Ciclismo y turismo, el maridaje que funciona

Ciclismo turismo JoanSeguidor

Todos los hoteles y destinos buscan y quieren ciclistas

Cualquier intento de buscar afinidad entre el turismo y el ciclismo tiene todos los visos de salir bien.

No es nueva esta relación y viene casi desde el momento que este deporte más que centenario empezó a rodar.

Siempre supimos de la geografía francesa, flamenca e italiana por el ciclismo, y de paso de sus estampas, imágenes y símbolos.

Siempre supimos de resorts de esquí por el ciclismo, de centros vacacionales, de playas, de avenidas y monumentos.

El Tour, la Vuelta, las grandes carreras ponen sitios en el mapa

Nadie como el ciclismo para vender un lugar.

Sin embargo estos días, una realidad se impone: nada como este deporte marida con el turismo.

Y lo vemos en las concentraciones de invierno que ponen a España como el epicentro mundial del ciclismo.

En el mapa del «alojamiento español» que titula L´Equipe la mancha va de Cambrils al Almería, se concentra el Calpe y Benidorm y salta a Mallorca.

Están casi todos los grandes equipos del mundo.

Concentrados en carreteras ratoneras que se pueblan y se atestan de ciclistas profesionales, rodando ordenadamente, uniformados, contando las bondades de la zona en su países.

Porque hoy, en la industria turística todos son «bike frinedly», como reza la cadena hotelera que surgió del trato exclusivo a los ciclistas y hoy ocupa un stand enorme en los pabellones de grandes compañías de Fitur.

Sí Fitur, la feria que se hizo un hueco en los titulares por la huelga de los taxistas, es estos años una propuesta hilvana propuestas, lugares y empresas con el reclamo de la gastronomía y de la bicicleta.

Todos quieren ciclistas en sus hoteles.

Ibiza presenta con Miguel Indurain y Carlos Coloma, Aragón le deja un espacio a la Puertos de Ribagorza, Bruselas pone en valor la salida del Tour, como la Costa Blanca la de la Vuelta, Andorra es el país del ciclismo.

Todos los hoteles sitúan ciclistas en su carteles…

Es la realidad del ciclismo turista, o del turismo ciclista, cómo se quiera llamar.

Es el maridaje perfecto, un aliado ideal y una tabla de salvación para un deporte que le cuesta tanto generar complicidades como bien estamos viendo con equipos venidos a menos porque no encuentran patrocinios potentes.

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El turismo marida con el ciclismo y conociendo como van las cosas, esto es una moda, son los años de oro para el ciclismo en la primera industria de este lado de los Pirineos.

Aprovechar la cresta de la ola es obligatorio.

Imagen tomada de FB de Cycling Costa Daurada

 

Cómo el turismo ha mejorado el ciclismo

La etapa vizcaína de la Vuelta es el perfecto ejemplo del maridaje turismo y ciclismo

Como sabéis estos días Madrid vive en la efervescencia de una de sus ferias más importantes, Fitur, el evento con mayúsculas del turismo en España, sabiendo que el turismo significa un 11% del PIB en este santo país.

No es una cifra para tomarla a broma, emplea millones de personas, revitaliza zonas deprimidas, machaca otras, eso es cierto, pero el turismo es un limón de cuya esencia se alimenta una parte importante del tejido producto de este país.

Uno, que ya lleva una cifra indecente de ediciones acudiendo a Fitur, ha tenido siempre la teoría de que el ciclismo es el deporte que mejor marida con el turismo, por motivos obvios, diréis, pero incluso por cuestiones de patrocinio, recordad que no hace tanto en España hubo equipos como Illes Balears, Andalucía o Comunitat Valenciana, que vendían las bondades del territorio al mundo.

Desde hace varios años, asisto a una constante en la feria, coincidir por los pasillos con el primer ejecutivo de la Vuelta a España, Javier Guillén, quien tiene bajo el mismo techo casi todos los interlocutores con los que cierra y cuadra el recorrido de la Vuelta a España.

Entre otras muchas novedades, presentaciones, puestas de largo y demás, lo cierto es que la próxima Vuelta volverá a tener mucho de turismo y promoción, una suerte de escaparate en primera persona que pondrá el territorio en el mundo.


En El Velódromo…


Me ha llamado mucho la atención esta noticia del Diario As sobre la presentación que se ha hecho en Bilbao de la etapa vizcaína de la próxima Vuelta. Al margen de poner ciclismo en la puerta de casa de un porcentaje significativo de la gente de la provincia, van a poner en el escaparate las preciosidades del territorio y acento sobre el Monte Oiz, llamado también Balcón de Vizcaya.

Balcon de Vizcaya Monte Oiz JoanSeguidor

Me llama la atención el contenido de sus intenciones: hacer una etapa memorable, un evento único para atraer la atención del Tour de Francia hacia Bilbao. Es como, el “Señor de los anillos”, hacer de cada pieza algo único, como si cada escena fuera la principal, la definitiva, dejando casi sin aliento al espectador. Esa es la intención, los ciclistas dirán la suya. 

Está claro que la etapa es en sí un encaje de bolillos donde todo acompaña: el interés promocional, el turismo del lugar, el paisaje y la idiosincracia de una carrera vertida a los finales inéditos y a poder ser muy duros.

No siempre se logra, pero cuando en septiembre nos sentemos a ver la Vuelta, nos acordaremos de estas líneas y veremos como ese binomio que siempre vimos tan obvio, turismo y ciclismo, marida a la perfección.

Imágenes tomadas de Cycle Fiesta y RTVE

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