Rohan Dennis y las lecciones del Tour

Las cosas en el Tour no entienden de anfitriones. Laurent Fignon es un niño inquieto desde bien pequeño, crece soñando en grande. Inconformista. Pronto sabe que su vida no se hará en jornadas laborales de ocho horas, de lunes a viernes. Crece en la París de los sesenta, de los setenta. En su casa se corona campeón dos veces del Tour, un doblete que le hizo ser una persona insoportable. Sin embargo, en 1989, perdió el Tour, el Tour de su reencuentro con la elite, por ocho segundos en los mismos Campos Elíseos que paseo tantos domingos… duro.

Brad Wiggins nació en Gante por cuestiones de oficio de su padre, que era pistard de seis días, y allí hizo fortuna, estableciéndose por un tiempo. Sin embargo, Wiggo siempre londinense de adopción. Siendo campeón olímpico se postuló para ganar el prólogo del Tour de 2007. La mejor carrera por su ciudad: fracasó. Quedó diluido, lejos de Fabian Cancellara.

Mark Cavendish vio el Tour poner, montar una línea de meta enfrente del pub donde sus fans celebraban sus éxitos. Él, marrullero, tremendo, planteó su triunfo como su si fuera la primera en una trayectoria que ya era histórica. Dio un mal paso, una mala trazada y acabó por los suelos en la primera etapa del Tour de 2014. En la misma salida de su querido Yorkshire.

El Tour no entiende de nacionalidades, de anfitriones. Tom Dumolin, un corredor que amasa y amasa victorias contra el reloj, era el favorito en su casa. Como sus ilustres antecedentes tampoco pudo. Una pena, porque aquí apreciamos la calidad infinita del holandés cuyo prólogo fue un chispazo de gritos que le acompañó por menos de quince minutos. Dios pero cuanta gente, cuántas manos, cuántas cabezas, arriba y abajo,…

El prólogo del Tour en Utrech fue para un australiano que la verdad hacía mucho que sabíamos de él. Rohan Dennis empezó como un cohete. Ganó Down Under, récord de la hora,… y el vacío. Joven, de calidad tremenda, cincelado en el velódromo, rueda como los ángeles y gana en la carrera que hace dos años le golpeó con la dureza que solo golpea el Tour.

Miren este post, no se dan nombres, no se perfila nadie en concreto, pero habla de él. Nos quedamos con lo que entonces dijo nuestro amigo Isaac Vilalta y de lo que implica el Tour, lo hacemos además el dia de su gloria, porque quizá ahora se saborea mejor lo que los malos momentos enseñan:

«Hace unos días visité unos amigos al Tour y, allí, desde dentro, lejos de la sala de prensa pero también lejos de las cunetas, conocí la delgada línea de la solitud. Un ciclista hundido, triste, encerrado herméticamente de dentro hacia afuera, literalmente apagado, sin hambre… No se había caído, no había perdido, no había fallado en la táctica. Mucho peor que todo esto. Sufre el mal de amor. Es muy joven y vive muy lejos de Francia y allá, en su casa, ha dejado novia, amigos, familia y entorno. Y esto, cuando te quedas bajo mínimos porque expones tu cuerpo al límite cada día, cuando compartes habitación con “teammates” que quizá algún día llegarán a ser tus amigos, cuando no te reconoces en el espejo, te hunde. Tienes que ser muy fuerte mentalmente y madurar a un ritmo antinatural para levantarte después de cada caída. No te mata el dolor ni el esfuerzo. Te vence la añoranza«.

El Tour ya fluye…

Imagen tomada de http://latestonsports.com

¿Qué hay de bueno en este Tour?

No en vano el Tour de Francia ha sido y es la máxima competición ciclista que acapara más prestigio dentro del calendario internacional. Aunque la temporada en ruta abarca el período activo de nueve largos meses, bien es cierto que los aficionados al deporte de las dos ruedas centran su particular atención en torno a lo que podrá suceder en estas fechas del mes de julio que adquieren un interés especial al celebrarse la ronda francesa, un acontecimiento tradicional que con el paso de los años no muere.

Preámbulo

El Tour persiste en la idea divulgativa de pisar territorio extranjero, un evento que en verdad dilata intrínsecamente su popularidad internacional. La caravana multicolor, esta vez, iniciará su periplo en la ciudad holandesa de Utrecht. Es toda una novedad el que se celebren dos etapas en el país de las planicies, un país tan arraigado al deporte de la bicicleta y que cuenta con miles y miles de adeptos muy familiarizados en darle a los pedales a pesar de las oscilantes condiciones climatológicas que no siempre son muy favorables. El ciclismo es un advenimiento allí que está por encima de todo.

Otra alternativa a resaltar es que cada equipo ciclista estará formado por nueve unidades. Serán veintidós las escuadras que participan con lo cual se deduce que totalizarán en la línea de partida un conglomerado de nada menos 198 corredores, una cifra global un tanto comprometida y que aporta un cierto riesgo como son las caídas. Los organizadores deberían ser más exigentes o escrupulosos; es decir, reduciendo el número masivo de participantes que, algunas veces, se ven obligados a sortear carreteras más bien estrechas, lo cual provoca en consecuencia una acusada tensión por parte de los mismos concurrentes. Por último y cómo inciso el consignar que se asignarán a los tres primeros clasificados de etapa sendas bonificaciones (10, 6 y 4 segundos), una fórmula que ni mucho menos nos satisface.

Una frase popular: renovarse o morir

De manera sucinta no podemos por menos que adentrarnos y analizar un poco las principales novedades que encierra la ronda francesa en la edición de este año. Siempre hay pinceladas nuevas que la organización trata de incluir para darle, si cabe, una fisonomía más atractiva. Henri Desgrange, el admirado fundador e impulsor del Tour, que puso en marcha en el año 1903, sabía bien de sobras que una prueba de esta envergadura requería para subsistir unas iniciativas renovadoras como así ha ido aconteciendo año tras año. Ha trascurrido más de un siglo desde aquellos principios encerrados ya un poco en la leyenda. Se debe tomar en consideración la paralización obligada con motivo de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, episodios dramáticos que asolaron con contundencia en el territorio europeo.

El Tour en esencia se parece al del año pasado

El Tour en sí siempre se ha caracterizado por el dominio ejercido por los puertos de alta montaña. En esta ocasión se cruzarán 28 cimas distribuidas en varias categorías. Nos llama la atención, por ejemplo, el de que primero se deberán salvar los collados pirenaicos, mientras que el conglomerado de los Alpes se afrontará en las postrimerías de la prueba. No hay duda que el interés de la carrera se centrará más bien en esos últimos y empinados macizos, que se afrontarán en la segunda parte de la carrera. Es conveniente señalar que habrá cinco etapas con sendas llegadas en alto. Serán: La Pierre-Saint-Martin (10ª etapa – 1.610 metros de altitud), Plateau de Beille (12ª – 1.780 mts.), Pra-Loup (17ª – 1.620 mts.), La Toussuire (19ª – 1.705 mts.) y Alpe-d´Huez (20ª – 1.850 mts.).

Otra faceta a tomar en consideración son las etapas de la especialidad exigente de contrarreloj. La primera etapa será un breve sector individual, de 14 kilómetros en los alrededores de la población de Utrecht. Se deberá pedalear a tope. Todo un espectáculo. La pugna por equipos se desarrollará en el noveno día de competición bajo una distancia a cubrir de 28 kilómetros. De todo ello deducimos que esta vez las manecillas del reloj no tendrán tanta influencia en la cuenta de resultados.

Existe un paralelismo entre el kilometraje total contabilizado el pasado año y éste. La suma es bastante equilibrada. Esta vez se computarán un total de 3.344 kilómetros; es decir, se recorrerán 60 kilómetros de menos. Básicamente las denominadas etapas llanas, o las de media montaña, o las de alta montaña, traducen una cierta similitud entre uno y otro año. En el fondo de la cuestión existe un equilibrio técnico de identidad.

La tabla de favoritos

Somos sinceros en manifestar que el Tour de Francia, una vez más, acaparará una más cotizada participación internacional. Sobre el papel existen tres ciclistas que a nuestro juicio están por encima de todos los demás. No son otros -es fácil el adivinarlo- que el británico Christopher Froome, el colombiano Nairo Quintana y el italiano Vincenzo Nibali, que llevan realizados méritos suficientes para alcanzar el triunfo absoluto.

Nuestro país, España, en un plano algo inferior, cuenta con un trío de veteranos integrado por el madrileño Alberto Contador, el catalán Joaquim Rodríguez y el murciano Alejandro Valverde. No se puede pedir más. De entre otros extranjeros más distinguidos no podemos dejar en el tintero a componentes con los que habrá que contar. Yendo al grano, debemos consignar también en esta escala de favoritos a los siguientes corredores: el estadounidense Tejay Van Garderen, el holandés Bauke Mollema, el colombiano Rigoberto Urán, el canadiense Ryder Hesjedal y finalmente el polaco Michal Kwiatkowski, la revelación de estos últimos tiempos.

Un poco de historia: el Tour y los Países Bajos

Quisiéramos recordar que fue en el año 1954, cuando el Tour de Francia inició su periplo por vez primera en los Países Bajos, en el país de las extensas planicies que se ha preocupado siempre de conquistar y fertilizar tierras inundadas por el mar. Todo ello significó un loable acontecimiento que se vivió concretamente en la ciudad de mil facetas, Amsterdam. No pocos de los que nos leen se preguntarán si hubo otras veces en la cual la ronda gala volvió a visitar aquella nación que hoy nos ocupa.

Efectivamente, en el año 1973, la caravana multicolor ciclista rindió visita a la ciudad turística de Scheveningen, un punto veraniego de la alta sociedad, lindante a la costa del mar del Norte. Siguieron posteriormente las ciudades de Leiden (1978), con un centro universitario de alto relieve internacional, y Hertogenbosch  (1996). Finalmente le tocó el turno a la industrial población de Róterdam (2010), reconstruida tras los bombardeos es habidos durante la Segunda Guerra Mundial. Es en la actualidad la ciudad que posee el puerto más importante de Europa.

La conclusión final, simple anécdota, es que el Tour de Francia ha registrado cinco comienzos en tierras holandesas, lo cual no deja de ser un dato de interés para los que se sienten atraídos por los datos estadísticos. Hacer hincapié que en esta próxima e inminente edición del Tour, la 102ª, vuelve a ponerse en marcha por sexta vez en la comúnmente llamada la tierra de los tulipanes. Esta vez corresponde el turno a la ciudad polifacética de Utrecht, que reúne la famosa Universidad estudiantil de alto rango mundial bajo la silueta inconfundible de su imperante Observatorio. Algo más allá se encuentra la monumental Catedral gótica de San Martín.

Por Gerardo Fuster

INFO

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En el Tour de Francia, los 198 ciclistas gastarán aproximadamente un total de 25 millones de calorías, que deberán reponer siguiendo una correcta estrategia nutricional durante y después de cada etapa gracias a los productos Powerbar desarrollados a tal efecto. Y los números son impresionantes, ya que en total, los ciclistas que competirán en el Tour consumirán:
• 13.700 Barritas Powerbar Energize
• 15.400 Powergels
• Miles de litros de la bebida energética Powerbar Isoactive Isotonic
• 530 raciones de batidos Powerbar Recovery

Utrech y la bicicleta

Desde Utrech, desde el mismo cogollo del Tour, Xavi García Luque lanzaba este tweet esta mañana.

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Utrech es una de las ciudades más importantes de los Países Bajos. Está menos de una hora de la estación central de Amsterdam y supone un agradable y relajado paseo por su casco antiguo en torno a canales y una catedral que, como las mezquitas con su minarete, tiene su emblemático campanario separado de la nave central.

La ciudad ha respirado Tour de Francia durante los últimos doce meses. Lo saboreaba hace once, cuando en pleno mes de agosto, la visitamos y nos sorprendió por la enorme estación de tren que tiene, tan grande que se solapa con un centro comercial que te deja a puertas de la ciudad vieja sin un pedazo de cielo sobre tu cabeza. Entonces carteles, folletos y esas raras esculturas callejeras poblaban el mobiliario urbano.

Utrech, no podía ser de otra manera, es una de las mecas de la bicicleta. Se habla de Ámsterdam, por tamaño, por su capitalidad, pero la ciudad más católica de un país eminentemente protestante rinde culto a esta burra metálica. En diversos estudios que miden el ratio de bicicletas funcionando y calidad para las mismas Utrech está entre las mejores del mundo.

La ciudad, como cuenta su alcalde Jan Van Zanen en la guía oficial del Tour, aspira a una salida desde 2002. Trece largos años han pasado para que la mejor carrera del mundo premie la fidelidad de la urbe a la bicicleta. No en vano  90.000 habitantes usan la bici con asiduidad. En Utrech se cuentan 350.000 bicicletas. “Coger y aparcar el coche en Utrech cuesta tres euros la hora, la bicicleta es gratuita” dice.

El Tour por tanto no ha podido caer en mejor sitio. Lo hace en un lugar que vive, ama y practica el ciclismo, desde todas su vertientes, como usuario, como practicante y como seguidor. A cien días del inicio de la carrera, el alcalde dio a conocer el mayor parking de bicicletas del mundo, con capacidad para 12.500 máquinas al mismo tiempo, lo hizo con los directivos del Tour presentes, ellos que viven en una ciudad París que busca denodadamente incentivar la bicicleta.

Además la ciudad se ha vestido paulatinamente de amarillo y ha visto como incluso grandes referencias como Marco Van Basten, el exquisito delantero del Milán AC, y Wesley Sneijder se han involucrado en la ciudad y su celebración del Tour.

Recuerdo la visita, hace seis años, del Tour a Barcelona. Recuerdo un pasillo enorme amarillo por la Gran Vía, una quedada de bicicleta estática, muchas actividades,… pero también recuerdo que no preguntaras a muchos por quiénes corrían el Tour, por su historia, por su tradición. No les sacaras del Barça y mucho menos no les insinuaras coger una bicicleta para ir al trabajo. En Utrech, las cosas son MUY diferentes. El Tour esta vez ha acertado en su Grand Départ.

Imagen tomada de www.ciclografias.com, de cuyo contenido os recomiendo esta lectura

INFO

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Si viajas, no cargues con tu bicicleta, mira qué tiene Nacex para llevarla sin molestias…

#RadioVuelta – Semana 25

#Trend  La cuenta atrás

La semana que nos espera por delante será el goteo pausado hacia Utrech y el inicio del Tour de Francia. La semana que dejamos en el camino se ha centrado en los campeonatos nacionales con todo tipo de ganadores. Vincenzo Nibali defenderá título en el Tour con la tricolore, Rui Costa es campeón portugués después de haberlo sido mundial y Boasson Hagen pondrá los colores noruegos en el primer equipo africano en el Tour. Por su parte Peter Sagan mantendrá su pintoresco maillot eslovaco en Tinkoff y Chris Anker Sorensen el de danés. En Bélgica el ganador fue del siempre efectivo equipo Topsport Vlaanderen-Baloise que rara vez no arruina los planes de los WT del país: Preben Van Hecke. En Francia Steven Tronet fue el más fuerte como en la primera jornada de la Ruta del Sur.

#Click Utrech se lleva todos los focos

Cinco años después el Tour de Francia vuelve a salir de Holanda y lo hace desde una ciudad que están en el top de ciudades de respeto y uso  a la bicicleta. Utrech lleva ya mucho tiempo moviendo su “Grand Départ” y el sábado se prevé un llenazo casi hasta el colapso de una tierra que vive, y lee, este deporte como creo no hay lugar en el mundo.

#Profile Valverde rojigualda 

Como en 2008 Alejandro Valverde afronta el Tour como campeón de España. El murcian lleva, como entonces, un año de ensueño y la descarga de responsabilidades le puede valer inesperadas y preciadas alegrías. El palmarés de Valverde en los Campeonatos de España incluye tres títulos, dos de línea y otro de fondo que quedan muy lejanos de aquel sub 23 que ganó hace catorce años por delante de nuestro querido Israel Núñez. 

#Clipping

El control que se salta Froome. Sinceramente uno no sabe qué pensar, como siempre digo en estos casos, cuando oye a Chris Froome disculpándose por el control que no pasó hace un tiempo. Dice que, alojado en un exclusivo hotel, los empleados del mismo cerraron el paso a los vampiros. Rara, triste y vacua argumentación, sinceramente ellos que han sido tan críticos siempre no es plausible que caigan en la misma carrera salvo que, Dios no lo quiera, haya algo más.

Urge no volver a Riis en el ciclismo. Las declaraciones de Bjarne Riis admitiendo que su crédito es cero no son más que el clavo en el ataúd deportivo de una de las personas más nefastas y carentes de escrúpulos que ha pisado este deporte. A estas alturas ni una completa admisión nos vale si su eliminación de la escena no es total.

La trayectoria de Haimar Zubeldia. Saliendo en este Tour de Francia, Haimar Zubeldia entra en números de leyenda de la mejor carrera. El de Usurbil lleva una enorme trayectoria en Francia donde se ha hecho casi imprescindible. Lo más llamativo es que en su haber sólo vemos dos triunfos en su carrera deportiva, son opciones porque sin embargo son varios los top ten en el Tour. Cantidad o calidad, queda demostrado que no todo es ganar. 

#Hashtags by @LiveCiclismo

#TDF #TourofAustria

Imagen tomada de www.eurosport.com

El eterno idilio holandés con el ciclismo

Los Países Bajos, de un tiempo a esta parte, es una nación que se ha puesto de moda en la esfera del pedal. Así, las pruebas más representativas  de de nuestro ciclismo, concretamente a las carreras por etapas de largo kilometraje como son el Giro, la Vuelta y el Tour, han iniciado sus rondas ciclistas en la fructífera tierra de los tulipanes, en donde, dicho sea de paso, existe una floreciente afición por el ciclismo. Se da la circunstancia de que siempre me he sentido muy vinculado a este país en el que imperan las llanuras y que tuve oportunidad de conocer muy a fondo, especialmente en lo que concierne a la industria petroquímica.

Los números cantan

Podemos leer en cualquier compendio estadístico que en los Países Bajos, en donde  viven 16,5 millones de habitantes, diseminados en una superficie ni mucho menos extensa, que gira en torno a una amplitud de 32.470 kilómetros cuadrados, lo cual supone una densidad de población del orden de 508 habitantes por kilómetro cuadrado. Se puede afirmar que la bicicleta es la que acapara todo el empuje de la nación. Es un reino que reúne más o menos 18 millones de bicicletas repartidas por doquier. Se calcula que un 84% de su población, de sus habitantes, posee bicicleta para su utilidad y usos casi necesarios.

Aprovechamos la proximidad, para hablaros de la celeste belga, el modelo de Bioracer que triunfa cada año y sobretodo en invierno

El valerse de las dos ruedas, en fin, constituye el medio de locomoción  más común e indispensable para desplazarse de un lugar a otro, sea para trasladarse directamente a su lugar de trabajo o bien a la estación de ferrocarril más cercana que le permita a continuación desplazarse a la fábrica o empresa en donde presta sus servicios, tanto de ida como de retorno a su domicilio. A todo lo dicho este vehículo mecánico sirve también para pasearse y practicar activamente el deporte tradicional y favorito de los holandeses. Las gentes en su mayoría se valen de este artilugio para circular abiertamente con evidente facilidad siempre bajo el amparo fructífero de la  red amplia de calzadas o carriles con que cuenta. Se cruzan ciudades, pequeños pueblos  y extensos campos o planicies colindantes sin causar distorsión alguna. La citada red cubre en más o en menos cerca de quince mil kilómetros habilitados para este fin.

Otro deporte rey

Por otra parte, en los Países Bajos predomina el terreno más bien plano como la palma de la mano, lo cual supone una facilidad más para pedalear sin tener que realizar contundentes esfuerzos. Las condiciones climatológicas, sin embargo y en algunas ocasiones, no son las más idóneas. Algunas veces predomina el mal tiempos y en otras sopla un viento un tanto acuciante y hasta comprometedor que aunque molesto sus habitantes soportan con  naturalidad casi por  costumbre. Cabe recalcar que la única especialidad que le puede hacer sombra es el patinaje sobre hielo, aliciente maravilloso en la época invernal cuando los canales suelen helarse y las gentes acuden a ellos para patinar con no poco entusiasmo.

El holandés Joop Zoetemelk, vencedor de la clásica holandesa Amstel Gold Race (1987) entre otras varias clásicas, y que con anterioridad, hay que mencionarlo, cuenta en su historial el haberse adjudicado el Tour de Francia (1980) y la Vuelta a España (1979), y haber sido campeón del mundo de fondo en carretera (1985), celebrado en tierras italianas, región del Veneto, en la localidad de Giavera del Martello, nos manifestaba dada nuestra amistad en cierta ocasión: “En nuestro país, todo el mundo, nuestra gente, tiene una bicicleta y un carril-bici delante de la puerta de su casa. Más facilidades no caben”.

Relación con el Tour de Francia

Quisiéramos recordar que fue en el año 1954, cuando el Tour de Francia se puso en marcha por vez primera en Holanda, el país de los tulipanes, lo que significó un apoteósico acontecimiento que se vivió concretamente en la ciudad de Amsterdam. Hubo, aquel día, final de etapa en territorio belga, concretamente en localidad de Brasschaat, tras recorrer 216 kilómetros, imponiéndose el holandés Wout Wagtmans, un ciclista que fue muy popular en su tiempo. No pocos de los que nos leen se preguntarán si hubo otras veces en la cual la ronda francesa iniciara su primer capítulo en este país que hoy nos ocupa.

Efectivamente, en el año 1973, la caravana multicolor ciclista inició su periplo de nuevo en la ciudad costera de Scheveningen, un punto veraniego de la alta sociedad, lindante a la costa del mar del Norte, con una individual de contrarreloj, que fue a manos del holandés Joop Zoetemelk ante el entusiasmo desbordado de su público. Siguieron las ciudades de Leiden (1978), centro universitario, con triunfo del ciclista regional Jan Raas; Hertogenbosch  (1996), con victoria del suizo Alex Zulle, y finalmente en Róterdam (2010), que posee el puerto internacional más importante de Europa, con victoria de otro suizo: Fabian Cancellara.

La conclusión final, simple anécdota, es que el Tour de Francia ha registrado cinco comienzos en tierras holandesas, lo cual no deja de ser un dato de interés para los que se sienten atraídos por los datos estadísticos. Hacer hincapié que en la próxima edición del Tour, la ronda francesa volverá a ponerse en marcha por sexta vez en tierras de Holanda, concretamente en la ciudad polifacética de Utrecht, que luce de su Universidad con Observatorio y de la monumental Catedral gótica de San Martín.

Por  Gerardo Fuster

P.D.-En el documento gráfico que acompaña el presente reportaje, figura el autor Gerardo Fuster, con su inseparable bicicleta “Coppi”, en la localidad holandesa de Volendam. La fotografía data de otros tiempos.