Los vanos intentos de Lance Armstrong por seguir vivo

Hace una semana que todos los aficionados al ciclismo nos asomamos a un canal de televisión que ni conocíamos para ver a Lance Armstrong confesar que se había dopado. La sorpresa no fue mayúscula, pero había expectación. Era un momento de impotencia, la parte de la realidad que no nos gusta, pero que existe y no se pude obviar.

Conocimos a Armstrong mucho mejor en una entrevista con Oprah Winfrey que en siete años de Tour de Francia. Aquel corredor insaciable e impasible que subía al podio con sus niños y parecía un padre modélico, el marido perfecto, el ejemplo a seguir, se nos reveló como un tirano.

No tenía remordimientos, no se sentía mal –aunque lo dijo muy de pasada, porque todos hacían lo mismo que él– y no fue allí a acusar a otros. Algunos ingenuos esperábamos que la UCI saliera un poco mojada de todo este embrollo, y ni siquiera una gota le salpicó.

Al contario. Lance alabó su sistema antidopaje implantado desde 2008, el pasaporte biológico. No hubo luz y taquígrafos. En aquel rancho de Texas, en aquel Col de Ramaz, no brilló el mejor desinfectante, no hubo rayos de sol, como decía Louis Brandeis; sólo iluminación artificial.

Cuando la USADA publicó el informe que inculpaba a Armstrong, la UCI aparecía por medio. Habrían ocultado casos de dopaje del tejano y recibieron dinero de él, para luchar contra el dopaje.

El máximo organismo que regula el ciclismo –con ideas que hacen daño al mismo, como los puntos UCI Pro Tour– se lavó las manos y sancionó a Lance de por vida, dejándole desposeído de su mayor tesoro aparte de la vida, los Tours de Francia. Un lavado de imagen de cara a la galería y tira tú que a mí me da la risa. En la época de los Tours de Lance, en la UCI estaba Verbrughen. Ahora está en el COI. Como ya he dicho antes, uno pensó que quizá la confesión de Lance aportaría datos reveladores y que él no se hundiría solo. Cada día que pasa me cuesta más creerlo. Parece que la UCI saldrá airosa de todo esto, y más teniendo en cuenta que el COI es el único organismo que podría llamarle la atención.

Travis Tygart, director de la USADA, ha sido entrevistado por la cadena americana CBS. Le ha pedido a Armstrong que vuelva a contar todo lo que sabe y colabore “plena y sinceramente”. Le ha puesto fecha límite el 6 de febrero. Los abogados de Lance han respondido que tienen la agenda muy apretada y que prefieren hacerlo con la UCI y la AMA, la Agencia Mundial Antidopaje.

Tygart dice que Lance mintió en la entrevista con Oprah en varios aspectos. Según el director de la USADA, que ha investigado al ex ciclista del US Postal durante años, Armstrong sí se dopó en 2009 y 2010, sí que intimidaba a sus compañeros y sí que usaba grandes cantidades de EPO. Dice que sus muestras del Tour del 99 dan los niveles más altos de EPO en sangre que han visto.

Lo único claro que podemos sacar de todo esto es que el tejano busca la indulgencia plenaria para poder volver a competir, y que sigue callando muchísimas cosas. No han querido revelar todo los trucos de los magos. Sólo nos han dicho que no era magia, que había truco. Nadie hace nada, nadie se mueve. Todo sigue igual.

Por Iñaki Pardo- @inakipardot

En Francia ya han sentenciado a Lance Armstrong

Que Francia como país, y sus resortes, sentencien a favor o en contra un campeón ciclista no es cuestión baladí. Cuna de muchos de los mejores ciclistas y del Tour de Francia, entre otras pruebas de renombre, nuestro vecino del norte tiene cierto poder en este entramado. Su papel no es teatral, su rol no es papel mojado.

Señalado

La voz del Tour se llama L´ Equipe y su arma específica para la familia ciclista es Vélo Magazine, una cabecera heredera de Le Miroir des Sports Cyclisme Magazine, que anda de celebración con un número totalmente amarillo indicando sus 500 mensualidades en los quioscos de Francia y media Europa.

La editorial de tan especial edición se la dedican a Lance Armstrong. Bajo el titular “Secrets et mesonges” (Secretos y mentiras) atacan al mejor ciclista del Tour de forma directa, indisimulada y a la sien. Basan su argumento en dos líneas: la primera su no elección, es decir que entre defenderse o admitir la culpabilidad, Armstrong realiza una huida hacia delante sin escoger las dos cartas que tiene sobre la mesa. La otra reposa en la información del diario padre, L´ Equipe, donde se aseguró en 2005, manda cojones que desde entonces no se haya abundado, que el americano se dopó con EPO durante todas las ediciones que ganó. Pusieron sobre la mesa las virtudes de un nuevo método de detección pero el tema siete años después no parece haber madurado.

Alineados con la Usada, los mentores del Tour de Francia parecen dispuestos a incluir más borrones en el palmarés de su grande tras los tachones que dieron las ediciones de 2006 y 2010 a Oscar Pereiro y Andy Schleck. Curiosa forma de cuidar el negocio. No obstante trasciende, creo, a un nuevo capítulo entre ASO y UCI. Si los segundos muestran cualquier gesto, los otros lo deshacen, y viceversa. Desde el Tour por ejemplo no se aporreó la imagen de Alberto Contador mientras la UCI fue hasta las últimas para crujirle. En el caso Armstrong se nota un tono inverso. Disfruten de nuestro ciclismo.