Cuando los ciclistas pros iban sin casco

Insistir todavía, a estas alturas, sobre el uso del casco para el ciclista nos parece algo ya tardío y trasnochado

El casco sobre la cabeza del ciclista… no siempre fue así: aquellos pañuelos en la cabeza del Pirata, las gorras de Induráin o las cintas en el pelo de Perico…

También el rubio platino teñido de Virenque, la gomina de Cipollini o los repeinados de Bugno o VDB, por poner unos pocos ejemplos, son tan sólo recuerdos de una época que ya no volverá.

 

Antes, sin casco, era más fácil distinguir a nuestros ciclistas favoritos.

Ahora no es que sea muy difícil, pero a veces sí complicado de diferenciar del resto de sus compañeros de equipo cuando van todos agrupados en pelotón.

Aquellos fueron unos años muy presumidos dentro del pelotón de ciclistas profesionales en los que el uso del casco entre los pros no era obligatorio aunque, por supuesto, sí altamente recomendable.

Algunos lo utilizaban -pocos- porque eran muchos los que se quejaban del calor que les daba, lo molesto e incómodo que era, e incluso de lo que llegaban a pesar.

Ya lo veis, apenas 300 gramos que servían de excusa para no ponérselo.

 

Porque el casco siempre estaba ahí, para quien lo quisiera utilizar, sobre todo si tenía algo de estima por su cerebro.

Hasta el propio “Il Bello” Mario Cipollini, finalmente, decidió ponérselo a la hora de disputar el sprint.

Pero sólo en aquel momento y nunca antes.

No le gustaba despeinar su larga cabellera engominada de “Rey León”.

Quizás a los más jóvenes les sorprenda, pero era así.

Y es que la obligatoriedad del uso del casco entre los corredores fue una medida tomada por la Union Ciclista Internacional hace tan sólo 16 años.

Fijaos, una decisión que no fue tomada ni en los 80, ni en los 90.

Ni tan sólo a finales del siglo XX o en los primeros años de la década del 2000.

DT-Swiss 2019

 

Se tuvo que esperar hasta mayo de 2003, después de que aquel mismo año, el recordado y malogrado Andrei Kivilev sufriera una caída en la segunda etapa de la París-Niza.

Era el 12 de marzo y al día siguiente fallecía en el hospital de Saint-Étienne, después de caer en coma producido por la fractura de su cráneo.

Kivilev no había llevado casco durante aquella jornada.

En el recuerdo, quedaba también el accidente mortal de Fabio Casartelli en el Tour del 95 que, como recordaréis, tampoco llevaba casco protector aquel día.

Tuvo que suceder otra desgracia para que la Unión Ciclista Internacional tomara cartas en el asunto.

Pero puso una excepción: la ascensión a los puertos con final de etapa.

 

Aunque esto duró poco y al final la obligatoriedad se impuso para toda la disputa de la etapa.

No hubo demasiadas quejas dentro del pelotón internacional, aunque sí alguna voz discordante tan autorizada como la del propio Induráin.

Quizás la opción de permitir no usarlo durante una larga subida la podían haber dejado tal cual, ya que todos sabemos que escalando un puerto es difícil caer y que aunque la caída se produzca, por algún extraño y poco frecuente suceso, a esa velocidad los daños creemos sin temor a equivocarnos que han de ser mínimos.

Permitidnos recuperar este hilo sobre una Roubaix memorable, cuando se corría, mayoritariamente sin casco, nostalgia pura.

¿Hay que seguir insistiendo en el uso del casco?

Todo esto viene a cuento porque el pasado sábado Luís Pasamontes, echando la vista atrás de manera angustiante, tuiteaba lo siguiente:

Sin quitarle ni un ápice de razón en el fondo, quizás no estemos tan de acuerdo en la forma, ya que autocriticarse ahora porque no usaba el casco en aquella época creemos que no viene a cuento para nada.

Primero, porque nadie le prohibía el no usarlo.

Él decidió no ponérselo, porque el casco estaba ahí a su disposición.

Por tanto, pensamos que es algo absurdo quejarse de que “porque era profesional estaba exento de llevarlo”.

Es algo ilógico y sin sentido.

 

Además, como decimos, eran otros años y la decisión última era la del ciclista, que para eso era profesional, y sabía si valía la pena correr el riesgo o no.

Desde luego, descender los grandes puertos a velocidades vertiginosas cercanas a las 100 km/h sin casco era poco menos que hacerlo a tumba abierta.

Y nunca mejor dicho.

La casa del ciclista 

Por eso creemos que decir ahora qué poco responsable fue durante aquellos años es algo tan irrelevante como criticar que hace 20 años todo el mundo podía fumar en locales públicos y qué insensatos eramos, ya que ahora es algo impensable, intempestivo.

Igual que no usar el casco hoy en día.

SQR – GORE

 

Es algo absurdo.

Extemporáneo.

¿O no?

¿O creéis que hay que seguir insistiendo?

Si has de ponerte el casco que sea con estilo

La bicicleta llegó a nuestras ciudades un día, irrumpió con ruido. Hace mucho más de cien años. Pareció que se fue, pero no, siguió ahí y ahora parece que vuelve, de forma inapelable. Hay muchos elementos que invitan a pensar que esto pasa de moda a modo estructural de vida. En un sitio le llaman calabobos, en el norte “txirimiri” –perdonadme si está mal escrito-. Sea como fuere, este elemento es tangiblemente importante y aterriza allí donde no podríamos imaginarlo.

El otro día hojeaba el nuevo magazine masculino del diario El País. “Icon” se llama la revista. Entre otras cuestiones se daba cuenta de un casco plegable, como un abanico, que sirve al hombre del siglo XXI para circular con total libertad, seguridad y elegancia, sobre todo elegancia, por las concurridas avenidas de nuestro país.

El caso retoma las hechuras de la chichonera de los noventa, esa que todos llevaban puesta por imperativo en las carreteras belgas. Tiene forma de costilla que se abre y se cierra, para poder guardar a una pequeña mochila, y lleva por nombre Foldable Helmet Carrera. Desconozco su precio, pero admito que lo vi en una tienda al día siguiente de leer el artículo.

La pieza impresa por cierto incorporaba datos interesantes como que Australia fue el primer país del mundo en obligar al uso del caso para los ciclistas. Que en España esa norma existe desde 2004 y ahora se hace extensible a los niños que pululen por la ciudad.

Y un último dato, y no por ello menos interesante: en 2013 se vendieron en España 780.000 bicicletas por 780.000 coches. Paulatinamente el gremio crece en importancia e innovación, emplea a más gente y los números –no sin dificultades- salen bonitos. ¿Para cuándo una apuesta integral de nuestro Gobierno a favor de la bicicleta? y cuando digo integral me refiero a normativa, infraestructuras y empleo, algo en lo que no vamos sobrados.

 

INFO 

SPORTMED, distribuidor oficial de la prestigiosa firma de zapatillas especialista en ciclismo DIAMANT-DMT, presenta el nuevo y exclusivo ejemplar PISTA (ideado de forma especial para las pruebas indoor), que la marca italiana ha confeccionado en motivo de la consecución del Campeonato del Mundo, en la modalidad de la Americana, por el ciclista balear David Muntaner, junto su pareja Albert Torres, el pasado mes de febrero en la localidad colombiana de Cali.

Una zapatilla completamente diseñada para las pruebas de pista, que se caracteriza por sus excelsas prestaciones como la rigidez, una perfecta transmisión al pedal, la aerodinámica y, sobre todo, como distingue a la marca italiana, el confort.