Lance Armstrong, cuando no era un villano

El nivel de fama de Lance Armstrong llegó a la portada de Sport Illustrated

Cuando el gran héroe llamado Armstrong americano fue portada de la revista Sports Illustrated (SI)

Diciembre de 2002.

Han pasado 17 años.

El entonces cuatro veces ganador del Tour era proclamado “Deportista del año” por la revista Sports Illustrated.

 

De esta manera, el ciclista de Texas, alcanzaba el estatus de celebridad.

Este galardón, para un americano, tiene el mismo valor que el Balón de Oro del fútbol, el Óscar del cine o el premio Nobel en la vida general. 

También sería su equivalente a cuando una modelo consigue ser portada de la revista Elle o Vogue: su reputación y su cotización aumentan considerablemente.

Han tocado el cielo de su profesión.

 

Como Armstrong en aquel momento.

Puede que entonces en Estados Unidos pesara más su historia de superación, de su sorprendente recuperación de un cáncer y posterior “vuelta a la vida” que la de su propia trayectoria deportiva.

El mero hecho de volverse a subir a una bicicleta, después de su enfermedad, ya era considerado un auténtico milagro.

Y ya no decimos si hablamos de volver a competir.

Y ganar.

Y ganar.

Y volver a ganar.

Y así, hasta 7 veces en el Tour de Francia.

 

“Por su coraje y entrega, por su cuarta victoria consecutiva en el Tour, Sports Ilustrated saluda al gran guerrero de la carretera”.

Este es el titular que encabezaba la entrevista a Lance Armstrong en la que se hablaba más de su vida social y mediática que la de ciclista.

Los estadounidenses son así.

Hace un tiempo, mi amigo y compañero de fatigas encima de la bici Joan Puig, me deleitó con unos excelentes comentarios en los que diseccionaba de manera exquisita esta foto de portada:

 

 “En ella vemos a Lance, sentado de lado sobre el tubo horizontal de su Trek OCLV 110 de carbono. Su brazo izquierdo apoyado sobre el sillín y su mano derecha sujeta la maneta del freno superior.

Su pie derecho cruzado sobre su izquierdo. Se le ve relajado, mirando fijamente el objetivo de la cámara que el fotógrafo ha situado a un metro escaso del suelo.

Armstrong con mirada fría, seria y seguro de sí mismo.

Su expresión es de determinación.

Nada de sonrisas estúpidas o haciendo gestos de victoria.

Él piensa en su futuro inmediato: el entrenamiento.

No lleva casco. Ni gafas ni guantes.

Su corte de pelo es casi militar. Bien afeitado.

Lleva calcetines blancos y maillot y culotte del US-Postal.

Una imagen muy sobria.

Está situado en una de las carreteras que rodean Austin (Texas), que aparece helada a estas primeras horas de la mañana invernal.

Si nos fijamos en los detalles de su bici vemos que lleva engranada la cadena en el plato pequeño y que usa ruedas Bontrager de 32/24 radios y unas cubiertas de 25.

Las manetas de freno de Dura-Ace son especiales: más largas y ergonómicas.

 

Sorprende la posición de los cierres de las ruedas: la de la rueda delantera señala las 12:00 y la de atrás las 7:00.

Cualquier mecánico nos diría que el cierre delantero tendría que marcar las 3:00 y el posterior las 10:30.

Otro detalle: el freno delantero está abierto y parece que acaban de montar la rueda para hacer la foto”.

En la entrevista Lance explicaba que cuando le llamaron para comunicarle que sería deportista del año estaba entrenando encima de la bicicleta.

Así es el Suunto 5, el hermano pequeño 

Evidentemente.

Decía que había que sufrir cada día para estar contento.

Contaba que durante su vida ha sido atropellado 6 veces y que lleva un par de tornillos en el cráneo.

Lucía muchas cicatrices producidas por sus caídas.

A sus 31 años Lance Armstrong rendía un 6% más que cuando tenía 21 años y pesaba también 6 kg menos.

Hablaba de su amigo Robin Williams que le llamaba UniBaller (sólo tiene un testículo) y que a menudo hacía chistes sobre ello con sus compañeros del US-Postal:

“Venga tíos, hoy tenéis que ganar por cojones. Si Lance lo puede hacer con un huevo, ¡vosotros mejor con dos!”.

Cuando hablaba de doping decía que durante 2002 había pasado unos 35 controles: todos negativos.

SQR – GORE

 

 Su objetivo entonces era el 5ª Tour.

Cayó éste y dos más.

¿O no?

Cerraba la entrevista con la siguiente sentencia:

 “Un día decidí no perder ni un día más pensando en el futuro. El hoy es todo lo que tengo ahora”.

Lance Armstrong… ¿héroe o villano?

Las razonables dudas sobre el Team Sky

Ocurre que un dominio tan aplastante como el de Team Sky desde tan tempranas citas de la temporada despierta alergias. No pasa con frecuencia que un equipo alimente un palmarés como lo hacen estos hombres de negro, si bien, las cosas tienen un porqué y en este equipo pocas cosas se mecen al azar.

Si miramos con eficacia lo que este grupo, adinerado como ninguno, ha estado haciendo estos últimos años, entenderemos por qué está donde está. Han fichado a capricho pero no a ciegas. Ha formado un puzle excelso y completo. Tiene dos o tres hombres por puesto y cometido. Han creado un rodillo. Una máquina perfecta. Suman líderes que resuelven a una corte de gregarios que anda casi como los rivales, si no más en casos puntuales. ¿Qué hay de extraño en que dominen?

Con ello no digo con esto que alguna de las personas que sospeche que aquí no todo es ejemplar tenga razón. La historia nos remite al US Postal de forma irremisible. Un equipo que llevó a los pelotones de medio mundo tan deprisa que ahogaba cualquier tentativa rival. Sky es como aquel US Postal pero más dotado, con más gregarios, con más medios,… al punto que pueden disputar con éxito dos pruebas como Niza y Tirreno.

Pero hablar de trampa en la medida que lo hizo el US Postal es más complicado pues en este tiempo las cosas son más complejas, y no por que crea que el sistema antidopaje sea más eficiente, que posiblemente lo sea aunque no las tengo todas conmigo, si no por la retórica que el equipo inglés ha adoptado sobre la cuestión.

En efecto, si al Team Sky le pillan en un renuncio en cuestiones de dopaje el golpe sería demoledor, sobretodo en el tercio anglosajón donde se presentaron como garantes de integridad. Imaginen si después de tan talibán discurso contra la trampa les sacan un positivo. Su carga simbólica sería terrible por integrista retórica y por que tocaría de muerte este deporte en un mercado donde resulta muy popular.

Xabier Usabiaga describe con precisión en el blog de Biolaster cuestiones técnicas que a un servidor se le escapan, pero que nos dejan una duda: por mucho que conjeturemos sobre lo que hace Sky para preparar a sus chicos, su método, o parte del mismo, debería ser de dominio público entre preparadores y técnicos, pues su forma de trabajar con los medidores de potencia no es tabú en el pelotón.

De cualquiera de las maneras el efecto sorpresa siempre cabe, al tiempo que Dave Brailsford completa que sus chicos son humanos, la cuadra inglesa está rodeada de lobos de medio mundo, y eso tarde o temprano te hace fallar.

Lance Armstrong y Nicole Cooke en la balanza

Revuelo y estruendo. Cuando algo relacionado con el ciclismo navega en el top ten de los TT de la jornada, no puede ser bueno. Nunca. Jamás. La megaentrevista a Lance Armstrong en el espacio de Oprah ya tiene poco de previsible y de los 120 minutos que dicen que duró el careo ya surgen filtraciones, la primera y más apetecible una: Lance admite que se chutó.

Bien, vale, de acuerdo. Cuando la entrevista en su extensión esté disponible y una buena y amplia grabación de la misma caiga en nuestras manos, emitiremos un juicio en toda su extensión, hasta entonces todo son conjeturas. Eso sí. Al margen de la confesión que realice frente a la diva de la televisión estadounidense, ojo con la forma que cómo se le vaya la mano pues la justicia va a por él, nos gustaría que en ese “tête à tête” figurasen algunas de las preguntas que se formulan desde el fraternal UK. Entre otras quisiéramos oír las respuestas a estas cuatro cuestiones:

  1. ¿Después de superar un cáncer, cómo es posible que ingieras drogas prohibidas?
  2. ¿Tienes alguna simpatía por esos rivales que han competido limpios?
  3. ¿Tienes intención de devolver los premios ganados entre septiembre de 1998 y julio de 2010?
  4. ¿Admites si lo peor de todo ha sido engañar a la comunidad de lucha contra el cáncer?

La primera es especialmente jugosa puedes retrata la falta escrúpulos de una persona.

Paralelamente The Guardian hizo eco de su entrevista a Nicole Cooke. La conocerán. No son muchas las chicas en el ciclismo femenino que emerjan como la británica. Once años de profesionalismo, buen palmarés e intachable conducta que le hacen valedora de todas y cada una de las premisas que todos los “estafados” del deporte debieran hacer: “¿Quién me devuelve a mí todas las carreras que he perdido por culpa de los tramposos?”.

A ver, y vayamos por partes. La situación de Cooke es dramática y triste. Al margen de las penurias que describe del ciclismo femenino, ojo que habla desde la precariedad de la elite, Cooke denuncia esto justo cuando está fuera del sistema, game over. Lo hace en un punto de no retorno. Eso lo sabe. Denuncia podredumbre en el mundo donde se ganó las habichuelas, y no mal, viendo  lo que le rodea, pero lo hace cuando su vida circula ajeno al mismo. Sin quitarle hierro a su declaración, las circunstancias que la rodean la descreditan en la forma…

… aunque no en el fondo, pues lo que dice Cooke es terriblemente cierto. La británica admite el mundo de locos que se ha creado en torno a los deportistas. Hedor insoportable en la continua sospecha, en las maquinaciones y las insinuaciones que seguro tuvo que responder tras cada etapa, cada carrera, cada viaje,… pero es que además Cooke se declara estafada describiendo lo más perverso del sistema.

El ejemplo del libro de Tyler Hamilton, donde describe las “hazañas” del US Postal, es abrumador. Se gana más dinero contando cómo te dopas, explicando cómo burlas los controles y detallando lo que se metían tus compañeros que compitiendo limpiamente. Eso, pese a quien pese, es así, y no hace más que explicar la raíz del problema, mucho más profundo e intenso de lo que nos imaginamos.

Si el dopaje se quiere combatir, la prevención hacia el personal no sea quizá lo único a tener en cuenta. Tan triste como la trampa es la coba que se le da. El sensacionalismo y amarillismo que la rodea implica que siempre haya uno, dos o tres descerebrados empeñados en desacreditar un colectivo si en ello les va un puñado de billetes.

¿Sólo médicos forman la rama española del caso Armstrong?

Abundante y cuantiosa información corre estos días por las ediciones digitales de nuestra querida y alcanforada prensa. Habrá tiempo para analizar reacciones con perspectiva. Incluso ya se aventuran a decir que Lance Armstrong será borrado del palmarés del Tour, cuando su director ha hablado en condicional. “Si la UCI sanciona nosotros cargamos”.

Despieces personales dedicados a cada uno de los damnificados por el bombazo sobre la testa de Lance Armstrong son otra de la línea argumental abierta. US Postal, que presumía de ser una torre de Babel, movía ramificaciones por doquier. Ahora que todo salta por los aires oímos testimonios de estadounidenses hundidos en el fango, de Mathew White desposeído del título de director del Orica y Johan Bruyneel expulsado del Radio Shack.

Pero ¿este retrato es fidedigno?. En parte, pues a ello también se suman confesiones, recibos, conversaciones y otros retales de una mafia hecha equipo, a la luz de lo que se vierte en la acusación. Incluso se carga sobre tres personajes, dos médicos y un “palomo”, los tres españoles.

Entonces ¿la trama hispana en este embrollo arranca y finaliza con ellos?. Yo diría que no. Se omite, quiero pensar de forma involuntaria, la convivencia de varios ciclistas españoles en todo este lodazal. De Asturias nadie respira de Chechu Rubiera -se le atribuye un pago al Dr. Ferrari y poco más- y Benjamín Noval, desde Jaén no oímos comentarios del “Triqui” Beltrán, ni tampoco de Salamanca escuchamos alusiones a Roberto Heras.

Huelga decir que la misma prensa que en casos más enrevesados han cargado con ariete flamígero sobre la numantina resistencia de algunos ciclistas, que por cosas mucho menos evidentes fueron machados, ahora corre un tupido velo sobre la fiel y leal guardia pretoriana española que Lance Armstrong tuvo en su reinado. Obviar a estas alturas la importancia de Rubiera en la labor para el tejano es de suma miopía, cuando no de mala intención. Ídem de los otros tres, principalmente de Heras en 2002 y Beltrán en 2003.

Concluyo por eso que esto no es nada contra con los cuatro ciclistas que han estado al servicio del americano. Pero la evidencia, de ser tan abrumadora cuando se trata de hundir a Armstrong, pasa a escurridiza cuando implica a ciclistas españoles. Si Andreu, Hamilton, Landis, Hincapie & cia están hasta el cuello como parece, es complicado creer que Rubiera, Heras, Beltrán y Noval no lo estén ¿No creen?.

Foto tomada de http://www.cronometroenmarcha.com