaran desencajando del eje por tal empuje.

Ganando en Dubai, feudo que se le suele dar bien, Degenkolb demuestra que ha hecho los deberes este invierno, porque el feudo árabe suele ser buen test para los hombres rápidos de cara a lo que ha de venir. Aunque tengamos todos a Alberto Contador como fichaje de campanillas en el Trek, no conviene olvidar a este alemán, que también esta en el equipo cafetero por excelencia, con una misión nada sencilla, seguir el camino que trazó Fabian Cancellara, quien ahora ve los toros desde la barrera.

Ver a Degenkolb ganar en Dubai puede significar que tenemos otro actor para la primavera, otro tipo a sumarse a la fiesta de Sagan, Boonen y Van Avermaet, con un inciso, este teutón de poderoso tren inferior reúne las virtudes de los anteriormente citados pero además es más rápido que todos ellos. Será un hueso duro de roer, tanto él, como ojo, su compañero Jasper Stuyven, para mí uno de los tapados de esta primavera que es ya inminente.

Imagen tomada del FB del Dubai Tour

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El repertorio de Cruz para llevar la bici en tu coche…